Personajes: Yamato y Daisuke
Género: Supernatural
Palabras: azul y púa
Autora: Gale el Remolino
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Vibrioid
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Parte 1:
En el año 2XXX (codificado) el planeta tierra sufrió un ataque extraterrestre, que comenzó a monopolizar el mundo rápidamente. En el año 2XXX (codificado) el planeta ya había sido invadido por completo. La humanidad, sin embargo, tardó demasiado en responder y, cuando quiso darse cuenta de tal invasión, ya era demasiado tarde. ¿Pero cómo era posible que los extraterrestres hubieran pasado lo suficientemente desapercibidos como para encontrarlos cuando la situación ya era irrevertible? Acostumbrados a las muchas películas que se nos presentan en los cines, pensamos que el contacto con un alien de un metro ochenta con la capacidad de fecundar no es plausible y, en cierto modo, eso es cierto. La raza extraterrestre que atacó a la tierra no medía un metro ochenta: era de hecho más pequeño…
Mucho, mucho más pequeño…
Del tamaño de una bacteria, para ser más exactos y, precisamente por su similitud con estas, fueron apodadas "Vibrioides", es decir, que tienen forma de bacteria vibrio, o que se parecen a una bacteria vibrio. Una criatura completamente invisible al ojo humano que se desarrollaba en el interior del cuerpo del mismo, provocando una pandemia, cuyos síntomas ahora se muestran en esta lista.
Cabe resaltar que los fetos de menos de un mes tardan mucho más en verse afectados por esta especie invasora.
1ª fase: Contacto. El vibrioide ya ha entrado en el cuerpo y este genera fiebre, aumenta su temperatura corporal para intentar matar al invasor.
2ª fase: Desarrollo. Vómitos. El vibrioide ha bajado al estómago y el cuerpo manda instrucciones para vaciar su contenido. La persona infecta de la segunda fase no podrá ni beber agua, provocando una rápida desnutrición y deshidratación. Espasmos musculares. Desprovisto de importantes bioelementos y oligoelementos, el cuerpo pierde su elasticidad y cualquier movimiento se vuelve tortuosamente doloroso.
3ª fase: Proliferación. El vibrioide ya ha llegado al cerebro y lo ataca. La pérdida del equilibrio, el intenso dolor de cabeza y las alucinaciones se unen a estas causas. Tras esto, los receptores se inhiben, por lo que el paciente deja de sentir dolor, pasando a un estado vegetativo de "muerte en vida".
4 ª fase. Modelo A: El coma o la muerte.
4ª fase. Modelo B:… (Codificado).
4ª fase. Modelo C:… (Codificado).
Fin del informe.
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Cuando Yamato dejó a su familia atrás el cielo estaba nublado y no quería mostrar su azul. Aquel día Yamato también estaba nublado, pues tenía un cúmulo de emociones que había intentado liberar. Sentía miedo, irritación, impotencia… En cuanto vio a aquellos tres hombres trajeados de uniforme militar entrar en su casa. Todavía faltaba una semana para declarar el estado de sitio, por lo que sus padres, aunque indignados, agradecieron que hubieran tenido la cortesía de llamar a la puerta y considerar una charla agradable, alejada de las amenazas futuras. Aun así, aquellos hombres no sonreían porque no tenían ganas, aquella familia no sonreía porque no tenía ganas. Ninguno iba a guardar las apariencias cuando era más que evidente el por qué estaban manteniendo aquella conversación.
—Ninguno de los dos irá. —Natsuko era firme en su decisión—. ¿Para qué quiere el gobierno a unos niños de once y ocho años?
—Señora —dijo el hombre, sentado en aquella silla—, tal y como están las cosas el gobierno es capaz de llevarse a un recién nacido. Si nos rechaza ahora, dentro de una semana tendrá a un hombre derribando la puerta de su casa de una patada para llevarse a sus dos hijos de los pelos.
A Yamato le dio un escalofrió e, inconscientemente, ocultó a Takeru tras su brazo.
—Si nos vamos con un niño podemos declarar esta casa como registrada y nadie tendrá que irrumpir en ella nunca más, no tendrán motivos —explicó el segundo hombre—. No podemos mentir en el informe, pero deberá entregarnos a uno, como mínimo.
Natsuko estuvo a punto de despotricar y la mirada fiera del tercer hombre, que parecía querer tirarse a la yugular de la madre, fue lo que hizo reaccionar a Yamato.
—Iré yo. —Sus palabras salieron apresuradas, como si las hubiera lanzado antes de darse tiempo a arrepentirse.
El primer hombre giró su cuello.
—¿Cómo te llamas, muchacho?
—Soy Yamato Ishida.
—Hola, Yamato, yo soy el sargento Daigo —le tendió una mano firme y el joven la aceptó con el ceño fruncido, determinado—. Déjame decirte, Yamato, que eres un muchacho muy valiente. No todos los niños están dispuestos a dar la cara por su familia.
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Y ahora Yamato, más que nunca, comprendía el porqué.
Sabía que los niños que entraban en el Colegium no salían iguales. Siete años de formación intensiva para la batalla contra los extraterrestres sorprendía a cualquiera. Al llegar tuvo que someterse a lo que creía que sería la peor pesadilla de su vida. En pequeñas dosis, a los niños se les administraba una especie de vibrioide en sangre. Esta era más dócil a la cepa invasora y era referente el hecho de que los niños tenían mayor índice de supervivencia que un adulto. La primera semana fue mala, en una sola dosis la fiebre de Yamato rompió su récord de temperatura y lo hizo sollozar de dolor. El segundo día fue el peor, pues tuvo que vomitar en varias bolsas mientras el suero intravenoso goteaba allí arriba, en aquel palo del que se colgaban bolsas y el cual Yamato no se había molestado en preguntar porque estaba demasiado aturdido, ocupado, maldiciendo a todos aquellos que habían hecho de su vida a un agravio: a los aliens, a los hombres, a su madre, a su hermano… Cuando Yamato entró en la tercera fase, reconocería, más adelante, que jamás fue tan mala como la segunda. Oía, veía y, en general, percibía cosas que no estaban allí. Su cerebro no era capaz de separar el lado lógico del inventor, pero eso tan solo fue una transición más.
Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, pero esta es en realidad una malinterpretación de la frase de Friedrich Nietzsche: "Lo que no te mata te hiere de gravedad y te deja tan apaleado que luego aceptas cualquier maltrato y te dices a ti mismo que eso te fortalece".
4ª fase. Modelo C: (Descodificado) El paciente ha asimilado al vibrioide, el cual ha reemplazado al resto de bacterias del cuerpo y ha creado una relación simbiótica con el anfitrión, el cual recobra su sentido y toma de decisiones. Todos los síntomas de las fases anteriores expuestas son inhibidos, permitiéndole recuperar su temperatura normal y su percepción al dolor, calor, olor…
En una semana Yamato había sentido tanta desesperación que, si aquel día, cuando le desataron de la camilla, le hubieran dado un latigazo en el estómago, jamás le hubieran provocado las arcadas que le habían provocado el vibrioide. Solo se dio cuenta de que había pasado una semana cuando vio entrar, en llantos y pataletas, a aquellos niños que con insistencia pretendía soltarse del agarre de los militares, que ahora mostraban fieras caras de desgaste y aguante de tantos gritos y quejas.
Yamato aprendió rápidamente a ganarse la confianza de los guardias. Claro, la situación en la que entró fue diferente a la del resto. Aquel carácter de decisión, de dar la vida por su hermano menor, sorprendió a Daigo, que no tardó en presentarle a Yamato al resto del cuerpo.
—Este muchacho ha venido voluntariamente a salvar a su hermano —decía con orgullo.
Se sentía un traidor, pero se sentía bien. Se sentía un traidor porque los guardias trataban mal a los niños que se portaban mal, pero a menudo dejaban pasar las travesuras de Yamato en el Colegium.
—Es el niño de Daigo —decían, como si fuese una obviedad.
Por otra parte, se encontraba Daisuke.
Daisuke entró una semana después que Yamato, cuando inauguraron la ley de sitio y los militares se lo llevaron a la fuerza, alejándolo de su casa y de su familia. Aquel niño gritón, llorón, peleón, tuvo que ser reprimido hasta el desmayo, producto de su insufrible vitalidad. Daisuke pasó la infección de la peor manera posible, porque tuvieron que atarlo de cabeza, pies, cintura y manos para que no se moviera y en varias ocasiones estuvo a punto de morir ahogado en su propio vómito durante su segunda fase. Esto lo convirtió en un niño desobediente, arisco, aunque no tanto, pues su honestidad, altruismo y valentía parecían intrínsecos en su ADN. Si Yamato era el niño de los militares, Daisuke era la oveja negra. Si Yamato era el perro fiel, Daisuke era la serpiente maliciosa. Si uno era el día, el otro la noche, si uno era blanco, el otro negro.
Sin embargo, al finalizar el primer mes, el Colegium sentenció que ya tenían suficientes niños. Que ya podían comenzar a prepararlos…
Así dio inicio a lo que Yamato consideraría rutina. Se despertaban bien temprano por la mañana, corrían diez kilómetros antes de desayunar, desayunaban y, tras esto, comenzaban masivos ejercicios y estiramientos. La primera semana fueron diez sentadillas, flexiones, desplantes, lagartijas, dragones y abdominales. La segunda semana el número aumento a cincuenta. También se añadieron clases de adiestramiento en artes marciales. La tercera semana el número aumentó a setenta y cinco. Se añadieron además clases teóricas sobre el vibrioide y su efecto en el cuerpo humano. Las visitas a la enfermería se hicieron semanales, luego mensuales, cuando comprobaron que estaba "bajo control". La cuarta semana el número aumentó a cien y fue a partir de ahí que aquello se convirtió en rutina.
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Y así durante siete años.
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Yamato se clasificó en las fuerzas militares con honores a la edad de dieciocho años. Allí, en aquella sala, esperaba a que el director del Colegium diera su aprobación para volver a salir al mundo de nuevo. En realidad, ya había salido en varias expediciones con el grupo para aprender los gajes de su nuevo oficio.
—Unas excelentes notas en las pruebas teóricas y unos resultados atléticos fascinantes. Este muchacho es un "pura sangre", ya lo creo.
—Sin embargo, tiene bastantes problemas de comportamiento y tiende a rechazar la autoridad.
—Rechaza la autoridad si esta no le da una explicación lógica que secunden sus órdenes, pero no es un completo ignorante.
—¿Y qué sugieres?
—Emparejarlo con el mejor de su promoción.
—No estoy de acuerdo. Tiene dieciséis años, está en plena edad del pavo, tan solo sería un impedimento que permitiese a su pareja sacar su máximo potencial.
—Sin embargo, también tiene un fuerte sentido de la rivalidad, por lo que a priori podría ser la mejor opción para sacar lo mejor de él. Además, no olvides que él también se ha clasificado entre los diez mejores.
—Disculpen —Yamato tocó la puerta y, sin abrirla, continuó hablando—, soy Yamato Ishida, de la primera promoción, ¿querían verme?
La puerta de madera se abrió, mostrando a Daigo que, con una sonrisa cordial, alejó a Yamato de allí.
—Ven, hijo, voy a presentarte a tu nuevo compañero.
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A Yamato no le gustaba su nuevo compañero.
Las misiones del exterior debían cumplirse en cuento el gobierno las autorizaba y los niños de la primera promoción estaban colapsados. Esa misma tarde, ya al crepúsculo, llamaron a Yamato y a Daisuke para que trataran el caso del avistamiento de un ángel.
—Pero era muy buena chica —lloraba la abuela mientras sus densas gotas de llanto desfilaban entre sus marcadas arrugas—, era un ángel. Me ayudaba con las tareas de la casa, nunca se quejaba, lo hacía todo. Un día empezaron a salirle alas blancas de la espalda. Creía que era la gracia del señor…
Yamato y Daisuke se miraron.
—¡No se preocupe, señora! —exclamó Daisuke—. ¡Si algún vibrioide se oculta por aquí le haremos picadillo!
—Gracias —contestó la mujer—, muchas gracias.
Yamato casi tuvo que sacar a su compañero tirándolo de la oreja y, gracias al señor, la cosa solo quedó en eso, porque su paciencia se estaba agotando.
—Bien, disculpe que mi compañero sea un bocazas —se disculpó.
—Oh, no se preocupe —dijo la mujer.
—Y ahora, si no le importa, procederemos a clarecer este caso.
—Por supuesto, muchas gracias. —La mujer agachó la cabeza en sentido reverencial—. Avíseme si consiguen capturarla, prepararé galletas.
—Oh, no se preocupe mujer, de hecho, no tardaremos mucho —miró a Daisuke—. Daisuke, ayúdame a reducirla.
A Daisuke le costó asimilar lo que su compañero le había dicho, tras esto, lo miró como si le hubiera salido una segunda cabeza.
—¡¿Pero de qué estás hablando?!
—¿He hecho algo malo? —La mujer miraba hacia un lado y hacia el otro, buscando una explicación.
—Yamato, estás loco. ¿Qué te ha dicho esta señora que te haya ofendido tanto?
—No es lo que me ha dicho, Daisuke, si no lo que no me ha dicho —dijo Yamato—. He estado a punto de sacarte los ojos hace cinco minutos porque en el Colegium se nos ha repetido una y otra vez que no hablemos sobre el vibrioide a los civiles. Sin embargo, cuando has hablado de más, diciendo que encontraríamos al vibrioide; la mujer, en vez de preguntar de qué estábamos hablando, ha dado por sentado que sabía de qué hablábamos.
—Oigan, ¿pero el "vibrinoséqué" no era una bacteria de esas? —se excusó la mujer—. Lo dijeron por la televisión hace mucho tiempo.
—En efecto, el vibrioide es una bacteria, pero a usted le ha parecido de lo más natural que nos presentemos sin equipo científico para tomar muestras de moho. Ni siquiera se ha preguntado cómo podemos "hacer picadillo" a algo que mide menos de cinco micrómetros de longitud y grosor.
—Es que yo no entiendo de eso…
—Dice que no entiende de eso, pero no ha fruncido el ceño en todo lo que llevamos de conversación. El lenguaje corporal no miente, la gente tiende a fruncirse cuando se esfuerza por comprender algo, usted se ha mantenido impertérrita en todos estos segundos en los que la he estado acusando, como si en vez de intentar determinar el motivo por el que se la acusa, ya se hubiera preparado un diálogo y una actuación para defenderse.
Daisuke, como si de repente lo comprendiera todo, exclamó:
—¡Es cierto, lo dimos en lenguaje psicosomático! Dijeron algo de que el cuerpo es el campo de expresión de la mente, que podías mentir con la mente, pero no con el cuerpo.
—Exacto, ¿y recuerdas qué dijeron cuando halláramos una mentira?
—No, me quedé dormido en esa parte.
—Te lo recuerdo…
La mujer, con una nueva sonrisa frustrada en su rostro, comenzó a resquebrajarse como si de una piedra se tratara, o como si estuviera mudando la piel, o como si estuviera saliendo de un capullo, de una crisálida, para revelar su auténtica forma…
4ª fase. Modelo B: (Descodificado) El vibrioide ha invadido y asimilado el sistema nervioso del huésped, dando lugar a una raza simbiótica perjudicial para la vida. Tiene las mismas habilidades que el modelo que lo precede.
De aquella capa de pellejo y piel muerta, se alzó, efectivamente, un ángel, o lo que parecía ser uno, pues la sonrisa dentada de la criatura y su desgarradora risa se alejaban del concepto angelical.
—Daisuke, prepárate.
—Ya me estoy encendiendo…
"El vibrioide ya ha entrado en el cuerpo y este genera fiebre, aumenta su temperatura corporal para intentar matar al invasor". Ahora los huéspedes del modelo C pueden aumentar o disminuir su temperatura corporal a placer.
Daisuke y Yamato aumentaron su temperatura, aumentando el ritmo cardíaco, expandiendo sus venas y arterias y entrando en estado de dopaje, lo que les dio más velocidad, fuerza y reflejos. Daisuke esquivó el ataque aéreo del ángel y rodó por el suelo, reculando sobre sus piernas dobladas e impulsándose con ellas mientras rotaba el cuello en dirección a aquella cosa, que salía de la casa para intentar ocultarse en el bosque. Yamato intentó detenerla, pero la criatura le lanzó aquella tetera que hervía desde que llegaron a la casa, y que parecía tener algún fluido venenoso.
—¡Se escapa! —gruñó Daisuke.
—Atención, tenemos un vibrioide modelo "Angewo" escapando en dirección al bosque norte, nos dirigimos hacia allí —formuló Yamato mientras se quitaba el fluido de la cara en su carrera hacia el lugar.
"El vibrioide ha bajado al estómago y el cuerpo manda instrucciones para vaciar su contenido. La persona infecta de la segunda fase no podrá ni beber agua, provocando una rápida desnutrición y deshidratación. Espasmos musculares. Desprovisto de importantes bioelementos y oligoelementos, el cuerpo pierde su elasticidad y cualquier movimiento se vuelve tortuosamente doloroso". Ahora los huéspedes del modelo C son inmunes a cualquier tipo de intoxicación y pueden aguantar varias semanas sin comer ni beber. Además, su cuerpo se ha modificado desde el mismo ADN para tener siempre una tendencia de desarrollo corpulenta y fibrosa, sin siquiera mover un solo músculo, solo alimentándose.
—¡Maldición, la hemos perdido! —Dasuke pateó una piedra en cuanto dejó atrás la primera hilera de árboles, luego miró a Yamato.
—Sí, ya lo sé. —Y este se agachó.
El vibrioide ya ha llegado al cerebro y lo ataca. La pérdida del equilibrio, el intenso dolor de cabeza y las alucinaciones se unen a estas causas. Tras esto, los receptores se inhiben, por lo que el paciente deja de sentir dolor, pasando a un estado vegetativo de "muerte en vida". Ahora los huéspedes del modelo C tienen un crecimiento exponencial de su cerebro, desactivando varias áreas que antes permanecían activas: Telequinesis, piroquinesis, geoquinesis, hidroquinesis, aeroquinesis y desarrollo psicosomático limitado a su modelo: Los huéspedes del modelo C pueden modificar su cuerpo según su imaginación, aunque están limitados por el propio suero que se les introduce dentro del cuerpo para mantener su cordura humana.
Yamato comenzó a cambiar y, con el cambio, también se escucharon gruñidos, fuertes respiraciones y una imposible tendencia a mostrar los dientes, que crecían sin parar. Al principio esto le provocaba dolor, su crecimiento de dentadura, su ensanchamiento de mandíbula, la presión de las fibras musculares entretejiéndose e hinchándose, aquellos explosivos nuevos estímulos, que inundaban sus cinco sentidos, y un sexto, si lo hubiera, y que estaba seguro de que lo había.
Yamato Ishida
Edad: 18
División: 1ª
Número de promoción: 1º
Modelo: Lobo Feroz
Olisqueó entre feroces gruñidos que escapaban de su garganta y, cuando lo hubo hallado, aquel olor, en su mente se recreó una senda, o un hilo tambaleante como el que levantan el galope de los camellos con las arenas del desierto. Entonces lo persiguió, empujando con sus piernas traseras y apoyándose en las delanteras, que habían crecido hasta estar a la misma altura que su otro par de miembros.
—Por aquí —gruñó.
—¡Te sigo!
Y comenzó a correr por el bosque, siguiendo aquella senda, siguiendo aquellas arenas del desierto que ahora se trazaban en alfombras mágicas y tambaleante de olores y sensaciones. El olor del enemigo. Cuando el olor del enemigo se hizo una pelota que rodeaba al propio enemigo, saltó hacia el cielo y cayó sobre él como si estuviera cazando un pájaro, hasta estamparlo en el suelo con poderosa fuerza, dejando que la gravedad y la inercia hicieran sus trabajos correspondientes y asegurándose de caer bien, con las manos empujando la espalda del Angewo y los pies sobre sus glúteos, zonas blandas para un duro golpe. Pero el monstruo fue más rápido y giró sobre su propio contorno, cambiando los papeles y cayendo sobre el lobo. Intentó escapar, pero Yamato fue rápido y la agarró de las alas, cruzó las piernas sobre su cintura y se candó, impidiendo el escape, pero la criatura dio un cabezazo hacia atrás, que golpeó sus narices y lo dejó aturdido. Se deshizo de su agarre y voló… Pero una llamarada la alcanzó y volvió a caer en una bola de fuego. Cuando el fuego se apagó, quedó irreconocible.
—¿Necesitas ayuda?
Yamato gruñó mientras veía a su compañero acercarse con una sonrisa en su escamosa cara. El lobo feroz se había desvanecido con el golpe en los morros y lo que alguna vez fue un hombre lobo ahora solo era un muchacho castigado por los golpes. No dolían tanto como el entrenamiento del Colegium, sin embargo.
Dasuke levantó a la criatura sobre su hombro y la cargó hacia la salida del bosque. Yamato le miró y carraspeó.
—¿Qué?
Tuvo que señalarle aquel par de alas azules, su cola escamosa y sus ojos serpentinos para que se diese cuenta de que no podía caminar así por la zona, menos con una persona alada chamuscada. Daisuke señaló aquel concepto de "persona alada chamuscada" como algo gracioso e inhibió su modelo.
Daisuke Motomiya
Edad: 15
División: 1ª
Número de promoción: 10º
Modelo: Dragón de la torre
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Allí estaba aquel niño, sentado sobre su litera, con las piernas flexionadas, pensando.
—¿Qué haces ahí? Se va a pasar la hora de comida.
—Daisuke, ¿tú tenías una hermana?
En vez de cerrar la puerta e irse, Daisuke se quedó dentro, mirando con expectación a su compañero de cuarto.
—¿Por qué lo preguntas?
—Dijeron que si íbamos voluntariamente dejarían a nuestro hermano en paz.
—Ya bueno —Daisuke frunció el ceño—, en realidad nosotros entramos a la fuerza en cuanto instauraron la ley de sitio, ni siquiera nos dieron tiempo de respirar.
—Oh, vaya.
—¿Por qué lo preguntas?
—Tengo una hermana pequeña, suele tener bastantes problemas de salud. Vine aquí voluntariamente para que no se la llevaran también a ella.
—Que bien, al menos podrá tener una buena vida, curarse de su enfermedad…
—Ese es el caso, Daisuke. Cuando terminamos el entrenamiento ayer, escuché una conversación entre dos guardias. Sé que no debería haber escuchado, pero lo hice.
—¿Y qué escuchaste?
—No debería…
—Prometo no decírselo a nadie, por favor.
"¿Conoces a la chica de la división X?"
"¿Esa que no dejaba de toser? Su madre casi me saca un ojo cuando fue a buscarla a su cuarto. La endemoniada se escondió muy bien."
"¿Tú crees que podrá soportar a la bacteria?"
"No es una bacteria, ni siquiera es de nuestro mundo."
"Al vibrioide, a lo que sea."
"Si te soy sincero, no. Ni siquiera sé por qué la han traído aquí. Lo más probable es que su cuerpo no pueda soportarlo. Parecía demasiado frágil. Cuando la cogí no dejaba de gritar que se lo diría a su hermano mayor y que este me daría una paliza. Te rompe por dentro, Maki. No quieras encontrarte en esa situación, en la situación en la que tú eres el malo y el monstruo por sacar a una niña pequeña de su casa y enviarla a un colegia militar. ¡Y lo peor de todo es que es verdad! ¡Soy un monstruo por hacer todo eso y más, por alejar a una niña enferma de su madre! ¡Por dios, mentimos a nuestra gente, a nuestro pueblo, haciéndoles creer que están a salvo por hacernos caso…!".
"En cualquier caso, si sobrevive la pondrán en una división, no creo que la inc…"
"Sh, ¡¿quieres que nos liquiden?! ¡No se habla de eso aquí!
—Pero eso —dijo Daisuke, despacio, con recelo— no significa que sea tu hermana pequeña.
—Supongo que no, pero esa última frase me hizo pensar.
—¿La de que nos mienten?
—¿Y si no cumplen su palabra? ¿Y si ir voluntariamente no protege a nuestra familia? ¿Y si se nos llevan igual?
—No lo sé…
—¿Yamato tiene un hermano?
—¿Por qué lo preguntas?
—Nos mantienen separados en distintas divisiones. ¿Alguna vez has visto a los niños de la segunda y tercera división?
—No los he visto.
—Yo sí, un poco. Luego me pillaron y me dieron diez latigazos en la espalda por entrometido.
"El caso es que vi a un niño muy parecido a Yamato…"
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Les hicieron desvestirse al llegar para esterilizarlos completamente. Tras esto se dirigirían a la enfermería para suministrarles el suero, el que impedía que sus vibrioides se salieran de control. Yamato acabó antes y decidió dar una vuelta por el lugar. A las doce de la noche los comedores permanecerían cerrados a la primera división para dejar paso a la segunda. Faltaban solo cinco minutos, pero con unas sonrisas podría ganarse al guardia. Cogió uno de los panes de leche y se lo metió en la boca, las bandejas estaban llenas y eso le extrañó, pues a última hora no solían estarlo.
—¿Qué haces aquí? —El cocinero lo miró confuso—. ¿Cuál es tu división?
—Lo siento, señor. Es la primera.
—¿La primera? —La cara del cocinero se tiñó de horror. Las puertas del comedor comenzaron a abrirse, dejando paso a los niños de la segunda división—. Tienes que irte, ¡ahora!
Pero Yamato no escuchó aquello, demasiado petrificado como para siquiera mover un solo músculo. Por aquellas puertas salió algo, algo que lo dejó sin respiración. Y todo lo que sabía o creía saber se disolvió como como una pastilla de jabón en el agua…
Como la fe en la desesperación…
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Parte 2:
—¿Takeru?
Yamato había dejado de escuchar al cocinero, que no dejaba de despotricar sobre él por no obedecer las normas, y que "le iban a dar latigazos hasta que no tuviera carne en la espalda", pero nada de eso impidió que el muchacho se acercase a aquel joven, a aquella persona, tan parecida a él.
—Takeru —volvió a llamar, esperando su respuesta.
El aludido giró la cabeza. Su cerúlea mirada era opaca, cerrada, acostumbrada a una vida de rutina encerrada en aquellos muros a los que la gente conocía como "hogar".
—¿Puedo ayudarle, señor? —preguntó con formalidad.
—Takeru… —volvió a llamarlo con mermada esperanza.
—Me parece que se equivoca de persona, señor —respondió el muchacho, como si de un robot se tratara.
Yamato lo vio todo negro. Él no lo sabía, y achacó el producto de su inconsciencia a una gran morriña y nostalgia, pero en realidad había sido golpeado por detrás, en la cabeza. Cuando despertó, se encontraba en la sala de castigo. La instructora estuvo sermoneándole lo duras que eran las consecuencias. Yamato tuvo que disculparse varias y repetidas veces. Todo esto mientras recibía los continuos latigazos en la espalda que lo hacían palidecer y quedar inconsciente, pero incluso eso le fue negado. El motivo de que se disculpase todo el rato no era sino mantener su mente ocupada para que no se desmayase. Sin embargo, cuando el dolor alcanzó la cúspide de su umbral, su cerebro no tuvo más remedio que desconectar.
Al despertar, Daisuke lo esperaba sentado en una de aquellas sillas de madera. Jou se acercó al chico con un bote de crema en la mano derecha y le hizo mantener la postura de lagartija para que su espalda no rozase con nada.
—Te busqué por todas partes —dijo su compañero—, cuando me enteré de que estabas en la sala de castigo recibiendo latigazos me alarmé. Yamato, nunca has recibido un castigo en tu vida, más allá de los impuestos para aumentar nuestro umbral de dolor para la batalla. ¿Qué has hecho? ¿Te has tirado a alguien?
—No —gruñó, tenía la boca seca y la cara hinchada. Si no había llorado consciente, lo habría hecho en sueños, eso seguro.
—¿Y qué has hecho?
—Me encontré con la segunda división.
—Oh, oh —comentó Jou—, eso es malo. No te muevas.
Yamato apretó los dientes hasta que estos chirriaron los unos contra los otros y hasta que se hundieron en sus encías. Le dolían mucho, probablemente los apretó aún más durante la sesión de latigazos.
—Bueno, esto ya está —concluyó Jou—. También te he puesto un suero para que duermas más fácilmente, lo necesitarás. Te he conseguido cinco días de descanso, pero el Colegium te quiere trabajando después de ese plazo, así que no hagas nada imprudente y descansa todo lo que puedas, tu cuerpo lo necesita.
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Daisuke fue a ver a Yamato todos los días. Es probable que al principio no se llevaran muy bien, después de todo, eran como el día y la noche, pero con el tiempo y los trabajos se habían acercado bastante entre ellos, hasta el punto de forjar una amistad y confidencia sólidas. Por eso, cuando Daisuke lo saludó al quinto día, cuando Yamato se levantó de la camilla y empezó a caminar, que no le asustó su mirada seria, su determinación en sus ojos, su manera de hablar.
—Daisuke, voy a salir de aquí.
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—¿Por qué mentiste? —la muchacha de pelo castaño miró a su compañero de tareas. Había dejado la bandeja junto a la suya, preparados para comer.
—¿Cuándo?
—La semana pasada.
—Ya me lo preguntaste la semana pasada, no contestaré a eso.
—Quedamos en que quien ganase al ajedrez podría pedirle cualquier cosa al otro. Ahora te pido tu verdad —viendo que el chico se lo pensaba mucho, le exigió—. Takeru…
El rubio suspiró fuertemente, como si estuviera harto de aquello. Miró a la chica, en su cara se reflejaba el hastío, la ira y la tristeza, como si acabase de destapar emociones que tiempo atrás había tapado.
—Cuando era pequeño vivía junto a mis padres y mi hermano mayor. Mis padres se divorciaron y él fue el único pudo consolarme, era mi héroe. Cuando vino el ejército a reclutarnos, él también dio la cara por mí. Nos prometieron que si iba él nos dejarían en paz a mí y a mi madre. Pero una semana después vino un militar para llevárseme a mí también. Habían incumplido su promesa:
"¡Mentirosos! ¡Dijisteis que si iba mi hermano a nosotros nos dejaríais en paz!"
El guardia le tenía fuertemente agarrado del brazo, su ceño estaba tan fruncido que Takeru podría haber pensado que había nacido con esa cara. El apretón de su mano se hizo más fuerte.
"¡Mentiroso!"
Y el hombre estampó al suelo al niño.
"¡Cállate! ¡Tu hermano es igual de escoria que tú, saco de mocos!"
Takeru lloraba, el golpe le había dolido muchísimo y se había meado encima, producto del pánico, pero aquellas palabras parecían salidas de su alma.
"No te atrevas… a insultar a mi hermano."
Y el agarre se hizo más fuerte.
"A ver, escoria, a tu hermano ahora mismo le importa una mierda lo que te esté pasando a ti. No irá a verte, no preguntará por ti, ¡porque le importas una soberana mierda!"
"¡No es verdad!"
Y más golpes.
"¡No es verdad!"
Y más golpes.
Y cuando Takeru fue hospitalizado en el propio Colegium debido a un "accidente". Cuando tuvieron que suministrarle el Vibrioide aún con la fragilidad de su cuerpo reposado en una camilla, aun cuando preguntó a los militares, a los enfermeros, a sus compañeros, aun cuando lo esperó… Su hermano nunca apareció.
—Mi hermano nunca apareció, nunca se preocupó por mí. Esto me confunde. —Lágrimas comenzaron a caer de su rostro—. Me confunde porque no quiero creer que lo que me dijo aquel hombre fuese verdad y que no le importaba a mi hermano, pero nunca me dejaron buscarle y él nunca vino a verme. Entonces es posible que sí que fuera verdad y…
Su temblorosa mano fue acogida por la de la chica, que la apretaba con cariño para evitar más temblor.
—Takeru, te entiendo, yo también tengo a un hermano mayor.
Takeru miró a su compañera.
—Takeru Takaishi —el oficial que se acercó a él tenía el uniforme de seguridad de la división de castigo. Sus gafas oscuras no dejaban ver por completo la expresión en el rostro del hombre. El motivo por el que a aquellas personas se las obligaba a ponérselas era, precisamente, para dificultar el lenguaje corporal de aquellos niños tan prodigiosos—, el alférez requiere tu presencia.
—Ten cuidado, Takeru —antes de que el chico pudiera levantarse de la mesa, Hikari le apretó la mano y le dijo aquello al oído—, a los que saben demasiado no se les da un simple castigo.
—Hikari Yagami, ven tú también —ordenó el militar.
Hikari se mostró reacia esta idea.
—¿Por qué?
—Habéis sido acusados de mantener relaciones sexuales a expensas de la ley y de vuestros superiores.
El comedor se llenó de susurros.
¡Mentira!
Takeru hirvió de rabia al escuchar eso, porque había sido muy diligente con todos sus deberes y entrenos. Pero si realmente querían librarse de ellos atacar a la dignidad era una buena estrategia. No funcionaría con él, sin embargo.
Podría haber dicho que aquello no era verdad, podría haberlo desmentido, pero no lo hizo, Hikari tampoco. Llamar la atención lo menos posible era ahora su principal meta. Obedecieron las órdenes del militar y salieron por el pasillo ante él. El hombre los estaba dirigiendo a la sala de castigos, donde se recibían latigazos día sí y día también, por regaño o por técnica, o por simple complacencia, si uno se lo buscaba bien. Hikari aguzó el oído, algo le estaba chirriando, diciendo que se mantuviese alerta, y fueron sus afilados reflejos felinos los que los salvó del golpe del militar, que ahora parecía tener un brazo más grueso de lo normal.
—Creía que los adultos no sobrevivían al vibrioide —gruñó Hikari.
—Tienen menos posibilidades —dijo el hombre—, pero pueden.
Si quería guerra, la tendría, pero ninguno de los dos tenía planeado ser castigado por algo que no habían hecho. Los chicos se prepararon para el combate.
Hikari Yagami
Edad: 15
División: 2ª
Número de promoción: 8º
Modelo: Gato con Botas
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Daisuke abrió la puerta del cuarto para dejar paso a Taichi. Yamato se molestó por eso, se sintió traicionado, porque creía que Daisuke le guardaría el secreto.
—Yamato, no necesitas ocultarme nada —dijo Taichi—, sé todo lo que planeas y estoy de acuerdo.
—¿Cómo puedo fiarme de ti? Aquí a todos les han lavado el cerebro.
—Porque yo también tengo una hermana a la que me prometieron mantener a salvo, palabra que no han cumplido.
—¿Y cómo planeas ayudarnos?
—Con información, he estado investigando por mi propia cuenta.
—¿Qué tienes?
—¿Nunca os habéis preguntado por qué en nuestra división hay más chicos que chicas?
Daisuke y Yamato se miraron entre sí.
—Los militares prefieren a los chicos —dijo Daisuke— porque son más fuertes.
—Espié en secreto al resto de divisiones y la proporción es la misma en todas las divisiones. Entonces se me ocurrió que podían intentar mantener contacto una vez partiera fuera del Colegium, fue ahí donde me di cuenta de que en las casas no había ni un solo niño, ni chicos ni chicas.
—¿Estás diciendo que están aquí?
—Esa fue mi sospecha principal, pero Daisuke me dijo que tenía una hermana y por más que la busqué, no encontré a nadie que se pareciese mínimamente a él.
—¿A dónde quieres llegar con esto? —preguntó Yamato.
—Quiero llegar a que, si vamos a salir de aquí, querremos llevarnos a nuestros hermanos, pero la hermana de Daisuke no está.
—Y si no están con las otras divisiones, ¿dónde está? —Daisuke tragó saliva.
—Eso quise saber, por eso me puse en contacto con un amigo mío que es informático. Se llama Koushiro, nos infiltramos en la sala de ordenadores mientras no nos veían y comenzamos a investigar. Entonces descubrimos algo escabroso.
—¿El qué?
—Desde que tenemos al vibrioide dentro de nuestro cuerpo, nos han inyectado un suero que permite mantener nuestra cordura para no transformarnos en monstruos. Por lo visto ese suero lo obtienen de la médula espinal de las niñas.
—¡¿Cómo?! —chilló Daisuke. Taichi y Yamato tuvieron que taparle la boca.
—¿Pero por qué? No lo entiendo.
—Porque sus cuerpos crean un anticuerpo capaz de rechazar al vibrioide. Nos suministran los anticuerpos en pequeñas dosis para que el vibrioide no tome el control completo del cuerpo.
—¿Y por qué ese anticuerpo lo generan solo las niñas? —preguntó Daisuke.
—Piénsalo bien —dijo Tai—, ¿cuál es la diferencia más distintiva entre los hombres y las mujeres? ¿Qué nos hace hombres y qué nos hace mujeres?
Daisuke, que se delató a punto de decir cualquier burrada, se tapó la boca y se sonrojó, ofendido por aquella pregunta tan obvia, pero nada le impediría decir lo que pensaba…
—Los cromosomas —dijo Yamato.
—¡Exacto! —premió Tai—. El vibrioide tarda más tiempo en infectar a las chicas porque la combinación de sus cromosomas les desconcierta, esto a ellas les da el tiempo suficiente para crear un anticuerpo. A los hombres no nos da tiempo porque el vibrioide nos ataca más rápido. Por eso el vibrioide no podía infectar fetos de menos de un mes, ¡porque el cromosoma Y todavía no había entrado en juego!
1ª fase. Modelo X: Se puede determinar que, cuando el vibrioide consume un cuerpo, puede tardar más o menos dependiendo de la cantidad de información que consume de sus células (a mayor cantidad de información, más tiempo). Como el cromosoma X tiene más información que el Y, el vibrioide tarda un poco más en devorarlo, esto le da a algunos cuerpos el tiempo suficiente para crear un anticuerpo. El conocido anticuerpo X.
—¿Entonces las tienen como ganado?
—Eso sospecho, y encerradas bajo la sala de castigo.
—Pero no podemos acceder a ninguna de las salas del subsuelo —alegó Daisuke—, se nos está prohibido y está lleno de guardias.
—Por eso hoy es el día indicado. —Yamato se levantó de la cama—. Todos estarán vigilando las salas y habrá menos personas en la puerta principal, por lo que podremos escapar.
—¿Y cómo vamos a llegar a esa sala si no sabemos dónde está?
—Pero sí que sabemos dónde está.
—¿Y pretendes que excavemos un túnel?
Yamato alzó una ceja.
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Taichi Yagami
Edad: 18
División: 1ª
Número de promoción: 2º
Modelo: Dragón de la torre
Los militares más valientes se quedaron y ardieron en llamas, los más inteligentes salieron corriendo cuando dos chicos dragón y un chico lobo comenzaron a atacarlos. Lograron entrar en la sala mecanizada, donde vieron, con horror aquel panorama.
—¡Busca a Jun, Daisuke!
El muchacho inspeccionó cada rincón de aquella sala. Quiso liberar a las chicas de su confinamiento, que permanecían en un estado de coma, pero Yamato le sujetó.
—¡Déjame, hay que liberarlas!
—¡Mira esos tubos, Daisuke! ¡Están conectados a su médula espinal, si los arrancamos a la fuerza podríamos matarlas o dejarlas lelas!
—¿Y cómo liberamos a Jun si está en el mismo estado?
—Pidiéndolo por favor.
A sus espaldas, sin que nadie lo hubiese percibido se encontraba el médico, con una sonrisa en la boca y un extraño aparato en su mano.
—¡¿Jou?! —exclamaron los tres al unísono.
—Salgamos de aquí —dijo a modo de respuesta.
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El "Ebidra" se estaba complicando. Aquel militar ahora sostenía una roja y gigante pinza como mano, con la que atacaba a Hikari y a Takeru sin darles un solo respiro.
Takeru Takaishi
Edad: 15
División: 2ª
Nº de promoción: 7º
Modelo: Cerdito menor
—Lo siento Hikari, mi modelo solo sabe usar disparos de aire.
—No puedo noquearlo ni con mi golpe de gato.
El militar tenía las de ganar, en su rostro se reflejó la sonrisa de alguien que tenía asegurada su batalla.
—¡Apartaos!
El zumbido eléctrico de un muchacho tumbó de lleno al militar.
—¿Quién eres tú? —preguntó Takeru.
—¡Es Kou! —dijo Hikari—. ¿Qué haces aquí?
—He venido a ser vuestra conciencia, que por lo visto no tenéis para enfrentaros a los militares —contestó—. Pero ahora eso da igual, seguidme.
—¿A dónde vamos?
—A cualquier sitio fuera del Colegium.
Koushiro Izumi
Edad: 17
División: 2ª
Nº de promoción: 4º
Modelo: Pepito grillo.
—¿Qué quieres decir? —dijo Takeru.
—Que si os quedáis aquí os mataran tarde o temprano, tenéis que salir ahora mismo.
—¿Y cómo salimos?
—Tengo a un amigo que está reuniendo a otro grupo. Deberíamos encontrar el pasillo que conduce a la salida.
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—¡Jun! ¡Jun!
—No puede oírte ahora —dijo Jou—. Tardará días en despertar, la han rellenado de líquidos anestésicos. No abrirá los ojos hasta que su cuerpo no los haya desechado.
Unos militares entraron por la puerta de la sala X. Un "Tyrano", un "Veedra" y un "Andro". Yamato golpeó al primero en cuanto lo vio y esquivó el golpe del segundo. Daisuke quiso incendiar al tercero mientras Jou cargaba a Jun, pero este le dijo que era peligroso hacerlo en la sala de "incubación", por lo que tuvo que apañárselas sin su piroquinesis.
—¿Los adultos también pueden tener vibrioides? —gruñó Daisuke.
—No, son vibrioides de verdad, se hacen pasar por seres humanos. Todos los que estamos aquí somos ganado —contestó Taichi.
Daisuke y Taichi se enfrentaron al Andro hasta tumbarlo, mientras que Yamato se encargaba del Tyrano. Viéndose libre, el Veedra se lanzó contra Jou, que todavía no se había transformado. Todavía…
Jou Kido
Edad: 19
División: Medicina
Modelo: Pez de los deseos
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—Kou —dijo Cody.
—Ya estoy aquí. Tenemos que dirigirnos a la salida.
—Pero Jou aún no ha venido.
—No hay tiempo. Ahora mismo la salida la vigila un solo vibrioid, tenemos que aprovechar la ocasión para largarnos.
El grupo estuvo de acuerdo en eso, y los muchachos corrieron hasta la salida… Salida que ahora estaba siendo vigilada por Airdra y un Birdra.
—¡Maldición! ¡Son dos! —gruñó Takeru.
—Pero solo son campeones.
—¿Campeones?
—Es una clasificación que mide las fortalezas de los vibrioid. Hikari y yo estamos en esa categoría, Cody y tú sois aún novatos, así que quedaros detrás e intentar salir mientras los distraemos..
—¿Y vosotros?
—Iremos detrás, pero daos prisa.
El Airdra se abalanzó sobre Hikari, que esquivó el golpe, saltando entre las paredes de los pasillos y golpeando al militar en el proceso. Takeru lanzó un disparo de aire para aturdirlo y Cody terminó por hacer el trabajo. El Birdra fue enfrentado por Koushiro, que lanzaba vibraciones y ondas eléctricas para impedir que este extendiese sus ardientes llamas. El disparo de aire volvió a estorbar en la visión del militar, que se zarandeó, pero Cody empujó a Takeru antes de que este recibiese daño. Hikari y Koushiro le pusieron fin.
—¿Por qué nos quieren a nosotros, los niños, si su objetivo es la invasión? —preguntó Hikari.
—Porque los niños todavía estamos en desarrollo, el vibrioid controla cuerpos muertos, no les conviene controlar cuerpos que aún no han alcanzado la cúspide de su desarrollo.
—Bueno, ya está.
No, no estaba. A Koushiro le habían volado una pierna y nadie sabía cómo ni cuándo. El muchacho se tiró al suelo, desgarrado por el dolor. Un BioSpino los esperaba detrás de ellos.
—¡Koushiro! —gritó Cody.
—¡No! —exclamó este entre babas y lágrimas—. ¡Alejaos!
Estiró su brazo para señalarles que… ¡El BioSpino lo pisoteó! Y Koushiro volvió a gritar. Cody, Takeru y Hikari se lanzaron contra él, atacando con todas sus fuerzas. El militar apartó a Hikari y agarró a Cody para lanzarlo como una marioneta contra Takeru, imposibilitando sus disparos. En ningún momento dejó de pisotear el brazo del chico pelirrojo, que yacía en el suelo con los ojos ya en blanco. Cuando Hikari se volvió a lanzar, recibió un fuerte codazo que la hizo ver las estrellas y la rumbó al suelo. Levantó su bota militar del brazo de Koushiro, dispuesto a bajarla sobre el de Hikari…
—Tai —dijo esta en un suspiro.
Taichi, Yamato y Daisuke atacaron sin cuartel al BioSpino, que no percibió el ataque sorpresa. Ahora que Daisuke y Taichi tenían vía libre para usar su piroquinesis, levantaron un muro de fuego para separarlos del militar. Jou pidió a Takeru que se preparara, este lo hizo. Cuando el BioSpino se atrevió a pasar por el muro de fuego un golpe aeroquinético le robó el aire de alrededor. Cody proyectó su geoquinesis para crear una coraza y se protegió al lado de Koushiro.
Cody Hida
Edad: 13
División: 3ª
Nº de promoción: 12º
Modelo: Armadillo
—¡Taichi! —gritó Hikari.
—¡Ataquemos todos! —dijo Jou—. Es la única manera de detener a un definitivo como él ahora que está sin oxígeno. No podemos darle oportunidad de respirar.
BioSpino apartó a Taichi, golpeó a Yamato y esquivó a Daisuke para estamparlo contra el suelo y aplastarle la cab… Hikari se lanzó contra sus ojos y el militar tuvo que retroceder, empujándola hacia atrás. Tenía la visión borrosa. Respirar. Otro disparo de aire se lo impidió y se lanzó contra Takeru. Cody se puso en medio y su coraza se partió con un fuerte chasquido. No veía. Jou le lazó agua a los ojos con su hidroquinesis, ¡no veía! ¡No respiraba! ¡No podía hacer nada!
—Aunque paséis por mí hay alguien m…
Y cayó al suelo, desmayado. Daisuke miró al resto con alarma.
—¡¿Hay más?! —dijo el chico.
—No, no hay más —contestó Yamato—. ¡Salgamos de aquí!
Corrieron hacia la salida, cada paso que daban se les hacía pesado, a cada paso, creían que no lo conseguirían, que alguien más saldría para detenerlos. Cada paso, tan cerca, tan cerca… Solo un paso más…
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Cuando Yamato dejó a su familia atrás el cielo estaba nublado y no quería mostrar su azul. Miró a aquel chico, daba igual cuántas veces lo negara, ese era su hermano y, aunque ahora tuviera la púa de la duda clavada en su corazón, se lo recordaría. Cuando Yamato dejó a Takeru, el cielo no quería mostrar su azul, triste, enfadado… Y ahora, por primera vez, veía el azul en el cielo y sentía capaz de curar cualquier herida de púa. Miró a Daisuke, que cargaba con su hermana inconsciente, y miró el camino entre la hierba por el que Jou los guiaba.
—¿A dónde vamos? Llevamos todo el día caminando —preguntó Cody.
—Veréis, esta no es la primera vez que salgo del Colegium con un grupo, pero ahora que uno de los militares nos ha visto a Koushiro y a mí, esto va a ser más complicado.
—Pero eso no responde a mi pregunta.
—Nos dirigimos al hogar de esos niños, a nuestro nuevo hogar.
Cuando llegaron al centro del bosque montañoso, curiosas caras se acercaron a comprobar a los nuevos invitados. Exclamaron el nombre de Jou y no tardaron en hacerse cargo de Koushiro y de Jun, de quien Daisuke no quiso separarse. Yamato miró a Takeru y Takeru a Yamato, luego Yamato miró a Daisuke y Daisuke a Yamato. Habían recorrido un largo camino, pero una vez más, estaban con sus familias. Aunque el camino estuviera lleno de púas, lo atravesarían juntos.
Como familia.
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Gale el Remolino: Modelos basados en cuentos:
Yamato: Lobo Feroz (Caperucita Roja, Los tres Cerditos, Los siete cabritillos…). Ya que el digimon de Yamato está basado en este.
Dragón de la torre (Cualquier cuento de una princesa encerrada en una torre (vaya)). Ya que los digimon de Daisuke y Taichi son dragones.
Gato con Botas (Gato con Botas). El digimon de Hikari es Gatomon / Tailmon.
Pepito Grillo (Pinocho). El digimon de Koushiro es un insecto.
Pez de los deseos (Pez de oro). Gomamon es una foca, pero está relacionado con el agua.
Armadillo (El traje del armadillo). El digimon de Cody es un Armadillomon.
