Capítulo 6
"El consejo"
Algunos días habían pasado desde que las tropas encontraron el nido destruido de los Aracknos, así como el descubrimiento de esas otras criaturas en lo lejano del Bosque Verde, la reina Diana estaba ahora más preocupada que antes; al revisar el bestiario Diana descubrió que esos eran unos seres conocidos como "Chupacabras", criaturas a prueba del veneno de esas mortales arañas y trasmisores de una bacteria a través de su saliva. Aquellos soldados que salieron heridos por mordidas de esos monstruos manifestaron síntomas a las pocas horas, alta fiebre, alucinaciones, violencia a hacia otros, espuma en la boca, fuertes infecciones, convulsiones y en los que no pudieron ser atendidos a tiempo, la muerte, la reina estaba de verdad preocupada, no había terminado la crisis de los Aracknos cuando ya otra amenazaba su reino, en respuesta a esto mandó a todo guardia ponerse una nueva vacuna contra este tipo de rabia, para su suerte la medicina Equestre les ayudó con la cura; Despachó soldados para buscar ahora a esos chupacabras, un escuadrón pesado que llevaba una armadura para blindarles todo el cuerpo y de esa manera estar protegidos de sus mordeduras y por ende, de la saliva.
Por otro lado la reunión consejal estaba a solo un día de comenzar, aquella en la que cada cierto tiempo se reunían los representantes de cada región de la tierra de Ankalia, sus ciudades y por primera vez, las autoridades de Equestria, Diana había fundado esta especie de senado en su tercer año como reina para de esa manera tener más comunicación y estar más al tanto de aquellos problemas que se suscitaran en su reino y los vecinos.
Los representantes de cada región habían estado llegando durante esa semana al castillo para esperar la reunión y presentar sus respetos a la reina cuyo castillo residía la junta consejal de los pueblos unidos.
Cada uno llegó en su momento; de la provincia de Amalia en la frontera con la nación del frío, el barón Raven Hooves con su esposa Trina Haanuf y sus hijos, Aurol Hooves y su hermana Clarissa Hooves, de Pueblo Granito en las faldas de las montañas Eragar, el alcalde Stone Edge que traía consigo a su hijo y vocero oficial Travis Edge, de pueblo verde, una yegua conocida, Glardenia Spell, la hermana del capitán Rissing Spell, esposa del otro capitán Strong Hoof y por consiguiente madre de Brave Hoof, ella venía acompañada de una pequeña unicornio que vestía representativamente ropas sacerdotales del templo en su ciudad, desde las desérticas tierras de Dunnahoof aparecía toda una caravana del medio oriente antiguo que traía a su representante Aailin Safrasha que venía en representación de su anciano padre y líder de las tierras del desierto, Ankalia menor enviaba al pony que hace meses habló con la reina acerca de la instauración de la pena de muerte, el barón Francis Storm junto con su esposa Ambari Ruby y sus dos hijas, Roxane y Amelia Storm, yeguas de clase alta y sofisticada educación, y por último Costa de la Luna enviaba al almirante del famoso navío "Ojo de la tormenta", el reconocido marino Vendaval Wave, un pegaso distinguido por su valor y su preferencia a surcar los mares de la Luna azul en busca del perdido templo a la diosa Zarat-Za, diosa de la luna, los mares y la noche, con el venía su hija y oficial del su barco, Storm Wave, una pegaso como él que compartía la afición por el mar.
La nación del frío también había llegado de igual manera, a diferencia del reino crepuscular solo los gobernantes supremos se habían presentado, Diana estaba más que feliz de poder ver de nuevo a su amiga Mía, con ellos venía de igual manera la princesa Snow Wing que Diana adoraba como a una sobrina verdadera, ahora todo estaba preparado para que la junta consejal residiera.
-Su majestad, todos arribarán en menos de 20 minutos, la esperan para darles la bienvenida- Comentó el comandante supremo Darío Moon.
-Gracias comandante, estoy en camino- Respondió Diana y cerró los informes de los ataques en el bosque, al menos la junta la distraería un poco de todo eso.
La reina caminó por los pasillos hasta la puerta del salón donde residiría la junta, una hilera de guardias a cada lado de una alfombra roja para seguridad y un vocero oficial para anunciar la llegada de los representantes.
-Buen tiempo majestad- Saludó un pegaso de color blanco con un uniforme de la marina real del reino crepuscular, aunque era un uniforme de hace mucho cuando esta aun formaba parte importante de la milicia del reino.
-Buen tiempo a usted almirante Vendaval, por favor adelante, los guardias lo guiarán a su lugar- Respondió la reina y ambos hicieron reverencia de respeto.
-Majestad, es bueno verla- Dijo una pony de pelaje durazno acaramelado vistiendo típicas ropas de la región del desierto, toda una túnica y un velo en su rostro.
-Un placer duquesa Aailin Safrasha- Saludó ella a la pony del oriente.
-Un gusto volver a verla majestad- Saludó el alcalde de pueblo granito.
-Alcalde, adelante- Respondió ella invitándole a pasar.
-Majestad Dianalicia Laurette- Saludó Gardenia Spell al llegar frente a la monarca.
-Una dicha verla de nuevo y también a ti Leaf- Respondió al saludo la reina.
-Majestad- Leaf, una unicornio de pelaje verde claro con pelo castaño hizo referencia -¿Se encuentre mi padre, digo, el capitán por aquí?- Preguntó ella.
-El resto de tu familia está en el castillo, arreglaré que se puedan ver después de la junta- Contestó ella lo que puso una sonrisa en el rostro de la pony.
Así lo hizo con cada uno de los que iban llegando, con emoción saludó a su querida amiga y a su familia desde la nación del frío, pudo ver a la princesa acompañada por un guardia, un escolta personal y ella lo entendía a la perfección por la situación de la pegaso de las nieves y lo que ocurrió en sus tierras.
Uno de los carruajes que llegó portaba las banderas de la tierra de Equestria, Diana estuvo contenta y a la vez algo nerviosa pues era la primera ocasión en la que la tierra de Equestria se presentaría en una de estas juntas concejales pues varios de los pueblos del reino querían discutir temas concernientes a la seguridad y el comercio entre ambos mundos.
Ella esperaba recibir a las princesas de Equestria, se había preparado para recibirlas, más del carruaje bajó un pony de pelaje azul marino, con crin y cola grises y de ojos verdes, vestía un atuendo elegante, un traje tipo smoking pero de color verde oscuro, se acercó a la reina e hizo reverencia ante ella.
-Majestad, es un honor para mí el por fin poder conocerla- Mencionó el unicornio con mucho respeto –Permítame la oportunidad de presentarme, soy Maxius Everstone, primer ministro de Canterlot, a su servicio- Comentó él manteniendo la cabeza abajo en todo momento en señal de respeto.
-Oh, un placer para mí también primer ministro, sea bienvenido- Respondió ella al saludo.
-Usted disculpará la ausencia de las princesas Celestia y Luna, envían sus más sinceras disculpas de no poder asistir, pero surgió un asunto de extrema urgencia en Canterlot y me enviaron a mí de último minuto, también la princesa de la amistad envía sus disculpas, este asunto de igual manera la envolvió a ella- Explicó el primer ministro después de levantar su cabeza.
-Entiendo bien primer ministro, por favor adelante, pero primeramente, ¿recibió su inoculación mágica?- Preguntó ella.
-Así es majestad- Contestó el primer ministro y entró a tomar su lugar.
La inoculación mágica, fue una idea de Night Strike quien sugirió a la princesa darle a los Equestres una dosis de una mezcla de hierbas y un hechizo para poder resistir los efectos del primer acercamiento a la presión mágica del reino crepuscular que para los Equestres era más pesada, no era el caso para los que iban a la tierra de Equestria, todo esto basado en la experiencia que tuvo el mismo al regresar al reino cuando hicieron la misión para salvar a Silver Shine y que ocurriera el desmayo de la princesa de la amistad y sus amigas, también el de él al haber pasado mucho tiempo lejos del reino.
Otro carruaje más de Equestria llegó, al verlo, la reina se puso un poco nerviosa pues se trataba de un carruaje proveniente del imperio de cristal, alguien que a decir verdad era la última pony que la reina esperaría que estuviese.
Cadence bajó del carruaje con un semblante duro y mirada fría, al verla, la reina Diana se tensó un poco pues le pareció ver el rostro de su madre en la princesa del amor, además, sabía de la posición de la princesa Cadence hacia su reino después de la muerte de su marido a cascos de Royal Shine quien luego lo usó como parte de su armada de muertos, la reina solo respiró y esperó a la princesa del amor.
-Princesa Cadence, bienvenida- Dijo ella haciendo reverencia a lo que Cadence solo bajó la cabeza para responder.
-Reina Diana, un placer, es, interesante estar aquí- Comentó ella después de una pausa como buscando la palabra más amable que le pudiese dar a la monarca del crepúsculo.
-Gracias por su amable comentario, por favor adelante, los guardias la llevaran a su lugar- Respondió Diana a lo que Cadence volvió a asentir y pasó de largo –No me sentía así desde que hablé con mi madre en el trono- Dijo ella a sí misma con nervios.
-Majestad, todos los asientos están ocupados, la esperan para dar comienzo- Mencionó Darío Moon.
-Gracias comandante, no retrasemos más la junta- Contestó ella y entró al castillo para dirigirse al gran salón donde se llevaría a cabo la junta, un casi anfiteatro de 4 entradas y apenas suficientes lugares para los asistentes, todos de frente al estrado principal donde residía la reina Diana.
-Agradezco a todo su presencia- Habló ella con una voz como la de Canterlot, nunca había tenido que utilizarla antes pero desde que la junta inició se hizo común que la reina usara esa voz para que todos pudiesen escucharla sin problemas –Bienvenidos sean a la junta consejal de las naciones, sé que hay mucho que discutir y que es posible que esto lleve días para terminar, pero estoy más que segura de que los acuerdos que tengamos al final de estas sesiones serán ni más ni menos que lo mejor para el beneficio de nuestros pueblos, tanto de la tierra de Ankalia como de nuestros aliados Equestres que hoy nos honran con su presencia, nuevamente doy la bienvenida a cada uno de ustedes y espero lo mejor de nuestro parlamento- Los aplausos se escucharon resonar al termino del discurso de la reina, se veía que era muy respetada en casi todo el reino, solo un par de los representantes no aplaudía con la misma emoción, entre ellos el barón Storm y la princesa Cadence quienes aplaudían más por pura cordialidad y buenos modales.
-Ahora se preside el primer punto a tratar- Habló ahora un vocero al lado de la reina del crepúsculo –Reconocer oficialmente a los nuevos integrantes del consejo provenientes de la tierra de Equestria, la princesa del amor, Mi Amore Cadence- Dijo él y la princesa se levantó de su lugar.
-Es un honor que nos hayan dado, por fin, la oportunidad de participar en este apreciada junta, tengan la certeza que veremos por los intereses de su reino tanto como los de Equestria, sobre todo en mi caso de mi amado reino, el imperio de Cristal donde muchos de los oriundos de su nación residen y viven en armonía con mi gente, sé que nuestros mundos han tenido dificultades en el pasado pero estoy seguro de que con trabajo en conjunto y solidaridad además de comprensión podremos llegar a grandes acuerdos que nos lleven a un beneficio mutuo, muchas gracias- La princesa Cadence también recibió aplausos de los demás asistentes, el vocero llamó nuevamente al orden después de esto.
-Aquellos que estén a favor de la inclusión del imperio de cristal de manera oficial en nuestra junta de naciones por favor levanten sus cascos- Habló el vocero y cada representante alzó su casco, después de eso la reina se levantó y habló.
-Por unanimidad, doy la bienvenida al consejo de naciones al imperio de cristal, bienvenida majestad- Dijo ella con voz fuerte y Cadence asintió.
-Ahora, turno para Canterlot y Ponyville de sus regentes, la princesa Celestia, la princesa Luna y la princesa Twilight Sparkle, en representación de ellas, se encuentra el primer ministro de Canterlot- Al hablar el vocero, Maxius Everstone se puso en pie para dirigirse a los demás representantes.
-Grandes líderes de la tierra del crepúsculo, en nombre de las princesas de Equestria, es un honor el poder estar aquí, un privilegio que se nos haya dado la oportunidad de tener un lugar en su gran consejo, al igual que la princesa Cadence yo les aseguro que velaremos por el interés conjunto de todos los reinos y por un crecimiento entre ambas tierras para conseguir una fuerte y duradera relación, muchas gracias- el primer ministro también recibió los aplausos de los participantes al terminar su discurso.
-Aquellos a favor de dar su lugar a Canterlot y Ponyville, por favor levanten sus cascos- Dijo el vocero a lo que de nuevo la junta entera votó a favor.
-Unanimidad, bienvenidos al consejo entonces- Habló Diana para luego recibir aplausos, todos los representantes tomaron lugares, aquellos que ya no tenían la necesidad de estar presentes, pues solo venían como acompañamiento formal, salieron de la sala escoltados por guardias mientras que el resto de los representantes se quedó en la sala del consejo.
-Ahora discutimos los puntos a tratar en esta sesión, comercio, fondos para las provincias, economía, infraestructura, comunicaciones y transportes, salud, educación, diplomacia, reformas a las leyes de nuestra nación, soberanía de los territorios y otros acuerdos más- Comentó el vocero dando inicio a la sesión, de inmediato habló uno de los ponys que Diana ya esperaba que lo hiciera pero que desearía que mejor se hubiese quedado callado toda la junta consejal.
-Si se me permite, quiero proponer una moción para una reforma a nuestras nuevas leyes- Habló el Barón Storm, representante de Ankalia menor, su tema no fue sorpresa para los asistentes pues era el tema que siempre había propuesto desde hace ya años en las juntas de consejo de naciones –Estoy aquí no solo como un representante de mi provincia, sino también como un portavoz y defensor de la justicia crepuscular, he visitado las diferentes ciudades de nuestro amado reino y he visto como en ellas ha crecido mucho el índice criminal, sobre todo en las regiones alejadas a la capital, no me malentiendan, el gobierno de nuestra reina nos ha dado mucho progreso en todas las áreas, pero ha hecho surgir también nuevas formas de crímenes, las cuales no se presentaban antes por una simple razón, el temor de los mismos a la justicia severa, las leyes actuales aunque más flexibles también se han visto como un signo de debilidad a los ojos de los criminales, al eliminar nuestra más grande fuente de control sobre ellos, algo que les hacía pensar dos veces antes de cometer un crimen, la época de Royal Shine pudo haber sido una de las más oscuras por las que nuestro reino haya pasado jamás, pero fue la misma época de gran auge de la ciudadela y con el índice de crímenes más bajo en la historia de nuestro reino gracias a su duro régimen y la no tolerancia de aquellos criminales que querían pasarse de listos sobre las leyes establecidas y sobre el trono del crepúsculo, por lo que en nombre de esa antigua justicia que era efectiva, propongo hoy como ha sido siempre mi lucha, el retorno a nuestras leyes del más alto castigo para los criminales que cometan actos en contra de nuestro amado reino, hablo por supuesto de la pena de muerte- El recibió aplausos de pura cortesía aunque entre los concejales había varios que le apoyaban en su idea pues varios se habían visto beneficiados en la época de Royal Shine y que tenían contratos de comercio con el pony.
-Yo he de apoyar la moción del Baron Storm, Habló el representante de la provincia de Amalia, otro barón que era un familiar lejano de Storm –Los criminales se han vuelto más osados y es por la falta de miedo que antes tenían a las leyes de nuestra nación, cometen crímenes más violentos por lo cual necesitamos de acciones duras y contundentes en su contra- Concluyó el barón de Amalia, Diana estaba por tomar palabra cuando alguien más habló.
-Estoy de acuerdo, coincido con los varones, en que necesitamos de una política que actúe de manera más severa en contra de los criminales, la pena de muerte funcionó de manera efectiva en los años del reinado de Royal Shine, por lo que comparto el pensamiento en que debería de ser reinstaurada como castigo hacia los criminales que atenten contra la integridad de nuestro reino, sobre todo a aquellos que cometan actos de alta traición- La respuesta fue del alcalde de pueblo granito, los demás concejales empezaron a murmurar y a ponerse a pensar en esto, Diana sintió un revuelco en el estómago pues ella había sido quien propuso y consiguió la abrogación de la pena de muerte como castigo, por ser demasiado cruel por lo cual tomó la palabra.
-Entiendo bien sus posiciones y la preocupación de los crímenes en aumento que todos ustedes tienen, cierto, ha sido difícil evitar el crecimiento de la delincuencia estos últimos años pero no ha sido de la manera en que se afirma, a pesar de todo, las fuerzas leales a nuestra nación, nuestro ejército, han mantenido a raya los crímenes de mayor gravedad y sus causantes han sido aprendidos y están en prisión, la política de la pena de muerte solo nos llevaría un paso atrás en nuestro avance como sociedad, buscamos justicia no ejercer temor sobre otros, castigar a los crímenes con muerte solo elevaría la tensión y crearía un ambiente de total desconfianza y derramamiento de sangre en el reino como ocurrió durante el gobierno de mi madre, no podemos depender del miedo para controlar a las masas, tenemos que buscar otras soluciones, nuevas alternativas ya que si nos rebajamos al nivel de ellos, ¿Qué nos separa entonces de aquellos que perpetran esos delitos?- Las palabras de la reina fueron mejor recibidas y tuvo el aplauso de más concejales que los otros tres ponys quienes hicieron una mueca al ver el apoyo hacia la reina, la representante de Dunnahoof se levantó para pedir palabra, que le fue concedida.
-Comparto el sentimiento de nuestra reina, violencia solo generará más violencia, si queremos lograr la paz entonces tenemos que mostrar que estamos dispuestos a cambiar las tácticas de miedo que se vivían en otros tiempos- Igual que la reina ella recibió aplausos, también se les sumó la representante de pueblo verde, Gardenia Spell.
-Me uno a la opinión de mis compatriotas la pena de muerte fue por mucho tiempo el temor de todo criminal pero de igual forma lo fue de aquellos cuyos crímenes o que habían sido acusados falsamente, todo el mundo vivía con miedo de cometer un error y llegar a perder la vida por eso, es por tal motivo que considero a la pena de muerte como algo innecesario en nuestros tiempos de nueva paz y prosperidad- Dijo ella al igual recibiendo más aplausos y continuó –Hay otras soluciones a esto, lo he oído de aquellos que han venido de la tierra de Equestria a tener una vida en nuestro mundo, pero creo que no conozco lo suficiente por lo cual solicito a los representantes de la tierra de Equestria nos den su opinión acerca de este tema y nos ilustren de la forma en que manejan ellos a peligrosos criminales que han tenido a lo largo de su historia- terminó de hablar ella y a los demás concejales les pareció buena la sugerencia de Gardenia, la princesa Cadence y el ministro se miraron y él cedió la palabra a la princesa del amor.
-En nuestra tierra, no hemos visto la necesidad de usar tal medida como la pena de muerte contra aquellos que atentan la paz de nuestro reino, incluso aquellos que han tenido un poder fuera de nuestra imaginación, capaz de sumir a nuestro mundo en la oscuridad, no fueron muertos, solo capturados o desterrados al tártaro, un lugar donde bajo la vigilancia del perro cerbero de 3 cabezas se mantienen ahí, puedo hablarles de ellos de igual manera, Discord, espíritu del caos y la desarmonía no fue destruido en el momento en que intentó apoderarse, fue convertido en piedra, por milenios permaneció así hasta que escapó, pero la princesa de la amistad y sus amigas lograron vencerlo de nuevo, más adelante una de ellas logró lo que se creía imposible, lograr que ese ser actuara para bien y no para mal, la misma princesa Celestia tuvo difíciles decisiones que tomar pero en ningún momento pasó la idea de dar muerte a nadie, podría mencionar más ejemplos pero no quiero tomar demasiado tiempo de esta junta por lo que he de ceder ahora la palabra al ministro de Canterlot si el consejo así lo desea hacer- Dijo ella lo cual dejó impresionados a arios de los concejales, sorprendidos de que la tierra de Equestria no haya aplicado nunca esa ley.
-Gracias, miembros del consejo, solo quiero decir que entiendo el punto de vista de todos los aquí presentes, la más mínima mal interpretación de las palabras aquí dichas pueden llevar a un conflicto mayor, la opinión aquí de este humilde servidor suyo es que lo que debemos buscar no es la muerte, ya que de lo contrario formaríamos parte de ese ciclo de violencia sin fin que tanto queremos terminar, debemos buscar la justicia, es verdad lo que la princesa Cadence les dice, lo sé porque yo viví el regreso de Discord y muchos otros eventos más, les puedo asegurar en cada caso aquellos que atentaron contra la paz de Equestria fueron tratados con justicia y están en este momento cumpliendo su condena en encierro o en el tártaro lugar de donde les aseguro es imposible salir, mientras cerbero cuide la puerta de entrada, un encierro perpetuo puede ser mayor castigo para los criminales en todo caso, pero la muerte no se debe dar por nuestros cascos- Las palabras del ministro fueron más aplaudidas que todas las anteriores.
-Entonces, con todo lo ya oído entra el tiempo en que este consejo debe votar de manera formal ante esta importante decisión, escriban ahora su voto a favor o en contra del regreso de la pena de muerte a nuestras leyes y pasen sus papeles con el voto escrito aquí para el conteo oficial, gracias- Dijo la reina Diana y todos los presentes tomaron algo para escribir.
-La decisión ha sido tomada, por mayoría de votos la ley no es aprobada- Comentó el vocero y todo el mundo aplaudió menos los 3 que habían votado a favor, sin embargo la reina al contar los votos notó que había 4 a favor de la pena de muerte, alguien más había votado a favor de esta ley pero no tenía idea de quién podría ser, esto le preocupó un poco pero con la mayoría ganada nada se podía hacer ahora, lo cual la tranquilizó para seguir con la junta consejal.
-Prosigamos entonces con el siguiente punto del consejo, nuestro comercio, tanto interno como externo e inter dimensional- Habló la Reina para dar seguimiento a la sesión.
Mientras en el salón se presidía la junta consejal, aquellos que vieron de acompañamiento y solo para el saludo formal se habían quedado en uno de los salones del castillo a manera de sala de espera, tenían de todas maneras comodidades para poder estar ahí sin aburrirse tanto, sirvientes atendían sus necesidades y cocineros preparaban lo que les pedían, tenían a su disposición una gran colección de libros de distintos temas para que pudiesen entretenerse en algo, aquellos que lo quisieran podían recibir un tour del castillo guiados por guardias reales.
En el salón se encontraban sobre todo aquellos que acompañaron a los concejales, varios de ellos sus hijos o algún otro familiar que vino con ellos, las hijas del barón Storm, Roxane y Amelia Storm, así como los hijos del varón Raven Hooves, Aurol Hooves y su hermana Clarissa Hooves, la hija de Gardenia, Leaf Spell por su parte había solicitado un recorrido por el castillo para poder buscar a su padre, a su tío y su hermano al no poder esperar más por verlos, el hijo del alcalde de pueblo granito, Travis Edge, se encontraba de igual manera leyendo un libro, igual la hija del almirante Wave, Storm Wave que estaba leyendo cartas náuticas de Costa de la Luna y aun ahí estaban los acompañantes de los regentes de la nación del frío, La princesa Snow Wing y su ahora guardia personal, Bjor.
-Entonces- Habló la princesa Snow Wing después de un rato de silencio incómodo –Al final si te convertiste en un guardia real por lo que veo- Dijo.
-Sí, lo conseguí, las pruebas fueron duras pero logré mi objetivo Snow, lo siento quiero decir…, princesa- Respondió Bjor corrigiéndose en el último minuto.
-¿Y tu familia?- Preguntó la princesa.
-Bien, todos están bien, en casa, atendiendo asuntos de la región- Respondió él de manera corta.
-Eso es bueno, entiendo que Alto Monte tiene el punto más elevados de nuestro reino ¿verdad?- Preguntó ella tratando de sacar más plática.
-Está en lo correcto majestad- Respondió Bjor y la princesa suspiró -¿Ocurre algo princesa?- Preguntó él al notar a Snow Wing incómoda.
-De hecho sí, deja de hacer eso, ¿quieres?- Lo que ella dijo confundió al pony de hielo –No me hables como lo hace todo el mundo lleno de cortesías y protocolo, lo detesto, llámame por mi nombre, como lo hacías cuando éramos un par de potros- Pidió ella con amabilidad.
-Yo… no puedo, eso fue de niños, las cosas son diferentes ahora, soy miembro de la guardia real, estoy a su servicio, solo eso- Respondió él lo que disgustó algo a la princesa pero en vez de reprocharlo ella se le acercó más con una mirada sospechosa.
-¿Qué te pasó?, quiero que me regreses a mi amigo, ¿Quién eres y que hiciste con Brot?- Eso hizo que el pony la mirara fijamente –Anda, ¿Dónde está Bijo?- Ambos se miraron un momento y rieron un poco.
-Lo sigues haciendo- Respondió con más calma el pony.
-De pequeña no podía decir tu nombre así que te llamé infinidad de otros, eso te volvía loco y cuando lo pude decir, la verdad es que decidí no hacerlo, era divertido verte explotar jaja- Contestó ella entre risas.
-Es verdad, recuerdo bien eso, hasta yo me equivoqué en mi nombre, eso fue frustrante pero ahora es divertido- Comentó el pony y la volvió a mirar, tantos años que habían pasado y ella había cambiado muy poco.
-Entonces, ¿Sigues con tu protocolo, Boris?- Se burló una vez más y eso hizo reír al pony.
-Como comande su majestad, Snow Wing- la joven yegua sonrió al oír su nombre.
-Qué bueno que hayas vuelto Bjor, te extrañé- Confesó ella poniendo su casco en el hombro del pony.
-Y, y yo a ti Snow- Respondió él con una sonrisa.
Ambos se miraron y notaron lo mucho que habían cambiado a través de los años, Snow Wing notó aparte de la altura de Bjor que el entrenamiento le había dado una buena complexión física, la voz del pony de hielo era profunda y ese rostro ya definido. Por su parte Bjor no pudo ignorar el hecho de que la princesa era en verdad linda, su físico bien definido sobre todo su suave rostro y sus alas, esas alas que nadie podía ignorar puesto que era la única de su raza que las tenía, ambos se sonrojaron un poco y desviaron la mirada apenados al darse cuenta.
-Disculpe guardia- Habló una de las hijas del Barón Storm, Roxane la mayor de las dos, una yegua de pelaje blanco con crin roja carmesí y como todo el mundo ojos dorados, junto a ella su hermana menor Amelia, de pelaje verde claro, ojos dorados y crin castaña.
-A sus órdenes señorita Storm- Respondió el guardia que estaba en la puerta.
-¿Se encuentra el príncipe Silver Shine de casualidad en el castillo?, por la junta consejal supuse que él estaría aquí- Habló ella y su pregunta llamó la atención de los demás ahí en la sala de espera.
-Lo siento señorita, el príncipe no se encuentra en el reino en este momento, la reina Diana no informó de algún arribo de su parte ni tampoco el príncipe avisó- Respondió el guardia a lo que la yegua arqueó una de sus cejas y se retiró.
-¿Por qué hiciste esa pregunta Roxane?- preguntó Amelia intrigada.
-Solo quería saber hermana, se me hace interesante que siendo una junta de consejo que involucra a todo el reino crepuscular, nuestro príncipe no se encuentre presente, es decir, ¿Acaso hay algo que se lo impida?- Comentó Roxane lo que llamó la atención del hijo del alcalde de pueblo Granito que las escuchaba.
-Si me permiten- habló la pegaso Storm Wave –Escuché de mi padre que el príncipe Silver se encuentra aún en la tierra de Equestria- Comentó ella.
-No lo entiendo, ¿Por qué nuestro príncipe prefiere estar en esa tierra que con su pueblo natal? ¿Acaso no le importan los asuntos de su reino de origen?- Comentó Roxane poniendo en duda a Silver ante los demás.
-Bueno, según sabemos ahora el príncipe fue criado toda su vida en ese lugar y la experiencia que tuvo con la antigua reina no ayudó mucho a que fuera una buena primera impresión, debe ser alguna especie de trauma emocional la razón por la que no pasa tiempo en este lugar- Comentó desde su asiento Travis Edge sin despegar su vista del libro que estaba leyendo.
-Ah sí, ese incidente mientras nosotros aún éramos jóvenes- Comentó Roxane.
-Yo ni siquiera había nacido- Mencionó Amelia.
-¿Pero por qué tanta cuestión sobre el príncipe Silver Shine?, si me permite preguntar señorita Roxane- Cuestionó la pegaso.
-Solo es algo que se me ocurre, algo que he oído a mi padre mencionar- Comentó ella con un tono que interesó a todos los demás.
-¿Y ese sería?- Preguntó ahora el hijo de los Hooves, Aurol.
-Piénsenlo, el príncipe no está aquí, pero si él lo desea puede regresar en cualquier momento y reclamar el trono y con las leyes impuestas desde la antigüedad no habría nada que la reina pudiese hacer más que obedecer y darle el trono- Explicó ella.
-No veo el punto- Comentó Clarissa Hooves.
-Que si el llegara a hacerlo, entonces necesitaría de una reina- Todos entendieron bien a lo que la pony se refería.
-Bueno, en eso tienes razón, pero creo que sería muy difícil de hacer dado que el príncipe nunca se encuentra aquí, aunque es una muy buena posibilidad- Habló Storm mostrando interés.
-Lo sé sobre todo por el baile del carnaval del tiempo acercándose, aquella vez ¿no recuerdan que el príncipe estuvo presente?- Preguntó de nuevo Roxane.
-Eso fue hace 3 años, pero cierto, las tradiciones del reino implicaban que el príncipe heredero debía de realizar un baile con las doncellas del reino a manera de presentación para un futuro evento donde se pudiese realizar un cortejo real- Comentó Amelia apoyando a su hermana.
Todos empezaron a hablar sobre el tema en cuestión formando sus propias opiniones acerca de aquella posibilidad de ascenso al trono por un rato a excepción de la princesa Snow Wing y Bjor que se mantenían al margen de la situación con muy poco interés por los asuntos de los que ellos hablaban.
EQUESTRIA
Mientras en la tierra de Ankalia se daba cita la reunión consejal, en Equestria, más específico en Canterlot se daba una reunión parecida pero llena de más tensión diplomática.
-Princesa Celestia, debe entender que mis peticiones son por la seguridad y mi entendible preocupación por mi pueblo, cada día la corrupción y la delincuencia crece, la incertidumbre se apodera de nosotros, los criminales en las calles portan armas de fuego mientras nuestros guardias deben enfrentarse a ellos aun con arcos y flechas, estamos en desventaja- Hablaba un griffo de pelaje negro y rostro gris, vestía con una elegante coraza y una magnífica capa de color rojo, sobre su cabeza una corona de oro que lo acreditaba como el rey de los griffos.
-Entiendo bien la situación de su pueblo Rey Grainfor, es por eso que le ofrezco la ayuda de Equestria, solo dígalo y un escuadrón de guardias especializados en el combate de armas de fuego será enviado para ayudarles en su situación- Respondió la princesa Celestia con calma, sabía de las intenciones del rey de los griffos respecto a las armas.
-No queremos guardias Equestres, ya se lo he dicho, planeamos resolver estos problemas nosotros, pero la ayuda que queremos que nos brinden es que a nuestras fuerzas se les proporcione del equipo adecuado para manejar esta situación como es debido, requerimos de armas de fuego, estamos dispuestos incluso a pagar el precio que nos marquen majestad- Replicó el rey, su constante rechazo de apoyo de tropas y su insistencia por obtener armas de fuego dejaba un poco claro lo que pretendía en realidad.
-En tal caso me temo que no puedo darle la ayuda que requiere, los acuerdos que firmamos con nuestros iguales del reino crepuscular dejan en claro la limitación de la pólvora negra y el uso de las armas de fuego, no otra raza las tiene puesto que según recordará, una facción de su ejército se propuso atacar a sus vecinos, resultando en una guerra civil que casi terminó con su reino- El rey hizo una mueca ante tal comentario, en efecto, tal acción los había dejado fuera no solo de los tratos comerciales de armas sino también del senado de Equestria –Si tiene alguna objeción o alguna sugerencia o gusta negociar de otra manera le invito entonces a presentarse con la reina Dianalicia Starshine- Agregó a su respuesta la princesa del sol que notó como el rey hacía fuerza al cerrar su pico, obviamente molesto.
-Entiendo, muchas gracias por su tiempo, nosotros no retiramos, princesa- Dijo él haciendo una reverencia forzada y con tono indiferente, los guardias los condujeron hasta su carruaje que ya le esperaba –Malditos Equestres, pronto se arrepentirán de esto- Murmuró mientras su carruaje se alejaba de regreso a su reino.
-¿Terminó la reunión con el rey de los griffos hermana?- Preguntó la princesa Luna entrando al salón del trono donde estaba su hermana, ella se había retirado para atender de emergencia a su hija que había tenido otra crisis.
-Sí, pero como siempre es un dolor de cabeza el tratar los mismos asuntos una y otra vez- Respondió ella tomando una aspirina –Esto de verdad me preocupa Luna, el reino de los griffos exige cada vez más la pólvora negra y las armas de fuego, desearía que esas cosas jamás se hubieran creado- Mencionó bajando de su trono -¿Cómo esta Star Night?- Preguntó.
-Esta descansando- Respondió Luna con tristeza.
-Encontraremos una manera Luna, te lo prometo- Le dijo Celestia tomando su casco para darle confort, desde que Star Night presentó los signos de estar perdiendo la magia en su cuerpo y volviéndose agua de nueva cuenta, ambas habían estado buscando alguna solución pero la salud de la princesa empeoraba cada día más.
-¡Su majestad!- Entró un guardia con toda prisa y muy alterado.
-¿Qué ocurre soldado?- preguntó Celestia sorprendida al ver al guardia sí.
-Hay… hay algo que deben ver majestades, es ver para creer, por favor, síganme- Respondió el guardia mientras recobraba el aire, ambas princesas asintieron y siguieron al guardia preocupadas.
ESCUELA DE CANTERLOT
-Y esa es la historia de cómo los Wonderbolts fueron fundados- Explicaba una profesora dentro de un aula donde varios ponys de la alta clase de Canterlot tomaban notas, entre ellos, la hija de Celestia, en lugar de ser educada en el palacio por instructores particulares, la princesa Krysandra había optado por estudiar junto a otros ponys, quería estar más presente en una vida "normal", al menos lo que ella consideraba normal.
La princesa tomaba apuntes tranquilamente mientras leía la página del libro que la maestra acababa de explicar, fue entonces que de pronto y sin razón aparente ella soltó el lápiz que tenía con su magia y se quedó inmóvil durante unos momentos.
-¿Krysandra qué ocurre?- Le preguntó una de sus compañeras al notar la parálisis de la princesa.
-Ya… vienen…- Respondió ella como en transe y su voz se oía algo distorsionada.
-Princesa, ¿Algo qué comentar para la clase?- Preguntó la profesora de historia al escuchar a la princesa hablar -¿Señorita Krysandra? ¿Le ocurre algo?- Preguntó de nuevo la profesora al notar que la princesa no le hacía caso.
-Profesora, necesito salir un momento, no me siento bien la verdad, ¿Me permite?- Preguntó ella de pronto, la profesora asintió y Krysandra salió de inmediato dejando a sus compañeros confundidos -¿Qué es este sentimiento que tengo?, es en el castillo, algo se acerca al castillo- Se dijo a sí misma y emprendió el vuelo de regreso al castillo de Canterlot.
CASTILLO DE CANTERLOT
-¿Qué es ese sonido?- Se preguntó la princesa Star Night despertando, con dificultad se acomodó en su cama que se sentí aun poco mojada, esto le alarmó, de nuevo su cuerpo perdía consistencia pero se concentró en el sonido que escuchaba, una especie de batir de alas es lo que la había despertado, no eran alas de pegaso o de pájaro, sonaban más como una especie de zumbido -¿Insectos?, de ese tamaño no es posible… No… ¿Será posible?- Se dijo a sí misma y se asomó por el balcón de su habitación.
-Es verdad, regresaron- Comentó Celestia al observar el gran enjambre negro que se acercaba, Changelings, después de años, habían vuelto al fin.
Empezaron a aterrizar en los límites del castillo vestidos con armaduras entre verdes y azules, machos y hembras por igual, de inmediato los guardias de Canterlot tomaron formación defensiva ante lo que creían era un ataque enemigo, ambas princesas no tardaron en llegar al sitio, manteniendo precaución en todo momento.
-Entonces, si son Changelings- Murmuró Luna –Después de todos estos años, ¿Acaso sabrán que…?- Celestia le dirigió una dura mirada a su hermana.
-No lo sé, y no lo menciones, si no lo saben entonces sería un verdadero problema- Comentó ella por lo bajo manteniendo una mirada severa que asustó a su hermana menor quien solo asintió aunque algo molesta por la forma de actuar de Celestia hacia ella.
Los Changelings entonces formaron dos filas a los lados creando un camino directo y se postraron ante una nueva figura que aterrizaba al principio, Celestia y Luna se quedaron sin habla, aquella que caminaba hacia ellas era casi tan alta como ambas, de color oscuro, con crin verde al igual que su cola, ojos de un color azul y el rostro, ese rostro era la viva imagen de la fallecida Reina Chrysalis.
-Saludos, princesa Celestia, princesa Luna- Habló esta nueva Changeling con amabilidad e hizo reverencia ante ambas –Es un honor conocerlas al fin, permítanme presentarme, mi nombre es Chrysalda, reina de los Changelings- Habló dejando a todo el mundo sorprendido, tanto Luna como Celestia estaban atónitas ante tal hecho, tanto que tardaron un poco en reaccionar y saludar de igual manera.
-Nosotras, nos disculpamos un poco por nuestra reacción es solo que esto es algo muy repentino e inesperado, no teníamos idea de que…- Hablaba Celestia pero la reina Changeling interrumpió.
-Es comprensible su reacción, los Changelings nos hemos aislado mucho tiempo del mundo exterior, desde la trágica muerte de nuestra reina, mi madre, hace tanto tiempo, de verdad nos tomó mucho tiempo reestablecer el orden- Las palabras de la changeling estremecieron sin duda a ambas, sobre todo a Celestia.
-¿Madre?, es decir que eres…- Tartamudeó Celestia.
-Así es, la hija de la reina Chrysalis, heredera de su trono, a su servicio, majestades- Dijo ella haciendo una reverencia y ordenándole a sus súbditos hacer lo mismo, esta confirmación causó que la presión de Celestia se fuera a los suelos y comenzara a temblar.
-¿Y cuál es el motivo de su sorpresiva visita a Canterlot?, majestad- Preguntó Luna para distraer la atención de todos pues ella notó a Celestia nada bien, ella se hizo cargo de las cosas mientras la princesa del sol era guiada por un guardia a la enfermería con excusa de atender otro asunto pendiente pero con la promesa de volver enseguida.
-Solo he de solicitar una audiencia, eso es todo, queremos integrarnos dentro del consejo que ustedes tienen, es hora de que los Changelings salgan de las sombras y hagan remuneración por sus hechos pasados, tenemos la intención de volvernos más fuertes creando alianzas no solo para nuestro beneficio sino para la mutua cooperación y crecimiento con los demás reinos, pido por tanto tomen en cuenta mi humilde petición, y me concedan una audiencia con los demás representantes para poder exponer de manera más clara mis puntos y asegurarles que el reino de los Changelings no representa más una amenaza sino una oportunidad- Comentó ella a la princesa Luna, ella escuchaba todo y parecía ser sincera pero había algo que le daba mala espina a la princesa de la noche.
-Como representante del consejo de Equestria yo apruebo su petición, tomará un tiempo el poder programar la reunión y llamar a todos los demás representantes, si usted lo desea podemos llamar a alguien del reino crepuscular, ya que de hecho es parte ahora de nuestro nuevo protocolo- Comentó la princesa Luna sin más opción pues por las reformas hechas a las leyes de Equestria debía atender dicha solicitud de la reina de los Changelings.
-Estoy honrada por su respuesta, gracias por no hacer de mi viaja aquí en vano princesa Luna- Ella hizo reverencia ante la nueva reina de los Changelings la cual correspondió al gesto cortés de la princesa de la noche antes de retirarse.
Los Changelings se formaron y alzaron el vuelo en un batir de alas tras su reina dejando un zumbido que puso nerviosos a más de uno, Luna los observó hasta perder de vista al gran enjambre entre las nubes y regresó al castillo para ir en busca de su hermana y revisar su estado, este suceso había sido algo un poco fuerte para la monarca del sol.
-Saben que hacer- Comentó la reina de los Changelings mientras volaba junto a sus guardias.
-A sus órdenes mi reina- Asintió uno de sus guardias y ordenó a un grupo de varios Changelings que lo siguiesen de nuevo a tierra a una parte donde nadie pudiese verlos.
-Saben su misión, regresen a la ciudad enseguida y cumplan su objetivo- Comentó este guardia y entregó a cada guardia que iba con él una pequeña caja dentro de la cual había poco más de una docena de capullos como huevos totalmente circulares y pequeños de color verde –El resto de ustedes viene conmigo a Ponyville, debemos mezclarnos, elijan bien sus objetivos y aquellos que ya tienen un blanco asignado no los pierdan de vista, recuerden, no sustituyan a nadie conocido o podrían levantar sospechas- Este Changeling llevó a los siguientes al poblado, ¿Qué plan estarán maquinando ahora?
-Parece que todo esté yendo como debe y… ¿Uh?- La Changelings sintió una presencia acercarse de pronto y sonrió, ordenó a sus tropas ocultarse en las nubes cercanas mientras ella hacía lo mismo, fue en ese momento cuando por ese lugar pasó la hija de Celestia, la princesa Krysandra, quien por un momento se detuvo en el lugar, miró hacia todos lados sintiendo como si alguien la observase pero al final continuó su recorrido hacia Canterlot –Vaya, vaya, empezaba a dudar de que sintiera nuestra presencia después de tantos años con sus habilidades suprimidas, pero veo que no es así, perfecto, necesito que la mantengan vigilada también, hay planes especiales para ella- Mencionó la reina Changeling y dos de sus súbditos se volvieron palomas para regresar y seguir a la princesa –Te veré pronto, pequeña hermana- Chrysalda dio una sonrisa poco amigable y se marchó en el resto de la colmena habiendo dejado ya a otra parte de ellos en las ciudades cercanas al castillo.
-¿Te encuentras bien Celestia?- Preguntó Luna llegando a la sala donde atendían a su hermana.
-Sí, ya me encuentro un poco mejor, gracias por hacerte cargo de la situación Luna- Respondió Celestia que aún tenía su casco en la frente.
-Por favor, denos un momento- Mencionó Luna y el doctor junto con las enfermeras se retiraron para darle privacidad a las gobernantes de Equestria.
-¿Cómo?, ¿Cómo pudo pasar esto?- Dijo Celestia mostrándose muy preocupada –Se suponía que Chrysalis había tenido solo una… una, ¿Cómo pude errar de esa manera?- Se preguntaba Celestia con mucho pesar por la forma en que decía esas palabras.
-Hermana, tranquila, tendrás una recaída, escucha, no sé por qué está pasando todo esto ahora mismo, pero al menos ya tenemos una idea de por qué los Changelings habían desaparecido por tanto tiempo- Comentó Luna de una manera calmada –Esta, reina Chrysalda ha solicitado una audiencia con los representantes de Equestria para unirse a nuestro consejo, puede que tal vez y solo tal vez sus intenciones sean verdaderas- Dijo ella y explicó a la princesa del solo lo ocurrido en ese asunto, hubieran seguido discutiendo el asunto pero alguien llegó a interrumpirlas.
-Madre, tía, ¿Qué ha pasado?- Llegó preguntando la princesa Krysandra.
-Hija, ¿Qué haces aquí?, se supone que debes estar en la escuela- Comentó Celestia aun tratando de comprender la situación por la que estaban pasando.
-Y ahí estaba madre, pero luego algo extraño ocurrió, no sé con exactitud cómo explicarlo, fue raro, en clase sentí como si algo se estuviese acercando hacia acá y sentí la necesidad de venir, no puedo explicarlo la verdad- Al decir eso ambas princesas se miraron una a la otra, Celestia se veía muy nerviosa -¿Qué fue lo que sucedió?- Preguntó la princesa ella de nuevo.
-No es algo de lo que te debas preocupar sobrina, tu madre tuvo una pequeña impresión, eso es todo, te pido que regreses a tus clases- Comentó Luna pero Krysandra dudaba de lo que le decían.
-Pero…- Intentó replicar.
-Hija por favor, haz lo que te pedimos, te prometo explicarte todo luego, pero por ahora creo que necesito un descanso, de verdad no me siento bien- Krysandra quería una respuesta pero al ver a su madre se dio cuenta de que tal vez ese no era el mejor momento para exigir respuestas a sus dudas, tampoco quería empeorar el malestar de su madre.
-Sí madre, siento lo que hice- Se disculpó la Alicornio y salió de la habitación –Algo no está bien aquí- Se dijo a sí misma.
-Changelings- Comentó una voz que exaltó a la hija de Celestia.
-¿Quién…? Star Night, ¿Qué haces fuera de tu habitación?, deberías estar descansando- Dijo la princesa al ver a su prima fuera de la cama y con obvios problemas para mantenerse en sus cascos –Un momento ¿Changelings?- Preguntó Krysandra.
-Sí, han vuelto, después de todos estos años, y despreocúpate por mí, estaré bien- Mencionó la hija de la princesa de la noche pero al dar un paso se tambaleó y casi cae, por suerte su prima la sostuvo.
-No, no lo estás, ven, te llevaré a tu habitación antes de que mi madre o mi tía se den cuenta de que no te encuentras ahí- Respondió Krysandra apoyando a su prima, la llevó a su habitación, la recostó en su cama y la tapó con las sábanas, luego tomó una silla con su magia y se sentó al lado de la cama de la princesa –Creí que los Changelings estaban extintos- Dijo ella.
-Yo igual y por la expresión de nuestras madres creo que ellas también pensaban lo mismo- Respondió Star Night acomodándose bajo las sábanas.
-¿Por qué crees que hayan regresado Star?- Preguntó Krysandra.
-No lo sé, solo espero que no sea nada malo- Respondió con un suspiro Star Night, ambas primas estaban consternadas por la situación.
-Celestia, ¿Crees que Krysandra vino porque…?- Preguntaba Luna consternada.
-No quiero creerlo… pero es posible…- Respondió Celestia con un gran nudo en la garganta.
-¿Qué piensas hacer hermana?- Le cuestionó de nueva cuenta Luna.
-No tengo la menor idea Luna…- Respondió Celestia.
REINO CREPUSCULAR
En la sala de espera los jóvenes hijos de los representantes seguían hablando sobre la política del reino y sobre todo el tema del príncipe Silver Shine heredero al trono, a pesar de que la Reina Diana era soberana por mandato del mismo Silver Shine, con solo presentarse en el reino, Silver se volvía la autoridad máxima de manera automática y eso todos los sabían, la hija mayor del representante Francis Storm había puesto el tema sobre la mesa y más interesante había hecho notar que aquella yegua que fuese su pareja tendría el trono casi asegurado, por su parte la princesa Snow Wing y su guardia personal no se metieron en la discusión, solo escucharon hasta que la princesa estuvo harta de tanto parloteo de parte de las demás ponys y pidió a Bjor que la acompañara en un paseo por el castillo para poder despejar su mente de tantas cosas que esos ponys estaban diciendo de otros, ella conocía al príncipe Silver, se podía decir que eran amigos más nunca había hablado tanto con él.
-No puedo creer en verdad que hablen de esa manera sobre las cuestiones de su reino, no hay duda de por qué están en crisis todo el tiempo en este lugar- Comentaba Snow Wing mientras caminaba junto a Bjor.
-Es su reino y son sus problemas, no hay nada que nosotros podamos hacer Snow- Respondió Bjor sin interés en el tema.
-Lo sé, pero la reina es una buena amiga de mi mamá y además la princesa Twilight es una gran pony, ¿la haz conocido?- Preguntó ella.
-No he tenido el placer, de hecho esta es la primera vez que veo a la reina Diana en persona, no he estado en el castillo las veces que ha ido a la nación del frío, y jamás he ido a Equestria, ni pienso ir, nuestra gente no puede pasar mucho tiempo ahí sin peligro de derretirse, a menos que sea en el llamado imperio de cristal, por lo que sé de ese lugar está rodeado de una tundra- Respondió Bjor a lo que la princesa asintió, era verdad lo que él decía.
Ambos iban platicando cuando Bjor chocó por accidente con un guardia del castillo.
-Ou, perdón por el golpe compañero- Dijo con amabilidad un pony joven unicornio que vestía la armadura del castillo.
-No importa, ¿Dónde están sus modales soldado?, ¿No le enseñaron a mostrar respetos frente a la realeza?- Preguntó él levantándose y dejando al unicornio confundido.
-Déjalo Bjor, no es necesario- Comentó la princesa pero el pony ya la estaba observando.
-Oh cielos, lo lamento de verdad, perdone mi imprudencia majestad, no estaba poniendo mucha atención- Se disculpó el pony e hizo reverencia ante la princesa de la nación del frío.
-No tenga cuidado soldado, ¿Cuál es su nombre?- Preguntó ella.
-Bueno mi nombre es…-
-¡BRIDGE!- Gritó alguien con fuerza.
-Sip, ese es- Comentó el pony con una sonrisa.
-He esperado por ti soldado- Sonó la voz del supremo comandante Darío Moon -¿Qué te ha retrasado? Hace más de 10 minutos que te espero en mi cuartel ¿Tienes alguna explicación?, y si es así será mejor que sea una buena o estarás limpiando letrinas por los siguientes 6 meses- Amenazó con un tono severo, estaba en un lado del pasillo que no le permitía ver a la princesa de la nación del frío.
-Lo siento señor, ya me dirigía hacia allá pero tuve un pequeño accidente con el soldado y la princesa- Respondió él dejando en duda al comandante.
-¿Qué?- Preguntó él y volteó a la orilla para ver por fin a la princesa Snow y su guardaespaldas –Oh, princesa, mis más sinceras disculpas, no era mi intención el pasarla por alto, le suplico me perdone por favor- Se disculpó el comandante sintiendo un poco de pena por el tono de voz que había utilizado antes.
-No hay cuidado comandante- Respondió ella y junto a Bjor se alejó un poco del lugar.
-En fin, muchacho, tenemos que hablar de inmediato así que ven conmigo que ya deberías haber recibido los detalles de lo que quiero hablar contigo- Le ordenó el comandante a lo que Bridge solo dio un saludo militar y siguió a su superior.
-Eso fue inusual- Comentó Snow Wing y sintió curiosidad.
-Cierto, pero no debemos de inmiscuirnos en asuntos que no son de nuestro reino, sobre todo en asuntos oficiales o militares, así que mejor regresemos a la sala de espera o podríamos tener pro… ¿¡SNOW!?- Dijo el pony de hielo al notar a la princesa ir en dirección hacia donde se fueron el comandante y Bridge –¿En el nombre de los dioses qué haces?- Preguntó él molesto.
-Quiero saber qué es lo que ocurre, para que el comandante llamara a un pony en específico quiere decir que algo interesante está pasando por aquí- Dijo ella pero antes de que siguiera avanzando Bjor le tapó el paso.
-No puedes, lo siento pero es mi deber cuidarte y eso quiere decir que te detenga en el caso de que alguna de tus acciones te pueda poner en peligro, así que puedes intentar lo que quieras que yo no me voy a…- El pony había cerrado los ojos y negado con la cabeza ante la acción de la princesa pero cuando los abrió de nuevo vio que ella ya no estaba, miró a todos lados confundido sin saber lo que había pasado hasta que escuchó un par de campanadas leves, era el sonido que hacían las alas de la princesa al batirse en el aire.
-Entonces ven conmigo, mi guardaespaldas debe ir a dónde yo vaya, ¿no es así?- Preguntó ella con una sonrisa ante la mirada atónita de Bjor, era la primera vez que veía a Snow Wing usar sus alas para volar, le había mostrado como se veían al estar extendidas pero nunca había volado cerca de él, lo cual tenía sentido, en la nación del frío, después de aquel atentado que sufrió, su padre le había prohibido volar para no ser blanco de sus enemigos –Si tu vienes entonces no habrás roto ninguna de las órdenes de mi padre, así que no habrá ningún problema, andando Bjor- Agregó ella con una sonrisa tierna que derritió un poco al guardia, ella voló y él la siguió con mucho cuidado hasta la oficina del comandante de las fuerzas crepusculares.
PONYVILLE
En el pequeño pueblo de Ponyville…
-Y es así como invocaremos el hechizo de transmutación para convertir una manzana en naranja- Explicaba la princesa Twilight a su grupo en clase dentro de la escuela, ella se encargaba de la materia de hechizos básicos nivel 3, y la de hechizos y conjuros de nivel 1 para los de nuevo ingreso, fuera de ello fungía como rectora de su escuela –Muy bien, ahora quiero que ustedes lo intenten, concéntrense y recuerden usar alguna emoción para alimentar su magia pero de manera moderada, una emoción muy fuerte podría causar un resultado inesperado, se los digo por experiencia propia, así que mucho cuidado y por favor…- La puerta de su salón se escuchó tocar y ella volteó para luego abrir con su magia y dejar pasar a Spike que había reconocido a través del cristal –Un momento-
-Twilight, lamento interrumpir tu clase pero hay algo que debo comentarte, es importante- Mencionó el dragón serio, Twilight asintió, dio instrucciones a sus alumnos y salió a hablar con el dragón.
-¿Qué pasa Spike?, estaba en medio de mi clase, al terminar esto debo ir a la junta del reino crepuscular, es la primera vez que estaremos presentes- Comentó ella algo disgustada por la interrupción de su horario.
-lo siento Twi, no te molestaría si no fuese algo importante, verás las princesas mandaron un mensaje, de suma importancia, planeaba dártelo después pero inmediatamente recibí otro que me decía que leyera el anterior y lo mostrara a ti- Dijo el dragón dejando a Twilight confundida, Spike le entregó el pergamino y ella lo leyó, sus ojos se abrían mientras lo leía y al terminar puso su casco en la boca.
-Volvieron… después de todo este tiempo, ¿y quieren unirse al consejo?, algo anda mal aquí, es demasiado tiempo de su ausencia, tengo que ir a Canterlot entonces, no tengo opción- Comentó ella cerrando el mensaje y con notable preocupación en el rostro.
-¿por qué habrán regresado después de tanto tiempo?- Preguntó el dragón.
-No lo sé… pero…-
-Spike querido- Ambos miraron hacia Apple Bloom que venía, ella sonrió y abrazó a Spike que la recibió con brazos abiertos.
-Hey linda, ¿Cómo va todo?- Preguntó el dragón dándole un beso.
-Spike, aquí no por favor- Respondió ella apenada y entre risas –Sigo trabajando, dime, ¿Qué te trae a ti a la escuela querido?- Le preguntó ahora ella.
-Oh nada importante la verdad, solo lo de costumbre, dejarle a Twilight un mensaje que le mandó la princesa Celestia, ya sabes, lo de siempre- Contestó el un poco nervioso pero ella lo dejó pasar.
-Oh, okey, por cierto, quiero aprovechar que estas aquí para preguntarte, ¿Quieres que mande la invitación, ya sabes, a Rarity y su familia?- La pregunta tornó el ambiente un poco serio, Spike se quedó callado unos momentos, un silencio que nadie interrumpió, sabía que invitar a Rarity significaba también invitar a Sweetie Belle, la pony que le rompió el corazón, pero eso había sido hace años, Spike se sentía listo para dejar eso atrás.
-Dámela, yo la envío- Dijo el dragón algo inexpresivo y extendió su garra para recibir la invitación de cascos de Apple Bloom, él la miró un momento, se despidió y salió de la escuela hacia el castillo pero de paso fue a la oficina de correos, al llegar su turno dudó un momento, recordó los años de antaño y como había pasado grandes y felices momentos al lado de Sweetie Belle, siempre creyó que ellos estarían juntos siempre, pero el cruel destino se encargó de mostrarle lo equivocado que estaba y cómo las cosas pueden doler más de lo que uno espera –Sweetie…- Mencionó él con nostalgia pero sacudió su cabeza y entregó el sobre de la invitación a Derpy para que lo enviara en correo exppress –Esta hecho- Se dijo a sí mismo el dragón y se retiró.
REINO CREPUSCULAR
-¿Qué quiere que haga qué?- Preguntó el pony de pelaje gris, el mismo que chocó por accidente con el guardaespaldas personal de la princesa Snow Wing, Bridge, un joven soldado muy talentoso, el guardia real estaba muy sorprendido al parecer por lo que le habían dicho el comandante que tenía que hacer.
-Entiendo tu sorpresa, la verdad era de esperarse esa reacción de tu parte, estoy consciente de lo peligroso que es esta tarea que te estoy pidiendo, de hecho debo discutirlo con la reina una vez más después de esta reunión Bridge, pero te aseguro que esto es una misión de suma importancia para el reino, el destino de todos sus habitantes podría depender de esto, soldado, ¿Estás dispuesto a aceptar esta peligrosa tarea aun sabiendo de sus riesgos?- Le preguntó el comandante al joven unicornio que aún no podía creer la misión que le estaban asignando.
-infiltrarme en territorio enemigo para recabar información, cosa que puede terminar matándome en muchas maneras distintas, tantas que de hecho no las puedo contar en lo absoluto, bien, yo acepto señor, iré al territorio de las bestias- Respondió él con firmeza.
-Eres un valiente soldado Bridge, pero descuida, no tienes que hacer esto solo- Comentó el comandante haciendo que el unicornio diera un suspiro de alivio al saber que no tendría que hacer esto por propia su cuenta.
-Oh que bien, ¿De cuántos batallones estamos ablando entonces señor?- Preguntó él con una sonrisa.
-Uno- Respondió con simpleza el comandante.
-Excelente, con un batallón las posibilidades son más altas para poder…-
-No soldado- Interrumpió el comandante –No un batallón, solo un acompañante- El comentario puso pálido al pony que ahora estaba seguro de que eso era una misión suicida.
-Con todo respeto señor, ¡¿Acaso perdió usted el juicio?! La misión es de por sí ya difícil con un escuadrón pero ¿ahora piensa que solo dos ponys podrán lograrlo?- Preguntó él estando alterado.
-Soldado, tranquilo, para esta misión no se necesita de la fuerza, se requiere de una gran estrategia, mucho sigilo y sobre todo cooperación entre tú y tu acompañante- Le respondió con firmeza el comandante Darío, Bridge seguía inseguro pero pensó bien las cosas, si las vidas de todos dependían del éxito o fracaso de esta misión entonces no podía echarse para atrás, después de todo él era un soldado y tenía que cumplir con su deber.
-Bueno, ¿Quién será mi compañero de viaje entonces?- Preguntó Bridge.
-Te introduciré en un par de días, primero debo terminar de arreglar un par de cosas más antes de poder enviarlos a ambos a esta misión, eso sería todo soldado, puedes retirarte- Bridge dio un saludo militar y salió de la oficina del comandante, el pony estaba muy pensativo en sobre quién sería su acompañante, de pronto se sintió observado, volteó hacia sus alrededores pero no sintió nada cerca de él más que una leve brisa fría que según él, provenía desde alguna ventana cercana, sin saber que al doblar a la esquina contraria de donde se dirigía había un par de ponys que lo observaron.
-Cielos… ¿Oíste todo Bjor?- Mencionó la princesa Snow Wing asomando la cabeza por la esquina del pasillo.
-Sí, pero es algo en lo que no debemos meternos para nada Snow Wing, ya es bastante malo que hayamos espiado asuntos del reino crepuscular, pudimos habernos metido en problemas si nos descubrían, o peor, pudimos haber causado un conflicto internacional- Respondió Bjor mirando hacia todos lados procurando que nadie estuviese cerca para escucharlos hablar.
-Exageras Bjor, además creo que deberíamos buscar la manera de ayudar- Dijo la princesa muy segura de sí misma.
-¿Qué?, ¿El hielo se te subió a la cabeza Snow?, lo que debemos hacer es olvidar este asunto y regresar a la sala de espera, estoy seguro que la junta está por tomar su primer receso y tus padres de seguro irán a buscarte ahí- Explicó el pony tratando de convencer a la princesa de regresar al salón donde los demás estaban.
-Ash, te recuerdo más divertido, además el hecho de que seas mi guarda espaldas y que seas lindo, no te da el derecho de decirme cosas así- Respondió molesta la pegaso de hielo.
-Pues lo siento pero tu seguridad es primero y… ¿Acaso me llamaste lindo?- Preguntó Bjor al darse cuenta de lo que la princesa le dijo.
-Sí, pero no fue un cumplido, hmm- Agregó aún molesta más Bjor tenía una pequeña sonrisa en su rostro, ambos entonces regresaron a la sala de espera donde seguían varios de los hijos de los representantes.
SALA DEL CONSEJO
-Y entonces, por mayoría de votos, se destinará más recurso a la infraestructura de las villas que requieran de construcción, así como a las escuelas y sus programas- Comentó la Reina Diana para luego recibir aplausos aunque no todos estaban conformes con esas decisiones que se tomaban en consejo, después de varias horas de juntas y propuestas, rechazos y discusiones en las que se tuvo que llamar al orden un par de veces, la junta dio por terminado el primer día de las sesiones y ahora todos los asistentes se presentaban en el salón comedor para una cena.
-Creo que a pesar de todo la junta cumple con los objetivos que se quieren- Comentó la representante de Dunnahoof en una conversación con la reina y la representante de pueblo verde.
-Estoy de acuerdo, hemos logrado buenos avances en la diplomacia gracias a estas reuniones, mis felicitaciones majestad- Dijo Gladenia Spell mientras probaba un poco de comida de la bandeja de bocadillos que los sirvientes pasaban.
-Gracias por sus comentarios, he tratado de llevar a nuestra tierra por una vía más democrática, tomando bases de la tierra de Equestria y sus semejantes- Respondió la reina bebiendo un poco de vino.
-Cierto, ahora con los representantes de la tierra de Equestria en nuestro consejo las cosas podrán llevar un avance mayor sin duda- Comentó Glardenia y siguieron hablando por un rato entre ellas.
-No puedo creer que la pena de muerte siga siendo rechazada de esta manera- Comentó el representante Francis Storm molesto aún.
-No puede hacerse nada, el consejo lo decidió- Mencionó Raven Hoof de Amalia que conversaba con él.
-Caballeros, un gusto poder saludarlos- A ellos se les acercó el representante de la tierra de Equestria que venía en lugar de las princesas, Maxius Everstone, el primer ministro de Canterlot.
-Primer ministro- Saludaron ambos con un poco de desprecio, ambos ponys no toleraban mucho a los Equestres pues creían que la influencia pacífica de esa tierra había contaminado las tradiciones del reino.
-Debo decir, entiendo el punto que ustedes marcan sobre la pena de muerte, un poco extremista pero les aseguro que yo la considero un método a veces necesario para imponer el orden- Las palabras del ministro llamaron de inmediato la atención de los dos ponys que se quedaron algo confundidos al escucharlo.
-¿Disculpe?- Preguntó Raven Hoof.
-Me refiero a que entiendo muy bien su punto de vista y si me harían el honor, hay algo que quisiera comentarles, algo que haría un gran bien a su tierra y claro a ustedes y su familia por igual además de sus intereses mis señores- El primer ministro los había ya enganchado así que los dos representantes de Ankalia menor y Amalia acordaron una cita futura con el ministro para escuchar lo que el pony de Equestria tuviera que decirles.
-Entonces, escuché que ha aceptado participar en nuestros próximos juegos- Comentó la princesa Cadence acercándose a la reina Diana.
-Oh, Majestad, am, sí es verdad, creo que será una buena manera de fortalecer más las relación entre nuestros mundos, aunque debo aclarar que solo participaremos en eventos deportivos y físicos- Contestó ella de manera amable pero sintiendo la tensión de parte de la princesa del amor.
-Entiendo, bueno, estoy muy ansiosa de ver lo que sus participantes podrán hacer en los eventos, apuesto a que será muy educativo e interesante de observar, estoy ansiosa por descubrirlo- Respondió Cadence para luego beber un poco de ponche –oh claro, debo hacerle entrega oficial del programa y reglamentos, es lo básico que sus participantes deben conocer para los juegos interescolares, aquí tiene- Mencionó ella dando el libro a la monarca del crepúsculo.
-Muy amable de su parte majestad, si no es mucha molestia, quisiera preguntar por el estado de mi primo el príncipe- Comentó ella para saber sobre Silver Shine.
-OH sí, Silver Shine lo hace de una manera excelente en la escuela, pero no se le ocurra pensar que uno de mis mejores participantes se unirá a su equipo, después de todo, su familia lo apoya en Equestria- Lo último dicho sonó más como un desafío y la reina pudo darse cuenta de esto –Muy bien, ya no le molesto más, y espero verla entonces en los juegos majestad, la esperaremos con muchas ansias- Agregó Cadence para luego hacer una reverencia y retirarse.
-Sí, yo igual- Se dijo a sí misma la reina Diana y dio un suspiro, por lo visto el rencor de la princesa del amor hacia esa tierra seguía vigente aun hoy en día, no podía culparla claro, después de todo su madre había asesinado al esposo de Cadence, lo cual le hacía sentir responsable a la reina, todavía pensaba que si hubiese permitido que asesinaran a su madre hace tantos años, pudo haber evitado toda aquella catástrofe ocurrida, ella no siguió pensando más en eso, tomó un trago de su copa y siguió rondando el lugar para hablar con los demás representantes de las provincias y naciones.
-Madre- Habló una de las ponys, leaf, la hija de Gardenia que venía acompañada de dos ponys, su padre y su hermano.
-Oh vaya, sí que desapareciste por un rato hija, ¿Todo bien verdad?- Comentó ella y observó a los ponys, se dirigió hacia ellos –Y ustedes dos, deberían visitarme más seguido- Mencionó ella con una sonrisa.
-Hola madre- Respondió Brave Hoof y abrazó a la pony que correspondió.
-Es bueno verte hijo, mira lo alto que estas, te dejo de ver por un mes y ya casi me sobrepasas mi guerrero- Mencionó ella y fue hacia el capitán –Contigo quiero hablar sobre, esa misión a la que lo llevaste- Dijo con un tono algo serio.
-Oh, te enteraste jeje…- Contestó Strong Hoof nervioso y tragando saliva.
-¿Tu qué crees?, escucha sé que es el trabajo de un soldado pero ¿de verdad es necesario que Brave tome esos riesgos?- Dijo ella preocupada.
-Escucha querida, sé cómo te sientes pero así es esto, me asignaron a esta tarea y como mi teniente, Brave tenía que acompañarme, es cuestión de protocolo- Respondió el pony explicando la situación.
-Lo sé pero, no puedes, no sé, asignarle algo más, ¿seguro?, algo en el castillo quizás- Comentó ella.
-Madre por favor, papá tiene razón, es parte de mis deberes en la armada, debo atender a mis responsabilidades como las de cualquier otro soldado, por la seguridad de todos y por el reino- Dijo el pony algo molesto.
-Lo sé, pero solo quiero que estén seguros- Respondió Gardenia.
-Lo estaremos madre, no te preocupes- Contestó su hijo dándole un abrazo.
-Claro, porque eres un experto en eso, como la vez del panal, ¿lo recuerdas?- Mencionó Leaf dando una carcajada.
-Creí que acordamos no hablar del incidente más, hermanita- Comentó Brave Hoof molesto de nuevo.
-Lo siento, pero es de verdad demasiado gracioso como para olvidarlo jaja- Continuó Leaf –Sobre todo porque mamá pasó casi una hora sacando aguijones de tu flanco- Agregó ella y el pony se puso rojo de vergüenza y molestia.
-¿Puedo echarla al calabozo?- Preguntó el pony.
-No- Respondió su padre a lo que el pony solo suspiró –Bueno, es momento de seguir con nuestra ronda, nos veremos entonces mis amores- Comentó Strong Hoof y dio un abrazo a su esposa y a su hija.
-Te esperaré padre, a ti también hermano- Respondió Leaf.
-Claro que nos veremos, tenemos cosas más de que hablar- Dijo Gardenia dándole un beso a su esposo y luego un abrazo a su hijo para luego estos últimos retirarse y ella seguir en la cena junto con su hija.
-Nos retiramos entonces a descansar majestad- Habló a la reina el barón Storm que venía ya con su familia completa.
-Como desee Barón, es bienvenido a estar en el castillo si lo desea así, se han preparado habitaciones para aquellos que han asistido a la junta consejal- Respondió la princesa con amabilidad al pony.
-Se lo agradecemos pero tenemos reservaciones para el hotel en la zona principal, además de que quedé de verme con un familiar que hace mucho tiempo no visito, tanto que la última vez que nos vimos, mis hijas aún estaban pequeñas- Respondió él haciendo una reverencia.
-Lo entiendo, les deseo entonces un buen descanso Barón Storm, Lady Ruby, Roxane y Amelia, un placer verlas- Correspondió la reina a la reverencia.
-Igualmente majestad- Respondieron las 3 a la vez y se retiraron.
-Dime hija, ¿Resultó?- Preguntó a Roxane el barón una vez que salieron del castillo.
-Si padre, los hijos de los delegados, sobre todo las hijas, reaccionaron como dijiste que lo harían- Comentó Roxane sonriente.
-Buen trabajo hija- Comentó ahora Lady Ambari Rubi.
-Padre, ¿Es de verdad necesario esto?- Preguntó Amelia y su padre le dedicó una mirada seria.
-Escucha hija, hay cosas muy importantes que se deben atender y es imperativo que lo que estamos haciendo se cumpla, además ahora tengo una buena razón para creer que nuestros planes pueden completarse y lo verán todos aquí- Respondió él silenciando a su hija y luego miró a Roxane –Impondremos el orden de nuevo a través de ti querida hija, pronto todos se arrodillaran ante ti como la nueva reina- Sonrió él al igual que su esposa, Roxane lo hizo de igual manera muy confiada mientras Amelia miraba a su familia con algo de preocupación pero puso una sonrisa para poder "encajar" con ellos.
-¿Es todo lo que necesitan Mía?- Preguntó la reina que después de acabada la cena guio a los monarcas de la nación del frío hacia su lugares donde se quedarían durante los días de reunión del consejo.
-No te preocupes por nosotros Diana, trajimos una de las esferas de hielo, mientras estemos en la habitación tendremos todo el frío que necesitamos- Respondió la pegaso con una sonrisa, miró hacia los pasillos del castillo con nostalgia –Y pensar que hace años yo limpiaba estos lugares- Comentó ella.
-Has crecido mucho desde entonces Mía, no solo en estatura, sino también en madurez y sabiduría- Respondió Diana dándole un cumplido a su vieja amiga.
-Tú también, Majestad- Respondió ella e hizo reverencia ante Diana.
-Majestad- Respondió Diana haciéndole reverencia también a Mía y se retiró para dejarles descansar a ella y su familia.
-¿La reina Diana es una gran pony verdad mamá?- Comentó Snow Wing acomodándose para dormir.
-Lo es hija, la mejor que he conocido en mi vida- Respondió ella entrando a la cama junto a su esposo.
-Es una pena que los jóvenes no la vean así- Dijo ella llamando la atención de sus padres.
-¿A qué te refieres hija?- preguntó Mía intrigada.
-A que las ponys que conocí hablan mucho de cosas que ella puede hacer y no hace, además de que todas parecen estar obsesionadas con ser la pareja del príncipe Silver por algo sobre el trono y cosas así tan personales- Respondió ella y sus padres se miraron el uno al otro.
-Sí, es una pena, pero no podemos interferir en esa clase de asuntos, será mejor que olvides el tema hija, descansa- Comentó Cold Heart y Snow asintió para acomodarse y dormir mientras sus padres hablaban por lo bajo de lo que había dicho Snow.
-¿El príncipe Silver Shine?, bueno con la situación de que no hay un heredero, bien se podría revisar el asunto de la sucesión, debo decirlo hija, me impresiona tu visión, si esto podría ser lo que se necesita- Decía en su habitación el representante Raven Hoof por lo que su hija Clarissa le estaba explicando.
-Bueno, es verdad Leaf- Comentó Strong Hoof a su hija –Si la reina no tiene heredero y el príncipe contrae matrimonio ambos serían declarados rey y reina, interesante observación- Complementó él.
-Es de todo lo que los ponys hablan padre- Respondió ella.
-Entonces, aún existe esa ley, ja, quién lo diría, pensé que la habían abolido junto con muchas de las que estaban instauradas ya- Comentó el Almirante Vendabal Wave –Si fueras reina sería una gran ventaja hija- Agregó él con una sonrisa.
-Y créeme padre, puedo llegar a serlo- Respondió su hija muy confiada.
Ahora con la junta en proceso y después de una plática de la nueva generación, las hijas de varios representantes aspiraban ahora a un objetivo, el trono del crepúsculo y su medio para obtenerlo, el príncipe Silver Shine.
CONITNUARÁ EN EL CAPÍTULO 7
