Konichiwa! Creo que se me está haciendo costumbre esto de actualizar cada seis meses o más, de verdad el tiempo se me pasa volando y ni cuenta me doy, aunque tengo adelantada esta historia me gusta publicar lo que tengo pendiente junto así que ahí está la dificultad de las actualizaciones, Naruto y compañía son de Kishimoto yo solo los utilizo para liberar mi amplia imaginación.

Sin más demoras aquí está la continuación, buena lectura.

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Cap. XIII. El Regalo y La Novia Perfecta.

Escucho a lo lejos el suave susurro de las aves al cantar avisándole que pronto amanecería, movió su cabeza hacia un lado sintiendo como alrededor de su cintura algo cálido la empujo contra una piel caliente y dura y un suspiro pesado choco directamente contra su cuello.

"Por Kami" Pensó despertándose totalmente, el calor acudió nuevamente a su rostro y se giro para quedar viendo hacia el techo, sintió el cálido aliento del pelinegro chocar contra su hombro obligándola a jadear nuevamente y quiso ponerse de pie de un salto pero los brazos la detuvieron nuevamente.

-No te muevas tanto- La ronca voz resonó en toda la habitación obligándola a contener el aliento, vio como los intensos ojos del pelinegro se clavaban en su rostro y una sonrisa torcida que nunca antes había visto adorno sus labios haciendo que soltara el aire que había estado conteniendo, medio suspiro medio gemido. –Hinata…- Su voz pronunciando solo su nombre la hizo temblar entre sus brazos ampliando aquella sonrisa que solo lograba agitarla mas.

Sonrió abiertamente al ver como los rosados labios de la mujer se abrían levemente temblando, su rostro estaba de un rojo intenso y gruñendo por lo debajo la empujo hacia su cuerpo rozando sus labios con los de ella mordiendo suavemente aquel carnoso labio inferior haciéndola jadear.

-Que raro que Hinata-san allá despertado tan temprano- Un murmullo al otro lado de la habitación del pelinegro los hizo salir del trance en el cual estaban sumergidos desde la noche anterior, vio los perlados ojos dibujar el terror que aquello que había escuchado significaba y gruñendo la tomo en brazos obligándola a esconder su rostro en su desnudo pecho.

-Intenta no gritar- Murmuro el pelinegro contra su cuello sintiéndola estremecerse entre sus brazos. –Te llevare a la cabaña- Explico al tiempo que sentía que nadie mas estaba por ese pasillo, abrió lentamente su shoji y de un salto cayo en medio del jardín.

"Por Kami…" Pensó apretando sus manos con más fuerza alrededor del grueso cuello del pelinegro, cerro sus ojos fuertemente apoyándose totalmente en el caliente pecho del hombre sintiendo que se desmayaría en cualquier momento.

"Acabo de arruinar mi vida" Se dijo el pelinegro sintiendo la corriente eléctrica recorrer su cuerpo al sentir el aliento de la mujer contra su piel, su cuerpo perfecto apretado contra el suyo su aroma a lavanda que lo invitaba a poseerla, porque eso era lo que ella quería que él la tomara, que el la marcara como suya, todo aquel frágil cuerpo se lo gritaba y su cuerpo se estremeció ante aquel pensamiento imposible.

La brisa chocaba contra su cuerpo fuertemente, cada salto que el pelinegro daba la obligaba a apretarse mas a él, en su mente ya no cabía ninguna otra imagen aparte de ese hombre que la llevaba en brazos, su piel solo deseaba sentir aquel caliente tacto y su boca, sus labios parecían morir al separarse de los de él, definitivamente estaba dispuesta a huir si él lo hacía con ella.

-Ino tarde o temprano te buscara aquí- La ronca voz del pelinegro le dio a entender que ya había llegado a la cabaña, separo sus manos lentamente del cuello del pelinegro rozando deliberadamente su suave pero al mismo tiempo dura piel, escuchando como gruñía por lo debajo.

-Sasuke-kun…- El sonido sensual que ella reconoció como su voz la avergonzó pero hizo que el pelinegro la apretara mas contra el haciéndola temblar nuevamente. –Yo fui… A darte tu regalo de cumpleaños- Confeso subiendo su mirada y encontrándose con una oscura cargada de deseo removiendo el calor desde el centro de su bajo vientre al resto de su cuerpo.

La bajo lentamente rozando sus suaves y níveos tobillos, la seda fría se ajusto de buena gana a sus muslos cuando paso su mano sintiendo como ella volvía a jadear escondiendo su rostro en el pecho de él, su otra mano se demoro un poco más en su cintura apretando aquel pequeño cuerpo contra el suyo, sintiendo sus grandes senos aplastarse contra la boca de su estomago haciéndolo gruñir.

-Hablaremos de esto más tarde- Sentencio liberando definitivamente a la mujer, su yukata semitransparente dejaba ver sus curvas perfectamente, su blanca y suave piel parecían gritar su nombre y su rojo rostro dejaba ver un brillo de deseo que antes no poseía.

-Hai- Respondió débilmente intentando en vano controlar los latidos de su corazón, vio como el hombre retrocedió dos pasos todavía negándose a dejar de mirarla y frunciendo el ceño dio un salto hacia atrás y desapareció en un segundo, su cuerpo tembloroso cayó sobre los fríos cojines regados por todo el piso de la cabaña, haciendo que su mente reviviera una vez mas lo que había experimentado en brazos de aquel pelinegro.

Flash Back.

Se sintió desfallecer al sentir la boca del pelinegro sobre la suya, moviéndose salvajemente sobre sus labios, subió sus manos enrollando sus dedos en los mechones despeinados del hombre sintiéndolo gruñir contra sus labios, su cuerpo se apretó mas contra el desbocando totalmente a su delicado corazón.

-Eres mi perdición- Dijo roncamente bajando sus manos hasta colocar cada mano en sus muslos y elevándola apretando su intimidad contra sus abdominales, un jadeo escapo de sus rosados labios justo cuando él la apoyo en una de las paredes, escondiendo sus acciones de los pocos guerreros que caminaban por el pasillo.

Sus hábiles manos desataron el nudo de su yukata de seda blanca haciéndola contener la respiración, lo sintió suspirar contra sus labios y sus manos volvieron a bajar hasta sostenerla por la cadera, sus piernas instintivamente se enrollaron en aquella amplia espada sujetándose firmemente a él.

-Sasuke…- Gimió entre besos bajando sus manos de su cabello hasta su cuello, caliente y suave como siempre lo imagino, deslizándolas por el interior de su yukata sintiendo la tensión de los músculos de sus hombros haciéndolo gruñir nuevamente al tiempo que se apretaba aun mas contra ella rozando con sus abdominales su intimidad.

-Hinata- Gruño roncamente, las manos del pelinegro liberaron totalmente su propia yukata que con ayuda de sus pequeñas manos dejaron al descubierto su pálida piel, haciendo que ella contuviera el aliento.

-Perfecto…- Gimió la ojiblanca al sentir como los posesivos labios del pelinegro hacían un camino de besos desde su cuello hasta su hombro mientras una de sus manos subía peligrosamente por su espalda, rozando su estrecha cintura y finalmente separándola un poco para darle espacio a su boca de explorar su cuerpo.

Rozo suavemente la parte inferior de uno de sus senos y un fuerte gemido escapo de sus labios, la boca del pelinegro sonrió contra su piel justo cuando empezaba a bajar hacia el nacimiento de sus senos dejando un rastro caliente por toda su piel.

-Deliciosa- Susurro contra uno de sus senos, ella sintió como su pezón se endurecía ante aquella palabra y sintió la lengua del pelinegro trazar líneas desde arriba hasta llegar a punto de tocar su pezón mientras la otra mano empezaba un suave pero constante masaje sobre su otro seno obligándola a lanzar su cabeza hacia atrás.

-Sasuke- Gimió anhelando el momento en que pudiera sentirlo completamente, deseando que ese momento llegara de una vez y fue entonces cuando lo sintió, una corriente bajar por toda su columna cuando uno de sus pezones fue succionado con fuerza obligándola a gritar, se apretó totalmente contra el cuerpo firme del pelinegro y todo se sumió en la más espesa oscuridad.

Fin del Flash Back.

"Que baka…" Se regaño mentalmente sintiendo el calor volver a pasear por todo su cuerpo reuniéndose en su intimidad, deseando con mucha más fuerza a aquel hombre que estaba prohibido pero que ella amaba con cada célula de su ser.

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Gruño pesadamente apoyando todo su cuerpo en el shoji que acababa de cerrar, el sol empezaba a calentar toda la mansión dejándole escuchar a las personas que pasaban de uno y del otro lado de su habitación pero, su mente solo parecía querer procesar únicamente aquel magnifico cuerpo, esa sensación insaciable que él había liberado al tomar de aquella manera a la heredera.

-Kuso…- Maldijo por lo debajo moviendo su cabeza de un lado a otro, debía sacársela de la mente, ella no podía, no debía causarle eso. –Niña malcriada- Murmuro abriendo sus ojos y centrándolos en el futon revuelto, sintió el fuerte aroma de la ojiblanca inundar sus sentidos y cayo de rodillas intentando controlar el deseo que vibraba en cada célula de su ser, que reclamaba aquel pequeño cuerpo como suyo.

Recordó el sabor de aquella piel en su boca y de cómo demostrándole totalmente su inocencia se había desmayado al sentirlo sobre una zona tan sensible, repitió la sensación en sus labios de aquel perfecto y rosado pezón entre sus dientes y gruño sabiéndose derrotado.

"Me tiene donde quería" Acepto al estar consciente que si esa pequeña mujer se volvía a presentar así ante él, no podría evitarlo, no podría controlar su deseo de poseerla y en ese momento, justo en ese preciso instante en que el la marque su vida se habría terminado.

-Ohayo!- La alegre voz de su hiperactivo amigo resonó en toda su habitación, obligándolo a gruñir potentemente, se giro irritado hacia el rubio que se congelo ante aquella furiosa expresión. –Vaya cálmate, estas incluso más molesto que ayer- Dijo el rubio retrocediendo un poco para evitar que aquel animal salvaje deseara arrancarle un brazo de una mordida.

-No me gusta que entres así dobe- Le reclamo cruzándose de brazos, agradeciendo que no hubiera llegado unos diez minutos antes. –Que sucede?- Interrogo dándose cuenta de que no era normal que el rubio estuviera en su habitación, el siempre esperaba hasta que se encontraban en el desayuno.

-Ah sí!- Dijo recordando para que había ido a buscar al pelinegro en su habitación, extrañado de que todavía siguiera en yukata de dormir. –Hoy llega la prometida de Neji-sama y debemos estar en todo momento con la familia, vine a avisarte que Hiashi-sama quiere hablar contigo- Explico poniéndose de pie de un salto.

-Tu estas más feliz que de costumbre dobe- Reconoció viendo con prepotencia que el aludido se congelaba en su lugar, dejo ver su mueca burlesca a lo que el rubio borro la sonrisa de su rostro. –Quieres que Neji-sama se case rápido?- Reto poniéndose de pie y haciendo que el rubio retrocediera un poco.

-Demo… Que dices teme- Dijo nervioso revolviéndose un poco su cabello al ver como la expresión del pelinegro mostraba su típica mueca de que lo había descubierto todo. –Es solo que así ya Ino-chan se olvidara de el- Comento desviando su mirada hacia el pasillo escuchando un suspiro resignado escapar de la boca del pelinegro.

-Si tanto te molesta deberías decírselo- Se cruzo de brazos y avanzo otro paso, sus dedos rozaron una cajita azul oscuro, estaba cerca de la entrada de la habitación, tirada de cualquier forma como si… "Se hubiera caído" Reflexiono agachándose nuevamente para tomarla, tenía el aroma de la habitación de la ojiblanca.

-Que es eso teme?- Interrogo el rubio acercándose un poco para ver el también la caja, pero a diferencia del pelinegro la veía con curiosidad, reconoció entonces que él había visto esa caja una vez hace muchos meses en la peinadora de su amiga. –Hinata-chan vino para acá?- Soltó nervioso recibiendo una mirada cargada de odio del pelinegro que lo hizo cerrar la boca de un golpe.

-Temprano… Dijo que era un regalo- Mintió intentando causarle el suficiente miedo al rubio para que mantuviera su boca cerrada, iba a ser imposible con ese idiota rondándolos, el conocía para su desgracia demasiado bien a la ojiblanca y a sí mismo un poco más.

-No la sentí salir de su habitación- Reflexiono intentando recordar a que hora se había levantado esa mañana. –Teme… Tu… No te estarás aprovechando de Hinata-chan verdad?- Gruño la frase con dificultad sintiendo una furia sobreprotectora inundar su cuerpo, sabía bien que el pelinegro no quería de ninguna manera a su amiga y si eso estaba ahí significaba que ella habría ido antes de que los guerreros estuvieran despiertos.

-Dobe…- Llamo el pelinegro tomándolo por los hombros y clavando su vacía mirada en la furiosa del rubio. –Estas imaginando cosas- Completo empujándolo fuera de la habitación y cerrando el shoji de un tirón escuchando con superioridad las quejas que lanzaba su amigo del otro lado. "No haría nada que ella no quisiera" Pensó para sí sonriendo prepotentemente volviendo su atención a la caja que había encontrado, debía arreglarse lo más rápido posible, tenía mucho que hacer ese día.

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Sintió el fraternal toque de la rubia al amarrar la yukata interior, la veía moverse felizmente por toda su habitación sin siquiera percatarse que no tuvo que hacer el futon descubriendo de esa manera que nadie había ocupado ese futon la noche anterior.

"Dormí con Sasuke-kun" Pensó sintiendo la vergüenza cubrir nuevamente su rostro haciendo que la divertida risa de la rubia la sacara de sus recuerdos, justo cuando le mostraba un kimono dorado con bordados en negro y blanco del símbolo de su familia a lo que solo pudo asentir cansinamente.

-No puedo creer que ya sea el día donde la prometida de Neji-sama se mude a la mansión- Comento distraídamente recogiendo el cabello de la pelinegra y amarrándolo descuidadamente para dejar su cuello totalmente expuesto. –Hinata-san…- Llamo encontrando sus ojos con los pensativos de la aludida.

-Que sucede Ino-chan?- Interrogo al ver que la rubia había apretado sus labios haciendo desaparecer su bonita sonrisa, una sonrisa que siempre la animaba en momentos de desesperanza. –Ino?- Llamo otra vez moviendo sus manos frente al rostro de la rubia que reacciono y bajo un poco su rostro.

-Hinata-san como… Como se hizo esto?- Murmuro sintiendo la vergüenza correr por su propio cuerpo, subió sus dedos y rozo ese níveo cuello debajo de la oreja. –No… Parece un golpe- Soltó nerviosa encontrando nuevamente sus ojos con los de la ojiblanca.

-No te entiendo Ino-chan- Dijo sintiendo el temor correr por su cuerpo, claro que sabia como se lo había hecho o mejor dicho, quien lo había hecho. –Pudo ser porque dormí mal- Se excuso subiendo su mano y escondiendo aquella marca viendo como la rubia retrocedía un poco y la veía recelosa.

-Hinata-san…- Dijo sintiendo la vergüenza pasear libremente por su cuerpo por lo que aquello significaba. –Tiene forma ovalada… Como de unos dientes- Explico viendo como los colores desaparecían del rostro de la ojiblanca confirmando sus sospechas pero no podía ser el pelinegro quien las hubiera hecho.

-Te juro Ino-chan que no paso nada!- Dijo nerviosa la ojiblanca moviéndose rápidamente y atrapando las manos de la rubia que temblaban. –El no quiso pasar de ahí- Mintió recordando la intensidad con la que aquellas manos reclamaban sus zonas no exploradas jamás, recordando su aliento contra su piel.

-Hinata-san!- Se alarmo empujando a la ojiblanca alejándola del shoji que la separaba del pasillo donde se podían escuchar las voces de otras ayudantes de la mansión. –No diga eso nunca más, usted debe entregarse a su futuro esposo, nadie más puede tocarla antes que el- Le recrimino viendo como la aludida bajaba su cabeza y apretaba aun mas sus manos.

-Ino-chan yo lo amo…- Confeso sintiendo las lagrimas acumularse en sus ojos, no quería pensar siquiera en que otro hombre la tocara como él la había tocado la noche anterior. –Y fue la mejor sensación que he tenido- Dijo soltando un sonoro suspiro viendo como los azules ojos de su amiga brillaban entre nerviosa y feliz.

-Demo… Sasuke-kun- Lo menciono descubriendo que el dueño de esa marca era el, no estaba muy segura pero al ver la reacción de la mujer frente a si no le quedaba ninguna duda. –Como? El… El no siente lo mismo por usted- Reclamo sintiendo la indignación que aquello significaba viendo como la ojiblanca negaba lentamente.

-Yo le gusto- Confeso sintiendo el sonrojo hacerse más intenso en su rostro. –Lo sé por cómo me beso- Sentencio segura viendo la incredulidad bailar en la mirada azulina de su amiga, mientras sus facciones se tensaban intentando mantener su boca cerrada.

-Demo… El no parece diferente en su trato hacia usted- Replico cruzándose de brazos, se rindió al escuchar la risueña voz de la ojiblanca llenar toda la habitación, se giro para ver sus ojos brillar emocionados ante la sola mención de su comportamiento.

-Lo se demo… Lo de anoche… El no pudo fingirlo- Murmuro viendo como la rubia suspiraba derrotada accediendo a lo que sea que ella le pediría en ese momento. –Onegai Ino-chan no vayas a decirle a nadie… Onegai!- Suplico tomando entre sus manos las dos de la rubia, nerviosa por aquella mirada recelosa que ella seguía sin espantar de sus siempre alegres ojos.

-Como diría algo? Sería la sentencia de muerte para Sasuke-kun- Comento resignada, relajando su cuerpo, sonrió débilmente ante aquella felicidad inverosímil que dejaba escapar aquella infantil ojiblanca. –Hay que terminar de arreglarla sino Hiashi-sama se molestara mucho- Dijo recordando que era lo que estaban haciendo en la habitación de la heredera y ahora totalmente enamorada Hinata.

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Pasó sus manos desenredando un poco más su cabello, todavía estaba húmedo por lo que caía descontrolado en todas direcciones, sintió la fina seda negra bajo la palma de sus manos al intentar alisarla ligeramente, era una costumbre llevar aquella prenda en momentos especiales.

Una mujer castaña estaba arrodillada justo delante de él, esperando la instrucción para dejarlo pasar, su mirada parecía centrarse en las miles de líneas que adornaban cada trozo de madera pulida del pasillo, olía a pino y a humedad indicando que hacía poco habían limpiado aquella zona tan poco transitada.

-Sasuke-kun- La potente voz del patriarca hizo que la castaña se tensara en su lugar y deslizara lentamente el shoji hacia un lado dándole una visión completa del estudio del feudal, sus perlados ojos brillaron en medio de la habitación produciéndole una sensación de culpabilidad.

"El no sabe nada, no pudo llamarte para reclamarte por algo que no sabe" Se dijo mentalmente mientras avanzaba hacia el interior del estudio, sus pasos fueron más pesados que de costumbre y sus ojos se negaban a separarse de los perlados de su jefe.

-Felicitaciones por tu cumpleaños- Murmuro estoicamente sin separar sus ojos del rostro del joven que dejo ver la sorpresa en sus facciones. –Espero la hayas pasado bien en la celebración- Comento cruzando sus manos sobre el escritorio apoyando su barbilla en ellas.

-Arigatou Hiashi-sama por permitirlo- Dijo inclinándose ligeramente ante el castaño, sintió una incomodidad flotar en el ambiente y poco a poco subió su mirada sin levantarse demasiado de su inclinación, el mayor parecía divagar en algo colocado justo detrás de él.

-Hace cuanto cambiamos las armas de los escuadrones Sasuke-kun?- Pregunto al tiempo que se ponía de pie haciendo que el aludido se irguiera en su posición y los siguiera con la mirada, camino lentamente hacia un gran mueble de madera cuyo contenido siempre había estado oculto a ojos de los guerreros.

-Hace aproximadamente un año Hiashi-sama- Respondió firme sintiendo el peso de su katana descansar pegada a su pierna derecha, rozo inconscientemente su mango reafirmando su seguridad de tenerla cerca. –Necesita que mande a cambiar las armas?- Pregunto frunciendo el ceño, el idiota de Naruto debía ser quien estuviera pendiente de eso no el, ya esas no eran sus obligaciones.

-Creo que serviría cambiar tu katana particularmente- Medito todavía dándole la espalda al pelinegro, vio como el gran mueble se abría en una de sus puertas dejando ver una gran cubierta color vino tinto de suave tela donde descansaban diferentes katanas. –Elige la que prefieras- Soltó girándose totalmente hacia el pelinegro que se congelo en su posición, incrédulo de lo que el castaño le estaba ofreciendo.

-No podría Hiashi-sama… Son katanas familiares- Se negó inmediatamente viendo como para su sorpresa el castaño fruncía el ceño y soltaba un suspiro cansado, al parecer había tocado una fibra sensible en su jefe.

-La familia Hyuuga como bien sabes desciende de un linaje de guerreros- Empezó guardando sus manos en las largas mangas de su haori beige y con el símbolo sobre el corazón de la familia. –Demo… Cuando nos fuimos asentando la tradición se fue dejando de lado, haciendo opcional el entrenamiento como samuráis para los líderes de la familia-

-Demo Neji-sama tiene un excelente control de las katanas largas- Volvió a excusarse viendo como el ceño se arrugaba mas a cada palabra que él había dejado escapar, obligándolo a apretar los puños impotente.

-Neji no parece estar convencido de pasar esta tradición a la siguiente generación- Revelo viendo como los ojos del pelinegro se abrían de par en par dejando ver la sorpresa que aquello representaba. –Se que tanto Naruto como tu descienden de familias de guerreros activos, destruidos por la guerra que azoto su feudo- Dijo sin inmutarse haciendo que el pelinegro bajara su rostro. –Y ustedes son los últimos que quedan de cada respectiva familia-

-Hai- Acepto todavía con la mirada gacha, odiaba saberse a merced de otra persona, aunque esa persona le hubiera salvado la vida. –Demo no me parece honorable tomar así como así una katana que sea de su familia- Confeso encontrando su mirada con la incrédula del hombre, lo vio ampliar su boca dejando ver sus dientes.

-Quisieras ganártela?- Pronuncio clavando su mirada en el pelinegro, vio la llama de la lucha centellear en esos ojos negros y dejo escapar una carcajada de satisfacción. –Definitivamente no me equivoque al cobijarte bajo mi cuidado Sasuke-kun- Se regocijo al ver a su mejor guerrero aflojar sus músculos ante la sola idea de una batalla con premio.

-Seria contra Hiashi-sama o contra Neji-sama?- Pregunto viendo como el castaño ampliaba su sonrisa complacido por lo que acababa de pronunciar, este pareció pensarlo un poco pero dejo de lado su meditación para ver nuevamente al pelinegro de frente.

-Contra Neji- Sentencio viendo como el pelinegro asentía y hacia una reverencia profunda, avanzo unos pasos hasta quedar justo frente al cuerpo inclinado del pelinegro y con ligereza palmeo su hombro indicándole que ya podía romper aquella postura.

-Sera un honor Hiashi-sama- Agradeció viendo como el castaño asentía, unos suaves toques en el shoji los hizo girarse al mismo tiempo para reconocer una silueta femenina removerse nerviosa al otro lado.

-Adelante- Sonó la potente voz del patriarca haciendo que la mujer se inclinara y deslizara la pieza hacia un lado dejando ver su brillante cabello rojizo desparramarse alrededor de su cabeza inclinada. –Que sucede?- Interrogo un poco irritado haciendo que la mujer temblara un poco en su lugar.

-Acaba de solicitar la entrada una carreta desde el Feudo Yamashita- Dijo todavía sin levantar su rostro, el pelinegro contuvo el aliento ante aquello y se giro para ver como el feudal solo asentía y empezaba a caminar hacia el delgado cuerpo de la mujer.

-Avisa todos que acaba de llegar la futura esposa de mi primogénito- Ordeno sin mirar a la pelirroja que asintió y se puso de pie marchándose en la dirección contraria. –Busca a Hinata y llévala al salón principal, dile que acaba de llegar la futura Hyuuga- Dijo sin girarse a ver al pelinegro, este asintió y avanzo a paso rápido hacia uno de los pasillos exteriores, donde se encontraba la habitación de la ojiblanca.

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-Esta perfecta!- Gimió de alegría la rubia aplaudiendo para sí misma, debía admitirse que era el mejor trabajo que había hecho con la ojiblanca, ya que por primera vez en años esta parecía contenta con algún evento formal del feudo.

-No es para tanto Ino-chan- Susurro nerviosa viendo como la rubia brincaba de un lado a otro sin dejar de mirarla, sus ojos recorrieron rápidamente las largas mangas de su kimono dorado, la seda resplandecía exquisitamente bajo la brillante luz de los rayos del sol de aquella mañana.

-Hinata-san debería verse- Sugirió buscando entre los cajones de la ojiblanca aquel rectangular espejo que siempre escondía de su dueña para que así no tuviera la oportunidad de botarlo. –Realmente quedo perfecta- Repitió todavía sin borrar la sonrisa de su rostro, le encantaba aquella expresión de satisfacción que obligaba a la ojiblanca a sonreír devolviéndole la belleza que había conocido de pequeña.

Suspiro resignada ante el comportamiento de la rubia, sabía que ella le encantaba arreglarla, probar diferentes peinados y ligeros maquillajes para siempre hacerla ver diferente y llamativa, entre sus manos descanso un objeto frio y rectangular obligándola a cerrar los ojos malcriada.

-Ah no! Hinata-san vea como ha quedado onegai- Suplico viendo como la ojiblanca empezaba un berrinche de no querer tener que admirarse a sí misma en aquel espejo, no era que la hiciera sentir cómoda, siempre encontraba algún detalle de sus rasgos que la terminaba molestando durante horas.

Dejo el espejo en su regazo y se cruzo de brazos escuchando los lloriqueos de la rubia a su alrededor, le había gracia que se pusiera tan nerviosa porque ella no le diera un vistazo a su trabajo en ella, después de tantos años y todavía dudaba de sí misma.

-Hinata-san…- La ronca voz del pelinegro inundo la habitación congelando a ambas mujeres, sus ojos vieron como el cuerpo de la rubia se tenso y de perfil a él se encontraba la ojiblanca, escondiendo su rostro detrás de un cortina de cabello negro brillante.

-Que falta de respeto Sasuke-kun- Regaño la rubia incomoda al verlo parado en la entrada viendo fijamente el delgado cuerpo de la ojiblanca que se encogía en su posición al parecer demasiado nerviosa para contestarle. –Deberías haber tocado al menos- Murmuro encontrando su mirada con la del pelinegro que cerró los ojos y relajo sus facciones.

-Acaba de llegar la prometida de Neji-sama, Hiashi-sama quiere que lleve a Hinata-san al salón principal- Explico cruzándose de brazos, tomo una gran bocanada de aire armándose de toda la paciencia que podía poseer y centro nuevamente su mirada en los furiosos pero avergonzados ojos azules de su amiga.

-Demo…- Se corto al escuchar como la seda se deslizo contra la madera produciendo un suave murmullo, las mangas colgaron en toda su extensión a cada lado del cuerpo de la Hyuuga quien todavía con la cabeza gacha llego hasta la rubia confundiéndola. –Hinata-san…- Llamo al verla a dos pasos de su posición, pero esta negó lentamente intentando darle confianza.

-Vamos Sasuke-kun, no quisiera hacer esperar a la futura esposa de mi Nii-sama- Hablo por lo debajo intentando controlar la respiración de que el pelinegro la viera totalmente formal, las pocas veces que la habían arreglado así el nunca había estado siquiera en la misma mansión.

Soltó un gruñido al ver el delgado cuerpo de la ojiblanca marcarse perfectamente bajo la seda dorada que la cubría, un obi blanco nacarado se apretaba fuertemente en su cintura mientras las mangas caían largas y gruesas cubriendo sus suaves brazos, el kimono se abría ligeramente dos dedos por encima del nacimiento de sus senos tapando aquella curva tan exquisita, su cabello brillante caía libremente por su espalda y algunos mechones sobre sus hombros, un perfecto moño trenzado en la parte alta de su cabeza decorado con palillos de cristal con adornos en oro que guindaban y se movían con cada paso que la ojiblanca daba.

-Sasuke-kun?- La voz lo saco de su trance clavando su fiera mirada en el rostro perfectamente descubierto de la ojiblanca, su piel más pálida de lo normal, sus labios pintados de un rosado intenso los hacia mas carnosos y apetecibles, sus ojos delineados eran más profundos y lo miraban con vergüenza haciéndolo notar el casi imperceptible rosado que se había instalado en sus mejillas bajo la gruesa capa que aclaraba aun mas su tersa piel.

El pelinegro asintió retrocediendo dos pasos para darle paso a la ojiblanca que bajo nuevamente su rostro y empezó su pesada marcha hacia el salón principal, se disponía a avanzar cuando un sonido de alerta lo hizo girarse hacia la rubia que lo miraba entre sorprendida y curiosa.

-Que bueno que fui yo quien vio esa mirada Sasuke-kun- Confeso cruzándose de brazos viéndolo fruncir el ceño. –Espero sepas controlar esas miradas a menos que desees alguien las malinterprete- Aconsejo girándose para empezar a guardar las cosas que había utilizado para arreglar a la ojiblanca.

Gruño dándole a entender a la rubia que la había escuchado y empezó su marcha a paso rápido hacia el salón principal, no estaba demasiado lejos de las habitaciones de los hijos del feudal por lo que no le tomo mucho tiempo llegar hasta donde se escuchaba unos cuantos murmullos.

Vio con sorpresa como ante el shoji que separaba el pasillo exterior del gran salón principal se hallaba el pequeño cuerpo de la ojiblanca mayor, esta pareció sentirlo llegar y se giro para verlo de reojo.

-Estaba esperándote- Confeso sonriendo ligeramente, el pelinegro solo consiguió asentir y avanzar dos pasos para arrodillarse y tocar la madera para que le permitieran el paso a la hija mayor de la familia Hyuuga.

-Finalmente mi Imoto…- La aterciopelada voz del castaño resonó apenas se abrió la delgada puerta seguida de una suave risa apagada contra la seda. –Hinata ella es TenTen Yamashita- Presento haciendo que la ojiblanca girara su rostro hacia una castaña finamente vestida, sus ojos se encontraron con unos achocolatados que la miraron intensamente.

-Un placer Hinata-chan- Murmuro la mujer todavía sin separar sus ojos de los de ella. –Realmente eres mucho más hermosa de lo que Neji-san te describía- Comento ampliando su sonrisa al ver como la aludida bajaba su rostro y se sentaba en el lugar que le correspondía.

-No te alejes onegai- Un susurro llego hasta el pelinegro que se giro sorprendido hacia el perfil de la única pelinegra en el salón, vio su rostro gacho que lo veía de reojo, aquella suave petición que no podría negarse a cumplir.

-Onee-san se distrae con facilidad por lo que no suele ser muy puntual- La aguda pero burlesca voz de la menor de los tres hermanos sonó al otro lado de la habitación, su bello kimono rosado pastel la marcaba como la hija menor y el símbolo totalmente en negro de la familia resaltaba en toda su parte izquierda del pecho, su cabello totalmente recogido en una moñito decorado con brillantes y palillos de cristal como los de Hinata, a su lado un distraído rubio descansaba de cualquier manera sobre el tatami, al parecer la invitada no se sentía ofendida por aquella actitud.

-Sumimasen- Se disculpo la aludida inclinándose ligeramente ante la castaña que sorprendida dejo de reírse para darle toda su atención a la hermana de su prometido. –Se me hizo un poco tarde realmente- Dijo clavando su mirada en la seda dorada que se arrugaba compulsivamente entre sus dedos ocultos.

-No te preocupes- Dijo tiernamente la castaña tomando el rostro de la ojiblanca y obligándola a subirlo hasta quedar frente a esa mirada achocolatada. –Yo tampoco soy demasiado puntual- Confeso sonriendo sin dejar libre el rostro de la ojiblanca, un siseo de amenaza la hizo percatarse del hombre que yacía muy cerca de la joven.

-El es el guardián de Hinata, Sasuke Uchiha- Presento el castaño haciendo que el aludido se inclinara ante la invitada que sonrió e inclinándose rápidamente se giro nuevamente hacia el castaño.

Sasuke se inclino un poco más hacia la ojiblanca sintiendo como el pequeño cuerpo se tensaba ante la cercanía pero su rostro no se mostro perturbado en ningún momento, esto lo hizo sonreír por lo debajo y cruzándose de brazos se apoyo totalmente en la mesa.

"Esto será más interesante de lo que esperaba" Se dijo para sí viendo el perfilado rostro de la castaña, debía admitir que tenía una belleza poco común, sus rasgos extranjeros quedaban claros por su modo de comportarse y reparo por primera vez en el silencioso rubio que se encontraba en la otra esquina de la habitación, mirando fijamente a la mujer, encontrando los mismos detalles que el pero, sería suficiente para distraer definitivamente al hijo mayor del feudo Hyuuga?

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Que tal quedo? Es que sinceramente no me resisto a que estos dos se anden besuqueando que cualquier lugar, lleva mi imaginación a modo pervert pero en fin, espero sus comentarios, ya que realmente se que posiblemente hayan olvidado la historia y bueno igual con un review me animarían mucho! Matta ne y espero nos leamos pronto! Por cierto, felices fiestas para todos y un muy buen comienzo de año!