Harry tiro la pluma al papel con absoluta frustración, era su quinto intento y seguía sin gustarle ninguno de sus bocetos.
Descubrió que Hedwig no era fácil de dibujar y menos con las habilidades artísticas que el joven poseía, las cuales dejaban mucho que desear.
Normal contando que en la niñez estuvo más preocupado en otras actividades más fructíferas, según su familia, como; plantar las rosas de su tía en el jardín (la vecina solía hacerle competencia y eso Petunia no lo permitirá, su jardín debía ser el mejor), lavar el coche negro de su tío, pintar la cerca de color blanco (A veces beis o blanco marfil), cortar el césped...etc
Decidió no humillarse más y desistió con lo de pintar a su mejor amiga emplumada, total lo único que había logrado fue convertirá en un montón de rayas sin sentido, colocadas de formas extrañas y confusas.
Aún frustrado apretó sus puños con fuerza hasta dejarlos blancos, una vez más por culpa de sus tíos el era el raro del lugar, el que no sabía ni dibujar un pájaro. ¡Incluso Ron podía hacer mejores dibujos sin ayuda de nadie! Eso no era malditamente justo.
Y encima esa cara de sapo cuando viese sus dibujos de burlaría de él, e incluso puede que se los enseñe a esas serpientes que suelen seguirla en todo lo que hace.
El la miró para ser completamente ignorado, causando aún más confusión en el joven. ¿En serio esto era un castigo?, él seguía sin verle el sentido a esta estupidez, al principio pensó que esto sólo sería para burlarse de él o de obligarle a hacer alguna burrada cómo salir así vestido para que todos subieran que era un fenómeno y que debían evitarlo.
Pero solo lo dejo allí, ignorándolo por completo mientras escribía en unos papeles de apariencia de ser importantes, aunque tampoco le importa mucho la verdad.
Harry ya se estaba aburriendo, aunque solo hubiese pasado media hora para el se le estaba haciendo una eternidad, por eso su atención fue dirigida a las botellas que contenían tinta de diferentes colores.
Y como si fuese un niño pequeño, agarró uno de los botecitos de tinta, el morado, y lo inclinó lentamente, y una pequeña gota de tinta cayó al suelo blanco, preocupado el joven comprobó con nerviosismo que ella no lo hubiese visto ensuciar el suelo e intento secar la tinta con un trozo de pergamino, pero está se disperso como el mercurio que su tía tenía en su termómetro (tenía porque Duddly lo rompió)
Este efecto divirtió a Harry lo suficiente como para olvidase de la existencia de Umbridge y durante un rato estuvo jugando con varias gotas de tinta, sin darse cuenta del pequeño charquito que se estaba formando en el suelo de madera.
Umbridge levantó su mirada para revisar el estado del chico y furiosa se levantó al ver que este estaba jugando de forma indebida con los materiales que ella le había prestado, sus dientes chirriaron por la fuerte presión que ella les puso para aguantarse un poco la rabia.
-¿Cómo te atreves? ¡Sucio mocoso!- su voz anormalmente dulce cambió por un tono frío y extraño, dándole un escalofrío de terror al joven, que la miraba aterrorizado desde el suelo. Movió la varita, con rabia escrita en sus movimientos, de arriba a bajo señalándolo.
Harry se arrastró un poco más lejos con miedo.
-Aprenderás modales aún si tengo que ser dura contigo pequeño, ¡Crucio!- Harry se retorció y grito por el insoportable dolor que recorría todo su cuerpo. Cuando la bruja vio oportuno dejar de torturar al muchacho bajo la varita, pero el chico aún se retorcía y aún gemía fuertemente.
Eso en definitiva no le importó a la profesora, quien ignoro todos los gemidos de súplica y dolor.
-Pobre, pobre niño inmaduro y estúpido...- camino murmurando frases que Harry no podía escuchar bien por los efectos de la medición en su cuerpo.
En su mundo de dolor podía sentir las fuertes pisadas de la bruja tocar el suelo, pudo escuchar el traqueteo que solían hacer los botes donde se guardaban las pociones, también pudo sentir un líquido asqueroso y ácido recorrer su garganta hasta sentir el pesado líquido asentarse en su estómago y de repente todo el horripilante dolor se fue, las olas extrañas que sus oídos percibían por alguna razón también se fueron y sin querer cayó dormido.
Umbridge acarició con "cariño" el cabello del adolescente, que en este instante están desmayado o dormido, este se removió inquieto por el toque de ella.
Tendrá frio pensó la profesora quien ya estaba transfigurado una de las olas en una gruesa manta de color azul rey, tapo al chico con ella, siendo bien recibida la fuente de calor Harry se acuerdo dentro de la manta.
La máxima inquisidora suspiro cansada, ni siquiera le gustaba tratar así a los chicos lindos como este, pero era su labor prepararlos para su inevitable futuro y este niño precisamente tenía uno muy prometedor que no podía ser desperdiciado por sus malos modales.
Harry despertó de sobresalto, descubriendo que algo le impedía respirar bien, dentro de donde sea que estuviese había un poco de oxígeno y todo se veía un poco azul en la oscuridad que lo rodeaba, casi se dio un golpe por su estupidez al darse cuenta de que eso en realidad era una simple manta.
Se agitó y se destapó por completo dándose cuenta que en realidad prefería estar dentro de la manta por el frio que hacía fuera de ella, tampoco le dio mucha importancia a esa idea, tenía cosas más importantes que hacer.
Aún seguía en ese despacho, y la vio leyendo un librito con la portada rosa y peluda(como la de un peluche), raro sin dudas. El solo había visto libros así en la sección de niños pequeños de la biblioteca pública de la ciudad.
Ella dejo el librito en la mesa delicadamente, Harry se fijó en que este no tenía titulo, así que podría ser su diario personal.
-Buenas tardes Señor Potter- el chico hirvió de rabia al ver como le hablaba normalmente, como si no lo hubiese frito anteriormente con un crucio. Esa tonta bruja no podría en serio pensar que no se intentaría defender.
Se levantó con rapidez movido por toda la irá que sentía en su interior, tan concentrado en atacarla estaba que no noto que el echo de que no sentía dolor alguno. Su magia respondió por el y con rapidez su varita le llegó a sus manos preparada para ser utilizada. Ella le retiró la varita en un parpadeo con un simple expeliarmus.
-¡Tu maldita!-un hechizo silenciador le fue lanzado al instante de pronunciar esa frase. Umbridge no parecía muy feliz por su arrebato anterior pero no comento nada, solo frunció el ceño con descontento.
-No permitiré insultos o faltas de respeto, que sepa que está es su última advertencia-
-Ahora que hemos aclarado el punto anterior, me gustaría hablar con usted- Harry aprovecho para sentarse y taparse un poco con la manta.
-Quería discutir sobre su castigo, el cual no va a ser revocado ni cambiado, sin embargo me gustaría que esto no se lo comentará a nadie- Umbridge camino por la habitación con postura intimidante.
-Ya sabe, sería una real desgracia que algo inexplicable le sucediera a los Señores Grenger o Weasley ¿No cree?- Al adolescente se le retorció el estómago al imaginar eso y aún cuando estaba intentado con todas sus fuerzas contener la rabia, nada evitó que se arañara un poco.
Asintió de mala gana, sabiendo que estaba acabado, entre la espada y la pared, sin escapatoria para resumir, ahora tendría que servir a la sádica de Umbridge en esta cosa sin sentido.
Aviso de antemano que los personajes que sean ABDL como Harry no serán sexualidades ya que sería un tanto asqueroso. Aunque quizá haya algo de tema entre personajes secundarios, nada que involucre a Harry.
