Gomen! La tardanza es algo que se me da muy fácil, lamento haberme demorado en la actualización de este nuevo fic que me tiene totalmente atrapada! No paro de escribir capis y capis de el! Como siempre los personajes aquí utilizados son de Kishimoto! Excepto los que son de mi creación. Buena lectura.

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Cap. III. La Misión.

La brisa refrescaba totalmente la habitación, los shoji habían sido retirados para que ella pudiera sentirse mas cómoda, el olor de diferentes flores inundaba toda la habitación relajándola, y vio distraídamente el equipaje que todavía tenía que terminar de armar.

-Han pasado cuatro días- Murmuro para sí bajando nuevamente su rostro, el opaco color de su kimono la hacía sentir aún más triste, sus perlados ojos se clavaron nuevamente en el pequeño montón de ropa que había elegido y que todavía no terminaba de guardar.

-Hinata-san…- Una suave voz sonó a sus espaldas haciéndola suspirar nuevamente, relajo sus manos sobre su regazo y asintió permitiéndole a la intrusa acceder a la habitación abierta. –Desea que la ayude?- Ofreció haciendo que la ojiblanca asintiera con desgana.

-Gomen… Yo… No quisiera viajar- Se disculpo clavando sus ojos nuevamente en sus manos, estaban pálidas, el ligero tono rosado de sus uñas se blanqueo cuando volvió a apretarlos intentando contener su frustración. –El… Esta molesto?- Interrogo subiendo sus ojos viendo como la chica la miraba confusa para, segundos después sonreír tiernamente.

-No debe preocuparle- Aconsejo empezando a doblar las delicadas prendas para poder guardarlas. –El siempre es así de amargado- Completo ampliando su sonrisa, Hinata miro aquello con cierta curiosidad, era la primera vez que veía que alguien se alegrara con mencionar ese acido carácter.

-El… Te gusta?- Soltó haciendo que la chica se tensara en su posición, sus manos se congelaron y temblaron levemente haciendo que la ojiblanca bajara su mirada y sonriera melancólicamente. –Ya… Veo- Completo muy bajito intentando contener su propio dolor.

-No se preocupe por mi- Dijo dejando caer la prenda de entre sus manos para tomar rápidamente las manos frías de Hinata. –Volverán pronto… No se desanime por mi!- Concluyo sonriendo haciendo que la ojiblanca se sintiera un poco mareada, no podía comprender como podía seguir tan tranquila y menos decir aquellas palabras.

-Sakura-chan… Yo… No sabía…- Intento excusarse nuevamente cortándose al ver como la pelirrosa solo negaba y liberándola volvía a su tarea de doblar con cuidado las yukatas que se llevaría.

-Como le dije… No se preocupe por mi- Repitió sin mirarla, Hinata admiro con cierta envidia el brillo que parecía centellear en esos ojos verdes, siempre era igual, siempre tan segura, siempre tan amable. –Venga… No se ponga triste por mi- Pidió medio en broma empezando a reír y mirando fijamente a su compañera.

-Go… Gomenasai- Se disculpo sonrojándose al notar esa brillante mirada sobre ella, se sintió diminuta junto a esa alegre mujer, siempre parecía estar a gusto con todo, defendía lo que pensara aunque eso pudiera traerle problemas. –Yo…-

-La trata bien?- Interrumpió viendo de reojo como la ojiblanca se sobresaltaba mientras su rostro se cubría con la confusión. –Sasuke-kun… Suele ser difícil la mayor parte del tiempo- Se explico dejando que una mueca adornara su perfil, Hinata siempre había admirado esas delicadas facciones.

-El… Sasuke-kun… Solo cumple con su trabajo- Se limito a responder bajando nuevamente su rostro, había intentado hablarle, invitarlo a compartir sus paseos pero nada, el chico sencillamente no parecía interesado en ninguna otra interacción que no fuera la de su trabajo.

-Baka…- Murmuro molesta la pelirrosa apretando sus puños, Hinata solo pudo admirar el comportamiento con cierta sorpresa. –Tendré que volverle a decir que se comporte bien… Acaso le es tan difícil comprender que usted es diferente a sus hermanos- Se quejo en voz alta mientras seguía apretando sus puños, al parecer la rabia empezaba a controlar su siempre animado carácter.

-Iie…. No le diga eso…- Dijo sonriendo tiernamente haciendo que la pelirrosa se girara sorprendida por sus palabras. -Sasuke-kun es Sasuke-kun… No me molesta… Del todo- Admitió sintiendo un ligero calor en las mejillas, bajo su rostro avergonzada intentando no ser descubierta.

-Hinata-san…- Murmuro sorprendida por las palabras de la chica, realmente era diferente, sonrió y asintiendo volvió a su trabajo de doblar los kimonos, pronto tendrían que partir.

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El agua caliente relajo sus músculos, el vapor flotaba a su alrededor nublando un poco su visión del resto del baño, el suave aroma a menta lleno sus sentidos haciendo que cerrara los ojos hundiéndose totalmente en las sensaciones que le producía su entorno.

"Debo concentrarme…" Pensó soltando un suspiro resignado, abrió con pesadez sus ojos y empezó a frotar su cuerpo lentamente, poco a poco veía como las manchas de tierra y sangre desaparecían, dejando pequeñas manchas rojas sobre su piel, se giro y tomando la delicada jarra se echo encima el agua.

Podía escuchar las respiraciones de las personas que pasaban cerca del lugar, sus pasos apurados, algunos olores más concentrados se colaban a través de la menta haciéndolo fruncir el ceño, tomo un poco de esencia y la vertió en sus despeinados cabellos empezando a sobarlo con cierta rudeza.

"El dobe… El dobe es el que debería estar en mi lugar" Pensó apretando los dientes justo cuando volvía a echarse agua, vio distraídamente las gotas de agua chocar contra la fina capa de bambú a sus pies, poco a poco el agua fue desapareciendo y él se puso de pie suspirando.

Una de sus manos descanso en el borde del gran contenedor de agua, vio su propio reflejo deformado por el movimiento del agua, bajo sus dedos un poco rozándola y sintiéndose tranquilo por unos cuantos segundos, decidió echarse un poco mas de agua para salir definitivamente del lugar.

Tomo la blanca yukata de baño cubriendo totalmente su cuerpo y cerro detrás de si el gran baño que servía para unas seis personas al mismo tiempo, los rayos del sol le dieron directo en la cara dándole a entender que casi eran las dos de la tarde.

-Debemos apurarnos- Murmuro para sí aumentando su paso, la brisa empezó a secar las gotas que todavía corrían por su rostro y hacia que su cabello se le pegara a la nuca y a los costados de la cara.

Sintió sobre si unas cuantas miradas, miradas que detestaba de sobremanera, miradas que le dejaban claro que las mujeres se rebajarían a cualquier cosa por él, gruño cruzándose de brazos justo cuando llego hasta su habitación.

-Teme…- Un fuerte golpe en su hombro lo hizo gruñir, no se molesto en ver de quien se trataba, sabía que tarde o temprano aparecería rondándolo. –Así que se marchan hoy- Dijo con un ligero tono de sarcasmo, Sasuke solo volvió a gruñir y se metió a la habitación.

-Podrías dejar que me vistiera- Se quejo al sentir detrás de si los torpes pasos de su amigo, este rio estridentemente y regreso sobre sus pasos cerrando la puerta corrediza, el pelinegro solo bufo mientras se quitaba la yukata para empezar a vestirse.

Su vista paseo rápidamente por su gran colección de espadas, los shurikens y kunais descansaban en las grandes cajas junto a las katanas cortas, toda su habitación era oscura, incluso los muebles eran de una madera oscura, tomo la hakama negra y se la coloco rápidamente mientras pasaba sus manos escurriendo la poca agua que quedaba en sus cabellos.

No entendía bien su propia frustración por la situación del rubio, nunca le había importado realmente con quien decidiera ligarse pero, no entendía bien la razón para que la hija de un feudal decidiera arriesgar su propia cabeza por un simple guerrero.

"Vaya que estará loca esa mujer" Se quejo mentalmente terminando de atar la haori, dejo al descubierto un poco más de su pecho, el verano había empezado a atacar por fin el feudo.

-Te tardaste demasiado- Se quejo el rubio justo cuando había deslizado con bastante pereza el shoji. –Estas molesto por algo?- Interrogo al notar como este únicamente guardaba sus manos en las mangas simulando tener los brazos cruzados, Naruto gruño ante el comportamiento y corrió para darle alcance.

-Que te sucede teme!- Exigió poniéndose delante del pelinegro, este solo alzo su mirada y la clavo fieramente en los azul intenso de su amigo, este retrocedió un paso tragando fuerte.

-Sucede que… Ahora debo ser el niñero de esa niña- Se quejo abiertamente viendo con irritación como el rubio se sorprendía, era la primera vez que decía lo que realmente le pasaba. –Y además que me relevaron de mi puesto… Dejándome con la única responsabilidad de cuidarla!- Gruño pasando junto al rubio, este se había quedado inmóvil en su lugar, al parecer procesando cada palabra dicha por su compañero.

El rubio se quedo estático viendo como la silueta de su amigo avanzaba de manera tranquila por el largo pasillo que iba hacia las habitaciones de los hijos del feudal, una corriente de aire golpeo su cuerpo devolviéndolo a la realidad llevando un aroma de flores silvestres a su nariz.

-Naruto-kun…- Una suave voz sonó a su lado obligándolo a que se girara, vio con cierta tranquilidad la amplia sonrisa de una rubia de largo cabello, extrañamente ese día lo llevaba suelto. –Has estado peleando con Sasuke-kun?- Interrogo tomándolo del brazo y obligándolo a moverse de su posición.

-Hai- Respondió automáticamente mientras se dejaba guiar por la rubia. –Como lo supiste?- Murmuro algo receloso viendo como la chica sonreía y lo liberaba justo frente a una pequeña mesa.

-Te he escuchado…- Admitió haciéndole una señal para que se sentara, se movió con agilidad hacia un mueble algo alejado de donde había dejado al rubio, tomo unos vasos y el agua caliente y se volvió viendo con preocupación la mirada perdida del rubio.

-Está muy molesto- Revelo al sentir como la rubia se arrodillaba frente a él, vio con curiosidad como la chica ponía la delicada bandeja en medio de la mesa y tomando un vaso empezó a preparar él te.

-Se le pasara… Sasuke-kun siempre se pone así cuando le alteran su rutina- Hablo mirando como las pequeñas hierbas iban desapareciendo formando una masilla uniforme al fondo del vaso. –No debes frustrarte por eso- Su voz había bajado unos cuantos tonos mientras sonreía ante su propio arte.

-Iie…- Respondió distraído, sus ojos se habían detenido a admirar la tranquilidad y la destreza con las que la chica podía preparar él te, siempre había sido la mejor en ese arte tan antiguo como su propia historia. –Eres muy buena- Comento distraídamente haciendo que la chica subiera su mirada.

Ino se sonrojo al ver la sincera sonrisa adornar el rostro del chico rubio, este al parecer se había detenido a estudiar lo que hacía y asintiendo con torpeza bajo nuevamente su mirada, coloco el vasito frente a ella y empezó a servir el agua.

-Espero lo disfrutes- Susurro empujando el vasito con sus manos, dejando ligeramente expuestos sus largos y rosados dedos, los retiro rápidamente y con un sutil movimiento se puso de pie nuevamente.

"Si tan solo pudiera ser tan fácil" Pensó mirando el reflejo de sus ojos en el verdoso liquido que bailaba lánguidamente en el vaso, vio de reojo como la rubia se acomodaba un poco el cabello y se perdía también por los pasillos, dejándolo nuevamente solo con sus pensamientos.

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El aire revoloteo a su alrededor arrastrando el aroma de las flores que todavía adornaban el amplio jardín, la lavanda y el cerezo predominaban en todo el pasillo haciéndolo fruncir el ceño, la melodía de unas risas capto su atención haciendo que fijara su mirada en el sitio donde antes se encontraba la puerta que separaba la habitación de la ojiblanca.

-No necesita nada mas cierto?- La aguda voz de la pelirrosa apareció justo cuando su silueta se detenía en el umbral todavía mirando hacia el interior de la habitación, Sasuke se detuvo de golpe admirando la cálida sonrisa que adornaba su rostro, algo que casi nunca veía.

-Iie… Arigatou Sakura-chan- Una suave voz resonó por todo el pasillo turbando un poco su posición, vio nuevamente como la pelirrosa sonreía y se giraba para congelarse instantáneamente al darse cuenta de su presencia.

Sasuke cruzo sus brazos y empezó nuevamente su marcha ignorando el estado nervioso en el que pareció entrar la pelirrosa, sintió la respiración agitada de la chica cuando paso a su lado admirando detenidamente el interior de la habitación.

-Sasuke-kun…- La suave voz de la chica iba acorde a su expresión sorprendida, sus delicadas manos se cubrieron de golpe por el kimono azul opaco que portaba, la vio tragar con fuerza mientras se ponía de pie con ligereza.

-Esta lista?- Interrogo ignorando el ligero gemido que escapo de la mujer que todavía no salía de su sorpresa a unos cuantos pasos en el exterior. –Debemos irnos cuanto antes- Informo apoyándose en la madera viendo como la chica asentía serena y se giraba hacia la peinadora.

-Hai… Podemos irnos cuando lo desee- Dijo neutralmente mientras delineaba el pequeño collar con sus dedos, el metal frio parecía nunca variar de temperatura haciendo que se sintiera incomoda cada vez que lo portaba.

-Solo falta guardar sus cosas- Hablo girándose para ver de reojo como la pelirrosa todavía seguía parada donde la había dejado, al parecer no quería separarse de ese lugar. –Sakura…- Llamo autoritario haciendo que la aludida diera un brinquito al escuchar su voz.

-Ha… Hai?- Dijo temerosa girándose, vio la frágil silueta de la ojiblanca salir de la habitación, su mirada estaba perdida en la madera del pasillo y la expresión molesta del pelinegro la ponía más nerviosa.

-Dile a alguien que lleve las cosas de Hinata-san a la carreta- Ordeno viendo de reojo como la ojiblanca se sobresaltaba apretando sus manos, detallo su rostro notando únicamente la variación de sus labios, demostrando así la frustración que sentía.

-Hai- Dijo un poco más tranquila empezando a caminar nuevamente hacia la habitación, vio como el pelinegro movió ligeramente el brazo de la ojiblanca obligándola a empezar a caminar.

Sasuke sintió como la chica a su lado caminaba despacio, sin despegarse demasiado de él, su mirada todavía perdida en la fría madera le daba un tono ausente a toda su presencia, el olor a lavanda golpeo totalmente sus sentidos cuando una lánguida brisa paseo entre ellos revolviendo el largo cabello de su acompañante.

"Sasuke-kun… No parece tan molesto" Pensó detallando la sombra del pelinegro, era altiva, parecía centellear con la seguridad con la que se movía su dueño, el fuerte olor a menta y roble se apodero de sus sentidos haciéndole suspirar con resignación, todavía no entendía como parecía disfrutar tanto de la soledad, era como si desdeñara la compañía humana.

-Hinata-san…- La melodiosa voz de una mujer la hizo subir su mirada de golpe, suspiro tranquila viendo la sonrisa que le regalaba la rubia que había llegado hasta ellos. –Que le vaya bien- Agrego cruzando la distancia que las separaba en pocos segundos.

-Domo- Agradeció sonriendo tiernamente dejando que la chica la tomara de las manos y las apretara fraternalmente. –Me siento un poco nerviosa- Admitió al sentir la mirada preocupada de la rubia sobre su rostro.

-Hai… Es la primera vez que sale sola del feudo- Comento la rubia aprovechando que la ojiblanca bajaba su rostro para mirar de reojo la tensión que pareció ocupar al pelinegro, tenía todos los días desde que llegaron con esa extraña molestia que parecía aislarlo de todos.

-Hai, demo… Es algo que debo hacer- Comento en un murmullo subiendo su mirada con sutileza clavando sus perlados ojos en la figura del pelinegro que se había mantenido al margen de su conversación. –Además… Sasuke-kun ira conmigo- Agrego ampliando su sonrisa al verlo tensarse ante la mención.

-Sasuke-kun la cuidara bien- Dijo la rubia sonriendo y liberando las manos de la ojiblanca se giro hacia el pelinegro, se sintió satisfecha al notar la mirada de advertencia que brillaba en sus pupilas oscuras. –Sasuke-kun… Cuídate mucho- Concluyo inclinándose un poco y viendo como la sorpresa cubrió por un segundo su rostro tenso.

-Hmp- Solo gruño como respuesta cruzándose de brazos y girando su rostro, la baja risa de la rubia lo hizo fruncir el ceño haciéndole saber que ella solo quería relajarlo, siempre hacia lo mismo, desde que la conocía intentaba calmar su temperamental carácter con ese tipo de comentarios.

-Vuelva pronto- La voz de la rubia volvió a sonar en el aire, ahora era seria y estaba totalmente concentrada en la frágil figura de la ojiblanca que parecía temblar levemente. –El feudo no será lo mismo sin usted- Revelo soltando un suspiro cansado.

-Volveremos pronto- Aseguro enternecida por la actitud protectora que había llenado el ambiente, sabía que Ino era una chica de pocas palabras, sus acciones siempre hablaban por ella y eso le había otorgado el control de todas las demás ayudantes, tanto de ella como la de sus hermanos.

-Hinata-san… Se está haciendo tarde- Intervino cortando de golpe el ambiente que se había formado entre las dos mujeres. Debía admitir que detestaba presenciar ese tipo de comportamiento, le causaba incomodidad sentir tantas emociones juntas y más si eran expresadas tan abiertamente como lo estaba escuchando.

-Hai… Ino-chan… Cuídate mucho- Dijo a modo de despedida la ojiblanca, se inclino un poco ante la rubia y sonriendo débilmente avanzo algo rápido para quedar nuevamente junto al pelinegro.

-No debería ser tan familiar con sus ayudantes- Hablo serio luego de unos segundos en silencio y de su disfrute privado de la naturaleza que quedaba a su alrededor, centro su atención en la reacción de la ojiblanca que atino a bajar su rostro suspirando de manera cansada.

-Ellas… No tienen ninguna diferencia conmigo- Revelo deteniéndose de golpe, por alguna extraña razón sentía que podía hablar sinceramente con el pelinegro, el de alguna manera tenía un aire confidencial, Sasuke nunca diría nada de lo que le decían.

-Se equivoca- Rebatió deteniéndose unos cuantos pasos delante de la mujer, la vio fijamente, su respiración irregular delataba su nerviosismo, en esos pocos días había aprendido a leer totalmente las emociones de la mayor de las hijas Hyuuga.

-Iie… Ellas son… Como yo- Defendió apretando sus manos a nivel del pecho, la llenaba de tranquilidad el hecho de que el haya decidido rebatir su idea, de intentar conversar con ella.

-Ellas son diferentes a usted…- Volvió a hablar intentando controlar la frustración que empezaba a cubrir su cuerpo, ella era sencillamente una niña, demasiado confiada de que lo convencería con esa excusa. –Usted Hinata-san, tiene poder… Algo que ellas nunca obtendrán- Dijo ácidamente intentando controlar su frustración, ella se estaba haciendo la ignorante.

El silencio los cubrió apenas termino de hablar, sintió como la ojiblanca contuvo su respiración, controlando tal vez la rabia que podía estar sintiendo al saberse descubierta, no había forma que lo engañara con sus palabras, por más débil que pareciera, ella debía estar consciente de todo lo que podía hacer con el poder que se le había otorgado por nacimiento.

-Eso… De alguna manera… Me hace menos libre que ellas- Dijo al fin luego de unos segundos, había intentando en vano contener la tristeza de lo que él había dicho, esa era definitivamente su verdad, una verdad que ella todos los días intentaba olvidar.

Sasuke contuvo la respiración al escuchar la respuesta de la ojiblanca, vio con incredulidad la triste sonrisa que adorno su rostro cuando se inclino disculpándose y pasando de largo dejándolo totalmente solo, el únicamente pudo concentrarse en los suaves pasos que marcaban la distancia que ella ponía entre ellos.

"Es… Realmente tan ingenua?!" Se dijo unos segundos después, se giro rápidamente verificando lo que sus oídos ya le habían dicho, estaba totalmente solo en ese largo pasillo, el olor a lavanda se había unido a otros olores haciendo casi imposible distinguirla.

Gruño frustrado y retomo su marcha, no tenia ánimos de ponerse a buscar a esa niña, ya llegaría cuando le diera la gana a la carreta y podrían partir, ahora su único objetivo era liberarse de la rabia que lo había inundado al escucharle hablar de sí misma como alguien sin recursos.

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Caminaba dejando que sus pies la guiaran a la dirección que creían más conveniente, lo único que deseaba era quitarse la presión que había cubierto totalmente su pecho, haciéndola desear nuevamente desaparecer, deseaba con todas sus fuerzas dejar de existir, no existir y dejar de sentir la desesperación que la cubría en esos momentos.

"Porque?... Porque debe pensar que lo tengo todo?" Pensó sintiendo como sus ojos empezaban a nublarse, se sentía tan tonta, era realmente una tonta, el era alguien extraño en su mundo, sus palabras, ignorantes de su verdadera realidad lo movían a decir esas cosas pero, igualmente la lastimaban.

Sus pies aumentaron la velocidad haciendo que la presión en sus tobillos aumentara, la seda de su kimono la mantenía prisionera, negándole la libertad de correr, correr y desaparecer dentro de su propia casa, dentro de su propia vida.

Cerró los ojos con fuerza al sentir como su cabeza chocaba contra algo cálido, se tambaleo mordiéndose los labios ante el dolor que sentiría al caer contra la fría madera de la sala.

-Hinata-chan?- La amigable voz de Naruto la hizo abrir los ojos, vio el rostro del rubio muy cerca del suyo haciéndola sonrojarse fuertemente, los dedos del chico se apretaron contra su cintura entrecortando su respiración.

-Naruto… Naruto-kun?- Dijo llevando su voz a un agudo tono mientras intentaba separarse del rubio, él nunca la había tocado con tanta familiaridad. –Yo… Yo…- Dudo al ver la mirada molesta del chico mientras la acomodaba para liberarla totalmente de su agarre.

-Porque estas así?... Pareces triste- Comento serio mientras la miraba concienzudamente, su nariz estaba de un rosado pálido y sus ojos marcados con ligeras líneas rojas brillaban cristalizados.

-Yo… Es que… Sasuke-kun… El…- Soltaba intentando controlar su vergüenza y explicar la situación con el pelinegro, pero se corto al escuchar un gruñido por parte del rubio, su rostro se contrajo asustada al ver la cara irritada de Naruto.

-Ese teme… Fue el quien te puso triste?- Interrogo apretando fuertemente sus puños, conocía bien el carácter frio y directo de su amigo pero, esperaba que la pureza que brotaba de la ojiblanca fuera suficiente para hacer que se reservara sus hirientes comentarios.

-El… Naruto-kun!- Dijo asustada tomando el rubio del brazo, había logrado detenerlo justo cuando este parecía dispuesto a buscar por toda la mansión al pelinegro, posiblemente para reclamarle su lamentable estado.

-Hinata-chan… El no tiene derecho de tratarte mal… Ni siquiera porque sea tu guardián!- Intento explicarse al tiempo que forcejeaba suavemente con el agarre que lo retenía en aquel lugar, admirando el triste semblante de su querida amiga.

-Iie… El… No está consciente… De lo que dice- Lo defendió intentando sonar lo más segura que pudo, sus perlados ojos se encontraron con los azules intensos del rubio, parecía que la rabia los hacia centellear bajo los rayos de sol.

-Hinata… El no debe tratarte así- Dijo seriamente tomando a la ojiblanca de los brazos, podía sentir la delicada mano de la chica sobre su brazo todavía, pero ya sin fuerzas para detenerlo si quisiera irse en ese momento.

-El… Naruto-kun… Déjalo- Pidió suplicante mientras intentaba mantener su voz firme, la mirada del rubio centelleaba furiosa mientras apretaba con un poco mas de fuerza sus brazos, gimió ante la presión pero se mantuvo serena intentando calmar el carácter explosivo de su compañero.

-Hinata…- Murmuro mordiendo la palabra, podía sentir la piel apretarse contra el hueso de la chica, aflojo un poco su agarre haciendo que la chica suspirara más tranquila, parecía haber estado conteniendo la respiración ante su comportamiento.

-Dobe…- La ronca voz del pelinegro hizo que ambos se giraran, ella tenía una expresión preocupada y el parecía realmente molesto. –No le hables así- Ordeno caminando de manera tranquila hacia la pareja, su fría mirada paso de la chica hasta el rostro irritado de su amigo.

-Nani?!- Casi escupió por la sorpresa, la rabia fluyo libre por su cuerpo al escucharle decir aquello, sonrió ante la ironía y libero bruscamente a la ojiblanca. –Yo debería ser quien diga eso- Reto girándose totalmente hacia el recién llegado.

-Naruto-kun…- Gimió la ojiblanca poniéndose entre los dos hombres, miro fijamente al rubio intentando calmar la rabia que parecía controlar su siempre alegre comportamiento. –Onegai…- Suplico haciendo que el centrara su atención en ella.

-Demo…- Intento rebatir sin mirar al pelinegro, este solo se limitaba a admirar la delicada figura de la ojiblanca ante él, su cabello algo revuelto enmarcado por el azul opaco de su kimono.

-Hinata-san… Ve para la carreta- La grave voz del pelinegro resonó autoritaria haciendo que la aludida se girara un poco para mirarlo de reojo.

-Demo…- Intento hablar pero la fría mirada del pelinegro la hizo detenerse de negarse, sería una nueva razón para que el dejara ver su carácter y Naruto terminara de explotar. –Hai- Acepto bajando su rostro y girando su cuerpo nuevamente hacia el rubio.

-Como… Le vas a hacer caso?!- Se exalto al escuchar la simple respuesta de la chica, esta asintió de manera desganada y se apoyo en su pecho abrazándolo fugazmente, un gruñido capto su atención haciendo que ella brincara y se separara de golpe.

-Matta ne Naruto-kun…- Dijo intentando sonreír mientras se inclinaba y empezaba a caminar hacia la entrada de la mansión, sabía que no tenía mucho sentido discutir con su guardián y hacerlo delante del rubio hubiera sido un error, cuando volviera hablaría mejor con él.

Ambos hombres vieron la figura de la ojiblanca caminar de manera silenciosa por los pasillos, el fuerte aroma a lavanda empezó a desaparecer a medida que ella se hacía cada vez más borrosa por el largo pasillo, Naruto gruño y se giro para encarar al pelinegro.

-Que le dijiste teme?!- Exigió soltando otro gruñido de amenaza, Sasuke solo sonrió de lado y se cruzo de brazos relajando su posición. –Acaso no ves que ella es…-

-Urusei…- Lo corto ácidamente el pelinegro haciendo que el rubio abriera los ojos sorprendido. –Ella ahora está a mi cargo… Lo que le diga o deje de decirle no es asunto tuyo dobe- Aclaro con su potente voz viendo con satisfacción como el rubio apretaba los puños intentando contener sus deseos por golpearlo.

-Demo… Es delicada teme… No ves el daño que le causaste?!- Dijo indignado ante la prepotencia que parecía despedir ante cada palabra que soltaba. –Se que estas molesto conmigo demo… No te descargues con ella- Completo intentando encontrar alguna explicación para el comportamiento de su amigo.

-Le dije la verdad dobe… Si ella vino a llorarte es cosa de ella- Rebatió restándole importancia al asunto. –Debes saber que no tienes ningún derecho sobre ella, por más que ella te lo haga creer- Dijo un poco más bajo recorriendo la sala en busca de alguna persona que pudiera estar escuchándolos.

-Nani?- Soltó confundido por el comentario del pelinegro, lo vio fruncir el ceño y gruñir por lo debajo. –Que es lo que intentas decir Sasuke?- Exigió sintiendo nuevamente la rabia moverse libre a través de su cuerpo.

-Lo que escuchaste dobe… Ella es solo una misión- Aclaro mirando desafiante al rubio, lo vio retroceder dos pasos y decidió que era momento de partir. –Era tuya… Ahora me la dieron a mí… Recuérdalo en nuestra ausencia- Concluyo dejando caer sus brazos a cada lado de su cuerpo y empezar a caminar por el pasillo.

El silencio los volvió a rodear, Sasuke caminaba lentamente sintiendo cada paso más pesado, era la primera vez que peleaba en serio con el rubio y sentía que era solo el comienzo; Naruto por su lado miraba sus puños con ansiedad contenida, no podía creer lo testarudo que podía llegar a ser el pelinegro.

-Teme!- Grito roncamente haciendo que el pelinegro se detuviera de golpe, Naruto se giro quedando frente a la espalda del aludido, vio con cierta gracia como parecía tensarse ante su llamado. –Cuídala- Murmuro bajando su rostro, dejo extendidas sus manos dándose por vencido.

"Nani?!" Sasuke se sorprendió y se giro un poco para ver como el rubio sonreía derrotado, sus ojos estaban clavados en el suelo que brillaba intensamente, noto con cierta sorpresa como los puños de su amigo se deshacían, realmente se estaba rindiendo.

-Hinata-chan… Es mi amiga… No es solo una misión…-Aclaro subiendo su mirada y ampliando su sonrisa ante la mirada atónita que adornaba el siempre inexpresivo rostro del pelinegro. –Es sensible… Y le duelen todos los comentarios…- Continuo empezando a caminar hacia el pelinegro, este instintivamente retrocedió un paso al ver como el rubio empezaba a caminar hacia él.

-Puede que te parezca solo una niña demo… Si se lo permites… Encontraras agradable su compañía… No seas tan orgulloso- Aconsejo deteniéndose justo a unos pasos de Sasuke, amplio su sonrisa al ver que la expresión de sorpresa no había abandonado sus facciones.

-Hmp- Consiguió soltar un gruñido un segundo después de que el rubio se detuviera delante de él, vio con frustración como su amigo ampliaba su sonrisa soltando una ligera risa por su comportamiento. –Como sea- soltó dándose nuevamente la vuelta y empezando nuevamente a caminar.

-Ella podría sorprenderte- El susurro de la voz de su amigo lo volvió a llenar de intriga pero, no detuvo su marcha sabía bien que se habían tardado demasiado en aquella inútil discusión, una discusión que no había terminado como él pensó que acabaría.

"Baka… Demasiado confiado" Se quejo mentalmente apurando su paso, el sol empezaba a perder intensidad, eran casi las 4 de la tarde y ya el sol empezaba a moverse para ocultarse detrás de las montañas que rodeaban todo el feudo.

-Arigatou- La suave voz de la ojiblanca lo hizo subir su mirada, se detuvo de golpe al verla sonreír tiernamente mientras seguía con su mirada intensa a uno de los soldados, noto como entre las manos del hombre parecía moverse una criatura.

-Hinata-sama… Está segura de eso?- Una grave voz irrumpió en el ambiente corrompiendo la atmosfera que rodeaba totalmente a la ojiblanca, Sasuke clavo su mirada en un soldado que se inclino ante la chica.

-Déjalo a cargo de Hanabi-oneesan… Ella sabrá cuidarlo hasta que regrese- Ordeno sonriendo, su mirada se encontró finalmente con la fría del pelinegro haciendo que todo su cuerpo se congelara de golpe.

-Es hora de irnos- Soltó al verse descubierto por la chica, esta solo asintió y se subió a la carreta, Sasuke solo atino a suspirar resignado, miro fijamente al soldado que se había quedado admirando descaradamente a la ojiblanca y con un gruñido consiguió que se alejara casi corriendo.

"Esta niña me traerá demasiados problemas" Pensó respirando con normalidad, relajo su cuerpo y apretó el mango de la katana que descansaba en su cintura, vio de reojo la mansión respirando por última vez el aire saturado de esos olores tan conocidos que, aunque no lo admitiera nunca extrañaba ante la perspectiva de cada viaje.

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Que tal quedo? Espero que les haya gustado este nuevo capítulo! La verdad esta historia me tiene enamorada de una forma que no logro comprender pero es donde se está filtrando toda mi creatividad! Igualmente Espero sus reviews para comprobar si estoy en lo cierto o si solo es invención de mi loca mente! Muchas gracias por sus comentarios me animan a continuar escribiendo! Nos leeremos pronto.