Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado después de los sucesos en Exegol


Capítulo 37: Una visita inesperada

Ben se encontraba recostado al lado de su esposa la cual tenía el vientre más abultado, hace algunos días había recibido la noticia de que su bebé sería una niña, una princesa, desde entonces había sido muy sobreprotector con la Jedi.

Escuchó un balbuceo al lado de la cama y se dio cuenta que Anakin estaba despierto.

El pequeño había dejado de dormir con sus padres sólo por el estado de Rey, pero gracias a Chewie, ahora dormía en una cuna ideal para su tamaño.

- ¿Ben...? - habló Rey media dormida.

- Descansa, yo iré a verlo - dijo el nombrado levantándose de la cama.

Ben se acercó a la cuna y desde allí vio al pequeño el cual era su viva imagen sin duda.

- ¿No puedes dormir? Yo tampoco - lo cargó entre sus brazos dándole un pequeño paseo por la habitación.

Todo estaba oscuro y la única luz provenía de una lámpara, órdenes de Maz Kanata.

- Sé que no es lo mismo dormir en tu cuna que dormir en medio de nosotros pero debes hacerlo por tu hermana - le explicó Ben sabiendo que su hijo todavía no podía hablar, pero de alguna extraña forma le entendía.

Anakin señaló con su pequeña mano la cama donde yacía Rey durmiendo.

- Sí, también debes hacerlo por tu madre, ella ahora ocupa la mayor parte de la cama - añadió el pelinegro volviendo a dejar a Anakin en su cuna - Pero eso es por tu hermanita, muy pronto ella estará con nosotros.

El bebé sonrió al escuchar esas palabras y extendió sus bracitos intentando tocar el rostro de su padre.

- ¿No crees que es muy tarde para jugar? - preguntó Ben divertido dejando un beso en la frente de su hijo - Descansa Anakin, mañana tendremos todo el tiempo del mundo para jugar juntos.

El bebé sonrió y de repente sus ojos veían a otra persona, no a su padre.

Ben no pasó por desapercibido ese detalle y se giró para mirar por toda la habitación, no había nadie.

Volvió a mirar a la cuna y al otro lado de ésta se hallaba una figura muy familiar la cual le sonreía al pequeño Anakin.

- Hola niño - saludó Luke sin dejar de ver a Anakin.

- ¿L-luke? ¿Qué haces aquí? - preguntó el pelinegro sorprendido por la visita tan repentina.

- ¿No es obvio? Vengo a hablar contigo - contestó el fantasma - Por cierto, tu hijo se ve muy sano, después de lo que pasó en Mustafar, Leia tenía miedo de que su nieto tuviera ciertas dificultades, pero gracias a la fuerza todo está bien.

- Anakin es fuerte - Ben miró hacia la cama para asegurarse de que Rey aún siguiera durmiendo - ¿De qué quieres hablar conmigo tío Luke?.

- Leia me envió, dijo que mi visita te ayudaría mucho - respondió el fantasma viendo a la Jedi - Falta poco tiempo para que tu hija nazca.

- Rey tiene 7 meses de embarazo, hace poco me dijo que tendríamos una niña - contó Ben sonriendo - Lloré de felicidad.

- Leia se lo dijo, tu madre tuvo una visión del futuro donde todo salía bien, tu hija nacerá y seguirá el camino de la luz, no sabemos si será una Jedi o elegirá otro camino, el futuro en constante movimiento está - explicó Luke rodeando la cuna hasta llegar a quedar frente a su sobrino - Y por eso... no puedes dejar que el futuro se corrompa.

Ben alzó la vista un poco asustado - ¿A qué te refieres?.

- Me refiero a que tus hijos deben seguir el camino que ellos elijan, tu abuelo nunca imaginó que las cosas terminarían de esta forma... pero aún está aquí, con vida - habló Luke como si estuviera felicitando al pelinegro.

- ¿Qué tiene que ver mi abuelo en todo esto? - preguntó Ben aún más confundido.

- Cuando moriste en Exegol, tu abuelo sabía que Anakin necesitaría ayuda, el mal no había desaparecido del todo - comenzó a explicar Luke - Y decidimos sacarte de la oscuridad en la que quedaste atrapado para devolverte a la vida, por Rey y por tu hijo.

- Mi abuelo sabía que Palpatine aún estaba vivo - murmuró Ben mientras poco a poco iba comprendiendo la situación - ¿Por qué mi madre no me lo dijo?.

- No lo sabíamos hasta que ocurrió la desgracia en Mustafar, mi padre tenía miedo de que Leia quisiera interferir ... Pero tú madre y yo teníamos puestas nuestras esperanzas en alguien más - concluyó Luke sonriendo al recordar a cierta mujer de cabellos rojizos.

Entonces Ben lo recordó.

"Justo ahora, en este palacio hay 3 sensibles a la fuerza, juntos vamos a salvar a Anakin... Luke me lo dijo, y si es necesario que alguien dé su vida totalmente, ese alguien voy a ser yo"

- La Senadora... - susurró el pelinegro recordando las palabras de aquella mujer.

- Mara Jade... Ella quería sacrificarse para que tú no murieras, Ben... tu madre no quería que perdieras la vida otra vez, Rey tampoco lo hubiera soportado - el fantasma se acercó y colocó su mano en el hombro de su sobrino - Pero ahora todo está bien, la paz ha vuelto a la galaxia, hiciste lo correcto, tú y Rey asesinaron a Palpatine.

- Todo fue gracias al padawan de Rey y los demás niños, gracias a ellos ninguno tuvo que morir - explicó Ben viendo cómo poco a poco el fantasma de su tío se iba desvaneciendo.

- Ahora debo irme... Adiós muchacho - se despidió Luke - Cuida bien de tus hijos, pronto volveré a visitarte.

- Adiós... tío Luke - susurró Ben sonriendo.

Minutos después, él volvió a recostarse en la cama al lado de su esposa.

- ¿Mhm? ¿Ben? - murmuró Rey con los ojos cerrados - ¿Eres tú?.

- Shh... - la silenció al mismo tiempo que dejaba un beso en los labios de Rey - Duerme cariño, descansa.

La Jedi sonrió inconscientemente ante el acto tan tierno por parte de su esposo.

Ben acarició el vientre de Rey y por un breve instante sintió una patadita en su mano.

- Wao... De seguro serás igual de fuerte que tu madre, sólo... nunca le dispares con un blaster al hombre de tu vida - aconsejó el pelinegro recordando aquel suceso en el bosque de Takodana - ¿Sabes qué? Mejor hazlo, así sabrán que mi princesa es una guerrera.

- Amor... ¿Con quién hablas? - preguntó Rey todavía dormida.

- Shh... tranquila, sólo duerme - susurró Ben dejando otro beso en la frente de su esposa - Ya no hablaré más - dijo por último para después conciliar el sueño.


Después de casi dos meses, una nave de modelo poco común apareció cerca del castillo de Maz llamando la atención de la pirata quien tuvo que observar todo desde el punto más alto de la construcción.

- Mara Jade... - masculló la anciana molesta viendo a la elegante Senadora de Coruscant bajando por la compuerta de la nave en compañía de R2-D2 y Rose Tico.

Maz bajó hasta el bar y pasó por en medio de todos aquellos borrachos que habían llegado a beber a tempranas horas. Abrió las puertas de la entrada y caminó hasta llegar cerca del lago donde yacía la nave que a simple vista, se veía de muy alta tecnología.

- ¡Mara Jade Skywalker! - gritó la mujer de mediana estatura acercándose muy molesta.

- Oh... rayos - murmuró la pelirroja lista para recibir los reclamos de la pirata.

- ¡Hace más de 20 años te bebiste con Lando y Han un barril completo de licor corelliano! ¡Perdiste el juego de sabacc y debías pagar todo el trago! ¡Nunca lo hiciste! - la acusó Maz acercándose hasta quedar frente a la pelirroja.

- Por el creador... - dijo en voz baja la senadora - Bueno, en primer lugar, hola Maz, y en segundo, por favor no grites.

- ¡¿A qué has venido anciana teñida?! - gritó la mujer de mediana estatura.

- ¿Anciana teñida? He sido pelirroja desde que tengo memoria - se defendió Mara.

- Hace mucho que dejaste de ser pelirroja "Senadora Holden" - la ofendió la pirata a propósito.

Mientras tanto, detrás de ellas se encontraban Rose y R2-D2 esperando a que se desate una pelea.

- Será mejor que vaya por el blaster de la Senadora - se dijo Rose a sí misma volviendo a la nave.

R2-D2 hizo pitidos indicándole a la asiática que se diera prisa porque Maz estaba armada.

- Escúchame Maz Kanata, te pagaré si eso es lo que quieres pero tendrá que ser más adelante, si vine hasta Takodana es para ver a Rey y Ben - explicó la Senadora intentando dialogar - Si no me equivoco, falta poco para que nazca su bebé.

- Debería darte vergüenza venir aquí... Pero te dejaré quedarte solamente por Rey - aceptó Maz - Además, me gustaría verte dormir en el suelo.

- Prefiero dormir en mi nave - murmuró Mara cruzando sus brazos - Rose, dame mi blaster.

La pelinegra obedeció y le dio el arma a la senadora.

- Llévame donde Rey - pidió la pelirroja.

Maz de mala gana aceptó escoltarla hasta la construcción donde yacían algunos ebrios bebiendo en pleno amanecer.

- R2-D2, por favor no te alejes de mí - le dijo Mara al droide antes de entrar al bar - ¿Cómo es posible que Rey quiera tener a sus hijos aquí?.

- ¡Oye! Mi castillo no es elegante pero todos son bienvenidos, es un lugar de refugio para muchas especies - se defendió la pirata - Además, te recuerdo que tú pasabas muchas horas bebiendo aquí.

Rose se sorprendió al escuchar las palabras de Maz sin poder creerlo.

- Antes no era una Senadora, pero gracias a Leia y Luke pude cambiar - explicó Mara al ver la expresión de la pelinegra.

- Suban - ordenó la mujer de mediana estatura - Allá arriba podrán encontrar a Rey y Ben, probablemente aún estén durmiendo, yo me quedaré aquí, algunos idiotas están ebrios desde ayer.

- Entiendo - la pelirroja se giró para ver al droide - R2... Creo que vas a tener que quedarte aquí abajo.

El droide soltó unos pitidos decaídos y giró su cabeza mecánica para hacer una observación a todo el bar, habían más de 4 personas mirándolo y seguramente con malas intenciones.

- Aún no tenemos instalado el ascensor, pero puedes venir conmigo R2, yo te cuidaré - le dijo Maz y el droide aceptó.

Mara y Rose subieron las gradas hasta llegar al segundo nivel donde se encontraron un pasillo con distintas puertas.

- ¡Oh, Senadora Holden! Es un honor verla aquí, han sido meses muy difíciles para mí - habló C3PO viendo a la pelirroja - La ama Rey se pondrá muy feliz de verla.

- También es un gusto verte C3PO, traje a R2-D2 para que ya no estés solo - avisó Mara - Pero por ahora, necesito que me lleves a la habitación de Rey.

- Oh, por supuesto Senadora - obedeció el droide guiándola hasta la tercera puerta del pasillo - Esta es la habitación de la ama Rey, la comparte con su esposo y su hijo.

- Muchas gracias C3PO; Rose ve con el droide, necesito hablar a solas con Rey, y por favor llévate mi blaster - ordenó la pelirroja y la mecánica obedeció.

Mara Jade entró a la habitación sin pedir permiso, cosa que ya se le había hecho costumbre.

Al entrar se encontró con una vista digna de admirar, era una escena muy tierna. La pareja estaba descansando en la misma cama, juntos, y el abultado vientre de Rey resaltaba en las sábanas.

Un balbuceo llamó la atención de Mara y sospechó que provenía de la cuna, con pasos silenciosos se acercó hasta ésta encontrando al pequeño Anakin despierto.

- Por la Fuerza, ya estás más grande Ani - murmuró la pelirroja sacándolo del interior de la cuna - Pero mira qué ternurita, eres todo un príncipe.

El bebé jugó con el cabello rojizo de la Senadora, acto que le hizo mucha gracia a ella.

Con cuidado de no hacer ruido, salió de la habitación con el bebé en sus brazos procurando no despertar a la pareja.

- ¿Te cuento un secreto Anakin? Tu abuela me pidió que viniera aquí porque tu hermanita está cerca de llegar - susurró feliz cerca del oído del bebé.

Anakin le sonrió emocionado.

- No sé por qué pero presiento que puedes entenderme - comentó Mara la ver el rostro del pequeño.

- ¡Señora Mara! - exclamó Temiri corriendo a abrazar a la Senadora - ¡Está aquí señora Mara! ¡En verdad está aquí!.

- Aww Temiri, mi niño - con una mano acarició la cabellera negra del muchacho mientras que con la otra sostenía a Anakin - Pero mírate, has crecido mucho.

- Estos meses he estado entrenando mucho señora Mara - dijo el muchacho para después jugar con las manos del bebé - Hola Ani ¿te despertaste temprano?.

- Entré a la habitación de Rey pero ella aún está descansando, Anakin estaba despierto así que decidí sacarlo de allí - Mara caminó junto al niño buscando las gradas para llegar al tercer nivel - ¿Cómo puedo llegar al punto más alto de este lugar?.

- Venga, por aquí - le indicó Temiri - Rose también esta allí, dijo que necesitaba aire fresco pero no quería salir por el bar.

- Ese bar no me agrada, este no es un lugar apto para niños - comentó Mara con fastidio.

- Pero tía Maz nunca deja que se metan con nosotros, ella es muy valiente - dijo Temiri subiendo.

- Lo sé, la pirata es buena con el blaster - admitió la Senadora.

- Además... tía Maz me dijo que antes usted era una cliente muy frecuente - contó Temiri riendo.

- ¿Qué? - Mara se quedó muda por varios minutos ante esas palabras, sin duda alguna la pirata le había dejado en vergüenza frente al muchacho.

- ¿Es eso cierto señora Mara? - preguntó el niño curioso.

- No, no... Bueno sí, quizás es verdad - confesó avergonzada - Pero eso fue hace mucho tiempo.

Temiri sólo rió mientras llegaban hasta el último nivel de la construcción donde yacía Rose observando el paisaje.

Mara se acercó con el pequeño bebé en sus brazos y observó a lo lejos el lago de Takodana, quizás el planeta no era el mejor de la galaxia pero sin duda alguna, ver ese verdor por las mañanas era hermoso.