Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado después de los sucesos en Exegol


Capítulo 38: Mara Jade.

Rey despertó de golpe al no sentir la presencia de su hijo en la habitación, Ben entre sueños sintió la preocupación de su esposa y se obligó a sí mismo a abrir los ojos.

- ¿Ani? - con mucha dificultad Rey trató de ponerse de pie pero su vientre no se lo facilitaba.

- Rey, espera - de inmediato Ben se levantó para ir a ayudarla rodeando la cama.

- La cuna, Anakin no está - dijo la Jedi señalando el lugar donde se supone debería estar durmiendo su hijo.

Ben giró su vista hacia atrás unos segundos y comprobó lo dicho por su esposa.

- No te levantes, quédate aquí - le pidió a Rey para después dirigirse a la puerta - Iré a buscar a Maz, quizá ella o Temiri lo tengan, quédate tranquila.

La castaña asintió sin dejar esa expresión de preocupación en su rostro.

Una vez que Ben salió, se concentró y buscó la firma de su hijo en la Fuerza, grande fue su sorpresa al sentir que no estaba solo, había alguien más con él.

- Qué alivio... - Rey soltó un suspiro sintiéndose tonta por preocuparse tanto, pero no podía evitar ser muy sobreprotectora con su hijo después de todo lo que pasó en Mustafar.

Ben bajó hasta el bar en busca de la anciana, unos pitidos llamaron su atención y se dirigió hasta el lugar de donde provenían.

Del otro lado de la barra de bebidas, R2-D2 estaba escondido siendo cuidado por una chica twi'lek que servía los tragos junto a otro droide.

- ¿R2? - habló Ben haciendo que el nombrado saliera de su escondite - ¿Qué haces aquí?.

R2-D2 soltó pitidos explicando que había llegado a Takodana junto con la Senadora y Rose Tico.

- Espera ¿la Senadora está aquí? - cuestionó y el droide lo afirmó - Creo que eso explica por qué Anakin no estaba en la cuna. ¿Dónde está Maz?.

R2 señaló girando su cabeza hasta el lugar donde yacía la pirata trabajando en el ascensor que hace algunos meses había sido instalado pero faltaban detalles para comenzar a usarlo.

- Gracias, vuelve a ocultarte, hay personas que no tienen decencia y pueden hacerte daño - le aconsejó Ben para después volver a querer subir al segundo nivel de la construcción en busca de su esposa, pero unos pitidos lo detuvieron.

El droide pidió una pequeña ayuda.

- ¿Quieres que te suba hasta allá arriba? - repitió el pelinegro analizando qué tan pesado podría ser R2 - Pero...

R2-D2 volvió a pedir ayuda añadiendo el asunto de que quería ver a su amigo C3PO.

- De acuerdo, de acuerdo - aceptó Ben acercándose al droide - No creo que seas tan pesado.


Mara se encontraba observando el hermoso paisaje de Takodana junto a Rose y Temiri.

El pequeño Anakin balbuceó algunas palabras que no se entendían para nada, pero el bebé era listo, golpeó suavemente el hombro de la Senadora llamando su atención.

- ¿Qué sucede pequeño? - preguntó Mara notando la actitud del bebé.

Anakin señaló detrás de la Senadora dando a entender que había alguien más.

La pelirroja se giró para encontrarse con el enorme wookiee que rugió muy feliz su nombre.

- ¡Chewie, yo también te extrañé mucho! - exclamó Mara yendo a abrazar al wookiee pero de inmediato se detuvo, aún tenía al pequeño Anakin en sus brazos - Mi viejo amigo... lamento no haber venido a visitarlos antes - murmuró acariciando con una mano el pelaje en el brazo del wookiee.

Chewie rugió que estaba muy contento de verla.

Rose se acercó y el wookiee no resistió las ganas de abrazar a su amiga elevándola del suelo - Yo también te extrañé mucho - dijo la asiática muy feliz de verlo.

Con cuidado, el wookiee bajó a su amiga hasta el suelo y entonces el pequeño Anakin aprovechó la situación para estirar sus bracitos pidiendo ser cargado por su tío.

- Aww mira qué ternura - Mara le pasó el bebé al wookiee y éste lo recibió alegre.

Anakin empezó a jugar con el pelaje de los brazos del wookiee examinando lo enorme que era su tío.

- ¿No te recuerda a algo Chewie? - le preguntó Mara y el nombrado afirmó - Sí... Recuerdo que a Ben le gustaba mucho jugar contigo, y eso le causaba mucha risa a Leia.

- Estoy segura... que a nuestra General le hubiera gustado mucho estar hoy aquí con su nieto - comentó Rose recordando a la fallecida princesa - Ella fue una gran mujer y una gran líder.

- Las cosas bellas en la vida como Anakin, requieren de ciertos sacrificios Rose, pero estoy segura de que Leia, donde sea que esté, no se arrepiente de haber dado lo último que le quedaba de vida para traer a su hijo de vuelta, porque ahora tiene un hermoso nieto y su descendencia seguirá creciendo - explicó Mara viendo con adoración al bebé en los brazos del wookiee.

- Así que aquí estaban - habló Maz cruzada de brazos.

Todos voltearon a ver a la pirata que los veía muy molesta.

- Rey y Ben se habían levantado preocupados porque Anakin no estaba en su cuna - dijo la anciana viendo de forma acusadora a Mara.

- Lo lamento, pero es que el pequeño estaba despierto y creí que lo mejor sería sacarlo de allí - se disculpó la Senadora - Iré a hablar con Rey, vamos todos abajo.

- Ellos están en la cocina, Ben tuvo que subir a R2 hasta el segundo nivel y digamos que por accidente el droide se cayó - contó la pirata bajando por las gradas - Síganme, antes que lo olvide, tienen prohibido bajar al bar.

- Deberías cerrar ese lugar, piensa en el estado de Rey - comentó Mara.

- Y lo haré, en unos días - afirmó la pirata - No quiero que suceda lo mismo que pasó cuando nació Anakin... ese día hubo muchos vasos de licor rotos.

- ¿Qué? - preguntó la pelirroja sin entender.

- Ese día, Maz tuvo que sacar a todos sus clientes con disparos, no había de otra, todo fue muy apresurado - contó Rose resolviendo las dudas de la Senadora - Horas más tarde nació Anakin.

- Eso no pasará mientras yo esté aquí, a partir de mañana vas a cerrar ese lugar ¿y cuál es la necesidad de tener a todas esas bailarinas? - cuestionó Mara molesta - Este no es un lugar apto para niños.

- La chica twi'lek es buena, me prepara mi desayuno - dijo Temiri contento.

- ¡¿Qué cosa?! - le reprochó la pelirroja.

- Tranquila "Senadora Holden", aquellas muchachas a veces vienen para ganar algo de dinero, y a veces se van con los clientes y no vuelven más, no son mis empleadas del todo, además, la chica twi'lek me ayuda en el bar, es humilde, no hay de qué preocuparse - explicó la pirata llegando hasta la cocina donde yacía Rey siendo atendida por el droide dorado.

- Oh, ama Rey, mire, allí están todos - avisó C3PO.

La Jedi trató de levantarse de su sillón pero necesitaba ayuda - ¡Mara Jade, Rose! - exclamó contenta.

El wookiee se acercó a la Jedi y la ayudó a levantarse.

Rose corrió a abrazar a su amiga sin perder más tiempo - Rey... No sabes cuánto te extrañé - susurró la asiática entre lágrimas.

- Yo también Rose... me hiciste falta - ambas se separaron y la asiática pudo observar con más atención el vientre de su amiga.

- ¿Y ya sabes si va a ser un niño o una niña? - preguntó la mecánica curiosa.

- Va a ser una niña, un hermosa niña - respondió la Jedi acariciando su abultado vientre.

Mara se acercó hasta las dos mujeres y entonces Rey fue la primera en actuar abrazando a la pelirroja.

- Mara Jade... muchas gracias por estar aquí - le agradeció la Jedi entre lágrimas.

- Leia me dijo que debía venir - susurró la Senadora en medio del abrazo - Tu pequeña está cerca de llegar.

Rey se separó de la pelirroja y sonrió - Lo sé... lo soñé.

- Y bien ¿qué nombre tienes planeado ponerle a tu hija? - preguntó Mara emocionada.

- Hannah, Ben y yo decidimos que se llamará Hannah - contestó la castaña.

- Bien, tan sólo espero que tu princesa no se parezca en nada a Han, pidamos a la Fuerza para que se parezca más a Leia que a su abuelo - comentó la Senadora haciendo reír a la mayoría de los presentes.

- Le pondremos Hannah en honor a Han porque... él me llevó hasta aquí, Takodana - contó Rey volviendo a tomar asiento - Y aquí, sin saberlo, conocí a su hijo.

- Una muy rara historia - comentó la pirata con sarcasmo - ¿Y dónde está Ben? ¿Sigue lamentándose por haber tumbado a R2? - preguntó Maz notando la ausencia del pelinegro.

- Espera ¿tan grave fue la caída? ¿Dónde está R2? - preguntó Mara preocupándose esta vez.

- No es nada de qué preocuparse Mara Jade - la calmó Rey - Lo que pasa es que Ben subió a R2-D2 con ayuda de la fuerza, y cuando quiso soltarlo pues... digamos que el droide aterrizó mal.

- ... ¡R2! - Mara salió de la cocina en busca de su droide - ¡R2!.

- C3PO, lleva a la Senadora con R2-D2 y Ben - le ordenó Maz al ver el drama de la pelirroja.

El droide dorado obedeció y se retiró de la cocina.

Mientras tanto, en una pequeña sala de repuestos, Ben se encontraba reparando a R2, los daños no eran graves pero todavía había una abolladura en la cabeza mecánica del droide.

- Lamento haberte soltado de esa forma, creí que aterrizarías correctamente, lo siento - se disculpó Ben.

R2 giró su cabeza hacia un lado y emitió un holovídeo que llamó la atención del pelinegro.

Era Ben de pequeño, jugando con su tío Luke.

- Oh R2 ¿aún guardas eso en tu memoria? - preguntó retóricamente - No se lo muestres a Rey.

El droide se negó a obedecer.

- ¿Por qué no te puedo dar órdenes? Sólo... no se lo muestres a Rey, es muy sencillo - repitió el pelinegro defendiendo su orgullo.

R2 se negó otra vez diciendo que solamente obedecía órdenes de la Senadora según su nueva programación.

- Eso es jugar sucio, sé perfectamente que eso no es cierto - le reprochó Ben molesto - Te estoy reparando, deberías agradecerme con un pequeño favor.

R2 lo contradijo diciendo que por su culpa él tenía una abolladura en la cabeza.

- ¡Oye! Yo te subí hasta aquí - se quejó Ben - Es increíble que esté discutiendo contigo.

El droide sacó un bracito mecánico de su interior y lo acercó al muslo del pelinegro provocándole una descarga eléctrica.

- ¡Ey, eso duele! Ya está bien, no te daré órdenes, pero no lo vuelvas a hacer... Y que no se te ocurra mostrarle esos holovídeos a Rey - repitió Ben causando que el droide volviera a electrocutarlo.

Mara Jade entró a la sala buscando a R2, cuando lo tuvo a la vista fue a ver cómo se encontraba.

- ¡R2-D2! Mi amigo... ¿estás bien? - preguntó analizándolo - ¿Quién fue el monstruo que te hizo esto? - reclamó sabiendo que el culpable de la abolladura estaba frente a ella.

- Le juro Senadora que no fue mi intención hacerle daño a R2, fue sólo un pequeño accidente - se defendió el pelinegro.

- Bueno pues ese accidente le causó una abolladura a R2-D2, este droide es muy preciado, guarda las memorias más importantes de tu familia, de tu madre y tu tío - le reprochó Mara - Pobrecito mi R2... vamos a arreglar tu abolladura, lo prometo.

El droide soltó pitidos muy contento por el cariño que recibía por parte de la pelirroja.

- De tal amo tal droide - murmuró Ben un poco fastidiado recordando que años antes, el droide era amigo de su tío Luke, pero después simplemente se rió internamente.

- Tú - lo señaló Mara - Antes de usar la Fuerza con mi droide, avísame.

- ¿Cuántas veces debo disculparme? - cuestionó Ben dirigiéndose a la salida - Iré a ver a Rey.

- Ben Solo - lo detuvo la Senadora - No te vayas, debo hablar contigo... Es importante.

- Lo más importante ahora es mi esposa, está embarazada y debo estar con ella, estos días son muy decisivos - contradijo el pelinegro.

- Ben, lo que debo decirte es importante, ni siquiera Rey lo sabe - esas palabras lo detuvieron.

- ¿De qué se trata? - preguntó sin mirar atrás.

- Cuando vuelvan a Coruscant... Yo ya no seré Senadora - contestó con un tono triste.

R2 soltó pitidos decaídos al escuchar eso, sabiendo a lo que se refería su ama.

- ¿A qué se refiere? - preguntó Ben confundido dándose la vuelta para encarar a la pelirroja.

Mara se acercó al pelinegro y sin permiso tomó su mano uniéndola con la suya, cerró los ojos y mostró su verdadera firma en la Fuerza.

Ben estaba asustado, podía sentir la energía de Mara, tan débil y frágil, muy pronto ella se haría una con la Fuerza.

- Senadora Holden... usted... - intentó decir pero se calló, era una noticia muy triste.

- No me mires así, sabía que mi momento estaba cerca y eso es algo que no se puede evitar - dijo Mara bajando la mirada.

R2 se acercó a la pelirroja soltando pitidos tristes.

- No te preocupes R2-D2, cuando ya no esté, Rey pasará a ser tu dueña, no estarás solo - prometió la Senadora acariciando la cabeza del droide.

Ben miró con cierta pena a Mara y por un momento recordó a su madre en sus últimos minutos de vida cuando lo llamó. Muy pronto la Senadora ya no estaría con ellos, y de la misma forma que Rey se había encariñado con Leia, también lo había hecho con Mara, la noticia le destrozaría el corazón a su esposa.