Buenas buenas! Como están todos por acá? Espero no haberme tardado tanto en actualizar pero la verdad he estado muy ocupada! La vida y sus responsabilidades! =( en fin Kishimoto es dueño de Naruto yo solo uso a sus personajes para expresar mis más oscuras fantasías! Muajajajajaja… Sin más que decir…
Buena lectura
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Cap. XVI. La Batalla, El Premio mas Anhelado.
Siseo limpiando la sangre que caía por su mejilla derecha, sacudió ligeramente su katana liberándola del peso excesivo de la sangre que había obtenido de realizar un corte superficial en su contrincante, sonrió al sentir como a su alrededor el aire se agitaba lánguidamente dándole la ubicación exacta de su oponente.
"Las comodidades causan estragos en un guerrero" Pensó cayendo nuevamente al suelo e irguiéndose totalmente lo largo de su cuerpo, guardo su katana en la funda y separo sus piernas esperando el contrataque de su ultimo corte.
Se movió ágilmente evitando un corte en uno de sus costados, lanzo un codazo contra el mango de la katana de su oponente haciéndolo gruñir frustrado al tiempo que los huesos de los dedos crujían contra el metal, un dolor agudo apareció a nivel de su rodilla haciendo que cayera al suelo en un segundo.
-Eres muy bueno- La ronca voz de su contrincante lo hizo gruñir deteniendo fácilmente una patada que venía directamente a su rostro, atrapo el tobillo expuesto y en un ágil movimiento invirtió los papeles dejando al hombre tirado en el suelo y el todavía sujetándolo del tobillo.
-Gomen…- Se disculpo lanzando una patada contra la muñeca que sostenía la katana haciendo que en un sonido sordo cayera lejos de su contrincante. –No me gusta perder- Admitió sonriendo altivamente viendo la rabia reflejarse en los perlados ojos del castaño que yacía atrapado en el suelo.
-Sasuke-kun…- Una grave y tranquila voz sonó a unos metros de distancia, captando la atención del pelinegro, este se giro encontrando su mirada fugazmente con una perlada que lo miraba aterrada y con la boca semiabierta.
Libero sutilmente el tobillo del castaño y se inclino sintiendo como el castaño se ponía de pie frustrado, intento evitar que una sonrisa victoriosa escapara de sus labios pero, sus ojos se encontraron con unos azules que dejaban ver la felicidad y el orgullo que aquella batalla había ocasionado en ellos.
-Hiashi-sama- Murmuro intentando recuperar la tranquilidad de su voz, avanzo a paso lento hacia donde se encontraba el líder del feudo y se inclino ante él, escuchando un suspiro contenido que era liberado, llenando sus sentidos de la dulce fragancia a lavanda.
-Fue un combate digno- Dijo orgulloso el Hyuuga poniéndose de pie en un movimiento rápido, sus ojos se encontraron con los oscuros de su guerrero y respiro tranquilo. –Eres el mejor guerrero que ha podido obtener este feudo Sasuke Uchiha- Dijo en tono solemne tocando el hombro del pelinegro y palmeándolo a modo de felicitación.
-Domo Hiashi-sama- Agradeció inclinándose un poco, sus ojos recorrieron el delgado cuerpo de la mayor de las hijas del feudal que lo miraba sonrojada, sonrió con prepotencia sintiendo la ansiedad de poseerla correr por su cuerpo.
-Como lo prometí…- Empezó girándose un poco hacia las mujeres que lo acompañaban en ese momento, vio como Hinata brinco en su lugar y se levanto en un grácil movimiento y le acerco una katana larga cubierta con terciopelo vino tinto que resguardaba su funda del pasar de los años. –Aquí está la mejor katana que tiene el clan Hyuuga- Completo entregándole la katana al pelinegro que se inclino nuevamente antes de tomarla de las manos de su líder.
Dio una última reverencia y retrocedió dos pasos encontrando su mirada con varios pares de ojos que lo miraban detalladamente, unos con rabia, el par de ojos achocolatados lo miraban con curiosidad y un par de ojos perlados que se dejaban leer completamente desaparecieron al momento que su portadora se giro removiéndose incomoda en su posición.
"Hinata Hyuuga" Pensó inconscientemente viendo como el delgado cuerpo de la mujer se había acercado donde estaba el castaño, una ola de rabia recorrió su cuerpo al verla tocar el pecho del castaño y aflojar ágilmente la vestimenta del mismo haciendo desaparecer sus manos entre sus ropas apoyando su rostro contra aquella pálida piel.
-Felicidades teme!- Grito el rubio obligándolo a separar su vista de la ojiblanca y centrarla en el hombre que reía abiertamente frente a él, seguido muy de cerca de su rubia amiga que lo veía de manera preocupada.
-Sasuke-kun hay que curar esas heridas- Medito tomando la barbilla del pelinegro y girando su rostro para ver mejor la cortada que tenia sobre su mejilla, lo escucho gruñir y liberarse en un brusco movimiento de las manos de la mujer.
-Hmp- Gruño y empezó su marcha hacia el dojo de entrenamiento, quería admirar su premio más detalladamente y necesitaba un poco de tiempo a solas para resolver que iba a hacer con aquella situación que había quedado en el aire con la hija mayor del feudal.
-Ne teme déjame verla- La suplicante voz del rubio lleno sus sentidos haciéndolo fruncir el ceño y girándose para encontrarse con dos pares de ojos azules que lo miraban expectantes y de los cuales tenía el presentimiento no se libraría fácilmente.
"Claro el dobe ya lo sabe" Se dijo viendo como ambos lo miraban, el hombre con una sonrisa sarcástica y la mujer con una preocupación más profunda que por aquellas heridas superficiales. –Baka…- Murmuro y lanzo la katana que en un rápido movimiento recibió el rubio.
-Sugoi!- Exclamo lleno de felicidad empezando a desenvolver la katana mientras se rezagaba de la marcha que estaban haciendo hacia el dojo mas alejado del feudo, podía sentir los pasos nerviosos de la rubia intentar llegar hasta los pasos decididos del pelinegro.
-Ino que sucede?- Soltó el pelinegro al sentirla más cerca de sí mismo de lo que estaba el rubio, se giro para ver de reojo como la mujer se agito pero avanzo un poco más rápido hasta quedar a su lado.
-Déjame curar esas heridas- Le pidió tomándolo del antebrazo antes de que subiera al pasillo para entrar al dojo, vio la molestia adornar las facciones de su amigo pero apretó un poco más duro su agarre y lo vio suspirar resignado.
-Ya teme deja que Ino-chan te limpie- Dijo el rubio dando un salto para sentarse en la fría madera y terminar de quitar la cubierta de la delgada katana. –Mira es más delgada de lo acostumbrado- Dijo girándola un poco para que el pelinegro la viera.
-Es la katana mas antigua del feudo según tengo entendido- Comento distraídamente la rubia, frunció un poco su ceño al no saber cómo subir al dojo por aquel pasillo, un suspiro resignado escapo del hombre frente a ella y sintiendo su rostro enrojecer aguanto un grito en su garganta.
-Piensas demasiado las cosas- Se quejo el pelinegro colocando el ligero cuerpo de la rubia apoyada totalmente en la madera, hizo una mueca al ver el rostro sonrojado de su amiga y le recordó automáticamente el rostro de la ojiblanca cuando él se acercaba demasiado rápido.
-Sasuke-kun!- Su voz sonó dos tonos más aguda que de costumbre llamando la atención del rubio que ahora estaba junto a ella, el pelinegro todavía tenía sujeto el borde del kimono haciendo que el rubio gruñera un poco.
-No le hagas esas cosas a Ino-chan!- Reclamo el rubio separando la mano del pelinegro y clavando su intensa mirada en Sasuke, este lo vio sorprendido pero luego sonrió prepotentemente y dio un salto limpio cayendo al otro lado de la rubia que seguía sonrojada ante sus actos.
-Se iba a tardar demasiado dando la vuelta- Explico cruzándose de brazos, la mirada furiosa del rubio todavía estaba sobre él, Sasuke no pudo evitar sonreír nuevamente al ver como la rubia seguía sonrojada pero se había girado totalmente hacia el para limpiar sus heridas superficiales.
-No vuelvas a hacer eso Sasuke-kun- Pidió muy bajito la rubia acercándose un poco más al amplio pecho del pelinegro, este asintió y de un movimiento libero sus brazos de la haori dejando todo su torso al descubierto.
-Teme!- Grito el rubio tapando los ojos de la rubia y jalándola hasta su cuerpo alejándola lo más posible del cuerpo semi desnudo de su amigo. –Ya te dije que no le hagas estas cosas a Ino-chan!- Se quejo colocando el pequeño cuerpo de la rubia a sus espaldas y poniendo cara de pocos amigos haciendo que el pelinegro volviera a sonreír con prepotencia.
-Dobe…- Dio como simple respuesta escuchándolo gruñir obstinado, soltó el aire que estaba conteniendo dejando libre una muy ligera carcajada que paso desapercibida por el escándalo que estaba armando Naruto, sí que su vida sería diferente si ese hiperactivo hombre no estuviera con él.
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Corto ágilmente la ultima hilera de vendas que había colocado, rozando su amarre para asegurarse que estaba bien sujeto, sus pálidas manos brillaron sobre una piel similar a la suya y se dio cuenta que ya estaba a punto de atardecer.
-Arigatou- La voz aterciopelada de su hermano capto su atención obligándola a encontrar sus ojos con unos iguales, vio la expresión de frustración adornar sus bellas facciones y sintió nuevamente el terror recorrer su cuerpo.
-Nii-sama no tiene que agradecer- Dijo por lo debajo ocultando su rostro para que no pudiera leer el miedo que aquella frustración le causaba, sabía bien que él no era fanático de las batallas pero nunca perdía una cuando se lo proponía.
-Sasuke es muy bueno no es así?- Interrogo tomando la barbilla de su hermana sintiendo como se estremeció ante su contacto, sonrió dulcemente intentando no intimidarla demasiado. –Es realmente un alivio que sea tu guardián y no un enemigo- Soltó viendo como los ojos de su hermana se abrían aterrados.
-Que… Que quiere decir Nii-sama- Tartamudeo intentando liberarse del agarre, sabía que su cuerpo había empezado a temblar de solo pensar que por culpa de una katana podrían empezar una cacería hacia el pelinegro.
-Nani mo- Dijo liberando bruscamente la barbilla de su hermana, había delineado aquel golpe que le quitaba belleza a su pálido rostro y sintió rabia contra aquel que se atrevió a tocar de esa manera a su frágil hermana. –Solo quería asegurarme que él es lo suficientemente fuerte para evitar que algo te suceda- Confeso encontrando nuevamente su mirada con la pelinegra.
-El cuida muy bien de mi Nii-sama- Dijo sintiendo una confianza impropia con su hermano mayor, el siempre había sido reservado con ellas desde que tenía memoria y aquella actitud le pareció agradable. –No se mete en problemas como Naruto-kun- Comento sonriendo recordando a su antiguo guardián.
-Hinata debes saber que a Sasuke-kun le darán una ayudante- Comento el castaño viendo como la sonrisa de la pelinegra se quedaba congelada en su perfecto rostro. –Cuando TenTen termine de instalarse Sakura-chan se ocupara de las necesidades más básicas de Sasuke-kun- Explico sin percatarse de como el corazón de su oyente martilleaba asustada por lo que aquello significaba.
-De… Demo el… El no necesita eso- Se quejo entre tartamudeos apretando sus puños sobre su fría seda, no podía, el pelinegro no podía estar con otra persona, no cuando ella se había casi entregado a él, no cuando pensaba darle a él su más preciado don. –Porque Otosan considera esa opción Nii-sama?- Interrogo acercándose un poco más al hombre, los reflejos rosados y naranjas golpearon el shoji indicándole que se estaba acercando la hora de cenar.
-Hinata…- Dijo con toda la paciencia que su estatus le permitía y clavo nuevamente sus ojos en su pequeña hermana. –Sasuke-kun es un hombre y tiene necesidades, Otosan únicamente está pensando en lo mejor para ti-
-Ella va a tener que irse con nosotros al feudo Mizumaki?- Soltó sintiendo la rabia correr por su cuerpo, relajo sus puños al ver como el castaño negaba lentamente, solo tendría que soportar a esa ayudante estando en su feudo.
-Si el desea llevarla lo hará demo no es obligatorio, ya tu estando en el feudo de tu nueva familia el perdería parte de su misión y podría si lo desea formar parte de los guerreros de aquel lugar- Explico sintiendo las corrientes del aire nocturno entrar furtivamente por las separaciones de los shoji y los tatami, vio como el cuerpo de su hermana volvió a tensarse en cada palabra que él iba diciendo lentamente.
Iba a negarse a esa idea pero el miedo de ser descubierta la obligo a cerrar la boca con fuerza, vio como los perlados ojos de su hermano la miraron con curiosidad y suspirando intento recuperar su pasividad, el aire se hacía cada vez mas frio dejando a su paso la noche que empezaba a oscurecer todo su feudo haciendo que su corazón golpeara contra su pecho al recordar sus propias palabras algunas horas antes.
-Has estado más distante Hinata…- Murmuro el castaño tomando delicadamente el rostro de su hermana escuchándola suspirar, sus mejillas calientes lo sorprendieron pero no corto el contacto. –Sucedió algo que no le has querido contar a Otosan?- Pregunto detallando sus delicadas facciones, sus perlados ojos escondidos bajo sus espesas pestañas.
-No quisiera irme Nii-sama- Confeso cerrando sus ojos nuevamente, el fraternal calor de su hermano se le hacía insípido de solo compararlo con las grandes y atrevidas manos del pelinegro, su cuerpo se estremeció obligándola a suspirar pesadamente. –El anihue de mi prometido no me agrada, me ve de una manera que me incomoda- Revelo sintiendo la incomodidad de aquellos recuerdos bailar en la boca de su estomago, vio el rostro del castaño endurecerse justo cuando unos delicados toques en el shoji captaron su atención.
-Quien?- Pregunto altivamente el castaño sin liberar el rostro de su hermana menor, un jadeo al otro lado del shoji lo saco de su trance y movido por la interrupción se puso de pie y deslizo la ligera división a un lado relajando sus facciones en un segundo al ver a la ayudante de su hermana frente a él.
-Gomen Neji-sama- Se disculpo inclinándose totalmente ante él, lo escucho suspirar tensándola un poco en su posición, los pasos le indicaron que él había empezado a alejarse y con nerviosismo subió un poco su mirada para encontrarla con la entristecida de la ojiblanca.
-Necesitas algo Ino-chan?- Murmuro la suave voz de la pelinegra centrando toda su atención en la rubia, la vio negar débilmente y con un elegante movimiento se puso de pie. –Nii-sama no tengo ganas de cenar onegai discúlpame con nuestro Otosan- Pidió empezando a avanzar hacia la salida.
-Es por lo que me acabas de comentar?- Soltó haciendo que ambas mujeres aguantaran la respiración, la aludida se giro un poco para verlo ya desde el exterior del pasillo, una corriente arrastro hasta ella un masculino aroma que la estremeció haciéndola temblar momentáneamente.
-Nii-sama onegai- Suplico sintiendo como sus ojos se cristalizaban, vio la preocupación aparecer en las facciones de su hermano que con un suspiro camino hasta ella para tomarla nuevamente de la barbilla. –Otosan se volverá a molestar conmigo si me ve en este estado- Susurro acercando su rostro a casi milímetros del rostro masculino que apretó un poco más fuerte su agarre.
-Eliges entonces nuestro deber?- Interrogo golpeando con su aliento el rostro de la ojiblanca que sonrió con tristeza y asintió débilmente, sus suaves manos rodearon su cintura y como pudo se libero del agarre para esconder su rostro en el pecho desnudo del castaño.
-La otra opción solo nos haría perder lo que más amamos en el mundo- Su voz sonó tan baja que casi podía jurar que él no había escuchado esto último pero al sentir sus brazos apretarse alrededor de su cintura entendió que no había sido tan bajo.
-Te veré mañana temprano- Dijo a modo de despedida separándose de la mujer que sonrió y asintió avanzando dos pasos más para alejarse definitivamente de la habitación de su hermano, la respiración nerviosa de la rubia unos pasos detrás de ella la confundió y la ansiedad nuevamente cubrió su cuerpo.
-Hinata-san…- Murmuro muy bajito avanzando un poco más rápido hasta quedar a un lado de la ojiblanca y tomando su muñeca la detuvo definitivamente, el miedo corría libremente por su cuerpo pero intento tranquilizarse de ver como la ojiblanca quería entender su comportamiento.
-Voy a mi habitación Ino-chan, solo eso- Mintió viendo como la rubia parecía relajarse en su posición y aflojar un poco el agarre que tenia sobre su brazo. –Como esta Sasuke-kun?- Interrogo recordando que ella se había ido detrás del pelinegro cuando obtuvo la recompensa de su clan.
-Estaba cansado, hace unas horas que está en su habitación- Revelo agachándose y abriendo lentamente el shoji que dejaba a su paso la ordenada y sencilla habitación de la ojiblanca. –Hinata-san yo…- Se corto al sentir las suaves manos de la ojiblanca apoyarse en sus hombros sorprendiéndola.
-Ino-chan iie- Negó lentamente apretando un poco su agarre sobre los delgados hombros de su compañera de toda la vida. –Es algo que no puedo evitar- Confeso agachándose un poco para quedar a la misma altura que la rubia que la miraba confundida.
-Es como lo que sientes por Naruto- Continuo sonriendo al ver como el rostro de su amiga se ponía rosado de golpe. –El hecho de que escondas lo que sientes incluso de el mismo no hace que desaparezca solo te hace sufrir- Sintió en su propio corazón la presión de lo que sus consejos significaban.
-No puedo hacer nada…- Dijo bajando su mirada sintiendo las lagrimas querer escapar por sus ojos. –El quiere a otra persona- Su voz se quebró y Hinata se dejo caer sobre sus rodillas y abrazo por el cuello a la rubia que gimió de dolor.
-Ino-chan no creo que él tenga a alguien más especial que tú en su corazón- Susurro moviendo lánguidamente el hermoso cabello dorado de su amiga, la luna lo hacía brillar con una intensidad maravillosa. –Fue mi guardián dos años, aprendí a conocer su comportamiento- Una risita escapo de la rubia haciéndola reír también a ella.
Hinata suspiro intentando calmar su propio dolor acariciando maternalmente aquel hermoso cabello largo, sabía desde hace mucho tiempo que sentimientos tenía su ayudante por su antiguo guardián, una ternura inundo su corazón al recordar como hablaba el rubio de su amiga y fue cuando se percato que él no sabía cuánto significaba ella para él.
-Hinata-san no debería acostarse sin comer algo- La suave voz de la rubia la saco de sus pensamientos, la sintió separarse un poco y sonrió dulcemente mientras negaba su ofrecimiento. –Demo!- Se quejo pero la ojiblanca nuevamente negó y en un sigiloso movimiento se adentro un poco a su habitación.
-Hay cosas que es mejor pensarlas con calma, no tengo hambre de todas maneras- Confeso sintiendo el malestar recorrer su cuerpo, todavía podía sentir el peso de la noticia que le había dado su hermano y la verdad solo quería quedarse sola para poder llorar su despecho.
-Hai…- Dio como simple respuesta recelosa de que se acostara sin cenar. –Nos veremos mañana entonces Hinata-san- Dijo a modo de despedida inclinándose y deslizando el shoji lentamente sintiendo su corazón latir pesadamente contra sus costillas.
"No me gusta lo que está pasando" Pensó para sí suspirando y poniéndose de pie, desde el primer momento que vio la cercanía entre el pelinegro y la ojiblanca tuvo un mal presentimiento, un presentimiento que si se hacía realidad la llevaría a una cadena de dolor que no estaba dispuesta a aceptar.
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Suspiro apoyando todo su peso contra el shoji, podía sentir la tristeza deslizarse por sus mejillas, un vacio se instalo en medio de su pecho y su cuerpo tembloroso se deslizo hasta quedar totalmente de rodillas contra el tatami obligándola a sollozar quedamente.
La rabia se congelo en sus venas al ver el frágil cuerpo de la ojiblanca caer de rodillas frente al shoji, su respiración irregular y sus sollozos lo descolocaron haciendo que un sentimiento desconocido se removiera lentamente en su interior y con paso firme avanzo la poca distancia que existía entre ellos.
Su cuerpo tembloroso se negaba a obedecerle para ponerse de pie, debía buscar al pelinegro, debía verlo y escuchar de su propia boca lo que sabía ahora por su hermano mayor, ella no podía siquiera imaginar a ese hombre compartiendo la cama con otra mujer que no fuera ella.
-Por Kami…- Murmuro sorprendida al darse cuenta de su propia línea de pensamiento, ella lo quería para sí pero, ella se debía a otro hombre, a un hombre que aunque era agradable no lo veía de esa manera. –Sasuke…- Susurro cubriendo su boca con las manos, no podía, no quería pensar en qué pasaría si escucharan eso salir de su boca.
"Deliciosa" Pensó al escuchar su nombre salir de esos rosados labios que le encantaban, se agacho y con mucho cuidado de no asustarla enrollo sus brazos en la estrecha cintura de la ojiblanca y la pego totalmente a su pecho.
-Sasuke!- Soltó sorprendida al reconocer el calor de los brazos que envolvieron su cintura, sintió su respiración chocar entre sus cabellos haciéndolo emitir un sonido profundo que calentó automáticamente todo su cuerpo.
-Pensé que te esperaría más tiempo- Susurro roncamente moviendo su rostro contra el cabello de la ojiblanca, sonrió cuando llego hasta su pálido cuello donde podía sentir la sangre correr rápidamente por aquel frágil cuerpo.
-Iie… Yo… Yo sabía que vendrías- Tartamudeo y poco a poco fue girando entre los brazos del pelinegro, sus ojos se encontraron en medio de la oscuridad con aquella profunda mirada que brillaba llena de deseo, jadeo inconscientemente enrollando sus brazos en el ancho cuello del hombre haciéndolo gruñir.
-No debiste faltar a la cena- Reclamo haciendo chocar su aliento contra la piel expuesta que encontraba en su camino, podía sentir su excitación mezclarse con la de Hinata, subió sus manos hasta el nudo que el mismo había realizado en aquel obi horas antes y en un solo movimiento libero totalmente la seda escuchando un suave gemido contra su cuello.
-Sasuke…- Murmuro sensualmente bajando sus manos por la abertura de la haori, su piel vibraba ante cada tímida caricia que ella proporcionada, clavo sus uñas a cada costado de su torso haciéndolo gruñir roncamente.
-No hagas eso- Dijo ronco de satisfacción sintiendo como a cada segundo su lógica parecía hundirse mas en medio de aquella nube de pasión que la ojiblanca solía levantar en su cerebro, nublándolo todo y dejándola a ella en medio, solo existiría ella en medio de ese hechizo que se empeñaba en volver a buscar.
Asintió dubitativamente, entreabrió sus labios y deposito tiernos besos por todo el largo del cuello del pelinegro sintiendo contra su suave piel el ronroneo de satisfacción que escapaba lánguidamente por esos finos labios, jadeo deteniéndose de su tarea cuando los pulgares del pelinegro empezaron a dibujar círculos húmedos en sus pezones obligándola a echar todo su cuerpo para atrás dejando al descubierto un camino brillante de su blanca piel.
-Hmp- Bufo satisfecho ante la visión, tomo el borde del frio kimono y lo empujo dejando al descubierto sus redondos senos coronados con dos pezones rosados que parecían llamarlo a tomarlos para sí, su plano abdomen subía y bajaba irregularmente mientras ella todavía tenía la cabeza hacia atrás intentando recuperarse de la vergüenza de la que era dueña.
-No debes avergonzarte ante mí- Ordeno gravemente tomando la cálida cintura de la ojiblanca y empujándola para poder encontrar su mirada, una que brillaba de deseo y ansiedad encendiendo su propia lujuria. –Segura de esto?- Interrogo al momento de mover aquel ligero cuerpo hasta acomodarlo totalmente en el futon, no estaba seguro de poder detenerse si ella le permitía hacer cualquier otro movimiento adicional.
-Hai- Dijo tímidamente apoyándose nuevamente sobre sus codos y alzándose un poco para ver fijamente al pelinegro, este recorría su cuerpo con una mirada nublada de deseo, jadeo al reconocerse reaccionando a la admiración de la que era objeto, un calor húmedo se deslizo desde su intimidad obligándola a acostarse totalmente para intentar calmar su propia y hasta ahora desconocida excitación.
-Te ves deliciosa- Admitió abriendo suavemente las rodillas de la ojiblanca, su miembro golpeo contra la seda negra de su hakama haciéndolo gruñir por su propia impaciencia, quería disfrutar cada centímetro de ese virginal cuerpo que era una prohibición a su condición.
Las manos del pelinegro recorrieron la longitud de sus piernas con unos suaves toques que la estaban haciendo sufrir, paso rozando su intimidad y siguió el recorrido por su vientre, haciendo círculos en su ombligo, sus dedos se separaron al momento de llegar a sus redondos senos y en un simple movimiento de sus pulgares ella soltó un gritito que la obligo a abrir sus ojos.
-Sabia que serias ruidosa- Se burlo el pelinegro separando sus manos de la tersa piel que se calentaba a cada toque suyo, trago con fuerza intentando mantenerse cuerdo un poco más, soltó su haori y la tiro a un lado dejando su torso totalmente descubierto, sonrió de lado al escucharla contener la respiración justo para jadear mientras se removía bajo su cuerpo. –No seas impaciente- Agrego todavía sonriendo bajando su boca hasta su rosado pezón, recordaba claramente como fue la última vez que su boca se había alimentado de aquel virginal pecho y decidió hacer un contacto más ligero, necesitaba mantenerla consciente.
-Por Kami!- Gimió al sentir la punta de la lengua del pelinegro sobre su pezón izquierdo, sus dientes lo rozaron mordisqueando lentamente mientras las manos del hombre paseaban de forma lenta y tortuosa por sus piernas y cintura marcando un camino que seguro la mataría. –Onegai- Suplico abriendo con dificultad sus perlados ojos, se sorprendió al encontrar la oscura mirada del pelinegro llena de lujuria, sus labios se cerraron sobre su pezón de forma traviesa empezando a amamantarse de ella haciéndola gritar nuevamente.
-Harás que nos descubran- Regaño el pelinegro al tiempo que liberaba su pezón y se dirigía hasta la necesitada boca de la ojiblanca, ella jadeaba entrecortadamente cuando sus labios se encontraron y su dulce sabor lo hizo perder el último vestigio de lógica que le quedaba.
Bajo firmemente las caderas de la mujer que empujaban instintivamente contra su miembro adolorido, sus manos se cerraron en el cabello revuelto de Hinata respondiendo con intensidad la necesidad que ella le estaba demostrando.
Gimió con fuerza atrapando su aliento en la boca del pelinegro, sus manos recorrieron su perfecto pecho y abdomen hasta que llego al borde de su hakama, con dificultad empezó a soltarlo sintiendo contra su boca como el hombre se desesperaba porque lograra liberarlo pronto.
-Eres mi perdición- Decreto separando su boca de la de ella y alzándose un poco en su posición termino de soltar la única tela que lo mantenía al margen de aquel necesitado cuerpo, las marcas de sus caricias brillaban rojas en esa pálida piel y el deseo de poseerla se hizo incontenible obligándolo a gruñir por no poder sentirla en su totalidad todavía.
-Hazme tuya Sasuke- Murmuro sensualmente la ojiblanca sin separar su mirada de aquella negra que se había quedado admirando su cuerpo, la desnudez poco le importo pero debía admitir que se sentía intimidada por aquel ancho y perfecto cuerpo que amenazaba con aplastarla cuando se acercaba. –Quiero que seas el primero- Suplico justo cuando el soltó totalmente su hakama quedando totalmente desnudo ante la Hyuuga, ella ronroneo satisfecha y se dejo caer nuevamente en el futon sintiendo como él se acostaba también sobre ella separando totalmente sus piernas para acomodarse entre ellas.
Gruño ante las palabras de la ojiblanca pero no supo cómo responder, solo podía pensar en el calor que salía desde lo más intimo de la mujer y que lo estaba llamando insistentemente, empujo un poco contra la entrada escuchándola gemir más alto, sus labios atraparon aquella delicada boca empujando un poco mas sintiendo como poco a poco su cuerpo le iba permitiendo hundirse en ella.
-Kuso eres demasiado estrecha- Maldijo soltando un jadeo mientras centraba su mirada en los perlados ojos de ella, la vio suspirar subiendo sus manos hasta enrollarlas en su cuello, ronroneo fuertemente moviendo un poco sus caderas invitándolo a disfrutar de una zona sin exploración. –Por Kami- Dijo roncamente y tomo la decisión de hacerlo en un solo movimiento, seria doloroso para ella pero era la única forma de tenerla de manera definitiva esa noche.
Lo sintió empujar completamente contra ella llenándola de un punzante dolor en su bajo vientre, dejo caer su cabeza sobre su almohada intentando contener las ganas de llorar, mordía frenéticamente su labio inferior y sus manos se negaban a liberar los puños que se formaron sobre el salvaje cabello del pelinegro.
-Era la única forma- Su voz sonó más grave que de costumbre, podía sentir su propio cuerpo vibrar de placer al sentir el intenso calor y la estrechez de la mujer virginal que yacía bajo él, la escucho jadear y centro su mirada nuevamente en esos ojos perlados cristalizados por el dolor anterior.
-No dolerá más?- Soltó por lo debajo intentando relajar los músculos de todo su cuerpo, cada célula de su piel en contacto con el cuerpo del pelinegro ardía haciéndola jadear pero tenía miedo de moverse y volver a sentir aquel intenso malestar, lo vio sonreír tranquilo y negó lentamente bajando su rostro para empezar a besar tiernamente la piel que tenía a su disposición.
La pálida piel parecía cobrar vida con cada beso que el daba sobre ella, podía saborear el aroma que tenia semanas perturbando su vida, separo sus manos para acompañar sus besos con caricias superficiales dándole oportunidad de acostumbrarse a él, las manos de la mujer se fueron aflojando y empezaron a marcar un ritmo lánguido sobre su espalda haciéndolo gruñir roncamente.
Jadeo al sentir la cálida lengua del pelinegro rozar el nacimiento de sus senos, movió un poco su cadera gimiendo al mismo tiempo que un ronco gruñido escapaba de la boca de su amante, un calor intenso se esparció desde su bajo vientre al sentir la longitud del miembro del pelinegro rozar su intimidad profundamente.
-Kuso…- Maldijo apoyándose en sus codos y separándose un poco de aquel pequeño cuerpo, empujo lentamente contra ella y la escucho jadear encendiendo nuevamente su deseo por llenarla con su esencia, sintió las uñas de Hinata rasguñar su espalda obligándolo a entrar más profundo en ella.
-Sasuke!- Gimió sintiendo como su cuerpo lo reclamaba más adentro, instintivamente subió sus piernas temblorosas enrollándolas sobre la cadera del pelinegro sintiendo como el ritmo del hombre empezaba a aumentar haciéndola jadear invitándola a perderse totalmente en las sensaciones físicas que él le estaba enseñando.
Bajo una de sus manos hasta tomar firmemente uno de los muslos de la ojiblanca y empezó a entrar con mas rudeza en ella llenándose de placer al escucharla jadear cada vez mas entrecortadamente, trago grueso al darse cuenta que ya no podría alejarse jamás de aquella frágil mujer, que había firmado su condena al acceder a reclamarla para sí.
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No puedo evitarlo! El lemmon siempre es lo mejor y ya no podía atrasarlo más! Necesitaba necesitaba ponerlo! Jajajajajaja soy una pervertida! Lo sé! Espero sus review para seguir animándome a publicar! Muchas gracias! Nos leemos pronto!
