Personajes: Yamato y Taichi
Género: Vacaciones
Palabras: motocicleta y armónica
Autora: Natsichan
.
.
Seguir el viento
.
Su motocicleta. Mientras caía, Yamato se maldijo. Debió haber hecho caso a su intuición. Debieron haber viajado hasta allí en su motocicleta.
—¿Por qué demonios te seguí hasta aquí? —dijo desde el suelo, masajeándose el muslo izquierdo por el golpe—. ¿Cómo fue que llegamos a este punto?
—Ya te lo había dicho —le soltó Taichi, frotándose el trasero sin decoro—, los boletos los gané en un "todo lo que puedas comer". Pero no sabía que el servicio iba a ser tan malo.
Yamato le gruñó, mientras sacudía el polvo de su bolso negro.
—¡¿El servicio?!
Claro que no había sido el servicio. La casa de aguas termales no tenía la culpa.
—Sí —aseveró, después exageró una cara triste—. ¿Por qué Koushiro tuvo que rechazar mi oferta? Él habría descifrado qué hacer.
—Cualquier otra persona habría entendido qué hacer. ¡Solo tú hubieras hecho algo como eso! ¡Y no, no es un cumplido! —Yamato se puso de pie y se sacudió el polvo del pantalón—. Ahora tenemos que empezar a caminar, porque te recuerdo que no quisiste venir en motocicleta.
—Dónde querías que metiéramos los bolsos, ¿eh?
—Hacías equilibrio y ya. —Taichi hizo mueca de enfado—. Pero mejor si hubiera venido Koushiro, ¿no? Pasabas la semana dorada* con él y yo podía haberme relajado en mi casa.
—Ah. No me hagas sentir mal. Se lo pregunté antes porque lo vi antes. Después la vi a Sora, pero ella también me rechazó porque tiene una presentación en estos días, por el Midori no hi** y eso.
Yamato enarcó las cejas. Su cuerpo se movió sin que él se diera cuenta, tan rápido que ni siquiera había terminado de procesar la idea. Le arrojó el pesado bolso negro a Taichi por la cabeza. Él no llegó a esquivarlo y quedó abrazado al bolso, con la cara aplastada.
—Deberías estar contento porque le iba a decir a Hikari pero al final no lo hice porque te vi y te pregunté a ti.
Yamato cerró los ojos buscando paciencia. Allí parado, con los puños apretados, se sentía de nuevo en la adolescencia.
—No puedes decirle a alguien que es tu cuarta, décima o última opción. ¡Sé más consciente!
Taichi reía franco y despreocupado. A Yamato le daba un tic en el ojo de tanto en tanto. Todavía se asombraba de haberlo seguido en su locura y ahora se enteraba que ni siquiera lo había invitado exclusivamente a él. Era el colmo.
—No exageres, solo eran dos boletos. ¿Tú qué hubieras hecho?
—Ya no importa. Igual se terminó.
—No lo digas así. Parece que estás rompiendo un noviazgo. Ahora tengo culpa.
—¡Nos echaron por tu culpa!
Taichi se quedó pensativo, tal vez rememorando la de estupideces que hizo. Yamato se pasó la mano por el pelo.
—Es posible.
Tenía ganas de estrangularlo.
La puerta de madera detrás de ellos se volvió a abrir. La mujer encorvada de la recepción se asomó con su rostro de furia. Yamato oyó como su compañero pasaba saliva, él también estaba nervioso. Dieron unos pasos hacia atrás.
—¡Les dije que se marcharan! ¡Fuera, largo! ¡Y llévense la gallina!
Arrojó el ave como Yamato había arrojado su bolso. A los dos les dio un ataque al intentar agarrarla. La gallina aleteó inútilmente, pero con esperanza. Cayó en los brazos de Taichi.
—¡Claro que sí! No la vamos a dejar con ustedes que ya bastante tienen de mal-...
—Ya vámonos —le interrumpió Yamato, y lo tironeó de la camiseta.
Tendrían que caminar kilómetros hasta la parada de autobús más cercana. Todo por seguir las ocurrencias de Taichi Yagami. Pero Yamato, a pesar del mal humor del momento, no podía evitar pensar que aquella sería una graciosa historia para contar en el futuro.
El día en que nos echaron de las aguas termales por respetar las leyes de la naturaleza. La vez que Taichi se hizo amigo de una gallina y dejó que los animales saquearan la cocina. Las vacaciones en las que tuvimos que correr desnudos porque un ciervo se comió nuestros calzones.
Con esos pensamientos, se le escapó reír. Todas esas locuras eran solo por estar con Taichi. Él de inmediato lo oyó y comenzó a molestarlo. Los años podían pasar y ellos podían cambiar, pero su relación siempre iba a ser la misma.
Vieron que el autobús estaba por llegar a la parada, pero aún estaban lejos. Si lo dejaban pasar, tendrían que esperar horas hasta que apareciera el siguiente. Con los bolsos a cuestas y la gallina de compañera, compartieron una mirada. Ambos, espíritus libres, hicieron honor a la melodía que desde antaño yacía en la armónica de Yamato, corrieron con el viento.
.
*Semana dorada/Golden week: Una semana de fines de abril/principios de mayo que los japoneses se toman como vacaciones para disfrutar, celebrar festividades y relajarse con sus seres queridos. Es cuando más se visitan hoteles y aguas termales.
**Midori no hi/Día verde o día del verdor: Es un día dentro de la semana dorada en el que se contempla, celebra y respeta la naturaleza. Suelen hacerse festivales y presentaciones de distintas artes (ikebana, por ejemplo).
