Konichiwa! Aquí yo con un nuevo capi de esta linda historia! Espero les guste y cualquier comentario lo recibiré gustosa! Recordando que Naruto es de Kishimoto y todos sus personajes solo son utilizados para recrear mis locas historias sin fines de lucro.. Solo diversión.. Diversión!

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Cap. XVIII. Los Preparativos para una Boda Hyuuga.

Suspiro cerrando los ojos e intentando concentrarse en el silencio de la habitación, habían pasado días desde la ultima vez que había visto al guardián de su hermana y no tenia un buen presentimiento de esa ausencia.

-Onee-san!- Se quejo abiertamente la castaña sacando totalmente de sus pensamientos a la mayor, se cruzo de brazos haciendo un puchero causando que la pelinegra sonriera tiernamente y se girara hasta quedar frente a ella.

-Gomen…- Se disculpo todavía sin dejar de sonreír, vio como la castaña bufo y descruzo sus brazos para tomar las manos de la mayor sorprendiéndola. –Que sucede Hanabi-chan?- Interrogo sintiendo extraño aquel contacto tan común.

-No me estabas escuchando- Volvió a quejarse apretando un poco mas sus manos viendo como la mayor parecía desconcertada por su acusación. –Te estaba preguntando si los días de la ceremonia vendremos al santuario- Repitió de mala gana captando totalmente la atención de la mayor.

-Hai- Afirmo sin pensarlo demasiado, no había ningún motivo para que ella dejara de ir al santuario mientras estuviera en ese feudo. –Solo son unos minutos para los rezos, no interferirá en las ceremonias de Nii-sama- Explico viendo como la confusión aparecía en aquellos rasgos infantiles que la miraban fijamente.

-Entonces Nii-sama debería acompañarnos cierto?- Razono liberando las manos de la mayor y poniéndose de pie en un salto empezó a caminar hacia el exterior de la habitación. –Traeré a Nii-sama- Decreto abriendo de un tirón el shoji ante la mirada sorprendida de la pelinegra.

-Matte Hanabi-chan- Intento ponerse de pie pero la pequeña castaña ya había abandonado el santuario de su difunta madre. –Espero que no moleste a Otosan- Razono girándose nuevamente hacia el retrato de la esposa del feudal y suspirando se inclino intentando calmar sus interrogantes.

"Okasan quisiera tener la certeza de que lo que estoy haciendo por amor no es un deshonor para tu memoria" Pensó juntando sus manos y cerrando sus ojos se dejo inundar por el aroma de incienso que llenaba enteramente la habitación.

Una cálida corriente rozo sus mejillas haciéndola sonreír y abrió nuevamente sus ojos centrando totalmente su atención en la bella figura de la mujer que tenia a unos metros de distancia, su corazón golpeo contra sus costillas para luego infundir paz por todo su cuerpo.

-Es casi imposible esperar que termine bien- Murmuro poniéndose de pie, sabía que no había razones para sentir la tranquilidad que estaba experimentando pero la agradeció rozando lánguidamente el retrato. –Okasan tu amaste de esta manera a Otosan?- Interrogo delineando el alegre rostro del retrato, su largo cabello negro azulado y sus grandes ojos azules, recordaba borrosamente lo cálida y amable que solía ser con todos los que la rodeaban.

-Se parece mucho a ti Hinata- La aterciopelada voz asusto a la pelinegra que en un salto se giro para ver al recién llegado. –Veo que estabas concentrada- Se burlo sin cambiar su estoica expresión y con paso tranquilo llego hasta la mujer.

-Donde dejaste a Hanabi-chan?- Interrogo recordando que había sido la castaña quien había ido a buscar a su hermano mayor, lo vio sonreír y relajo un poco sus sentidos, nunca habría nada peligroso en sus hermanos.

-Naruto la empezó a perseguir para que fuera a sus lecciones de artesanía- Explico tomando unos mechones del oscuro cabello de su hermana y depositándolo detrás de su oreja. –Cada día que pasa te pareces mas a ella- Dijo desviando su mirada al retrato que estaba a unos pasos de su posición.

-Solo es el cabello Nii-sama- Dijo restándole importancia a aquella comparación que ella había realizado momentos antes, sintió como el castaño tomo una de sus manos y empezó a caminar lentamente hacia el retrato.

-Tus maneras Hinata son las de nuestra Okasan- Su tono se volvió nostálgico sorprendiendo a la mujer a su lado. –Eres la única de los tres que tiene su apacible carácter, incluso sus rasgos están en ti más que en Hanabi o en mi, por eso Otosan es tan exigente contigo- Explico liberando de su agarre a la pelinegra para rozar las facciones de la difunta.

-Si eso fuera verdad no me vendería como lo está haciendo- Su tono fue más acido de lo que pretendía y con terror se giro para observar al castaño, quien se había quedado estático en su posición. –Gomen yo…-

-Tanto te incomoda el feudo Mizumaki?- Interrogo cortando la disculpa de su hermana, la vio sonrojarse y desviar su mirada apenada. –Que fue lo que realmente paso en ese feudo Hinata? Tú nunca has sido quisquillosa cuando se trata de nuestras obligaciones-

-Nii-sama yo hare lo que mi Otosan quiera que haga demo… No seré feliz nunca- Murmuro sintiendo sus ojos cristalizarse ante la revelación. –Mis amigos y ustedes se quedaran en este feudo, yo estaré exiliada a otras tierras en las cuales me veré obligada a fingir satisfacción, a casarme lejos de todo lo que conozco y sin siquiera conocer otros lugares que no sean nuestras tierras o las tierras a las que perteneceré luego de mi cumpleaños-

El castaño contuvo las frases que quería dejar escapar, sabía bien cuál era la situación de su hermana pero su sorpresa fue el que lo admitiera tan abiertamente cuando no sabía cuál podía ser su reacción.

-Eso fue lo que le dijiste a Otosan?!- Comprendió de inmediato al recordar su conversación pasada y la identidad de la persona que había osado con intentar dañar sus perfectas y delicadas facciones. –Por eso…- Una negativa de la pelinegra lo corto sorprendiéndolo.

-No vale la pena- Murmuro sonriendo tristemente, unas lagrimas rebeldes empezaron a bajar por sus mejillas, bajo su rostro intentando esconderlas de quien pronto seria el nuevo líder Hyuuga, su tristeza nunca sería suficiente motivo para que ella lograra obtener su libertad.

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Abrió los ojos pesadamente intentando despertar nuevamente sus sentidos, tenía varias noches sin dormir corrido y aunque no se arrepentía de sus desvelos le estaba ocasionando un cansancio impropio de su personalidad.

-Tomate esto te ayudara a mantenerte despierto- Dijo una suave voz a su lado al tiempo que frente a su rostro aparecía una pequeña taza de té, frunció el ceño pero sin decir nada tomo la taza. –Que te ha quitado el sueño Sasuke-kun?- Interrogo sentándose junto al hombre que detuvo su acción de beber el té.

-Nada importante- Dijo restándole importancia al asunto, tomo un poco de la cálida bebida sintiendo como a su lado la mujer se encogía de hombros y lo miraba de reojo. –Porque?- Soltó colocando la taza en la pequeña mesa donde estaba descansando.

-Curiosidad nada mas- Respondió apretando sus manos y moviéndose incomoda por la intensa mirada que el pelinegro le dirigía. –Sumimasen debo…- Se corto al sentir su muñeca ser atrapada por su compañero sorprendiéndola.

-Hinata-san esta en el santuario- Dijo sin dejar de mirar a la rubia fijamente, la sintió removerse intentando liberarse del agarre. –Que es lo que te molesta Ino?- Interrogo jalando el cuerpo de la rubia hasta dejarla aun más cerca de su persona sintiéndola estremecerse ante la acción.

-Sasuke-kun que es lo que has estado haciendo con Hinata-san?- Su voz bajo dos tonos pero no evito la nota de reproche que venía con su interrogante, sus ojos se clavaron en los oscuros del hombre que la miraron sorprendido. –Se que tú no te aprovecharías de ella demo, que es lo que está sucediendo!- Exigió liberándose bruscamente y tomando la barbilla del pelinegro.

-No es algo que te incumba Ino- Respondió secamente intentando liberarse del agarre, las uñas de la rubia se clavaron en su piel advirtiéndole que no lo soltaría tan fácilmente obligándolo a mirarla fieramente.

-No me asustas Sasuke, lo sabes- Murmuro apretando un poco más el agarre, una presión en su muñeca se hizo presente sorprendiéndola y haciéndola gemir de dolor. –Basta- Gimió intentando liberar al hombre pero este la mantuvo en su lugar.

-Ino es mejor que no te involucres- Dijo liberando la mano de la mujer que dejo libre su mandíbula en un rápido movimiento. –No es algo que te convenga saber- Agrego acariciando levemente el lugar donde la rubia había enterrado sus uñas.

-Es mi amiga Sasuke y tu también!- Casi grito al borde del llanto, la preocupación apareció en el siempre serio rostro del pelinegro haciéndola boquear sorprendida. –No quiero que suceda nada Sasuke entiéndelo- Susurro acariciando el lugar donde el pelinegro había ejercido mayor presión sintiendo puntadas de dolor por su delgada muñeca.

-Por eso no debes involucrarte- Dijo poniéndose de pie en un movimiento rápido, avanzo dos pasos y se detuvo al escuchar un ligero sollozo a sus espaldas. –Ino…- Murmuro seriamente viendo de reojo a la rubia todavía sentada y cubriendo su rostro intentando detener su lamento.

Suspiro intentando controlar la tristeza que la invadía al no saber exactamente qué tipo de relación estaba teniendo Sasuke con la ojiblanca pero, el no podía estarse aprovechando de los sentimientos de su frágil amiga, sencillamente no quería creer esa realidad que se hacía cada vez más evidente.

-Gomen… Interrumpo?- Una suave voz hizo que el pelinegro se girara a la entrada irritado encontrando su mirada con una achocolatada que parecía bastante sorprendida por la escena que sus ojos le permitieron admirar. –Yo… Volveré luego- Murmuro al sentir la acida mirada del pelinegro sobre ella.

-TenTen-sama no se preocupe- Murmuro la rubia limpiando un poco sus mejillas y poniéndose de pie torpemente. –Que necesita?- Interrogo avanzando lentamente hacia la castaña que la miraba sorprendida.

-Necesito ver el salón principal y no sé donde se encuentra- Explico sonriendo al ver como la rubia se inclinaba ante ella y se giraba hacia el pelinegro, sintió la incomodidad viajar por su cuerpo al ver como el pelinegro se cruzaba de brazos molesto sin dejar de ver a la mujer.

-Onegai Sasuke piensa lo que te dije- Murmuro bajando su rostro sintiendo la inconformidad del hombre ante sus palabras, escucho un bufido obligándola a mirarlo, sus ojos oscuros denotaban el cansancio que aquella situación le estaba empezando a causar.

-Nos veremos más tarde Ino- Agrego neutralmente descruzando sus brazos e inclinándose ante ambas mujeres salió del lugar a grandes zancadas, la incomodidad que le estaba causando la intervención de su rubio amigo y ahora la preocupación desmedida de su amiga empezaba a agobiarlo realmente.

"Esto se está empezando a complicar demasiado" Razono dejándose caer en el jardín, camino sin rumbo fijo intentando relajarse de la preocupación infundada de sus conocidos. "Ellos no deben involucrarse" Pensó sintiendo la incomodidad recorrer su cuerpo, una cálida brisa paseo por su cuerpo llevándole un ligero aroma a lavanda relajando la creciente tensión que se había formado por pensar en lo que podría pasar con sus amigos si aquella situación era descubierta antes de tiempo.

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Caminaba lentamente intentando que el fresco ambiente del jardín relajara su creciente tensión, busco de reojo la silueta del pelinegro pero como suponía ya había desaparecido de sus alrededores y suspirando bajo su mirada intentando no incomodarse demasiado por su ausencia.

-Estas muy pensativa desde que salimos del santuario- Comento el castaño a su lado haciéndola subir su mirada, sonrió levemente al ver las mejillas de su hermana sonrojarse al ser descubierta. –Que te tiene tan distraída? Te lo dije ya, desde que volviste estas distante- Le reprocho deteniéndose en la entrada de la sala principal de la mansión.

-Nani mo- Murmuro subiendo sus manos hasta su pecho intentando calmar el acelerado latir de su corazón. –Me parece muy irreal todo- Confeso avanzando con pasos dudosos hacia la gran sala principal donde podía escuchar el murmullo de sus ayudantes de un lado a otro.

-Te refieres a tu partida?- Interrogo siguiéndola de cerca, vio como la pelinegra asentía tímidamente mientras se agachaba frente a la mesa principal, la vio acomodar su kimono y con pesadez se dejo caer a su lado viéndola sonreír.

-También tu boda Nii-sama, es complicado para mi pensar en tantos cambios, que ya pasaron 18 años- Apoyo sus codos en la mesa y descanso su rostro en sus manos, suspiro dejando que su ansiedad se hiciera notoria. –Incluso esta cercanía contigo Nii-sama, es difícil aceptar que me acerque a ti para que en unos meses ya no vuelva a verte a diario- Acepto sonriendo tristemente, el cálido contacto de las manos de su hermano sobre su cabello la obligo a cerrar los ojos dejándose consolar.

-Hanabi y tu deben irse en su momento por esa razón prefería no crear una rutina con ustedes que luego les dolería abandonar- Murmuro viendo como la pelinegra asentía lentamente y otro suspiro escapaba de sus labios. –Yo debo además unirme a una persona que tampoco conozco del todo y guiar este feudo como lo hizo nuestro Otosan- Sus ojos se encontraron con los brillantes de su hermana que lo veía sorprendida.

-Acaso TenTen-sama no te hace feliz?- Interrogo viendo como las facciones del castaño se endurecían ante su pregunta, se avergonzó separándose torpemente de la caricia de su hermano y bajo su rostro. –Gomen yo… Yo sé que es algo que no debo preguntar- Se disculpo sintiendo el calor arder en su rostro.

-Es más difícil que solo eso- Murmuro tomando la mano de la pelinegra que se sorprendió por el contacto cálido, suspiro intentando calmar su propia frustración pero se detuvo de comentar algo mas al escuchar unas voces conocidas acercarse a su posición.

-Hinata-san!- Dijo sorprendida una suave voz haciendo que el castaño rompiera el suave agarre que tenia con la pelinegra. –Gomen Neji-sama no lo había visto- Se disculpo inclinándose ocultando totalmente su rostro con su largo cabello suelto.

-Ino-chan…- Murmuro el castaño poniéndose de pie en un elegante movimiento, sus ojos se clavaron en el delgado cuerpo de la rubia que se estremeció ante su voz, haciendo que el Hyuuga suspirara cansado.

-Neji-san!- Una alegre voz hizo que el aludido se girara encontrando sus ojos con unos achocolatados que lo miraban con admiración. –Su salón principal es bellísimo!- Comento avanzando dos pasos hacia el castaño que asintió y se inclino ante su prometida.

-TenTen-sama justo estaba preguntándose donde podría estar Neji-sama- Dijo divertida la rubia subiendo su mirada y regalándole una sonrisa divertida y desviando su atención a la pelinegra que se había quedado congelada en su posición. –Hinata-san?- Interrogo agachándose para quedar justo frente a la Hyuuga.

-Gomen…- Se disculpo moviendo su cabeza de un lado a otro intentando quitarse de la mente lo que acababa de presenciar, jadeo asustada al sentir las suaves manos de la rubia contra sus mejillas, sus ojos azules brillaron preocupados trayéndola nuevamente a la realidad.

-Sucede algo Hinata-san?- Ahora la alegre voz de la castaña capto la atención de la pelinegra que se giro para encontrarse con esa mirada inquisitiva que parecía estudiarla cada vez que la veía.

-Nani mo- Negó lentamente poniéndose de pie con dificultad. –Solo estoy algo aturdida- Confeso empezando a caminar nuevamente hacia el pasillo, un fuerte agarre tomo su muñeca haciéndola jadear nuevamente pero se calmo al segundo de encontrar su mirada con una idéntica a la suya.

-Prefiero que Ino-chan te lleve a tu habitación Hinata- Ordeno el castaño jalando a la pelinegra más cerca de sí mismo, vio la mirada sorprendida de su oyente y una incomodidad se instalo en el centro de su pecho.

-Nii-sama no te preocupes- Dijo al fin liberándose del agarre de su hermano, sintió unos pasos nerviosos llegar a su lado y sonrió girándose hacia la rubia que la miraba preocupada. –No pasa nada Ino-chan de verdad- Agrego intentando infundirle confianza a su ayudante.

-La acompaño a su habitación Hinata-san- Insistió la rubia tomándola del brazo ante la atenta mirada del castaño, se estremeció al sentir esa pesada mirada sobre sí misma, sus ojos se encontraron con los intensos del castaño haciéndola sonrojar de golpe.

-Neji-san tenemos que arreglar lo del banquete- La aguda voz de la castaña hizo que el aludido se irguiera elegantemente y asintiera girándose hacia su prometida. –Además que me dijo que quería invitar a un feudal adicional debemos enviar la invitación cuanto antes- Siguió hablando tomando al castaño del brazo que asintió nuevamente y empezó a caminar hacia uno de los pasillos internos.

-Onegai Hinata-san vamos- Hablo nuevamente la rubia haciendo que la pelinegra se girara y la viera fijamente sorprendida, sus mejillas sonrojadas hicieron que la Hyuuga sonriera tiernamente y se liberara del agarre.

-Creo que preferiría ir a la cabaña- Confeso empezando a caminar hacia el jardín, sintió los inseguros pasos de la rubia a sus espaldas y sonrió para sí entendiendo por fin porque su hermano mayor siempre había sido tan distante con su persona. "Así que siempre fue por ella" Razono sintiendo su corazón chocar contra sus costillas, ansiaba poder tener un momento para sí misma pero sobre todo un momento para poder ver al pelinegro sin disimulos.

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Paseo su mirada por la amplia entrada a la colina, el ligero chapoteo de los peces lograba mantener a raya el dolor de cabeza que parecía querer arruinar el resto de su día, el dorado paisaje brillaba con los ardientes rayos de sol que dibujaban diferentes figuras a través de los arboles que se movían lánguidamente por la fresca brisa.

-No se tarde demasiado onegai- Una voz conocida resonó a unos metros de el haciéndolo cruzarse de brazos, la incomodidad de tener compañía ajena a la pelinegra empezaba a exasperarlo en esas improvisadas reuniones en la cabaña.

-Dibujare un poco- Su voz suave llego hasta el obligándolo a centrar su atención en el pequeño puente que precedía la entrada del lugar secreto de la pelinegra, su silueta se dibujo en unos segundos frente a sus ojos.

-Ino-chan no nos acompañara esta tarde?- Soltó ácidamente relajándose en su posición al ver como la pelinegra negaba lentamente y terminaba de acceder a la cabaña a paso inseguro. –Te tardaste demasiado en el santuario- Se quejo viendo como la mujer bajaba su rostro avergonzada incomodándolo nuevamente.

-Gomen… Nii-sama me acompaño en los rezos de hoy- Explico sentándose muy cerca de la posición donde se encontraba su guardián. –Lo acompañe hasta la sala principal donde nos encontramos con TenTen-sama- Relato sintiendo como el calor invadía sus mejillas nuevamente y su corazón golpeaba irregularmente sus costillas produciéndole un vacio en el estomago.

-Hmp- Bufo descruzándose y agachándose para quedar justo frente al pequeño cuerpo de la Hyuuga, sintió un calor recorrer su cuerpo haciéndolo fruncir el ceño por no poder controlar el deseo por aquella frágil mujer.

-No he visto a Naruto-kun- Dijo encontrando su mirada con la oscura del hombre que parecía querer traspasarla, un calor viajo por sus venas avergonzándola por sus reacciones físicas al tener al pelinegro tan cerca. –El… El está molesto conmigo?- Tartamudeo concentrando su mirada en su regazo para evitar la vergüenza de lo que su cuerpo parecía gritar.

-El dobe solo ha estado ocupado- Dijo roncamente viendo como la pelinegra se estremecía al escucharlo, sonrió de lado y se relajo totalmente en su posición sin separar su mirada del delgado cuerpo que estaba solo a unos centímetros de él.

-Me pareció que… Que estaba realmente molesto por… Por lo del otro día- Tartamudeo sintiendo el calor aumentar en su rostro, un suave murmullo que descifro como una risa la hizo subir su mirada para encontrarla con una oscura que la veía burlescamente.

-Te preocupas demasiado por el- Dijo viendo como la mujer entreabría sus labios, su rostro estaba totalmente rojo aumentando así su deseo por ella, acorto un poco más la distancia entre ellos escuchándola jadear sorprendida.

Hinata sintió su corazón chocar contra su pecho y la vergüenza calentó aun mas su rostro al sentir el cuerpo del pelinegro contra su costado, la seda se le hizo incomoda por ser una barrera entre ella y el cuerpo del hombre y sin pensarlo demasiado cerro sus ojos sintiendo el cálido aliento de Sasuke chocar contra sus sentidos.

Se sintió satisfecho de saberla tan dispuesta y alargando el momento tomo de la barbilla a la ojiblanca y se dejo envolver por los suaves suspiros que dejaba escapar de sus rosados labios, atrapo su nuca con la otra mano y enredando sus dedos en aquel suave cabello negro atrapo esos inocentes labios que lo provocaban a cada segundo.

Jadeo contra la boca del pelinegro al sentirla sobre la suya, un lento y tortuoso movimiento hizo que su cuerpo se estremeciera a esa caricia tan inocente que le estaba proporcionando el hombre, lo sintió liberar su barbilla para enrollar esa mano en su cintura pegando totalmente su cuerpo de él.

El pequeño cuerpo vibro al chocar contra el suyo encendiendo totalmente su deseo por tomar nuevamente esa inocencia que parecía no querer abandonar a esa mujer tan malcriada, gruño guturalmente mordiendo el labio de la mujer sonriendo al sentir contra sus labios un gemido impaciente.

-No seas impaciente- Su grave voz llena de deseo choco contra el rostro de la ojiblanca que gimió inconforme por las palabras del pelinegro.

-Con la boda de mi Nii-sama no podre estar contigo- Se quejo infantilmente separándose totalmente del pelinegro haciendo un puchero viendo como el sonreía de lado a su comportamiento.

Sasuke sonrió de lado y se dejo caer sobre sus manos intentando hacer de lado el deseo que calentaba su cuerpo al tenerla tan cerca, miro de reojo como ella jugaba nerviosamente con sus manos todavía levemente apoyada en su cuerpo.

-Sasuke-kun si… Si a ti te dieran una… Una ayudante tu…- Dejo escapar su duda nerviosamente viendo como el pelinegro la miraba al parecer sin comprender lo que estaba intentando decir. –Es decir ella… Sería como tu… Tu…- Tartamudeo sintiéndose torpe por lo que quería expresar, sabía que él no sentía lo mismo que ella, sabía que él podría mentirle sin dificultad pero, esa duda tenia días torturándola.

-Una ayudante como Ino?- Pregunto viendo como el dolor empezaba a reflejarse en esos delicados rasgos que empezaban a perturbarlo de mas, se giro un poco y atrapo suavemente su barbilla obligándola a verlo. –No necesito una-

-Demo!- Se apresuro a decir sintiendo su piel arder donde entraba en contacto con la de él. –Si te la dieran como… Algo mas...- Murmuro desviando su mirada de la del hombre que apretó un poco mas su agarre en su piel.

-Hmp- Bufo al comprender que era lo que estaba entristeciendo a la Hyuuga, sujeto con decisión su rostro dejando a milímetros su boca viéndola enrojecer de golpe. –No necesito una- Repitió encontrando sus ojos con la mirada perlada de la mujer que cambio su expresión a una de asombro.

-Sasuke…- Susurro empujando su cuerpo para encontrar sus labios nuevamente con los del pelinegro, sintió las manos del hombre desplazarse por su cuerpo hasta posarse en su cintura, se apretó mas contra ese duro pecho y suspiro contra la boca del Uchiha intentando controlar la felicidad de lo que sus palabras le habrían causado.

"Distraerme con una ayudante" Razono haciendo más fuerte su agarre al frágil cuerpo de la mujer, la sintió estremecerse y se percato de que no había deseado nunca a otra mujer como lo hacía con la pequeña Hyuuga entre sus brazos.

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Se apoyo en el shoji intentando calmar su nerviosismo, esa situación estaba perturbando su siempre tranquilo carácter y parecía que no lo soportaría demasiado tiempo, suspiro apretando el delicado florero entre sus manos antes de darse el permiso para acceder a esa habitación prohibida.

"Debe ser la situación con Hinata-san" Razono al sentirse más inquieta de lo que se encontraba momentos antes, paseo su vista fugazmente por el lugar sintiendo el fuerte aroma masculino golpear sus sentidos obligándola a cerrar los ojos y avanzar con la memoria de su cuerpo.

-Ino-chan- La siempre aterciopelada voz llego hasta ella haciéndola gritar levemente, sujeto con fuerza el florero para no dejarlo caer y se giro en un rápido movimiento hacia donde creía provenía la voz.

-Go… Gomen Neji-sama solo…- Se corto asombrada al sentir las manos del castaño sujetarla por los hombros, el calor empezó a cubrir su rostro al verlo inclinarse hacia ella, sobre su boca.

-Ino…- Murmuro a milímetros de los rosados labios de la rubia, la sentía temblar entre sus manos, su agradable aroma a azucenas turbo sus sentidos desmoronando todas las barreras que el mismo se había colocado con el pasar de los años.

-Neji-sama que… Que hace?- Interrogo aterrorizada de lo que le estaba pasando, el agarre sobre sus hombros se hizo más firme y su cuerpo choco contra el otro extremo de la habitación, sus dedos se enrollaron con más fuerza al florero al sentir el aliento del castaño llenar su nariz y boca.

El castaño bajo su rostro sintiendo la respiración irregular de la rubia golpear de lleno en su nariz y apretándola aun mas contra la pared atrapo sus rosados labios con los suyos, un jadeo sorprendido lleno su boca con el dulce aliento de la mujer y en un impulso se apretó contra ella sintiendo sus formas de mujer contra su cuerpo.

Cerro los ojos con fuerza intentando mantener al margen las lagrimas que amenazaban con salir, sintió el cuerpo del castaño contra el suyo y la vergüenza volvió a golpearla con fuerza sin poder detener su lamento un gemido de dolor escapo por su garganta haciendo que el castaño se separara de golpe haciendo que su cuerpo se deslizara sin vida hasta quedar sobre el tatami.

-Ino?- Llamo ronco por la excitación que sentía al saber que había sido el primero en probar esos rosados labios, se sorprendió de ver como la rubia estaba sollozando en silencio, su cuerpo temblaba fuertemente y sus manos se aferraban al florero como si su vida dependiera de ello.

Se inclino para ayudarla a ponerse de pie pero, un fuerte golpe contra su mano lo sorprendió causándole una incomodidad extraña, vio entonces la delgada mano de la rubia alzada contra él y sus ojos mirarlo fieramente sin dejar de derramar lagrimas de lo que pensó podría haber pasado.

Libero el florero sintiendo sus dedos doler por la fuerza con la que se había sujetado al objeto y como pudo se puso de pie, temiendo hacer un movimiento brusco que hiciera que el castaño volviera a atraparla, hipo intentando contener el dolor de lo que aquello significaba y tambaleándose camino hacia el shoji para abandonar aquel lugar.

-Déjame ayudarte- La siempre agradable voz del castaño llego hasta ella erizándola y haciéndola sentir rabia contra el hombre que estaba a sus espaldas, el cálido contacto la quemo haciéndola girarse bruscamente.

-No me toque!- Grito dejándose caer en el pasillo, su cuerpo tembló nuevamente al ver la mirada seria del castaño verla desde su altura haciéndola sentir más insignificante de lo que ya era. –Gomenasai Neji-sama- Se disculpo torpemente y se puso de pie en un tosco movimiento empezando a correr hacia los pasillos más oscuros de la gran mansión.

-Kuso…- Maldijo por lo debajo, avanzo dos pasos inseguro de lo que debía hacer, podía escuchar el murmullo de las personas al otro lado del pasillo y sintió nuevamente la ansiedad de que pasaría si encontraban a la rubia en aquel estado, frunció el ceño y con decisión empezó a caminar para encontrar a la mujer.

-Neji-sama- Una grave voz a sus espaldas lo hizo detenerse y con su mirada siempre inexpresiva se giro para encontrarse con el cuerpo rígido del único rubio de su mansión. –TenTen-sama lo está buscando- Dio el mensaje sin despegar sus intensos ojos de los de él y con un bufido inconforme cambio su dirección hacia el lugar de donde había aparecido el rubio.

-Donde esta?- Pregunto distante sintiendo la impotencia recorrer su cuerpo al tener la duda de cuánto tiempo tendría ese guardián en aquel lugar, cuanto había sido capaz de presenciar, se detuvo justo frente al rubio viendo como su cuerpo se puso rígido al tenerlo tan cerca, su ceño se frunció y un gruñido amenazante broto de lo más profundo de su garganta.

-En el salón principal- Respondió ácidamente, tenía que mantener a raya sus ganas de matar a aquel que era su próximo líder feudal, sus ojos se encontraron nuevamente con esos ojos perlados y entendió la amenaza que le estaba dirigiendo sin palabras.

Se inclino levemente en agradecimiento y empezó su marcha lenta hacia el lugar que le había indicado el rubio, sabia por la forma en la que lo había mirado que él se había dado cuenta de todo, ahora el detalle era que hacer con ese siempre inoportuno Uzumaki, desde que había llegado al pueblo siempre había sido el centro de atención para la pequeña rubia que era dueña de su corazón.

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Que tal quedo? Espero que les haya gustado! Sus comentarios son necesarios para poder motivarme a seguir actualizando… Mi vida está en un momento algo turbulento y me cuesta un poco centrarme totalmente en escribir… Sin embargo, es una buena escapatoria para los problemas! Solo un poco… Espero leerlos pronto! Matta ne!