Ohayo! Pensaban que había desaparecido por mucho tiempo? Pues déjenme decirles que no, aquí me tienen hasta que algún día este hobby deje de ser algo que disfrute con tanta intensidad como lo hago, vale recalcar que los personajes aquí empleados pertenecen a Masashi Kishimoto del cual por cierto no volví a tener ningún tipo de información, la historia y alguno que otro personaje agregado son de mi propiedad, así que a disfrutar de la continuación.
Buena lectura mis queridos!
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Cap. XV. Honor Hyuuga, Honor Uchiha.
El césped se sentía mas caliente que de costumbre a cada movimiento que hacia crujía bajo su cuerpo quejándose por el cambio de estación, sus ojos se centraron en el dojo a unos metros de distancia donde se escuchaba el choque metálico de las espadas haciendo que se estremeciera nerviosa.
-No debería preocuparse Hinata-san- Dijo algo divertida la voz a su lado. –El nunca ha perdido ningún enfrentamiento- Completo mientras tomaba un mechón que se había liberado de la coleta alta que le había hecho a la ojiblanca.
-Neji-niisama es bastante bueno también- Confeso sintiendo como su corazón se aceleraba al pensar en el enfrentamiento entre su guardián y su hermano mayor. –No sé porque Otosan se le ocurrió hacer eso con Sasuke-kun- Dijo cruzándose de brazos al tiempo que la melodiosa risa de su acompañante llenara todo el ambiente opacando el entrenamiento a unos metros de ellas.
-Sasuke-kun es bastante orgulloso de su historia de guerrero- Admitió intentando relajar a su compañera. –Su familia según tengo entendido era una poderosa familia de samuráis que en medio de la guerra que azoto su provincia murieron defendiendo sus territorios- Sintió como la nostalgia corría por su cuerpo rememorando los días de su infancia donde habían aparecido dos niños cubiertos de barro con el recelo cubriendo sus facciones.
-Yo una vez le pregunte a Naruto-kun sobre su antigua vida- Dijo recordando las pocas cosas que le había conseguido sacar al rubio. –Se encontró con Sasuke-kun en medio de un campo de batalla y desde ese día nunca se han separado- La tristeza aplasto su corazón al imaginar aquello, dos pequeños perdieron la inocencia ante una guerra que no los involucraba de ninguna manera.
-Hiashi-sama llego con ellos, empujándolos los obligo a entrar a nuestra casa en el pueblo- Dijo entre risas echando para atrás su cuerpo descansando sobre sus manos. –Dijo que eran unos huérfanos que sus familias eran casas guerreras y que mi Okasan se hiciera cargo de ellos- Recordó vívidamente el rostro inexpresivo del pelinegro cuyos ojos dejaban ver la rabia de lo que aquello significaba, a su lado un chico totalmente opuesto físicamente, sus facciones mostraban mas curiosidad que cualquier otra cosa pero también se ocultaba en su mirada azulada el descontento con lo que aquello significaba para ellos.
-Ino-chan…- Llamo algo nerviosa, la aludida giro su rostro un poco para mirar fijamente a la ojiblanca detallando el amarillento golpe en una de sus comisuras y la ahora rosada cicatriz que empezaba a desaparecer sobre su labio. –Sasuke-kun… El nunca se quejo de eso?- Soltó sintiendo la tensión que pareció congelar el cuerpo de la rubia en su posición arrepintiéndose de inmediato de haber preguntado.
-Muchas veces intento huir si eso es lo que quieres saber- Acepto haciendo un esfuerzo por relajar su postura. –Nunca se porto mal con mi Okasan o conmigo demo, con el pasar del tiempo se hizo más silencioso, mas ajeno a quienes le rodeaban- Sus recuerdos se volvieron tristes ante aquello que revelaba poco a poco. –Naruto-kun era quien siempre parecía relajarlo, era su único vinculo con su antigua vida y el único que realmente comprendía lo que sentía por lo que aceptaba a regañadientes lo que él le dijera-
Un suspiro melancólico escapo de la boca de la rubia que se enderezo en su posición y colocando sus manos sobre sus rodillas admiro distraídamente la cesta de paja que estaba justo frente a ella, le dolía de cierta forma la situación de ambos hombres en sus comienzos, sabía que había sido muy difícil para ellos.
-Sasuke-kun es muy complicado de entender- Dijo de manera resignada subiendo su mirada y encontrándola con la perlada de su oyente, donde brillaba intensamente la tristeza que le provocaba aquella historia. –Ellos solo se tienen el uno al otro y Sasuke-kun no permite que nadie salvo Naruto-kun conozca sus pensamientos más profundos-
-Lo sé- Se apresuro a decir viendo como la sorpresa adornaba graciosamente el rostro de su ayudante, una sonrisa triste broto de sus labios mientras intentaba mantener a raya sus deseos de llorar. –Naruto-kun también es muy sobreprotector con Sasuke-kun- Revelo haciendo que su sonrisa se convirtiera levemente en una más alegre.
-Hai- Acepto la rubia asintiendo, ella conocía bien el alto aprecio que se tenían el uno al otro, el grito de decepción del mencionado corto el tranquilo ambiente haciendo que ambas se tensaran para luego empezar a reír. –Nunca cambiara- Completo viendo como la ojiblanca solo asentía desviando su vista hacia aquel lugar donde nunca había entrado por temor a encontrar algo desagradable.
"Es el lugar favorito de Sasuke-kun" Razono al tiempo que una tierna sonrisa tomaba sus labios, el después de todo no era tan frio como el resto de los habitantes de la mansión creían, la única que tal vez conocía su verdadera personalidad era su rubia compañera y no parecía muy dispuesta a revelar demasiado de sus años juntos.
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El sudor cayo por su frente refrescando su caliente piel, su respiración agitada resonaba en el aire mientras la brillante hoja de su katana centellaba ante su cuerpo, su contrincante en peores condiciones que él se enderezaba con dificultad y agito su katana repartiendo destellos de luz por el choque del sol contra la hoja metálica.
-Vamos teme…- Le reto sonriendo zorrunamente, vio al pelinegro fruncir el ceño y colocarse nuevamente en posición de ataque. –Así no podrás nunca derrotar a Neji-sama- Se burlo viendo como el pelinegro saltaba hacia él y con un ágil movimiento lo esquivo al tiempo que el sonido de metal contra metal hizo vibrar el ambiente.
-Con tan poca determinación tu ni siquiera lo cortarías- La potente voz del pelinegro sonó al tiempo que aplicaba más fuerza en el agarre de la katana haciendo que el rubio abriera un poco mas sus piernas intentando contener la fuerza de aquel corte seguro.
-Teme debes ser más agresivo!- Dijo sonriendo e impulsándose hizo retroceder al pelinegro de un salto, sus ojos lo miraron sorprendido de verlo zafarse tan fácil de su ataque. –Te has ablandado de tanto estar con Hinata-chan- La frase escapo seguida de unas estridentes risas que hizo al pelinegro gruñir frustrado.
Movió su katana al tiempo que desaparecía de la visión del rubio que corto su risa al sentir al pelinegro moverse, apareció agazapado detrás de él y con un limpio movimiento hizo que cayera al suelo y coloco la punta de su katana en el cuello de su contrincante.
Naruto grito frustrado retirando de un tirón la punta de la katana del pelinegro y se sentó dejando caer su propia arma a un lado, fue consciente del sudor que corría desde hace bastante tiempo por su cuerpo y suspiro revolviéndose el cabello.
-Eso es jugar sucio- Se quejo abriendo su haori y tirándola hacia el rincón del dojo se dejo caer de espalda sobre la madera fría intentando relajar sus músculos después de tan intenso entrenamiento. –No me habrías vencido de no ser por eso- Murmuro girando su rostro hacia donde el cuerpo del pelinegro todavía seguía de pie.
Gruño entre dientes dejando que su cuerpo cayera en un sonido sordo contra la madera y dejo sobre sus muslos la katana que le había dado la victoria en el entrenamiento, sus dedos bajaron por la abertura de su haori para abrirla completamente pero sin quitársela, no era tan confiado como el rubio que respiraba de manera agitada tendido frente a él.
-Ne teme…- Llamo al cabo de unos segundos en silencio, la respiración de su compañero se había normalizado unos pocos momentos antes que la suya propia. –Porque aceptaste luchar por esa katana?- Curioseo girando un poco su rostro para ver de reojo el cuerpo del aludido que pareció tensarse ante la pregunta.
Sintió la ansiedad de la lucha que tendría tensar sus músculos, haciéndolo sonreír prepotentemente, sabía que quería ganarse la katana que querían entregarle, sabia además que deseaba demostrar que su familia era mucho más diestra que la familia Hyuuga que habían perdido su espíritu de batalla hacia muchas generaciones pero, lo que realmente lo motivaba era demostrar que él era muy superior a esos hombres, que él pudo haber sobrevivido solo.
"Kuso…" Se maldijo mentalmente al recordar a la frágil mujer que se había negado a que el luchara, no porque dudara de el sino porque no quería verlo lastimarse, había leído su sincera preocupación reflejarse en los perlados ojos de ella haciéndolo sentir más ansioso por la batalla.
La mano del rubio se movió pesadamente ante sus ojos, su azulada mirada parecía preocupada haciéndolo gruñir al tiempo que detenía el movimiento descuidado que hacía muy cerca de su rostro.
-Dobe que diablos haces?- Soltó entre gruñidos lanzando a un lado la mano que había atrapado con más fuerza de la necesaria, vio como la expresión del rubio cambio a una de sorpresa al escuchar su pregunta.
-Te pregunte algo y tú te quedaste perdido en tus pensamientos- Confeso sentándose totalmente ante el pelinegro y cruzándose de brazos todavía sin separar sus ojos de los de él. –Estas más tenso que de costumbre- Dijo separando sus ojos de los oscuros de su compañero para bajarlo hacia su regazo donde descansaba su katana.
-Estas imaginando dobe- Dijo restándole importancia a la observación del rubio que no era del todo falsa, apretó inconscientemente la katana en su regazo intentando mantener el control de su respiración. –Debo prepararme- Comento poniéndose de pie lentamente y sosteniendo en su mano izquierda la katana, vio como el rubio lo imitaba estirándose totalmente dejando escapar un ronroneo de satisfacción.
-Estas ocultándome algo Sasuke- Su voz fue despreocupada pero su mirada dejaba brillar la desconfianza que la nueva actitud del pelinegro le provocaba. –No sé bien que es demo, estoy seguro es sobre Hinata-chan- Reto colocando sus manos detrás de su nuca y girándose para abandonar el dojo de entrenamiento.
-Porque todo lo relacionas a esa Hyuuga?- Dejo escapar sin pensar, maldiciéndose internamente al verlo detener su marcha, giro su rostro para solo observarlo de reojo, la tensión lo hizo fruncir el ceño al ver la mirada triunfante que dejaba ver el rubio.
-Porque te molesta la sola mención de su nombre?- Contraataco ampliando su sonrisa al notar la molestia turbar el siempre impasible rostro del pelinegro. –Te molesta que la llame Hinata-chan?- Se burlo viendo como este apretaba sus puños a cada lado de su cuerpo. –O podría llamarla mejor… Hinata- Interrogo al aire soltando un ronco sonido haciendo que el pelinegro perdiera totalmente su paciencia.
Avanzo sin darse cuenta hacia el rubio y lo golpeo directamente en el rostro, lo escucho maldecir mientras intentaba recuperar su equilibrio ante el ataque a traición que le había propinado el pelinegro para sorpresa de ambos.
-No vuelvas a pronunciar su nombre- Siseo colocándose sobre sus rodillas viendo fijamente al rubio que sobaba la mejilla donde lo había golpeado, intentando salir de la sorpresa que aquella frase le causaba trayendo a la realidad al pelinegro que frunció el ceño y se volvió a poner de pie. –Es una falta de respeto- Agrego pero un gruñido por lo debajo lo hizo bajar su mirada nuevamente.
-No me vengas con eso!- Se quejo moviendo su mandíbula produciendo un sonido sordo que provocaba sus huesos chocando entre si buscando volver a su relajada posición. –Teme sea lo que sea que escondes debes ser menos obvio, TenTen-sama es una mujer bastante observadora y ha estado preguntando sobre la cantidad de tiempo que tu y Hinata-chan pasan a solas- Advirtió encontrando sus ojos con los negros de su compañero.
-Hmp- Gruño cruzándose de brazos, el dolor de cabeza se instalo entre sus sienes obligándolo a cerrar los ojos y masajearse el puente de la nariz. "Esa mujer lo está haciendo complicado" Reflexiono dándole la razón a su rubio amigo, el mismo había notado las miradas recelosas que ella solía lanzarle cuando pasaba justo a unos pasos del frágil cuerpo de la ojiblanca, esa situación se estaba complicando demasiado.
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Lo vio apretar más de lo necesario la coleta alta recogiendo todo cabello que podría quedar suelto, vestía un keiko gi negro completo con el bordado del símbolo de la familia en medio de la espalda, camino lentamente hacia el estante donde guardaba sus propias katanas.
-Nii-sama…- Sonó la suave voz de la mujer haciendo que se girara un poco para verla de reojo, la pelinegra bajo su mirada avergonzada e intento darse fuerzas para seguir hablando. –Esta… Está seguro de esto?- Soltó escuchando un bufido contiguo obligándola a bajar aun mas su cabeza.
-De que te preocupas?- Pregunto viendo como la delgada mujer se encogió mas en su lugar y empezaba a negar lentamente con su cabeza, su cabello negro caía a cada lado con una pequeña ondulación propia de la coleta que tendría hasta unos minutos antes. –Sasuke-kun no es tan bueno como mi Otosan lo describe- Dijo haciendo que la mujer se tensara en su lugar.
Apretó sus puños sobre la fría seda intentando ocultar la preocupación de los adiestrados ojos de su hermano mayor, sintió el grueso cuerpo del castaño acercarse a ella con una lentitud que le causaba ansiedad, lo sintió gruñir junto a su cuerpo obligándola a levantar su mirada para encontrarlo muy cerca de su rostro.
-Porque estas tan preocupada?- Soltó guturalmente viendo como la mirada de su hermana temblaba al encontrarse con la suya, su rosada boca se abrió y se cerró inmediatamente tragando fuertemente. –Es por el Uchiha acaso?- Interrogo separándose un poco de la mujer viendo como esta negaba lentamente y bajaba su mirada.
-Iie…- Logro pronunciar sintiendo la mirada pesada de su hermano atravesarla intensamente. –Es solo que… Otosan… Otosan dijo que… Que él es muy… Muy bueno- Dijo entrecortadamente sintiendo como su corazón golpeaba violentamente contra sus costillas empezando a marearla levemente.
-Debe serlo si es tu guardián- Acepto irguiéndose totalmente en su posición y cruzándose de brazos, centro su mirada en el cuerpo tembloroso de su hermana que parecía hacerse cada vez más pequeño con cada segundo que pasaban en silencio.
Unos suaves toques en el shoji lo obligaron a separar su mirada del delgado cuerpo que tenia ante sí, la pequeña silueta al otro lado le indicaba que era una mujer y soltando un suspiro camino hacia la división.
-Gomene Neji-sama- La suave voz de la rubia inundo toda la habitación, esta estaba inclinada ante el dejando que su largo cabello siempre recogido cayera libremente a cada lado de su cuerpo dejando su rosado cuello al descubierto. –Hinata-san…- Llamo suavemente viendo con dificultad a la mujer que al escucharla se sobresalto girándose automáticamente hacia la rubia.
-Sumimasen Ino-chan!- Se disculpo intentando ponerse de pie lo más rápido posible, su cuerpo todavía temblaba de lo cerca que había pasado el castaño de su tema delicado e inconscientemente se ruborizo al pensar en el pelinegro.
-Donde vas?- Pregunto el castaño deteniendo la marcha de su pequeña hermana tensando también la posición de la rubia que desvió su brillante mirada al encontrarla con la suya. –Todavía no es la batalla- Aclaro al sentir como su hermana volvía a moverse pero más suavemente.
-Nii-sama voy a la cabaña primero- Aclaro sonriendo tiernamente, sus mejillas rosadas brillaron iluminadas por los ligeros rayos del sol de la tarde. –Le dije a Ino-chan que me acompañara para recordarme cuando tengo que estar en el jardín principal- Dijo bajando la cabeza y escondiendo sus manos en las largas mangas de su kimono rosado pastel.
-No he visto ninguno de tus cuadros desde que llegaste del feudo Mizumaki- Pensó sin dejar de ver a la delgada rubia que parecía bastante intranquila en su posición, sintió la suave risa de su hermana al tiempo que su ligero cuerpo paso a su lado hasta colocarse frente a la rubia, dejando a su paso su siempre característico aroma a lavanda.
-Nii-sama ha estado ocupado con su prometida- Dijo divertida viendo como el castaño fruncía el ceño y giraba su rostro hacia algún punto en medio de su habitación. –Matta ne Nii-sama- Se despidió empezando a caminar sintiendo el irregular paso de la rubia detrás de sí.
Podía sentir como el shoji de su hermano mayor se cerraba con inseguridad dejándolas en el silencio de aquel pasillo desierto, sintió como a cada paso que daba su corazón se aceleraba un poco más, la respiración pesada de su acompañante la hizo sentir más ansiedad que la acostumbrada.
-Hinata-san no creo que sea una buena idea- Susurro la rubia al llegar junto al cuerpo de la ojiblanca, podía sentir su respiración superficial agitar el ambiente que las rodeaba causándole mas nerviosismo del que por sí ya sentía.
-Onegai Ino-chan… Son solo 5 minutos- Dijo suplicando girando su rostro hasta encontrarse con la mirada nerviosa de la rubia, la vio apretar sus labios y asentir resignada, su corazón dio un salto contra su pecho al sentir la fresca brisa de la tarde chocar contra su rostro estremeciéndola.
-Necesito arreglarle el cabello nuevamente- Recordó al ver la marea negra de la ojiblanca ondear libremente ante las corrientes de aire que paseaban a su alrededor, sintió el cuerpo de su compañera temblar y retroceder dos pasos chocando contra su cuerpo.
-Gomen…- Dejo escapar al ver aquella penetrante mirada querer atravesarla, su piel se calentó al escucharlo gruñir y contra su espalda el cuerpo de la rubia se estremeció al reconocer el hombre que estaba frente a ellas.
-Debería arreglarse el cabello- Comento estirando sus dedos y atrapando un mechón suave y brillante de su negro cabello, la respiración de la ojiblanca se agito obligándolo a contener la sonrisa que quería escapar de sus labios.
-Yo… Yo primero… Iba a la cabaña- Confeso apretando sus manos en la fría seda que siempre cubría su pálida piel. –Ino-chan…- Llamo girándose hacia la rubia que todavía se encontraba sorprendida por lo que acababa de presenciar.
-5 minutos Hinata-san- Murmuro recelosa separándose dos pasos del cuerpo de la ojiblanca que se había quedado congelado desde el momento que encontró su mirada con la que su amigo más complicado.
-Arigatou- Susurro la ojiblanca girándose para quedar frente a la mirada todavía sorprendida de la rubia, el calor subió a sus mejillas al tiempo que se inclinaba levemente haciendo que la mujer retrocediera un paso ante aquella situación.
-Hinata-san- La grave voz del pelinegro la hizo erguirse de golpe, sus negros ojos se encontraron con esa brillante mirada perlada que lo incomodo y sin decir nada mas empezó a caminar en la dirección que la pequeña mujer había indicado.
-Onegai Sasuke-kun- Llamo suavemente la ojiblanca tomando su largo kimono para avanzar lo más rápido posible para llegar junto al pelinegro que se giro para verla de reojo y tomarla de la mano causando así que su cuerpo se calentara automáticamente.
"No puedo ver esto" Se dijo la rubia girándose en un movimiento rápido, su corazón brinco contra sus costillas al encontrarse con una mirada intensa que veía mas allá de su propio cuerpo, se movió inconscientemente atravesándose en el campo de visión de quien había permanecido en silencio todo aquel tiempo.
-Ino-chan…- Murmuro roncamente haciendo que la aludida se sonrojara y lo mirara fijamente, el hombre suspiro subiendo sus manos hasta su nuca y revolvió su cabello impacientemente. –No lo puedo creer- Se resigno soltando un suspiro y negó con la cabeza lentamente.
-Onegai…- Suplico acercándose dos pasos al hombre, vio la sorpresa reflejada en sus brillantes ojos y sintió como su corazón golpeaba fuertemente contra sus costillas. –Sabes lo que podría pasar- Susurro sintiendo como unas voces se acercaban por el otro pasillo poniéndola más nerviosa.
-No tienes que pedirme esto- Acepto bajando sus manos y empezando a caminar, sintió el suave aroma de la rubia y soltó un suspiro pesado, su ligero cuerpo se movía a unos centímetros de distancia. –Sabes que no podría decir nada así quisiera- Confeso girándose para ver a la mujer bajar la cabeza y tensarse ante aquella frase.
-Lo sé- Fijo su mirada en la madera pulida del pasillo, podía sentir la pesada respiración del hombre a unos pasos de ella, avanzo dos pasos más rápido quedando junto al grueso cuerpo del rubio, suspiro pesadamente intentando relajar su propio cuerpo.
-Sabia que él me estaba escondiendo algo!- Se quejo el rubio moviendo distraídamente sus manos contra su nuca, podía sentir los pasos de los otros habitantes de la mansión rondando muy cerca de aquel pasillo. –Vamos al dojo- Dijo girándose hacia la rubia que abrió sus ojos sorprendida.
-De… Demo.. Porque?- Dijo nerviosa mordiendo su labio inferior y apretando sus manos sobre su pecho, los intensos ojos azules de su compañero brillaron y su corazón golpeo sus costillas al verlo acercarse un paso a su posición.
-Se supone que estas con ella- Susurro sintiendo el terror flotar alrededor del aroma de azucenas, el delgado cuerpo frente a él se estremeció obligándolo a avanzar un paso más rozando su cuerpo con las pequeñas manos que al contacto se separaron bruscamente haciendo que un ligero rosado cubriera sus mejillas obligándolo a reír fuertemente.
-Baka…- Murmuro molesta y se separo empezando a caminar hacia el lugar que él le había indicado, tenía que darle crédito a un detalle que ella no había pensado, ella debía desaparecer en el tiempo que la ojiblanca no estaba por la mansión.
-Ino-chan!- Dijo burlesco empezando a trotar para alcanzar a la rubia que detuvo su marcha al escuchar como la llamaba. –Yo te di la idea, debes esperarme- Se quejo tomando a la rubia del antebrazo justo frente al gran jardín de tonos dorados, sonrió y dio un salto arrastrando consigo el ligero cuerpo de la mujer.
-Naruto baka!- Gimió al sentir su cuerpo moverse cayendo en un limpio movimiento contra el pecho descubierto del hombre obligándola a jadear, su cabello voló a su alrededor enredándose y chocando contra el rostro del mismo y de ella.
"Ino" Pensó sonriendo al apretar contra su cuerpo el delgado cuerpo que había caído perfectamente contra él, su suave cabello se desparramo por sus hombros liberando totalmente la fragancia natural de su rubia amiga, que siempre había estado prohibida para él.
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Se apoyo en la última de las columnas de la pequeña cabaña, podía sentir la irregular respiración de su compañera en conjunto con los inseguros pasos que se detuvieron en la entrada del lugar, dejando su pequeña figura a la distancia perfecta para su admiración.
-Sasuke-kun- Susurro subiendo su mano hasta su pecho, vio como el cuerpo del pelinegro se relajo y ella soltó un suspiro de alivio avanzando lentamente hacia aquel cálido refugio del cual no podía pasar demasiado tiempo lejos.
-Sabes lo peligroso que es esto verdad?- Interrogo descruzando sus brazos al sentir el pequeño cuerpo frente a si, sus suaves dedos rozaron su pecho descubierto haciéndolo gruñir roncamente, no podía negarse que le encantaba sentir el tacto inocente de aquella tersa piel.
-Estoy preocupada- Acepto subiendo su mirada para encontrarse con los oscuros ojos del hombre admirarla con calma, el calor fue cubriendo poco a poco su rostro pero no desvió su vista de él, respiro profundamente intentando calmar la ansia de su corazón. –No me gusta esta batalla Sasuke-kun-
-Porque no?- Soltó receloso viendo como ella mordió levemente su labio inferior al saberse confrontada. –No voy a perder- Dijo con seguridad posando sus manos en los hombros de la mujer sintiendo como su pesado deseo empezaba a moverse por su piel haciéndolo gruñir guturalmente.
-Lo sé- Dijo dándole una pequeña sonrisa, el calor de acumulo en su bajo vientre al sentir los dedos del hombre empezar a deslizarse por el largo de sus brazos deseando que fuera contra su piel y sin esa fastidiosa seda de por medio. –Sasuke…- Gimió apoyando su cara en el, abrazo nerviosamente la cintura del hombre sintiendo la perturbación que aquello le causo.
-Te he dicho que no lo digas así- Regaño atrapando la pequeña cintura, sintiendo el calor de su cuerpo a través de la seda. –Lo haces muy difícil- Murmuro empezando a soltar ágilmente el obi que mantenía lejos de sus manos la pálida piel de la mujer.
Jadeo intentando responder al sentir los agiles dedos del pelinegro delinear lánguidamente el borde del kimono rozando la casi inexistente yukata transparente, sus ojos se hundieron en la oscuridad del deseo que brillaba en sus ojos, lo vio sonreír burlescamente justo cuando sus manos atraparon firmemente sus senos obligándola a cerrar los ojos jadeando.
-Eso me gusta- Gruño contra su oído girando sobre sí mismo y apoyando el tembloroso cuerpo de la ojiblanca contra la columna, la escucho jadear mas fuerte cuando sus dedos tocaron sus firmes pezones intentando que perdiera el raciocinio con aquel inocente cuerpo.
-Sas…Sasuke- Llamo sensualmente al sentir los labios del pelinegro contra su cuello, mordiendo suavemente su piel estremeciendo cada una de sus células, instintivamente subió unas de sus piernas a la cadera del pelinegro que bufo contra su piel mientras una de sus manos atrapaba su muslo para darle mayor seguridad a la posición.
-Hinata…- Murmuro despegando sus labios del cuello y encontrando sus ojos con los perlados de la mujer que se encontraba totalmente sonrojada, sus labios rosados entreabiertos jadeando a su toque. –Eres…- Se corto al ver como una sonrisa traviesa adornaba los labios de ella al tiempo que se subió rápidamente hasta posar su boca contra la de él.
Sintió la sorpresa del pelinegro contra su boca para luego pegarse totalmente a su cuerpo apoyado contra la columna y con perfecto equilibrio tomo su otra pierna uniendo totalmente sus intimidades haciéndola jadear con fuerza, su aliento calentó el cuello del pelinegro que empujo instintivamente contra su intimidad apretando con fuerza sus muslos a cada lado de su cuerpo.
-No puedes hacer esto- Dijo guturalmente separándose unos milímetros de los suaves labios de la mujer que jadeo un poco mas fuerte a cada empuje que el daba contra su intimidad nublando su razonamiento, gruño cerrando los ojos al sentir las pequeñas manos de ella empezando a liberar la haori, acariciando firmemente su piel.
-Sasuke…-Gimió sintiendo contra sus costillas su corazón desbocado al poder sentir al fin la piel del pelinegro sin que este se resistiera demasiado, un ronroneo escapo por los delgados labios del hombre al tiempo que una embestida la clavaba con más fuerza contra la columna cortándole su respiración.
-Kuso…- Maldijo por lo debajo y separo sus manos de los muslos pálidos para tomarla de la cintura y con agilidad acostarla sobre los grandes cojines que estaban esparcidos por toda la cabaña, la respiración irregular de la mujer nublaba totalmente sus sentidos, embriagándolo.
Sintió la pesada mirada el hombre sobre su cuerpo y lánguidamente abrió sus ojos encontrándolo alzado toda la extensión de sus brazos sobre ella, sus piernas a cada lado de la cadera del pelinegro vibraron a la expectativa mientras su corazón martillaba en medio de su pecho, deslizo sus manos hacia el nudo de la yukata liberando totalmente su cuerpo jadeando a la expectativa del hombre frente a ella.
Suspiro despejando un poco su mente, debía detenerse antes de que fuera demasiado tarde, ella estaba totalmente enloquecida por las sensaciones que estaba experimentando y no sabía que tan peligroso era lo que estaba a punto de hacer, vio su rostro sonrojado por la inocencia de la que todavía era dueña, sus labios entreabiertos invitándolo a poseerla, sus pálidas manos se movieron lentamente hasta el nudo que separaba su tersa piel de el, la escucho jadear y luchando contra sí mismo detuvo las orillas de la yukata antes de abrirse totalmente.
-Es momento de parar- Su voz ronca golpeo el rostro de la mujer viendo como la confusión aparecía lentamente en sus perlados ojos, la vio cerrar la boca y apoyarse en sus codos para estar más cerca de el intentando nublar el pequeño destello de lógica que había surgido en medio de esa nube de lujuria.
-Yo lo quiero!- Dijo frustrada apartando la mano del pelinegro de la yukata y volviendo a cerrar el nudo intento liberarse del cuerpo del hombre, estaba realmente molesta. –Me deseas, porque no solo lo haces?- Pregunto al momento de sentir como las calientes manos del pelinegro la retenían bajo su cuerpo.
-No puedo hacerlo- Dijo sintiendo su propia frustración recorrer su cuerpo, el aroma a lavanda de la ojiblanca llenaba todos sus sentidos y le hacía más difícil su tarea de separarse de aquel frágil cuerpo. –Tu te debes a otra persona-
-Quieres que este con Kotaro-san?- Su voz subió dos tonos sintiendo la ansiedad pasear con su cuerpo, pensar en que otra persona la tocara como el pelinegro hacia que su cuerpo se estremeciera de repugnancia, sintió contra su rostro el aliento del hombre que frunció el ceño ante sus palabras.
-Kuso…- Maldijo liberando su aliento contra la tersa piel de la mujer que todavía lo miraba confundido, su cuerpo vibro de rabia al pensar en que otro hombre la tocara como él lo había hecho, como él quería hacerlo, paseo su mirada fugazmente por la rosada piel de la mujer que todavía estaba expuesta entre sus sedas traslucidas.
-No te importaría?- Murmuro separando sus manos de los cojines y tomando las mejillas del pelinegro para ver sus profundos ojos negros, pudo leer la rabia de lo que aquello implicaba así como la frustración que le impedía reclamarla. –No te importaría que Kotaro-san me besara? Me…- Su frase quedo a medidas, los salvajes labios del pelinegro mordieron posesivamente su carnosa boca haciéndola caer en un movimiento sobre los cojines.
-Urusei…- Gruño roncamente rompiendo en un ágil movimiento la yukata traslucida para sentir contra su piel la aterciopelada piel de ella, la escucho jadear cuando se coloco entre sus piernas empujando contra su intimidad de manera animal escuchándola gemir contra su hombro, tomo sus suaves manos y las atrapo sobre la cabeza de ella dejándola totalmente a su merced.
Sintió su corazón querer atravesar sus costillas cuando sintió los dientes del pelinegro justo sobre su yugular acelerando su pulso, el calor golpeo todos sus sentidos cuando empujo nuevamente contra su cuerpo mojando su intimidad.
-No digas eso… Nunca- Ordeno paseando una de sus manos entre sus grandes senos, sintiendo como su piel se erizaba en su plano abdomen y el calor que su vientre estaba liberando a cada empuje que él le daba, sus ojos se clavaron en los rosados labios de la mujer que jadeaban ante sus caricias.
-Sasuke…- Suplico al sentir como su mano se detuvo muy cerca de su intimidad, con dificultad abrió sus ojos solo para encontrarse con una mirada cargada de lujuria que parecía disfrutar de sus expresiones avergonzándola automáticamente.
-Te deseo- Sentencio deslizando sus dedos por el calor liquido que emanaba la intimidad de la mujer, gruño al sentir como sus dedos parecían querer ser adsorbidos hasta el interior de ella, rozo deliberadamente su punto más sensible escuchándola jadear mas fuerte logrando casi hacerla gritar.
-Hazlo!- Ordeno moviéndose frenéticamente bajo el pesado cuerpo del hombre, sintió como la mano de él se aparto de su entrada haciéndola fruncir el ceño y jadeando frustrada. –Sasuke hazlo!- Pidió sintiendo como sus manos eran liberadas lentamente, se apoyo en sus codos para encontrar su mirada nuevamente con la del pelinegro que se había quedado congelado en su posición.
-Es la hora de la batalla con tu hermano- Dijo intentando controlar su creciente excitación, podía sentir la humedad de la mujer contra sus ropas, frunció el ceño soltando una maldición de la inoportuna batalla. –Kuso…-
-Esta noche- Murmuro la ojiblanca saliendo definitivamente de debajo del cuerpo del pelinegro, dejo caer en un rápido movimiento la seda brillante de su kimono escuchándolo gruñir frustrado, obligándola a sonreír por lo debajo.
-Porque lo haces?- Pregunto poniéndose de pie lentamente, podía sentir el peso de su excitación al ver la pálida piel de la mujer, vio caer la yukata destrozada muy cerca de el dejando expuesta a la ojiblanca que parecía disfrutar de los cálidos rayos del sol bañando su piel.
-Ino-chan se dará cuenta si la llevo- Dijo tomando nuevamente la seda rosada y cerrándola en un rápido movimiento, podía sentir la respiración lenta y profunda del hombre haciéndola sentir poderosa. –Onegai…- Pidió tomando el obi de uno de los cojines y colocándolo frente al pelinegro.
-Hmp- Bufo tomando la tela entre sus manos y girando el delgado cuerpo lo coloco hábilmente alrededor de la cintura de la ojiblanca, lo ato con fuerza escuchándola contener un suspiro.
-Eres un experto poniendo obis- Murmuro irritada al recordar vagamente un día en el feudo Mizumaki con la ayudante de su prometido, movió su cabeza intentando apartar esas ideas, no quería imaginarse al pelinegro con otras mujeres.
-Vamos… Ino debe estar desesperada- Comento ignorando deliberadamente el comentario que había dejado en el aire la ojiblanca, la ayudo a terminar de arreglarse y la vio empezar a caminar hacia la entrada. "Así que esa era la razón de su molestia en el feudo" Reflexiono cruzándose de brazos y soltando una respiración profunda, no sabía porque pero le daba gracia saber que además aquella pequeña mujer parecía ser tan posesiva como él.
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Como que se está acercando la hora de la verdad cierto? Jajajaja, me encanta esta historia, no les pasa que se enredan tanto en lo que escriben que aunque saben que es lo siguiente igual se llenan de angustia y ansiedad? A mí me pasa con cada capítulo que escribo y que leo luego de tener mis fics terminados.
Espero un review con sus opiniones, de verdad son por quienes me mantengo activa, terminando las historias, sacando tiempo de donde no lo tengo y un gran etc por lo que agradezco a todos mis bellos lectores que please déjenme saber que opinan y así tal vez, solo tal vez actualice un pelín mas rápido, Espero leernos pronto! Matta ne!
