Ladies and Gentlemen!
Literal, esta es otra de las historias que ya tenía guardadas durante todo este tiempo y que solo estaban como pendiente en la espera de que algún día decidera salir a la luz. ¡Espero que realmente les guste!
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
¿Cómo había sido el primer beso entre Yusaku y Ryoken?
Todo fue gracias al impulso celoso de Yusaku ante varias personas que se querían acercar a su persona, ignorando que eran hombres y mujeres los que se comían con la mirada al de ojos celestes. Aún cuando Ryoken rechazaba al de ojos esmeraldas con las simples palabras de que "Merecía alguien mejor" Yusaku no se daba por vencido y siempre que se veían, aprovechaba todo segundo para pasar a su lado aunque eso no significaba que el dolor de su pecho sea fácil de quitar al escucharlo rechazarlo y verlo actuar un tanto indiferente a él. Aunque sea con pocas palabras o en momentos en silencio, no le importaba con tal de estar a su lado. Sentir su presencia a su lado, sentir que está ahí a su lado en lugar de estar en otro lado con una persona desconocida. Era eso lo que calmaba su estúpido corazón aunque eso no cambiaba que actuara como un completo idiota cuando está a su lado.
Una personalidad que solo, muy pocas personas han tenido la fortuna de presenciar aquella forma de comportamiento en él.
Observar con atención como Ryoken siempre se movía con elegancia, como hablaba como todo un adulto e incluso se comportaba como un caballero, era su tarea favorita en el momento que el líder de Hanoi llegaba al puesto de perritos calientes y esperaba su orden, ya sea sentado cuando había lugar disponible en la pequeña mesita que Shoichi siempre colocaba o parado cuando no había lugar o estaba un tanto apurado para irse. Si, Yusaku sabia los momentos exactos en lo que Ryoken se encontraba bastante apurado o tranquilo como para quedarse a comer. Era imposible no enamorarse de ese chico de hermosa belleza masculina, de extraño pero curioso cabello blanco con mechas purpuras y de esos ojos celestes, ese hermoso color que podía perderse en ellos con sólo observarlo. Aquella tranquilidad y silencio con el que comía o las pequeñas pláticas que normalmente, habla con Spectre cuando este le acompaña o con Shoichi. De vez en cuando, le dedicaba palabra alguna. Algo que le molestaba un poco pero ¿Qué otra cosa podía hacer si este no podía dar su brazo a torcer?
Por eso Yusaku prefería seguir mirando sin que le importara que le llamen acosador. Sin que le llegara a importar su mala suerte o lo que las personas opinen. Él sabía de primera mano, aquellos sentimientos que siempre ha guardado por él, aquellos tiernos sentimientos que siempre le llegaban a doler y que de vez en cuando, sean los responsables por los que al día siguiente, siempre llega a la escuela con los ojos rojos e hinchados. Que tan duro era el amor para nuestro héroe.
Hasta ese punto se sentía como una colegiala cuando lo veía, se sentía como todas esas personas que no podían y ni querían desviar su mirada de él cuando aparecía y alumbrada todo a su alrededor, así era como sentía que alumbrada su oscuridad con su simple presencia. Pero es que no podía evitar aquellas emociones en el momento que él aparecía, cuando sus mejillas se pintaban de rojo y se dedicaba a sonreír pero sin llegar a molestarlo, algo tranquilo, algo sincero que siempre atesoraba. Le dolían las palabras que el chico decía pero estaba seguro que algún día cambiaría de opinión, realmente soñaba con eso.
Esos pequeños instantes que compartían, eran más que suficiente para que a Yusaku se le pudiera ver una pequeña sonrisa cuando el de cabellos blancos se iba. Incluso empezaban a tener miedo del buen humor que el chico cargaba, esa sonrisa al igual que ese brillo en los ojos y sus mejillas sonrojadas, daba igual de miedo que cuando se notaba enojado, aunque realmente no era un ermitaño, solo así ya era él. La mayor parte del tiempo se la pasaba suspirando de alegría, tenía esa joven pero hermosa sonrisa adornando su rostro y le daban ganas de seguir viviendo como se lo había prometido. No se daría por vencido con respecto a Ryoken, no dejaría que ese hermoso espécimen se fuera de su lado porque si, el era su persona y quien había estado esperando desde hace tiempo. Ante tales pensamientos, empezaba a tararear una canción mientras a su alrededor lo miraban asustado.
¿Tenían que llamar a los servicios de emergencia?
-¿Fujiki-kun esta imaginando de nuevo? -Preguntó Aoi a Takeru que se encontraba a su lado.
-Creo que lo hemos perdido -Suspiró mientras se acomodaba los lentes.- Otra vez
-No quiero saber qué es lo que hará esta vez -Suspiró Aoi.- Suficiente ya tengo con lo que paso la otra vez
-Lo que sea que haga, probablemente no será algo bueno, al menos para nuestra integridad
-Para nuestra salud -Corrigio Aoi.
Sólo siguieron observando al chico de ojos esmeraldas sonriendo. El profesor que estaba por entrar al salón y que vio a su alumno feliz, no sabía si debía llamar a los padres del chico, al hospital o a la Iglesia.
No era normal que un adulto le empezará a tener miedo.
.o.
Ryoken había llegado temprano al camión de comida rápida de Kusanagi Shoichi, aprovechando que había ido al centro de Den para poder comprar algunas cosas que sus hermanos le pidieron. Desde que Yusaku había empezado a revelar esos sentimientos que tenía por él. No sabía cómo debía contestarle y siendo sincero, ya no sabía si estaba bien mentir, ya no tenía más excusas que darle. Tenía miedo. Si, el podía tener miedo pero lo que menos quería hacer, era hacerle daño a ese chico de hermosos ojos esmeraldas por culpa de su pasado, por culpa de su horrible personalidad, por culpa suya como todo ese tiempo se ha sentido de esa manera aunque este le dejo en claro desde un principio que no lo culpaba y que quería empezar junto con él. Era por eso que tenía que llegar temprano a comprar su comida y después huir como el cobarde que era. Esperaba que así, al menos fuera odiado por su hermoso niño.
No lo iba a confesar nunca pero si estaba enamorado de ese niño de ojos esmeraldas. Nunca lo iba a confesar, nunca lo haría y estaba seguro que se llevaría esos sentimientos hasta la tumba.
-Hoy llegaste temprano Kogami-kun -Saludo Shoichi con esa amable sonrisa, le alegraba de algún modo que no lo tratara de otra manera por lo pasado.
O tal vez porque como era el mismo dueño del local, lo tratara de esa manera tan amable por obligación. Ya no sabía.
-Tengo algunos asuntos que resolver en la tarde -Dijo tranquilo al mismo tiempo que alzaba la bolsa con las cosas ya compradas que le pidieron.- Además, también vengo a comprar algunas cosas que mis hermanos querían
-¿Asuntos? O no quieres ver a Yusaku -Shoichi suspiro, noto como Ryoken desvió su mirada un tanto apenado al ser descubierto.- Me imagino que no ha de ser fácil el aceptar aquellos sentimientos con los que Yusaku no se ha rendido ¿No es así?
-No es eso
Un pequeño silencio se formo. Se escuchaban los utensilios de cocina como la salchicha dorándose. Observaron en ese momento, que se encontraban solos, no había alguien que salió de su oficina o trabajo cercano para la hora de la comida. Algunos jóvenes que siempre pasan por ahí o algunos estudiantes que salieron temprano de sus obligaciones.
-¿Sabias que Yusaku llora cada noche por tu rechazo? -Fue lo primero que menciono Shoichi para llamar la atención del líder de Hanoi.- Ya sabes cómo es Yusaku, no quieren que se preocupen por él pero antes de que sueles llegar, intenta quitar todo rastro de lagrimas
-No lo sabía -Murmuro Ryoken un tanto inquieto.
-Tranquilo, no nos dábamos cuenta de ello hasta que fue Takeru el que se quedo a dormir en su casa y se dio cuenta esa noche -Sonrió Shoichi, empezaba a preparar con cuidado el pedido, vio aquella mirada atenta de Ryoken, realmente le estaba prestando atención.- Pero a pesar de todo, Yusaku no quiere darse por vencido, me ha contado que ha sido su sueño desde que era niño y lo salvaste en aquella vez, estar a tú lado aunque no aceptes, es lo que siempre ha querido
Ryoken se quedo en silencio. Analizando aquellas palabras, sintiendo aquel dolor en su pecho. ¿Le había causado dolor y lagrimas por su rechazo? Sentía que se ahogaba con esas palabras, su corazón dolía, su garganta se sentía cerrada. No lo creía aunque tampoco paso por desapercibido el tema de que Homura Takeru se quedo en su casa. Solo alzo el rostro al escuchar que su pedido estaba listo, saco el dinero y se lo dio. Tomo la bolsa de papel y solo se quedo divagando. Shoichi soltó una risita.
-Cuida bien a Yusaku -Fue lo que menciono el mayor.- Después de Jin, ha sido como mi hermano menor desde el momento que lo conocí y pienso que merece ser feliz ¿No es así? Ambos merecen ser felices -Alzo los hombros despreocupado.- Yusaku siempre se preocupa por los demás antes de sí mismo, sin embargo, esta vez está buscando primero su felicidad ¿Acaso es malo ser feliz con la persona que tanto tiempo esperaba ver?
-Creo que no -Fue lo único que menciono Ryoken ese día.- Gracias por la comida Kusanagi-san, que tengas un buen día
Ryoken se alejo con ese mal sabor de boca. Soltó un pequeño suspiro. Tal vez, tenía razón.
.o.
Esa tarde que Yusaku había salido de clases. Una pequeña sonrisa se asomaba en su rostro. Tal vez hoy era ese día para volver a declararle sus sentimientos. Una pequeña esperanza se clavo en su pecho ese día. Espero en la esquina a que el semáforo se pusiera en verde para poder cruzar al otro lado. No pudo evitar mirarse en los vidrios del local que se encontraba ahí. Acomodaba con tanto cuidado su uniforme, incluso intento atar bien su corbata pero se dio cuenta que no serbia para eso. Vio su cabello un tanto desordenado y al final suspiro. Podía entender el porqué Ryoken nunca se fijaría en él. Al final, termino por desanimarse un poco sobre ese hecho. Era un adolescente que nunca se preocupo por su apariencia, que no se preocupaba por nada a su alrededor, era solo un idiota, un niño.
Suspiro. Prefirió mirar frente a él pero lo que vio en ese momento, se sintió como si el tiempo se hubiera detenido. Miro a Ryoken parado en la esquina mientras conversaba con dos chicas que estas solo soltaban risitas tontas y se sonrojaban. Una de ellas lo tomaba por el brazo mientras el usuario de Revolver solo sonreía. Sintió su corazón doler, sentía que los ojos empezaban a llegarse de lagrimas pero no se rindió. Sin saber de dónde saco toda esa determinación y una vez que la luz se puso en verde, empezó a correr, noto como Ryoken por primera vez le miraba y antes de que pudiera decir algo, solo tomo su mano y empezó a correr al sentido contrario. Sin importar si esas chicas le llamaran, Ryoken siguió corriendo un tanto confundido por las acciones de Yusaku.
Las personas a su alrededor los miraban un tanto extrañados, otros más molestos pero al final, se detuvieron en un callejón para poder tomar un poco de aire. Eran hackers, era imposible que al menos tuvieran un buen físico, eso era lo que se creía pero Yusaku no aceptaba eso por el simple hecho de ver aquel fornido pecho de su rival. Yusaku lo soltó en ese momento mientras se sostenía de la pared para poder tomar un poco más de aire. Se sentía un tanto mareado.
-¿Ahora qué te pasa? -Pregunto Ryoken mejor recuperado que él.
-¿Es por eso que siempre me rechazas? -Pregunto un poco entrecortado, alzo la vista para mirarlo, sus manos bajaron a sus piernas mientras se recuperaba.- ¿Por qué no soy alguien bueno para ti? ¿Por qué no soy como esas chicas? ¿Por qué no te parezco atractivo? ¿Por qué no soy lo suficientemente bueno como para mostrar al mundo?
-¿De qué hablas?
Yusaku un tanto molesto y por puro impulso. Fue que camino hacia Ryoken, lo tomo del cuello y sin que pudiera hacer algo más, lo beso. Un beso donde no pudo evitar abrir un poco los ojos al ver aquel rostro sonrojado y tranquilo del usuario de Playmaker. Pero poco a poco, es que empezaba a cerrar sus ojos y dejar de estar tenso. Poco a poco se separaron, sintiendo aun su aliento, sintiendo aquella necesidad de pegar sus labios una vez más. Pero aquellas lagrimas que salieron de él, fue lo que más llamo la atención a Ryoken. Aquel dolor presente en su pecho, quería abrazarlo, quería apretarlo a su pecho pero sus manos se detuvieron.
-Quería que este día fuera especial -Murmuro mientras se quitaba las lagrimas de sus ojos y moqueba un poco.- Porque no me importaba si aceptabas o no mis sentimientos, solo quería volver a decírtelos, solo quería volver a tener un poco de esperanza, aunque sea mínima -Alzo la vista, quería sonreír pero no podía, se sentía como un pequeño niño.- Ahora me doy cuenta de cuan verdadero es todo esto, nunca debí ilusionarme por ti, hubiera preferido no seguir con esto que ahora se, que tu nunca sentirás por mi
Fue en ese momento que a Ryoken le dejo importar cuánto guardaba celosamente aquellos sentimientos, fue en ese momento que dejo de reprimir todo tipo de sentimientos, incluso dejo que las cosas que se encontraban en sus brazos, cayeran al suelo y al final, termino por abrazar a su supuesto rival. Un abrazo del que no pudo evitar aceptar.
-Es mi culpa por causarte daño, es mi culpa por hacerte sentir se esta manera -Hablo Ryoken en aquel susurro, en aquel abrazo donde sus corazones se conocían por primera vez.- Lo que menos quería, era causarte dolor pero sigo haciéndolo, perdón -En ese momento que lo separo con cuidad de si, se miraron con atención, aquellos ojos que tanto les gustaba, aquel dolor que siempre guardaban. Era la primera vez que ambos abrían sus corazones para sentirse de una manera tan vulnerable.- No soy bueno pensando en las personas, nunca me doy cuenta del daño que siempre he causado pero quiero que me escuches con atención, no eres igual a todas esas personas, eres mucho mejor que todas ellas, incluso de esas chicas que solo querían agradecerme por haberles ayudado -Sonrió un poco, noto el rostro sonrojado de Yusaku que prefirió voltear a otro lado pero no se lo permitió. Lo tomo del mentón y prefirió que lo siguiera mirando.- Ellas no me llaman la atención, la única persona que sigue pareciéndome perfecto para mi, sigues siendo tú pero sigo teniendo miedo de hacerte daño que yo…
No termino de hablar. Sus labios volvieron a ser sellados por los de Yusaku. Un beso tranquilo que se transformo en uno hambriento. Donde sus corazones se sincronizaron y donde sus manos se reconocían por primera vez. Donde al cerrar los ojos, pudieron ver las millones de estrellas que se escondían detrás de aquel magnifico evento.
Cuando sus pechos volvían a pedir un poco de aire, se separan pero no tanto como para pegar sus frentes, como para mirarse con atención. Aquel cariño que se hacía presente, aquel amor que todo ese tiempo había sido cultivado. Celeste contra esmeralda, sus manos subían con cuidado al rostro contrario para quitar con suavidad, aquel rastro de lágrimas, donde pudieron sonreírse y volver a juntar sus labios las veces que sean necesarias.
-Soy egoísta Ryoken, no me gusta verte con otras personas, no me gusta verte al lado de otras personas
-No eres el único -Suspiro, le dedico un pequeño beso a su frente.- Kusanagi-san, Homura, Zaizen, todos ellos, les tengo celos por poder estar a tú lado y yo no poder compartir todos esos momentos a tú lado
-Eso se podría arreglar con unas simples palabras
Al momento de mirarse, no pudieron evitar soltar unas pequeñas carcajadas, sabiendo a lo que estaban próximos a decir.
Un día de ensueño para ambos.
.o.
Una oportunidad por culpa de un tonto impulso. Por un montón de emociones que ya no lograban guardar en sus pechos y que justamente ese día, provoco que ya no pudieran soportar más aquella presión. Permitió que en ese momento, todos aquellos tiernos e inocentes sentimientos salieran a flote pero aún siguiendo ese pequeño temor lo que provocaba algunos momentos que no decían nada aunque al momento que se encontraban, no les importaba sentirse un tanto inseguros y entre ambos, poder arreglar aquellos problemas que se habían creado.
No fue sorpresa para todos el centrarlos caminando de las manos, entrando a varios lugares, con aquella sonrisa en su rostro y tranquilidad que se encontraban a pesar de que muchas personas los veían con mala cara. Era más que suficiente que estos los miraran con atención para alejarlos o una simple y pequeña acción como un beso en la frente o en los labios para poder alejar toda mala vibra que se encontrara en su camino. Olvidarse por un momento de aquellos miedos, olvidarse por un momento lo que significaba las inseguridades para poder sentir aquella calidez, aquel cariño que alejaron en todo ese momento.
Pequeñas peleas que arreglaban con duelos divertidos donde al final, nadie resultaba ganador. Pequeñas citas que tenían a bastantes lugares. Dormir abrazados del otro, sintiendo la calidez contraria como escuchar sus corazones. Las demostraciones de cariño que dedicaban al otro como algunos que otros celos que se arreglaban con pequeñas acciones que les provocaba un sonrojo en su rostro y olvidaban lo que habían estado haciendo para sentirse de esa manera horrible.
Aquellas sonrisas antes de quedarse dormidos era lo mejor del final de su día. Agradecían a sus estúpidos impulsos por esos momentos únicos. Por poder darse la oportunidad que todo ese tiempo se habían perdido y así provocar que su tiempo corriera al mismo tiempo. Como esos niños que siempre quisieron estar juntos, ahora realmente lo podían hacer realidad.
¡Muchas gracias por leer!
¿Les he mencionado que tanto me gustan estos dos como pareja? Realmente lo siento como una opinión sincera pero ambos se complementan muy bien. ¿O solo soy yo?
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Jueves 7 de Mayo de 2020
