Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado después de los sucesos en Exegol


Capítulo 39: Hannah

Habían pasado dos días desde la llegada de la Senadora a Takodana, y su compañía fue muy buena para la Jedi, esto le provocó celos a Maz quien veía a Rey como su hija y no estaba dispuesta a que la pelirroja tome su lugar... por lo menos puede ser la abuela.

- En la nave tenemos un droide médico para la atención en el parto, Maz ya cerró su bar por lo tanto estamos listos en caso de que Rey rompa la fuente en cualquier momento - explicó Mara caminando por toda la habitación con las manos detrás.

- Pero Mara Jade, yo me siento bien, todavía podemos esperar - Rey miró su abultado vientre y sonrió - Aunque no dudo que me gustaría tenerla ahora.

- Puede suceder en cualquier momento, hay que estar alertas Rey - dijo Ben tomando la mano de su esposa, ambos se sentaron a los pies de la cama y se abrazaron - Yo estaré contigo en todo momento.

- Bueno... mejor me voy, esto es un momento íntimo entre ustedes - la Senadora se acercó a la puerta y antes de salir dijo - Si ocurre algo, no duden en avisarme.

Rey asintió y entonces Mara pudo irse tranquila.

Anakin se había puesto de pie con mucha dificultad sobre la cuna sosteniéndose de los barrotes de madera.

- Ani ¿qué haces hermoso? - preguntó Rey viendo con ternura a su pequeño hijo.

El bebé sonrió al conseguir la atención de su madre y movió sus brazos indicando que quería salir de su cuna.

Ben captó el mensaje y se dirigió a la cuna para después sacar a su hijo de allí cargándolo en sus brazos.

- Ven aquí Anakin, ven con nosotros - le habló Ben volviendo a su lugar a los pies de la cama.

El bebé vio con curiosidad el vientre de su madre y estiró sus bracitos intentando tocarlo, sospechaba que allí dentro se encontraba su hermanita, y estaba en lo correcto.

- Ella también quiere conocerte Ani - le susurró Rey contenta - No te ha visto pero ya te ama, puedo sentirlo.

- Bueno, lo siento Anakin pero tu madre debe descansar - interrumpió Ben jugando con las manos de su hijo - Y tú ya deberías estar dormido, si Maz viene aquí y te ve despierto probablemente me va dar el sermón siglo.

- No seas exagerado - dijo Rey jugando con las hermosas mejillas gorditas de su hijo - Déjame quedarme con él un poco más.

- Rey, tú debes descansar, estoy seguro que mi princesa estaría de acuerdo conmigo - le contradijo el pelinegro en tono de burla.

- ¿Cómo estás tan seguro? Ni siquiera ha nacido - cuestionó Rey golpeando el hombro de su esposo - Además estoy segura que ella estaría más de acuerdo conmigo.

- ¿Por qué? Es mi hija, soy su padre, las niñas quieren más a sus padres - y sin saberlo, ya habían comenzando una absurda pelea.

- ¿Quién te dijo semejante mentira? Además, como va a ser niña estoy segura que va a ser idéntica a mí, yo la voy a educar, seremos como dos gotas de agua, ya lo verás - le retó la Jedi señalando su propio vientre.

- Yo no tengo ningún problema en que se parezca a ti, lo que no quiero es que sea tan arisca, ella será una princesa y una guerrera, quiero que tenga los modales de mi madre - comentó Ben sin medir sus palabras.

- ¿Me estás diciendo que soy arisca? ¿Acaso soy un animal, una salvaje? - le cuestionó Rey empezando a enojarse - Sé que era una chatarrera pero tú me conociste así, a diferencia de ti yo no pude recibir ningún tipo de educación, aprendí todo yo sola.

- No es necesario que te alteres, yo sólo quiero que mi hija sea una mejor persona - dijo el pelinegro en un intento por calmar a su esposa después de haberla provocado.

- ¿Acaso yo no soy una buena persona? - las hormonas de Rey la hicieron cambiar de humor de un momento a otro - ¿T-tú crees que no soy buena para ti...? ¿Es eso? - preguntó con un nudo en la garganta para después empezar a llorar.

- ¿Qué? No Rey, no digas eso - rápidamente Ben llevó a Anakin a su cuna y volvió de vuelta con su esposa - No, no, no, no llores, lo siento, lo siento.

- ¡No! ¡Nada de lo siento! - la Jedi empezó a golpear sus puños contra el pecho de Ben por un intento de alejarlo - Ya lo dijiste y eso nunca va a salir de mi memoria.

- Lo siento Rey, lo siento - suplicó el pelinegro tomándola de las muñecas para detener sus golpes.

- ¡No me toques! ¡Suéltame! - exigió la castaña forcejeando para poder librarse del agarre de su esposo - ¡Que me sueltes te digo!.

Como última alternativa, Ben acercó su rostro al de la Jedi con fuerza atrapando sus labios en un forzoso beso.

Poco a poco Rey se fue calmando hasta el punto de disfrutar los labios carnosos de su esposo, ese tacto que no habían tenido desde hace meses por su embarazo.

- Ben... - gimió Rey entre medio del beso.

Pero el nombrado volvió a atrapar los labios de la Jedi perdiendo la noción del tiempo.

Y así, Rey dejó sus cambios de humor y quedó en paz, tranquila y calmada.

- Lo siento Rey, lo siento por lo que dije - se disculpó Ben acariciando la mejilla de su esposa - Tú tienes razón, yo te conocí cuando eras una chatarrera y así me gustaste, así me enamoré de ti.

Rey le dio un tirón a una de las orejas de Ben en modo de castigo y después se rió al ver su expresión.

- Eres cruel... - murmuró el pelinegro sobándose la oreja que había tomado un color rojizo - Pero así me encantas.

- Cállate y bésame - le exigió Rey y su esposo obedeció con mucho gusto.

Esa noche, ambos durmieron más juntos que nunca con las manos puestas sobre el vientre de Rey como un símbolo de protección hacia aquel tesoro tan preciado.


Al día siguiente por la tarde, ocurrió el segundo momento más importante en la vida de Rey, el primero obviamente lo ocupaba el nacimiento de Anakin; la Senadora tuvo que controlar sus nerviosas para apoyar a Rey en el parto mientras el droide médico atendía a la Jedi.

Afuera de la habitación, se encontraba Ben junto a Temiri, C3PO, R2-D2 y Rose quien estaba cargando a Anakin esperando a que todo terminara.

Las horas pasaban y los nervios del pelinegro eran cada vez más grandes, mediante el vínculo que compartía con su esposa podía sentir cómo ella estaba sufriendo físicamente pero lo hacía con un objetivo y era el de dar a luz a su hija.

Ben susurraba palabras para calmarla y darle fuerzas, ella estaba llorando y eso era un tortura para el pelinegro, no soportaba verla así.

Momentos después Maz salió de la habitación y Ben de inmediato se acercó para preguntar por su esposa.

- Entra, ya puedes verla - contestó la pirata sonriéndole - Felicidades Ben.

El pelinegro no pudo contener la emoción al ver a su esposa recostada en la cama, bañada en sudor y con ojeras en sus ojos mientras tenía en sus brazos un pequeño bulto cubierto por mantas.

- Ben... - susurró Rey con la voz debilitada.

El nombrado se acercó con los ojos acuosos, observó el bulto en los brazos de la Jedi y vio aquel hermoso rostro que resaltaba entre las mantas.

- Hannah... - susurró Ben viendo con adoración a su preciosa hija - Al fin estás con nosotros.

- Muchas felicidades a los dos - les dijo Mara Jade viendo aquel bello momento familiar - Su niña nació fuerte y saludable.

- Muchas gracias Senadora Holden, usted nos ha ayudado tanto - agradeció Ben sinceramente.

Rey, con mucho cuidado colocó a la bebé en los brazos de su esposo y éste la cargó muy nervioso, con temor de soltarla.

Era tan chiquita y hermosa, que temía hacerle daño sin darse cuenta, sus ojitos estaban cerrados y tenía los labios rosados, su rostro era una mezcla de Rey y los rasgos de Leia, la bebé era simplemente perfecta a los ojos de su padre.

- Lamento interrumpir su momento - se disculpó Rose entrando a la habitación - Pero creo que Anakin también quiere conocer a su hermana.

La asiática se acercó a la pareja trayendo consigo al pequeño Anakin en sus brazos, el bebé vio con curiosidad a la niña recién nacida y después sonrió al sentir una calidez en su pecho, él sabía que era su hermana.

Temiri entró a la habitación un poco intimidado sin saber si era el momento indicado para conocer a la hija de su maestra.

Rey lo notó y sonrió al ver a su padawan.

- Ven Temiri, acércate - lo alentó la Jedi - Hay alguien a quien debes conocer.

El niño se acercó un poco nervioso hasta llegar junto a Ben y Rose, desde allí pudo ver a la pequeña bebé recién nacida y acercó su mano para tocar sus pequeños deditos.

- Es hermosa... - susurró el niño al tener el mínimo contacto con la bebé - Hannah.

- Ella ahora es tu hermanita Temiri, quiero que la cuides y la quieras tal como lo haces con Anakin ¿crees que puedas hacerlo? - la Jedi le sonrió a su padawan y notó un pequeño rubor en sus mejillas.

- Lo prometo maestra Rey, siempre voy a cuidar de Hannah - juró el niño para después sonreírle a la pequeña.

Ben colocó a la bebé de vuelta en los brazos de su esposa y dejó un beso en su frente - Gracias Rey, gracias por darme una hija tan preciosa.

La Jedi sólo asintió para después observar a su hija, sintió nuevas energías en la habitación y supo que tenían visitas.

Detrás de Mara Jade, Leia y Luke le sonreían muy contentos por el nacimiento de la nueva integrante de la familia.

- Hannah Solo Skywalker - murmuró Rey nombrando a su hija.

Leia asintió contenta al escuchar esas palabras por parte de la Jedi y poco a poco fue desapareciendo al igual que su hermano.

- ¿Lo sentiste? - preguntó Ben acariciando la cabellera de su esposa.

- Sí... - respondió la castaña cerrando los ojos, era momento de descansar.

Mara tomó a la niña en sus brazos y después todos se retiraron dejando a Rey al cuidado del droide médico y R2. Lo peor ya había pasado y ahora todos estaban más tranquilos porque la pequeña nació sana y no hubo muchas complicaciones durante el parto.

- No lo entiendo, simplemente no lo entiendo - se quejó C3PO yendo detrás de la Senadora y Ben - ¿Por qué ahora debo atender a la pequeña Hannah? Ya aclaré muchas veces que no soy un droide niñero.

- Pero tienes brazos, piernas y no detectas olores desagradables - lo interrumpió Maz yendo detrás del droide dorado - Eres casi como un droide niñero.

- Con el pequeño Anakin ya tengo mucho trabajo ¡ahora voy a tener que cuidar de la pequeña Hannah! ¡no sé si mis circuitos puedan soportarlo! - exclamó C3PO negando con la cabeza una y otra vez.

Mara simplemente rió ante la actitud del droide sabiendo que de todas formas a C3PO le encantaba cuidar niños.


Días después, durante la noche, Leia se hizo presente en la habitación de la pareja mientras ellos descansaban. Un aura luminosa rodeaba su cuerpo y eso no pasó desapercibido por Anakin quien se despertó.

- Shh... - la princesa le hizo una señal para que guardara silencio.

Anakin solamente sonrió como cómplice.

Leia se acercó a la cuna del bebé y al lado de ésta había otra donde descansaba Hannah.

- Mis nietos... La Fuerza ha sido muy generosa conmigo por permitir que mi descendencia siga creciendo, son tan hermosos... - murmuró Leia acariciando el rostro del pequeño Anakin - Eres tan idéntico a mi Ben cuando era un bebé.

La princesa dejó un beso en la frente de su nieto para después dirigirse a la otra cuna - Hannah... tan pequeña y tan hermosa.

La bebé se encontraba durmiendo tranquilamente, acto que su abuela aprovechó para tocar sus pequeñas y delicadas manos.

- Han hubiera estado feliz de verte, él siempre quiso una nieta - Leia sonrió al recordar a su esposo - Sólo... No seas tan orgulloso como él.

Como despedida, la princesa dejó cuidadosamente un beso en la frente de la bebé para después alejarse - Adiós mis pequeños... aunque a veces no me vean, yo siempre estaré con ustedes.

Y así, poco a poco al fantasma de la Fuerza se desvaneció dejando a Anakin confundido.

El pequeño con mucho esfuerzo se puso de pie sobre la cuna, con sus bracitos temblando se sujetó de los barrotes e intentó llamar a su abuela balbuceando palabras que no se entendían.

- Ben... Ani se despertó - murmuró Rey casi dormida - Ben - lo volvió a llamar.

- Ya voy, ya voy - contestó el pelinegro de mala gana, abrió forzosamente los ojos y salió de la cama para ir a ver a sus pequeños hijos.

Anakin señaló hacia la esquina de la habitación donde había desaparecido Leia pero Ben ni siquiera le hizo caso.

- Ven Ani - dijo el pelinegro sacándolo de la cuna para después llevarlo a la cama, no sin antes echar un vistazo a su hija la cual seguía durmiendo - ¿Quieres dormir con nosotros?.

El pequeño no se pudo negar pues hace mucho extrañaba dormir en medio de sus padres.

- Como en los viejos tiempos... - murmuró Ben acobijando a su hijo para después caer dormido.