Cuatro estaciones contigo
Por LovelyFlower
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Notas de la autora: Estoy de vuelta con esta historia, demos gracias al Covid por ello.
Como dije en algún capítulo anterior, la historia ya estaba terminada pero me faltaban correcciones y arreglos varios en los capítulos. Espero les guste y gracias a los reviews en la historia, pese a mi ausencia.
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Verano - Agosto
Se juntaron en la playa de Odaiba los diez elegidos que seguían en Japón y luego de platicar un rato se dirigieron a casa del pelirrojo Izumi para ingresar al digimundo, ver a sus compañeros y conmemorar otro primero de Agosto. Allá se encontrarían con Daisuke y Mimi, que ingresarían al digimundo desde la casa de la castaña en Nueva York. Cuando llegaron al vestíbulo, divisaron a un chico rubio de ojos verdes que, por traer ambas manos ocupadas, trataba sin éxito de apretar el botón del elevador. Koushiro se apresuró a ayudar.
—Gracias... vaya, Izumi-sempai, que tal?—
Koushiro observó con detenimiento al rubio y solo ahí se dio cuenta de que lo conocía—Hiro-san, casi no te reconozco, todo bien?—
El aludido mostró su mano derecha, la que descansaba en un cabestrillo —Pues, tuve un pequeño accidente en moto el otro día cuando... eh.. Miya-Chan?—
El rubio observó a Inoue, que acababa de ingresar al vestíbulo junto a Hikari y Ken. Ella le devolvió la mirada, sorprendida.
—Hiro-kun? Qué haces acá?—pestañeó sin entender mucho
—Vivo aquí, Miya-Chan... Veo que conoces a Izumi-san—
—Así es, estudiamos en la misma preparatoria —ella sonrió alegremente pero enseguida notó la lesión del joven y se apresuró hasta el —Oh, Hiro-Kun, estas herido. Ahora entiendo porque no te vi en clases—
El aludido se sonrojó —Si, supongo que tendré que pedirte ayuda con los apuntes y otras cosas cuando vuelva a la facultad. Espero no te moleste—
—Claro que no, Hiro-Kun...—ambos rieron, solo ahí notaron que no habían presentado al rubio con los demás —Chicos, él es Hiro Arakawa, es mi compañero en la Todai—
Todos corearon un hola, el aludido sonrió levemente incomodo. Ken lo observó con un poco más de insistencia. Nunca había oído hablar de él a Miyako, por lo que le extrañó la familiaridad con la que se trataron.
La lavanda observó nuevamente al rubio —Hiro-Kun, necesitas ayuda con algo más?—
—La verdad, sino es molestia, me podrías ayudar con las bolsas? Con una sola mano es un poco difícil hacer cualquier cosa—
Inoue le quitó las bolsas justo cuando llegaba uno de los ascensores —Te acompañaré a tu departamento. Koushiro, en seguida los alcanzo— anunció antes de subir al ascensor con Hiro y otras personas que acababan de llegar. Los vieron desaparecer entre risas.
—Pues... tal vez debamos subir a pie, son tres pisos solamente— comentó Izumi. Los demás asintieron. Ken no pudo evitar sentirse intranquilo. Solo la castaña Yagami lo notó, pero prefirió no decir nada.
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Llegaron al departamento Izumi y lo primero que encontraron fue una nota junto a una canasta.
"Hijo: Prepare bocadillos para ustedes y los digimon. Espero les gusten."
—Tu madre es un cielo, Koushiro. Pregúntale si quiere ser mi madre un par de días al mes por favor—
Fue Taichi quien comentó, causando una carcajada general. En eso sonó el DTerminal de Sora, que observó el mensaje antes de hablar.
—Mimi y Daisuke ya están allá, dicen que nos apresuremos—
—Esperamos a Miyako? Ella siempre abre la puerta—comentó Iori
—No debería tardar, esperemos unos minutos— fue la sugerencia de Koushiro, pero después de 15 minutos Inoue seguía sin aparecer.
Ken, que estaba instalado en el comedor, se puso de pie y golpeó la mesa. Los demás se sobresaltaron.
—La voy a buscar—soltó de forma brusca, caminando hacia la puerta de entrada del departamento Izumi
—Espera, ni siquiera sabes dónde está—Koushiro se adelantó para detenerlo, había captado la molestia mal disimulada del peliazul —Yo voy por ella —agregó abriendo la puerta justo para encontrarse de golpe con Miyako a punto de tocar el timbre.
—Por fin! Vamos de una vez, Miyako. Daisuke y Mimi están esperando—se oyó la voz de Yamato de fondo
Inoue sintió la mirada de todos sobre ella y enseguida sobre Ken. Notó que tenía una mueca extraña—Si, lo siento, vamos—se acercó a su novio antes de activar el portal —Ken-Kun, estás bien?—
—Vámonos de una vez—fue lo que le espetó de golpe Ichijouji. El tono brusco, sumado a las extrañas miradas que le dieron sus amigos la asustó. Ya le preguntaría a Hikari que había sucedido cuando estuviesen en el digimundo.
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Llegaron al lugar de encuentro, un valle junto a un lago en isla File. Al llegar fueron recibidos por el reclamo de Daisuke
—Porque rayos tardaron tanto!?—
—Lo siento, fue mi culpa— murmuró sin ánimos Miyako
—Era obvio! —bufó el chico de googles, que siguió su soliloquio —Ken, búscate otra novia por favor... eh... Y Ken?—
El aludido se había alejado un poco del grupo. Motomiya dejó entrever su preocupación.
—Que le sucedió? —interrogó Yamato arqueando una ceja
Hikari habló, con la vista fija en el peliazul —Creo que eso fue un ataque de celos. Miyako, deberías hablar con él—
La lavanda pestañeó extrañada —Celos? Pero porque?—
—Fue por el rubio amigo de Koushiro —Takeru comentó, que solía ser más observador que el resto
—Por Hiro-Kun? Si es solo un compañero de facultad—
Fue Daisuke quien volvió a hablar.
—Miyako, es normal que Ken sienta celos. Pasaron varios meses separados, no conoce a tus amigos... debe haber sido extraño verte ser amable con alguien más que con él—Todos lo miraron con curiosidad —Y ahora que dije?—
—Eso fue demasiado profundo, Daisuke —el mayor Yagami explicó —Aunque si, como concuerdo contigo. A pesar de todo, Ken sigue siendo un poco inseguro—
—Debo hablar con él—Miyako salió a paso firme para seguirlo.
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Se sentó en una roca, farfullando molesto. Ella no le había hablado de sus amigos de la universidad y encontrarse con uno de ellos le causó una sensación desagradable en el pecho. Sabía que Miyako podría conocer chicos en su ausencia, pero el ver que aquello era algo real y tangible lo molestó. Más al verla actuar tan confiada y feliz, tanto como actuaba con Daisuke, Koushiro y los demás.
Ser consciente de que Miyako tenía una vida y amigos aparte del grupo de elegidos lo insegurisó. Habían sido demasiadas las semanas separados y no podía olvidar que su novia era una mujer muy sociable, llena de actividades y que usualmente se movía en un entorno masculino. Como amigo, no le había tomado mucha importancia. Como novio, la situación le afectaba de forma diferente.
—Ken? —
La vio aparecer, demasiado silente y apagada, de seguro dolida por su actitud. Que idiota se sentía por tratarla así. La observó largamente sin decir nada, que podía hacer, aparte de intentar justificar su enfado?
Ella se sentó a su lado, buscándole la mirada.
—Me dirás que sucedió, Ken?—
Él se sonrojó profusamente antes de hablar—Desde cuando conoces a ese... chico?—
La mirada de Ken estaba cargada de algo que inquietó a Inoue. Rabia. Le recordó sus tiempos de Digimon Kaiser.
Respondió sin demora—Desde que entré a la Todai—
Ichijouji suspiró, la sensación desagradable seguía en su pecho. Quiso decir algo pero no logró articular ninguna frase coherente. Por suerte para él fue Miyako quien habló.
—No sé que esté pasando por tu mente, Ken, pero debes saber que te amo y nada va a cambiar eso. Excepto que sigas dudando de mi, como hiciste ahora. Puedo superar tu pasado, la distancia y muchos otros problemas, pero si no confías en mi no puedo hacer mucho—
Apretó los puños, sabiendo que ella tenía la razón. La observó y prefirió ser sincero.
—Tengo miedo, Miyako. Tengo miedo de no ser lo suficiente para ti. Creo en ti y en tu amor, es en mi en quien no confío.
Ella suavizó su mirada y entrelazó su mano a la suya —Lo entiendo, Ken, pero necesito que cuando vuelvas a sentirte así no huyas. Quédate a mi lado y verás que no hay nada a lo que debas temer. Estamos juntos, ya vencimos la distancia, no hay nada que nos pueda separar. Y si algo aparece, lucharemos juntos—
Se miraron por segundos que parecieron eternos. Ken pudo ver en los ojos dorados de Miyako la sinceridad de siempre y el amor incondicional que le profesaba. Volvió a suspirar, esta vez de alivio, murmurando un lo siento por lo bajo. Se abrazaron. Ella sintió la necesidad de hablar.
—Solo para que lo sepas, no me gustan los rubios—
El dejó escapar una risa antes de besarla. Se pusieron de pie y caminaron de vuelta hacia sus amigos.
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Eso fue, me costó bastante terminar el capítulo. Los siguientes son mejores, lo prometo. Solo quedan dos mas :)
Gracias por llegar hasta aquí!
26/04/2020
