Cuatro estaciones contigo
Por LovelyFlower
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Notas de la autora: Aprovechando el impulso, espero al fin concluir esta historia. Tiempo libre es una de las cosas positivas que ha dejado el Covid en mi caso.
Gracias por estar aquí!!
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Otoño - Octubre
Gracias a su buen desempeño, Ken logró obtener un par de días libres adicionales en la academia, los cuales aprovecharía para estar con Miyako. Fue por ello que decidió sorprender a Inoue en su facultad un miércoles por la mañana, con la esperanza de que la joven no tuviera tantas clases y poder pasar mas tiempo junto a ella.
La divisó caminando junto a unos compañeros y al encontrar su mirada la vio sonreír ante la sorpresa.
—Ken-kun! —ella se apresuró hasta él colgándose de su cuello. El sonrió y le hizo un gesto de saludo a sus compañeros, ya había dejado cualquier rastro de celos e inseguridad olvidados.
— Estás oficialmente secuestrada —le murmuró provocando la sonrisa de ella. Se quitó la bufanda y la usó como lazo para atarla a su propio cuerpo —No intentes resistirte porque... podría castigarte si lo intentas—
Debió controlar sus impulsos de besarlo ahí mismo. Adoraba cuando Ken dejaba su usual timidez de lado, eran momentos esporádicos que quería atesorar en su memoria. Daba gracias a la vida por poder compartir con el tantas primeras veces, tantas experiencias nuevas. Y esperaba fueran muchas más.
Se conformó con dejarle un casto beso en los labios y caminar a su lado, manos rozándose de vez en cuando.
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—Miyako, podríamos quedarnos en un ryokan esta noche... quiero estar contigo un poco más—
Habían estado juntos todo el día, recorriendo algunos parques y deteniéndose para cenar en un carrito de ramen, pero ya estaba anocheciendo. La lavanda pudo leer perfectamente entre líneas la frase dicha por su novio, habían pasado varias semanas desde la ultima vez que pudieron estar a solas.
La brisa otoñal se dejaba sentir con fuerza en Tokyo, lo que le dio rápidamente una idea al peliazul.
—Hace frío, te parece si buscamos un alojamiento con onsen o sento?—Inoue abrió los ojos en la sorpresa, mientras un leve sonrojo la invadía. Con vergüenza, asintió —Pues entonces esta decidido, buscaré alguno cercano en internet—
Dieron con un hotel en el barrio Itabashi, que contaba con un onsen en la terraza con vistas a la ciudad. Dejaron sus cosas en unos cubículos y se colocaron las yukatas antes de subir.
—Ah, esto es genial! —exclamó una alegre Miyako, mientras se sumergía en el agua caliente —Que buena idea tuviste, Ken-kun—
El sonrió complacido mientras se introducía al agua. Miyako se acomodó lo más cerca al ventanal, contemplando las luces de la cuidad antes de soltar un suspiro. Para su buena suerte, estaban solos en el onsen, de seguro por ser mitad de semana de temporada baja y estar por caer la medianoche. Con un leve sonrojo, el ojiazul siguió a su novia y se acomodó tras ella. Acarició su espalda desnuda con una de sus manos, con la otra la sostuvo firme de la cintura. Ella volteó a mirarlo, le tomó el rostro y le plantó un beso en la mejilla. Ken aspiraba su aroma y dejaba besos flojos en su cuello, a ratos succionando un poco más de lo necesario. Una de sus manos recorría libremente el cuerpo de ella, deslizándose con suavidad sobre la piel humedecida. Miyako agrandó lo ojos y se sonrojó cuando notó algo duro contra su espalda baja.
—Ey, Ichijouji, contrólate—comentó azorada. Ken la apretó más contra su cuerpo —Oye! Es en serio, puede venir alguien, no creo que sea prudente que nos encuentren así—
Ichijouji arqueó una ceja, habló con un deje divertido—Desde cuando eres tú la vergonzosa en esta relación?—
Haciendo caso omiso, Ken le separó un poco las piernas, apartó un poco el bañador que cubria a Inoue antes de sujetarla con ambas manos por la cintura y hundirse en ella. Miyako se tensó y soltó un gemido extraño. Iba a protestar, pero los movimientos de Ken, junto a la hermosa vista a la ciudad y el agua tibia que la rodeaba eran demasiado excitantes.
—Seré rápido. Solo disfruta—
Dejó fluir el gemido retenido en sus labios. Se acomodó para profundizar el encuentro, a lo que Ichijouji respondió soltando un gruñido. Los jadeos de ambos se perdían en el sonido del vaivén del agua. Él le murmuraba cosas ininteligibles en el oído, a ella se le hizo demasiado irresistible verse en el reflejo del ventanal, mejillas sonrojadas, Ken tras ella con expresión de satisfacción, embistiéndola con lentitud pero con fuerza. Sintió un ardor en su vientre, su sexo contrayéndose al alcanzar el orgasmo. Pronto sintió como él la alcanzaba y explotaba en su interior.
Se quedaron así unos momentos, normalizando sus respiraciones. Fue él que rompió el silencio, después de la grata sesión sexual.
—Debo confesar que hace tiempo quería venir contigo a un lugar como este—
Ella se volteó y pasó sus brazos sobre los hombros de él —Vaya, Ken, eres una verdadera caja de Pandora. Quien iba a pensar que detrás de tu timidez se escondía este hombre tan apasionado y de ideas tan sexies —
—No te traje con esa intensión, pero verte así... tan... deseable... no es justo. Siempre sufro cuando estas cerca. A veces quiero hacerte cosas que no son muy bondadosas que digamos—ella se sonrojó ante el atrevimiento de él, que la miraba lascivamente —Creo que no eres capaz de darte cuenta de lo que generas en mi—
—Espero no sea sólo el deseo lo que te tenga a mi lado—se acurrucó en el pecho masculino mientras murmuraba aquella frase.
Él le besó la cabeza mientras le acomodaba el cabello con ternura—Claro que no. Te amo, lo sabes. Serás mi esposa algún día y tendremos muchos hijos—
Él reclamó sus labios, en un beso corto pero intenso. Miyako sonreía con suavidad, imaginando ese futuro con Ken, pudiendo despertar a su lado cada mañana, haciendo el amor por las noches. Y los hijos, esos hijos que deseaba se parecieran a él. Era feliz. Se miraron con intensidad y el siguió hablando.
—Podría decirte que no puedo vivir sin ti, pero sería una mentira. Puedo, pero no quiero. Escojo vivir mi vida a tu lado, Miyako, si es que tu quieres lo mismo—
Se le humedecieron los ojos—A veces creo que esto es un sueño. Nunca imagine estar así contigo, Ken—
Se sentaron en el borde del onsen, manos entrelazadas. El viento puede apagar el
fuego pequeño pero también avivar las llamas y transformarlas en un incendio. Para ellos, el viento de otoño intensificó el amor, que ahora crecía sin control en el corazón de ambos.
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Un par de aclaraciones:
Onsen son baños termales y Sento es como lo mismo pero con agua caliente de origen no termal. En ambos se suele entrar totalmente desnudos y separado por sexos, en los pocos mixtos que existen las mujeres entran con un bañador y los hombres desnudos.
En en cd aniversario de los 100 capitulos de digimon, hay una versión de Target Akai Shougeki con comentarios de los elegidos y sus compañeros, más bien de sus seiyuus pero igual caracterizan a los personajes. Ahí Ken habla con Wormmon y le comenta que le gustaría invitar a Miyako a un onsen, desde que escuché aquello dije "eso debo incluirlo en alguno de mis fics"
Y ya solo queda un capítulo. Gracias por llegar hasta aquí. Perdonen si hay faltas de ortografía u otros errores.
Les quiere LovelyFlower.
03/05/2020
