Cuatro Estaciones Contigo
Por LovelyFlower
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Notas de la autora: Y ahora si se acabó. En este capítulo va la idea original que tenía para el capítulo anterior, más algunas otras cosas que vinieron a mi mente de último minuto para el epílogo. Gracias por los reviews y por darse el tiempo de leer la historia. Encontrarán más notas al final del capítulo.
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Epílogo: Cuatro estaciones de cambios
I. Invierno
La nieve caía copiosamente en Tokyo cuando el avión que traía a Inoue Miyako de regreso a Japón aterrizaba.
Su prometido tenía turno en la prefectura por lo que era el moreno Motomiya quien la esperaba para llevarla a su nuevo hogar, un pequeño departamento en Tamachi, que Ken había rentado para comenzar su nueva vida juntos.
—Bienvenida a casa, Miyako— el castaño le dio un abrazo de bienvenida. Ella sonrió más con la mirada que con los labios—Te he traído algo, espero te guste—
El moreno le entregó un onigiri de atún con mayonesa, que había comprado en el combini que estaba en el aeropuerto. La Miyako normal lo habría agradecido, pero aquel día la sola visión de aquel vituperio la hizo correr hasta el baño a devolver todo lo que había comido en el vuelo. Daisuke la esperó confuso, mientras le cuidaba las maletas.
—Nunca pensé que rechazarías algo de comer. Nunca. Mejor, más para mi— anunció ya instalados en su auto, antes de iniciar la marcha. Inoue puso cara de asco al verlo engullirse el onigiri—No vayas a vomitar mi auto por favor—
—Perdón, Daisuke, créeme que quisiera comer pero mi estómago no retiene nada—
—Náuseas, vomitos... No me vayas a decir que estás embarazada—
—No, no estoy embarazada—Miyako nunca fue buena mentirosa, lamentablemente.
—Mierda, sí estás embarazada—el moreno hizo una brusca maniobra en la sorpresa, que lo hizo ganarse unos bocinazos desde otros vehículos. Miyako se palmoteó la frente antes de asentir —El bebé es de Ken??— Motomiya no zafó del pellizco que le dio la pelimorada —Lo siento, lo siento, fue una pregunta tonta. Nadie aparte de Ken sería capaz de acostarse contigo—
—Serás... —murmuró ella, pero una sonrisa se escapó de sus labios. Motomiya se quedó en silencio, dirigiendo la mirada a su abdomen —Tonto, aún no se nota. Tengo solo seis semanas—
—Vaya sorpresa. Ken debió decirme—
—Ken no lo sabe—de nuevo un frenazo y más bocinazos antes del reclamo de Daisuke
—Qué? Ken no lo sabe? —Inoue movió la cabeza en gesto negativo —Pero porque?—
—Tengo miedo. No quiero que se sienta obligado a estar conmigo. No sé si seguir con esto adelante. Ni siquiera he terminado la universidad y Ken lleva muy poco tiempo trabajando—
Eso lo podía entender. Ambos eran muy jóvenes y llevaban poco tiempo de relación. Aún así, estaban próximos a casarse e iniciar una vida juntos. Y ahora, como reafirmando esa unión, Ken y Miyako serían padres.
Padre. Su mejor amigo tendría un hijo. No lo podía creer. Pero sabía que la única reacción de Ichijouji sería sonreír ampliamente con esas sonrisas que solo tenía reservadas para Miyako y todo lo que tuviese que ver con ella.
—Vas a tener un bebé. Voy a ser tío. Miyako, debes contarle a Ken, va a alucinar con la noticia—
—En serio lo crees? Es demasiado pronto, tal vez debiera esperar para contarle—
Daisuke puso los ojos en blanco sin mirarla, con la vista en el camino. Quería ahorrarse más insultos por su mala conducción —Miyako, se casan en dos meses, desde hoy van a vivir juntos. Te vas a poner gorda pronto y se va a dar cuenta igual—
Ella frunció el ceño y le dio un golpe en el brazo. Se miraron de soslayo y solo atinaron a reírse. Por algún motivo Daisuke siempre estaba en los momentos importantes de su relación.
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Daisuke quiso ser buen amigo y preparó una cena especial en el departamento de Ken. Fue difícil encontrar algo que no hiciera vomitar a Miyako.
Estaba por irse cuando Ichijouji hizo aparición. Él, siempre amable, no dudó en invitarlo a cenar con ellos.
—No te preocupes, Ichijouji, tú y Miyako deben ponerse al día en varios sentidos—
El gesto obseno que hizo el cocinero con las manos le costó un buen sonrojo al peliazul y la carcajada alegre de Miyako. En tanto cerraron la puerta, Inoue se lanzó a los brazos de Ken y lo besó. Se quedaron un rato así, hasta que él sintió la necesidad de hablar.
—Bienvenida a casa, señora Ichijouji. Espero te haya gustado nuestro hogar—
Miyako sólo había visto el departamento por fotos. En la última visita, hace poco más de un mes, fue Ken que viajó hasta España, para adelantar el traslado de algunas de las cosas de la pelimorada.
—Es hermoso. Y aunque no lo fuera, estaremos juntos y eso es lo que importa—
Se volvieron a besar. A tientas y sin soltarla, Ken la guió hasta la habitación principal. La cena quedaría para después.
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—Me encanta saber que despertaremos todos los días juntos aquí. Te extrañaba demasiado, Miyako—
Estaban enredados entre las sábanas, desnudos, aún con la respiración agitada. Ella suspiró y le dejó un beso en la mejilla. Afuera ya había oscurecido. Él siguió hablando.
—No quise comprar muchas cosas para el departamento, esperaba lo pudiéramos hacer juntos. Quería que fuese de los dos, para los dos... —
Lo amaba, con locura. Estaba feliz por tener a Ken en su vida, tenía la certeza de que sería un esposo maravilloso. Y también sería un padre perfecto. Debía decírselo.
—La habitación pequeña está totalmente vacía?—murmuró mientras acariciaba el pecho masculino
A Ken le extrañó la pregunta —Hay unas cajas con cosas que traje de casa de mis padres. Y están tus cosas que traje de España también. Porqué lo preguntas?—
—Tendremos que preparar esa habitación, pronto tendremos visitas—
Ichijouji sonrió —Es verdad, le dije a Wormmon y Hawkmon que se podrían quedar con nosotros cuando llegarás. Al menos de vez en cuando—
—No me refería a ellos precisamente—
La miró confuso. La recorrió con la mirada, intentando entender aquella frase. Había un brillo distinto en los ojos dorados de ella, una chispa que no había visto antes. La siguió viendo, deslizando la mirada por su cuello, su pecho, el vientre. Una de las manos de ella descansaba sobre su abdomen de manera protectora. Cuando lo entendió, su mundo se detuvo por completo. Sintió como los ojos se le aguaban, pero no de tristeza. Alquimia, magia, ciencia, nada había sido capaz de lograr lo que el amor si podía: crear una vida. Una pura e inocente. La emoción lo embargó.
—Estás... estás ... —habló en un hilo de voz, sin ser capaz de dejar salir la palabra que haría que su vida cambiase para siempre. Bajó una de sus manos al desnudo vientre de Miyako y lo acarició. Ella alzó la vista y asíntió con suavidad —Vamos a tener un bebé?— ella volvió a asentir— Desde cuando lo sabes? Cuándo pensabas decirme? Cuántas semanas...?—
Los nervios hablaron más fuerte, haciendo que preguntara atrabancadamente todo aquello que pasó por su mente. Inoue soltó una carcajada ruidosa y se incorporó en la cama, tapándose el torso desnudo con la sábana.
—Lo sospechaba hace unas semanas, pero lo confirmé hace un par de días. No estaba segura de cuándo contarte, la verdad es que tenía miedo. Si no fuera por Daisuke que me presionó aún no lo sabrías...—
—Daisuke?—
—Tuvo la genial idea de recibirme con comida, y casi le vomité encima —Ken sonrió imaginando la escena —Sospechó de inmediato y sabes que soy pésima mentirosa. Al final le tuve que contar—
Ken pudo ver el temor en el rostro de su amada. Su mente estaba llena de dudas, insegura de su reacción ante la noticia. Un hijo no estaba en sus planes. Un hijo debía llegar después. Pero el destino no podía estar tan equivocado y todo lo relacionado con Miyako solo le había traído alegría a su vida, el bebé no sería la excepción. Estaba feliz, pero también había miedo. Podría llegar a ser un buen padre? Estaba roto, en muchos sentidos, Miyako lo había ayudado a sanar pero sería suficiente? Vino a su mente su compañero digital y recordó que alguna vez le dijo que no solo debía ser bueno, debía ser fuerte también. Y lo sería, por Miyako, por ese pequeño que había ayudado a engendrar, y por él mismo.
—Miyako, sé que no habíamos planeado esto, pero lo hicimos juntos y lo enfrentaremos juntos. No dudes de mi por favor—
—Lo sé, Ken-kun, perdóname. Fui una tonta, pero esto fue tan inesperado—
La risa fluyó sincera desde lo profundo de su alma—Inesperado? Miyako, míranos —el peliazul hizo referencia a que estaban ahí, desnudos en la cama, abrazados, aún un poco agitados por la sesión de amor. Se acomodó para besar el vientre aún plano de Miyako y lo acarició con gesto alegre—Por cierto, no le habremos hecho daño? Fuimos un poco bruscos. Hasta cuándo podremos seguir haciéndolo sin incomodar a nuestro bebé?—
—Ken! —el sonrojo atacó a Inoue sin piedad.
—Lo siento, pero me parece relevante. Mas ahora que nos casaremos—
—Supongo que podremos mientras me sienta bien. Y me siento maravillosamente bien ahora—se besaron, la sonrisa fija en el rostro de ambos. Sin quererlo realmente se separaron para seguir la plática.
—Entonces, cuántas semanas tienes?—preguntó Ken mientras recogía su ropa, esparcida por el suelo de la habitación y se vestía con lentitud. La cena los esperaba en la cocina.
—Calculo que son seis semanas—
—Seis semanas— Ken se quedó en silencio, con expresión de concentración, haciendo cálculos mentales —Al parecer no solo traje cosas desde España, también dejé algo allá—
—Fue en Barcelona. Después de esa salida a las ramblas y las sangrias. Y tu diciendo "es solo esta vez, no pasa nada"—Miyako sonrió, recordando a la perfección el momento en que habían concebido al pequeño ser que ahora crecía en su interior.
—Bueno, supongo que es más mi culpa entonces —comentó con una sonrisa, sus ojos brillaban ilusionados —Pero no lo lamento, Miyako, no lo lamento—cerró los ojos levenmente y suspiro — Nuestro hijo nacerá en julio—
—Verano. Para el próximo aniversario de los niños elegidos ya estará con nosotros—
—Por si no te has dado cuenta, ya no somos niños. Estamos del otro lado, seremos padres, Miyako —
Terminaron de vestirse antes de abrazarse largamente. Tenían miedo, pero también estaban felices. Ese futuro que hasta ahora solo formaba parte de su imaginación, se hacía real y tangible.
—Gracias, Miyako. Gracias por dejarme ser parte de tu vida. Gracias por amarme y confiar en mi. Voy a ser un buen padre, lo prometo. Nuestro hijo tendrá lo que a nosotros nos faltó—
Ella lo miró con los ojos húmedos. —No es como que lo hubiese escogido, Ken-Kun, simplemente te amo. Y si hubiese sido elección, de todas formas habrías sido tú. Sé que serás un buen padre y esposo, eres demasiado bondadoso. Seré yo quien tenga de decirle que no a los niños—
—Ya estamos pensando en mas niños? —sonrió coqueto, mientras atrapaba a Miyako en un abrazo —Me gusta la idea, una casa llena de ruidos y risas. Tuve mucho tiempo en silencio, me gustará, lo presiento—
—Qué dirán nuestras familias? Y los demás? Daisuke ya se autoproclamó tío—
—Será el primer nieto, el primer bebé de nuestro grupo. Creo que será consentido por todos—
—O consentida —ante la mención, Ken se imaginó a una pequeña niña con los ojos dorados de su futura esposa. De seguro esa pequeña lo miraría justo como lo hacía Miyako, llena de amor y confianza. Tal vez no se lo merecía, tal vez el sueño se acabaría de golpe. Pero mientras durará, lo disfrutaría.
—Haremos una cita con el médico. Tenemos que checar que ambas estén bien, luego le contaremos a nuestras familias. Mi madre estará feliz, sabes que te adora y mi padre también aunque no lo demuestre tanto—
Y es verdad, ante la noticia los Ichijouji lloran, pero de felicidad. Les encanta la manera en que Miyako hace sonreír a Ken y el brillo en los ojos del peliazul al hablar del pequeño aún no nacido les reafirmó que, pese a no ser planificado, era una bendición. Los Inoue reaccionan más ruidosamente, pero con la misma alegría.
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II. Primavera
Los pétalos de cerezo cubrían el piso en los alrededores del templo cuando Ken y Miyako unieron sus vidas formalmente. Sus amigos, sus padres y sus compañeros digitales estaban ahí, compartiendo con ellos ese momento mágico.
Koushiro custodiaba un digihuevo y un digivice, que habían aparecido en una fecha misteriosamente cercana a la estadía de Ken en España. Cuando los futuros padres le comentaron de la existencia de Miyuki (como habían decidido bautizar a la pequeña), Izumi entendió que esa niña ya tenía a su compañero digital esperando por ella. El obi del kimono blanco de Inoue ayudaba a que su vientre apenas se notara. Aunque no era secreto para nadie que allí revoloteaba una pequeña criatura que no tardaría en llegar a acompañarlos.
Daisuke se acercó a los novios en la recepción, acompañado de una castaña de ojos verdes.
—Ken, Miyako, ella es Minami, mi esposa—
Ichijouji escupió parte del espumante de bebía en ese momento, pidiendo disculpas inmediatamente. Miyako intercambiaba miradas entre Motomiya y su acompañante.
—Es demasiado linda para ser tu esposa—indicó con una ceja arqueada. De inmediato cambió su semblante a uno más divertido—Aunque cocinas tan bien que sólo por eso yo también me habría casado contigo—acto seguido observó a Minami y le dio la mejor de sus sonrisas —Bienvenida al grupo, Minami-chan. Será un gusto tener con quien hablar mal de nuestros esposos—
Los cuatro sonrieron. La alegría de tener con quien compartir esa nueva etapa en sus vidas resultaba esperanzadora.
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III. Verano
Por primera vez en un primero de agosto no eran doce personas celebrando. Esta vez eran trece. La pequeña Miyuki iba cómodamente en su carriola, ojos dorados muy abiertos descubriendo el mundo, firmemente aferrada a su dulce Poromon.
Daisuke la sacó del coche y la cargaba orgulloso. Aunque al principio resintió que fuese una niña, ya que no podría enseñarle a jugar fútbol, después pareció dejar la molestia de lado y disfrutar de su sobrina.
—Que bueno que esté practicando. Falta muy poco para que nazca Daiki—
Hikari lo observaba con una sonrisa. Como si fuese una noticia de lo más normal Daisuke, con el pecho henchido de orgullo, irrumpió al inicio de la reunión con una ecografia de su primogénito. Una sorpresa ya que todo había acontecido muy abruptamente en Nueva York, en una convención de comida oriental a la que Daisuke y Minami, también cocinera de oficio, asistieron unas semanas antes del matrimonio Ichijouji-Inoue.
—La fiesta de cierre era con barra libre, solo eso puedo decir—Motomiya sonreía ampliamente al contar la noticia. Miyako tuvo que darle la razón, Miyuki también había sido consecuencia de unos grados extra de alcohol. Aunque eso no se lo confesarían nunca a sus pequeños retoños.
—Lo bueno es que Miyuki tendrá un amigo casi de su misma edad. Espero se lleven bien— fue lo que el siempre pacífico Takeru agregó
—Si tu hijo se parece a ti, lo dudo mucho —el mayor Yagami miró a Daisuke con picardía. Justo en ese momento, Miyuki decidió comenzar a jalarle el cabello al moreno, dándole un nuevo argumento a Taichi —Y al parecer, a Miyuki le gusta molestarte, justo como a Miyako—
—Ha de haberlo heredado, porque yo no le enseñé eso— enfatizó Miyako —Aunque la entiendo, incordiarte es divertido—
Daisuke frunció el ceño, miró a Ken buscando apoyo moral, pero no lo encontró. El aludido levantó levemente los hombros.
—Mis mujeres están en lo cierto, no puedo defenderte esta vez—
La carcajada fue general. Podían pasar los años, ya ser adultos hechos y derechos, pero aún conservar ciertas costumbres de infancia.
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IV. Otoño
La familia Ichijouji Inoue caminaba por uno de los parques del área de Minato. Iban de regreso a su hogar, luego de una visita a los padres de Ken. Ichijouji llevaba a Miyuki adosada a su cuerpo con un fular, tan acurrucada que apenas se divisaban sus cabellos oscuros levemente despeinados. Miyako a su lado lo observaba conmovida, a Ken le sentaba bien la paternidad. Hace meses no habría creído posible enamorarse más aún de él, pero si, definitivamente lo amaba aún más que antes.
—Sucede algo?— preguntó él al verla tan ensimismada, movió la cabeza en negación
—Es que se ven tan lindos juntos. Hicimos una niña muy linda, Ken. Podríamos seguir practicando hacer bebés, no te parece?—
Era un comentario muy Miyako. Él sintió sus mejillas teñirse de rojo. Que ella hubiese decidido hablar de eso le recordó que había algo que debía contarle.
—Hablando de eso, hay algo que necesitas saber —ella se asustó, Ken de inmediato notó su error al hablar en tono tan serio y debió cambiar su gesto—Tranquila, no es algo malo. El viernes fui a firmar unos documentos al banco. Eran las escrituras de nuestro departamento, Miyako—
—Qué? Espera, compraste un departamento y yo apenas me entero ahora?—la lavanda se detuvo en seco y miró a su esposo esperando una explicación más amplia.
Él habló con suavidad—Como ya estamos casados y tenemos a Miyuki, la policía da ciertas ayudas para adquirir una vivienda familiar. Y además... —el peliazul se volvió a sonrojar —Necesitaremos más espacio si queremos más hijos—
—Espera. Estás diciendo que podemos seguir practicando hacer bebés desde ahora?—
Ichijouji sonrió —Podemos empezar cuando quieras, pero supongo que antes deberías ir al médico. Puede que aún sea muy pronto—
—Me vale lo que piense el médico—soltó en perfecto español, Ken la miró con un dejo de molestia —Ups, siempre se me olvida que también hablas español—
Ken le tomó la mano antes de responderle en el mismo idioma—Sabes que haré lo que tú quieras, eres tan hermosa—
El apretón de sus manos se hizo más fuerte y ella volvió a alzar la voz en una mezcla de idiomas —Procura que Miyuki siga dormida, tenemos mucho que hacer en casa, guapo—
El tono en que Ken hablaba español siempre lograba alterarle los sentidos. Eso, y que era un hombre totalmente de su gusto: alto pero fibroso, con el cabello azul tan liso contorneándole el rostro (adoraba que se lo hubiese vuelto a dejar crecer) y esos ojos tan azules en los que se podía perder por horas. El paso del tiempo solo lograba que su amor creciera. Ken no sé lo había dicho, al menos no en palabras, pero para él Miyako lo era todo: el arcoíris completo, las cuatro estaciones del año, toda la escala musical arremolinada en una sola obra.
Apuraron el ritmo de su caminar hasta su hogar. Tenían mucho que hacer si querían ver crecer su familia y seguir sumando aventuras juntos.
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Y ahora sí se acabó. Espero les haya gustado.
Mi headcanon es que Ken y Miyako tuvieron su primer hijo casi inmediatamente después de terminar la academia/universidad respectivamente, a eso de los 23-25 años, considerando que el epílogo es el año 2027 y restando la edad de la hija mayor de ellos (según yo, unos 12) me cuadra con esas edades aprox. Para mi fic no usé edades específicas, pero rondan las que mencioné recién.
Tengo muchos headcanon mas que no van mucho al caso, pero varios quedaron plasmados a lo largo de los capítulos. Y traté en lo posible de acercarme al canon de la serie, por eso la mención al hijo de Daisuke y otros guiños a 02 y Kizuna.
Gracias a todos por llegar hasta aquí, me alegra mucho haber podido concluir por fin esta historia. Trataré de hacer lo mismo con todas las demás que están pendientes.
Cuídense mucho en estos tiempos de pandemia. Un abrazo de LovelyFlower a todos :D
08/05/2020
