Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado después de los sucesos en Exegol.


Advertencia:

Este capítulo es 10% mi*rda, 70% Reylo y 20% narraciones de nuestra querida Mara que sigue enamorada del Luke aunque el man ya esté muerto :v

Disfruta el capítulo.


Capítulo 21: Unión

- Sospechaba de ella, pero con lo que pasó ayer pude confirmarlo... Es ella maestro, es Mara Jade - habló el anciano solo en sus aposentos.

"Usaste a una traidora para intentar robar al niño... ¡Sabes que fue una pésima idea!"

Le regañó aquella voz demoníaca y oscura, pero el Senador Glenn siguió con su semblante tranquilo.

- Mi Lord, he sembrado el terror en Mara Jade, está asustada de ese pequeño y estoy seguro que sus padres también lo estarán, no podrán ocultar esa visión por siempre, si alejo a Anakin de sus padres bajo el apoyo del Senado, nadie sospechará lo que le vaya a suceder, y entonces lo llevaré ante usted y su ubicación seguirá siendo desconocida - explicó el anciano.

"¿Y qué sucedería si la traidora de Mara decide guardar esa visión como un secreto? Dime ¿qué harás?"

- En ese caso... Habrá que tomar medidas más extremas, le juro maestro que hallaré la forma de alejar al niño de sus padres, lo llevaré ante usted, no lo defraudaré - prometió el anciano.

"Eso espero... Sólo así, aquella visión que le mostraste a Mara Jade, podría ser real en un futuro"

Aquella oscura presencia se disipó dejando al anciano más tranquilo, el senador se dirigió hasta su armario de donde en lo más profundo sacó una caja asegurada, la abrió dejando ver un sable de luz del cual se sentía orgulloso.

- Muy pronto llegará el momento, y yo... no seré el que portará este sable de luz en sus manos - murmuró el anciano cerrando la caja para después ocultarla - Espera tu regalo, Anakin.


La noche anterior había sido de total incomodidad, Ben y Rey ni siquiera se habían dirigido la palabra después de que la Senadora Holden les mostrara su visión, sólo esperaron hasta poder conciliar el sueño viendo a su pequeño retoño, preguntándose cómo era posible que algo tan hermoso y puro podría ser corrompido en algún futuro.

Ben fue el primero en despertar y notó que los pequeños ojos de Anakin estaban abiertos y sus manos se movían de un lado a otro.

- ¿Hace cuánto estás despierto? - le preguntó sabiendo que no respondería.

El bebé miró a su padre y sonrió por unos segundos mostrando solamente sus encías lo cual le pareció adorable.

- ¿Cuándo cumples tus 2 meses? Hm... No lo recuerdo, las fechas no son lo mío, perdóname - se disculpó Ben acariciando la cabecita del pequeño Anakin.

Lo miró durante varios segundos y recordó aquella horrible visión que la pelirroja les había mostrado.

- Esa mujer cree que te convertirás en un monstruo... No le creas Anakin, yo tampoco le creo - le dijo al bebé mientras éste jugaba con las grandes manos de su padre - Prefiero creer en las palabras de tu abuela.

Anakin intentó estirar su brazos para llegar a tocar el rostro de su padre pero le era imposible.

- ¿Sabes lo que me dijo tu abuela? ¿Quieres saberlo? - le preguntó mostrando una pequeña sonrisa a su hijo - Ella dijo que tú fuiste un regalo para nosotros, para mí y para tu madre, algo tan bello no podría ser corrompido, no si... - Ben se detuvo un momento recordando y analizando las palabras de la princesa - No si alguien lo permite.

Y como si el pequeño Anakin le hubiera entendido, se quedó mirando a su padre con una expresión que parecía ser de confusión, o simplemente estaba haciendo una mueca.

- El futuro se puede cambiar... porque siempre está en constante movimiento ¡eso es Anakin! Si yo no permito que caigas en el lado oscuro, entonces ¡esa visión nunca sucederá! - exclamó el pelinegro como si hubiera hecho el descubrimiento del siglo.

Anakin se rió ante las expresiones de felicidad por parte de su padre.

- Ven aquí pequeño - Ben acercó el cuerpecito del bebé a su pecho y contempló el rostro de su hijo aún más de cerca - Tu abuela nos dio un gran consejo, tengo que salir ganador en el juicio, sólo así podré criarte junto a Rey y crecerás siempre bajo las enseñanzas de los Jedi y del lado luminoso ¿me oíste? Papá no te va a dejar solo nunca, ese futuro será cambiado, no pasará, tú te convertirás en un gran hombre siempre y cuando sigas el camino luminoso.

Rey comenzó a removerse de un lado a otro y finalmente abrió los ojos encontrándose algo poco usual.

- Parece que te despertamos - dijo Ben viendo a su chica de Jakku.

- ¿Por qué Anakin está más alejado de mí? - preguntó ella sonando un poco molesta.

- Yo lo acerqué más a mí, sólo estábamos conversando - contestó Ben jugando con la mano del bebé - ¿Cierto pequeño?.

Y como si Anakin le hubiera entendido, sonrió.

- Me gusta más cuando Ani amanece a mi lado - murmuró la Jedi pasando una mano por sus ojos para adaptarlos al ambiente.

- ¿Y qué hay de mí? - preguntó ofendido el pelinegro - ¿Acaso no te gusta despertar a mi lado?.

Rey se sonrojó ante esa pregunta sin saber cómo responder.

- Anakin no se hizo por sí solo - comentó Ben con gracia.

- Idiota - la Jedi se acercó él y lo golpeó en el brazo repetidas veces evitando hacerle daño al bebé - Anakin viene de la fuerza, no digas tonterías.

Ben tomó de la muñeca a la castaña y la miró fijamente descubriendo sus mejillas coloradas.

- ¿Estás sonrojada? - le preguntó el pelinegro escondiendo una sonrisa - Sabes que lo dije en broma ¿verdad?.

Rey se quedó callada ante la atenta mirada del pelinegro, ese par de ojos bonitos la hacían perderse de la realidad, pero bastó un simple toque del pequeño Anakin para traerla de vuelta.

- Ani... - Rey se soltó del agarre de Ben y se dedicó a mimar a su hijo - Mi pequeño ángel ¿dormiste bien precioso?.

- ¿Por qué a mí nunca me llamaste con apodos tiernos? - preguntó Ben viendo la escena con un poco de celos.

- Porque sabía que no te gustaban - respondió la Jedi directamente sin despegar su atención del bebé.

- ¿Y quién dijo que no me gustaban? - le cuestionó el pelinegro.

Rey miró a Ben como si la respuesta fuera demasiado obvia - Vestir de negro, tener una máscara aterradora y llevar siempre un sable de luz muy tenebroso fue suficiente motivo para saber que no te gustaban los apodos.

- Bueno, pues ahora me gustan - contradijo Ben acercando su rostro al de su chica - Si le pones un apodo a nuestro hijo entonces también debes ponerle un apodo al padre ¿no crees?.

- Niño adulto - soltó Rey acercándose más al pelinegro sin incomodar el descanso del pequeño Anakin.

- ¿Qué? ¿Eso es lo mejor que se te ocurre para mí? - preguntó Ben sintiéndose tentado por los labios de la castaña.

- Querías un apodo, pues ya te dí uno, eres un niño adulto - contestó la Jedi evitando soltar una carcajada.

- ¿Me estás provocando? - Ben se acercó más al rostro de la Jedi perdiéndose entre sus pecas.

- Quizás - respondió Rey dando el empujón final al pelinegro el cual de inmediato atrapó sus labios.

Fue un beso dulce pero corto, no podían sobrepasarse pues Anakin seguía en medio de ellos, aunque el pequeño parecía estar feliz al ver una muestra de amor entre sus padres, rió de forma tierna llamando la atención de la pareja.

- Anakin, no veas, aún eres pequeño - le dijo Ben con gracia - ¿Sabes? Creo que podemos evitar que suceda la visión de la senadora, tengo más o menos una idea.

- Creo que tuvimos la misma idea - Rey miró a su hijo durante unos segundos.

- "Si crece junto a nosotros en el lado luminoso, la oscuridad nunca se va a apoderar de él" - dijeron al mismo tiempo viéndose sorprendidos por su sincronización.

- ¿Esto es parte de la conexión? - preguntó Rey mientras acariciaba la frente del bebé.

- Creo que más bien es el amor de padres, ahora puedo entender a mi madre cuando decía que sólo quería lo mejor para mí, para mantenerme a salvo, nunca entendí eso hasta que supe de la existencia de Anakin - contó Ben viendo al pequeño - Rey... Debo ganar el juicio frente al Senado, quiero cuidar de Anakin junto a ti, esa visión... la voy a evitar.

- Ben... - la Jedi acarició la mejilla del pelinegro y juntó su frente con la de él - Tenemos un hermoso regalo que nos dio la fuerza, ambos debemos guiarlo por el camino de la luz, Mara Jade te ayudará en el juicio para que no te den una sentencia grave.

- No confío mucho en ella, no después de lo que pasó... ¿Y qué pasa si de verdad quería matarme? O peor aún ¿qué pasa si en vez de querer matarme a mí, iba a matar a Anakin? - preguntó Ben saliendo de la cama - ¿En verdad confías en ella?.

- Es la única persona de Coruscant en la que puedo confiar - contestó Rey mientras prestaba atención a su hijo - Además, fue la única miembro del Senado que defendió a mi hijo, los demás lo veían como si fuera un peligro.

- ¿Un peligro? ¿Tanto odio me tienen como para pensar que un bebé que es hijo mío puede ser un peligro? - cuestionó el pelinegro negando con la cabeza repetidamente - Suena absurdo.

- También pensé lo mismo - comentó la castaña saliendo de la cama con el bebé en sus brazos - ¿Cierto Anakin? Tú eres tan inofensivo, jamás podrías ser un peligro para nadie.

Ben sonrió al ver su chica con su hijo en brazos, se acercó a ellos y rodeó sus brazos en la cintura de Rey.

- Será un niño con un gran uso de la fuerza - murmuró el pelinegro viendo al pequeño Anakin - Es tan pequeño y ya pudo entablar una conexión conmigo.

- ¿Qué? ¡Eso no me lo dijiste! - exclamó Rey un poco molesta - ¿Qué hubiera pasado si se desmayaba o se debilitaba? ¡Es tan sólo un bebé!.

- Tranquila, fueron sólo unos segundos, no lo pude ver pero... sí lo pude escuchar - contó Ben sonriendo ante aquel recuerdo - No entendía por qué tuve la conexión con él, pero cuando llegué a Takodana y Maz me contó que tenía un hijo, comprendí todo.

- Anakin te estaba llamando... Y yo nunca me dí cuenta - dijo la castaña con un tono decaído - Cuando sentía tu presencia, era tan lejana que incluso pensé que era tu fantasma de la fuerza, pero eras tú, estabas vivo.

- Nuestro hijo sabía que yo había vuelto; aún no te perdono por haber nombrado a ese rebelde como padre de Anakin, esa fue la peor decisión que pudiste haber tomado en tu vida - la acusó Ben sin sonar molesto.

- ¿Qué cosa? Esa fue la decisión del Senado, no mía - se defendió la Jedi.

- Pero tú la aceptaste - contradijo Ben - Estoy seguro de que si mi padre estuviera aquí con nosotros, te regañaría por haberle cambiado el apellido a su nieto.

- Ben, nuestro hijo se llama Anakin Solo Skywalker, no importan lo que digan los documentos holográficos, nosotros somos y siempre seremos sus padres, Han y Leia siempre serán sus abuelos - dijo Rey alegrando al pelinegro, aunque él no lo demostrara.

- Rey... - la nombró viéndola fijamente a los ojos - Casémonos.


La Senadora Holden se encontraba frente al espejo apreciando su bello atuendo, una ocasión tan especial merecía un traje adecuado, no importaba si los invitados fueran pocos, ella siempre iba a ser elegante y mostrarse a la altura del cargo que ocupaba.

Las joyas eran lo que más resaltaban en Mara, no importaba la edad que tuviera ella quería seguir viéndose hermosa igual que cuando era joven.

- Los años pasan rápido ¿no lo crees R2-D2? - preguntó la pelirroja sin dejar de verse en el espejo.

El droide soltó pitidos en binario respondiendo la pregunta y añadió un halago.

- Gracias R2... Pero creo que si Luke me viera ahora quizás no me reconocería - comentó la senadora dándose la vuelta para ver al droide - Dime... ¿cómo se veía él la última vez que lo viste?.

El droide respondió al instante haciendo sonrojar a la pelirroja.

- Sí, ya lo sé, él tenía su encanto... Soy una tonta por seguir preguntando estas cosas - se recriminó a sí misma mientras depositaba una mano en la cabeza del droide - Gracias R2-D2 por hacerme compañía, tú eres el único que tiene guardado los hologramas más hermosos de mi juventud, recuerda, no se los muestres a nadie, ni siquiera a C3PO.

En ese momento, el droide reprodució una grabación que alegró a la senadora, aunque ella no lo demostrara. Era la primera vez que había hablado con Luke sin ofenderlo o mirarlo con rencor.

La grabación sólo duró unos segundos y después terminó, R2 le preguntó a la senadora cómo se sentía después de ver eso.

- Me siento más tonta de la que ya me sentía, sé que fue un error tratar a Luke de esa forma cuando él solamente me estaba ayudando, mi vida y todo para lo que había sido entrenada se terminó cuando el maldito emperador y Darth Vader murieron, no sabía qué hacer, mi última misión era matar a Luke - contó Mara viendo al droide.

R2 soltó unos cuantos pitidos en binario que llamaron la atención de la pelirroja.

- Así es R2 - afirmó ella - No lo hice, creo que el resto ya lo sabes, fuiste el principal testigo de mi historia con Luke - la senadora le guiñó el ojo para después dirigirse a la salida de la habitación - Vamos R2, hay una boda secreta a la que debemos asistir.

Mara fue la principal organizadora de todo, cuando Rey le contó que Ben le había propuesto matrimonio y ella había aceptado, la pelirroja se alegró por ellos y decidió hacer hasta lo imposible para llevar a cabo la boda en total discreción para que el resto del Senado no se enterara.

Con su influencia como Senadora de Coruscant, ordenó un nivel del edificio central para que se lleve a cabo la ceremonia, no iba a haber más de 5 invitados, no quería levantar sospechas pues en menos de dos días se llevaría a cabo el juicio de Ben.

Cuando llegó a la pequeña recepción, se encontró a los droides C3PO y BB8 quienes estaban cuidando de Anakin y de Temiri. Ben ya se encontraba allí, nervioso y esperando a su futura esposa.

- ¿Dónde está la joven Rose? - preguntó Mara a Temiri.

- Está con la maestra Rey, no sé por qué tardan tanto - respondió el niño - Yo sólo espero que traigan el pastel de bodas, estoy seguro que a mi hermano le gustaría probar una rebanada de pastel, aunque he visto que no tiene dientes.

Mara simplemente sonrió ante la inocencia del muchacho - Iré a buscar a Rey, enseguida vuelvo.

La pelirroja se dirigió a una de las habitaciones del nivel en el que se encontraban, y encontró a Rose junto a la castaña.

- Oh... Mírate Rey... Estás hermosa - la halagó Mara viendo a la Jedi - Por la fuerza, Ben se va a desmayar al verte.

Rey tenía un vestido color crema que resaltaba su figura, su pelo castaño estaba suelto y tenía un velo con hermosos bordados encima. Su rostro tenía un maquillaje natural resaltando sus pecas ante todo, al punto de vista de Mara, Rey era una hermosa novia.

- El vestido te quedó increíble - la senadora no pudo evitar soltar lágrimas de felicidad por la Jedi.

- Muchas gracias por todo lo que estás haciendo Mara Jade, no sé cómo podré pagártelo - agradeció Rey mientras intentaba no llorar.

- No es nada, sé que es una boda pequeña pero no menos importante, ahora ve, el esposo te está esperando - la animó la pelirroja.

Rey soltó un suspiro antes de empezar a caminar a la pequeña recepción donde los pocos invitados la estaban esperando. Mara y Rose iban detrás de ella dándole su apoyo incondicional.

Cuando la novia llegó al altar, todos pusieron sus ojos en la pareja, Ben vestía las túnicas grises que alguna vez fueron de Luke Skywalker.

Mara sonrió al ver a la pareja tan llenos de amor, un amor como el que alguna vez ella tuvo con el Jedi que consideraba un enemigo. Por un momento se imaginó la boda que hubiera tenido junto a Luke sin darse cuenta que se había conectado a la fuerza, y sintió su presencia como nunca antes la había sentido, pero no era sólo la de él, la princesa Leia también estaba presente.

Miró a su derecha y encontró la figura de aquellos dos fantasmas de la fuerza observando la ceremonia, y cuando al fin escucharon el tan esperado "sí", los fantasmas sonrieron y desaparecieron.

La senadora no fue la única que pudo sentirlos, Ben y Rey también sabían que Luke y Leia habían estado en la boda, y ambos les habían dado su aprobación a la pareja recién casada.


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