Aclaraciones importantes:
En el inicio de este relato, ya han pasado 4 años desde el nacimiento de Hannah.
Anakin y Hannah tienen un año de diferencia en edad.
Temiri es 12 años mayor que Hannah y 11 años mayor que Anakin.
Eso es todo.
Disfruta del capítulo.
Oh, una última cosa.
https/youtu.be/SPy5VwZyznQ
Dejó ese link por si... si quieres verlo, eso es todo, disfruta del último capítulo de nuestra historia.
Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.
Ambientado después de los sucesos en Exegol.
Capítulo Final: Una Nueva Oportunidad
El regreso a Coruscant marcó el inicio de una nueva oportunidad para los Jedi, el resurgimiento de su templo y religión. Y como la Senadora Holden se lo había confesado a Ben, ella ya no ejercería el cargo de su título porque le quedaba poco tiempo de vida.
1 mes después del nacimiento de la pequeña Hannah, se anunció el fallecimiento de la ex-senadora de Coruscant.
La noticia devastó a Rey quien le había tomado un gran cariño a la pelirroja, pero Mara era lista, nunca se iría sin decirle adiós.
Con ayuda de Ben, Rose y sus hijos, la Jedi aprendió a seguir adelante, manteniendo la firme promesa de entrenar a sus estudiantes y guiarlos correctamente siguiendo las nuevas reglas de la Orden Jedi.
Anakin y Hannah iban creciendo con el paso de los años y de la misma forma lo hacía su poder con la Fuerza, era muy necesario que ellos aprendieran a controlar ese poder, pero tal como Luke se lo había dicho a Ben, nadie debía obligar a los pequeños a ser Jedi, todo era decisión de ellos.
- Ven aquí Anakin...¡no corras! ¡si te haces daño Rey no me lo perdonará nunca! - exclamó Rose yendo detrás del niño pelinegro, lo alcanzó milagrosamente y decidió mantenerlo cautivo entre sus brazos - ¡Te atrapé!.
Anakin simplemente se rió por su travesura.
- ¿Cómo puedes ser tan lindo y tan desastroso al mismo tiempo? - preguntó la asiática dejando un beso en la mejilla del niño - Para tener 5 años eres todo un amor.
- Otro - Anakin señaló su mejilla izquierda.
- ¿Quieres otro beso? - el pequeño asintió - Buen pues ¡te daré todos los besos que quieras! - Rose comenzó a besar a Anakin desde su frente hasta su mentón haciendo reír al pequeño.
En ese momento, la Jedi llegó empapada de sudor después de haber estado entrenando con sus alumnos, observó con sorpresa a su mejor amiga mimando al pequeño Anakin.
- ¿Qué hacen a mitad del pasillo? - preguntó Rey viendo con gracia a la asiática.
- ¡Mami! - exclamó Anakin feliz corriendo hasta llegar a los pies de la castaña.
- Lo siento Rey, pero es que Anakin estaba muy animado y quiso jugar, no volverá a pasar - se disculpó Rose creyendo haber hecho algo malo.
- No, no, tranquila, me alegra que Anakin se lleve bien contigo - la Jedi cargó a su hijo en brazos mientras hablaba - ¿Y dónde está Hannah? ¿La dejaron sola?.
- No, ella está descansando - contestó Rose - Hannah es una niña muy dulce y tranquila... a diferencia de su hermano.
La castaña se rió ante ese comentario - Tienes razón ¿cierto Anakin?.
El niño negó mostrando una carita inocente.
- Idéntico a tu padre - lo comparó Rey soltando un suspiro - Vamos a tu habitación, debes darte un baño.
- ¡No! - se negó el pelinegro protestando.
- Si no lo haces entonces ya no dormirás conmigo y tu padre - amenazó la Jedi escondiendo una sonrisa.
- De acuerdo... - se rindió el niño.
- ¿Sigue durmiendo con ustedes? - preguntó Rose caminando al lado de la Jedi.
- Es una costumbre que tiene desde pequeño, le encanta dormir con nosotros - contestó Rey entrando a su habitación junto a la asiática.
En la cama matrimonial yacía la pequeña Hannah durmiendo a los pies de la cama.
- Shh... - se silenciaron entre ellas para no despertar a la niña.
Pero Anakin era un niño muy travieso.
- ¡Hannah! ¡Hannah! - comenzó a gritar el nombre de su hermana causando que la niña se despertara.
A Rey no le quedó de otra que bañar a sus dos hijos en la misma tina, por desgracia Ben se había quedado entrenando con sus padawans pero Rose siempre estaba allí para ayudarla con los niños.
Al finalizar el baño, ambas mujeres vistieron a los niños con sus respectivas pijamas y los hicieron dormir, aunque eso llevó cierto tiempo.
- He notado que suspiras cada vez que miras a mis hijos... Sospecho que quieres ser madre - habló Rey mientras veía a sus niños dormir - ¿Verdad?.
Rose se quedó muda ante esas palabras.
- Deberías hablarlo con Armitage, quizás él también quiera lo mismo ¿no crees? - preguntó la Jedi girando su vista hacia la mecánica.
- No lo sé... - contestó Rose avergonzada - Tengo miedo de que Armitage no quiera ser padre... me siento insegura.
- Él te ama mucho, cambió por ti y te apoya en todo ¿alguna vez le has preguntado si quería tener hijos? - Rey colocó una mano sobre el hombro de su amiga - Si no lo haces quizás nunca lo sabrás.
- Tengo miedo de que no le guste la idea... él es cariñoso conmigo, ha sabido salir adelante a pesar de su pasado pero... ¿y si no quiere hijos? - Rose comenzó a alterarse e imaginar lo peor - ¿Y si lo asusto con esa idea?.
- ¿Qué? No, no digas eso Rose - la calmó Rey - Estoy segura que todo eso está en tu mente; te propongo hacer algo, hoy se lo preguntarás y si se asusta pues yo y Ben lo asustaremos el doble con nuestros sables de luz ¿de acuerdo?.
Después de unos segundos, Rose asintió tímidamente dudando si la propuesta de la Jedi sería una buena idea.
Pero al parecer Rey tenía razón, todos esos malos pensamientos sólo eran una ilusión en la mente de la asiática, porque cuando Rose le expresó sus sentimientos sobre ser madre a Armitage, el pelirrojo se emocionó como nunca antes lo había hecho.
Y de esa forma, la Jedi no tuvo la necesidad de llamar a su esposo para correr tras Hux con sus sables de luz.
Horas más tarde, Rey se despertó debido a un ruido en la habitación, sólo cuando abrió los ojos se dio cuenta que se trataba de Ben entrando a la habitación de los niños. Rey se levantó de inmediato y se dirigió hasta la entrada que daba hacia el cuarto de sus hijos.
La Jedi observó en silencio cómo su esposo acomodaba la cobija de Anakin y Hannah para después darse la vuelta y encontrarse con la Jedi de frente.
- ¿Te desperté? - Ben se acercó a la castaña y la tomó de la mano - Lo siento.
- No importa... ¿terminaste el entrenamiento con Temiri? - preguntó Rey saliendo de la habitación de sus hijos no sin antes echar un vistazo de que verdaderamente estaban dormidos.
- Sí, lamento que nos hayamos tardado pero él está dispuesto a entrenar para hacer su prueba de caballero Jedi - contó el pelinegro cerrando la puerta.
- ¿Tan pronto? Pero aún es joven, puede esperar - comentó Rey entrando al lado derecho de la cama mientras que Ben lo hizo en el izquierdo.
- También se lo dije, puede que sea muy talentoso pero si le damos una prueba y no la supera como debe ser, se sentirá decepcionado - dijo el pelinegro acobijándose al igual que su esposa.
- Sólo tiene 15 años... mañana hablaré seriamente con él - finalizó la Jedi.
Minutos más tarde, Rey apegó su cuerpo al de su esposo buscando calor - Abrázame.
Ben sólo cerró los ojos mientras la Jedi se apegaba más a él.
- Abrázame - volvió a pedir Rey tomando la mano del pelinegro para llevarla a su cintura.
Pero Ben quitó su mano del cuerpo de su esposa.
- ¡Ben! - reclamó la Jedi - Te digo que me abraces.
De mala gana, Rey tomó otra vez la mano, por no decir todo el brazo, de su esposo y lo obligó a rodear su cintura.
Ben se rió fingiendo estar dormido, acto que no pasó desapercibido por su esposa.
- ¡Sé que sigues despierto! ¡Abrázame de verdad! - le exigió Rey golpeándole el pecho.
Pero la Jedi no esperó que su esposo se volteara hasta quedar sobre ella como un animal atemorizando a su presa.
- Ben... - susurró Rey un poco nerviosa.
- ¿Aún quieres un abrazo... o algo más? - murmuró el pelinegro con voz ronca causando que su esposa se sonrojara.
Aquella noche, Anakin escuchó ruidos extraños que provenían de las paredes, por lo que su instinto de hermano lo llevó a dormir en la cama de Hannah para protegerla de supuestos "monstruos".
15 años después...
Los caminos de la Fuerza son muy complicados de entender, durante mi juventud estuve del lado de la oscuridad creyendo que era el camino correcto, pues era el único que verdaderamente conocía. Mi vida dio un giro inesperado cuando el maestro Jedi, Luke Skywalker me mostró otro punto de vista, el lado luminoso, y por primera vez sentí que estaba haciendo lo correcto.
Aprendí a ser justa, amable, comprensiva, democrática, honesta, y son cosas que en el pasado nunca se me hubiera ocurrido aprender. Mi camino ha sido muy largo pero finalmente voy a tomar el descanso que me corresponde; no me siento triste por saber que pronto dejaré de existir, pues sé que algo mejor vendrá, mi aliada es la Fuerza y una poderosa aliada es, siempre lo ha sido. Mientras grabo esto para ti, Rey, me siento en paz, calma y armonía.
Fue un honor para mí ser la Senadora de Coruscant pero sobre todo, fue un honor ayudar a que la Nueva Orden Jedi pudiera renacer.
Ben, Rey... A partir de ahora ustedes serán los encargados de continuar el camino de los Jedi, y aunque ellos no estén aquí, estoy segura que Leia y Luke se sienten muy orgullosos de ustedes.
Ben, confío en que cuidarás mi sable y sabrás usarlo correctamente.
Rey, te espera un camino muy largo, eres madre y maestra, cuida bien de tus hijos y educa con sabiduría a tus alumnos, confío en que podrás hacer un excelente trabajo.
Que la Fuerza los acompañe... siempre.
- Gracias R2, eso fue todo - Rey se limpió las lágrimas que caían por su rostro y fingió estar bien.
El droide dejó de reproducir el holovídeo para después preguntar si su dueña en verdad se encontraba bien.
- No es nada R2, sólo... son viejos recuerdos - contestó la Jedi saliendo de la habitación de la nave - Fue muy difícil despedirnos de Mara Jade.
El droide soltó unos pitidos tristes al escuchar el nombre de la fallecida Senadora de Coruscant.
- Pronto se cumplirán 20 años desde su muerte... Pero ella sigue viva en nuestros corazones - entonces el droide soltó pitidos en binario - Sí R2, ella también sigue viva en tu sistema de memoria.
Rey se dirigió hasta la cabina de la nave y vio a Chewie pilotando, el wookiee anunció que ya estaban cerca de llegar al planeta arenoso.
- Lamento tener que hacerte esto, supongo que tu esposa no se molestará ¿verdad? - preguntó la Jedi tomando asiento al lado del wookiee.
Chewbacca respondió que no había ningún problema, él siempre estaría dispuesto a ayudarla.
- Sólo espero que Ben sea lo suficientemente bueno para distraer a Anakin y Hannah mientras yo no estoy - murmuró Rey recordando que dejó a su esposo a cargo del entrenamiento de sus hijos, pero era obvio que ellos iban a preguntar por su madre al igual que los demás alumnos.
Chewie respondió con un rugido que probablemente el pelinegro ya perdió la paciencia.
- Tienes razón, Ben no tiene mucha paciencia y menos con tantos alumnos, por eso debo darme prisa, confío en que Temiri podrá ayudarlo mientras no estoy - dijo por último para después sonreír al ver la granja de los Lars a lo lejos - Llegamos.
Chewie estacionó la nave y se quedó dentro de ella en lo que Rey iba inspeccionar el hogar donde creció Luke Skywalker.
- No tardaré mucho - dijo la Jedi bajando por la compuerta de la nave.
Todo estaba tal como Rey lo recordaba, con mucha arena.
Sonrió ante ese pensamiento y siguió su camino tratando de recordar en que sitio exactamente enterró los sables de luz de sus maestros.
La Fuerza la guió hasta cierto punto en medio de la arena y con un simple movimiento de su mano se comenzó formar un pequeño agujero en medio de las arenas de Tatooine. Poco a poco, un manto doblado se elevó hasta llegar a las manos de Rey.
- Al fin... - murmuró la castaña contenta - Es hora de que estos sables tengan nuevos dueños.
Sacudió la arena que estaba sobre el manto y desató la soga cuidadosamente para después desdoblar la tela.
De allí, relucieron los sables de Luke y Leia Skywalker a los ojos de la Jedi.
Rey sonrió y volvió a la nave llevando consigo misma lo que estaba buscando.
Las puertas de la sala de entrenamiento se abrieron dejando ver a Chewie y Rey quienes recién habían llegado.
Anakin le dio una patada a su padre con ayuda de la Fuerza dejándolo debilitado, acto que hizo al joven pelinegro victorioso del enfrentamiento. Anakin notó la presencia de su madre y corrió a recibirla.
- ¡Madre! - exclamó el joven feliz de ver a la castaña - Al fin volviste - la abrazó.
- Aww... mi bebé - lo halagó Rey acariciando las mejillas de su hijo.
- Mamá, ya no soy un bebé - le reprochó Anakin rodando los ojos.
- ¿Ya no? Ah bueno, entonces nada de abrazos - dijo la Jedi fingiendo estar molesta para después ir con su esposo.
Chewie se burló del joven rugiendo que si hubiera estado en su lugar, habría aceptado los mimos de la Jedi.
- Rey... - la nombró Ben quien recién se había levantado del suelo después de recibir tremenda patada en el abdomen por parte de su hijo - Llegaste.
- Así es... los encontré - susurró en voz baja quitándose el bolso de tela - No fue difícil.
- ¿Crees que deberíamos dárselos ahora? - preguntó Ben viendo con curiosidad el bolso donde yacían dentro los sables de Luke y Leia.
- ¿De qué hablan? - interrumpió Anakin causando que Rey reaccionara rápido y ocultara su bolso.
- Nada - mintió la Jedi - ¿En dónde está tu hermana? ¿Y tus compañeros?.
- De seguro están almorzando, es su hora de descanso, papá y yo decidimos entrenar un poco más - contestó Anakin despreocupado.
- Chewie, ve a buscar a Hannah por favor - pidió Rey y el wookiee asintió para después salir de la sala de entrenamiento.
- ¿Aún te duele la patada? - le preguntó Anakin a su padre con cierto tono de burla.
- No presumas, yo fui quien te enseñó todos esos movimientos - le reprochó Ben fingiendo seriedad - Pero... fue un buen combate - admitió.
Rey sonrió al ver juntos a los dos hombres de su vida - Anakin, será mejor que tomemos asiento en lo que Chewie trae a tu hermana, hay algo muy importante que tu padre y yo queremos darte.
El wookiee regresó después de unos minutos sin Hannah, rugió que no la había encontrado con sus demás compañeros.
- ¿No está?... ¿Y Temiri? Estoy segura que él debe saber algo - dijo Rey poniéndose de pie.
Chewbacca contestó que tampoco encontró a Temiri.
- Quizás Hannah esté con él - sugirió el joven Anakin - Ayer me dijo que tenía dudas sobre dar su prueba para caballero Jedi, y como Temiri es su maestro, seguramente la está ayudando con sus dudas.
- Puede ser... Iré con Chewie a buscarla, no tardaré mucho - avisó Rey yéndose con el wookiee.
Por supuesto que la Jedi ya sospechaba en dónde podría estar su hija exactamente, y era más que obvio que no estaba sólo "hablando" con su maestro.
- Hannah debe ser más cuidadosa o de lo contrario Ben querrá matar a Temiri - murmuró la castaña caminando junto al wookiee.
Chewie preguntó si era verdad lo que le había dicho la Jedi.
- Sólo tú y yo lo sabemos... bueno, Maz también lo sabe pero ella no está aquí para contar el chisme - contestó Rey dirigiéndose a los jardines del bello edificio central en Coruscant.
El wookiee preguntó a la Jedi si estaba segura de que Hannah se encontraba allí.
- Más que segura Chewie - respondió Rey abriendo las puertas de los jardines.
Ambos de adentraron en el lugar en busca de la menor de los Solo y no tardaron mucho en encontrarla.
- Hannah Solo Skywalker - la nombró Rey cruzándose de brazos delante de la banca donde yacían su hija y el que alguna vez fue su aprendiz, abrazados con total confianza.
- Madre - reaccionó la joven castaña separándose de su maestro.
- Maestra Rey, puedo explicarlo - intentó decir Temiri siendo intimidado por la mirada del wookiee - No es lo que...
- Ya les dije que no pueden alejarse de los demás como si nada, Ben puede sospechar algo - les reprochó la Jedi - Saben que tienen mi apoyo pero aún es muy pronto para decirles a los demás acerca de su relación.
- Mamá... lo siento - se disculpó Hannah - Pero era necesario hablar con Temiri, lo que pasa es que...
- No te acostumbres a llamarlo por su nombre, tú padre podría sospechar algo - le aconsejó la Jedi y su hija asintió - ¿Qué es lo que querías decirme?.
Hannah dio un largo respiro antes de hablar - No quiero dar mi prueba para ser Caballero Jedi... quiero intentar ejercer un cargo para el Senado.
Rey miró con ternura a su hija y se acercó para abrazarla - Mi niña... No hay ningún problema en que no quieras ser declarada una Jedi, sabes que siempre te apoyaré, pero antes... hay algo que debo darte.
- ¿Y qué es? - preguntó Hannah viendo las manos vacías de su madre.
- Sígueme - le pidió Rey - Y tú - se dirigió a Temiri - Mantente siempre con tu sable de luz porque Ben en cualquier momento se entera y vendrá a matarte.
- Eso lo sé maestra - contestó Temiri con burla - Pero de todas formas gracias por el consejo.
Rey le sonrió a su antiguo padawan, ahora maestro, para después salir junto a su hija y el wookiee.
Pero antes, Hannah se volteó para correr a abrazar al pelinegro quien la recibió gustoso.
Chewie rugió que Ben se iba a molestar mucho.
- Lo sé, por eso aún no se lo he dicho, voy a esperar a que Hannah cumpla sus 20 años - dijo Rey viendo con ternura a la pareja.
El wookiee rugió preguntando si no le molestaba que Temiri fuera mucho más mayor que Hannah.
- ¿Cuántos años de diferencia crees que hay entre Ben y yo? - contestó Rey con otra pregunta - No me importa la edad, yo sé que Temiri es un buen hombre y ama a Hannah.
Chewie le preguntó cómo es que estaba tan segura.
- Porque yo eduqué a Temiri desde que era un niño, lo conozco - contestó Rey orgullosa - Y de la misma forma él cuido de Anakin y Hannah como si fueran sus hermanos... aunque a Hannah la vio como algo más que una hermana.
La joven Solo besó disimuladamente a Temiri en los labios, Rey no lo notó pero Chewie sí lo hizo, y eso quedó guardado en su memoria.
Rey y Ben se encontraban parados frente a sus hijos, ambos ocultando un sable de luz detrás suyo, los sables de Luke y Leia Skywalker. Los jóvenes Solo conocían la historia de sus abuelos y demás antepasados, nada se les fue ocultado, y ellos estaban orgullosos de saber que provenían de valientes héroes que lucharon por la paz en la galaxia, sin contar a Palpatine obviamente.
- Estoy seguro que ustedes dos están más que capacitados para heredar esto - empezó a hablar Ben. Él y su esposa al mismo tiempo dejaron ver ambos bellos sables de empuñaduras plateadas.
- ¿Esto es...? - intentó decir Anakin sospechando que el sable que su padre le estaba entregando pertenecía a su tío abuelo Luke - Wao... Yo... no sé qué decir.
- Ahora les pertenece - dijo Ben viendo con orgullo a sus hijos.
Rey colocó el sable de Leia en las manos de Hannah y le sonrió.
- Pero madre...
- No importa el camino que elijas, yo siempre te apoyaré, pero estoy segura que a tu abuela le hubiera gustado que tuvieras este sable, no hay nadie más digna que tú para usarlo... eres tan parecida a ella - dijo Rey abrazando a su hija.
- Gracias mamá... eres la mejor - murmuró Hannah sin soltar a su madre - Te quiero mucho.
Anakin se unió contento al abrazo de las mujeres.
- ¿Y no hay un abrazo para su padre?... Tsk, malagradecidos - Ben se cruzó de brazos fingiendo estar molesto.
- Claro que sí lo hay papá - contestó Hannah separándose de su madre para después ir a abrazar a su padre aunque éste no la recibiera con los brazos abiertos - También te quiero mucho - dijo la joven dejando un beso en la mejilla de su papá.
Rey sonrió al ver la cara de su esposo, sabía que él se estaba resistiendo las ganas de mimar a su hija, o mejor dicho, "su princesa".
Al llegar el final del día, como cada noche desde hace más de 20 años, Rey y Ben durmieron juntos en la misma cama, como marido y mujer.
- Sigues siendo tan hermosa como la primera vez que te vi... - murmuró Ben rodeando la cintura de su esposa mientras estaban recostados en la cama.
- No es cierto, sé que he envejecido... ya no soy como antes - susurró la Jedi viendo fijamente los ojos de su amado - Han pasado muchos años.
- Para mí sigues siendo hermosa, no importa cuántos años pasen, tú seguirás siendo mi chatarrera de Jakku - la halagó el pelinegro haciendo recuerdo de aquel apodo.
- ¡Ben! - Rey sonrió al escuchar su viejo apodo del cual muchos de sus alumnos desconocían, ni siquiera sus hijos lo habían escuchado antes - Hace mucho que no me llamas así.
- Hace mucho que no tenemos este tipo de tensión - susurró acercando su rostro al de la Jedi lentamente - Deberíamos...
- Pervertido - lo acusó Rey riendo - Te amo.
- Yo también te amo Rey... te amo mucho - Ben sonrió para después atrapar los labios de su esposa - Y te seguiré amando incluso después de ser uno con la Fuerza, siempre te voy a amar.
- Si no hubieras tenido aquella nueva oportunidad... probablemente mi vida no hubiera sido la misma - murmuró Rey en medio del beso dejándose acariciar por las traviesas manos de su esposo - Contigo tuve una familia, cada día fue un regalo Ben.
- Aprovecharé cada día que me quede de vida a tu lado, me diste dos preciosos hijos Rey... eres la mujer de mi vida, y te lo haré saber cada día - prometió Ben subiendo la blusa de la Jedi.
- Cállate y bésame - ambos se rieron al mismo tiempo para después continuar amándose.
Cada día que pasó desde hace más de 20 años fue un regalo para Rey y Ben, desde la llegada de Anakin, la creación de la Nueva Orden Jedi, el reencuentro, su boda secreta, el nacimiento de Hannah, cada momento fue hermoso en la vida de ambos, nada de eso hubiera sido posible sin la ayuda de los Skywalker quienes le dieron a Ben Solo una nueva oportunidad.
Mis lectores... aquí terminamos.
Una oportunidad, una nueva oportunidad, eso era lo que JJ. y Disney tenían que darle a Ben Solo, pero no lo hicieron, por eso hice esta historia, con un propósito y es el de redemediar los errores de otros.
Actualmente he leído varios fanfics donde muchos fans de Star Wars le están dando un final diferente al episodio IX, y sin duda alguna los fans tenemos muchísima más creatividad, sé que esto es como un escape de la realidad pero véanlo como algo bueno, los fans tenemos tanta imaginación que de una simple escena o imagen nos salen un montón de historias.
De una fan Reylo para otros fans de Reylo.
Gracias por haber leído mi historia
Bonus
- Chewie ¿qué es lo que tanto te preocupa? - preguntó Ben viendo al wookiee - ¿Te sientes mal?.
Chewbacca contestó que no podía decírselo, que era un secreto, lo cual hizo crecer la curiosidad de Ben.
- ¿Un secreto?... ¿Me estás ocultando algo Chewie? - cuestionó el pelinegro - ¿Es eso?.
El wookiee negó de inmediato, no podía decir nada, se lo había prometido a Rey.
- Te delataste tú mismo, sé que me estás ocultando algo - disimuladamente Ben entró en la mente de Chewie buscando el secreto que tanto ocultaba.
El wookiee repetía una y otra vez en su cabeza el beso entre Hannah y Temiri pensando en lo terrible que sería si Ben se enterara de eso.
Y no se equivocó.
- ¡Hannah! - exclamó furioso.
Y por primera vez en más de 20 años, Kylo Ren volvió a aparecer por unos instantes dándole una lección a Temiri que jamás olvidaría.
Eso es todo, adiós.
Gracias por apoyar esta historia.
Comenta mi querid@ Reylo.
Y que la fuerza te acompañe... siempre.
PD: Muy pronto subiré una nueva historia Reylo, estén atentos.
