CAPÍTULO 2
"¿Crisis en el crepúsculo?"
El crepúsculo, la hora en que se siente cierta tristeza y melancolía sobre las tierras, solo para dar paso a la incertidumbre de la noche con su oscuridad que aparece cuando los rayos del sol caen. Eso sería en cualquier otra tierra, pero este lugar, este sitio siempre ha estado en un eterno crepúsculo, o eso dicen las leyendas, un lugar donde siempre se sentía la misma emoción y que por varios años sufrió terror y dolor, todo por estar bajo el reinado de una de las tiranas más malévolas que se haya sentado en el trono del crepúsculo; Royal Shine, aquella Alicornio que llevó su maldad y fanatismo al extremo, realizando horrores que ningún otro monarca había hecho antes, asesinato de su propia sangre, profanación del descanso de los muertos e incluso, declarar la guerra a otro mundo; todo con tal de asesinar a aquel que ella creía amenazaba su trono.
Por suerte, eso ya no existía más en el crepúsculo, Aquel reino ya no era el mismo de antes, sombrío y tiránico, no desde la caída de la reina y la ascensión al trono de alguien de su mismo linaje, pero que para fortuna de todos, carecía completamente de la maldad de su madre y estaba llena de la bondad que a Royal Shine le había faltado, la actual monarca, Dianalicia Lauret Álani Star Shine había llevado al crepúsculo a una nueva era de gran prosperidad, pero pronto enfrentaría una gran prueba como Reina.
Al principio muchos tenían dudas sobre ella como regente, prejuicios por ser la hija de una de las tiranas más grandes de la historia del crepúsculo, pero aún con mucha de la opinión pública en contra, ella jamás se rindió y cumplió su palabra de restaurar todo lo que su madre había destruido, ahora después de todos estos años, el reino vive una época de paz como ninguna y su progreso ha sido increíblemente grande.
Diana, ya como reina, reconstruyó aquellos hogares de las familias que lo habían perdido todo en la batalla contra la locura de su madre, poco a poco reforestó el bosque con la ayuda de sus súbditos y algunos hechizos Equestres. Mejoró en gran manera las condiciones de vida para su pueblo, trajo nuevas tecnologías al reino crepuscular impulsando así cada área de su reino, sobre todo las vías de comunicación y el comercio con materias primas nuevas para ellos, y lo más importante, la construcción de las primeras vías ferroviarias en toda Ankalia junto con el tren de vapor.
La reina Diana había mejorado de igual manera las defensas no solo del castillo, sino también de todas las zonas de la ciudadela, ahora en las murallas de cada sección se habían instalado varios cañones para proteger a la población, nunca faltaba claro aquel que quería hacer mal uso de eso pero hasta ahora se habían evitado las desgracias, también sus guardias estaban mejor equipados, con armas de fuego, y entrenados en estilos de pelea que solo existían en Equestria.
En otro aspecto extendió órdenes de captura contra aquellos que aún le eran leales a los ideales de su madre y también a sus decretos, la mayoría de los cuales ella había hecho nulos, sin embargo, a diferencia de Royal Shine, ninguno de los prisioneros que fueron capturados fue ejecutado, ella había abolido también la pena de muerte y había tratado a los prisioneros de manera digna y ofreciéndoles unirse a ella como medio de perdón a sus faltas, diciéndoles además que de no hacerlo simplemente se les mantendría en los límites de sus tierras donde recibirían apoyo del gobierno por el resto de lo que les quedara de vida, la mayoría de estos prisioneros aceptó la oportunidad que les daba la reina, aunque otros decidieron que tenían demasiado orgullo para eso, pero cada quien recibía un juicio justo e imparcial.
Por otro lado, ante esta política de la no pena de muerte, no dejaba de haber quienes creían que la reina era muy suave a comparación de su madre, algunos pedían incluso que restaurara ese castigo para dar una lección a los criminales y de esa manera mantener el "orden" en el reino, aun ante esas presiones, Diana no se doblegó, e incluso formó un gran senado en su tierra que incluyó a todos los líderes de sus provincias, aquellos de la nación del frío e incluso a representantes de Equestria para que todo se hiciese de una manera más democrática, mostraba siempre su temple de reina sin dejar de lado su bondad característica, esto le ganó el favor de muchos de su pueblo, salvo algunos nobles que perdieron varias partes de sus tierras por convertirse en latifundios y estas tierras les fueron dadas a ponys que la trabajaran y fueran dueños de sí mismos.
Por todo esto y por el contraste con la actitud de su madre, a quien llamaban "El azote de Hederis", a ella se le conoció como "La bondad que nació de las tinieblas", pues todo el mundo decía que de la oscuridad del reinado de Royal Shine había nacido la esperanza de su pueblo.
-Y es por eso su majestad que traigo una vez más mí propuesta ante usted, para que la pena de muerte sea reinstaurada dentro de las leyes del reino para castigar las ofensas de los criminales más ruines que hay aun en nuestro amado reino- Se escuchaba a una voz dentro del salón del trono, la Reina Diana atendía a la solicitud de uno de los líderes de los pueblos de su reino –Su majestad debe mostrar el temple y la fuerza de la realeza a su pueblo, no soy quién para hablar sobre vuestra forma de gobernar, pero siento que es mi deber expresar que tanta bondad y misericordia puedan ser vistas como un signo de debilidad para los enemigos del reino y dar la idea de que somos vulnerables y por tal motivo ponerse en vuestra contra, majestad- Quién hablaba era un pony terrestre, vestía como un aristócrata, usaba ropas muy elegantes, su pelaje era color gris oscuro, de crin amarilla opaca por algunos años que ya tenía encima y como todos ahí en el reino, ojos dorados, no era extraño verlo ahí ya que cada cierto tiempo venía al castillo para tratar el mismo asunto de siempre.
-Entiendo muy bien su preocupación Barón Storm, es verdad que aún existen en el reino algunos criminales perversos que cometen actos de gran violencia, pero aun así me niego a que nuestro reino se vea rebajado a ese nivel de nuevo, debemos darles una oportunidad y actuar con justicia, pero si pagamos con la misma moneda con la que ellos tratan, entonces, ¿Qué nos hace diferente de ellos? Si algo he aprendido en mis años de vida es que la compasión y la oportunidad del perdón pueden crear grandes maravillas, más grandes aun que al usar el temor y la opresión, la compasión debe ser nuestro pilar, mostrar que hay un camino fuera de la violencia y que juntos podemos llegar a otras soluciones pacíficas- Respondió Diana a los comentarios del Barón Storm en compañía de su esposa que permanecía en silencio por respeto a la reina –Le aseguro Barón, que sus comentarios se tomarán en cuenta para el siguiente consejo de naciones que está próximo a celebrarse, ahí se le dará oportunidad de que exponga su tema al resto de los representantes, pero quiero que tenga en cuenta que la decisión final será tomada por todo el consejo completo, le deseo un buen tiempo, Barón y de igual manera a usted, Lady Ruby- Terminó de decir la Reina del crespúsculo a ambos ponys de la corte.
El Barón Francis Storm, y su esposa, Ambary Ruby, hicieron una reverencia a la monarca antes de retirarse, el varón se veía disgustado por la decisión de la Reina mientras su esposa mantenía una expresión neutra.
-Buen tiempo a usted, majestad- Se despidió el Barón con algo de sequedad.
-Con su permiso, su alteza- Dijo Lady Ruby al despedirse igual de la monarca.
Al salir ellos por fin de la sala del trono Diana pudo suspirar de alivio y llevar su casco a la frente, de verdad empezaba a cansarse de las visitas del Barón para discutir sobre el mismo motivo una y otra vez. Era un tema que ya tenía cansada a Diana.
-¿Su majestad desea que encerremos al Barón en el calabozo?- Preguntó el comandante Darío Moon como una broma para relajar la tensión, el pony se encontraba ahí desde antes pero de igual manera guardaba silencio por respeto a los títulos de los que estaban presentes.
-Jeje, sería interesante, pero no será necesario comandante, solo son las mismas ideas de siempre del Barón, no creo que sea suficiente motivo para encerrarles- Respondió la Reina del crepúsculo para luego pedir que le sirvieran un vaso de agua y le trajeran algo para el dolor de cabeza y el estrés que le dejaban a veces estas juntas, sobre todo las del Barón Storm –Comandante- Habló ella antes de que Darío se retirara.
-A sus órdenes majestad- Contestó Darío haciendo reverencia.
-¿Cree que el barón Storm tenga razón respecto a la pena de muerte en el reino?- Preguntó ella un poco pensativa, a pesar de llevar años en el poder aún tenía dificultades con ciertas decisiones.
-Si su majestad me permite el comentario, en mi vida he visto miedo y muerte en el crepúsculo, en mi juventud formé parte del ejército del reino, y debo decir que recuerdo cada orden que me fue dada, con su abuelo, el Rey Daymus Shine, en paz descanse, la mayoría eran inspecciones solamente y unos cuantos arrestos, con su madre- Al decir esto último su tono de voz cambió –Para resumir, diré que aun siento culpa por la sangre inocente que derramé creyendo que hacía lo correcto para el reino, si he de dar mi opinión entonces diría que la muerte solo acarreará más muerte y odio, también he aprendido que hay quienes nunca entenderán con las palabras, ¿Qué es lo que pienso de la pena de muerte?, solo una frase, "Justicia, no venganza"- Comentó el comandante de las fuerzas crepusculares como lo haría un gran sabio o consejero, Diana quedó pensativa y sorprendida a la vez de las palabras de Darío Moon, no le dio una respuesta directa, pero si le dio las bases para que ella formara su propia opinión.
-Se lo agradezco comandante, de verdad se le extrañará una vez que se retire- Mencionó con algo de pesar la Alicornio, Darío había anunciado desde hace tiempo que pronto se jubilaría de su puesto pero como dictaban las leyes del crepúsculo, él solo podría hacerlo cuando encontrase a alguien que lo sustituyera en el puesto.
-Yo también extrañaré el estar a sus servicio majestad, ha hecho mucho por el reino y por mí y de igual manera extrañaré mi tierra natal- Contestó el comandante dando una sonrisa, ya que pensaba pasar su retiro fuera de la tierra de Ankalia, incluso fuera de ese mundo.
-Entonces los rumores son ciertos, planea pasar su retiro en la tierra de nuestros aliados Equestres, y si los comentarios de la servidumbre del castillo que han escuchado de los murmullos de su guardia también son verdad, supongo que una realeza lo espera haya, ¿cierto?- Tal era la confianza de Diana con él y de Darío con ella que la Reina lo trataba muchas veces como un igual.
-Parece ser que los dichos pasan de boca en boca más rápido de lo que se propaga un incendio por un bosque de hojas secas- Bromeó el comandante y ambos rieron –Pues los rumores son ciertos, he elegido pasar mi jubilación al lado de mi amada Luna por quien mi corazón arde siempre, mis disculpas majestad…, me dejé llevar por el sentimiento- Darío se disculpó al notar el cambio en la expresión de Diana.
-No hay problema comandante, yo lo entiendo, puede retirarse…- Comentó la Reina del crepúsculo, Darío asintió y se retiró en silencio, apenas salió, Diana dio un largo suspiro y bajó de su trono, sacó una cadena con un medallón de sus ropajes reales y lo abrió, dentro había una fotografía de su único y verdadero amor, a quién nunca había podido olvidar, el gran pony de pelaje morado –Colen… Incluso después de tantos años… no dejas de estar en mi corazón- Se lamentó ella un poco pues en todos sus años la Reina nunca dejó que nadie más entrara en su vida a pesar de que sabía lo peligroso que podría ser dejar el trono sin un heredero.
SALA DEL COMANDANTE
Darío Moon había regresado a su oficina privada en cuestiones militares para recibir algunos reportes antes de retirarse a descansar, el comandante recientemente estaba muy ocupado cumpliendo con sus funciones y preparando todo para su retiro, sobre todo por el hecho de que aún no encontraba alguien para que pudiese cubrir su puesto, aunque tenía a cierto candidato en mente con quien pensaba tener una charla más tarde.
-Es todo soldado, puedes retirarte- Dijo el comandante a uno de los guardias bajo su cargo.
-Sí señor- Respondió el guardia al retirarse.
-Comandante Darío, señor- Hablaron ahora dos figuras más entrando a la oficina del comandante y tras ellos, otros dos.
El primer par de ellos eran unos viejos conocidos, los capitanes ya más experimentados, Strong Hoof y Rissing Spell, aquellos mismos que habían desertado junto con un grupo de guardias y peleado en contra del ejército de Royal Shine y tras ellos sus tenientes.
-En descanso capitanes, ¿Qué noticias me traen?- Preguntó Darío tomando asiento mientras los capitanes extendían los informes escritos y a la vez daban su resumen oral.
-La búsqueda de fugitivos ha llegado a su etapa final señor, ubicamos conspiradores contra el reino, aquí, aquí y aquí- Reportó Strong Hoof señalando algunas ciudades en el mapa grabado en la mesa del comandante, una réplica de madera de toda la tierra de Ankalia y dividida en sus diferentes reinos y provincias.
-Buen trabajo capitán, dígame, ¿Alguna señal de aquellos que son más buscados?- preguntó Darío mirando hacia atrás para señalar a dos carteles que tenían escrito en letras crepusculares "SE BUSCA", Celia Rise y Storm Spell, ambos ponys habían sido buscados desde unos meses después de que terminara la reconstrucción del reino crepuscular más no había habido mucho éxito en localizarlos.
-Lamentablemente no señor, nadie ha sabido de Celia Rise en mucho tiempo, los últimos reportes que tenemos de ella es que estaba esperando un hijo del difunto teniente Hard Shield, solo sabemos que después de la noticia su burdel cerró y ella desapareció, otros reportes indican a una pony con la descripción de Celia en las rutas de migración hacia la tierra de Equestria, no podemos estar seguros de eso pero cabe la posibilidad de que ella se encuentre en ese lugar, posiblemente adoptando otra identidad para no levantar sospechas- Explicó Strong Hoof y el comandante asintió.
-¿Qué hay del otro fugitivo?- Preguntó Darío Moon ahora por el traidor que delató y vendió a los rebeldes.
-Dejaré al teniente Brave exponer la situación del fugitivo en cuestión- Comentó Strong Hoof y dio unos pasos atrás para dar espacio a su teniente.
-Teniente Brave Hoof, reportándose señor- Dijo el pony adolescente, que no parecía tener más de 16 años, con respeto y firmeza aunque se le notaba un poco nervioso, era comprensible ya que era la primera vez que hablaba de manera directa con el comandante, Brave, tenía el pelaje de color verde oscuro, crin anaranjada y ojos dorados con una CM de un escudo gris redondo dentro de una llama de color azul.
-Informe teniente- Mencionó Darío concediendo el permiso para hablar.
-Lamento informar que no ha habido mucho progreso en su captura señor, el pony en cuestión ha sabido esconderse bien de la justicia en el reino por todos estos años, hay rumores que indican que pudo haber emigrado hacia la tierra de Equestria al igual que la fugitiva Celia Rise, pero son solo rumores, por otro lado tenemos reportes de un pony muy parecido a él que se ha visto en costa de la Luna, guardias ya han sido enviados a investigar el echo señor- Reportó el teniente, vaciló un poco pero fuera de eso su reporte fue muy bueno.
-Espero resultados pronto- Respondió Darío y el teniente Brave asintió para luego dar un paso hacia atrás –Pasemos a un tema más serio, capitán Rissing Spell ¿Cuál es el informe respecto al reino de las bestias? ¿Alguna novedad?- Preguntó ahora a su otro capitán quien pidió a su teniente le pasara un rollo más dónde habían hecho las anotaciones más importantes del tema, su teniente era un pony color amarillento como mostaza, de crin roja con una CM de dos cuchillos hacia abajo.
-La situación se vuelve más complicada señor- Empezó a decir Rissing Spell –No podemos acercarnos mucho a sus fronteras, las del bosque verde están en constante vigilancia e incluso a algunos de nuestros soldados más temerarios que se han atrevido a intentar atravesarlas han, desaparecido, pero como ellos cruzaron por voluntad propia, no podemos enviarles ayuda…, por fortuna, en las montañas Eragar cerca del pueblo granito, constituyen un perfecto punto de observación en nuestro territorio y gracias a los avances que nos ha traído la tierra de Equestria en los más potentes telescopios, hemos podido averiguar una o dos cosas sobre ese lugar, y por lo que vimos se han reunido en un lugar que llaman "Reunión" justo aquí comandante- Señaló Rissing Spell a una parte de las montañas Eragar que estaba en territorio de los "Monstruos" al parecer una especie de abismo que usaban como último método de defensa o para su reuniones como indicaba el nombre de ese lugar.
-He oído algo de eso, se reúnen ahí cada cierto tiempo para determinar el nuevo líder de la nación, ¿Es correcto?- Comentó Darío Moon intrigado.
-Permiso para hablar, señor- Se escuchó decir a la voz de la teniente bajo el cargo de Rissing Spell, sí, por primera vez en mucho tiempo una hembra formaba parte del ejército del crepúsculo, el comandante asintió, y ella prosiguió –La elección ya fue hecha, he estudiado a fondo todo lo referente a las razas del reino y sus costumbres y por los informes que he leído, al parecer el clan de los Wolf-ponys ha reafirmado su liderato sobre todas las demás razas, pero bajo un nuevo gobernante, alguien más de ese mismo clan- Explicó él dejando impresionado y curioso al comandante y los capitanes así como a su igual.
-¿Cómo es que está tan seguro de su afirmación teniente Slice Page?- Preguntó el comandante.
-Por sus banderas señor, todos piensan que es algo irrelevante pero en los informes de hace meses la bandera aún tenía las mismas características que las firmas del líder en los tratados de paz con nuestro reino- Comentó ella y al parecer venía preparada, ya que mostró un dibujo del viejo estandarte en comparación con una copia del documento que habían firmado hace tiempo con la Reina Diana –Y ahora según los reportes más recientes, este es un nuevo estandarte, como ve, la garra sigue ahí pero ya no tiene esos rasguños en diagonal sino una especie de mandíbula rodeándole, eso solo pasa cuando un clan tiene un nuevo líder y la única forma de obtener dicho puesto es ya sea por la sucesión o peleas a muerte, en cualquier caso, esto podría explicar un poco la situación- Terminó de decir ella algo nerviosa pero el comandante parecía sorprendido de la fijación en los detalles de esta pony.
-Eso es un trabajo bien hecho teniente, de verdad nos ha dado una buena pista, informaré de sus avances a la reina, pueden retirarse- Comentó él haciendo un saludo militar a ellos quienes asintieron y se retiraron.
-Buen trabajo Slice- Comentó Brave Hoof.
-Gracias amigo solo cumplo con mi deber- Respondió ella y ambos chocaron cascos, se veían muy amigos.
-Un nuevo líder explicaría muchas cosas, pero algo más debe estar pasando en ese reino, lamentablemente todo refuerzo que enviemos será detectado de inmediato y sufrirían un destino terrible a garras de esos salvajes- Pensó Darío Moon mientras seguía sentado buscando una solución pero por más que pensaba solo una podía darle la información que necesitaba, aun así, requería la ayuda de un viejo conocido que no era fácil de convencer en lo absoluto –Espero poder convencerlo- Se dijo así mismo y salió de su oficina, para luego salir del castillo y dirigirse hacia la ciudadela, con una capucha cubriendo su armadura y sus armas.
En lo modesto de la zona media, se encontraba una botica de plantas medicinales y otros productos naturales para curar algunas enfermedades y dolencias comunes, este lugar era el hogar del viejo conocido del que se hablaba, un pony, al menos la mitad, de pelaje azul oscuro y crin negra con una CM de un cuchillo, el antiguo capitán de la guardia del reino crepuscular y también héroe que peleó en la gran batalla contra las fuerzas de Royal Shine, Blue Knife. Hace 8 años, el pony había regresado al reino crepuscular después de vivir una tragedia en su vida, por tal motivo no regresó a formar parte de las filas del ejército, aun y cuando la misma reina le hizo esta petición, él se rehusó a esto pues ahora no regresaba solo a esa tierra, ahora regresaba con alguien a quien cuidar.
-Aquí tiene, extracto de flor de Talia, serían 15 monedas por favor- Mencionó Blue Knife atendiendo a uno de sus clientes quien pagó el precio y se retiró –Y recuerde que si no funciona entonces vea a un médico- Dijo él antes de que el pony saliera, guardó el dinero que le pagaron y volteó hacia el reloj para ver la hora.
Eran pasadas las 6:30 de la tarde o del crepúsculo, apunto de ceder a la noche, él parecía algo preocupado, comenzó a guardar todo en su local, cambió su letrero de abierto a cerrado, bajó las cortinas y salió para bajar la intensidad de la lámpara de aceite en su entrada, regresó para cubrir los frascos del mostrador con una tela y luego se dirigió a la parte trasera de su casa, miró hacia los lados, expectante, mientras daba golpeteos con su casco en la tierra.
Minutos después un rápido troteo se escuchó, aunque, gracias a su agudo oído, él ya se había dado cuenta de la proximidad de quien esperaba, volteó hacia la derecha para ver llegar a una pony adolescente de color azul algo acaramelado, de crin y cola rosa con ojos dorados, tenía una CM de una flor color rosa de espinas azul y amarilla.
-Pasan de las 7:40, ¿Por qué la tardanza de casi 20 minutos Mora?- Habló él con un tono serio casi de reprehensión.
-Lo siento mucho padre- Se empezó a disculpar Mora –Perdí la noción del tiempo, pero observa, he traído las plantas que me pediste, e incluso he logrado encontrar otras más, plantas que nos hacen falta, *talia, *morena, *gracilia, *espinosita, incluso raíces de *amanatista, hojas de *grimo y lo mejor de todo *cladencia, padre, la cladencia está volviendo a crecer en el bosque, es lo que…- Ella se detuvo al escucharse a sí misma, había revelado sin querer en donde había estado.
Blue Knife tomó la canasta donde su hija traía todas esas plantas, en efecto estaban todas las plantas mencionadas y varias más que ellos usaban para fabricar los remedios y las medicinas de su botica, observó también el aspecto de Mora, ella ni siquiera se había molestado en quitarse algunas hojas que se le habían enredado en la crin, observó los cascos de la pony llenos de lodo y tierra, así como algunos rasguños leves en los mismos y uno que otro en su cuerpo, a Blue Knife no se le escapaba ningún detalle.
-¿Por qué volviste a entrar al bosque? Te dije específicamente que solo recogieras el musgo que crece en los alrededores de los muros exteriores y recolectaras plantas que estuviesen al alcance, Mora, fue demasiado arriesgado lo que hiciste, el bosque es demasiado peligroso en estos días, no vuelvas a desobedecerme de esa manera ¿entendido?- El regaño de Blue Knife hizo a la pony bajar la cabeza y él notó como su crin se alaciaba un poco, eso le trajo un par de recuerdos a Blue Knife a la mente.
-Lo siento padre, no era mi intención desobedecerte, yo solo pretendía ayudar- Dijo ella con la cabeza baja y regresando a su hogar.
-Mora- Hablo el pony azul y Mora volteó para ver a su padre esbozar una sonrisa -Buen trabajo hija- Agregó él lo cual causó una gran sonrisa en Mora a quien su crin se le esponjó un poco y dio un salto para entrar a su hogar –Jaja, se parece tanto a ti Pinkie- Dijo él para sí mismo observando a su hija.
Blue Knife comenzó a preparar la cena para ambos en lo que Mora se limpiaba la suciedad de su cuerpo y se atendía sola sus cortaduras y rasguños, una vez que lo hizo empezó a separar las plantas que había traído según la clase, deshojaba aquellas que necesitaban serlo para meterlas en bolsas y raíces en frascos los cuales etiquetaba para luego apuntar en una libreta la cantidad y para qué podían ser usadas mientras tarareaba una canción que su padre le enseñó desde pequeña. (Smile).
En el comedor Blue Knife servía la cena, llamó a Mora para que bajara y ambos pudiesen tomar sus alimentos juntos antes de irse a descansar, los remedios eran preparados desde muy temprano, debían ser cantidades precisas para su mayor efectividad y eso tomaba tiempo, por lo que tenían que estar bien descansados.
Poco después, mientras ambos limpiaban los platos juntos, alguien tocó a la puerta de su hogar, era algo tarde por lo que Blue Knife tomó ciertas precauciones, le indicó a su hija que subiera a su habitación y se mantuviera ahí mientras él iba para averiguar quién llamaba a tales horas de la noche. Blue Knife había aprendido a ser precavido, tal vez demasiado, pero lo hacía por su hija, el pony tomó un arma que guardaba muy bien debajo de su mostrador antes de dirigirse a la entrada de su hogar y negocio.
-Ya cerramos, vuelva mañana- Mencionó él parándose a un lado del marco de la puerta en caso de que el enemigo quisiese tumbarla.
-Tus productos ya han sido recibidos en el castillo a tiempo como siempre, pero no es la razón por la que vengo aquí- La voz hizo a Blue Knife relajarse un poco pero no bajó su guardia del todo, quitó los seguros de su puerta, pero sin soltar su arma, para dar paso al pony que ahí se encontraba.
-Darío Moon, Comandante de las fuerzas crepusculares, ¿A qué debo el honor?- Preguntó él bromeando con la última parte.
-He venido para hablar contigo, capitán Blue Knife- Respondió el comandante en un tono serio al pony azul.
-Ya no soy más un capitán, dejé la vida de la guerra atrás, cualquier petición que tenga ahora usted comandante, lo siento, pero mi respuesta será la misma que la de las ocasiones anteriores, se lo digo para que no perdamos tiempo en trivialidades- Respondió Blue Knife en tono seco y a punto de cerrar la puerta.
-Entiendo bien tu decisión Blue Knife, respeto eso de verdad, pero, esta es una situación aún más grande y grave de lo que piensas, no vengo a pedirte que te conviertas en mi reemplazo como en ocasiones anteriores, esta vez es algo que concierne a todo el reino- Comentó el comandante con mucha seriedad, Blue Knife vio el rostro de Darío y decidió entonces escuchar lo que el comandante tenía que decirle.
-Mora- Habló Blue Knife a su hija.
-Buenas noches comandante- saludó la pony a Darío -¿Qué se te ofrece padre?- Le preguntó ella a Blue Knife.
-Trae algo para beber para el comandante y para mí, pronto- Le dijo ella a su hija y mora asintió para ir a la cocina a buscar un par de vasos y bebida para ambos manteniéndose a la vez atenta a la conversación de ellos dos.
Mora escuchó desde la cocina la conversación de ambos ponys, prestando atención a los detalles, llevó un par de tazas con té para ellos, su padre le pidió que fuera a su habitación, pero ella dejó parte de la puerta abierta y agudizó sus oídos para escuchar la conversación de ambos ponys, tenía curiosidad por saber lo que el comandante venía a pedir con tanta urgencia a su padre.
-Entonces, la tierra de los monstruos sigue generando incógnitas por su aislamiento como siempre- Comentó Blue Knife después de escuchar la situación explicada por Darío Moon, Mora permanecía atenta a esto.
-No solo eso, se les ha visto, bueno, lo poco que se les ha visto, mostrar una conducta un poco más extraña de la que usualmente tienen, han movido fuerzas a nuestras fronteras, los que se apostan ahí dicen que es para protegerse de invasores, pero no les creo en lo absoluto, hay algo más que está ocurriendo en este momento Blue Knife, algo que no es imposible de saber a menos que consigamos adentrarnos por completo en su territorio, hemos enviado espías por los pasos de las montañas Eragar, pero casi siempre la información es muy limitada o… nuestros soldados no regresan- El comandante hablaba muy seriamente, Blue Knife permanecía con una expresión sólida mientras detrás de la puerta de su habitación, Mora se llevaba los cascos a la boca al oír de esas tragedias.
-¿Y qué tiene que ver todo esto conmigo?- Preguntó Blue Knife pero era más que obvio por su mirada que él ya conocía las intenciones del comandante.
-Padre…- Murmuro para sí misma Mora.
-De verdad te necesitamos esta vez Blue Knife, el reino te necesita, eres el único capaz de engañar a sus tropas, infiltrarte en su reino sin ser detectado y traernos información que podría ser valiosa en extremo para el reino- El comandante de verdad hacía su mejor esfuerzo para convencer a Blue Knife de aceptar lo que le proponían pero Blue Knife permanecía impasible; Lo que el comandante no sabía era que sus palabras estaban convenciendo a alguien más –Una vez fuiste un leal soldado, con sus errores, pero leal, Blue Knife hoy vengo a ti haciendo llamado a esa lealtad, ayuda a tu reino una vez más, solo una vez más- Terminó de decir Darío Moon, Blue Knife por su parte terminó su té con los ojos cerrados, dio un suspiro, se levantó de la silla y dio media vuelta.
-Lo siento, no lo haré- Respondió él fríamente –Una vez fui soldado y fue la época más oscura de mi vida, no quiero tener que revivir todo eso, por eso dejé el ejército, ahora tengo una vida simple, comandante, y así me gusta, tengo una hija que proteger y de quien cuidar, lo siento, pero no puedo ayudarles- Completó el su respuesta, Darío Moon dio un suspiro de desilusión por la actitud de Blue Knife.
-Padre, acepta, puedo cuidarme sola- Pensaba Mora sintiéndose algo ofendida de que su padre aun la tratara como si ella fuese una potranca.
-Lo entiendo Blue Knife, y sabes bien que la reina puede hacerse cargo de tu hija en lo que tu estas en la misión, tus habilidades y tu forma de Wolf-pony son una invaluable ventaja, te pido por favor que lo reconsideres, el reino crepuscular te necesita- Dijo Darío Moon mientras se levantaba de la silla en la que estaba y se dirigía a la puerta de la casa para luego salir y regresar al castillo.
-¿Wolf-Pony? Si necesitan a uno yo tal vez podría ayudar…- Pensaba Mora al terminar de escuchar al comandante –Yo podría, así mi padre vería de lo que puedo ser capaz- Se dijo así misma y asintió con la cabeza, buscó un pedazo de papel y una pluma para escribir una carta, había tomado una importante decisión.
Unos momentos después Mora bajó y recogió las tazas de la mesa, su padre ya no estaba ahí, así que después de limpiarlas fue a buscarlo a la habitación a la que él siempre iba cuando quería recordar algún buen momento de su vida, una en la cual solo tenía una silla con una chimenea y un mueble con una foto al lado, un foto de la pony más alegre que hubiese existido, Pinkie Pie, su difunta esposa y madre de Mora Pie.
Mora entró a la habitación haciendo el menor ruido posible para que su padre no la notara, pero con las habilidades de Blue Knife era muy probable que el pony azul se hubiera dado cuenta de la presencia de su hija desde antes de que ella entrara. Pero parecía que su padre no le prestaba atención, la vista del terrestre se mantenía en esa fotografía, en la cual se encontraba él abrazando a Pinkie y tocando su vientre, una foto de cuando ella estaba esperando a Mora.
En esa foto Mora veía a su padre sonreír como nunca lo había visto ella en su vida, siempre le platicaba él sobre cómo Pinkie le cambió la vida y le hizo ver el lado bueno de lo que es tener amigos y más, tener a alguien a tu lado en los momentos difíciles, lo que más llamaba la atención de Mora era que, por los colores del fondo de esa fotografía, la tierra era la de Equestria y no la del reino crepuscular.
-Mi madre, siempre sonriendo ¿cierto padre?- Preguntó ella después de un rato.
-Sí, no importaba la situación, ella siempre mantenía esa expresión en su rostro, no había nadie igual a ella, siempre alegre, siempre llena de sonrisas- Respondió el pony dando una leve sonrisa de felicidad y melancolía.
-La extraño…- Menciono Mora con un nudo en la garganta, ella tenía tan solo 5 años cuando Pinkie falleció a causa de una enfermedad que no pudieron curar a tiempo, recodó que cuando estaba en el hospital Pinkie le dijo que tomaría una larga siesta y que ahora ella debía cuidar que su padre tuviera una sonrisa, al menos, hasta que ella despertara, Mora sin comprender esto lo prometió, y Pinkie a su vez prometió que un día, ellas se reencontrarían, su última Pinkie Promise.
-Yo igual hija… Todos la extrañamos- Respondió Blue Knife y abrazó fuerte a su hija que derramaba algunas lágrimas por el recuerdo.
-Padre… el cumpleaños de la hija de la princesa de la amistad, la amiga de mi madre, está cerca, ¿recuerdas que nos invitaron? ¿Podemos ir? Hace mucho tiempo que no vamos a Equestria ¿Crees que sería posible?- Le preguntó ella a su padre después de recuperarse un poco de las lágrimas.
-Ya veremos hija, ya veremos- Respondió él y ambos fueron a descansar para tener energías para su trabajo mañana.
CASTILLO DEL CREPÚSCULO
Darío Moon seguía pensativo en su camino, intentaba buscar otra manera de enviar alguna clase de espionaje hasta aquellas tierras, tenía a alguien que los podía llevar rápido hasta ese lugar pero aquel pony que tenía en mente no pasaría desapercibo en aquella tierra, sobre todo con tan agudos sentidos que tenían las bestias de ese lugar, necesitaba la ayuda de Blue Knife pero el pony se había negado rotundamente, las opciones del comandante se acababan.
-Debe haber alguna manera de…- Los gritos desesperados de uno de sus soldados sacaron al comandante de sus pensamientos.
-¡Comandante, Señor!, Algo… algo ha… ha…- Decía el pony tratando de recuperando el aliento por la carrera.
-Con calma soldado, respira y dime qué ocurre- Le dijo el comandante al verlo así de agitado, lo cual preocupó a Darío Moon.
-Señor… lo necesitan, algo, no sabemos qué pero tiene que venir conmigo señor- Mencionó el pony que tenía una mirada de incredulidad y confusión.
-Adelante entonces, guía el camino soldado- Respondió Darío y fue tras el pony hasta la enfermería del castillo.
-Comandante- Habló Rissing Spell al ver al militar entrar e hizo saludo lo mismo que los demás guardias presentes
-¿Qué es lo que ocurre aquí?- Preguntó Darío al ver a todos los ponys ahí presentes, varios tenían rasguños y otros más marcas en sus cuerpos de mordidas además de que había unos cuantos recostados en las camas y sudaban mucho.
Darío no pudo ocultar la consternación en su rostro, veía a sus soldados y los reconocía, era una patrulla que hacía su ronda a fuera de los límites de la ciudadela y que se suponía debía haber regresado a darle informe en cuanto llegara pero ahora todos estaban ahí en ese lugar.
Posó luego su mirada en el más grave de sus soldados, el pony se encontraba sudando aún más que los otros heridos, su fiebre era intensa y mantenía sus ojos cerrados, respiraba de manera agitada y de vez en cuando gemía por el dolor, tenía también marcas como las de sus compañeros pero a diferencia de los otros él no tenía pelaje en esas áreas, como si estas empezaran a caerse.
-¿Qué es lo que tiene doctor?- Preguntó al fin Darío Moon pero sin apartar la mirada del soldado.
-Envenenamiento por una toxina, las marcas indican las mordeduras de la "araña" que lo atacó- Contestó el doctor poniendo énfasis en la palabra araña.
-Es imposible, no existe tal criatura como en este mundo como la que usted describe- Contestó Darío.
-Tampoco las existen en mi mundo comandante- Respondió él dándose la vuelta y solo por el color de sus ojos que eran marrones, se pudo notar que este pony en realidad era Equestre, un doctor que, como muchos otros, había ido al reino crepuscular –Si no hubiese visto a la criatura con mis propios ojos, yo tampoco lo hubiese creído señor- Respondió el médico mojando un trapo y poniéndoselo al soldado al tiempo que le administraba un medicamento en su casco con un aguja.
-Comandante- Habló el capitán Strong Hoof que traía arrastrando algo consigo junto con su hijo y teniente, los demás ponys se alejaron de lo que ellos traían y los otros heridos apretaban fuerte sus armas como si temieran que lo que fuera que arrastraban, podía volver a la vida en cualquier momento y atacarlos una vez más.
Lo que los dos ponys traían goteaba un líquido de color negro, el saco donde lo traían estaba ya oscurecido por ese líquido, ambos la pusieron frente a Darío y con algo de incertidumbre la destaparon revelando asía a la horrible criatura, tanto que todos, incluyendo el comandante, retrocedieron unos pasos hacia atrás.
-¡En el nombre de los dioses! ¡¿Qué demonios es esa cosa?! - preguntó el comandante espantado, la criatura parecía una especie de araña gigante, una mandíbula dislocada y una horrible expresión, sus ojos, todos, eran de color gris mientras que su exo-esqueleto recordaba a la figura de una calavera negra, esta criatura parecía más un monstruo sacado de las más horrendas pesadillas del reino crepuscular, una criatura proveniente de la oscuridad eterna.
-He sido informada de que hay un asunto que requiere mi…- La Reina Diana, entró al mismo cuarto que ellos, todos se sorprendieron de su llegada pero ahí la más sorprendida era ella, al ver esa criatura –No… no puede ser…- Dijo ella en voz tan baja que nadie la escuchó, parecía en shock, a su mente vinieron unas imágenes de cuando era más pequeña y había ido junto con su madre y su tía a una reunión.
Las imágenes pasaron como flashes en su cabeza, durante una pequeña parada, ella se apartó un poco a oler las flores y fue cuando la vio, una criatura muy similar a la que ahora estaba frente a ella, gritó de terror, pues esa cosa se había abalanzado contra ella, nadie sabe si hubiera sido capaz de matar a la entonces princesa Diana, pero no se descubrió nunca ya que Royal Shine se deshizo con facilidad de esa criatura haciéndola explotar con un poderoso hechizo, desde ese día Diana siempre recordaría esa especie de araña, pues después de esos eventos, su madre, le enseñó las cosas ocultas del reino, cosas que ella no quería creer y que esperaba jamás ver.
-¿Su majestad?- Preguntó Darío al observar la expresión de la monarca del crepúsculo.
-Rápido, denle extracto de raíz de Amanatista, no le queda mucho tiempo, háganlo rápido- Dijo ella de pronto.
-Su majestad ¿Cómo sabe que eso ayudará?- Preguntó el médico confundido por la sugerencia de la reina.
-Solo lo sé, háganlo antes de que sea tarde ya- Ordenó ella y dirigió su mirada al comandante, señaló con la cabeza que la siguiera y Darío entendió eso para salir tras la monarca.
-Majestad ¿Usted sabe qué es esa criatura?- Preguntó Darío llegando al salón del trono, Diana había pedido hablar solo con él, al menos por ahora, ya el comandante recibiría órdenes de transmitirlo a los demás capitanes y ellos a sus soldados.
-Eso, era un Arackno- Contestó ella después de un rato e hizo traer con su magia un libro oculto debajo de su trono, uno de los lugares secretos de los que su madre le había hablado por si un día llegase a necesitarlos.
-¿Un Arackno? Lo siento majestad pero no comprendo- Respondió él y fue cuando Diana le entregó el libro al comandante señalándole la información que debía leer para entender de lo que ella estaba hablando.
"ARACKNO: Criatura antigua proveniente de la podredumbre del bosque, llega a medir hasta 60 centímetros de largo x 40 de ancho, colmillos de hasta 5 centímetros que segregan una substancia en extremo tóxica, por su color oscuro en la mayoría de los casos prefieren el cazar de noche ayudándoles a camuflarse y confundir a sus presas, vive en grupos de 5-10 miembros, más cada uno caza por cuenta propia. Las Aracknos hembras por lo general llegan a medir el triple de la medida de un arackno común, solo existe una reina y cuando esta muere deja un huevecillo con una futura reina, cuando es tiempo que la reina los llama sus números pueden aumentar hasta 150 ejemplares en un solo nido".
El comandante no creía la terrible información que estaba leyendo acerca de tan abominable criatura que existía en el reino, lo que a su vez le generaba más preguntas.
-¿Por qué? ¿Por qué no se nos había informado de esto antes?- Preguntó el comandante aun impresionado de la naturaleza de esta criatura.
-Porque se supone estaban extintas, se supone que hace 300 años fueron exterminadas junto con otras criaturas, el Rey Ramus Shine, mi antepasado que llevaba el sobre nombre de "El cazador", apodo que se ganó por ser el más grande cazador de esas bestias, junto con el ejército del reino buscó y asesinó a cada uno de esos demonios, incluso fundó su compañía especial para la tarea, todos los llamaban, la guardia de las sombras, un grupo especialmente entrenado para cazar a esas criaturas, y dieron resultado, por los años siguientes jamás se habían visto a ninguna de esas criaturas, hasta el día de hoy- Explicó Diana ante un incrédulo comandante que no tenía nada que decir o al menos que no se le ocurría que decir ante el recibimiento de tal información, sin embargo Diana ocultaba el hecho de que ella había visto uno antes, los recuerdos de cómo esa criatura trató de asesinarla llegaban a su mente causándole un trauma.
-Pero… ¿Cómo es que usted sabe cómo curar ese veneno?- Preguntó él a lo que Diana solo usó su magia para cambiar la página del libro que le dio a una donde se hablaba de un antídoto para ese veneno.
-Hay más cosas que debe saber comandante, le sugiero que se quede con el libro que le acabo de dar, apréndalo de memoria, así como yo lo he hecho y pasarlo a los demás miembros de la guardia real- Habló ella con seriedad impresionando al comandante, no había visto a Diana tan seria desde el día en que dirigió a los ejércitos contra su propia madre.
-¿Cuáles son sus órdenes majestad?- Preguntó el comandante tomando el libro.
-Esas criaturas viven en nidos, hay que encontrar el principal, es nuestra prioridad, son dirigidos por la reina que mantiene una conexión simbiótica con todos los Aracknos, ella ve lo que todos ven, si la reina muere, los Aracknos también- Dijo ella con más seriedad que la anterior.
-Haré que los ponys disponibles revisen el área del bosque, encontraremos ese nido, pronto- Mencionó él para luego hacer reverencia y salir del salón del trono donde una pensativa Diana seguía sentada con el rostro lleno de incertidumbre e incluso, algo de temor.
-De verdad lo espero, o el reino verá días oscuros de nuevo- Dijo ella acercándose a un escudo en la pared que reflejaba su imagen y usándolo como espejo, bajó un poco sus ropajes reales revelando una marca cerca de su pecho, recordando que fue una de esas criaturas la causante de la cicatriz –dioses del crepúsculo, ruego por su ayuda- Mencionó para sí misma mirando hacia un vitral en el techo donde se representaba a los doce dioses que el reino crepuscular adoraba.
El futuro del reino crepuscular ahora volvía a la incertidumbre…
