Ohayo! Ya aquí otro capi… Se está empezando a acercar las cosas intensas y el sasuhina en su máxima expresión! Kishimoto es dueño de todos los personajes, excepto los que son de mi invención que por obvias razones no aparecen en Naruto!

-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-

Cap. IX. El Secreto de Hinata.

Lanzo un ultimo golpe sintiendo como el viento cortaba su piel, viendo como su compañero caía de espaldas en el suelo, sus ojos se dilataron proclamándole vencedor al tiempo que el sudor frio lo hacía retomar sus sentidos inclinándose un poco para ayudar a su contrincante a levantarse.

-Viniste mas frio que nunca- Se quejo el rubio tomando la mano y poniéndose de pie de un salto, limpio el sudor que corría por su frente y se quito totalmente la haori. –Acaso te dieron entrenamiento allá?- Interrogo sonriendo mientras empezaba a retroceder algunos pasos.

-Urusei- Dijo molesto mientras suspiraba, el cansancio todavía no apagaba esa sensación, esa necesidad de poseerla. –Que estuviste haciendo en mi ausencia?- Se burlo retrocediendo dos pasos mientras se colocaba en posición de ataque.

-Yo?- Interrogo enderezándose un poco, pudo notar la intranquilidad que parecía controlar cada acción del pelinegro. –Lo único que podía hacer para divertirme- Comento sonriendo mientras se rascaba la nuca, separando el cabello húmedo de su piel.

-Hmp- Gruño algo confundido imitando al rubio, ya tenían más tres horas entrenando sin descansar y el agotamiento estaba empezando a afectarle físicamente pero, todavía su mente divagaba en ella, en ese deseo irracional que había empezado a atormentarlo por las noches.

-Tienes tres días despertándote temprano y acostándote muy tarde…- Comento el rubio caminando hacia la puerta del dojo, todos sus músculos estaban tensos y realmente necesitaba un pequeño descanso antes de continuar entrenando, si es que luego podía seguir haciéndolo.

-Allá lo único que podía hacer era caminar…- Se quejo sentándose en el pasillo viendo hacia el gran jardín, la colina con la cabaña en lo más alto resaltaba entre todo el paisaje amarillento que ahora empezaba a cubrir cada rincón de los jardines del feudo. –Naruto…- Llamo sereno intentando controlar su irracionalidad.

-Que sucede Teme?- Interrogo al escuchar como el pelinegro se corto de golpe, el no era de los que dejaban las frases a medias. –Estas extraño- Se quejo antes de dejarlo hablar, sus ojos azules se clavaron en el rostro tenso de su amigo sorprendiéndolo.

-Hinata-san… Ella… Realmente es solo tu amiga?- Soltó receloso, su tono de voz había sido sereno sin ninguna perturbación pero su rostro, sus facciones reflejaban una intriga que nunca antes se le había visto al Uchiha.

-Hinata-chan?- Repitió incrédulo, noto la tensión que se apodero de las facciones del pelinegro, Sasuke nunca antes había mostrado perturbación al hablar de una mujer. –Ella es solo mi amiga- Afirmo desconfiado, viendo como el pelinegro gruñía y se cruzaba de brazos.

"Si no intento nada con Naruto… Entonces?... Cuál es la maldita diferencia?" Se quejo mentalmente concentrándose nuevamente en el paisaje, intento relajarse centrando su atención solo en el murmullo del viento que bailaba a su alrededor mezclando todas las fragancias que existían en el jardín.

-Teme…- Su voz salió seria viendo como el pelinegro únicamente lo miraba de reojo, tenía un extraño presentimiento, algo había pasado con la Hyuuga. –Porque me preguntaste eso?- Soltó cruzando sus piernas, la fría madera relajo cada musculo de sus muy trabajados muslos haciéndolo recuperar energía.

-Iie… Solo me aseguraba- Mintió restándole importancia a la seriedad que el rubio le había dado al asunto. –Tu comportamiento con ella no era normal cuando nos fuimos y andaba decaída en el feudo Mizumaki- Confeso todavía mirando la pequeña cabaña, pudo distinguir las siluetas de dos mujeres subiendo la pequeña colina haciendo que el calor subiera de golpe en todo su cuerpo.

-Decaída?... Estuvo deprimida estando allá?!- Dijo algo alarmado, sus azules ojos centellearon al percatarse que el pelinegro no parecía perturbado por su exclamación. –Teme… Que paso entre ustedes?- Soltó algo irritado haciendo que el aludido se girara para encararlo.

-Porque habría de pasar algo entre nosotros dobe?- Devolvió la pregunta, el tono desesperado del rubio le creo un mal presentimiento, tal vez su amigo realmente estaba mintiendo sobre su relación con la ojiblanca.

-Teme… Conozco a Hinata-chan… Y conozco la única razón por la que podría estar deprimida- Revelo tomando al pelinegro de los hombros, Sasuke se soltó bruscamente y gruñendo se puso de pie alejándose unos cuantos pasos del rubio.

-Porque estas tan seguro de que debía pasar algo entre nosotros?!- Soltó alzando la voz, era la primera vez que una conversación lo sacaba de sus casillas. –Ella estaba complacida de estar con su prometido- Dijo ácidamente mientras fruncía el ceño, por alguna razón el malestar de esos días volvió a tomar su cuerpo tensándolo.

-Sasuke! Dime la verdad- Ordeno el rubio poniéndose de pie de un salto y volviendo a tomar los hombros del pelinegro lo clavo en su lugar, utilizando mas fuerza de la necesaria.

-Que es lo que sabes de ella?- Dijo cambiando de golpe su tono de voz, se dio cuenta en ese instante que su amigo sabia más de lo que estaba admitiendo, por alguna razón el tal vez podría darle las respuestas que necesitaba.

-Nani?!- Naruto se turbo al ver el cambio en las facciones del pelinegro, ahora la rabia se había convertido en curiosidad, una curiosidad impropia de su siempre fría naturaleza. –Ella… Disfruto de estar con su prometido?- Soltó intentando desviar la conversación pero, Sasuke no estaba de humor para ver como su amigo intentaba escaparse por la tangente.

-Naruto…- Dijo siseante de manera amenazante, definitivamente el rubio sabía más de lo que quería revelar. –Dime en que tendría que afectar el hecho de que pasara o no algo entre nosotros a su depresión?- Especifico atrapando la mirada del rubio , los ojos azules centellearon amenazantes mientras fruncía el ceño.

-Que hiciste?- Pregunto haciendo que el pelinegro gruñera y cerrara los ojos intentando controlar su creciente dolor de cabeza. –Si no me lo dices… No puedo decir nada- Confeso haciendo que el pelinegro se congelara en su lugar, subió su mirada encontrándose con la decidida del rubio, al parecer decía la verdad.

-Me beso- Confeso dándose por vencido, el rostro del rubio se contrajo corroborando sus ideas de que él y la Hyuuga tenían algo más que una simple amistad. –Y luego me evito- Continuo intentando apaciguar la posible ira que parecía estar golpeando al rubio por dentro.

-Ella… Es una baka!- Grito cerrando sus puños con fuerza, sus nudillos se pusieron blancos en un segundo y sus ojos se congelaron en los oscuros de su amigo. –Y tú?... Porque no la detuviste?- Pregunto haciendo que el aludido retrocediera dos pasos.

-Como esperabas que reaccionara?- Dijo irónico mientras se cruzaba de brazos, manteniendo sus sentidos en alerta, siempre había visto que los hombres celosos eran los más peligrosos. –No me dio tiempo de pensarlo-

-Ella… Debió haberme dejado ir con ella- Se quejo apoyándose contra una de las paredes del dojo, se cubrió el rostro con las manos intentando controlar su frustración, intentando buscar alguna razón para tantos años de secreto si ella iba a dañarlo todo así.

-Ella tiene prometido Naruto… Recuérdalo- Hablo intentando recuperar su calma característica, sus ojos seguían al rubio que apretaba y aflojaba sus puños intentando relajarse, intentando tal vez contenerse de golpearlo.

-Eso no me importa!- Dijo irritado volviendo a mirarlo fijamente, se sorprendió de encontrar la mirada oscura de su amigo verlo con confusión, ni siquiera tenía idea. –Sasuke… Acaso tu… Ni siquiera lo sospechas?- Agrego dudoso estudiando las reacciones del pelinegro, este parecía estar cada vez mas perdido en la conversación.

-Que debería sospechar?- Repitió entre dientes cruzándose de brazos, su cabeza estaba hecha un caos, no entendía cómo podía la simple mención de esa irritante chica ponerlo tan a la defensiva, incluso podía llegar a molestarse si hablaban demasiado de ella.

-Sasuke…- Dijo el rubio intentando contener una sonrisa, nunca pensó que el Uchiha tuviera un entendimiento tan precario sobre las demostraciones de afecto de una mujer, mucho menos esperaría que se volviera tan explosivo al no saber cómo reaccionar ante ellas.

-Habla dobe! No tengo suficiente paciencia para verte balbucear- Se quejo abiertamente soltando un suspiro, la sonrisa del rubio aumento haciendo que resoplara molesto y rendido de no saber nada se dio la vuelta para marcharse.

-Acaso no es obvio?- Dijo de golpe haciendo que el pelinegro se detuviera en su lugar. –Teme… Hinata-chan gusta de ti- Confeso alegremente mientras intentaba mantener sus risas al margen, no esperaba ser el quien confesara algo como eso.

Sasuke se congelo, como era posible que esa irritante chica tuviera además un gusto tan pésimo en los hombres? El no se acercaba ni siquiera al prototipo de marido que ella debía tener en la cabeza, ni siquiera debía conocerlo lo suficiente como para suponer que ella era su tipo, sus ojos volvieron a clavarse en la cabaña, donde ella pasaba la mayor parte del tiempo, escondiéndose.

"Kuso… Como no me di cuenta" Se reclamo mentalmente, la mirada triste de la chica cuando lo vio con la pelinegra, sus constantes huidas de quedarse a solas con él y sus sonrojos, esos sonrojos que la hacían ver más infantil de lo que realmente era.

-Teme… Te quedaste sin palabras- Se burlo el rubio caminando hacia donde se había quedado estático el pelinegro, de alguna manera sentía un poco de envidia hacia él, la mujer que gustaba de él se había lanzado sin esperar nada a cambio, sabiendo de ante mano que no sería correspondida.

-Deja de bromear- Dijo fríamente el pelinegro saliendo de sus razonamientos, el rostro del rubio estaba marcado por la ancha sonrisa que adornaba sus labios, burlándose descaradamente de él, riéndose a su costa. –Eso es imposible- Murmuro frunciendo el ceño.

-Sasuke… Acaso te parece imposible que una Hyuuga guste de ti?- Dijo entre sorprendido y decepcionado, esperaba poder burlarse un poco mas de él. –No tengo nada que ganar si invento algo como eso- Agrego al ver como la molestia se marcaba más en las facciones de su amigo.

-Puedes burlarte de mí- Reto intentando recuperar su inexpresividad, no le daría el gusto de reírse a su costa, incluso si esa idea le daba respuestas a sus preguntas, porque ese comportamiento irracional estaba ligado a un sentimiento inferior, a algo que haría a la ojiblanca un ser más débil.

-Lo que no entiendo es porque te beso- Divago ignorando olímpicamente el comentario del pelinegro, ahora estaba más interesado en descubrir una razón para que ella se hubiera rendido, alguna señal de su cambio de parecer, de hacerle saber a ese hombre que lo quería, más de lo que él había revelado.

Sasuke guardo silencio, estudiando cada expresión de su amigo, intentando de esa manera comprender en que parte de la conversación se había perdido, intentando procesar lo que el rubio había dicho.

-Hinata-chan debe estar muy avergonzada- Murmuro el rubio empezando a caminar, sus ojos dibujaban cada línea de la madera, intentando tranquilizarse antes de poder hablar con ella, era la única que podía responder porque arruinar ese secreto.

El pelinegro dejo que el rubio avanzara sus pasos parecían marcar una dirección que conocía bien, su rostro clavado en el suelo del dojo dejaba ver sus expresiones tensas mientras murmuraba cosas inentendibles para él y justo cuando lo vio caer en el jardín decidió seguirlo, deseando fervientemente encontrar las respuestas a sus interrogantes.

"Dobe… Que es lo que sabes con respecto a Hinata-san" Divago cruzándose de brazos y siguiendo silenciosamente a su amigo disfrutando de la sensación del aire del otoño chocar contra su cuerpo, relajando cada uno de sus tensos músculos.

Naruto estaba totalmente absorto en sus pensamientos ignorando de manera involuntaria lo que hacia el pelinegro a sus espaldas, el silencio los cubrió totalmente encerrando a cada hombre en sus pensamientos, pensamientos que iban exclusivamente a la misma persona, a la delicada Hyuuga Hinata.

-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-

La brisa paseaba lánguidamente por todo el lugar, murmurando contra las paredes y refrescando todo el ambiente, el frio de la estación siguiente ya empezaba a notarse por encima de los colores de la naturaleza, dejando a su paso el silencio que relajaba a las dos mujeres en aquel lugar.

Sus ojos se movieron alrededor del lugar posándose momentáneamente en los cuadros que descansaban contra las columnas, todos con los matices del otoño que empezaba a adornar la realidad pero, sus centelleantes ojos se fijaron en uno específico, el único cuadro que estaba apoyado de mala manera contra la columna más alejada a su posición.

Un suspiro la hizo girarse rápidamente, encontrándose con el rostro nostálgico de su compañera, viendo como esos perlados ojos se clavaban en el gran árbol en medio de su pintura, con el pincel todavía entre los dedos parecía dudar de empezar a agregar lo demás, el dojo que estaba justo a uno de los costados del árbol.

"Ha estado muy distraída" Pensó recordando el comportamiento de su compañera desde que había vuelto, tan distante y callada que no parecía ella misma, una nueva melancolía que parecía expresarse en todos sus nuevos cuadros.

Con cuidado e intentando mantenerse lo más silenciosa posible se movió con gracilidad hasta donde se encontraba el cuadro que había llamado su atención, se sintió ansiosa de golpe y avanzo con más rapidez, rozando con sus delgados dedos el lienzo de uno de los borde recorriéndolo con cuidado y volteándolo con lentitud disfrutando de la curiosidad recorrer todo su cuerpo.

-Nani!- Soltó sorprendida abriendo sus ojos a mas no poder, sintiendo la insensibilidad que parecía trasmitir la mirada del retrato, lo reconoció en seguida pues él no era alguien difícil de olvidar, ni siquiera con el pasar del tiempo y la distancia que se había formado entre ellos.

-Sucede algo Ino-chan?- Interrogo la suave voz de su compañera a sus espaldas, la rubia lo único que atino a hacer fue girarse para verla, todavía con el cuadro entre las manos haciendo que la ojiblanca se sonrojara furiosamente mientras se ponía de pie con torpeza.

-Hinata-san…- Susurro viendo como el delgado cuerpo de su compañera se movía con torpeza hasta posarse delante de ella y con sutileza intentaba liberar el retrato de sus manos, reclamándolo como suyo.

-Gomen…- Se disculpo automáticamente, sabía que estaba mal, su amiga siempre se encargaba de recordárselo pero, no podía evitarlo y le dolía, le dolía el corazón y sin poder controlarse le había dibujado, delineando cada facción que había admirado durante todo ese tiempo.

-Hinata-san el… Es su guardián- Dijo entrecortadamente aflojando el agarre de la pintura, las uñas de la ojiblanca se clavaron suavemente en sus manos haciendo que soltara el cuadro definitivamente viendo como la ojiblanca soltaba un suspiro tranquilo.

-Lo sé- Dijo bajando su mirada, sus ojos se concentraron en los inexpresivos de su retrato, sintiéndose nuevamente segura, dejando que ese sentimiento extraño recorriera su cuerpo, sensaciones que intensificaban sus sentimientos por ese pelinegro.

-Ni siquiera conociendo a su prometido…- Soltó intentando no hacer la pregunta directamente, conocía demasiado bien a la ojiblanca y desde siempre había confiado en ella, conocía perfectamente aquella historia, una historia que parecía llevar tatuada en el alma, que no liberaría nunca a su delicada amiga.

-Iie…- Contesto todavía sin mirar a la rubia, podía sentir la mirada incrédula atravesarla y con torpeza empezó a caminar hasta una columna, donde él estaría seguro. –Lo intente… Realmente lo intente demo… Esto no parece desaparecer- Confeso dejando con suavidad la pintura en el suelo, haciendo que la imagen volviera a quedar oculta a los curiosos.

-Hinata-san…- Susurro moviéndose lentamente hacia la aludida, podía entenderla incluso más de lo que admitiría. –No importa- Acepto rozando ligeramente el hombro de la ojiblanca, la sintió sobresaltarse ante el contacto conteniendo un gemido.

-Demo…- Dudo intentando contener el dolor que quería escapar por sus ojos. –Demo… yo…- Las palabras se trabaron en su garganta sintiendo las lagrimas rodar por sus mejillas, dolía, le dolía demasiado saber que nunca podría ser correspondida.

-Hinata-san…- Dijo suavemente abrazando a la ojiblanca, entendía su dolor, podía sentirlo dentro de sí misma, lastimándola, debilitándola, obligándola a dudar de sus propias decisiones, de sus sentimientos escondidos. –Cálmese- La sentía estremecerse contra su pecho, aguantando las ganas de gritar, resignándose a un destino que solo la haría infeliz.

-No puedo… El… Es todo…- Confeso entre lagrimas sintiendo las manos de la rubia acariciar su cabello, la única que podía llamar amiga. –Desearía olvidarlo… Desearía que su indiferencia no doliera- Divago aferrándose más a Ino, su base, la única que le daba el valor de continuar, de seguir escondiendo lo que sentía.

-Su… Indiferencia?- Interrogo confundida, se separo un poco de la ojiblanca intentando verla, esta solo atino a bajar su rostro todavía sollozando apretando sus delicadas manos contra la tela del suave kimono.

-Sasuke-kun… El…- Empezó sintiendo la vergüenza correr por su cuerpo, lo bajo que había actuado y lo mucho que se había degradado, ella se había entregado. –Yo… No pude… Contenerme- Gimió escondiendo su rostro entre las manos, su llanto se hizo más fuerte opacando el sonido que sus rodillas hicieron al golpear el suelo.

La rubia abrió los ojos sorprendida, de entre sus manos escapo el delgado cuerpo de su compañera mientras intentaba procesar lo que había oído, lo que parecía querer decirle la Hyuuga, una heredera del feudo, comprometida con un feudal extranjero, entregándose deliberadamente a alguien más.

-Hinata-san… Que… Que hizo?- Logro articular bajando su rostro, encontrándose con el cuerpo agachado de la ojiblanca, llenando todo el lugar con su llanto, perturbando su alma y su corazón, sintiendo la desesperación que aquella confesión infundía en su amiga.

-Yo… Yo lo… Bese…- Revelo todavía escondiendo su rostro entre las manos, la suave seda lastimaba su rostro, sus labios ardían recordando la fuerza con la que habían sido golpeados la segunda vez, sus sentidos se llenaron inconscientemente de él, del único hombre que había llamado su atención.

Ino se agacho hasta quedar frente a la Hyuuga, sintió un alivio ante lo que escucho, todavía podía salvar su honor, todavía no era demasiado tarde. Suspiro tomando la cabeza de la ojiblanca y apoyándola sobre su hombro dejo que los sollozos se hicieran más fuertes, dejando que desahogara su propia vergüenza.

Odiaba recordarlo, odiaba pensar en sus labios, en sus manos calientes cuando la atrapaban, en sus ojos hipnóticos que la hacían temblar; odiaba recordarlo por las noches y pensar en lo que él podría haber hecho, llenándola de rencor, odiando a esas mujeres, a todas las que habían compartido su cama.

Un gruñido ronco las hizo saltar en su lugar, sintió como el cuerpo de la ojiblanca se tenso y se escondió instintivamente aun mas entre su hombro y cuello, huyendo de esa presencia. Sus ojos azules encontraron la figura impasible del pelinegro y la mirada preocupada del rubio.

-Hinata-chan…- Naruto fue el primero en salir de la sorpresa, se había detenido justo cuando vio a las dos mujeres en el suelo, cuando escucho los lamentos ahogados de su amiga escondidos entre la pesada seda de la única mujer que parecía poder comprenderla totalmente.

-Hmp- Sasuke gruño irritado por la escena, no comprendía como parecía sufrir tanto, como esa niña estaba siempre tan triste teniéndolo todo, pudiendo obtener cualquier cosa que quisiera y ahí estaba, nuevamente vulnerable, nuevamente molestándolo.

-Naruto-kun…- Murmuro la rubia saltando de la mirada preocupada del rubio hacia el pelinegro, apretando inconscientemente a la chica entre sus brazos, intentando protegerla de él, del dolor que le causaba. –Sasuke-kun…- Pronuncio al fin evitando que la ojiblanca se siguiera tensando.

El rubio apretó los puños impotente mientras avanzaba los pocos pasos que los separaban de las mujeres, no podía evitar sentirse irritado, ver como Hinata sufría no era fácil, ella no merecía sufrir como lo estaba haciendo.

-Ino-chan… Yo…- Hablo despacio al tiempo que se agachaba para quedar junto a la rubia, sus ojos se cruzaron entendiendo que la preocupación era la misma, la rubia apretó un poco más a la ojiblanca todavía recelosa de Naruto. –Debo… Hablar con ella- Dijo firmemente tomando a la Hyuuga del hombro.

-Iie…- Gimió la ojiblanca liberándose suavemente del agarre del rubio, no podía confesarle que se había humillado, que había hecho a un lado sus promesas y sencillamente se había rendido ante él, la única persona de la cual no había escuchado ninguna palabra.

-Demo… Hinata-chan- Intento volver a tocarla pero la mano de la rubia lo detuvo, cortando su paso antes de que volviera a incomodarla, viendo como Ino lo miraba desafiante amenazándolo silenciosamente.

-Hinata-san…- Corrigió de mala gana todavía sin romper el contacto visual con el rubio. –Creo que… Sería mejor que se marcharan- Susurro en un tono que solo el rubio alcanzara a oír, pero un nuevo gruñido los alerto tensando a ambos rubios que se giraron para ver al pelinegro.

"Kuso…" Maldijo mentalmente mientras veía como la rubia murmuraba algo, avanzo unos cuantos pasos gruñendo, en qué momento se había convertido en el malo? Cuando exactamente no sentir lo mismo que una mujer se convirtió en una tragedia trayéndole ese tipo de complicaciones.

-Déjennos solos- Hablo con autoridad cruzándose de brazos, sus ojos miraron los azules de la mujer que lo observaban con rabia contenida, se giro para encontrar el rostro sorprendido de su amigo que parecía dudar en cumplir esa petición.

Sasuke chasqueo la lengua avanzando dos pasos más y colocándose justo a espaldas de la rubia, estaba harto de tanta protección, el no era el malo, él ni siquiera pensaba en Hinata de esa manera, solo era una niña malcriada que ahora se hacia la víctima.

-No creo- Defendió la rubia liberando a la ojiblanca y poniéndose de pie de un salto. –Para qué?- Interrogo clavando sus azules ojos en los negros del hombre, podía descifrar la molestia aparecer en esos inexpresivos ojos pero, un extraño brillo oculto, algo que no lograba entender.

-Ino… Déjame a solas con Hinata-san- Ordeno entre dientes viendo como el rostro de la rubia se tensaba, al parecer empezaba a costarle mantener su mirada en la de él, podía llegar a ser despiadado en algunas ocasiones y únicamente con su mirada.

-Es cierto… Para que necesitas a Hinata-chan?- Insistió el rubio poniéndose junto a la rubia, no quería que hiciera sufrir más a la ojiblanca, su constante indiferencia era mucho mejor que un rechazo directo y Naruto conocía bien el frio carácter del pelinegro.

-Soy su guardián- Dijo avanzando otro paso y quedando a solo centímetros del cuerpo de la rubia, la vio tragar fuerte mientras su aroma invadía todos sus sentidos obligándolo a relajar su semblante.

-No van a ir a ningún lado- Rebatió el rubio tomando a la rubia del brazo y apartándola de aquella intimidante presencia, dudaba del autocontrol de su amigo, vio como este gruño guturalmente mientras cerraba los ojos intentando de esa manera tranquilizar su explosivo carácter.

-Dobe… Solo vete…- Dijo de mala gana abriendo los ojos, el aroma de lavanda lo relajo y centro toda su atención en la ojiblanca, todavía estaba apoyada en el suelo, sus sollozos eran muy bajos casi imperceptibles en medio de su conversación, su cabello suelto caía por sus hombros y rostro haciendo imposible el ver cuán afligida podría estar.

-Sasuke…- La rubia iba a quejarse pero los dedos de Naruto se apretaron sobre su kimono obligándola a mirarlo, el rostro del rubio estaba contraído demostrando que no le parecía buena idea dejarlos solos pero, empezó a caminar llevándola consigo.

-Teme… No seas tan kisama- Susurro justo cuando paso rozando su hombro contra el de Sasuke, la rubia abrió los ojos al entender aquella frase y asustada se giro intentando devolverse pero, la fuerza del rubio era mucho mayor.

-Suéltame- Pidió suavemente siendo arrastrada por el rubio, este ignoro su frase mientras empezaba a bajar de la colina, su corazón se contrajo al pensar en lo que podría decir el pelinegro y en lo mucho que podría sufrir la ojiblanca. –Naruto-kun… Déjame ir- Agrego jalando su muñeca intentando en vano liberarse de su prisión.

Naruto se limito a ignorarla, la impotencia corría velozmente por todo su cuerpo, el pago por su estupidez, el sufrimiento de su delicada amiga y el futuro odio de la rubia que luchaba todavía contra él, intentando en vano protegerla de algo que era inevitable.

-Naruto…- Volvió a sonar la voz de la rubia a su lado, sus ojos se concentraron en lo cerca que se encontraban del dojo, el lugar donde sin pensarlo había revelado un secreto que no era suyo y que únicamente tenía que esconder.

-Ino…- Hablo roncamente sintiendo como la fuerza de la chica se iba, dejando su brazo relajado entre sus dedos. –No te sientes tan frustrada como yo- Revelo sintiendo una lánguida brisa pasear entre los dos, mezclando el dulce aroma de azucenas con el olor del otoño.

-Porque lo dejaste!- Dijo dolida mientras terminaba de romper el agarre del rubio, le dolía, realmente entendía el dolor de la ojiblanca porque, ella lo vivía diariamente y el parecía no querer darse cuenta de cuanto la lastimaba. –Sasuke-kun la lastimara!- Volvió a hablar apretando sus labios, no podía siquiera imaginar un rechazo de él, de él que tenía toda su atención en la pelirrosa.

-Solo… Cometí un error- Murmuro clavando su mirada en los azules ojos de ella que brillaban sin entenderlo, el sabia que eso pasaría y sin embargo no se contuvo, sabía que Sasuke buscaría la manera de enfrentarla y dejarle claro su falta de interés por ella y Hinata solo podría sufrir, llorar por la revelación que él había hecho sin pensar.

-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-("v")-'-

El silencio cubrió toda la habitación, un aire denso empezó a correr a su alrededor haciéndole más dificultosa la respiración, todavía podía escuchar los suaves pasos de su amiga alejarse, recelosa de dejarla sola, sola y vulnerable ante él.

"Que… Que es lo que quiere" Se dijo intentando desaparecer el ardor que golpeaba sin clemencia sus delicados ojos, el nudo en su garganta se hizo más pesado y el aire que respiraba estaba totalmente viciado con el fuerte aroma del pelinegro.

El silencio se rompió con unos ligeros pasos que avanzaban con extrema lentitud hacia su posición obligándola a encogerse aun mas en su lugar, intentando ocultar la humillación de verla llorar; cerro los ojos deseando con todas sus fuerzas desaparecer mientras su cuerpo se ponía cada vez más rígido, sintiendo como el aire se agotaba a cada paso que él se acercaba.

Vio como el frágil cuerpo de la ojiblanca temblaba, escondiéndose a su cercanía, conteniendo de manera infructuosa sus lamentos, el aire denso a su alrededor se cortaba a cada paso que daba llenándolo de frustración e irónicamente de curiosidad, una curiosidad impropia de su personalidad.

Se detuvo a dos pasos del cuerpo agachado de la mujer, su kimono lila brillante caía descuidadamente alrededor de la delgada silueta de la ojiblanca dejando expuesto únicamente su cuello, sus largos cabellos despeinados caían sobre sus hombros ocultando totalmente el rostro posiblemente marcado de lagrimas de la Hyuuga.

-No se oculte- Dijo fríamente viendo como el cuerpo de la ojiblanca se tensaba ante su voz, parecía un conejo asustado, débil e indefenso ante el temible y feroz lobo, él era el malo y su mente se irritaba ante tales comparaciones.

-Hinata-san… Levántese de una vez- Agrego al cabo de unos segundos, segundos en los que su paciencia se agoto al verla ahí, quieta y desvalida, esperando su ejecución, una ejecución que él no daría.

Hinata sintió como todo su cuerpo temblaba, cada célula de su ser vibraba ante esa fuerte voz que le producía temor y excitación, dolor y pasión, ese hombre que de alguna manera había atrapado su corazón.

Sasuke gruño exasperado, odiaba que lo estuviera ignorando, detestaba el hecho de tener que lidiar con alguien tan egoísta como lo era ella; se agacho y ágilmente tomo de los hombros a la mujer obligándola a erguirse ante el clavando su despiadada mirada en la inocente de ella.

-No piensa enfrentarme?- Reto sin despegar sus ojos de ella, podía ver como sus pupilas blanquecinas temblaban ante el miedo que él le producía, sus labios vibraban levemente abriéndose y cerrando, intentando pronunciar alguna cosa.

La gélida mirada del pelinegro la atrapo, apenas su mirada se encontró con la de él se rindió, ella no podría olvidarlo, ella viviría llorando un amor no correspondido, porque el, Sasuke Uchiha nunca se enamoraría ni de ella ni de nadie.

Las lágrimas brillaron en los perlados ojos de la mujer, delineando con cierta gracia sus grandes ojos, corriendo libres por sus mejillas y siguiendo el camino que sus hermanas momentos antes habían marcado enrojeciendo nuevamente el delicado rostro de la mujer.

-Deja de llorar- Ordeno apretando sus manos con más fuerza alrededor de los frágiles hombros de ella, un gemido de dolor escapo de los rosados labios mientras intentaba en vano controlar su nuevo ataque de dolor.

-Go… Gomen- Tartamudeo empezando a mover débilmente su cuerpo, su tacto le quemaba, el hacía que su cuerpo ardiera y no entendía la razón, su amor le dolía de tal manera que cada parte de su cuerpo reaccionaba intensamente ante él, ante su sola presencia.

-No se disculpe, no conmigo- Soltó ácidamente acercando su rostro al de ella, aflojo sus manos para dejar de lastimarla, el dulce aroma de la ojiblanca golpeo sus sentidos despertando ese extraño calor que no podía apagar, algo en el que no había desaparecido y que con el pasar de los días se había intensificado.

-Yo… No se… Que mas decirte- Confeso llenándose de valor, las manos del pelinegro se deslizaron con cadencia por su silueta haciendo que un ligero gemido escapara de entre sus labios, inconscientemente deseando más, deseando de alguna manera entenderle.

-Porque lo hiciste?- Susurro guturalmente apretando el cuerpo de la chica contra el suyo, sus manos se enredaron con firmeza en la estrecha cintura de ella haciendo que un nuevo gemido escapara de su boca provocándolo aun mas, haciéndole cada vez más difícil el contenerse.

-No… No importa- Dijo entrecortadamente al sentir las manos del pelinegro empujarla aun mas a su pecho, sus fuertes manos se movían lentamente sobre su espalda haciendo que sus piernas empezaran a temblar y obligándola a subir la mirada para encontrarse con esos ojos negros que brillaban con deseo, dejando a la vista la sed que tenía por ella.

Sasuke gruño por lo debajo al ver aquel brillo lujurioso en los perlados ojos de su protegida, invitándolo de manera silenciosa a poseerla, a tomar lo que ella misma le había ofrecido, atándolo de alguna manera a un deseo carnal que no había experimentado nunca.

No fue un contacto suave, sus labios se movían salvajemente sobre los de ella, apretando su frágil e inocente cuerpo contra el de él, podía sentir la sorpresa y la creciente necesidad que parecía tomar posesión de los tímidos labios de la chica empezando a devolver con sutileza sus empujes.

Las manos de Sasuke se movieron ágilmente por su espalda una enredándose en sus largos cabellos y la otra sujetándola firmemente por la cintura, la necesidad de no romper aquel beso parecía poder más que la falta de aire que estaba experimentando y justo en ese momento el se alejo, tan rápido como se había acercado.

"Que es… Que hice" Se quejo mentalmente gruñendo, al igual que la primera vez, no había podido contenerse a tomarla, a probar esos inocentes labios que lo llamaban que le gritaban de manera silenciosa que los reclamara como suyos.

-Sasuke…- La voz de Hinata salió con un tono cargado de sensualidad, abrió los ojos avergonzada por su voz y un gruñido ronco resonó por el lugar justo cuando el pelinegro volvía a acercarse a ella, atraído por ese lujurioso tono.

-Deja… De jugar- Dijo con dificultad atrapándola nuevamente por la cintura, sus ojos se clavaron en los de ella, leyendo ese deseo que parecía formarse en ellos y que lo incitaban a tomar lo que no le correspondía, porque Hinata era eso, la mujer de alguien más.

-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-("v")-.-

Que tal quedo? No quedaron esperando más? Mmmm soy experta en dejar las cosas en el mejor momento no creen? Jajajajajaja estaré esperando sus reviews para saber si les gusto o no les gusto! Siempre es bueno leerlos! Espero hayan pasado una Feliz Navidad y que tengan un Próspero Año Nuevo 2015… Matta Ne!