Cuatro Estaciones Contigo
Por LovelyFlower
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Notas de la autora: La verdad es que este capítulo estaba escrito hace mucho, pero uno de los reviews que me dejaron (ejem, SkuAg) me dio una idea de último minuto y modifiqué la historia. Para que vean que los escritores si leemos sus reviews y a veces influyen bastante.
Y gracias a eso, habrá otro capítulo más, que será el epílogo de esta historia.
Aprovecho de agradecer todos los reviews: Blue-Azul-Acero, bulveggokmil, Josephine126, SkuAg... y bueno gracias en general a todos quienes pasan por aquí a leer.
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Invierno - Diciembre otra vez
Había terminado. Después de meses, el periodo de entrenamiento en la academia había llegado a su fin. Ken había logrado destacar entre sus compañeros por lo que se había ganado la opción de escoger la prefectura en la cual iniciar sus primeros pasos como policía. Tokyo había sido su elección natural, más específicamente Minato, su barrio natal. Era lo que más se ajustaba a sus planes futuros, que incluían el evitar a toda costa alejarse de Miyako.
Tendría unas semanas de descanso antes de empezar con sus labores. Aquello le daba tiempo para llevar a cabo algo que venía pensando desde hace un par de meses. Le comentó sus planes a su mejor amigo, Daisuke, que había viajado a pasar las fiestas en Japón, sin tanta demora gracias a los portales digitales habilitados por Koushiro.
—CASARTE? Debe ser una broma. Ni siquiera Yamato y Sora, ni el superior Jyou se han casado. Cual es el apuro?—
—Empezaré a trabajar dentro de poco, el salario no es malo. Podré buscar un departamento para los dos. Igual esperaré a que Miyako termine sus estudios, pero tengo pensado pedírselo ahora. La amo, quiero estar con ella—
Acto seguido, Ichijouji sacó del bolsillo de su pantalón una cajita. El anillo. Daisuke se palmoteó la frente.
—Ah, supongo que nada de lo que diga va a disuadirte, verdad? —Ken sonrió asintiendo. Daisuke se acercó y lo abrazó —Supongo que... felicidades. Miyako es un desastre, pero de alguna forma te hace feliz. Te mereces ser feliz, Ichijouji. Espero lo seas con ella.—
Esperaba lo mismo. Ser feliz junto a la mujer que había escogido. Aunque nunca tuvo mucha opción, amarla había sido inevitable. Tenía certeza de ello cada vez que enlazaba sus manos con ella y cada vez que se entremezclaban sus cuerpos.
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Por algún motivo, de seguro por ser los que siempre peleaban por la comida, Sora le encargó a Miyako y Daisuke comprar los comestibles para la fiesta de navidad. Insospechadamente, eso resultaba ser bastante eficiente.
—Vaya, no suelo decirlo pero hacemos buen equipo—comentó Motomiya alegremente, Inoue asintió —Debemos llevar las cosas al departamento de Yamato y Sora, Mimi me ayudará con la cocina—
—Podemos descansar un poco antes de ir por favor? Estoy agotada—
—Acabas de decir por favor? Rayos, va a temblar o algo así—
En un estado normal, Daisuke habría recibido un golpe tras ese comentario, pero por algún motivo reinó en silencio. Solo ahí, el moreno reparó en las ojeras que adornaban el rostro de la lavanda.
—Estás bien? Parece que viste un fantasma—
A lo lejos, Miyako divisó una banca, apresurando el paso hasta ella. Se sentó colocando sus manos en su frente. Estaba sudando frío. Daisuke se apresuró hasta ella y se sentó a su lado. Ella seguía silente.
—Debería llamar a Ken? -preguntó arqueando una ceja —Me matará si te llega a pasar algo estando conmigo—
—No, no lo llames —se apresuró a agregar, con un dejo de molestia en la voz—
—Te peleaste con él? Sea lo que sea, apuesto a que es tu culpa—
Ella bajó la mirada. Maldito Daisuke, molestando en el peor momento. No pudo evitar que se humedecieran los ojos.
—Déjame en paz—le gritó antes de pararse y salir con rapidez. No pudo avanzar mucho más porque los ojos inundados en lágrimas se lo impidieron. Motomiya dejó todas las compras olvidadas y corrió hasta ella.
—Ey, perdón, no sé que está sucediendo pero prometo no decir nada más. Quédate tranquila—
Dio rienda suelta a su llanto. Daisuke la guió de vuelta a la banca y se sentaron. Esperó pacientemente a que ella dejase de llorar. Cuando creyó que era prudente, Comenzó a hablar con suavidad.
—Miyako, Ken es mi mejor amigo. Si te hizo daño, estoy seguro de que no fue su intención. Él te ama, más de lo que imaginas—la de lentes miró a su amigo con expresión triste. Daisuke le sostuvo la mirada antes de seguir, esta vez con firmeza en la voz—Si no quieres estar con él, es momento de que se lo digas, antes de la fiesta. No lo hagas sufrir, por favor, menos ahora que quiere estar contigo en serio—
Ella pestañeó sin entender —Estar... en serio? Que se supone que significa eso? Que te dijo Ken? Acaso lo nuestro no es algo serio ya? Que...?—
—Miyako, eres muy inteligente, pero a veces no entiendes nada. No quise decir que Ken no te quiera en serio, al contrario, creo que te ama demasiado, y puede que se esté apresurando con algunas cosas—
—Apresurando? Daisuke, de verdad no entiendo de que rayos hablas—
—Agh, joder, porque me tuve que meter en esto —maldijo en voz alta, revolviéndose el cabello —Miyako... Ichijouji te pedirá matrimonio en la fiesta de navidad. Por eso te digo que si vas a dejarlo lo hagas ahora, él no se merece que lo rechaces delante de nuestros amigos—
Los ojos de ella se abrieron en la sorpresa, solo volvió a llorar.
—Miyako, por favor, dime que no vas a dejar a Ken, le romperías el corazón y no se si sea capaz de recoger todos los trozos y volverlos a juntar—
Inoue suspiró y negó con la cabeza. Dejar a Ken? Eso nunca, estaba segura de que era el hombre de su vida. El miedo era el opuesto, que él se aburriese de soportarla y la dejara, más ahora, cuando no tenía ni idea de que pasaría con ellos en las nuevas circunstancias.
—Miyako? Podrías decirme que pasa entonces? Porque no quieres que llame a Ken?—
—Ay, porque de todas las personas tenías que ser tú el primero —sonrió cansada, hablando mas para si misma. Daisuke la miró con expresión extraña —Me han ofrecido una beca para unos cursos de especialización en materias del mundo Digital. Al parecer Taichi-Sempai y Koushiro-kun hablaron de mi en DATS y... es como un sueño, no puedo decir que no—
Daisuke la observaba dudoso, era una buena noticia pero Miyako estaba lejos de estar feliz. —Pues... eso es algo bueno. O no?—
Miró hacia el cielo con una sonrisa amarga —Si, es una gran oportunidad—
—Entonces, porque rayos estás llorando?—
—Es más de un año. En Europa, Daisuke. Me iré en dos semanas—
Entonces lo entendió todo. Y no pudo evitar sentir pena por su mejor amigo. Hizo una pregunta, tembloroso —Vas a... dejar a Ken?—
—Si... no... no lo sé, Daisuke, no sé qué hacer. Y después de lo que me acabas de decir, aún menos—
—Miyako, debes contarle. Ustedes se aman, ya estuvieron separados un tiempo, no puedes dejar que esto los afecte. Sé que él te esperará y de seguro va a estar feliz por ti—
—Tu crees? —preguntó poco convencida —Cuando tú te fuiste a Nueva York tuve miedo de que Ken se fuera lejos también, y resulta que ahora soy yo la que se irá. Es... tan irónico. No sé si Ken lo entienda —
—No escuchaste lo que dije recién? Te va a pedir matrimonio! Dime cómo puedes dudar después de eso, tonta—
Una sonrisa apareció en el rostro de Inoue —Si, y para variar arruinaste su sorpresa. No se como Ken te quiere tanto—
—Me pregunto lo mismo pero respecto a ti—
Ambos se largaron a reír, la situación era tan extraña, pero algo en el corazón de ambos se alivió.
—Voy a llamar a Ken, le diré que nos alcance en el departamento de Yamato y Sora y le darás la noticia—
—Y si no lo hago? —protestó haciendo un mohín
—No voy a mentirle a Ken, y mientras antes se lo digas es mejor. Ademas que sentido tiene mentir? —
—Esta bien, lo haré. Ya me siento mejor, Daisuke. Vamos. Puedes llamar a Ken en el camino—
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Algo en el tono de voz de Motomiya hizo que su corazón diera un brinco. Tomó el anillo que había comprado hace poco y se lo metió al bolsillo de la chaqueta. Cuando llegó a casa de Yamato y Sora, Daisuke y Miyako se encontraban ordenando las compras recién hechas. Le bastó un cruce de miradas con su novia para saber que algo andaba mal.
—Estás bien? —preguntó mientras le daba un casto beso en los labios.
—Tenemos que hablar, Ken, me acompañas a casa?—
El peliazul asintió. Algo en su interior se rompió. El tono de ella hizo renacer todos sus temores. Amar a Miyako fue algo que nunca esperó, menos esperó que ella le correspondiera de tan buena manera. Un año, justo se cumplía un año desde aquel primer beso. Puede que hasta el amor tuviese fecha de expiración.
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—Vaya, se han ido todos a visitar a la abuela y despues iran a comer. Volverán después de medianoche—anunció ella después de entrar y encontrar una nota sobre la mesa. Se sintió más tranquila en su interior por tener tiempo para hablar a solas con Ichijouji. Aprovechó para tomar las manos de Ken y besarlo. El respondió dudoso. El camino desde el departamento de Sora y Yamato hasta la residencia Inoue la pasó sumido en el miedo —Te amo, Ken. Quiero que lo sepas antes de lo que voy a decir—
Se asustó. Ella lo iba a dejar, era obvio, había sido un año de felicidad y era mas de lo merecía. Pero quería ir contra el destino, quería luchar porque ella lo valía. Ante eso prefirió apresurarse. Si lo dejaban, que fuese al menos después de intentarlo todo.
—Miyako, hay algo que quiero decir antes de escucharte. Te amo, mas que a nada en este mundo, pero hasta hace poco no tenía nada que ofrecer. Ahora, con el trabajo puedo comenzar a construir el futuro que quiero y quiero que formes parte de el — soltó apresurado, buscando a tientas el anillo. Se arrodilló ante Inoue y siguió —Esperaba hacer esto mañana, pero algo me dice que ahora es el momento. Cásate conmigo, Miyako Inoue. Quiero formar una familia contigo—
Pese a que Daisuke se lo había anticipado, se sorprendió. Oírlo de voz de su novio fue una sensación increíble —Estás seguro de que esto es lo que quieres? —
—Seguro —sentenció con firmeza — Si aceptas, me harás muy feliz y prometo hacer todo lo que esté en mis manos para hacerte feliz también—
No fue capaz de hablar, pero asintió. Ken deslizó el anillo en el dedo de Inoue y se abrazaron largamente. Pudo descubrir que ella lloraba, pero no supo si de felicidad o había algo mas oculto en esas lagrimas. Sin soltarse se dirigieron a la habitación de ella, dejándose caer en la cama. Pronto la ropa de ambos yacía en el piso de la habitación, mientras ellos se abrazaban sin pudor, piel con piel, tratando de normalizar sus respiraciones agitadas. Miyako alegre contemplaba el anillo brillante en su dedo.
—Espero no sea demasiado sencillo, cuando lo vi sentí que estaba hecho para ti—
Oro blanco con una incrustación de amatistas y zafiros en tonos violáceos. Tenia inscrita una fecha: 24 de diciembre. Era el día en que hace un año atrás se habían dado el primer beso, y la fecha en que (en teoría) justo un año después Ken le pediría matrimonio. También era la fecha de la primera vez en que Ichijouji había sonreído sinceramente, y lo había hecho gracias a ella. Escuchó el "bip" en el reloj de su novio, indicando que ya había comenzado el nuevo día.
—Ken, ahora ya es mi turno de hablar?—
El palideció. Cierto. Habían llegado hasta el departamento Inoue para hablar, que era lo que menos habían hecho hasta el momento. Sin embargo, estaba más tranquilo. Miyako ya había aceptado su propuesta de matrimonio, lo que significaba que no estaba en sus planes dejarlo. Entonces no entendía que podría estar pasando, que ameritara el llanto de hace un rato y el tono preocupado de Motomiya.
—Miyako, no sé que esta pasando, pero ahora mas que nunca sabes que estaré ahí para lo que sea. Serás mi esposa, en las buenas y en las malas—
Ella murmuró un gracias y se acurrucó en su pecho.
—Entonces? —le besó la frente mientras le acariciaba el cabello —Me dirás que sucede? Apuesto que no hay nada que no podamos superar—
—Ay, Ken... —suspiró—No estoy tan segura. Te amo, pero a veces el amor por si solo no basta—
La miró confuso. La recorrió con la mirada, intentando entender aquella frase. Ella siguió hablando.
—Recuerdas la nochebuena anterior, cuando Daisuke nos contó que se iba a Nueva York? —el peliazul asintió mientras le besaba la frente. Suspiró ante la atenta mirada de Ken antes de seguir —Me he ganado una beca para estudiar en España. Y estoy feliz, y lo odio... Siempre tuve miedo de que tu o alguien más se alejara y resulta que ahora soy yo quien se tendrá que ir. Lo siento, Ken, lo siento tanto—
Dejó fluir sus sollozos libremente, mientras Ken la seguía acariciando. Él le tomó con suavidad el rostro y la obligó a mirarlo —Ya lo sabía, Miyako. Taichi sempai me dijo que habló de ti en DATS. Y era obvio que te llamarían, eres brillante—
Se enjuagó las lágrimas en la sorpresa—Qué? Cómo que lo sabias? Porque no me dijiste nada? Es un año, Ken, un año a miles de kilómetros—
Él siguió hablando totalmente tranquilo—Hablé con Koushiro hace un tiempo. Me dijo que no habría problema en que usemos los portales de vez en cuando para vernos. No será tanto como quisiéramos, pero será suficiente—
Ella seguía impávida —Es que no lo creo, no estás molesto? Ni un poquito?—
—No me puedo molestar porque estés cumpliendo tus sueños, Miya. Además... —Ken tomó la mano de ella, la enlazó con la suya y le volvió a mostrar el anillo —Ya no es tú y yo, somos nosotros. Somos una familia. Lo superaremos juntos y después, esta vez de verdad, no nos volveremos a separar—
—Daisuke tenía razón, otra vez— Ichijouji la miró extrañado —Me dijo que estarías feliz, que me apoyarías. Y yo temiendo que no quisieras seguir conmigo—
—Eso jamás— él sonrió, mientras acomodaba a Inoue bajo suyo —No te voy a dejar, pero si quiero aprovechar estas semanas juntos—
La lavanda le echó los brazos al cuello y lo atrajo hacia ella. No tenían tiempo que perder. Y la primera nevada de diciembre los encontró fundidos entre caricias.
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Nos leemos en el próximo capítulo que ahora si, creo, es el final de esta historia.
Gracias por leerme!
07/05/2020
