Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.
Ambientado después de los sucesos en Exegol
Capítulo 35: Dos meses de paz.
2 meses después
Rey se despertó un poco agitada después de haber tenido una horrible pesadilla rememorando los sucesos en Mustafar, dirigió su vista hacia el otro lado de la cama encontrándola vacía sin ningún rastro de Ben ni de su hijo, de inmediato se preocupó temiendo lo peor, lo que no esperó fue que al poner los pies en el suelo se tropezaría con las piernas de su esposo.
- ¿Estás bien? - escuchó por parte de Ben.
Por suerte la caída no fue tan dolorosa, ni siquiera se puso de pie, prefirió arrastrarse hasta llegar a la altura del rostro de su esposo viendo con ternura cómo su pequeño hijo estaba recostado sobre el torso de Ben.
- ¿Qué hacen aquí los dos? - le reclamó la Jedi - La cama es más cómoda - dijo mientras intentaba acomodarse al lado del pelinegro.
- Sólo estábamos jugando, a Anakin le gusta mucho que lo eleve al aire, incluso se ríe - respondió Ben sosteniendo al bebé en sus brazos extendiéndolo hacia arriba - No queríamos despertarte.
- Me asustaron - confesó Rey viendo a su pequeño reír tan dulcemente - No lo mantengas arriba tanto tiempo, aún es pequeño.
- De acuerdo, de acuerdo - obedeció Ben esta vez dándoselo a la Jedi - Es increíble que ya tenga 4 meses, se ve muy sano.
- Eso es porque me he encargado de cuidarlo bien - alardeó Rey mientras jugaba con su hijo dedicándole una que otra sonrisa.
- No te lleves todo el crédito, yo también lo cuido bien - se quejó el pelinegro.
- De acuerdo, "ambos" lo cuidamos bien - corrigió la castaña sin percatarse de que alguien había entrado a la habitación.
- Creo que la próxima vez tocaré la puerta, esto ya se está haciendo una mala costumbre en mí - habló Mara viendo a la pareja en el suelo - Buenos días - canturreó.
- Oh - Rey de inmediato se puso de pie con su hijo en brazos un poco avergonzada, le hizo una señal a su esposo para que se levante y éste obedeció un poco molesto.
- Lamento interrumpir su momento familiar pero tengo un aviso muy importante para ustedes - anunció la pelirroja ocultando su emoción - El Senado lo aceptó, Ben podrá formar parte de la Nueva Orden Jedi.
- ¡¿En serio?! Mara Jade ¿lo dices en serio? ¿No estás bromeando? - preguntó Rey sin poder creerlo.
La senadora asintió repetidas veces emocionada.
- ¿Escuchaste eso Ben? Podrás quedarte aquí, ya no hay nada que nos pueda separar, podremos entrenar a una nueva generación - dijo Rey totalmente feliz contagiando su alegría al pelinegro, sin duda era la mejor noticia que había recibido en semanas.
- Obviamente, todo esto será después de que nazca tu hijo, mientras tanto, los niños seleccionados estarán en espera, no sería justo alejarlos de sus familias luego de haber sido secuestrados y expuestos al sufrimiento - explicó Mara - La verdad es que estos meses van a servir para reparar los errores de Glenn.
Entonces Ben se quedó en shock.
Pasaron casi dos minutos cuando por fin hizo un movimiento, giró su vista hacia su esposa la cual estaba un poco nerviosa, entonces la Senadora se dio cuenta de su pequeño error.
- Rey... ¿e-estás embarazada? - preguntó Ben con la voz entrecortada.
- Yo... creo que mejor me voy - Mara se dirigió a la salida un poco apenada - Lo siento - le susurró a Rey antes de salir por la puerta.
La Jedi llevó a Anakin a su cuna y lo recostó dentro de ella. Tomó un gran respiro antes de girarse y enfrentar a su esposo, había guardado el secreto desde hace un mes y todavía no sabía cómo decírselo, estaban casados, pero Anakin todavía era muy pequeño y no tenía ni la menor idea de cómo podría reaccionar su esposo con la llegada de otro bebé.
Lo que no esperó fue aquel beso fugaz de Ben quien la abrazó muy emocionado para después levantarla y hacerla dar un giro entre sus brazos.
- ¡Es la mejor noticia que he podido recibir!... Rey, vamos a ser padres... por segunda vez - dijo Ben apegando su frente a la de su esposa - Gracias - susurró para después darle un tierno beso esquimal.
- ¿N-no estás molesto? - preguntó la Jedi con una gran mezcla de emociones.
- ¿Por qué habría de estarlo? Nuestra familia se está haciendo cada vez más grande - respondió Ben llevando ambas manos hacia las mejillas de su esposa - Todo lo que tenga una parte de ti siempre va a ser perfecto.
Rey no pudo contener las lágrimas de felicidad y dio rienda suelta a sus emociones, abrazó a su esposo rápidamente dando gracias a la fuerza por haberle dado la oportunidad de tenerlo de vuelta en su vida.
- Lo siento por no habértelo dicho antes, no sabía cómo hacerlo - se disculpó la castaña sin soltarlo.
- Tranquila, no estoy enfadado, nunca podría enfadarme contigo - Ben dejó un beso sobre la cabellera de su chica para después posar su mentón sobre ésta.
- A veces eres posesivo y otras veces te comportas muy cariñoso... Eres un caso perdido - murmuró Rey sacándole una carcajada a su esposo.
Rose, Rey y Kaydel se encontraban en el hangar de Coruscant despidiendo a su general, y sin duda, su mejor amigo.
Poe había tomado una decisión poco antes de ir a Mustafar, y es que quería renunciar al Senado para ir en busca de Zorii, pero al final terminó encontrándola en el planeta de lava y esta vez estaba decidido a no alejarse de ella.
- Por favor no desaparezcas por siempre, visítanos cada vez que puedas - pidió la Jedi abrazando a Poe durante un largo rato.
- No te preocupes, lo haré - prometió el piloto separándose de su amiga - Mucha suerte con la llegada de tu hijo, por favor cuida de Anakin, ese niño... merece toda la felicidad de la galaxia.
- Cuida bien de Zorii, no la hagas sufrir - aconsejó Rey intentando sonar amenazante - Espero que puedas ser feliz con ella, por favor no se metan en nada ilegal.
- Claro que no ¿cómo crees? - rió nervioso el piloto.
Rey se agachó para poder acariciar al droide quien también se iría de viaje junto a su mejor amigo y la traficante.
- Adiós BB8, cuídate mucho, eres el mejor droide de la galaxia - se despidió Rey dando unas palmaditas sobre su cabeza mecánica.
Luego fue el turno de Rose, y después de Kaydel, la rubia estaba un poco deprimida por la partida del piloto pero no podía hacer nada para detenerlo.
- Ey, Kaydel - la llamó Poe antes de subir a la nave junto a Zorii, la traficante estaba en mejor estado pero todavía debía cuidarse, su herida le dejó una gran cicatriz en la pierna - Espero que puedas hacer un buen trabajo... Senadora Connix.
Rose y Rey de inmediato sonrieron y fueron a felicitar a su amiga por el nuevo cargo que ocuparía a partir de ese momento.
Poe estaba renunciando a ser parte del Senado, y la verdad es que nunca le gustó estar allí, ahora tenía una vida que deseaba compartir al lado de Zorii, BB8, y por supuesto, también al lado de Babu Frik.
- Cuídense mucho, si tengo suerte encontraré a Finn en uno de sus viajes con Lando y Jannah - comentó Poe antes de cerrar la compuerta de su nave.
- Espera ¿qué? ¡Poe, te dije que no te metieras en nada ilegal! - gritó Rey demasiado tarde, la nave ya estaba despegando - ¡Ni se te ocurra hacerlo!.
- Es un caso perdido, probablemente volverá a ser traficante pero al menos será feliz - murmuró Rose cruzando los brazos viendo con gracia cómo Rey le gritaba a la nave, después dirigió su vista a su amiga - Ey, Kaydel... ¿te sientes bien?.
- Sí, sólo... lo voy a extrañar mucho - confesó la rubia sin despegar su vista de la nave hasta que ésta se elevó en lo más alto.
- Al menos por primera vez Poe decidió valorar lo que eres, felicidades Senadora Connix - la asiática dejó dos palmadas en el hombro de su amiga para después dirigirse hacia la Jedi, la cual seguía intentando llamar la atención de la nave.
- ¡No quiero verlos en problemas! ¡Ni se te ocurra volver a ser traficante de especias! - gritó Rey repetidas veces alzando los brazos para llamar la atención de la nave.
- Ya déjalo, sabes que no te va a hacer caso, estás peor que cuando Finn decidió irse con Jannah y Lando - dijo Rose haciendo entrar en razón a la Jedi.
- Me preocupo mucho por ellos, probablemente no nos veremos en muchos meses - murmuró Rey con un poco de tristeza - De veras que los voy a extrañar mucho.
- Creo que todos necesitamos un tiempo alejado de los demás, la guerra terminó, impediste que otra amenaza surgiera y ahora al fin estamos en paz - Rose puso su mano en el hombro de su amiga - Y muy pronto tendrás un nuevo integrante en tu familia.
- ¿Y tú? ¿Qué piensas hacer ahora que ya todo terminó? - preguntó Rey con curiosidad.
- Hm... Soy una ingeniera mecánica, por ahora sólo quiero una vida tranquila, Poe renunció al Senado así que ya no tengo ningún motivo para permanecer en Coruscant - respondió la asiática dejando más dudas en la Jedi.
- ¿Te vas a ir? - Rey miró preocupada a su amiga - Rose...
- Todavía no está decidido, tengo que hablarlo con Armitage, además que me enteré que tú vas a ir a Takodana unos meses, tampoco quiero quedarme sola en Coruscant - explicó la pelinegra.
- ¿Y yo qué soy? ¿Una papa? - se quejó Kaydel escuchando la conversación de sus compañeras.
Las tres se rieron al mismo tiempo para después darse un abrazo grupal.
Cada miembro de la Resistencia tomaría su propio camino al punto de dejar a la organización casi disuelta, pero siempre recordarían que alguna vez fueron compañeros, y sobre todo, rebeldes.
Chewie rugió felicitando a Rey al mismo tiempo que la abrazaba, el wookiee se alegró mucho por la noticia de que pronto Han y Leia tendrían otro nieto.
- Gracias Chewie, dentro de poco partiremos a Takodana y quería preguntarte si... ¿te gustaría venir con nosotros? - la Jedi cruzó los dedos rezando internamente que el wookiee aceptara.
Chewbacca rugió emocionado aceptando ir de viaje con la Jedi.
- ¡Ben, aceptó! ¡Chewie vendrá con nosotros! - exclamó Rey y al instante llegó el pelinegro con su hijo en brazos.
- ¿En serio? - preguntó Ben tratando de ocultar su emoción.
- ¡Sí! - reafirmó la castaña - En realidad, Ben quería pedirte que vinieras con nosotros pero ya sabes cómo es él - le explicó al wookiee.
- No era necesario revelar esa información - le reprochó el pelinegro un poco avergonzado - En realidad quería que Chewie viniera con nostros porque... porque... a Anakin le gusta mucho jugar con él y su pelaje.
Entonces el wookiee hizo mención de una parte de la infancia de Ben.
- ¿En serio? - preguntó Rey sin poder creerlo - ¿Te gustaba jugar con el pelo de Chewie?.
- Era un niño, es obvio que era muy curioso - se excusó el pelinegro.
Chewbacca se acercó a Ben y le dio un delicado abrazo, el pequeño Anakin no desaprovechó esa oportunidad para tocar el pelaje café del wookiee con el que tanto le gustaba jugar.
Rey miró con ternura aquella escena y por un momento deseó que Han y Leia pudieran verlos también.
- Gracias tío Chewie - susurró Ben cerrando los ojos sintiendo la calidez del wookiee.
Muy pronto paritirían a Takodana para visitar a Maz. Rey lo planeó desde el momento en que se enteró que muy pronto tendría un hijo, si Anakin nació en aquel verdoso planeta entonces su hermano o hermana también podría nacer allí, además de que aquel lugar tenía un significado especial.
- Hasta pronto señora Mara - se despidió Temiri dándole un abrazo a la pelirroja.
- Cuídate mucho Temiri, nunca dejes tu entrenamiento, cuando vuelvas tendrás mucho compañeros esperándote - dijo la Senadora rompiendo el abrazo - Y cuida mucho de tu maestra, eres afortunado, muy pronto tendrás otro hermanito.
El padawan sonrió contento para después subir a la nave junto con C3PO quien cargaba a Anakin en sus brazos.
Rey y Ben se acercaron a la Senadora para despedirse, la pelirroja los había ayudado desde todos los ámbitos posibles para proteger a Anakin, a Ben y sobre todo, restaurar la Nueva Orden Jedi.
- Mara Jade... de veras tengo muchas cosas que agradecerle, usted hizo todo lo posible para restaurar la Nueva Orden Jedi, sin su ayuda Ben no hubiera podido ser perdonado por el Senado, usted armó todo un plan para rescatar a mi hijo y ahora... gracias a usted voy a poder tener a mi familia conmigo siempre - Rey soltó unas cuantas lágrimas de emoción y no contuvo sus ganas de abrazar a la Senadora, aquella mujer la había ayudado en los momentos más difíciles.
- Se lo debo a Leia y a Luke, tú eres una Skywalker y siempre tendrás todo mi apoyo Rey - dijo la pelirroja rompiendo el abrazo, acercó su mano hacia las húmedas mejillas de la Jedi y borró todo rastro de las lágrimas - Que la fuerza te acompañe siempre.
Entonces Mara dirigió su atención al pelinegro.
- Ben Solo - lo nombró seriamente - Más te vale cuidar muy bien de tu esposa, muy pronto llegará tu hijo y deberás enseñarle el camino correcto al igual que a Anakin, nos deshicimos de Palpatine pero no sabemos si en el futuro pueda surgir una nueva amenaza - aconsejó Mara - Puede que Han haya sido un intrépido contrabandista que no supo prestar la correcta atención a su hijo, pero tú eres sensible a la fuerza, conoces la oscuridad y la luz a la perfección, guía a tus hijos por el camino luminoso y haz lo correcto siempre.
- ¿Cómo es que...? - intentó preguntar el pelinegro sorprendido.
- ¿Cómo es que sueno tan parecida a tu madre? - completó Mara - Sencillo, ella misma me lo aconsejó aunque no de la misma forma, Leia es una mujer muy sabia y sobre todo "siempre tiene la razón".
Chewie rugió detrás de Mara reafirmando lo dicho por la pelirroja.
- ¿Estás listo? - preguntó Rey dirigiéndose al wookiee y éste asintió - Bien, entonces ya podemos irnos.
- Hasta pronto Chewie, cuida bien de ellos y por favor, dale mis saludos a Maz Kanata - pidió la Senadora dándole un abrazo al wookiee - Me quedaré con R2-D2 hasta que regresen, estaremos en contacto.
Rey subió junto a Ben y Chewie al Halcón Milenario listos para partir hacia Takodana, con la diferencia de que esta vez, Ben y el wookiee serían los pilotos.
- Ama Rey, el pequeño Anakin ha estado muy inquieto, creo que tiene hambre - informó C3PO trayendo al bebé en sus brazos.
- No te preocupes, dámelo - ordenó Rey y el droide obedeció - Por favor vigila que a ninguno de los dos se les ocurra dar un salto a la velocidad de la luz.
- A sus órdenes Ama Rey - asintió el droide yendo a la cabina de la nave.
La Jedi se dirigió a una de las habitaciones de la nave donde yacía Temiri durmiendo, vio con ternura a su padawan y entonces notó que su hijo se había calmado.
- ¿Quieres dormir junto a tu hermano? - preguntó sabiendo que no respondería, aunque quizás se equivocó porque el bebé soltó un pequeño balbuceo ante su pregunta - Tomaré eso como un sí.
Con mucho cuidado, depositó al bebé en la cama al lado del niño y dejó un beso en su frente.
- Descansa Anakin - susurró sonriendo para después llevar su mano a su propio vientre.
Dentro de ella había una pequeña energía luminosa, tan cálida y relajante, por unos momentos deseó poder adelantar el tiempo para ya al fin tener a su hijo en brazos, le daría todo su amor y cariño, lo protegería de cualquiera que intentara hacerle daño y sobre todo, lo guiaría por el camino de la luz.
