DISCLAIMER: Los personajes de "Buffy, The Vampire Slayer" no me pertenecen, son propiedad de Joss Whedon y Mutant Enemy Company, yo sólo sé tomarlos en esencia para crear con ellos historias sin fines de lucro de vez en cuando, en especial porque siempre seré Team Spuffy.
Nota: A todo el que pase por aquí tomandose un tiempito para leer, le doy mil gracias de corazón (por cierto, un saludo especial a Cassandra, por dejarme sus reviews en mis otros fanfics).
Esta es simplemente una historia de una fan para otros fans.
UNA PASIÓN INCONTROLABLE
"Y yo sé que no es querer
Porque en tus ojos yo me puedo perder
Contigo olvido lo que es temer
Acaso no sabes que tú eres para mí
La noche, el día en mi vivir
La sangre en mis venas
Lo doy todo por ti
Contigo el mundo no tiene final
Y el tiempo no se nos va a acabar…"
("Porque somos algo más" – La quinta estación)
Una sencilla plática entre los dos que pudiese haber resultado trivial como cualquier otra (siempre que del sentido del deber, en el caso de ella, no se tratase), le hizo llevar a cuestionarse de pronto a fondo lo que estaba haciendo con su existencia.
Sucedió en uno de sus momentos íntimos, cuando después de retozar jubilosos en los campos de la pasión, regodeándose de placer, él con gentileza tuvo el atento detalle de preocuparse por colocarle una compresa fría en la nuca para alivio de los dolores musculares que ella le mencionara había venido teniendo, a causa de sus intensos encuentros sexuales.
-¡Wow!, esto es relajante- Buffy suspiró complacida, y volteando hacia un lado la cabeza mientras yacía acostada en la alfombra, con la intención de mirarlo mejor, se le ocurrió consultarle dónde y cómo había aprendido ese tip, como ya de costumbre, una vez más sorprendida de sus habilidades y ocurrencias para solucionar problemas… a veces demasiado buenas éstas viniendo de un gamberro de su calaña -¿Quién te lo enseñó?- preguntó
Spike se encogió de hombros durante unos segundos cual muchacho, pareciendo ante sus ojos de repente muy joven y hasta haciéndole olvidar por un momento el montón inmenso de años que llevaba encima.
-Mi madre. Era una mujer muy sabia y había estudiado algunas técnicas de curación en su juventud, que después me las transmitió- sin problemas el legendario y temido Big Bad le contó –Luego, con el pasar de los años, yo pude ponerlas en práctica con Drusilla. Por lo de su enfermedad, ya sabes- él se preocupó de aclararle lo último y ella lo notó; en tanto sentado en la alfombra, en traje de Adán tal como en un lejano tiempo viniera al mundo, rebuscaba en los bolsillos de su pantalón por un cigarrillo… Y fue todo. Buffy contemplándolo, consciente en contra de toda su lógica de que no se podía negar a la inmensa atracción que su físico de Adonis le ocasionaba, ni resistirse a todo el misterio que siempre le envolvía, que le hacía caer cada vez que podía en sus brazos; le dio prioridad al coraje que todo aquello le causara y le dolió el rememorar de golpe que anteriormente había sido de otra, a la que por desgracia estaría también vinculado por la eternidad a causa de la historia. Ese alguien que se había encargado de convertirlo al mundo de las tinieblas y con la que había compartido tantas experiencias y aventuras con las que ella jamás podría equipararse, vivencias que sabía no le alcanzarían a su nueva vida para poder igualarlas.
-¡Qué bien, es bueno escuchar eso!- opinó entonces, sintiendo envidia como nunca, y en especial por primera vez de esa vampira loca que fuera la pareja de su amante por más de un siglo, y los celos la llevaron a levantarse de improviso a recoger sus cosas, requiriendo salir a como dé lugar y con la mayor brevedad posible de esa lúgubre cripta, a la que tanto ya se había acostumbrado.
-Que pasa Kitten, ¿dije algo malo?- preguntó él de pronto sorprendido y como siempre incomodado por sus repentinos cambios de humor e impulsividades. Algo que ningún hombre normal sería capaz de aguantarle y lo sabía
–Creí que hoy siendo sábado te ibas a quedar un poco más- agregó Spike al verla comenzar a vestirse con premura.
-¡Ni hoy, ni mañana, ni nunca!- Buffy se encargó de dejarle en claro mientras se ponía la camiseta, furiosa –¡He estado perdiendo valioso tiempo aquí, olvidando cuál es mi deber y sobre todo cuáles son "mi papel y tu papel"!- vociferó luego ya con toda la ropa puesta, en cuanto se dirigía hacia la puerta con él a sus espaldas siguiéndola, más en aquella ocasión para su propio asombro, Spike como pocas veces demostró dignidad.
-¡Bien, lárgate!- expresó él mismo abriéndole la puerta y después fue a sentarse cruzándose de brazos en el respaldar del sofá, mientras disfrutaba de su desconcierto observándola con su sonrisa ladina dudar unos instantes en el umbral de la salida porque había empezado a llover – ¡Pero regresarás!- le vaticinó -…Siempre lo haces-
Ella aún sabiendo que se merecía ese trato debido a su bipolaridad, reconociendo que se comportaba como una reverenda perra en tanto Spike se esmeraba cada día más tratando en todo sentido de complacerla, sin dejarlo ir pero tampoco preocupándose de no lastimarlo; no vaciló aún así en mostrarse ofendida cual falsa víctima
-¡Pues te digo que aún no me conoces Spike!- en contraste con su cara llena de indignación, con autocontrol le dejó en claro su resolución y luego partió lanzando la puerta. Ruido que retumbó durante varios segundos en la soledad de aquel panteón, lugar de recogimiento que de madrugada para cualquiera en su sano juicio hubiese resultado sobrecogedor, pero que sin embargo ellos utilizaban para llevar a cabo ocultas sus calenturas.
Una cazadora humana y un vampiro, una dualidad que no combinaría jamás. Y allí iba de nuevo, cometiendo al fin de cuentas el mismo error que con Ángel (pensaba). Irrespetar su deber, sus responsabilidades, por involucrarse con quien no debía solo por hacerle caso a la sangre caliente que le corría por las venas… ¿Qué estaba haciendo con su vida, con esa nueva oportunidad que se le había brindado de regresar al mundo?... Eran cosas que no podía dejar de increparse, y reparó así en que Ángel que tan bien la conocía, intuía incluso antes de que sucediera lo de su aventura con el gamberro inglés y con justa razón… antes de que volviera a dejarse llevar por la tentación (analizó)… Se lo había gritado de forma inmisericorde a la cara la última vez en que se vieran, cuando una ansiada salida de reencuentro había terminado en discusión…
-Spike se ha fijado en ti ¿no es así?...- no se contuvo en increparle -Claro no es difícil de suponer, hace ya tiempo que vengo percibiendo su venenosa esencia en ti- observó el moreno y sexy vampiro que de algún modo siempre adoraría, con desprecio.
-¡Qué estás diciendo!- ella tuvo que objetar enseguida, tomada por sorpresa
-…En cuanto lo vea lo voy a matar- no obstante, para sí mismo él con rabia determinó
-¡Ángel!- ella protestó indignada –Te estaba contando únicamente que se ha vuelto alguien cercano a la familia y que creo que ha cambiado, nada más… Si bien ha dicho que me ama, es cierto y con sus acciones de protección para con nosotros se ha empeñado en demostrármelo, se me hace imposible llegarle a creer del todo, puesto que es un ser sin alma… En tu caso era diferente, tú sí la tenías cuando empecé a salir contigo… y ahora la recuperaste- se dio a la tarea de profundizar, más una gran carcajada por parte de su ex novio le interrumpió.
-¡JA JA JA, no me digas que lo estás dudando!- Ángel se pronunció con sarcasmo –Ese es el preámbulo para tragarte el cuento. Spike sería capaz de hacer cualquier cosa por conseguir lo que quiere, Buffy. ¡Es William, el Sangriento, obsesionado antes de ti con asesinar cazadoras, pero parece que por ratos se te olvida!- le hizo ver con exasperación y al final decepción. Mostrándose celoso de su antiguo colega al que comenzó a considerar desde entonces como un nuevo rival, al conocer de su propia boca que se le había convertido en un gran pilar de apoyo –…Es más, en décadas pasadas por sí solo mermó a una buena parte de la población de Europa-
Buffy con claridad lo notó todo
-A tu lado- le recordó, con lo que Ángel tuvo que frenarse un poco y tragar en seco, luego lo reconoció
-Sí, a mi lado efectivamente, sin embargo ¡yo no lo niego, ni finjo olvidarlo escudado en una falsa regeneración!- profirió con valor –Esto no es difícil de pronosticar, cuando menos te des cuenta y lo esperes te traicionará, ¡ya lo verás!- señaló –Y te acordarás de mis palabras-
-Claro, así como lo hiciste tú y eso que yo te amaba- ella cruzándose de brazos ya enojada le restregó, y arrimándose al respaldar de la silla de aquel restaurante donde después de todo no había podido comer casi nada de lo que ordenara con él tan sólo haciéndole compañía, le observó detenidamente a la espera de lo siguiente que tuviera que decir.
-Ya veo que tienes sentimientos por él- Ángel entonces concluyó como comprendiendo una irrefutable verdad.
-¡Ángel, por el amor de Dios, de qué rayos hablas!- Buffy de inmediato se alteró y al no lograr responder con convicción en su intento de no demostrarse débil, se valió de los chismes que llegaran hasta sus oídos y que hasta el momento no había encontrado la oportunidad de abordarlos, con tal de defenderse –¡Además no tienes ningún derecho a cuestionar mi vida cuando tú en Los Ángeles desde que llegaste siempre has estado bien acompañado de la estirada de Cordelia, ¿o sería mejor llamarle "Cordy"?- entonces fue ella la que se burló añadiendo una voz cursi al sobrenombre de quien tuviera de compañera de estudios en sus épocas de Preparatoria, pero con quien en el fondo nunca se habían tragado -Tu mejor amiga y crush- espetó -Y aparte, ¿qué me dices de Darla? (y al mencionar a la antigua "vampiresa" lo hizo con una expresión teatral)… de la que en realidad nunca te desligaste del todo, como me hiciste creer y con la que hasta ¡tuviste un hijo!… ¡Qué!, ¿Acaso creíste que no me iba a enterar sobre la existencia de Connor?...- prosiguió con sarcasmo -Te recuerdo que "Cordy" y Willow se mantienen en contacto e intercambian e-mails- dejando claro que lo había descubierto por su cuenta gracias a su ingenio, perspicacia e investigaciones, al percatarse de la mirada sorprendida de él viendo develado uno de sus más profundos secretos y del que por lo visto había prohibido también a su grupo de trabajo y amistades mencionar, por último enfatizó –Yo también te conozco Ángel-
-¡Bien, supongo que es como un castigo para mí el que termines involucrándote con él!- Ángel en tal punto se levantó de la mesa lanzando una servilleta que arrugara del coraje sobre su superficie, dejándose advertir herido y profundamente desilusionado –…Solo después no vengas a decirme que no te lo advertí- le sentenció.
Ella se paró también un instante después, no dispuesta a dejar que se llevara la última palabra
-¡Sabes qué, piensa lo que quieras, yo me iré a reiniciar mi nueva vida y espero que tú encuentres felicidad en el camino de la tuya!- determinó así tomando su bolso y su abrigo del respaldar de la silla y sin detenerse a volverse a mirarlo o mucho menos despedirse, abandonó con rapidez el lugar.
…Buffy estaba teniendo aquella madrugada de regreso a casa, sin importarle el mal clima, tiempo suficiente para pensar tal como en aquella anoche de esa última cita hacía varios meses ya, en que de camino se dirigió primero al centro de Sunnydale para llevarles algo de comer a Dawn y a Gilles. En parte para consentirlos y también suponiendo que no habían tenido una gran cena, puesto que las cosas que le gustaban comer a su hermanita no eran del agrado de su Vigilante (quien en dicha ocasión se encontraba encargado de cuidarla) y viceversa, por lo que suponía debían haber tenido discrepancias al intentar llegar a un acuerdo al momento de cocinar. Pero antes de decidirse por el local de comidas rápidas donde comprar, no pudo evitar sucumbir a la tentación de darse una vuelta por "La Caja Mágica" que se encontraba cerca y de donde además tenía la llave, aunque nunca se atrevía a ir allí a deshoras y sin previa autorización, por educación.
Al ingresar se dirigió no al gimnasio en la parte de atrás donde entrenaba sino para variar directo a la biblioteca, movida por una imperiosa curiosidad por conocer más acerca de Spike, de investigar sobre su pasado y acerca de lo que contaban los libros de historia prohibida sobre él. Habiéndosele despertado por primera vez desde que éste apareciera en su vida, un genuino interés sobre sus malignos y pendencieros pasos, requiriendo saber quién era en realidad aquella peculiar evocación de hombre al que ella en medio de su desesperación, se había atrevido a confiarle a su familia.
"…William Pratt en vida. Origen inglés, estudiante de Oxford, aproximadamente 30 años cuando fue convertido al mundo de las tinieblas… después conocido como William el Sangriento, Spike, el Big Bad o el afamado Cazador de cazadoras… Miembro del "Grupo de Europa"… Ser altamente peligroso, despiadado e inestable, reconocido en su estirpe por su proeza de aniquilar cazavampiros..." consiguió leer de un voluminoso libro antiguo y aquello le llevó a recordar a su vez el tiempo en que lo conociera. Desde la noche en que se presentara ante ella afuera del "Bronze", impresionándola por lo estiloso y confiado junto a su mini ejército de neófitos, empeñado en asesinarla, hasta los días de consejos y preocupación por parte de Gilles y su novia de entonces, la Señorita Calendar, al enterarse de que el supuesto invencible y temible supervampiro había aparecido a asediarla.
-Spike no es un juego Buffy, es muy peligroso- le advirtió quien fuera el gran amor de Gilles, en aquellos tiempos en que todavía no llegaba a despreciarla a causa de lo que más adelante le hiciera a Ángel, y tuvo que escucharla.
-Entiéndenos por favor, no es que estemos desconfiando de ti y de tus habilidades para la lucha, pero es que tememos que pueda hacerte daño- Su Vigilante le había hecho ver al estrellarse de cara con todos sus cuidados contra su acostumbrada despreocupación -Por ello necesitamos que estés siempre alerta-
-¡Y lo estaré!- había recalcado ella para calmarlos –Solo me lastimará si me dejo y no pienso hacerlo. No te preocupes Gilles, confío en que podré vencerlo, no por nada pude con "El Maestro" y además aplacar también un apocalipsis, por lo que yo te agradecería que no me subestimaras tanto y tuvieses más credibilidad en mí- había proferido mientras saboreaba sin complicarse un lollipop de frambuesa, sin tomarse las cosas demasiado en serio o preocuparse por adelantado, como en toda la rebeldía de su juventud acostumbraba hacer. Esas épocas donde todo le resultaba más fácil y que tanto extrañaba…
Le parecía de tal forma increíble que aquel enemigo declarado hubiese terminado al cabo de pocos años encadenándola en su cripta otra noche en contra de su voluntad, para hacerle partícipe de su amor. Una irreverencia que le había hecho dar ganas más que nunca de matarlo y por la que le había hasta prohibido el ingreso a su casa, no obstante la manera en que parecía él haber cambiado luego (y no sólo por el chip que le implantara el ejército en el cerebro), había ayudado a que terminara por aceptarle como un miembro más de su equipo y le convirtiera a la larga en uno de sus aliados más imprescindibles… y algo en su interior, su poderosa intuición no le permitía dudar de aquello, dudar del todo de él… así actualmente la continuara sacando de quicio con su característico egocentrismo y con sus locuras, con su naturaleza obsesiva, su pasado oscuro y su extrema persistencia al no aceptar un no por respuesta. Todo aquello que contrastaba en demasía con el por ratos gracioso sujeto que había sabido ganarse a su finada madre y a Dawn.
-Un estudiante de Oxford y caballero inglés pero también un rufián incorregible… y luego que- se decía para sí misma cavilando, mientras no lograba entender que extraño hechizo parecía ejercer sobre ella para lograr que correspondiera abiertamente a sus deseos y que su cuerpo estuviese siempre dispuesto a la necesidad de su tacto como un afinado violín para un músico…. En definitiva él le hacía dar dolores de cabeza y por ratos lo odiaba pero en otros no… y aquello le atemorizaba porque no quería dar nombre a lo que en lo más remoto de su corazón comenzaba a sentir. No admitiéndose caer perdida por otro vampiro, no de nuevo y no con él, porque era algo inadmisible.
Y por eso se empeñaba de forma continua en recordarle (repitiéndoselo también a sí misma para convencerse) que lo que se traían era únicamente un "affaire sin importancia", un vacilón, obligándole a mentir frente a sus amigos y chantajeándole con terminar de manera irremediable todo si se atrevía a violar su juramento de confidencialidad (pacto que también le había forzado a prometer), recalcándole que era el único hilo que la ataba a él. Pero las cosas para su desgracia se le estaban saliendo de control y tal como había aprendido a conocerlo, se percataba de que él también sabía que cada vez se le hacía más difícil abandonar su cama o que le encantaba amanecer a su lado cuando se daba la ocasión, que a su lado se sentía segura y veía la vida de modo más fácil, así como adoraba la facilidad con la que sus cuerpos se conectaban y el suyo menudito parecía encajarle a la perfección. Se estaba dando cuenta de que él conocía de lo adicta que se estaba volviendo a su energética vigorosidad, a su masculinidad; tal como ella percibía aquellos detalles que solían volverlo loco en la intimidad, como el acariciar con su pie la parte de atrás de sus piernas cuando se encontraba encima de ella, el arañarle la espalda o simplemente morderlo.
Era un asunto comprometedor en el que podía perderse, de no ser porque se recordaba lo mucho que le molestaban sus insistencias, que fomentadas por su intensidad se le hacían imposible el resistirse a ellas, como por ejemplo cuando casi al término de su primer mes juntos, aún en contra de su rotunda negativa él se empecinó con ahínco y lleno de júbilo, con probabilidad viendo que ahora tenía al alcance la obtención de sus más sórdidas fantasías, en tener relaciones durante sus días difíciles.
"Sexo con la cazadora, queriendo darse un gran banquete a la vez" (pensó llena de repulsión). Algo demasiado enfermo, incluso para ella.
-¡Eres un cerdo Spike!- le había lanzado a la cara indignada y cohibida por el asunto, aún dentro de sus desinhibiciones y hasta estuvo a punto hasta de llegar a dejarlo. Y no obstante, sin rendirse el chupasangre se encargó de colarse por la ventana de su habitación una de esas noches, sabiendo que ella no podría protestar en voz alta para no delatarse y consiguió ayudado por su hipnótico proceder en el amor, lo que quería. El arrepentimiento le vendría después, cuando al día siguiente no se atrevía siquiera a mirarlo a la cara, más él se las arregló de nuevo con su sigilo para volver sin ser visto o escuchado durante las noches siguientes para meterse en su cama, donde teniendo que conducirse ambos en silencio para no alarmar a nadie en la casa, a diferencia de los otros lugares de sus clandestinos desenfrenos, no les quedó más que sólo hacer el amor despacio. Él disfrutándolo porque era lo que siempre buscaba, teniendo que enfrentarse a su comportamiento arisco y hostil aun siendo amantes cuando se lo proponía, y ella sintiéndose al final menos culpable por traicionar a sus originales preceptos.
Pero así se llevaban, era una relación amor-odio pero se entendían, era su forma de comunicarse y al final reconocían que se necesitaban el uno al otro.
Otra ocasión en que estuvo a punto de matarlo después de odiarlo al extremo, fue la noche en el Bronze en que sin consideración de que la Scooby Gang estuviese presente y haciendo caso omiso de sus reflexivos intentos de negativas, la manoseo en el altillo a su antojo, aprovechándose de su inusual debilidad de mujer revivida, consciente del poder que ejercía sobre ella con sus caricias que eran capaces de hacerle sentir cursis mariposas revoloteando en su interior y del placer único que sólo con su oscuridad podía brindarle, consiguiendo al irse y dejarla excitada y alborotada que abandonara en plena salida a sus amigos, poniendo la primera excusa boba que se le viniera a la mente sobre que su intuición le pedía que realizara una patrulla urgente, aunque con tiempo destinara esa fecha para asueto. Sólo por intención de seguirlo.
Una peligrosa mezcla de coraje y deseo le incendió así al ver que la estaba esperando afuera ya listo en su moto, regocijándose del haber acertado en que iría a buscarlo y de por ende comprobar una vez más que podía manipularla; por lo que yendo directo hacia él y arrebatándole de las manos con violencia el casco adicional que para su seguridad con su sonrisa siempre ladina estaba esperando entregarle, se subió a la parte trasera del vehículo ligero, furiosa.
-Yo sabía que saldrías Love- se vanaglorió
-¡Cállate y conduce!- ella simplemente le ordenó
El mandato de líder fue acatado y aquella moto mal habida rugió a velocidad en la profundidad de la noche mientras ambos, dos seres por completo opuestos a no ser que se tratase de la temática de la pasión, buscaban llegar a algún lugar lo suficientemente apartado y solitario para aplacar en un polvo rápido, al menos por aquel día, todo el fuego que llevaban dentro y que les consumía, haciéndoles por igual sentir vivos.
Pero había ratos también en los que el problemático rubio conseguía dejarla sin aliento, lo admitía y no precisamente a causa del sexo salvaje. Eran los detalles que tenía para con ella, tal como el que le mostró más tarde aquella vez, cuando en lugar de llevarla a su sucia cripta, que era lo más cercano que había y como esperaba, se desvió por un atajo en la carretera para llevarla a la playa.
-¿Para qué me traes aquí?- ella sin miramientos preguntó
-Porque quería que salieras de lo cotidiano aunque fuera por unos momentos y te desestresaras- sin complicarse Spike le contestó –Los trabajos que llevas no son fáciles. El real y el de luchar por la justicia, eso sólo lo hace una guerrera y es admirable- le hizo ver
Buffy tuvo entonces que bajar la cabeza avergonzada, reflexionando en que lo dicho era cierto y que nadie aparte de él se preocupaba por ello. Aquello la liberó de su enojo de inmediato y no pudo a partir de allí conservar algo de la seriedad que hubiese querido durante que lo que restó de aquella madrugada clara. Se distrajo, tal como él quería, aunque fue por un corto par de horas, de las tensiones de su vida, mientras observaba sentada en la arena el mar embravecido contra la tranquilidad de la playa vacía, bañada por la brillante luna llena… y aquello fue tan gratificante y bueno para su alma como el terminar sucumbiendo luego a sus hambrientos besos que le hacían perder la razón, dejando que la amara al final como quisiera como recompensa, bajo la sombra de una gran roca. Y el procedió de esa forma tan romántica y atenta que usualmente le restringía por cuanto era capaz de sorprenderla y asustarla por igual, creyendo que no podía ser normal al provenir de un ser sin latidos en el corazón o conciencia. Siendo esa también una de las razones por la que se engañaba a sí misma, prefiriendo mantener una pared emocional entre ellos.
Él percibiendo sus dudas aumentó su intensidad, consiguiendo que pronto se olvidara de todo hasta hacerla gemir y gritar como nadie y hasta llorar del más vivo remordimiento y placer. Al acelerar sus movimientos le tapó la boca, convirtiéndose entonces en su amo y señor y ella como siempre en su esclava, muriendo en sus brazos.
-Quisiera quedarme dentro de ti para siempre- le susurró luego, encargándose de secar con ternura sus lágrimas y antes de dejarse caer exhausto sobre su pecho aprovechando su quietud, sin conocer a totalidad que ya lo llevaba grabado muy adentro de su corazón…
"Si fuese humano ya me hubiese embarazado"
…Recapacitando en todas esas cosas y reprochándose a sí misma lo que estaba sintiendo, continuaba por su camino. Reconociendo extraño aquel coctel de emociones que no debía tener, que para una cazadora no estaba permitido hacia un ser como él y que se le empezaba a asemejar a lo que en otras épocas experimentara por Ángel… sólo que debiendo tener en cuenta en contraste que de ese nuevo lado no había espacio para tristezas, solo luz en medio de la oscuridad para ambos, aún con todos los malos recuerdos que se llevaban a cuestas; una contradicción que de forma extraña le alegraba los días. Para entonces ya había dejado de llover fuerte y solo lloviznaba,más se encontraba con las ropas iguales de húmedas que la primera y única vez que se entregó a Ángel, creyendo que su amor duraría toda la vida (recordó)... sólo que ahora la vida misma le empujaba a una bifurcación de ruta donde otro galán totalmente diferente era el destino...y no podía dejar de pensar en él ni en el asunto. Así, abrazándose a sí misma al tratar de comprenderse, en tanto se encaminaba en dirección al 1630 de Revello Drive, cruzando por uno de los más grandes cementerios de Sunnydale, sin esperárselo se lo volvió a encontrar de repente… o mejor dicho él la interceptó en su rumbo, como de costumbre pendiente de sus pasos, conociéndola tan bien.
A Buffy no le quedó de tal modo más que sonreír, ya dejando de lado su propio caos, reconociendo que la valentía y persistencia por conquistarla que le demostraba, hablaba de verdad de cuánto interés sentía por ella, volviéndolo de tal forma por completo diferente a todos los hombres con los que se involucrara, siendo ello un gran punto a su favor. Spike comprendiendo que se le había pasado el enojo ocasionado por su primer ataque de celos por su causa, en el fondo contento por ello, con esa impulsividad que le caracterizaba, chasqueando los dedos simplemente le cantó:
"Every breath you take and every move you make
Every bond you break, every step you take, I'll be watching you
Every single day and every word you say
Every game you play, every night you stay, I'll be watching you
Oh, can't you see you belong to me
How my poor heart aches with every step you take"
Y tenía una voz bonita, era de reconocer. Un factor más en él que causaba asombro, como si se tratase de una obra de arte que el tiempo había tratado de desfigurar sin lograrlo del todo.
Buffy suspiró moviendo la cabeza ya sin ganas de discutir y lo tomó del brazo para alejarlo de allí y lograr que se callara, en tanto agradecía al fin de cuentas al universo de que lo hubieran mandado a su vida, siendo un guerrero igual a ella, un gran amante y buen amigo… así tuviera que seguir manteniendo la relación en secreto, que consideraba era lo mejor puesto que sospechaba nadie se la aceptaría, y él siguiera comportándose ante sus amigos como su novio mientras ella se ocupaba de negarlo. Lo quería, sí, pero todavía no estaba tampoco preparada para decírselo… Lo haría en un momento especial, si seguían bien las cosas, en esos instantes decidió.
Spike por su parte, con su galanura de caballero antiguo escondida de algún raro modo dentro de su apariencia de rockero, movimiento al que con el paso de los siglos se había convertido; se quitó su largo gabán de cuero que siempre usaba para colocárselo sobre los hombros, en pro de protegerla del frío, y luego caminando a su lado como en los viejos tiempos en que sólo de compañero le apoyaba a realizar las patrullas, le acompañó hasta su casa.
