Hello! Aquí otra actualización de mi bella y más joven historia! Como la tengo muy adelantada y me atrase horrores en actualizarla de regalo subiré dos capítulos hoy prometiendo hacer todo lo humanamente posible para no demorarme demasiado en publicar los otros capítulos! Kishimoto es dueño de todos los personajes d Naruto que aquí aparecen, los que no son de mi propiedad! Ahora sí que disfruten…

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Cap. XI. Cambio de Estación, Confusión.

Suspiro tranquila al sentir los siempre cuidadosos dedos sobre su cabello tejiendo hábilmente una larga trenza, se giro un poco para ver su ahora amarillento jardín y un bufido cansino escapo de sus labios obligándola a cerrar los ojos para contener la incomodidad a la que tenia días sometida.

-Listo…- La risueña voz de su compañera la hizo abrir los ojos viendo como ante ella aparecía el delgado cuerpo de la rubia con su cabello recogido en una trenza mucho más ligera que la que sabía le habría realizado a ella. –Esta muy bonita Hinata-san…- Confeso tomando entre sus manos las manos de la aludida.

-Quisiera levantarme de aquí Ino-chan…- Murmuro desviando su mirada, sintió el calor recorrer su cuerpo al recordar cómo había despertado cuatro días atrás. –Estoy bien- Elevo su tono hasta uno más infantil haciendo que la rubia luchara por contener una risa suave que la amenazaba a través de esa radiante sonrisa.

-Gomen Hinata-san demo… Hiashi-sama dio la orden de que permaneciera en cama- Recordó empujando ligeramente el cuerpo de la ojiblanca obligándola a recostarse, escucho la frustración de la misma escapar como un ligero bufido.

-Ino-chan estoy bien de verdad- Se quejó retirando suavemente las manos de la rubia y volviendo a sentarse en el futon, vio entonces aparecer en medio del jardín la gruesa figura del pelinegro, lo vio estirarse levemente y sus ojos se encontraron con los de él que ardían curiosos.

-Iie… Tuvo una fiebre el día que se desmayó- Dijo sentándose justo en el campo de visión de la ojiblanca haciendo que sus perlados ojos se clavaran en los de ella que parecían mirarla con preocupación. –No pensé que realmente estuviera enferma- Comento relajando sus facciones y empezando a deslizar sus manos por el futon quitando las ligeras arrugas que la estancia excesiva de la heredera estaban produciendo.

-Gomen… Otosan te regaño por mi culpa- Dijo desviando su mirada de las manos de la rubia hacia su gran peinadora, donde veía con desprecio brillar el emblema de la que sería su nueva familia en unos cuantos meses.

-No se preocupe- Le restó importancia poniéndose de pie y arreglando un poco su kimono y su obi se dio la vuelta para salir de aquel lugar, Hinata abrió sus ojos asustada y justo cuando iba a soltar la pregunta el rostro de la rubia se giró sonriendo. –Voy a buscar su desayuno- Aclaro haciendo que los rosados labios de la ojiblanca se cerraran dejando a su paso una mueca intranquila.

"Por Kami" Pensó removiéndose entre las sabanas y dejándose caer completamente en el futon, subió uno de sus brazos para cubrir sus ojos e intentar dejar de asustarse ante todas las partidas de la rubia. "Él no ha venido más…" Se aclaró intentando controlar la ansiedad que vagaba lánguidamente por su interior obligándola nuevamente a recordar el momento que despertó, entre sus brazos.

Gimió avergonzada y tomo la sabana para cubrirse hasta la cabeza, ella sabía que no debía sentir eso pero no podía evitarlo, no con el tan cerca, no con el siendo consciente de lo que sentía.

Flash Back.

El fuerte aroma de roble y menta inundaron sus sentidos haciéndola estremecer, sintió el ligero movimiento del cual era presa su cuerpo y frunció el ceño, una presión en su cabeza la hizo mover su cara levemente encontrándose contra una tela ligeramente abierta donde la piel caliente vibro ante su aliento.

-Na…- Su palabra se cortó al reconocer el aroma que brotaba de la piel que estaba rozando descaradamente con su rostro, un jadeo involuntario escapo de sus labios resecos y unos brazos la presionaron más contra aquella prohibida piel.

-Ya despertó- La ronca voz la hizo temblar e instintivamente se encogió en su lugar rozando con su nariz nuevamente aquella piel sintiendo nuevamente como vibraba ante su contacto.

Asintió débilmente respirando sonoramente, debía calmar el palpitar de su corazón estaba segura que volvería a perderse en la inconsciencia si pensaba demasiado en la posición en la que se encontraba y quien la sujetaba posesivamente contra su pecho.

Sintió un rugido vibrar en medio del pecho del pelinegro y el calor aumentaba levemente en aquella piel con la que tenía contacto subiendo su propia temperatura, soltó un suspiro contra aquella dura pared de piel escuchando como un nuevo rugido escapaba desde lo más profundo de aquel cuerpo haciéndola estremecer.

Las manos alrededor de su cintura y piernas se apretó un poco más justo cuando un sonido de arrastre llego a sus oídos y las manos se aflojaron para depositarle con toda la delicadeza que supo él fue capaz de darle al colocarla en medio de un futon.

-Sasuke-kun…- Llamo nerviosa, él no podía estar insinuando aquello, donde la había llevado?. Sus ojos se encontraron con los negros que brillaron con burla confundiéndola más y un ronco gruñido golpeo sus sentidos aturdiéndola.

-Está en su habitación Hinata-san- Comento cruzándose de brazos y dejándose caer a su lado, se sobresaltó al escuchar su altiva voz, nuevamente la vergüenza cubrió su rostro y se hundió en el futon intentando desaparecer de esa situación tan incómoda.

-Gomen…- Se disculpó en medio de las sabanas, el sonido de una despejada noche veraniega inundo toda la habitación haciéndola dudar de si el realmente la había escuchado y con toda la vergüenza e impaciencia iba a volver a hablar, se retiró la sabana de su rostro y lo vio de pie a su lado, con los puños apretados y viendo hacia el jardín.

-Nunca más vuelva a disculparse conmigo- Gruño entre dientes girando solo su rostro para clavar sus despiadados ojos en ella. –Yo solo soy su guardián- Siseo entre dientes y avanzo dos pasos cerrando detrás de si la división con las fuerza de la necesaria.

Fin del Flash Back.

"No ha venido más" Pensó nuevamente al obligarse a salir de aquel recuerdo, se sentía deprimida más que por su rechazo por la ausencia de su presencia junto a ella, había soñado secretamente que el fuera su guardián desde el momento que se dio cuenta lo que sentía y suspirando se prometió que cuando todo volviera a la normalidad se comportaría como debió hacerlo desde el principio, como una Hyuuga.

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Su cuerpo se tensó al sentir como la mujer que se encontraba con la ojiblanca se movía levemente, abrió los ojos con desgana para intentar entender mejor que era lo que pasaba en la habitación de su protegida.

"Es mi responsabilidad" Se repitió al sentir como sus músculos se tensaban al encontrarse en aquella incómoda posición en la cual tenía durmiendo los últimos cuatro días, desvió su mirada de la habitación y recorrió lentamente el amplio jardín disfrutando de la tranquilidad que le dejaba aquel paisaje.

Estiro sus brazos lánguidamente escuchando sus articulaciones crujir ante el ejercicio, enderezo totalmente su espalda sintiendo la desgana abandonar su cuerpo y de un salto sus pies cayeron en el frio césped que todavía no estaba totalmente seco dándole una agradable sensación.

-Hmp- Un gruñido de satisfacción escapo por su garganta avanzando lentamente y estirando en cada paso los músculos de sus piernas, sentía como su cuerpo se relajaba al sentirlo cambiar de posición y sonrío con prepotencia dedicándose a respirar suavemente y llenándose con el aroma del ambiente.

"Siempre es lo mismo" Se quejó mentalmente al sentir el ligero lavanda que venía desde la habitación de su protegida, apenas el día anterior había desaparecido su propio aroma de ella, estiro sus brazos y sin poder evitarlo desvió su vista hacia la habitación.

Unos ojos perlados cegados por la tristeza se clavaron en él y una incomodidad recorrió su cuerpo, había logrado doblegar el deseo por esa malcriada mujer pero esa incomodidad todavía no desaparecía totalmente, avanzo un poco más para salir de aquella intensa mirada, no le gustaba la sensación que le producia.

Dejo caer su cuerpo sobre el césped y se cruzó de brazos y piernas intentando volver a su pasividad interna, reconoció que desde que le habían asignado a la mayor de las hermanas esa pasividad había desaparecido por completo y se descubrió delineando el rostro de la mujer en su mente.

-Kuso…- Maldijo por lo debajo abriendo sus ojos, apretó sus puños ante su propia incapacidad de dejar de pensar en ella. "Todo por su culpa… Ese maldito beso" Se dijo, desde que ella lo había besado en los territorios de su prometido no podía sacársela de la cabeza ni siquiera podía hacer desaparecer la sensación que le provocaba recordar aquellos cálidos y suaves labios.

-Sasuke-kun?- Una melodiosa voz lo hizo girar su rostro irritado, vio en el pasillo de la mansión a la rubia, su rostro todavía dejaba ver la incomodidad que le causaba hablar con él. –Sumimasen demo… Voy a preparar el desayuno para Hinata-san y…- Se cortó bajando su mirada al sentir como el pesado cuerpo del pelinegro había llegado hasta quedar frente al suyo.

-Hai- Dio como simple respuesta soltando un suspiro resignado, vio como la mirada de la rubia brillo con sorpresa, no era la primera vez que le pedía que la vigilara mientras no estaba pero, era la primera vez que el aceptaba en esos cuatro largos días. –Apúrate- Le rugió haciendo saltar a la chica que asintió y empezó a correr en dirección a la cocina de la mansión.

Podía sentir su ansiedad deslizarse lentamente por su sangre, calentándole levemente y haciendo que la incomodidad volviera a apoderarse de su cuerpo totalmente, frunció el ceño hacia la respuesta de su propio cuerpo de saber que estaría cerca de ella.

-Kisama…- Murmuro justo cuando se detenía a un paso de quedar en el campo de visión de la mujer, el aroma de lavanda se hizo intenso abrazando cada uno de sus sentidos y obligándolo a gruñir para intentar recuperar el control de sus reacciones.

Avanzo el paso que le restaba y vio con sorpresa como la ojiblanca se retorcía bajo su brillante sabana de seda verde, la escucho balbucear algunas cosas y sin poder evitarlo sus labios formaron una sonrisa burlesca de ver nuevamente ese comportamiento infantil en ella.

Suspiro avanzando en total sigilo, cuanto tardaría ella en darse cuenta que había llegado alguien a su habitación, se detuvo cubriendo con su sombra gran parte del futon pero Hinata no pareció darse cuenta de eso y solo se dejó caer a su lado esperando que saliera de entre todas sus caras sabanas.

-Baka.. Baka… Baka…- Repitió enérgicamente confundiendo al pelinegro que se cruzó de brazos irguiéndose totalmente a su lado, vio el brillante cabello de la mujer totalmente despeinado, los restos de una trenza se dejaban ver en cada mechón de cabello despeinado y se regañó por detallarla así.

Su sonrojado rostro surgió de entre las sabanas, bajo las sabanas hasta su cintura dejando a la vista su simple yukata de seda blanca que descansaba plácidamente sobre sus senos que se movían irregulares por el respirar de su dueño, pudo detallar que el largo cuello de ella estaba también rosado siguiendo el sonrojo que se había apoderado de todo su rostro.

-Hmp- Emitió un sonido ronco avisándole de su presencia en la habitación, cerro sus ojos para dejar de delinear aquellas formas que el no imagino ella podría poseer, la escucho gritar agudamente mientras el movimiento de las sabanas agitaba el olor a lavanda haciéndolo tragar con fuerza.

-Gomen Sasuke-kun- Se disculpó cubriendo su cuerpo con la delicada sabana, vio el rostro del pelinegro contraerse molesto y recordó lo que le había dicho la última vez que él había estado con ella. –Yo… Sé que no quieres que me disculpe demo… No puedo evitarlo- Confeso viendo como los oscuros ojos emergían a través de sus abundantes pestañas, reflejando un poco de sorpresa y un poco de decepción.

-Eres así… Me lo comento Naruto- Murmuro apretando más sus brazos contra su pecho e intentando desviar su mirada de aquella perlada que dejo ver la sorpresa que causo su frase en ella y una tierna sonrisa abordo sus rosados labios.

-Hai… Me disculpe un montón de veces con Naruto-kun el primer mes- Confeso sin dejar de sonreír, era la primera vez que el parecía relajado en su compañía. –Soy muy torpe y le cause muchos problemas al principio- Murmuro bajando su mirada avergonzada, no quería hacerle lo mismo al pelinegro ahora que él se quedaría con ella el resto de su vida.

-Él es torpe también- Soltó intentando desaparecer esa mueca de frustración que ensombreció las siempre serenas facciones de la mujer, vio cómo se sobresaltó a su frase y una mirada incrédula atrapo nuevamente sus ojos.

-Ha… Hai- Acepto sorprendida del cambio que el pelinegro estaba demostrándole, siempre lo había visto hablar así con Naruto o con Ino pero, nunca con nadie de su familia, ni siquiera con sus guerreros. –Gomen…- Soltó separando sus sabanas dejando al descubierto su cuerpo cubierto escasamente con una yukata blanca.

Sasuke trago con fuerza al ver como el delgado y bien proporcionado cuerpo de la ojiblanca dejaba a un lado las sabanas y se sentaba frente a el para luego hacer una ligera reverencia que lo sorprendió aún más haciéndolo fruncir el ceño.

-Le he causado muchos problemas a Sasuke-kun… Gomen- Se explicó sintiendo la suave tela de su futon rozar su nariz haciéndole cosquillas, un jadeo escapo al sentir sorpresivamente las calientes manos del pelinegro tomarla por los hombros y alzarla para que lo viera directamente.

-Nunca…- Siseo entre dientes viendo como la rosada boca de la mujer se abría ligeramente ante la sorpresa, sus mejillas se fueron enrojeciendo y su respiración de volvió irregular. –Nunca debe disculparse así ante nadie Hinata-san… Menos ante un simple guerrero- Completo obligando a sus dedos a soltar aquellos temblorosos hombros, bufo intentando controlar sus propias ansias al sentir la superficial respiración de la mujer.

-Iie…- Se negó moviendo su cabeza de un lado a otro moviéndose un poco hasta rozar sus rodillas con las del hombre, aunque fue un contacto involuntario la avergonzó un poco más. –Sasuke-kun… Yo soy como Sasuke-kun…- Dijo juntando sus manos a nivel de su intranquilo pecho.

-Soy solo su guardián- Dijo sintiendo la incomodidad revolverse pesadamente en su interior, le molestaba ese aire infantil e inocente que rodeaba a esa heredera, era incluso peor que tener que perseguir a la menor cada vez que se le escondía. –No es como yo- Susurro moviendo su cuerpo para cortar el roce que tenía con las piernas de la chica que bajo su mirada derrotada.

-Si yo fuera como Ino-chan…- Empezó pero se cortó, apretó sus manos sobre su delgada yukata y sintió la vergüenza correr por su cuerpo, estaba casi desnuda ante el pelinegro. –Gomen…- Pronuncio por lo debajo al darse cuenta que él no había reaccionado a su casi desnudez, solo se había sentado ahí a tratarla con mayor cortesía como lo debía hacer un guardián.

Sasuke vio incrédulo como la ojiblanca negó levemente después de disculparse y tomo nuevamente las sabanas cubriendo así su casi desnudez haciéndolo respirar tranquilo, no sabía cuánto tiempo más hubiese aguantado sintiendo el calor de ella atravesar esa delgada y casi traslucida tela.

"Hinata-san" Pensó relajando su posición al ver como la ojiblanca se acostó sin decir ninguna palabra más y se giró dándole la espalda en el futon, dejando que la seda abrazara su silueta y el constante aroma a lavanda se removiera una vez más a su alrededor relajándolo contra su voluntad.

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Termino de colocar la taza de té en la bandeja de madera, vio el líquido verdoso moverse lentamente dentro y tomo la bandeja intentando que no se cayera nada, sabía que más que ayudarle le haría mal, estar cerca de la persona que amas y saber que no eres correspondido.

"Eso es lo que más duele" Pensó mientras caminaba lánguidamente por los pasillos, ni muy rápido ni demasiado lento no tenía tanta prisa por volver a la habitación, le incomodaba la intensidad con la que Sasuke siempre veía a la ojiblanca, desde que se la quitó a Naruto de los brazos la miraba diferente y ella no sabía que tan bueno o que tan malo era aquel cambio en su siempre distante amigo.

-Ohayo…- La grave voz la congelo en su lugar, sintió el aire detenerse en su garganta mientras el suave y mentolado olor que lo distinguía llegaba hasta ella obligándola a suspirar con lentitud, como saboreando aquella sensación.

-Neji-sama…- Susurro haciendo una ligera reverencia todavía sin girarse a verlo. –Gomen debo llevarle el desayuno a Hinata-san…- Se excusó empezando a avanzar lentamente, tan lento que todavía podía sentir al Hyuuga respirar cerca de su cuerpo.

-Se encuentra mejor?- Volvió a sonar aquella aterciopelada voz haciéndola estremecer, sintió los gráciles pasos del castaño acercarse a ella que inconscientemente trago grueso al ver como esos níveos pies de detenían justo frente a ella.

-Ha… Hai Neji-sama ira a verla?- Dijo entrecortada sintiéndose estúpida, vio como el castaño negaba sin variar su expresión estoica que era su característica más resaltante. –Le diré que está ocupado- Completo retrocediendo un paso para poder inclinarse ante el castaño y retomar su camino hacia la habitación de la ojiblanca.

-Debo recibir unas visitas y por eso no podre verla en los próximos días- Explico haciendo que la rubia se sobresaltara a unos cuantos pasos del castaño. –Necesito que le digas a Sakura-chan que se encuentre conmigo en la sala de reuniones- Dijo marcando unos pasos lentos y tranquilos alejarse del cuerpo de ella dejándole la libertad para suspirar abiertamente.

-Vaya que eres intensa- La siempre alegre voz sonó extraña, frunció el ceño para encontrarse con la burla adornar las facciones del rubio que siempre tenía cerca. –Amor no correspondido eh?- Se burló saltando del jardín hacia el pasillo relajando su cuerpo que había terminado de entrenar.

-Naruto…- Dijo por lo debajo, sentía toda la frustración correr por su cuerpo pero, debía controlarse, el jamás se daría cuenta de nada así que porque contradecirlo. –No digas tonterías- La frase la sorprendió tanto a ella como al rubio que abrió ligeramente su boca y la cerro de golpe recuperando totalmente su buen humor.

-Hai hai- Dijo subiendo sus manos hasta la nuca y girándose para darle la espalda a la chica. –Has visto a Sasuke?- Cambio el tema sintiendo como la rubia agitaba su respiración pero sin dejar de caminar dos pasos detrás de él.

-Esta con Hinata-san- Confeso bajando su mirada, la lustrosa madera pareció opacarse un poco ante aquello, hacia solo unos momentos estaba pensando en lo imposible que debía ser estar siempre con la persona que no correspondía tus sentimientos. "Y me tengo a mi misma como ejemplo" Se dijo ácidamente cerrando los ojos y moviendo su cabeza para intentar alejar aquellas ideas.

-Demo…- Empezó el rubio girándose un poco para ver que la rubia negaba lentamente algo y movía sus labios pero sin dejar escapar sonido alguno, sonrío ante aquel comportamiento que ella tenía demasiado tiempo sin hacer. –Sabes que el teme le dirá cosas feas- Dijo intentando sacar del trance a la rubia, rio victorioso al ver la confusión reflejada en el azul intenso de ella.

-No puedo decirle a nadie más, él es su guardián- Se dio cuenta de que había pasado demasiado tiempo desde que se había ido a la cocina y tampoco quería que el tiempo a solas con el pelinegro empeorara la salud de su delicada amiga.

-Hai- Dijo aburrido, bostezo con desgana atrasando un poco su paso para caminar junto a la rubia que lo miro con reproche, el no pudo hacer más que sonreír mientras ella bajaba su mirada intentando en vano concentrarse en cualquier otra cosa.

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Estiro sus brazos dejando escapar un superficial bostezo mientras veía el cuerpo tranquilo de la ojiblanca, habían pasado solo unos pocos minutos desde que su respiración se había vuelto lenta y profunda indicándole que se había quedado dormida.

"Vaya princesa" Se burló mentalmente, se apoyó en sus manos para ver por el pasillo si la rubia venia en camino pero, al igual que el resto de sus sentidos se lo había dicho ella no estaba ni cerca.

Escucho un sedoso suspiro escapar de los labios de la mujer durmiente al tiempo que la veía darse la vuelta para quedar frente a él, detallo nuevamente su rostro sin poder evitarlo, sus rosados y carnosos labios entreabiertos, su perfilada y pequeña nariz un poco rosada en la punta, sus largas y abundantes pestañas que escondían sus grandes ojos perlados que siempre dejaban a la vista de todos cuales eran los sentimientos de la ojiblanca.

-Definitivamente no pareces una Hyuuga- Murmuro bajando su rostro hasta quedar a unos centímetros del de la mujer, sonrío prepotente al ver como el cuerpo de ella reacciono sonrojándose al sentir la cercanía de él, al sentir su aliento acariciando su piel.

-Sasu… ke- Gimió por lo debajo congelando al pelinegro en su lugar, busco los vivaces ojos perlados pero todavía se encontraban escondidos entre sus níveos parpados y sus oscuras pestañas, su nombre salió cargado de deseo de esos pequeños y húmedos labios, el deseo ardió con más fuerza liberándose de donde él lo había intentado enterrar haciéndolo gruñir por lo debajo.

-Eres una misión- Le murmuro contra los labios viendo como ella bajaba un poco su cabeza y dejaba escapar un nuevo suspiro que choco de lleno contra la nariz y la boca del pelinegro nublando nuevamente su raciocinio.

Bajo un poco más su boca sintiendo el cálido y fresco aliento de la mujer rozar sus labios haciendo que su respiración se cortara un poco, desapareciendo todo a su alrededor, solo sentía ese deseo empujarlo cada vez más cerca de ella, cada vez más caliente, cerro sus ojos esperando el suave contacto.

-No digas esas cosas onegai- La risueña pero siempre estridente voz de su amigo lo hizo gruñir contra aquella pequeña boca obligándolo a alejarse, cruzo sus brazos contra su pecho y lanzo su cabeza hacia atrás cerrando los ojos intentando controlar nuevamente el deseo que se había liberado al verla tan vulnerable.

"Tan deliciosa" Su propio pensamiento lo sorprendió justo cuando dos cuerpos se detuvieron a sus espaldas haciéndolo gruñir, escucho el suspiro de decepción de la rubia mientras tomaba asiento a su lado y el pesado cuerpo del rubio apoyarse en la entrada de aquel lugar.

-No pensé que estuviera tan cansada- Murmuro la rubia pasando su mano por algunos mechones despeinados de la ojiblanca sonriendo ante el movimiento de agradecimiento que su inconsciente amiga le daba. –Estas de buen humor- Susurro sin poder evitar que una sonrisa adornara sus labios, tomo la sabana y la cubrió un poco más, escondiendo definitivamente el nacimiento de su rosado pecho.

-Necesitas algo más?- La ronca voz del pelinegro la hizo separar sus ojos del tranquilo rostro de la mujer para centrarse en aquel que todavía le generaba un poquito de desconfianza, odiaba admitir que le dolía el rechazo que ese hombre le había dado a la ojiblanca.

-No has desayunado verdad?- Soltó recordando que no lo había visto moverse desde que a tempranas horas había llegado a la habitación de la Hyuuga. –Toma… Es la comida de Hinata-san demo, no creo que despierte pronto- Confeso empujando la pequeña bandeja de madera haciéndola chocar contra el firme muslo del aludido.

Dudo por un momento viendo la vajilla donde estaba servido todo, era para alguien delicado como la heredera no era para alguien como él, movió lentamente su cabeza negando aceptar aquella comida escuchando a su espalda el bufido de molestia de su compañero.

-Ne teme comete eso- Le ordeno el rubio sentándose al otro lado del pelinegro sintiéndolo tensarse ante la cercanía. –Hinata-chan no se lo va a comer y tú no has desayunado ningún daño va a suponer- Explico cruzándose de brazos y lanzando su codo hacia las costillas de su amigo que gruño ante el contacto.

-Onegai Sasuke-kun- Pidió la rubia tomando la taza de té y colocándola frente al rostro del pelinegro. -También es tú te favorito… Es muy difícil prepararlo onegai- Suplico sosteniendo la mirada del pelinegro que brillo con curiosidad al escucharla decir lo último.

-Ino-chan…- Llamo el rubio rompiendo el contacto visual de sus dos compañeros, el pelinegro con una expresión incomoda y la rubia con una de curiosidad. –Cierto que al teme y a Hinata-chan les gusta el mismo te-

-Hai por eso pensé que lo mejor era que él lo disfrutara en lugar de desperdiciarlo- Comento sonriente mientras depositaba la taza de té entre las manos del pelinegro que muy a su pesar se dignó a sujetar aquella vajilla tan exquisita.

-Donde vas Ino-chan?- Interrogo el rubio viendo como la mujer con un elegante movimiento se ponía nuevamente de pie, la vio girarse sonriente para verlo de frente cosa que removió un sentimiento de camaradería que él no había sentido desde que ella había abandonado el pueblo.

-Debo ir a avisarle a Sakura-chan que Neji-sama la solicita- Explico haciendo una ligera reverencia salió a paso rápido de la habitación, dejando a los dos hombres sumidos en un ambiente pesado.

-Que será lo que le pasa?- Se quejó el rubio separándose del pelinegro y girándose para ver el gran jardín ir dejando su verde alegre por unos tonos bronce y amarillo que indicaban el cambio de estación.

-Siempre ha sido así de responsable- Comento el pelinegro resignándose a consumir lo que la rubia le había dejado a su lado, realmente no había desayunado en lo que iba de mañana y aunque no tuviera hambre no justificaba el dejarse debilitar.

-Iie… Desde que volvimos a la mansión está muy extraña- Comento cruzando sus brazos sobre su pecho y descansando su mirada en la lejana colina, podía ver a los peces de aquel lago saltar de a momentos haciendo pequeños arco iris con su chapoteo. –Y ni se diga cuando tú y Hinata-chan no estaban, fue aún más extraño-

-Estas imaginando cosas dobe- Dijo pausadamente el pelinegro mientras comía pequeños bocados del desayuno, miro nuevamente el rostro tranquilo de la ojiblanca, estaba ligeramente sonrojada y un tono rosa se negaba a desaparecer totalmente de su rostro.

-Ayer casi se desmaya con Neji-sama… Estaba totalmente roja y desconectada de todo- Se quejó dejándose caer nuevamente junto al pelinegro, no quería hablar demasiado alto de ese tema en particular. –Y viniendo para acá sentí que le daría un infarto cuando él la encontró en el pasillo-

-Neji-sama encontró a Ino-chan en el pasillo?- Repitió en forma de pregunta, esa parte si estaba muy extraña, el castaño era el más reservado de los hermanos, al ser el mayor y el único hombre se había mantenido siempre al margen de todo y por eso nunca se le veía por los pasillos que daban a los jardines.

-Hai… Yo tampoco vi de donde salió- Confeso subiendo sus manos hacia la parte de atrás de su nuca. –Se quedó un rato en silencio cuando termino de hablar con ella mirándola- Susurro haciendo que el pelinegro dejara caer un poco de la comida en la bandeja.

-Demo… Neji-sama está a punto de recibir a su prometida Naruto- Murmuro entendiendo lo que el rubio parecía estar queriendo decirle. –Ino-chan es solo una ayudante- Aclaro girando su mirada para ver como la siempre intensa mirada del rubio se apagaba levemente.

-Lo se demo… Hace poco ella me estuvo hablando de amores no correspondidos y esas cosas- Recordó sin dejar de ver al pelinegro que asentía tranquilo dándole a entender que lo escuchaba. –Y me dijo que su amor nunca seria correspondido y me alentó a decirle lo que siento a Sakura-chan- Completo esperando algún razonamiento del pelinegro explicara toda esa situación.

-Lo mismo te dije yo- Dijo francamente el pelinegro tomando un poco de té y dejando la taza en la bandeja nuevamente. –Si quieres ir en serio con Sakura-chan deberías apurarte-

-Sasuke ese no es el punto!- Se quejó de que centrara su atención en su confusa situación sentimental, desde el viaje del pelinegro y la Hyuuga él se había dedicado a pasar la mayor cantidad de tiempo con la rubia. –Que si Ino-chan está enamorada de Neji-sama? Y si este se dio cuenta y está actuando extraño con ella porque…- Se cortó al imaginarse al castaño aprovechándose del amor que su amiga podía sentir.

-Ino-chan no es tonta- Aclaro el pelinegro intentando relajar las facciones molestas del rubio. –Y si es Neji-sama el que gusta de ella?- Completo girando su vista hacia la pequeña durmiente. –No sería raro ya que son hermanos…- Se explicó escuchando un gruñido bajo del rubio que lo hizo centrar nuevamente su atención en él.

-Definitivamente debo averiguar qué fue lo que Hinata-chan vio en ti teme- Se quejó el rubio que furioso se puso de pie y dejo la habitación en dos segundos, el pelinegro miro de reojo el camino que había tomado su amigo y suspiro por lo debajo.

-Yo también quisiera saber eso- Murmuro clavando nuevamente sus ojos en el pacifico rostro de su protegida, por primera vez sintió claramente un sentimiento diferente a la necesidad de protección que ella solía causarle, sintió tristeza, ella por encima de su poder era una niña que conocía únicamente aquel gran feudo y de la noche a la mañana debería acostumbrarse a las que serían las costumbres de su nueva familia, la familia que la había prácticamente comprado desde el día de su nacimiento.

"Que tan desesperada puedes estar?" Se preguntó deslizando sus dedos por el contorno del rostro de la mujer moviendo algunos mechones que se habían escapado de la revisión superficial de la rubia, trago grueso y apoyo sus codos en sus rodillas, serían los meses más pesados que el pasaría desde que llego al feudo, de eso estaba totalmente seguro.