Gomen! Debería asesinarme a mí misma por comenzar una historia y tardarme tanto en actualizarla! Más cuando me ha robado a mí misma el aliento! Prometo que la historia será muy intensa! Sobre todo por Sasuke! Kishimoto es dueño de todos los personajes conocidos de esta historia! Los que no son de mi creación! Buena lectura!
-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-
Cap. IV. La Inocencia De Tu Confianza.
El silencio de la noche se rompía únicamente por el sonido de la carreta al moverse por el irregular camino, la oscuridad cubría totalmente el paisaje exterior y los arboles se movían tenebrosamente bajo los plateados rayos de luna, la brisa que paseaba a su alrededor era más fría de lo que se sentía en la mansión.
"Esto… Me asusta" Pensó echando su cuerpo hacia atrás al sentir el aire golpear contra la ventanilla causando un fuerte sonido, los troncos parecieron chocar llenando el bosque con sonidos graves indefinibles.
Vio con curiosidad como la ojiblanca palideció ante los sonidos que llenaron momentáneamente el bosque, sus labios se entreabrieron temblando ante lo que escuchaba, sus ojos se abrieron totalmente y ante otro golpe de aire contra los cristales soltó un gritito y cerró los ojos fuertemente.
-Kuso- Murmuro tocando ligeramente el hombro de la chica, esta levanto el rostro lentamente fijando su temblorosa mirada en la de él. –Estamos cerca…- Explico sereno mientras se alejaba de la ojiblanca volviendo a apoyarse totalmente en su asiento.
-Ya… Llegamos?!- Pregunto incrédula, su rostro todavía reflejaba el temor que sentía por los sonidos que azotaban el exterior, incluso parecía que su cuerpo temblaba momentáneamente.
-Iie… Estamos cerca de la posada- Dijo soltando un suspiro cansado, desvió su mirada hacia el exterior intentando calmarse con la oscuridad que bailaba alrededor de ellos, llenándose del frio aire que rozaba su cara devolviéndole momentáneamente la tranquilidad que tanto añoraba.
-Demo… No deberíamos… Seguir…- Una rama paso rozando la madera de la carreta haciendo que gritara y se cubriera el rostro con las manos, el kimono bajo totalmente dejando que su nívea piel brillara completamente por los rayos de la luna.
-Cálmese!- Ordeno el pelinegro tomándola del antebrazo, una corriente paso velozmente por su cuerpo al sentir la cálida y suave piel de la ojiblanca bajo su mano, vio con curiosidad la expresión de terror que adornaba el rostro de la chica y sus ojos empezaban a cristalizarse.
-Go… Gomen…- Estaba tan nerviosa que no pudo conseguir decir algo más completo, una tranquilidad fluyo por su cuerpo al sentir la cálida mano del pelinegro tomándola firmemente por los brazos obligándola a erguirse en su lugar.
-Mañana seguiremos nuestro viaje… Usted no debe viajar de noche- Informo liberando lentamente los brazos de la chica, vio como estos volvían a quedar cubiertos con la ahora brillante seda de un azul opaco, notando la similitud de la prenda con el cielo despejado de una noche de verano.
-Ya… Veo- suspiro bajando su rostro, su padre se había encargado de informar al pelinegro de su temor por los sonidos nocturnos y debió revelar que esa era la razón por la cual no habían arboles cerca de los pasillos de sus habitaciones.
-Cálmese… Estamos llegando- Pidió nuevamente viendo como la chica se encogía en su lugar, vio como las manos de ella se movían frenéticas bajo las mangas, intentando en vano calmar su temor por la oscuridad.
"Quisiera… Superar esto" Se quejo mentalmente, dejo escapar un suspiro y subiendo su mirada noto el semblante serio del pelinegro a través de su flequillo, parecía estudiarla, tal vez intentando entender como alguien tan mayor todavía tenía miedos de una niña.
El silencio volvió a reinar en toda la carreta al mismo tiempo que el viento dejo de soplar en el exterior produciendo un eco profundo en el sonido de las ruedas, el sonido era bastante fuerte, entrando directamente en el pequeño espacio perturbando tenuemente a la ojiblanca.
-Ya llegamos- Informo el pelinegro un segundo antes de que la carreta se detuviera totalmente, vio como los ojos de la chica se abrieron sorprendidos mientras asentía soltando un suspiro de alivio.
-Por Kami- Murmuro por lo debajo viendo como el pelinegro abría la pequeña puerta y desaparecía casi al instante, se atrevió a relajar su mente disfrutando del fuerte aroma que había dejado el chico en el aire, inundando toda la carreta con menta y roble el aroma predominante en el.
-Vamos- La ronca voz del pelinegro sonó devolviéndola de golpe a la realidad, sus ojos negros la miraban expectantes al tiempo que le tendía la mano para ayudarla a bajar, Hinata se congelo al ver los pálidos dedos del pelinegro brillar intensamente con la luz de la luna.
Sasuke frunció el ceño al ver como la ojiblanca parecía haberse congelado en su lugar, admirando su mano, detallando quien sabe qué cosa, un fuerte carmesí cubrió de golpe le rostro de la chica al tiempo que tomaba suavemente su mano dejándola en contacto directo con su suave piel.
-Arigatou- Murmuro avergonzada mientras bajaba con cuidado los dos escalones de la carreta, podía sentir la estabilidad que le brindaba la fuerte mano del pelinegro, sus dedos acariciaban sutilmente su palma estremeciéndola totalmente.
Sus ojos siguieron el corto recorrido que hizo la ojiblanca, la mano que había tomado parecía temblar a cada paso que daba, no encontraba en su rostro el nerviosismo que expresaba a través de su delicada mano y así como apareció, el contacto desapareció dejando solo la fría noche golpear intensamente su piel expuesta.
Nuevamente el temor corrió velozmente por su cuerpo al separar su mano de la del pelinegro, sus perlados ojos viajaron hasta el rostro inexpresivo de su acompañante su rostro perfilado se giro empezando a marchar hacia el interior de la pequeña posada que se levantaba ante ella, con tenues luces amarillentas colgar a cada lado de la puerta.
La entrada decorada sencillamente con dos lámparas de aceite centelleaban iluminando únicamente su alrededor, las sombras de largos materos bailaron irregularmente bajo las llamas de las lámparas y la entrada brillaba dejando ver únicamente un largo pasillo oscuro, donde al final se distinguía apenas una luz a punto de morir.
-Llegamos mas tarde de lo que esperaba- Hablo el pelinegro, se había detenido para esperar a sentir la presencia de la chica a su espalda, su respiración entrecortada ya se le hacía conocida y lo relajaba al saber que no había nada en varios kilómetros que pudiera suponer algún peligro para la nerviosa mujer que lo acompañaba.
-Etto… Sasuke-kun…- Su voz se quebró cuando pudo pronunciar la frase, bajo su rostro inmediatamente al sentir la fría mirada de el atravesarla, esperando que continuara. –Dor… Dormiremos aquí?- Logro pronunciar al cabo de unos segundos de aguantar la respiración intentando calmar sus miedos.
-Hai… No se preocupe, aquí es donde descansa su Otosan- Dijo intentando relajar la tensión que estaba bastante clara en la voz nerviosa de su compañera, se divertía al escuchar como su respiración se detenía y comenzaba nuevamente aunque aun más irregular que antes.
-Ya veo- Susurro tomando instintivamente la haori del pelinegro cuando este hizo el intento de avanzar por el oscuro pasillo, lo escucho gruñir pero contuvo sus propias ideas de liberarlo. –No…. Soporto la oscuridad- Confeso bajando su rostro, sabía que si lo miraba se aterraría más que el hecho de saberse caminando sola por ese pasillo oscuro.
"Genial… Además debo llevarla" Se quejo mentalmente empezando a caminar, sintiendo la ligera presión que ejercía la ojiblanca en su ropa, la oscuridad no era problema para su memoria, conocía bien los pasillos de la posada incluso podría ir con los ojos cerrados a media noche.
-Gonbawa Sasuke-kun- Una alegre y picara voz sonó haciendo que la ojiblanca se sobresaltara y apretara inconscientemente la haori del hombre deteniéndolo de golpe. –Vaya… Que tenemos aquí?- Se burlo la voz causando un estremecimiento general en Hinata.
-Déjala- Ordeno el pelinegro retrocediendo un paso para cubrir totalmente el cuerpo de la ojiblanca. –Es importante para el feudo- Murmuro viendo como los ojos de la mujer centelleaban curiosos.
-Si tu lo dices- La voz sonó resignada, Hinata asomo un poco su rostro intentando dar con la mujer dueña de esa voz, sintió como su corazón latió con fuerza al ver un kimono de fucsia oscuro brillante, abierto a cada lado de las piernas y el escote dejaba a la vista prácticamente todo su busto.
-Dame la mejor habitación para ella- La autoritaria voz del pelinegro resonó por todo el lugar, sintió el peso de la chica contra su espalda asustándolo, se giro y vio como su rostro estaba de un rojo intenso mientras admiraba sorprendida las extravagantes vestimentas de la mujer que los atendía.
-Como digas… Para ti lo mismo de siempre?- Interrogo agachándose un poco sobre la barra haciendo que sus grandes senos amenazaran con salirse por el escote, su largo cabello rojizo intenso cayeron desaliñados cubriendo nuevamente su rostro.
-Sasuke… Sasuke-kun- Su voz salió con un esfuerzo sobre humano, no podía entender como una mujer podía exhibirse de esa manera tan vulgar, nunca antes había visto algo como eso.
-Cálmese… Ella es Junko- Susurro girándose un poco para que la ojiblanca no fuera vista por la mujer. –Nadie en este lugar debe verla… Me entendió?- Dijo fríamente clavando sus oscuros ojos en los perlados de ella.
-Ha… Hai- Dijo nerviosa, por un segundo se perdió en la inmensidad que le ofreció la mirada oscura de su compañero, este asintió complacido y volvió su mirada hacia adelante cuando la mujer alzo su rostro dejando a la vista sus intensos ojos miel, que se clavaron en ella despiadadamente.
-Ya esta- Nuevamente la alegre voz sonó por todo el lugar. –Puse las habitaciones juntas, ya que dices que es algo importante para Hiashi-san- Su voz sonó picara mientras se movía con agilidad en medio de su lugar y haciendo que la luz se moviera de posición salió para iluminar escasamente un nuevo largo pasillo.
-Hai… Era lo que esperaba- Dijo cambiando su tono de voz a uno más distante, su mirada se concentro en los shoji que se levantaban a lo largo del pasillo, siempre prestando atención a la agitada respiración que iba muy pegada a su espalda y los delicados dedos que se enrollaban insistentemente en su haori.
-Iré a atender al jinete- Murmuro agachándose y abriendo un shoji, sus ojos se fijaron en la inmóvil figura del pelinegro que se había cruzado de brazos. –Debe entrar- Dijo desafiante sin separar la mirada del pelinegro.
-Yo me encargare a partir de aquí- Dijo prepotente el pelinegro dándole la mano a la mujer para que se pusiera de pie. –Es lo mejor- Completo al ver la expresión molesta que adornaba el liso rostro de la pelirroja.
-Como digas…- Escupió de mala gana separando bruscamente su mano de la del pelinegro, sus ojos se encontraron fugazmente con la mirada perlada de la chica que se escondía totalmente detrás del cuerpo del pelinegro.
-Gomen…- La voz melodiosa de Hinata lleno todo el pasillo haciendo que la mujer detuviera su marcha de golpe, un gruñido ronco salió amenazante de la garganta del pelinegro haciendo que la pelirroja suspirara fuertemente y siguiera su camino de manera pausada.
-Nadie debe verla- Soltó ácidamente tomando a la ojiblanca de la muñeca y metiéndose a la habitación que había quedado abierta, clavo sus ojos en los de la chica que centellearon miedosos ante su comportamiento. –Ni siquiera ella- Concluyo intentando relajarse.
-Demo… No… Debía tratarla así- Dijo nerviosa liberándose del brusco agarre que todavía la tenia sujetada de la muñeca, podía sentir su piel arder bajo la seda que se había arrugado por tan brusco trato.
-Así es como me muevo- Decreto separándose unos cuantos pasos de la chica. –Deberá acostumbrarse- Agrego soltando otro gruñido ronco.
-Iie… No debe tratar a las personas así- Se quejó alzando un poco su voz, vio como la mirada oscura centelleo irritado por su atrevimiento e inmediatamente retrocedió pegando su espalda del shoji esquivando la mirada de su guardián.
-Debe dormir… Nos iremos temprano- Anuncio entre dientes caminando hacia la puerta corrediza, vio como se movió nerviosa dándole paso para que se marchara, su respiración volvió a agitarse bruscamente haciendo que volviera a gruñir justo cuando cerro de un golpe el shoji.
"Kuso… Que se cree… Junko acepta sin rechistar su trato" Pensó avanzando unos cuantos pasos hacia su propia habitación, la abrió de golpe y encerrándose gruño dejándose caer contra una de las paredes.
"Ella… Que se cree retándome" Su voz resonó en su cabeza al tiempo que subía su mirada intentando delinear las cosas que adornaban su habitación, el gran balcón se abría dejándole una vista perfecta de la luna llena que adornaba el cielo opacando las pequeñas estrellas que brillaban a su alrededor.
-Kuso- Gruño roncamente estirando sus piernas y relajando un poco su cuerpo mientras descansaba una de sus manos sobre el mango de la katana que presionaba débilmente contra su abdomen, la brisa nocturna se coló juguetonamente por el balcón haciendo que todo el lugar se llenara de los aromas de tierra húmeda y los retoños de algunas plantas, la intensidad del aroma de los diferentes arboles se apodero totalmente del ambiente en pocos segundos relajándolo totalmente, debía poder dormir unas cuantas horas antes de seguir con su complicada tarea.
-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-
El aroma de la tierra mojada golpeo suavemente su olfato haciendo que se revolviera entre las sabanas, sus ojos se abrieron con pesadez descubriendo que unos débiles rayos de sol apenas empezaban a verse al otro lado del shoji que separaba el balcón del resto de la habitación.
Se estiro un poco mas revolviendo el futon en cada uno de sus movimientos, se sentó lentamente bostezando, la calidez de la mañana empezaba a sentirse llenándola de una infantil alegría, se levanto de un salto dejando las sabanas a un lado, llenándose con la sensación que le brindaba el amanecer.
-Ohayo gozaimasu- Murmuro juguetonamente mientras abría totalmente el shoji haciendo que ante sus ojos brillara tenuemente las verdes montañas que se levantaban a muchos kilómetros de distancia, el bosque empezaba a despertar con ligeros sonidos de los pájaros y los pequeños animales que vivían por la zona.
Hinata sonrió ante la imagen guardándola en su memoria, era la primera vez que podía admirar el paisaje de frente sin cristales de por medio, pudiendo sentir toda la naturaleza vibrar con cada minuto que pasaba despertándose, llenándose de vida en unos cuantos minutos, esperando a que el sol los cubriera protegiéndolos del frio que había dejado la noche.
Suspiro complacida mientras se daba la vuelta y caminando con rapidez se agacho donde descansaba un pequeño bulto de ropa, se sorprendió al ver la sencilla yukata color lila adornado con jazmines de unos morados más oscuros, lo tomo sin pensarlo dos veces y abrió suavemente la puerta escapándose al agudo oído de su compañero.
"Sasuke-kun no me escuchara… No debería estar despierto todavía" Pensó al recordar que cuando se estaba quedando dormida todavía sentía movimiento en la habitación contigua, donde se suponía se encontraba el pelinegro descansando.
Sus pasos ligeros y agiles la movieron con rapidez entre los ahora iluminados pasillos, se maravillo al notar que a lo largo del pasillo estaban colgadas pinturas de aquel maravilloso paisaje, los colores que lo cubrían en primavera la dejaron embobada frente a uno de los cuadros, intentando imaginar cómo se sentiría el aire en esa estación.
-Ohayo…- Una suave voz la hizo soltar un gritito de sorpresa haciéndola retroceder varios pasos tambaleándose. –Tranquila… No voy a hacerte nada- Dijo nuevamente la voz entre risas, Hinata miro con cierto recelo a la adolescente de cabello rojo fuego que le sonreía.
-Yo… No puedo- Dijo bajando su rostro haciendo que su largo cabello cubriera totalmente sus facciones, se sorprendió al escuchar la melodiosa risa de la chica que se agacho para verla directamente clavando sus ojos color chocolate en los suyos.
-Tranquila… Soy Haruko- Volvió a hablar, intentando darle más confianza a esa extraña inquilina. –Me dio curiosidad ver que había llamado tanto tu atención- Confeso saliendo del campo de visión de la ojiblanca obligándola a erguirse para ver que era un poco más alta que la muchacha.
-Yo?- Interrogo dudosa escuchando nuevamente la risa de la chica que asentía divertida mientras la tomaba del brazo de manera familiar. –Go… Gomen yo… No puedo- Se disculpo liberándose del agarre, de golpe había recordado las palabras del pelinegro, nadie podía verla pero, cuál era la razón?
-Está bien… Veo que no puedo tocarte- Dijo divertida mientras señalaba la pintura que momentos antes había estado admirando la ojiblanca. –Esa ha sido mi mejor pintura de la primavera por aquí- Revelo centrando totalmente su atención en la pintura, delineando nuevamente cada flor que había podido plasmar en el lienzo, con los degradados exactos para darles un aire más natural, más verdadero.
-Tu… Qué bonito- Dijo sintiéndose un poco más tranquila, vio fijamente como la pelirroja asentía sin mirarla, su cabello hasta los tobillos le daba un aire de ninfa de los bosques. –Tu nombre… Me gusta- Confeso al sorprenderse a sí misma comparando a esa niña con una criatura de las leyendas.
-Hai… Bastante creativo no?- Jugueteo dándose la vuelta de un salto, su kimono con un escote pronunciado dejaba a la vista gran parte de sus pálidos senos, Hinata se sonrojo y apretó la yukata lila contra su propio busto cubriéndolo. –Vas a bañarte?- Interrogo dándose cuenta que la chica estaba avergonzada por el atuendo que llevaba.
-Ha… Hai, iba a preguntarle a Junko-san donde estaban los baños- Hablo subiendo un poco su mirada, el rostro de la pelirroja se ilumino mientras la veía fijamente, el extraño color achocolatado de sus ojos le daban más brillo a su cabello.
-Junko… Ella ahorita debería estar dormida- Medito colocando su índice sobre su barbilla, haciendo que la ojiblanca se tensara en su lugar. –Ella trabaja en las noches y yo en el día... Demo, puedo mostrarte los baños si gustas- Completo divertida al ver la expresión de sufrimiento que se había apoderado de las facciones de su inquilina.
-Onegai… Quisiera estar lista pronto- Hablo recordando la presencia del pelinegro, debía estar a punto de levantarse y ahí sí que no podría disfrutar de un largo y relajante baño.
-Vamos entonces- La voz de la adolescente se elevo unos cuantos tonos y tomando de la mano a la ojiblanca empezó a caminar rápidamente por uno de los pasillos, el fuerte aroma a los arboles lleno momentáneamente el lugar, haciendo que Hinata alentara su paso para poder admirar un poco el paisaje.
La chica redujo su marcha dándole la oportunidad a su inquilina que admirara el bosque que se levantaba junto a uno de los pasillos que daban al aire libre, vio con satisfacción los perlados ojos dilatarse por la sorpresa y brillar complacidos por lo que veía.
-Que… Maravilla- Murmuro entrecortadamente, su corazón latió con rapidez acompañándola en su deleite con los grandes y gruesos arboles que se dibujaban ante sus ojos, dejando a la vista pequeñas ardillas que correteaban por el césped trepando y bajando nuevamente.
-El baño está ahí…- Hablo la pelirroja tirando con algo de fuerza la muñeca de la ojiblanca, vio como esta se giraba de mala gana y sonrió señalando la gran puerta que se dibujaba a unos metros. –Puedo acompañarte si lo deseas- Ofreció liberando a la chica y apoyándose totalmente en una de las paredes.
-Iie… Estoy bien así- Respondió con rapidez centrando su atención en la pelirroja, la vio suspirar de mala gana y girarse sobre sí misma para darle la espalda.
-Entonces… Nos veremos en el desayuno- Comento de manera distante mientras empezaba a caminar hacia el interior de la posada, Hinata la miro con cierta añoranza recordándose a sí misma cuando disfrutaba de pintar los paisajes que se imaginaba fuera del feudo, satisfecha únicamente con su mundo y ansiosa por compartirlo con todas las personas que la rodeaban, enseñarles su visión de la realidad.
"Haruko… Es divertida y no parece peligrosa" Pensó avanzando con ligereza hacia la amplia puerta corrediza de madera clara, la deslizo con un poco de dificultad maravillándose por el amplio baño que aparecía ante sus ojos.
Las paredes totalmente de madera ligera tenían grandes ventanas en todo el borde superior, dejando a la vista gran parte de las montañas y los árboles que había visto antes, en medio del lugar una gran bañera de madera oscura donde podrían entran aproximadamente unas quince personas, banquitos y jarras se esparcían por todo el lugar dándole la libertad de elegir el sitio que quisiera.
-Que… Maravilla- Susurro sintiendo como en su pecho su corazón bailaba mareándola un poco, sus pulmones se negaban a darle más aire para soportar tal imagen de sueños, una de sus tantas imaginaciones por lo que comentaba su hermano mayor.
Se deslizo al interior del lugar cerrando con fuerza la puerta detrás de sí, una gran barra en una de las paredes dejaba a la vista gran cantidad de esencias y en la siguiente diferentes cubículos, donde podría tomar una toalla y colocar su ropa, Hinata suspiro detallando cada cosa que estaba experimentando por primera vez, rozando con sus finos dedos la madera lisa que cubría todo el lugar.
Detuvo su marcha al llegar a los cubículos, estaban divididos en dos, uno era para colocar su ropa sucia y otro para la ropa limpia mientras la toalla descansaba en un pequeño perchero reluciente en medio de las divisiones más grandes entre uno y otro cubículo.
Soltó su yukata de dormir dejándola caer a sus pies, inmediatamente su piel se erizo totalmente al sentir el frio que corría por el lugar, su rostro se ensombreció al notar que el agua del lugar no era caliente, suspiro resignándose a su suerte y se encamino hacia la gran bañera para sumergirse totalmente por unos cuantos segundos.
-Sera un baño rápido- Se recordó tomando la fragancia de lavanda que resaltaba entre todas las demás, camino con agilidad hacia el borde de la gran tina comprobando con sus dedos la temperatura del agua, dejo la esencia a un lado y se sumergió totalmente, disfrutando de la sensación del agua contra su piel desnuda, sensaciones que la despertaban definitivamente, llenándola de energía y limpiándola de los sentimientos negativos que amenazaban con cubrir desde temprano sus pensamientos, ahora que se encontraba sola.
-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-
La claridad empezaba a hacerse más fuerte conforme pasaban los minutos, realmente no sabía exactamente cuánto tiempo había pasado desde que se había despertado, sin embargo se había dado la libertad de quedarse con los ojos cerrados durante un tiempo más, dormitando tranquilamente hasta que su compañera decidiera levantarse de una vez.
"Es algo tarde" Reflexiono abriendo pesadamente sus ojos, el sol brillaba entre las nubes siendo menos intenso de lo que debería, eran aproximadamente las 7.30 de la mañana, mucho más tarde de lo que solían levantarse en la mansión.
Sasuke se estiro poniéndose de pie de una vez, había dormido apoyado contra una de las paredes sin cerrar el balcón, estar en contacto con todos los sonidos del exterior era la única forma que pudiera conciliar el sueño, una de las cosas que compartía con su rubio amigo.
Saco sus manos por la haori haciendo más amplia la abertura en su pecho mientras su katana fría chocaba contra la tela, se detuvo para escuchar los sonidos del resto de la posada, encontrándose con la ausencia de la respiración agitada que solía caracterizar a la Hyuuga.
-Genial- Dijo sarcástico abriendo de un tirón su shoji y caminando rápidamente se detuvo frente a la habitación de la mujer, volvió a concentrarse confirmando que dentro de la habitación no había nadie y por el casi imperceptible rastro de lavanda había salido hace más de 40 minutos.
Gruño irritado empezando a caminar por el largo pasillo, podía escuchar los leves murmullos a su alrededor indicándole que casi todos los inquilinos estaban despertándose, haciendo aun más irritante su búsqueda, parecía que ella no escuchaba ordenes o sencillamente no quisiera obedecerlas.
-Ohayo…- Una alegre voz resonó por todo el recibidor deteniéndolo de golpe. –Sasuke-kun…- Dijo emocionada la voz al reconocer al pelinegro que se había detenido de golpe al escucharla. –No creía lo que Junko me había dicho… Eso de tenerte tan rápido por aquí- Empezó a hablar divertida mientras se acercaba al hombre que parecía sumido en sus pensamientos.
-Junko te dijo que llegue?- Interrogo deteniendo su cerebro en ese pedazo de la conversación, vio como la chica se tenso en su posición dejando de hablar en ese momento. –Te comento entonces que llegue con una niña?- Volvió a preguntar clavando su penetrante mirada en la achocolatada de su interlocutor.
-Ella… Junko puede haberlo mencionado- Dijo nerviosa haciendo bailar su cabello al darse la vuelta para quedar frente a las puertas principales de la posada. –Es importante?- Murmuro apretando sus manos en su espalda.
-Donde esta Haruko?- Amenazo despiadadamente al escuchar la última frase, definitivamente había visto a la Hyuuga y no quería decirle donde estaba. –Haruko…- Pronuncio intentando mantener la calma, su paranoia lo movía a preocuparse por el estado de la inútil mujer que lo acompañaba.
-La deje en el baño- Dijo tranquilamente, su voz cambio a una más seria mientras sus ojos se opacaban al clavarse en el pelinegro, viendo como su semblante parecía perturbado. –Es importante?- Volvió a preguntar avanzando con rapidez hasta quedar frente al pelinegro cortándole el camino.
-No sé qué te dijo Junko demo… Ella es solo un encargo- Admitió avanzando con lentitud al tener a la chica cortándole el paso y avanzando de espaldas sus pasos eran más inseguros y lentos.
-Si es un encargo… Porque no podía verla?- Interrogo ácidamente brincando unos cuantos pasos hacia atrás para poder ver mejor al pelinegro, su rostro reflejaba la molestia que ellas le habían causado.
-Eso no es de su incumbencia- Respondió gruñendo, vio como la pelirroja se detuvo en seco ante su amenaza, la vio abrir la boca y volver a cerrarla sin que algo más que aire escapara de ella, Sasuke iba a preguntarle la razón de su comportamiento cuando un grito ahogado apenas y llego a través de las gruesas paredes de madera.
"Kuso" Pensó empujando a la pelirroja que parecía aturdida por toda la situación, sus pasos apenas y sonaban contra la madera mientras corría en dirección de donde provenía el grito esperando que no fuera del baño donde se suponía se encontraba la ojiblanca.
Sus ojos se abrieron al notar la puerta entre abierta del lugar, un ligero chapoteo se escuchaba en el interior y los sollozos ahogados de una persona, gruño apretando sus manos con fuerza y avanzo la distancia que faltaba en unos cuantos segundos; empujo la puerta para abrirla totalmente dejando a la vista el sonrojado rostro de la ojiblanca bañado en lagrimas mientras un hombre la tenia prisionera contra uno de los bordes de la bañera.
-Urusei… Nadie podrá escucharte- La ronca voz del hombre resonó por todo el baño haciendo que los ojos de Hinata temblaran ante el comentario, ella misma había visto lo aislado que estaba aquel lugar del resto de la posada, nadie se daría cuenta de lo que pasaba y la única persona que podía ayudarla posiblemente estaba durmiendo todavía.
"Onegai… Alguien… Que me ayude" Pensaba frenéticamente, sus ojos no se apartaban de los verdes brillantes del castaño que estaba sobre ella, podía sentir todo su cuerpo apretándose contra su delicada piel, una mano cubría su boca mientras la otra la tenia sujeta de la cintura.
Sus ojos se abrieron cristalizados al sentir como la mano que descansaba en su cintura bajaba peligrosamente hasta sus piernas, Hinata dejo escapar otro grito ahogado sintiendo como su cuerpo temblaba frenéticamente, cerró los ojos cuando los dedos del hombre se deslizaron muy cerca de su intimidad y justo en ese momento el peso desapareció liberándola totalmente.
-Kisama…- Un gruñido ronco sonó por todo el lugar justo cuando logro lanzar al hombre contra una de las paredes, no sabía en qué momento había saltado dentro de la bañera y tomado al hombre de los brazos arrojándolo lejos del frágil cuerpo de la ojiblanca.
-Sa…- Su voz se ahogo en su garganta al ver justo delante de si la silueta erguida del pelinegro, amenazante y peligrosa, vio un brillo despiadado en sus ojos haciéndola temer por su seguridad pero, lo ignoro de inmediato al ver que era dirigida al joven castaño que la había retenido contra su voluntad.
-Vete de aquí- Rugió con fuerza desenvainando su katana, la hoja brillo cuando el sol choco contra esta haciendo que el castaño se apoyara en la pared de donde acababa de levantarse. –Ni siquiera menciones lo que intentabas hacer- Amenazo avanzando con agilidad, como si el agua no significara obstáculo para su cuerpo.
-Ella fue la que se me insinuó!- Grito colérico el castaño señalando en dirección de la ojiblanca. –No es mi culpa que tu novia sea tan fácil- Dijo volviendo su mirada a la mirada asesina que parecía brillar en los ojos del pelinegro.
-No te refieras a ella así- Gruño entre dientes avanzando un poco mas haciendo que el castaño empezara a deslizarse hacia el exterior, todavía llevaba la hakama puesta y totalmente húmedo. –Si me llego a enterar que dices algo de esto te matare- Amenazo fríamente lanzando una daga que corto la mejilla del castaño al estamparse contra la madera, haciendo que el hombre saliera definitivamente del lugar.
Los ojos del pelinegro siguieron el cuerpo del hombre hasta que se perdió en el pasillo, pasando a una aturdida pelirroja que caminaba lentamente hacia el lugar, pero su atención se centró en la respiración agitada que se entrecortaba sonoramente a sus espaldas, se giro molesto viendo como la ojiblanca convulsionaba repetidamente cubriendo su boca con una mano mientras el resto de su cuerpo permanecía inerte totalmente hundido en el agua.
-Como esta?- Interrogo intentando contener la molestia que le causaba saber que casi le pasaba algo por no seguir sus instrucciones de no dejarse ver por nadie, vio como los ojos cristalizados de ella se clavaban en los de él, todavía temblando e intentando agradecer por su intervención.
Sus pensamientos avanzaban de una manera muy lenta, todavía sin procesar el hecho de que el pelinegro la había salvado, había evitado que ese hombre siguiera tocándola, podía ver la molestia reflejada en los opacos ojos de su guardián justo cuando soltaba su haori y se la colocaba para tomarla en brazos.
-Debió seguir mis instrucciones- Hablo por lo debajo sintiendo como entre sus brazos la chica seguía agitándose con fuerza, todavía nerviosa y asustada por lo que casi le ocurría, su haori cubría totalmente sus partes privadas pero dejaba a la vista sus largas y níveas piernas.
"Gomen… Gomen Sasuke-kun…" Se repetía una y otra vez en su cabeza intentando calmar su propia ansiedad, sus ojos seguían fijos en el rostro inexpresivo del pelinegro, podía sentir sus brazos apretarla contra su cuerpo intentando calmar así su nerviosismo, sus ojos todavía seguían derramando lagrimas aunque ella ya no era consciente de eso, de lo único que estaba segura era de que siempre que se mantuviera junto al pelinegro nada le pasaría, el era la única persona en ese momento que podía protegerla.
-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-
Que tal quedo?! Espero que les haya gustado! Déjenme un review para saber que tal voy con la intensidad de estos personajes! Ya que las historias de época son las que más me gustan! Supongo en mi otra vida pertenecí a esta cultura! Espero leerlos pronto y prometo hacer todo lo posible por actualizar lo más pronto posible! Ciaoo! xD
