Ya se viene la final damas y caballeros.Espero que todos se encuentren bien en sus casas, estos tiempos de cuarentena son difíciles pero saldremos adelante.
https/youtu.be/QH1ilneYdP4
La verdad me ayudaría mucho que vieras este video, no es nada importante, solamente yo cantando ya que no hay nada más interesante para hacer en esta cuarentena.Y bueno, disfruta de este capítulo de más de 5500 palabras :)
Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.
Ambientado después de los sucesos en Exegol
Capítulo 34: Mustafar [Parte 5]
Mara se detuvo en seco al sentir una luz apagarse lentamente hasta el punto en que sólo quedó una pequeña niebla poco visible.
La Senadora de inmediato supo que algo le había pasado al hijo de la Jedi.
- Palpatine hijo de... - masculló la pelirroja apretando los puños, pero segundos después se acordó de Rey, la castaña probablemente ya lo sintió.
"Nadie nunca se va del todo"
Escuchó dentro de su cabeza y de inmediato identificó que la voz pertenecía a Luke, su amado quien le estaba dando una señal de que aún podían salvar al pequeño Anakin, pero primero debía terminar con cierto asunto.
Decidida a buscar a Glenn y enfrentarlo, Mara sostuvo con fuerza su blaster y avanzó con determinación.
Sus dos guardias la miraron un poco extrañados pero de todas formas fueron detrás de ella, después de la pelea contra el ocultista, ellos dos fueron los únicos que sobrevivieron.
- Siento una energía oscura muy cerca de aquí, por favor estén atentos, no queremos encontrarnos con otra amenaza - les advirtió la pelirroja caminando por aquellos pasillos oscuros.
Estaba tan cegada por la rabia que ni siquiera se dio cuenta que al doblar en una esquina había otro blaster apuntando contra ella y sus guardias.
- ¡Atrás! - gritó Mara lista para disparar pero se detuvo a tiempo.
El ex-traficante bajó su blaster y una sonrisa se dibujó en su rostro al ver a la pelirroja sana y salva.
- ¡Senadora Holden! ¡Por el creador, al fin la encuentro! - exclamó Poe contento.
- General Dameron, no me sorprende verlo todavía con vida - Mara vio que detrás del hombre había un gran número de personas - Y no recuerdo que parte de la tripulación incluyera niños.
- ¡Señora Mara! - Temiri apareció de entre medio de todos los niños y corrió a abrazar a la senadora llorando - Mi hermanito... Él...
- Lo sé Temiri, lo sé - lo consoló la pelirroja correspondiendo el abrazo del niño - Lo siento mucho.
- Temiri nos dijo que el hijo de Rey ha muerto ¿eso es cierto? - preguntó Lando llamando la atención de la senadora.
- No del todo... Aún nos queda una oportunidad, él no se ha ido todavía, por eso debo encontrar a Rey - contestó la pelirroja separándose del niño - Nunca esperé encontrarte otra vez, y menos en este lugar... Lando.
- Lo mismo digo "Senadora Holden" - el moreno pronunció con burla aquel título - Y pensar que antes jugábamos sabacc hasta perder todos nuestros créditos.
- No hay tiempo para encuentros emotivos ¿y todos esos niños son...? - la pelirroja los analizó uno a uno y sintió la fuerza rodeándolos - Oh... Ellos también son sensibles.
- Así es Senadora, el desgraciado de Glenn capturó todas las naves de búsqueda y las ocultó aquí tomando como prisioneros a todos estos niños - explicó Poe un poco molesto.
- ¿Y qué hace la traficante aquí? - preguntó Mara viendo a Zorii en la espalda de Lando - Bueno, voy a dejar las preguntas hasta aquí porque de otro modo nunca lograré encontrar Rey; ahora mismo todos ustedes van a salir de aquí, mis guardias los acompañarán hasta la nave de mando.
- ¿Qué? No, Senadora no podemos... - dijeron los guardias y Poe al mismo tiempo.
- He dicho que todos van a salir de aquí, es por su bien - les recalcó la pelirroja - Lleven a todos los niños y póngalos a salvo, son importantes.
- Senadora... Por favor cuídese mucho, la estaré esperando en la nave de mando - Poe tomó la mano de Mara - Y por favor ayude a Rey, estoy seguro de que no la debe estar pasando bien, y sobre todo, maten al desgraciado de Glenn.
- Glenn no es el que está detrás de todo esto... Palpatine aún vive - le susurró la pelirroja al piloto dejándolo en shock - Ahora salgan de aquí.
Mara acarició por última vez la cabellera de Temiri para después continuar su camino sola. La Senadora no quería que más gente muriera en ese lugar, suficiente tenía con haber perdido a varios soldados en las afueras del palacio.
Una fuerza oscura estaba cerca y ella lo iba a encontrar, sus intenciones era claras y precisas, eliminar al enemigo, no importa si salía lastimada, todo con tal de que la oscuridad nunca más volviera a surgir.
La energía oscura provenía de un sala oscura y vacía, al punto de vista de la pelirroja, el lugar anteriormente debió ser usado como una sala de entrenamiento.
- Senadora Holden - escuchó desde el otro extremo - O debería decir "Mara Jade" - dijo con burla el anciano mientras encendía su sable de luz dejando ver aquella hoja luminosa de color rojo.
- Glenn... - murmuró con rabia la senadora.
Los ojos de Rey estaban rojos de tanto llorar, pero se había cansado, su enemigo estaba cerca y ella había decidido eliminarlo, y más ahora que se había atrevido a dañar lo más preciado que tenía en su vida, su pequeño angelito.
- Ben... - lo nombró dándose la vuelta para ver a su esposo.
Por más que le doliera debía hacerlo sola, ya perdió a su pequeño hijo, no podía permitir que Ben corriera el mismo riesgo, y si debía morir hasta que la fuerza la reclamara, pues que así sea.
"Sabes perfectamente que vencerlo no será fácil, aquella vez intentamos enfrentarlo y tuviste que sacrificarte por mí ¿cómo podemos evitar que eso vuelva a suceder?"
"Porque no va a suceder... Y si así fuera, sabes que volvería a darte mi vida una y otra vez"
Ben ya murió una vez por su culpa, ella no podía permitir que eso sucediera otra vez, y más ahora que el único sable de luz que tenían era el de ella.
- Rey... Lo siento - murmuró el pelinegro cansado de golpear la pared varias veces - Anakin...
- Palpatine lo hizo - afirmó la Jedi acercándose a su esposo hasta llegar a acariciar su rostro - Prométeme que estarás a salvo, te amo.
- ¿Qué? Re... - pero Ben ni siquiera pudo terminar de hablar.
El hombre cayó inconsciente al suelo a causa de la fuerza que aplicó Rey sobre él.
- Te amo Ben - susurró la Jedi acariciando la mejilla de su esposo una última vez.
Se puso de pie y emprendió marcha hacia aquella energía oscura que se había hecho más fuerte, estaba cerca y lo sabía, ella estaba decidida a acabar con el Emperador.
- Están todos muertos - dijo Rose viendo los cuerpos de los soldados que pertenecían al escuadrón de Poe.
- Esas cortadas son muy grandes - comentó Hux un poco asqueado por la cantidad de sangre - No fueron hechas por los blasters.
Chewie rugió dando a entender que las cortadas debían haber sido hechas por un arma muy filosa.
- Rose ¿qué es esa cosa que parpadea tanto? - preguntó Armitage señalando el cinturón de la asiática.
- Oh rayos, mi comunicador - la pelinegra lo sacó y de inmediato se puso el auricular - ¿H-hola?.
"¡Rose, al fin contestas!"
- Kaydel ¿qué sucede? - preguntó la asiática al escuchar el tono de voz de su amiga.
"He perdido comunicación con Poe y Finn, un pequeño grupo del escuadrón que enviamos llegó a la nave de mando, están heridos"
- ¿Qué? ¿Cómo es...? Por el creador, escucha Kaydel, justo ahora encontramos a una parte del escuadrón, están muertos - informó Rose un poco apenada.
"¿Y Rey? ¿Estás ahí con ella?"
- No, nos separamos, creí que Chewie y yo podríamos llegar a tiempo para ayudar a nuestros compañeros pero fue demasiado tarde - contestó la asiática.
"No importa, por favor Rose, busca a Finn y Poe, salgan de allí ahora, es peligroso, ese palacio no está resguardado por simples stormtroopers, es algo que ustedes no pueden enfrentar"
- Entendido ¿pero qué pasará con Rey? - se preocupó Rose.
"No te preocupes por ella, estará bien"
Dijo por último la teniente para después cortar la comunicación.
- Debemos encontrar a Poe y Finn, este lugar es peligroso - habló Rose y Chewie asintió con un rugido - Sólo espero que no les haya pasado lo mismo que a ellos - murmuró viendo los cadáveres.
- ¿Escuchan eso? - preguntó Hux viendo a ambos lados del pasillo.
- ¿Qué cosa? - preguntó la pelinegra.
Chewbacca rugió contestando la pregunta de Armitage.
- ¿De dónde viene? - cuestionó el pelirrojo - Parece la voz de... ¿niños?.
- Imposible, no creo que en este palacio haya niños, a menos que... - Rose caminó siguiendo el pasillo izquierdo donde las voces se escuchaban cada vez más cerca.
Hux preparó su blaster y de la misma forma Chewie alistó su ballesta listos para lo que venga.
La asiática detuvo la velocidad de sus pasos y apuntó con su blaster, un grupo de personas se estaba acercando y ella estaba lista para disparar.
- ¿Rose? - preguntó Finn viéndola sorprendido.
- ¡Finn, Poe! - la asiática bajó su blaster y se lanzó a abrazar a sus amigos - ¡Pensé que les había pasado algo malo!.
Hux se acercó un poco temeroso de las reacciones que tendrían al verlo.
- A nosotros también nos alegra verte Ro... ¿qué hace él aquí? - preguntó Finn separándose de la pelinegra.
- No pienses mal, él... simplemente quiso venir protegerme - respondió Rose defendiendo a su amado.
- Cálmate Finn, recuerda que tenemos cosas más importantes de las cuales preocuparnos - dijo Poe señalando con la mirada a los infantes.
- Temiri... - lo nombro la asiática viendo al niño - Me alegra que estés bien ¿y todos esos niños?.
- Larga historia, te lo contaremos en la nave de mando, hay una persona herida que debemos atender - contestó el piloto señalando con la mirada a Lando cargando a Zorii en su espalda.
- ¿Cómo llegaron...? Está bien, no diré nada, veo que su herida es grave, Kaydel me dijo que todos saliéramos de aquí porque... - Rose se calló unos segundos viendo con lástima a su amigo - Lo siento Poe, pero la mayoría del escuadrón está muerto, pocos llegaron de vuelta a la nave de mando.
- Los ocultistas... - murmuró el piloto conteniendo su enojo.
- ¿Ocul-qué? - la pelinegra frunció el ceño.
- Son los seguidores de... Palpatine, el Emperador está vivo - confesó Poe dejando sorprendida a la asiática - Por eso debemos salir de aquí, nuestro deber ahora es llevar a estos niños sanos y salvos a la nave de mando.
- Pero Rey, Ben... - balbuceó Rose un poco asustada - Y Anakin.
- Ellos pueden defenderse, además... creo que el hijo de Rey está en riesgo de morir, y la senadora es la única que puede ayudarlos - finalizó Poe para después dirigir su vista al pelirrojo y a Chewie - Salgamos de aquí.
Gregory Glenn vio con burla a la senadora, con pasos lentos se fue acercando hasta el centro del salón donde con una mano hizo una señal invitando a Mara a acercarse.
La pelirroja estaba furiosa, sentía repulsión de ver al anciano, después de todo, él había traicionado al Senado y quién sabe cuántas veces había abusado de su poder.
- Acércate Mara Jade - habló el anciano.
La pelirroja soltó su blaster y se deshizo de su túnica dejando ver un traje negro que cubría todo su cuerpo, ella había llegado hasta el planeta decidida a enfrentar a Glenn y si era necesario, matarlo.
- Gregory Glenn - pronunció la pelirroja con rabia - Has estado muchos años oculto bajo la máscara de un político, cuando en realidad siempre habías servido al Emperador.
- Palpatine es mi maestro, y por culpa de los Skywalker nunca pude terminar mi entrenamiento, nunca pude ser nombrado un Sith - contó el hombre molesto.
- Eso es muy obvio - la pelirroja sacó su sable de luz y lo encendió - Tú ni siquiera estás a la altura de un Sith.
- Y tú no estás a la altura de un Jedi, no mereces ese sable mal hecho ¿creíste que por el simple hecho de purificarlo te librarías de todos los crímenes que cometiste bajo las órdenes del Emperador? - preguntó ofendiéndola - No soy el único que oculta secretos Senadora Holden.
- ¡Cállate! ¡Ahora mismo me vas a decir en dónde se encuentra Palpatine! - exigió furiosa - Y sólo quizás te dé una muerte piadosa.
- Somos dos, pero solamente uno saldrá vivo de esta sala - Glenn aceleró el paso mientras preparaba su sable para atacar - Y ese voy a ser yo.
- Soñar no cuesta nada - se burló Mara haciendo girar su sable para después correr hacia el anciano con intenciones de atacarlo.
Ambos sables chocaron entre sí y cada uno puso toda su fuerza física provocando un fricción entre las hojas luminosas. La cantidad de energía los obligó a separarse, Glenn lanzó varios ataques que Mara tuvo que esquivar con mucha suerte, el anciano era más fuerte y veloz de lo que aparentaba.
- Soy más fuerte y más ágil que tú, no tienes ninguna oportunidad contra mí - dijo Glenn mientras disfrutaba atacar a la mujer y ver su cara de frustración.
- Fascinante, cada palabra que acabas de decir es incorrecta - Mara extendió su mano empujando al anciano con ayuda de la fuerza.
Se acercó furiosa y atacó con su sable sin piedad, Glenn tuvo que esquivar los ataques desde el suelo, y un segundo decisivo, logró rodar a la derecha hasta llegar a ponerse de pie.
Mara giró su cuerpo al igual que su sable logrando herir el rostro del anciano en un ataque muy rápido, Glenn soltó su sable adolorido y dirigió ambas manos hacia su rostro intentado soportar el ardor.
La pelirroja no desaprovechó la oportunidad y con un movimiento limpio y rápido, partió en dos al anciano.
El cuerpo de Glenn cayó dividido en suelo, si antes se veía repugnante a los ojos de Mara, pues ahora se veía peor.
- A diferencia tuya, yo no me considero superior a otros - dijo la pelirroja acercándose a la parte superior del cadáver - Hasta nunca "Senador Glenn" - se despidió viendo la expresión de horror que había quedado grabado en el anciano.
La Jedi se había detenido frente a las oscuras puertas que daban paso a un lugar desconocido, pero ella sabía que su enemigo estaba allí dentro, podía sentir su energía oscura y maligna.
- Estén conmigo - susurró Rey cerrando los ojos, suplicando la ayuda de todos aquellos Jedi que la ayudaron en Exegol, aquellos que le dieron la fuerza y coraje para derrotar a su maldito abuelo.
Las puertas se abrieron por sí solas dando un pequeño susto a la castaña, ella no había maniobrado la fuerza por lo tanto el Emperador ya sabía de su presencia.
A lo lejos se veía un trono que estaba siendo ocupado por un Palpatine totalmente cubierto, lo único que se veía de él era la parte inferior de su rostro, lo más extraño para Rey fue no verlo conectado a cables y máquinas como la última vez en Exegol.
- Aquí estás - murmuró Rey dando un suspiro para después avanzar.
Pudo notar que habían alrededor de 7 hombres encapuchados, armados con herramientas que a simple vista lucían filosas y aterradoras.
- Retírense - ordenó Palpatine a sus guardias y éstos le obedecieron- Así que has venido... Mi nieta.
- Mi hijo, tú lo mataste - lo acusó la Jedi sacando su sable - Y ahora yo te mataré a ti - declaró para después mostrar aquella hoja luminosa de color amarillo.
- Tu hijo fue un regalo para mí ¿no te das cuenta? El Lado Oscuro me ofreció una nueva oportunidad para alargar mi vida mediante el niño, pero no todo salió como lo tenía planeado y tuve que recurrir a ciertos métodos - explicó el Emperador sonriendo con burla.
- Mi hijo era un regalo de la fuerza, y tú lo mataste - dijo Rey con odio, despreciando con todo su ser al monstruo que tenía en frente - Utilizaste a Glenn para que te lo trajera y lo mataste ¡ni siquiera te importó que tan sólo fuera un bebé de dos meses!... Ni siquiera entiendo cómo es que sobreviviste en Exegol.
- Hay muchas cosas que no entiendes del Lado Oscuro... En el momento en que me devolviste el rayo, yo mismo abandoné mi cuerpo por mi propia voluntad tal como lo había hecho en el pasado, en este castillo se hallaba un recipiente mal hecho - explicó Palpatine como si se sintiera orgulloso de sí mismo - Pero por desgracia, era uno que no me duraría mucho.
- Un clon... - murmuró Rey maldiciendo desde sus pensamientos.
- Glenn me dio su apoyo, al principio sólo quería reclutar a nuevos soldados sensibles a la fuerza y dejar un legado de los Sith, pero cuando me enteré que habías dado a luz a un niño... supe que debía ser mío - dijo provocando que la Jedi levantara su sable con intenciones de atacarlo.
- ¡Desgraciado! - lo insultó Rey.
- Mi recipiente... pero entonces llegaste tú, interrumpiendo mis planes, no había de otra que aprovecharme del vínculo que mi "bisnieto" compartía con sus padres - un sonrisa malévola se formó en el rostro de Palpatine quien llevó sus manos hasta su capucha quitándosela.
- ¿Qué?... - Rey no podía creer lo que estaba viendo, era Palpatine, pero no era el mismo de Exegol, se veía más humano, aunque eso sólo fuera en lo físico.
- No me quedó de otra... ¡Y por tu culpa ahora tu hijo está muerto! - exclamó al mismo tiempo que hacía un movimiento con su mano.
De forma rápida, una cuna flotante apareció detrás del trono del Emperador y se dirigió a toda velocidad al cuerpo de la Jedi que se negó a usar el sable y prefirió ser golpeada.
El sable cayó apagándose, pero ella de inmediato se puso de pie desesperada,sintió su corazón detenerse al ver dentro de aquella cuna a su pequeño angelito recostado... sin vida.
- No... Anakin... - susurró Rey con un nudo en la garganta - Ani...
Y lloró, lloró como cualquier madre lo haría al ver que su pequeño ángel ya no tenía vida.
Rey acercó su mano hasta la cuna y tocó el rostro del bebé, suplicando internamente que abriera los ojos.
- ¡Míralo! ¡Tú lo mataste!... ¡Si no hubieras venido aquí, tu hijo quizás seguiría con vida! - la acusó Palpatine provocando que la Jedi se sintiera débil - ¡Tú provocaste esto!.
- Eso no es cierto... - susurró la Jedi acariciando una última vez el rostro del bebé - ¡Eso no es cierto! - con la fuerza, empujó la cuna a un lado para ponerlo a salvo y llamó a su sable de luz el cual llegó hasta su mano derecha.
Empuñó con fuerza el arma dejando ver la hoja luminosa de color amarillo, y muy decidida se acercó más al trono con intención de desfigurar el maldito rostro de Palpatine.
Pero el Emperador era más hábil, con un simple movimiento empujó a Rey con mucha fuerza haciéndola caer a lo lejos, alejándola de su preciada arma.
- Ya no estamos en Exegol, ahora soy más fuerte de lo que crees - dijo el hombre poniéndose de pie - No necesito un sable de luz para vencerte... Jedi.
- Te vencí una vez, puedo hacerlo de nuevo, no importa cuántas veces te ocultes en diferentes cuerpos ¡yo te mataré! - el sable llegó rodando a sus manos con fuerza y de inmediato se puso de pie para correr directo a enfrentar a su verdadero enemigo.
- ¿Y qué cambiarías con eso? - preguntó con burla el anciano reteniendo el ataque de Rey simplemente con una mano - Tu hijo ya está muerto.
- ¡Maldito desgraciado! - lo insultó ella poniendo toda su fuerza física para intentar atravesar a Palpatine con su sable, pero era imposible, el hombre era más fuerte usando la fuerza.
Unos pequeños rayos se comenzaron a formar desde la otro mano del Emperador.
Rey se dio cuenta a tiempo y se alejó esquivando una gran descarga eléctrica.
- Mírate... puedo verlo en tus ojos, me tienes miedo - habló victorioso Palpatine.
- ¡Claro que no! - gritó furiosa Rey yendo de vuelta a atacarlo usando todas sus habilidades en combate.
Su sable nunca llegó a herir al Emperador pues éste usaba sus manos protegiéndose con ayuda de la fuerza, y en un segundo decisivo, arrojó una gran descarga eléctrica en el pecho de Rey que la obligó a retroceder hasta caer casi inconsciente.
- Claro que sí... Y ahora, morirás - sentenció el anciano al mismo tiempo que la elevó en los aires y comenzó a torturarla mentalmente haciéndola recordar los últimos minutos de vida de su pequeño hijo.
Mara sostenía en sus manos su blaster mientras que su sable estaba en su cinturón, la pelirroja había caminado por el palacio siguiendo la energía oscura que desde hace minutos antes de había incrementado de una forma increíble.
- ¿Ben? - de inmediato se acercó hacia el cuerpo del pelinegro temiendo lo peor, pero por suerte, el hombre no estaba herido, sólo inconsciente - Ben, despierta ¿qué sucedió?.
Al ver que no reaccionaba no le quedó de otra que pegarle una fuerte cachetada en la mejilla que lo hizo despertar al instante.
- ¿Que-qué pa...?... ¡Rey! - Ben se puso de pie desesperadamente recordando lo que había pasado.
- Tranquilo Ben, tranquilo - intentó calmarlo Mara pero el hombre se veía alterado - Mírame.
- ¿Senadora? ¿Qué hace usted aquí sola? ¿Dónde están los demás? - preguntó Ben notando que la mujer no venía resguardada por nadie.
- ¿Dónde está Rey? - dijo la pelirroja ignorando las preguntas.
- Rey, ella... tengo que ir por ella - Ben le dio la espalda a Mara pero ella lo detuvo - Suélteme, tengo que ir a ayudarla.
- No, así no - se negó la pelirroja elevando su tono de voz - Ahora mismo me dirás por qué Rey prefirió irse y dejarte aquí.
- ¡Quiere enfrentar a Palpatine sola! - contestó él frustrado soltándose del débil agarre de la mujer - Ella... tiene miedo, no quiere que suceda lo mismo que en Exegol.
- Rey no quiere que des tu vida por ella otra vez - adivinó Mara recordando el relato que la Jedi le había dado aquella vez ante todo el Senado - Ben, yo también lo pude sentir, sentí cómo la vida de Anakin se apagaba poco a poco.
- Mi hijo... no pude salvarlo, yo no...
- Todavía podemos salvarlo - interrumpió la pelirroja - Aún no se ha ido totalmente.
Ben la miró sorprendido y por un momento imaginó que la mujer que decía esas palabras era su madre, Leia.
- Una vez pudiste traer a Rey de vuelta, podemos hacer lo mismo con tu hijo - explicó Mara dándole una pequeña esperanza a Ben.
- Pero morí... Hacer eso requiere de un sacrificio muy grande - murmuró Ben dándose cuenta que tendría que dar su vida otra vez.
- Claro que no, justo ahora, en este palacio hay 3 sensibles a la fuerza, juntos vamos a salvar a Anakin... Luke me lo dijo - habló la pelirroja - Y si es necesario que alguien dé su vida totalmente, ese alguien voy a ser yo.
Rey cayó al frío suelo totalmente adolorida tanto física como mentalmente. El llanto de su pequeño hijo se repetía una y otra vez en su cabeza, su sufrimiento, sus súplicas, con sus lloriqueos la había estado llamando hasta que ya no pudo más.
- Ani... - susurró con la voz quebrantada.
- Y así muere la última Jedi - murmuró Palpatine acercándose al cuerpo de Rey.
El sable de la castaña llegó hasta las arrugadas manos del anciano quien lo analizó durante varios segundos.
- Sería divertido verte morir bajo tu propio sable de luz, pero yo no lo necesito, ahora es mi trofeo - el Emperador sostuvo el arma con la mano izquierda mientras que con la derecha preparó una nueva carga de energía - Hasta nunca... Rey Skywalker - se burló.
Pero un disparo interrumpió el ataque de Palpatine hiriendo su mano.
- ¡Aléjate de mi esposa! - gritó Ben desde la entrada del salón junto con Mara a su lado.
Ambos, extendieron sus manos y con ayuda de la fuerza empujaron a Palpatine haciéndolo estrellarse contra su propio trono.
Ben fue a ayudar a su esposa mientras que la Senadora se dirigió hacia la cuna que estaba al lado derecho de la entrada.
- Rey... cariño - susurró intentando levantar a la Jedi, pero ella seguía débil y triste - Estoy aquí, mírame, Rey, mírame.
- Ben - lo llamó Mara acercándose a la pareja trayendo consigo al pequeño bebé envuelto en mantas.
- Está... - intentó decir el pelinegro.
- No del todo, te dije que podríamos salvarlo, aún hay una oportunidad - habló la pelirroja haciendo reaccionar a Rey.
- ... Mara Jade ¿l-lo dices en serio? - preguntó la Jedi con la voz quebrantada - Mi hijo... - y entonces recordó lo que pasó en Exegol, sabía que se requería de un sacrificio - Yo lo haré.
- No - interrumpió Ben - Nosotros 3, podemos hacerlo los juntos y quizás, sólo quizás todos podamos seguir con vida.
- Podría funcionar... - murmuró Rey poniéndose de pie con ayuda de su esposo.
Una vez más vio a su hijo, aunque no tuviera vida, parecía que simplemente estuviera durmiendo su siesta.
- Llévatelo, por favor Mara Jade, aléjalo de aquí - pidió Rey sintiendo la energía oscura de Palpatine restaurarse.
La senadora asintió - Ben, toma - dijo entregándole su sable de luz - Es hora de que la díada traiga el equilibrio otra vez, acaben con ese desgraciado.
Mara se fue del salón dejando su preciado sable en manos de Ben, sabía que él junto con Rey podrían lograrlo, o eso esperaba, observó el rostro del bebé durante varios segundos y recordó las palabras de Luke teniendo esperanza de que aún no fuera tarde para salvarlo.
- ¿Te sientes bien? - preguntó Ben viendo las heridas físicas de Rey - No discutiré contigo por haberme dejado, pero por favor no lo vuelvas a hacer.
- Lo siento Ben, pero yo tenía miedo, no quería que tú... - intentó explicar Rey.
- Lo sé - interrumpió su esposo - Pero no lo vuelvas a hacer nunca, no intentes sacrificarte, yo no podría vivir en un mundo en el que tú no estés, preferiría morir.
El gruñido de Palpatine alertó a la pareja quienes de inmediato dirigieron su vista al trono.
Rey llamó con la fuerza a su sable de luz y lo encendió al mismo tiempo que Ben. La Jedi aún seguía débil pero la esperanza de traer a su hijo de vuelta la llenaba de coraje.
- Ben Solo - lo nombró con repulsión el anciano - Debí asegurarme de haber acabar contigo en Exegol, tú no mereces estar vivo, repugnante Skywalker.
- Tú eres mucho más repugnante, te aprovechaste de la vida de mi hijo sólo para tu beneficio, y de todas formas te ves como un anciano - dijo Ben furioso - Das asco.
Aquellas palabras hicieron enojar al Emperador quien se vio desarmado ante la pareja, sólo le quedaba usar el poder del Lado Oscuro de la fuerza.
- Bien, si pelean juntos... ¡Morirán juntos! - gritó Palpatine extendiendo ambas manos lanzando grandes descargar eléctricas que Ben y Rey tuvieron que retener con ayuda de sus sables.
Pero la Jedi aún se sentía débil físicamente, no podía retener el rayo por mucho tiempo.
- Por favor Rey, resiste - pidió Ben viendo el rostro de su esposa - Debemos eliminarlo.
El Emperador estaba sonriendo maliciosamente al ver que no podrían combatir contra su poder.
- Ben... no puedo - murmuró la Jedi apretando con fuerza la empuñadura de su sable, pero no era suficiente, sabía que en cualquier momento no iba a poder más.
"Rey..."
"Aquí estamos"
"Rey, nunca tengas miedo de quien eres"
- Luke... Leia - pensó la Jedi al escuchar a sus maestros.
Entonces lo recordó, sabía que podía enfrentarlo, aunque odiara admitirlo, llevaba la sangre de Palpatine en sus venas y nunca pensó que eso tendría al menos un beneficio.
Luke y Leia estaban con ambos, dispuestos a ayudarlos dándoles fuerza.
- Ben, cuando veas la oportunidad, hazlo - dijo la Jedi quitando una mano de la empuñadura del sable para después concentrar su energía y con todas sus fuerzas lanzó una gran descarga eléctrica contra Palpatine.
El Emperador estaba sorprendido por el ataque de la Jedi sin saber de dónde había sacado esas fuerzas cuando hace minutos atrás el mismo la había torturado.
Durante un segundo decisivo, Palpatine bajó las manos con la intención de preparar otra descarga eléctrica para Rey mientras ella lo torturaba físicamente con los rayos.
Su piel se estaba rasgando, y aunque no le importaba mucho su apariencia física, él quería mantenerse con vida.
Pero olvidó algo importante, y es que a diferencia de Exegol, esta vez la díada estaba más unida que nunca.
Lo último que sus ojos vieron fue a Ben Solo enfrente de él con su sable elevado listo para matarlo.
Rey seguía firme dando toda su energía en aquel rayo para debilitarlo, Palpatine sintió la hoja del sable atravesar su cuello para después caer en total oscuridad, un vacío del cual no volvería a salir jamás.
Mara llegó a las afueras del palacio encontrándose la grata sorpresa de ver a los ocultistas siendo derrotados por Poe, sus compañeros, y sobre todo Temiri quien había aplicado sus habilidades en la fuerza.
Cuando el último "gigantón" cayó, Mara se acercó con el pequeño bebé en sus brazos, de inmediato Poe captó la presencia de la pelirroja.
- ¡Senadora Holden! - gritó el piloto corriendo hacia ella - Senadora, gracias al creador que está bi... ¿A-anakin?.
- Guarda silencio Poe, esto es un asunto muy complicado - pidió Mara cubriendo el rostro del bebé con una parte de la manta.
- ¿Dónde está Rey? - preguntó preocupado - Senadora ¿dónde está Rey?.
- Sigue adentro con Ben, sólo ellos pueden enfrentar a Palpatine - contestó Mara - Tengo la esperanza de que lo lograrán.
- ¿Y si están heridos? Hay que ir por ellos, Chewie ven conmigo - le ordenó al wookiee.
- Poe, no vayas ¡Poe! - pero el piloto no hizo caso.
Temiri se acercó a la senadora un poco temeroso, enseguida Mara comprendió su dolor.
- No estés triste... A tu hermanito no le hubiera gustado verte llorar - dijo la pelirroja intentando calmar al niño - Vámonos.
Todos lograron llegar a la nave de mando donde yacía Lando y Zorii, ellos habían sido los primeros en llegar porque la rubia estaba herida.
Mara no soltó a Anakin en ningún momento suplicando a la fuerza que Rey y Ben volvieran.
Sus rezos dieron resultado cuando por la compuerta de la nave apareció Chewie cargando a Rey y detrás le seguían Poe y Ben.
Todos se reunieron para ayudar a la pareja, Rey estaba debilitada y necesitaba recuperarse, pero su principal preocupación era su hijo.
- Anakin, traigan a Anakin - pidió la Jedi.
Mara se acercó a Rey trayendo al bebé en sus brazos. Ambos padres estaban sentados sobre el suelo de la nave, la pelirroja se puso a la altura de ellos y recostó al bebé en medio de aquel extraño triángulo que habían formado.
- Él no se ha ido todavía, está ahí... esperando por sus padres - habló Mara colocando uno de sus manos en la cabeza del bebé.
Ben y Rey hicieron lo mismo, colocando cada quien una de sus manos sobre el pecho de su hijo.
Fue un momento único e impactante para todos los que estaban dentro de la nave.
No era necesario ser sensible a la fuerza para sentir "la vida" volver a fluir poco a poco alrededor del pequeño Anakin.
Mara estaba lista para hacer su sacrificio, no le quedaba mucho tiempo de vida y probablemente moriría pero al menos llevaría en su conciencia el haber devuelto la vida a un pequeño niño.
Entonces sintió la mano de Temiri sobre su hombro, alzó la vista y vio cómo el padawan extendió su mano hacia su hermanito, aunque nunca hubiera puesto en práctica aquella técnica, lo estaba logrando, y no fue el único, el resto de los niños que se encontraban en la nave rodearon a Anakin, todos juntos extendieron sus manos y la fuerza actuó por sí sola.
Anakin había vuelto.
Rey sonrió al ver los bellos ojos de su hijo abrirse lentamente seguido de un lloriqueo.
- ¡Ani! - exclamó la pareja al mismo tiempo mientras recogían a su hijo para después abrazarlo juntos.
La Senadora se puso de pie y se alegró por ambos, internamente agradeció a Luke por haberle dicho esas palabras.
Ahora era momento de salir del planeta, y no había duda de que jamás volverían.
- Chewie, por favor lleva el Halcón hasta Coruscant, Rey no puede pilotar por ahora - ordenó la pelirroja señalando con la mirada a la pareja.
El wookiee rugió obedeciendo para después salir de la nave junto con Rose y Hux.
- Senadora Holden - la llamó Kaydel - Estamos listos para irnos ¿qué haremos con el castillo? Perdimos a la mayoría de nuestro escuadrón y no sé si sea conveniente hacer un bombardeo, los cuerpos de nuestros compañeros están allí.
- Yo he hecho mucho por ahora, dejemos ese trabajo al resto del Senado - respondió la pelirroja - Sáquenos de aquí Teniente Connix.
- Enseguida Senadora Holden - obedeció la rubia.
Rey y Ben no dejaban de mimar a su hijo sin importar que aún estuvieran sentados en el suelo, entre lágrimas y sonrisas agradecieron a la fuerza el hecho de que nadie tuvo que sacrificar su vida para traerlo de vuelta. Temiri se acercó a la pareja un poco tímido y Rey lo unió a ellos.
- Hermanito - dijo el niño feliz viendo al bebé más vivo que nunca - No volveré a equivocarme, esta vez te voy a proteger.
Anakin extendió su manito intentando tocar el rostro del niño, sus padres rieron al ver la acción de su pequeño hijo y ambos le dieron un beso en la frente.
- Anakin... nuestro regalo de la fuerza - susurró Rey viendo a su hijo y después a su esposo.
Ben sonrió y dejó un beso en la frente de su esposa.
- Agradezco a la fuerza por haberte puesto en mi vida Rey - murmuró él suavemente hasta llegar a los labios de su esposa - Y te agradezco por haberme dado a Anakin... te amo Rey.
- Lo sé - susurró la Jedi sonriendo.
Pd. La Senadora Holden iba a morir pero después me arrepentí y dije: ah pos, ya que hay niños sensibles a la fuerza en la nave pues que al menos sirvan de algo :v
Gracias por leer esta historia.
