Konichiwa! Debo admitir que de mis historias esta es la que más me tiene prendada! Seguro porque es la más joven y pues uno tiene preferencias de a ratos! Aquí el segundo capítulo! Gracias por sus comentarios me hacen saber que todavía puedo escribir para honrar a esta bella pareja! Kishimoto es dueño de todos los personajes que aparecen en esta historia.
-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-. -("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-
Cap. II. Cambio de Asignación, Tu Nueva Protegida.
Abrió los ojos con pesadez al sentir un ligero toqueteo al otro lado del shoji, se sorprendió al ver que ya toda la habitación estaba sumida en la oscuridad, podía apenas distinguir la silueta de una mujer al otro lado esperando una respuesta de su parte.
-Sasuke-san- Murmuro lentamente bajando un poco su rostro, su silueta se hizo más pequeña haciendo que el aludido gruñera mientras se acomodaba la yukata, había dormido más de lo esperado.
-Que sucede?- Dijo fríamente al tiempo que abría la pieza sobresaltando así a la pelirroja que todavía estaba agachada frente a él. –Porque vienes a molestar?- Hablo irritado viendo como la delicada chica se ponía de pie con dificultad visiblemente nerviosa por la actitud del chico.
-Gomen… Naruto-san lo estaba buscando- Informo desviando su rostro, no quería sentir la intensidad con la que solía mirar ese pelinegro, desde que había llegado al feudo solía actuar de esa manera tan despiadada.
-Y te mando a buscarme?- Pregunto incrédulo haciendo una mueca al notar como el cuerpo de la chica se tensaba un poco más, sus ojos se concentraron en la gran carreta que descansaba en la entrada de la mansión, unos cuantos guardias hicieron una reverencia al verlo pasar.
-Hiashi-sama… El quería verlos a ambos- Hablo suavemente luego de unos cuantos segundos en silencio, habían llegado hasta la sala de la mansión por lo que debía apresurarse de dar el mensaje, sabía que el pelinegro no era un hombre paciente.
-Hmp- Gruño ante la información, ahora comprendía la presencia de esa chica cerca de su habitación, el feudal la había llamado para que lo buscara en su habitación, sus oídos se llenaron de una infantil risa e inconscientemente se giro para ver con cierta sorpresa a la ojiblanca junto a la rubia acomodando algunas cosas y riendo abiertamente.
-Dijo que los vería luego de la cena- Agrego la pelirroja captando nuevamente la atención del pelinegro, este gruño y ella como pudo se inclino dando por terminada su tarea.
"Mujeres inútiles" Pensó con rabia al ver como la pelirroja llegaba junto a la rubia que le sonrió tocándole ligeramente el hombro, era una especie de camaradería que él nunca lograría entender, las relaciones entre ellas era algo que le intrigaba y la misma vez le parecía algo ilógico.
-Sasuke-kun…- La suave voz de la ojiblanca lo obligo a detener su marcha haciéndolo gruñir irritado, la miro de reojo notando con incredulidad el sonrojo que había aparecido adornando nuevamente sus mejillas.
Hinata al sentir la despiadada mirada del pelinegro bajo su rostro intentando armarse de valor, sentía que algo no estaba bien en cuanto a su repentina marcha esa tarde cuando la acompaño, era la primera vez que podía compartir con él, desde que tenía memoria él se había mantenido alejado de casi todas las personas del feudo.
Sasuke se cruzo de brazos empezando a desesperarse por el silencio que los había rodeado, no tenia tanto tiempo como para perderlo viendo a la chica dudar de lo que sea que quería con él; vio con curiosidad como esta empezaba a apretar y aflojar sus puños bajo las largas mangas que cubrían toda su piel.
-Debo irme- Hablo rompiendo el silencio que los había llenado y que extrañamente no le había molestado tanto como esperaba, vio como la chica alzo su mirada entristecida, al parecer no había logrado reunir el valor para hablarle y resignada asintió con desgana.
El pelinegro asintió ante la respuesta de la ojiblanca y se giro dejando sola a la chica, tenía que encontrar al rubio antes de cenar; soltó un suspiro cansado mientras empezaba a sumergirse nuevamente en la oscuridad de los pasillos de la mansión.
Se movía con agilidad entre la oscuridad notando las siluetas de algunas personas que pasaban al otro lado de las habitaciones o incluso en los pasajes verdosos que rodeaban la mansión, había aprendido a apreciar el silencio que surgía cuando caía la noche en ese lugar.
Sus ojos se agudizaron al notar una pequeña silueta moverse con gran facilidad entre los pasajes verdosos que estaban a su lado, el fuerte aroma a canela le confirmo la identidad de la figura que había pasado junto a él sin siquiera notarlo, un murmullo capto su atención concentrándose en la figura del rubio sentado en medio del pasillo admirando el cielo nocturno.
-Dobe…- Hablo roncamente haciéndose notar, vio como se dibujaba una sonrisa en el rostro de su amigo y avanzo relajando totalmente su cuerpo, el azul de los ojos del chico parecía brillar con intensidad en medio de la oscuridad que los rodeaba.
-El cielo se ve mejor desde este lugar- Dijo sereno todavía sin mirar a su acompañante. –Gomen… No pude evitar que fuera- Confeso descruzando sus brazos y girándose hacia el pelinegro mientras este se sentaba a su lado.
-No importa… Karin es la más tranquila de todas ellas- Admitió recordando fugazmente el silencio que rodeaba constantemente a la pelirroja que había visto momentos antes. –La única forma de verla alterada en cuando Suigetsu la molesta- Sonrió ante el recuerdo de uno de sus soldados, era el más impulsivo después del rubio.
-Hai…- Acepto el rubio ampliando su sonrisa y dejándose caer en la fría madera centrándose nuevamente en el cielo estrellado, había extrañado las noches del feudo, eran silenciosas y cálidas, sin importar en que época del año se encontraran, estas parecían no variar en cuanto a la sensación que podían producir.
-Que hacia aquí?- Soltó recordando a la chica que había abandonado segundos antes el lugar donde descansaba el rubio, vio de reojo como su amigo se tensaba y cerraba los ojos, tal vez pensando una forma de responder.
-Quería saber si había forma de impedir que Hinata-chan se marchara- Su voz sonó apagada mientras volvía a abrir los ojos, el cielo brillo con más intensidad produciendo una sensación de tristeza en su cuerpo, extrañaría la calmada compañía de su protegida.
-Es cierto…- Agrego recordando la época, noto la tristeza que ensombreció el siempre alegre rostro del rubio, suspiro recordando sus propias palabras esa tarde. -Faltan solo seis meses para su cumpleaños número 18- Completo cruzándose de brazos y subiendo su mirada, esa noche el cielo brillaba más que de costumbre.
-Es parte de sus obligaciones- La voz del rubio sonó apagada haciendo que el pelinegro se tensara en su lugar, no sabía porque había ignorado lo que parecía sentir su amigo por la hija mayor del feudal.
-Hai- Acepto todavía sin apartar su mirada de las estrellas, unos suaves pasos hicieron que ambos se tensaran en sus lugares, al parecer se había tardado más de lo que esperaba acompañando al rubio en sus meditaciones.
-Sasuke-san… Naruto-san… La cena será servida en unos minutos mas- Murmuro la suave voz que había hecho que el pelinegro se despertara momentos antes. Sus brillantes ojos fucsia centellearon en la oscuridad que los rodeaba haciendo que sonrieran inconscientemente y se levantaran a paso lento.
-Arigatou Karin-chan…- Dijo la alegre voz del rubio deteniéndose frente a la chica tendiéndole la mano para que se pusiera de pie, Sasuke vio como la chica se sonrojaba fuertemente mientras asentía tomando delicadamente la mano de su amigo.
-No… No se preocupe Naruto-san- Dijo nerviosa inclinándose y esperando que el rubio caminara y pasara para empezar a caminar hacia el gran comedor que todos en la mansión compartían.
-Eres demasiado amable con todas- Se quejo el pelinegro al sentir como el rubio llegaba a su lado, una risa escapo de la boca de su amigo irritándolo un poco, no podía entender su facilidad para ser amable con cada persona que se encontraba, en definitiva no sabía lo que era la desconfianza.
-Deberías ser más amable con ella…- Regaño el de ojos azules mirando fijamente al pelinegro, este pareció no entender a lo que se refería. –Acaso no te enteraste que se comprometió?- Pregunto incrédulo notando la sorpresa aparecer fugazmente en las facciones de su amigo.
-Dobe… No me interesa conocerle la vida a todas las chicas de aquí- Se quejo al ver como su compañero ampliaba su sonrisa y subía sus brazos colocándolos detrás de la nuca.
-Hinata-chan dijo que fue muy romántico…- Comento al aire girándose un poco para comprobar lo avergonzada que parecía caminar la mujer detrás de ellos. –Quien pensaría que terminaría enamorando al único que siempre la molestaba… Cierto Karin-chan?- Su voz había sonado burlista y la aludida se sobresalto subiendo su mirada encontrándose con dos pares de ojos viéndola con intensidad.
-Ha… Hai… Fue hace dos semanas… Suigetsu-kun se levanto en medio de la cena y lo grito- Revelo sintiendo como su cuerpo se tensaba, el calor en sus mejillas aumento considerablemente al escuchar la risa satisfecha del rubio y un ligero gruñido por parte del pelinegro.
-Vaya que resulto ser impulsivo- Hablo el rubio deteniéndose y dejando que la chica lo pasara un poco desconcertada por el comentario. –Tiene mucha suerte el teme ese- Concluyo viendo con diversión como la mujer volvía a pegar un saltito ante su nuevo comentario y bajaba su rostro apenada.
-Deja de molestarla dobe…- Ordeno el pelinegro girándose para lanzarle una mirada fría al rubio que dejo de reír de inmediato, sus ojos se clavaron por unos segundos en los fucsia que lo miraban sorprendida. –Ve adelante Karin- Dijo fríamente haciendo que la chica asintiera y avanzara un poco más rápido dejando atrás a ambos hombres.
-Me estaba divirtiendo- Dijo el rubio haciendo un puchero y cruzándose de brazos. –No todos los días se compromete alguna de ellas- Explico al ver la mirada seria de su amigo.
-Y yo que pensaba que eras amable- Concluyo cruzándose de brazos y retomando su marcha hacia el gran comedor, escucho como a sus espaldas el rubio parecía murmurar algunas incoherencias y sonriendo ignoro ese comportamiento, el sabía exactamente como hacer enojar a su infantil amigo.
-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-' -("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-
Sonrió tímidamente al escuchar las quejas de la pelirrosa al pelear con un chico de cabellos grisáceos azulados, el chico con el cual estaba escasamente familiarizado, era de un carácter fuerte al igual que su amiga por lo cual siempre terminaban peleando entre ellos.
-Esos dos… Nunca cambiaran- Dijo la rubia a su lado haciendo que la ojiblanca solo asintiera complacida, extrañaría el comer en compañía de todas esas personas, ahora que había vuelto su padre debían volver a comer en la mesa principal. –Hinata-san que deseaba hablar con Sasuke-kun?- Interrogo recordando de golpe que ella se había alejado para poder comentarle algo al pelinegro.
-Iie… No es nada importante- Respondió mirando fijamente a la rubia, esta la miro con cierto recelo pero luego asintió resignada a la tranquila naturaleza de la chica, Hinata se sorprendió al sentir una suave brisa pasear juguetonamente entre el gran comedor arrastrando así la fragancia que solía caracterizar a su hermana.
-Hanabi-san?- Una suave voz había aparecido en medio de la multitud haciendo que la pequeña silueta se detuviera al saberse descubierta, vio como la pelirroja salía de entre los pasillos para ayudar a la castaña a subir a aquel lugar.
-Gomen… Estaba buscándote- Se disculpo la castaña agachando un poco su rostro, la pelirroja solo pudo sonreír mientras acariciaba con cuidado el largo cabello de la niña. –Pensé que estarías en tu habitación- Acepto viendo de reojo como su hermana mayor sonreía distraídamente mientras escuchaba algo que le decía la rubia.
-No importa- Agrego la pelirroja restándole importancia al asunto, era la única persona aparte de su hermana mayor con la que la castaña solía ser muy tranquila incluso bastante avergonzada en algunos casos.
-Hanabi…- Llamo la mayor haciendo que la castaña se sobresaltara y asintiera apartándose un poco de la pelirroja, vio como la pelinegra le sonreía abiertamente mientras avanzaba lentamente hacia ella.
-Onee-san… No deberías estar ya en el comedor principal?- Interrogo al darse cuenta que la larga mesa donde comían todos sus empleados empezaba a ser servida y unos cuantos ocupaban sus lugares en silencio.
-Karin onegai… Busca a Naruto-kun y a Sasuke-kun…- La autoritaria voz de la rubia hizo que ambas hermanas se sobresaltaran algo nerviosas, su padre no estaría contento con su retraso. –Hinata-san… La comida esta a punto de ser servida- Hablo suavemente haciendo que la aludida asintiera y tomando la mano de la castaña empezó a caminar hacia el otro lado de la sala.
-Que disfruten!- Dijo animadamente a modo de despedida para los que ya se encontraban en la mesa, vio con agrado como todos asintieron sonriendo y se despedían con la mano de ambas hermanas.
-Otosan estará molesto- Murmuro la castaña liberándose del agarre de la pelinegra y acomodándose un poco los pliegues de su kimono verde claro, vio de reojo como Hinata hacia lo mismo intentando además acomodarse un poco el cabello.
-Gomen… Hice que te atrasaras- Murmuro bajito la ojiblanca al momento de detenerse frente al gran shoji que estaba levemente iluminado dejando a la vista la silueta de dos hombres al otro lado del delgado separador.
-Otosan…- Dijo firmemente la menor inclinándose un poco, Hinata hizo lo mismo al ver una delgada silueta acercarse hacia ellas permitiéndoles la entrada, un bufido inconforme resonó por la pequeña habitación haciendo que las dos chicas se tensaran.
-Gomen Otosan… Me distraje- Acepto la pelinegra alzando un poco su mirada, podía ver la molestia marcar el rostro de su padre, desvió su vista esperando la excusa de la menor de sus hijas.
-Yo… Me quede con Hinata en el gran comedor- Hablo suavemente intentando relajar las facciones de su progenitor pero este solo gruño haciendo una seña para que la mujer que los acompañaba dejara el lugar en busca de los alimentos.
-Acabo de llegar y ya quieren darme dolores de cabeza- Se quejo fríamente el hombre dirigiendo su mirada al castaño que mantenía su rostro sereno, nunca le había molestado la impuntualidad de las dos menores de la familia.
-Otosan… Las dos se habían acostumbrado a comer con ellos- La grave e impasible voz del más joven de los dos hombres intento defenderlas mientras tomaba un poco de su te. –No deberá repetirse ahora que ya estamos aquí- Concluyo mirando fijamente a ambas chicas que asintieron y con agilidad se colocaron en sus respectivos lugares.
-Aniki…- Susurro la menor de las Hyuuga al llegar junto al castaño, sus perlados ojos se clavaron en los de ella y asintieron al ver la tierna sonrisa que adornaba sus labios. –Otosan… Como… Les fue?- Pronuncio algo nerviosa intentando hablar un poco antes de que les sirvieran la comida.
-Todo está arreglado… En unas cuantas semanas llegara su cuñada- Explico el hombre mayor viendo fijamente a su único hijo, su primogénito, el aludido solo bajo un poco su rostro intentando acostumbrarse a la situación.
-Que bueno- Dijo alegremente la mayor de las hermanas haciendo que todos centraran su atención en ella, sus mejillas se sonrojaron ligeramente bajando su mirada de golpe empezando a jugar con las manos. –Neji-oniisan merece lo mejor- Murmuro haciendo que una delicada risa escapara de la boca de la menor tensándola en su lugar.
-Ella es… Bastante tranquila, les agradara- Sentencio el castaño haciendo que la pelinegra subiera su mirada, el rostro de su hermano mayor estaba adornado con una ligera sonrisa, al parecer no le molestaba tanto ese matrimonio arreglado.
-Hai… Tendremos una hermana mayor!- Dijo alegremente la castaña haciendo que la pelinegra riera tímidamente y en el rostro de los hombres se dibujara una discreta sonrisa. –Extrañaba comer así… Otosan, aniki- Confeso sintiendo como sus mejillas se encendían un poco ante su propia frase.
-Hanabi…- Llamo el mayor haciendo que la niña asintiera y tomara un poco del té que tenía en frente, giro su rostro para ver como la pelinegra sonreía divertida ante el comportamiento todavía infantil de la menor de todos.
-Otosan…- Susurro la pelinegra sorprendiendo un poco al hombre que tenía a su lado, la vio girarse un poco sonriendo con la vergüenza marcando su rostro. –Es bueno tenerlo aquí- Acepto al tiempo que sus pómulos se pintaban de un rosado pálido.
-Hai…- Dio como respuesta al darse cuenta de que pronto aquello cambiaria y en lugar de su hija mayor estaría la que sería la esposa de su primogénito, una presión golpeo su pecho al ver como sus tres hijos empezaban a hablar sobre su viaje, lo único que le quedaba era disfrutar del tiempo que le quedaba con ellos tres.
-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-' -("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-
La oscuridad de la noche había sido aplacada por las grandes lámparas que adornaban todo el alrededor de la gran mesa, el relajante aroma del té de menta hacia que ignorara el constante parloteo de todos sus compañeros, no entendía bien cuál era el afán de hablar tanto.
La ambiente se había refrescado un poco a medida que habían pasado las horas, la mayoría ya había abandonado la mesa dejando únicamente al grupo que generalmente se quedaba con Naruto y con él, haciendo que el bullicio aumentara considerablemente.
-Extrañaba estas comidas! En el feudo Erizawa no cocinan tan bien!- Dijo alegremente el rubio tomando un poco mas de sake haciendo que las mujeres del grupo rieran abiertamente.
-Naruto-baka extrañabas el sake- Revelo un castaño de marcas rojas riendo fuertemente haciendo que el rubio gruñera y golpeara con un poco de fuerza la mesa.
-Urusei!... La comida es mejor que donde los Erizawa… Y lo sabes!- Reto haciendo que el castaño dejara de reír y lo mirara seriamente, tal vez decidiendo con que atacar al rubio.
-Deja de discutir Naruto- Amenazo la pelirrosa subiendo su puño haciendo que ambos chicos se detuvieran de golpe, la rubia que estaba a su lado rio un poco más fuerte al darse cuenta del poder que tenia sobre el rubio de su amigo.
-Vaya… Hasta que apareció alguien que controlara al baka de Naruto aparte de Sasuke- La burlesca voz del peligris hizo que todos se giraran hacia él, a su lado descansaba el delgado cuerpo de la pelirroja, al parecer se había quedado dormida en medio de la conversación.
-Urusei!... Tú te dejaste dominar por la ruidosa de Karin!- Grito el rubio haciendo que el aludido escupiera un poco de su te, se tenso en su lugar al saber que no podía moverse por tener el cuerpo de su prometida apoyada sobre él.
-Baka… Solo estas celoso porque Suigetsu se casa antes que tu- Defendió la rubia poniéndose de pie y tomando una de las botellas de sake para empezar a caminar hacia los pasillos para desaparecer.
-Karin también se casa antes que tú!- Grito el rubio al ver desaparecer a la chica definitivamente, gruño exasperado por el extraño comportamiento de la rubia, desde antes de marcharse había empezado a actuar extraño con él.
-Dobe…- Regaño el pelinegro dejando de lado su taza de té y poniéndose de pie, se estiro un poco haciendo que su yukata se abriera ligeramente, sus ojos se centraron en el rubio que lo había imitado con algo de desgana.
-Suerte con el jefe- Dijo sarcásticamente el castaño rodando la botella de sake que había permanecido junto al rubio todo el rato, Naruto gruño molesto haciendo que los pocos que quedaban en la mesa se rieran por su siempre explosivo comportamiento.
-No deberías dejar que te afecte- Hablo luego de unos segundos el pelinegro, sabía bien lo mucho que los comentarios podían influir en los estados de su amigo, vio como asintió de mala gana cruzándose de brazos.
-No tenemos ni un día y ya nos va a dar nuevas tareas- Se quejo soltando un suspiro de inconformidad, sabía que el pelinegro compartía su pensamiento, la única diferencia es que no lo hacía evidente.
-Es nuestro trabajo dobe- Dijo sereno deteniéndose de golpe, justo en ese momento se había abierto el shoji del lugar donde comía Hiashi y sus hijos dejando a la vista a la pelinegra que iba sonriendo tímidamente mientras conversaba fluidamente con el castaño.
-Otosan… Que descanses!- Grito la castaña menor siendo la ultima en salir, Sasuke vio como la pequeña le sonreía con cierta satisfacción mientras se iba a abrazar la cintura de su hermano mayor, era la única que todavía conservaba ese comportamiento infantil.
-Hasta mañana Naruto-kun… Sasuke-kun- La suave voz de la ojiblanca hizo que los nombrados se giraran para mirar como hacia una pequeña reverencia y corría un poco para dar alcance al castaño que se había detenido para mirar lo que hacía.
-Vaya… Hinata-chan siempre tan educada!- Dijo sonriendo tontamente el rubio mientras se agachaba para quedar sobre sus rodillas, Sasuke por el contrario solo gruño exasperado mientras lo imitaba, quería que se acabara de una vez esa noche.
-Hiashi-sama…- Pronuncio serio al ver como el castaño salía del lugar mirándolos fijamente, sonrió con satisfacción y con una seña les permitió que se levantaran, el solía hablar con ellos siempre dentro de su estudio, era algo que nunca cambiaria.
Sasuke y Naruto dejaron que pasara adelante, el camino hacia el estudio estaría totalmente a oscuras, casi todas las estancias de la mansión estaban ya abandonadas, dos mujeres pasaron junto a los chicos murmurando algunas cosas, las ayudantes del feudal eran las únicas que solían moverse hasta tarde por esos largos y desolados pasillos.
-Lamento haberlos molestado tan pronto- Pronuncio en voz seria al detenerse frente al shoji de su estudio, una mujer apareció y se inclino abriendo el lugar para que los tres hombres pasaran, Sasuke se limitaba a admirar la agilidad con la que se movía la mujer logrando encender tres lámparas en pocos segundos.
-Hiashi-sama…- Murmuro en tono agudo la mujer inclinándose, el castaño asintió y la mujer salió cerrando detrás de si el shoji, Naruto pareció tensarse al saberse nuevamente a solas con su jefe, no era algo que demostrara pero le tenía mucho respeto, era el único que siempre había sido capaz de soportar su mal comportamiento e hiperactividad.
-Naruto-kun…- Llamo haciendo que el aludido se tensara en su lugar haciendo que el pelinegro lo mirara de reojo. –Como ya sabrás Hinata deberá marcharse en unos cuantos meses- Comenzó señalándoles los pequeños cojines para que se sentaran frente a él, ambos obedecieron en silencio.
-Debido a eso y a tu amistad con ella debo relevarte de tu cargo como su protector- Concluyo cruzando sus manos escuchando con tranquilidad el gruñido que soltó el rubio.
-Hiashi-sama… Yo no hare nada para impedir que Hinata-chan se marche- Se defendió intentando hacer que el castaño cambiara de opinión, aunque sabía bien que cuando decidía algo nadie podía hacerlo cambiar de parecer.
-Sasuke-kun… Hanabi demostró gran apatía hacia tu forma de protección por lo cual también te relevare de su cuidado- Dijo un poco más relajado, ambos chicos se tensaron, suponiendo lo que vendría luego. –Naruto-kun… Tú te harás cargo de Hanabi a partir de ahora y Sasuke-kun tu cuidaras de Hinata a partir de mañana…-
-Hai- Dijeron al unísono, ambos confundidos y con ciertas frustraciones que no podían expresar en aquel lugar, nunca podían poner peros en cuanto se tomaba una decisión como aquella, solo debían acatar sin quejarse.
-Naruto-kun puedes ir a hablar con Hinata… Ella esta esperándote en su habitación- Dijo sereno haciendo que el pelinegro se tensara en su lugar, el rubio solo pudo asentir bajando su cabeza y dándose la vuelta para salir de la habitación. –Sasuke-kun… Necesito decirte otra cosa más- Completo deteniendo la marcha de ambos chicos, Sasuke miro por unos segundos al rubio intentando dar con alguna respuesta pero, este al igual que el parecía igual o más perdido.
-Hasta mañana Hiashi-sama…- Hablo fríamente el rubio mientras dejaba atrás al pelinegro, Sasuke vio como la mujer abría suavemente la puerta corrediza dejando que el rubio saliera y volviendo a sumergirlo en el silencio que solía presentarse siempre que se quedaba a solas con el líder del feudo.
-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-' -("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-
Suspiro apoyando todo su peso en el shoji, habían pasado ya varios minutos desde que había visto a Naruto, su padre nunca tardaba tanto en dar unas ordenes por lo que ya el rubio debería haber llegado.
"Baka… Naruto-kun le debe haber caído mal este cambio de último momento" Se regañó mentalmente soltando un nuevo suspiro, una pequeña vela iluminaba apenas el recuadro en el que se encontraba apoyada, la delicada llama amarillenta bailaba frente a sus ojos hipnotizándola, era la única forma que encontraba para distraerse mientras esperaba.
La brisa se colaba refrescando la habitación, encontraba entretenidas las figuras que aparecían entre las sombras creadas por la delicada llama, unos pasos se acercaban de manera rápida por el pasillo, Hinata sonrió y se levanto esperando que el chico se decidiera a tocar para permitirle el paso.
-Hinata-chan…- Llamo suavemente abriendo un poco la puerta, vio como la chica sonreía con ternura y tomaba una yukata mas gruesa para colocarla sobre la blanca casi transparente que portaba para poder dormir.
-Naruto-kun…- Pronuncio suavemente justo cuando soplo la vela haciendo que todo se sumergiera en la oscuridad y la escasa luz de las estrellas llenaran totalmente la habitación, vio con dificultad el rostro del rubio y caminando hacia él lo tomo entre sus manos.
-Gomen… No pude hacer que cambiara de opinión- Se disculpo apretando nuevamente sus puños, sintió las suaves manos de la ojiblanca en sus mejillas intentando consolar así su creciente frustración.
-Iie… Yo no esperaba que cambiaras su opinión…- Hablo suavemente sintiendo como entre sus manos el rostro del rubio se tensaba. –Mañana Sasuke-kun te dará la noticia demo… No puedo evitar sentirme feliz por ti- Dijo liberando el rostro de su amigo y caminando hacia el exterior, adoraba la sensación de la brisa nocturna, parecía acariciarla de una forma que le brindaba extrema tranquilidad.
-Sasuke?... Que me dirá mañana?- Interrogo receloso viendo como la chica sonreía mirándolo de reojo, avanzo con cautela hacia ella viendo como esta apretaba sus manos intentando darse valor para continuar hablando.
-Sasuke-kun… El… Sera mi guardián… Las 24 horas del día- Revelo viendo como el rostro del rubio se tensaba ante la noticia. –Tu… Serás el nuevo líder de su escuadrón- Completo bajando la mirada, sabía que no debía relevar aquello pero la idea de que el rubio resintiera la decisión de su padre sin una mayor explicación le había ganado a su deber.
-Nani?!- Dijo sorprendido tomando a la ojiblanca de los brazos. –Nunca había escuchado eso de un guardián totalmente dedicado a su protegida- Dijo con incredulidad mirando como la chica bajaba su rostro intentando ocultar su vergüenza.
-Cuando sea el momento… El abandonara el feudo conmigo…- Dijo sintiendo un nudo en la garganta, la tristeza de lo que le esperaba en el futuro empezaba a golpearla nuevamente, recordando las acciones que debía tomar. –Definitivamente- Agrego sintiendo como las manos del rubio se apretaban aun mas contra sus delicados brazos empezando a lastimarla.
-Nani?!... Te lo llevaras?... Demo… Esta mal!- Se quejo viendo como el dolor empezaba a aparecer en sus facciones, sabía que la decisión no la había tomado únicamente su padre, ella había tenido que hablar, ella había decidido por el pelinegro.
-Gomen… Yo… No podía arrastrarte a una vida lejos de todo lo que quieres… Lejos de ella!- Confeso liberándose con dificultad y dejando que su tristeza se materializara en lagrimas que empezaron a fluir manchando la yukata del rubio.
-Demo… Tu eres mi amiga Hinata-chan… Mi mejor amiga…- Aclaro apretando contra su pecho el delicado cuerpo de la ojiblanca, podía sentirla convulsionar levemente intentando acallar el sollozo que amenazaba con hacerse más fuerte. –Yo… Lo habría hecho sin dudarlo… Además… El…-
-Iie… No lo digas! Yo… Fui débil y yo… No me negué… A pesar de todo…- Dijo entrecortadamente sintiendo el calor que emanaba del pecho del rubio, siempre se había sentido segura a su lado, incluso había aprendido a confiar en él, su único mejor amigo.
-Eres una tonta- Regaño despeinando un poco su largo cabello, escuchando una ligera risa entre sus sollozos. –Deberías pensar un poco más en tu felicidad…-
-Tal vez lo hice…- Lo corto separándose un poco para admirar los brillantes ojos azules que la miraban con confusión, a los pocos segundos cambiaron a unos comprensivos y asintiendo se dejo convencer por la delicada personalidad de la ojiblanca.
-Ha estado molesto toda la noche- Comento acariciando el cabello de la chica escuchándola reír por lo debajo. –Al parecer piensa que tu y yo…- Se corto al sentir los delgados brazos de la chica apretarse en su cintura pidiendo un poco mas de cercanía.
-Hai… Se lo que se imagina- Agrego suspirando al sentir que su abrazo era correspondido mientras se relajaba limpiando las lagrimas que todavía bajaban silenciosas por sus mejillas.
-Es el más apto para ser tu guardián cierto?- Interrogo separándose de la ojiblanca y dejándose caer a mitad del pasillo, vio como la chica lo miraba dudosa antes de imitarlo con esa característica mueca infantil.
-Hai… Otosan lo eligió por esa razón… Sabe que no dejara que me pase nada- Hablo fluidamente sintiendo todavía una presión en su pecho, de cierta manera le dolía la idea de dejar a todas las personas que consideraba sus amigos, a pesar de lo que dijera su padre, ella nunca se había sentido superior a todos ellos.
-Vaya… Mañana estará muy molesto- Reflexiono al repetir mentalmente lo que le había revelado la chica y haciendo que una risa involuntaria escapara de sus labios abrazo a la ojiblanca confundiéndola.
-Que… Que paso Naruto-kun?- Dijo nerviosa sintiendo el calor apoderarse de sus mejillas, nunca se acostumbraría a las muestras de afecto del impredecible de su amigo.
-Seré capitán del escuadrón!- Dijo animado todavía sin soltar a la chica, Hinata solo pudo asentir revolviendo un poco el dorado cabello de su amigo mientras le sonreía tiernamente.
-Hai… Felicidades- Susurro poniéndose de pie con cuidado. –Debes irte… Mi Otosan podría pasar en cualquier momento- Hablo alisando con cuidado las yukatas que cubrían su cuerpo, el rubio solo pudo asentir y poniéndose de pie abrazo rápidamente a la chica.
-El me dijo que pasara por acá demo… Seguro se molestara si ve que sigo aquí después de tanto rato- Acepto rascándose la nuca haciendo que la ojiblanca sonriera cubriendo su boca para despedirse rápidamente.
-Matta ne Naruto-kun…- Se despidió abriendo suavemente el shoji para pasar a su habitación, se quedo unos segundos de pie en la puerta viendo como el rubio se despedía alegremente y empezaba a caminar en dirección contraria, debía irse a descansar pronto.
-No me equivoque después de todo- Hablo roncamente viendo con cierto malestar como el rubio se alejaba de la habitación de la ojiblanca, el suave olor a lavanda había dominado totalmente el aire mientras la chica había estado frente al jardín, no había nada que pudiera ser un secreto para el gran Sasuke, el guerrero numero uno de ese feudo.
-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-. -("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-
Que tal quedo? Este capítulo en particular me da un sentimiento porque solo tengo otra historia en tiempo antiguo y debo admitir que creo que son las que más me llenan! Aunque amo toda historia que salga de mi cabecita de Sasuhina! Aunque pronto planeo ampliar mis horizontes! Pero solo un poco y para otro anime!
Espero sus reviews con ansias de verdad me motivan a continuar lo más pronto posible! Nos leemos en la próxima actualización! Gracias!
