La carta sobrevoló todo el gran comedor hasta llegar a las manos del chico dorado, Ron le restó importancia, como siempre, sin embargo Hermione se acercó a Harry para que le enseñará el contenido de la nota, él no se lo negó y ambos leyeron la masiva.
"Señor Potter
Sea tan amable de presentarse a las 18:00 en mi despacho para discutir sobre su castigo, recuerde que su asistencia es obligatoria a no ser que desee que su castigo se alarge más, espero verle pronto.
Señora inquisidora Dolores Umbridge"
Hermione suspiró y miro a su amigo con cierto reproche por sus acciones.
-Te dije que abrían consecuencias ¡Y graves!- cerró con fuerza su libro de lectura ligera asustando a Ron, quien se estaba llevando a su boca su tercer trozo de pastel.
Ron miró a su amigo en busca de respuestas pero este sólo puso los ojos en blanco por la ignorancia del pelirrojo, Hermione al ver que su conversación era "privada" apretó sus finos labios y arrugo el ceño, volvió a abrir su libro sobre transfiguración avanzada y decidió ignorarlos por idiotas.
-La sapo me ha citado a su "encantador" despacho- el encantador de Harry sonó con un toque ácido de ironía y juntos se carcajearon de ello, claro que los dos se callaron al ver al profesor Snape pasar por detrás suya.
-Eso estuvo cerca amigo- dijo con alivio el de pecas volviendo a zambullirse en su delicioso plato lleno de grasas no saturada que a la larga le serían perjudiciales para la salud.
-¡Tenía que defenderlos Hermione! No pude dejarlos con ella, si yo obtengo el castigo será mucho mejor para todos- le susurró Harry a su amiga, su plato ya había dejado de serle apetitoso, sus tan ansiadas tostadas hacia un tiempo que le sabían secas e insípidas, para ser exactos desde que llegó la bruja con cara de sapo ya no se sentía igual que antes.
Nadie en realidad se sentía igual que antes, excepto quizás Draco Malfoy y su pandilla de matones, se sentía extraño saber que Dumbeldor era vulnerable a ella, al Ministerio para ser mas exactos.
Hermione no dejó de leer sólo negó con su cabeza decepcionada.
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17:45 pm
Harry no debería sentirse tan nervioso, definitivamente no era bueno para su salud mental estar tan nervioso o eso había leído en uno de esos libros de psicología que tía Petunia guardaba en el segundo estante de la pequeña librería decorativa que había en el salón.
Tal era el extremo que ya estaba de camino al despacho de la Profesora Umbrich, en realidad el ya casi estaba allí para ser más exactos y por primera vez no por culpa de su amiga si no por voluntad propia.
No sabía exactamente que era lo que se hiba a encontrar esta vez, lo más probable es que le obligaría a escribir más líneas absurdas con algún a frase parecida a "No debo interrumpir las disciplinas que se imparten en los demás alumnos".
Su parte racional le tenía pavor a esa señora y desconocía por completo el porque, y esa pequeña parte de si mismo casi solo casi lo hace irse para no volver.
En realidad su mente ya hacía tiempo que había creado un plan de fuga para poder irse y no volver jamás, algo cobarde pero aceptable a su pensar, el no era el culpable de que un ser en forma de humanoide fusionado con una serpiente lo quisiera asesinar, así que según su pensamiento lógico estaba en su obvio derecho de irse cuando a el le viniera bien.
Si Hermione lo escuchara probablemente estaría muy decepcionada de él, Ron por costumbre le daría la razón ya que eso era más sencillo que pensar por sí solo.
17:56
Si quería escapar era ahora o nunca, ella estaba esperándolo detrás de esa puerta con un castigo que prometía dolor y sufrimiento.
Pero el se quedó allí esperando a que algo pasará ya que su cuerpo no parecía querer funcionar correctamente.
18:00
Harry en definitiva decido irse pero la puerta rosada se abrió antes de que él pudiera irse. La Señora Umbrich sonrió "dulcemente" al verlo puntual esperándolo en la puerta, portaba uno de esos vestidos de color rosa chicle y un sombrero extraño con plumas blancas.
-Veo que llega usted puntual Señor Potter, me alegro- sin más le dejó entrar.
El despacho no había cambiado en lo absoluto, seguía teniendo las paredes adornadas con fotos de gatos moviéndose, sin querer Harry pensó que eso en realidad no le molestaba, eran adorables, claro que el resto del lugar estaba decorado de forma horrible.
Todo era insoportablemente rosado, incluso la madera del pobre armario era de ese infame color y ni hablar de las pequeñas decoraciones moradas, amarillas y rosas pálido que reposaba en la larga mesa de la profesora.
Lo que si había de diferente era la que sería la mesa de los castigos ya que directamente no estaba, en cambio lo había reemplazado un suave suelo de color blanco acolchonado, en opinión de Harry eso no quedaba mal y podía llegar a ser cómodo.
-Haga el favor de colocarse aquí – Umbrich señaló con su varita al suelo blanco, Harry la obedeció sin protestar.
Como dedujo el suelo se hundia y hacía un efecto que Harry hubiese disfrutado si no fuese por la mirada de la inquisidora, aún así nada de eso impidió que se balancea un poco.
-Sin mas demora procederemos a su castigo-
-Desvistase Señor Potter- la orden fue clara a oídos del alumno pero se quedó quieto, pasmado por haber escuchado esas palabras.
-¿Acaso no me ha escuchado Señor Potter?- Harry asintió pero siguió quieto a ojos de ella.
Claro que en esta ocasión ella se le había olvidado pedirle la varita y el hiba a tomar ventaja de eso, como su instinto le había ordenado tenía su varita en el bolsillo derecho delantero para tener un mejor y rápido agarre.
La sacó, rápidamente ella también.
-¡Expelliarmus! – gritó el chico pero Umbrich era mas experimentada y ya tenía un escudo protector puesto con anticipación.
-¡Inmobulus!-Harry no pudo esquivar el ataque y fue fácilmente derrotado y cayó al suelo siendo su caída amortiguada por el suelo acolchonado, sintió pena por Neville ya que el no tuvo un suelo blandito donde caer en su primer año cuando les intento detener en su misión.
-Veo que su buen comportamiento se ha detenido y ha vuelto el horrible alumno sin modales-la bruja camino hasta él con sus tacones siendo fuertemente golpeados contra el suelo de piedra.
Con furia la varita fue arrancada de la mano del joven mago, él la miraba con ojos centelleantes llenos de furia mal contenida, si las miradas matasen ella estaría muerta y enterrada bajo muchos sedimentos, lástima que en verdad sólo un basilisco fuera capaz de lograr tal hazaña.
-Ahora lo voy a liberar y espero que cumpla mis órdenes ¿A no ser que usted en verdad quiera que alguien más sufra por su..rebeldía?- ella sabía de antemano que esa amenaza sería suficiente para que Harry se aplicará y callara ante sus peticiones.
-Finnite Incantem- las ataduras invisibles se desvanecieron liberando al chico, este se levantó con rapidez y se quedó quieto fussilandola con la mirada.
-Me alegro que nos entendamos Señor Potter, ahora bien proceda a desnudarse-
Y así lo hizo, despacio, primero los zapatos, calcetines y su suéter, no dejó en realidad nada expuesto le quedaba su blanca camisa y sus pantalones negros.
Procedio a quitarse su camisa poco a poco para retrasar lo que sea que viniera después de esto, luego los pantalones quienes dejaron desprotegidas sus lampiñas piernas y se quedó allí mirándola esperando algún comentario de su parte, muerto de vergüenza.
-En realidad con eso ya estará bien – para alivio de Harry quien ya no sabía ni que pensar sobre ella.
-He pensado que la única manera de disciplinarte es usando métodos más..drásticos- del armario extrajo unas vestimentas de color rosa y blanco.
-Tomé Señor Potter, vístase con esto- al menos me quiere vestido pensó con pesar el alumno.
Sin más remedio desplegó la vestimenta extravagante pensado que era algún tipo de túnica para magos rara, como la de Ron. Pero en su lugar había un vestido de volantes blancos en su mano, uno sencillo con un cuello cerrado con encaje blanco.
-Si necesitas ayuda para ponérselo aquí estoy- Harry trago saliva, nunca en su corta vida había siquiera pensado en ponerse un vestido eso según su tia era algo de fenómenos enfermos y a el le bastaba con ser sólo un fenómeno.
En realidad pedir ayuda le hubiese ahorrado tiempo y sufrimiento pero quería retrasar el castigo a como diese lugar, por ello se puso como pudo aquel vestido rosa. Una vez puesto vio que le llegaba a las rodillas y que tenia un poco de frío en las piernas y brazos, ya que el vestido no tenía mangas ni medias.
-Me alegro que haya sido capaz de ponérselo, eso significa una mejora en realidad- la bruja aplaudió un poco y se sentó en su silla de escritorio, de uno de sus cajones sacó un cuaderno de apariencia normal, una pluma y varios botecitos con tinta de diferentes colores.
Los hizo flotar hasta colocarlos en el suelo al lado de Harry y este seguía allí parado temblando de frío y de coraje, ni siquiera noto las acciones de la profesor cara de sapo, muy ocupado estaba pensando en como asesinarla sin que nadie se diera cuenta.
-Puedes jugar con eso mientras trabajo pequeño- y sin más dejó de prestarle atención y comenzó a corregir la tarea que había pedido en clase y algunos exámenes que tenia atrasado a de los chicos de último curso.
-¿C..omo y mi castigo? – Umbrich lo miro sonriente y feliz como siempre que se salía con la suya, al parecer su confusión y humillación le habian echo indudablemente feliz.
-Pensé en castigarte pero empezar así está muy mal así que tienes una segunda oportunidad, disfrutala y juega – volvió a sus asuntos.
Harry observó con disgusto los objetos, no por que no quisiera dibujar con ellos y hacer origami si no por quien se lo había dado, aburrido de sólo estar allí parado pasando frío se sentó en el suelo sin saber muy bien qué hacer, el nunca se había puesto a jugar como un niño pequeño, ni siquiera cuando realmente lo era.
Así que sólo miro a Umbrich como si fuera una peste negruzca llena de maldad, pero la bruja no pareció darse cuenta o lo ignoro brutalmente.
Otra corriente de aire paso por su lado de la sala haciéndolo temblar con más fuerza y eso al parecer si lo miro noto la extraña señora por que levantó su mirada de sus papeles.
-¿Tienes frío?- preguntó lo obvio y sin muchas ganas de hablar Harry sólo asintió.
Ella dijo algo extraño en latín, era probable que fuese ese el idioma pues todos los hechizos eran escritos en ese idioma antiguo.
Harry suponía que eso era más una especie de tradición que otra cosa, pues si los hechizos estaba escritos y eran recitados en latín habían dos opciones.
1: Que los hechizos antes se estuviesen escritos en otros idioma o que se dijeran en lenguas diferentes y que los Romanos en su obsesión de ser los más poderosos cuando conquistaban una tierra les prohibiesen a los que vivían allí utilizar los hechizos con su idioma y que utilizarán el Latín exclusivamente para eso.
2: Que los hechizos se hubiesen creado en Roma y por eso su idioma (Entonces no se podría hacer el cambio de idioma)
Aunque eso significa que antes de Roma los magos y brujas no necesitaban hechizos ni varitas para utilizar la magia y que por alguna razón desconocida ellos quisieron restringir su magia de esa manera.
De igual forma la corriente de aire paro y el ambiente aumentó de temperatura notablemente haciéndolo más agradable para el alumno que estaba siendo obligado a jugar con un cuaderno y pinturas vistiendo un vestido rosa y blanco.
Si alguien ha llegado hasta aquí y está seguro que quiere leer esto que me lo comunique por favor.
No se que coño hago con mi vida y si te lo sigues preguntando, si esto será un ABDL de Harry Potter y probablemente de otro personaje del mundo mágico.
