Las imágenes de un yo pasado, excusándose de haber devorado a una chica frente al ser descubierto por Kotoha. De Kotoha huyendo de él con un Inosuke bebé en brazos y finalmente, de ella muriendo en sus garras, lo sobresaltaron e hicieron despertar de golpe.
Sólo para darse cuenta de que Kotoha e Inosuke —siendo un preadolescente— descansaban a su lado. Más bien, casi abrazados a él; como si ignorasen el hecho de que él había sido un asesino, un insensible, hipócrita, mentiroso y cruel ser.
Él había matado a Kotoha, dejando huérfano a Inosuke. Y estuvo por matar a Inosuke en esa vez, de su vida pasada.
Suspiró, que amargos recuerdos tenía. Pero era un castigo bien merecido.
Y a pesar de que todavía era un mentiroso, nunca se mintió a sí mismo sobre lo que sentía por Kotoha e Inosuke.
Realmente los amaba, y se sentía bendecido por ser amado por ambos. Aunque Inosuke nunca lo dijera abiertamente, como Kotoha. Ella siempre le sonreía cálidamente y le decía que lo quería.
Kotoha e Inosuke Hashibira eran su familia. Y pese a que Inosuke no fuese su hijo consanguíneo, lo quería como si lo fuera.
Suspiró, pasando sus brazos por los cuerpos de ambos, abrazándolos y sonriendo levemente.
Ahora que tenía esta nueva vida para arrepentirse y seguir adelante, también la usaría para amarlos y protegerlos.
Y no cometer los mismos errores otra vez.
Y con eso, cerró los ojos, durmiendo con ellos.
