Ohayo! Aquí yo con una nueva actualización de esta historia, se me ha hecho mucho más fácil seguir esta trama debido a que casi todas mis lecturas están concentradas actualmente en este tiempo, los personajes de Naruto son de Kishimoto excepto lo que no conocen que son enteramente míos! Sin más, los dejo con el capitulo…

Buena lectura

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Cap. XIX. Sentimientos Encontrados.

Termino de atar su cabello en un elaborado moño de trenzas, paso sus manos por la seda de su kimono y soltando un suspiro se puso de pie lentamente, podía sentir el murmullo en el pasillo interior y supo que nuevamente se le había hecho tarde.

Dejo que su ligero caminar la guiara hacia el primer lugar donde iba cada mañana, no se apresuro al ver como unas cuantas ayudantes iban en la dirección contraria llevando gran cantidad de vajillas, un escalofrío recorrió su cuerpo e instintivamente se abrazo fuertemente.

-Ohayo Gozaimasu!- La siempre alegre voz de Naruto llego hasta ella haciéndola bajar el rostro, su corazón martillo en su pecho haciendo que le doliera la atención que el siempre le había dado. –Ino-chan?- Su voz sonó como un susurro haciendo que se detuviera de golpe y encontrara su mirada con la del hombre frente a ella.

-Ohayo- Saludo tímidamente bajando nuevamente su mirada, vio como los pies del rubio aparecían ante sus ojos y se sintió avergonzada de tenerlo tan cerca, retrocedió dos pasos sin despegar su mirada de la madera brillante.

-Matte- Se quejo tomando a la rubia del brazo deteniendo su intento de escape, atrapo su barbilla obligándola a subir su mirada haciéndolo fruncir el ceño al ver sus bellos ojos azules cristalizarse. –No llores onegai- Pidió jalando el cuerpo de la rubia hacia el suyo y abrazándola fuertemente.

Su cuerpo vibro al sentirse nuevamente entre esos fuertes brazos, el olor a yerbabuena del rubio inundo sus sentidos obligándola a cerrar los ojos y enredar sus brazos en la cintura del hombre ocultando su tristeza contra ese amplio pecho.

-Me gustaría que me acompañaras a entrenar- Hablo nuevamente intentando distraer la mente de su delicada amiga, se separo un poco para ver el rostro sonrojado de la rubia que asentía débilmente y volvía a bajar su mirada. –Onegai no pongas esa cara- Suplico separándose totalmente del pequeño cuerpo y tomándola de la mano empezó a caminar hacia su dojo favorito.

Su cuerpo se estremeció al sentir la cálida mano del rubio sujetando la suya con seguridad, sus dedos acariciaban su palma haciendo que unas corrientes eléctricas corrieran bajo su piel donde el rozaba y la sensación de vértigo se asentó en su estomago haciendo que sus pasos fueran inseguros y torpes.

-Onegai!- Pidió nuevamente deteniendo la caricia que había empezado a hacer sin planearlo y apretó con fuerza esa pequeña mano jalando nuevamente a la rubia para ponerla ante él. –No estés así, no me gusta- Lloriqueo tomando la otra mano de la mujer viendo como ella se sonrojaba fuertemente.

-Naruto…- Susurro respondiendo por fin al agarre de las manos del hombre, su corazón martillaba salvajemente contra sus costillas y el nerviosismo hacia que su cuerpo temblara, se arrepintió de encontrar su mirada con la azul brillante de él, era solo cuestión de tiempo para que se diera cuenta de la verdad.

-Sonríe para mi Ino-chan- Pidió regalándole una sonrisa tierna, vio como la mirada de la mujer brillo con intensidad haciendo que la tranquilidad volviera a recorrer su cuerpo, libero sus suaves manos y atrapo su rostro con fuerza disfrutando de su tersa piel.

-Hai- Acepto sin poder contener una amplia sonrisa que sabía era solo para él, su corazón agitado brinco en su pecho al ver como el rubio asentía y le daba un rápido beso en la mejilla para volver a atrapar su mano y reanudar su marcha hacia el dojo.

"No dejare que ese Hyuuga robe algo más de ti" Se dijo el rubio apretando con seguridad la suave mano de la mujer, busco entrelazar sus dedos con los de ella y se sorprendió de que correspondiera plácidamente sus intentos, su corazón se acelero un poco dándose cuenta que ni con los años había podido borrar aquellos sentimientos.

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Suspiro cansada viendo de reojo como el pelinegro en la esquina parecía tan aburrido como ella, sonrió por lo bajo y estiro un poco su cuerpo intentando en vano despertarse, su pesado kimono azul cielo creo un susurro al moverse a su alrededor avergonzándola.

-Hinata sucede algo?- La seria voz de su hermano llego hasta ella obligándola a mirarlo, parecía irritado y con nerviosismo negó frenéticamente bajando su mirada. –Parecías un poco distraída- Le recrimino volviendo su mirada nuevamente al mayor que estaba ante ellos.

-Sera por la ausencia de Ino-chan- Dijo algo preocupada la niña que se encontraba con ellos, tomo distraídamente la mano de la pelirroja que se encontraba a su lado y esta la apretó intentando darle tranquilidad. –Debe ser incomodo tener a tu guardián aquí-

-Iie!- Dijo de golpe captando la atención de los presentes, el calor acudió rápidamente a su rostro haciéndola sentir torpe. –Ino-chan se… sentía mal y yo… No… No me molesta que este… Sasuke-kun- Se explico entre tartamudeos sintiéndose cada vez más diminuta ante las serias miradas de sus oyentes.

-Ino dejara de ser pronto tu ayudante- Decreto la firme voz del mayor de los hombres captando nuevamente la atención de sus tres hijos. –Desde el momento que pases a ser parte de la familia Mizumaki ella tendrá otras labores-

-Otosan creo que lo mejor es que le des a Ino-chan sus nuevas responsabilidades para que vaya adaptándose a la idea de que Hinata se ira- Hablo nuevamente el castaño menor mirando de reojo la sorpresa en su hermana.

-Demo! Es mi ayudante! Que otra cosa podría hacer?- Soltó exaltada apoyando sus manos en la mesa de pesado roble ante ellos. –Otosan no puedes hacerle eso!- Se quejo viendo fijamente a su padre que no se inmuto por su actitud.

-TenTen está a gusto con Sakura-chan, Ino-chan podría ser mi ayudante- Dijo cruzándose de brazos y escuchando como su hermana pelinegra contenía un grito de sorpresa, se giro para verla de frente encontrando su mirada con una incrédula.

-Iie! Ino-chan es mi ayudante! Por responsabilidad Hanabi es quien debería tenerla- Refuto viendo nuevamente a su padre, este solo se dedicaba a verla haciéndola sonrojar de vergüenza. –Tu ayudante desde que llego ha sido Sakura-chan y además Karin-chan dejara la mansión pronto!- Explico sintiendo un temor impropio recorrer su cuerpo, había escuchado muchas veces lo que significaba que un feudal pidiera a una ayudante en particular.

-Ino-chan nos conoce a los tres, además tú te irás primero que Karin-chan así que la que no tendría nada que hacer es Ino-chan, la quiero como ayudante- Dijo mirando de forma amenazante a su hermana pelinegra, Hinata giro su rostro indignada y con prepotencia de puso de pie.

-Hinata- Llamo la potente voz del mayor de los Hyuuga deteniéndola frente al shoji. –Sabes que él tiene razón- Completo sin variar su tono de voz haciendo que el ligero cuerpo de su única hija pelinegra vibrara indignada.

-El la quiere para que sea su Oiran!- Grito abriendo de un tirón el shoji y girándose para ver a su padre sorprenderse fugazmente, su vista se nublo sintiendo como el terror de su propio ataque congelaba su cuerpo. –Ella no merece tal trato Otosan- Susurro girándose y empezando a correr fuera del estudio de su padre.

Sasuke se removió incomodo y con paso lento empezó a seguir el camino que había marcado el pequeño cuerpo de la pelinegra, su aroma le indicaba perfectamente la dirección que había tomado.

-Sasuke- La grave voz del feudal lo detuvo haciéndolo girar sobre sí mismo para ver al castaño mayor, parecía un poco incomodo pero le resto importancia. –Cuida que no vaya a hacer ninguna estupidez- Ordeno luego de unos segundos en silencio, pareció dudar entre sus palabras pero el pelinegro solamente se inclino asintiendo ligeramente.

-Otosan que es Oiran?- Alcanzo a escuchar justo cuando cerraba detrás de si el shoji, apretó los puños impotente por lo que acababa de presenciar, poco sabia el de las reuniones que sostenía el feudal con sus hijos pero, lo poco que vio le pareció totalmente injusto.

-Sasuke-kun- Una alegre voz llego hasta el deteniendo su marcha, se giro un poco para ver como unos ojos esmeraldas lo veían con admiración y se incomodo por lo que había escuchado de la Hyuuga. –Te he estado buscando- Admitió avanzando dos pasos más hacia el hombre y tomándolo de las manos lo jalo hacia ella.

-Iie, estoy ocupado- Dijo liberándose del agarre, el rostro de la mujer se entristeció y sabiendo que se arrepentiría murmuro –Hablaremos más tarde- Dejo de ver a la pelirrosa justo cuando esta suspiro y empezó a caminar nuevamente hacia el lugar donde seguramente estaría escondida su malcriada protegida.

"Esta vez no fuiste tan cobarde" Se dijo sonriendo por lo debajo, satisfecho de haber visto como la pequeña mujer defendía la amistad que tanto protegía también la rubia, solo una persona parecía estar queriendo abusar de su poder y era quien menos se hubiera imaginado.

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El sonido sordo del metal contra la madera la estremeció, giro su rostro intentando mantener a raya la ansiedad, su corazón no había dejado de golpear sus costillas desde que se había encontrado con él y ya empezaba a marearse por la sensación.

Sus músculos se relajaron al tiempo que dejaba caer su katana sobre la fresca madera, su cuerpo caliente siguió transpirando obligándolo a soltar su haori quería sentir la brisa que bailaba fuera de aquel lugar ahora tan cálido.

-Vamos al jardín- Llamo el rubio girándose hacia la mujer que había estado en silencio las dos horas que el tenia entrenando, la vio totalmente azorada, su rostro completamente rojo y se negaba a verlo de frente. –Que sucede Ino-chan?- Interrogo caminando hacia ella, se detuvo solo cuando la escucho gritar bajito confundiéndolo.

-Onegai ponte el haori- Pidió clavando su mirada en su brillante kimono verde, sujetaba la seda con fuerza intentando relajar esa nueva sensación que paseaba lánguidamente por su piel, haciéndola desear tocar esa brillante y semi tostada piel.

Naruto confundido se agacho hasta quedar al mismo nivel de la rubia viendo como esta empezaba a jadear, frunció el ceño y la tomo por los hombros obligándola a mirarlo, sus ojos parecieron temblar y fue entonces que su piel reacciono al nervioso contacto de la suave mano de la mujer sobre su pecho.

-La haori onegai- Suplico sintiéndose extraña, su cuerpo hormigueaba desde la punta de los dedos que tocaban la caliente piel del hombre haciéndola tragar fuerte por lo que su mente empezaba a dibujarle obligándola a jadear nuevamente.

-Gomen…- Se disculpo liberando a la mujer cortando el suave contacto de su pequeña mano sobre su piel, un vacio se instalo en su estomago confundiéndolo y en un rápido movimiento se irguió empezando a colocarse nuevamente la prenda.

Ino se puso de pie de manera nerviosa, sonrió tiernamente al ver como el rubio se movía irregularmente a unos pasos de ella intentando amarrarse la haori lo más pronto posible, su corazón golpeo sus costillas justo cuando ya estaba a un paso del rubio que estaba murmurando cosas que ella no le interesaba descifrar.

Se giro para disculparse pero se encontró el delgado cuerpo de la rubia a un paso de el, la vio sonreír infantilmente y una tranquilidad instantánea corrió por su cuerpo obligándolo a reír estridentemente y sin pensarlo volvió a abrazar a la pequeña mujer que se estremeció pero le devolvió el abrazo de una suave manera.

-Estas mejor?- Murmuro contra el sedoso cabello de la mujer, la sintió afirmar contra su pecho y la apretó mas contra si sintiendo por primera vez la forma de mujer que la rubia había obtenido con los años.

-Arigatou Naruto-kun- Susurro contra el pecho del hombre sintiendo que su corazón saldría de su pecho en cualquier momento, su cuerpo se aplasto contra el duro de él y jadeo sin querer. –Yo… No sabría que hacer sin ti- Confeso separando su rostro y buscando la mirada de su oyente.

-Yo?- Dijo incrédulo encontrando su mirada con la de la mujer que tenía un ligero rosado cubriendo sus mejillas, rio nervioso y sin pensarlo acaricio la mejilla de la rubia. –De no ser por ti y por el teme jamás habría podido llegar a ser lo que soy- Su risa se fue haciendo más aguda y el nerviosismo se hizo presente al tener tan cerca a esa pequeña mujer.

Mordió su labio inferior respirando irregularmente, se dio cuenta de las manos del hombre apretando su cintura y suspirando se empino para posar sus labios sobre los del rubio, sintió el aliento de el chocar contra su boca se dispuso a cortar el contacto cuando una mano presiono su nuca haciendo más profundo el beso.

Sonrío contra los suaves labios de la mujer, con su mano libre guio las temblorosas manos de ella hasta enrollarlas en su propia nuca, el dulce sabor de Ino inundo sus sentidos calentando su cuerpo y sin pensarlo demasiado se apretó aun más contra ella.

-Sabes mejor de lo que imagine- Dijo roncamente al tiempo que se separaba de ella, sabía que tenía que detenerse, no podía siquiera pensar en aprovecharse de esa manera de ella, sin romper su agarre pego su frente contra la de la mujer y rio suavemente.

-Naruto-kun…- Susurro sintiendo como en su estomago las mariposas empezaban a revolotear obligándola a sonreír, desde que había descubierto su amor por el rubio había imaginado como seria besarlo, ciertamente fue mejor de lo que en cualquier momento pensó.

-Creo que deberé hacer oficial el que estés conmigo- Se burlo rozando nuevamente los labios de la rubia sintiéndola jadear por la sorpresa. –No dejare que nadie crea que estas sola otra vez- Dijo solemne apretando un poco más el cuerpo de ella contra el suyo.

-Demo… Sakura-chan?- Interrogo recordando que el rubio había demostrado su gusto abiertamente por la pelirrosa, la tristeza no tuvo oportunidad de asentarse en ella al escuchar la estridente risa del rubio.

-Baka… Nunca me ha gustado nadie más que tu… Desde niños- Confeso entre risas liberando por fin ese pequeño cuerpo, sentía su propia ansiedad desaparecer de a poco al saberse correspondido.

Su cuerpo se congelo al escucharlo hablar, sus ojos se cristalizaron y su corazón dio un vuelco impulsándola hacia adelante, avanzo hasta la espalda del rubio y enrollo sus brazos en su cintura riendo infantilmente contra su amplia espalda.

-Ai shiteru- Murmuro sintiendo las manos del rubio acariciar sus manos y una corriente de felicidad la lleno por completo haciéndola sentir satisfecha por primera vez en toda su vida, ya no tenía que esconderse de él, ya no tenía que disimular su preocupación nunca más.

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Limpio sus lagrimas dejando que el agradable sonido del agua cayendo la relajara por completo, recogió su cabello en un moño sencillo y avanzo dos pasos sumergiéndose en el pequeño lago que vibraba por el chapoteo de la cascada en el otro extremo.

-El no debería hacer esto- Murmuro para sí pasando sus manos por el largo de sus brazos limpiándolos con tranquilidad, tomo un poco de agua y se lavo el rostro intentando borrar todo rastro de la impotencia que sentía al saber lo que le esperaría a su querida ayudante una vez que ella se marchara.

Podía sentir la ansiedad de un recuerdo atacarla y se abrazo fuertemente intentando alejar las imágenes de su mañana en aquella posada en medio del bosque, un recuerdo que nunca la abandonaría hiciera lo que hiciera.

-Deberé irme con ellos- Se aterro al saberse indefensa ante aquel hombre que la incomodaba, una vez que dejara de ser una Hyuuga esos hermanos podrían hacerle cualquier cosa, gimió aterrada y cerró los ojos fuertemente en un intento de darse valor.

El aire fresco de la tarde paseaba lentamente por sus alrededores, el aroma a bosque llenaba sus sentidos y los pequeños animales que paseaban cerca creaban un murmullo agradable que intentaba alejarla de ese horrible futuro que amenazaba con llegar demasiado pronto.

-Sasuke…- Gimió apoyando su cabeza en el borde del lago, bajo sus manos por su cuerpo reviviendo de a poco las noches de desvelo que había pasado junto al pelinegro, no podía imaginarse así con otra persona, nunca podría estar con nadie más.

Sonrió con prepotencia al ver como se relajaba en la laguna, estaba a cientos de metros de la mansión principal y lo suficientemente espeso para que casi nadie se atreviera a pasar por ese lugar. Avanzo lentamente disfrutando de la imagen de la mujer ante él.

Su ansiedad lo recorrió y agachándose hasta quedar junto a la cabeza de la ojiblanca la escucho gemir encendiéndolo automáticamente, soltó con rapidez su haori e introdujo sus manos en el agua para acariciar descaradamente sus grandes senos al tiempo que empezaba a besar su cuello.

-Sasuke!- Dijo sorprendida separándose del repentino contacto y girándose para encontrarse con la mirada picara del pelinegro, sonrojada lo vio ponerse de pie y soltar su hakama en un solo movimiento, jadeo al ver como lentamente su cuerpo desaparecía entre el agua.

Gruño complacido y se acerco lentamente hacia el lugar donde ahora estaba recostada la mujer, la veía temblar ante su aparición, su rostro totalmente rojo y su boca entreabierta le hacia una invitación que él no podía rechazar.

Lo vio acercarse y su cuerpo vibro ansioso, cerro sus ojos al tiempo que las manos del hombre atrapaban su cintura bajo el agua, el contacto la quemo haciéndola jadear deseosa, sintió la boca del pelinegro sobre su cuello se obligo a moverse un poco dejándole espacio mientras enrollaba sus manos en el cabello del pelinegro.

-Veo que me extrañabas- Se burlo contra el pálido cuello de la mujer, un suspiro escapo de los labios de ella y el busco su mirada encontrando sus perlados ojos brillantes de deseo, la tomo de la cintura y la sentó en su regazo escuchándola reír infantilmente.

-Necesitaba estar sola- Murmuro sintiéndose avergonzada por sentir el miembro del pelinegro estirarse bajo su intimidad llenándola de ansiedad, poso sus labios suavemente sobre los de el apretando un poco el agarre sobre su cabello.

-No pienses en eso- Hablo contra sus labios mientras empezaba a acariciar su estrecha cintura, le dio rápidos besos mientras sus manos apretaban sus largos muslos y los acomodaba alrededor de su cintura dejando su miembro en la entrada de la mujer.

-Ella no puede ser una Oiran… Arruinaría su vida- Insistió separando sus bocas, lo vio fruncir el ceño y sus manos se quedaron quietas sobre su cadera, sus ojos se encontraron con los de él y suspiro. –Gomen yo… Sé que se sentirá mal- Completo viendo como el bufaba y apoyaba su espalda completamente en una de las rocas.

-Lo sé- Acoto bajando su rostro y empezando un camino de besos por todo su cuello, la sintió estremecerse en cada beso que dejaba sobre su piel y reanudo sus caricias por la línea de su pequeña espalda sintiéndose cada vez más ansioso por poseerla.

-Ella ama a Naruto- Dijo conteniendo un jadeo al sentir los dientes del pelinegro sobre su hombro, las manos de él se apretaron en sus muslos y suspiro intentando mantenerse concentrada en lo que estaba intentando decir. –Me duele…- Admitió sintiendo sus ojos cristalizarse.

-Porque?- Pregunto dándose por vencido, subió sus manos y atrapo su rostro para que lo mirara fijamente. –Acaso crees que tu Nii-san le importaría que ella ame a otro? El la quiere para sí mismo- Explico viendo como unas brillantes lagrimas bajaban silenciosamente por las mejillas de la mujer.

-Eso es lo que me duele…- Dijo intentando controlar sus lagrimas, sabía que no podía hacer nada para evitar que su hermano consiguiera quedarse con su rubia amiga. –No podrá elegir, solo aceptar y quedara a disposición de mi Nii-sama- Agrego sintiendo el aliento del pelinegro contra su rostro, cerró los ojos deteniendo su camino de lagrimas, los labios del pelinegro se posaron suavemente sobre la punta de su nariz reconfortándola.

-Dile que se vaya- Murmuro contra su rostro encontrando sus miradas y dejando la rosada boca de la ojiblanca a unos milímetros de la suya. –Dile que vuelva al pueblo, si no está en la mansión no puede ser una Oiran de tu Nii-san- Razono besando a la mujer que se congelo en su lugar por la sorpresa.

-No creo que sea tan fácil- Dijo recelosa separándose un poco, sus ojos se quedaron fijos en los oscuros del hombre que los desvió enfurruñado, sonrió ante la imagen molesta del pelinegro, se movió un poco apoyando sus senos contra el pecho de el volviendo a enrollar sus manos en su grueso cuello, suspiro contra su piel sintiendo por primera vez la ansiedad del hombre.

Gruño roncamente al sentir el cuerpo de la ojiblanca contra el suyo y sin pensarlo junto sus labios en un beso salvaje, el cuerpo de la mujer respondió al instante llenándolo de satisfacción y deseo, subió sus manos para atrapar sus rosados pezones sintiendo como se estremecía a su contacto.

Separo sus labios de la boca del pelinegro dejando escapar un gemido, un calor liquido empezó a pasear pesadamente por su cuerpo al tiempo que el empezaba a pellizcar sus delicados pezones, se removió impaciente sintiendo como nuevamente el miembro del pelinegro se estiraba entre sus muslos, bajo una de sus manos y lo tomo con firmeza escuchándolo gruñir satisfecho.

Tomo ambos senos y los apretó empezando a besar el nacimiento de los mismos escuchando como la ojiblanca jadeaba irregularmente, el suave movimiento de arriba abajo sobre su miembro lo hizo gruñir guturalmente y mordió la tersa piel de la mujer haciéndola gritar.

Jadeo sintiendo los dientes del pelinegro rasguñar su piel haciendo que corrientes eléctricas pasearan por su cuerpo, libero el agarre que mantenía en el miembro del hombre y con un solo movimiento lo hundió completamente en ella, cerró los ojos y contuvo la respiración para acostumbrarse a la intromisión.

Mordió con fuerza el hombro de la mujer al tiempo que su miembro quedaba atrapado en la estrecha intimidad de la Hyuuga, dejo escapar un ronco jadeo tomando la cadera de ella y hundiéndola un poco mas escuchándola gemir con fuerza.

Las manos del pelinegro se aferraban con fuerza a cada lado de su cadera empezando a moverla suavemente haciendo que la punta de su miembro rozara con su zona más sensible haciéndola gemir irregularmente.

Clavo sus uñas en la amplia espalda del hombre sintiéndolo vibrar contra su pequeño cuerpo, jadeo intentando controlar su necesidad de hundirlo más rápido en ella, empezó a mordisquear su cuello y hombro mientras sus manos recorrían sus gruesos brazos, arañando cuanta piel tuviera a su paso.

Subió su mano hasta la nuca de la Hyuuga y enredo sus dedos en el cabello haciéndolo caer sobre el agua, la jalo alejándola de su piel y atrapo sus labios en un beso salvaje al tiempo que empezaba a hundirse en ella con más fuerza, podía sentir su aliento irregular quedar atrapado en su garganta y como pudo empezó a ponerse de pie.

-Sasuke- Gimió sensualmente al sentir que su cuerpo quedaba expuesto a la fresca brisa de la tarde, las manos del pelinegro atraparon su trasero y por instinto enrollo sus piernas en la cadera de él.

-Quédate tranquila- Dijo roncamente al tiempo que mordía el lóbulo de su oreja escuchándola jadear excitada, se giro y la coloco sobre sus manos y rodillas entrando nuevamente con una sola estocada escuchándola gritar con fuerza.

Jadeo cerrando sus puños sobre la fría hierba, las gotas de agua caían al ritmo que el pelinegro entraba y salía de ella, lo sintió atrapar su cabello empezando a jalarla hacia arriba, el contacto salvaje con uno de sus pezones la hizo gemir fuertemente empezando a contraerse en su bajo vientre.

Libero el cabello de la mujer y bajo por su plano abdomen hasta llegar a su clítoris, coloco un dedo y ejerció un poco de presión sintiendo como todo el cuerpo de la mujer vibro ante su acción, sonrió con prepotencia y empezó a morder un poco más abajo de su cuello mientras movía lentamente el dedo sobre su clítoris sintiendo como empezaba a presionar más duro sobre su miembro.

-Onegai- Suplico cerrando los ojos y mordiendo su labio inferior, necesitaba que lo hiciera más rápido, necesitaba que acabara con esa deliciosa tortura que le estaba aplicando, su intimidad se contrajo nublando su vista. –Onegai Sasuke mas- Susurro entreabriendo su boca, lo sintió reír contra su piel al tiempo que la dejaba caer nuevamente sobre sus manos y la tomaba con fuerza de las caderas.

-Como ordene- Dijo burlescamente apretando sus dedos sobre la pálida piel y entrando con fuerza en ella, haciendo más frenético y desesperado su movimiento sintiendo como todo su cuerpo se estremecía a cada contracción de la mujer, la podía escuchar murmurar su nombre una y otra vez llenándolo de satisfacción.

Apoyo su frente contra la fría hierba intentando contener la fuerza con la que el pelinegro entraba en ella, su intimidad latía dolorosamente pidiendo cada vez más, lo escucho gruñir roncamente justo cuando empujaba dos veces más contra ella deteniendo su corazón por un segundo, una descarga eléctrica recorrió su cuerpo explotando desde el centro de su intimidad gimió sintiendo como sus rodillas temblaban amenazando con dejarla caer en el suelo.

Gruño apretando fuertemente la cadera de la mujer, no pudo salir de ella a tiempo y se corrió sintiendo como el cuerpo de la mujer volvía a temblar y las rodillas se resbalaron casi haciéndola caer, atrapo a tiempo su estrecha cintura y la jalo hasta dejar su tersa espalda apoyada contra su pecho.

Suspiro al sentirlo abandonar su cuerpo, sus manos ahora la sujetaban suavemente, su agitada respiración acariciaba su cuello haciéndola estremecer y obligándose a calmar su propia respiración se resbalo por el cuerpo del pelinegro hasta quedar sentada en la hierba fría.

La sintió deslizarse lánguidamente por su cuerpo y quedar sentada frente a él, bufo algo cansado e imitándola se sentó a sus espaldas, coloco sus piernas a ambos lados de la cadera de la mujer y la arrastro hasta dejarla pegada nuevamente a su cuerpo atrapando su cintura en un abrazo posesivo.

-Sera diferente?- La pregunta escapo sin pensarlo por sus labios, los dedos del hombre habían empezado una lenta y relajada caricia sobre su vientre, dibujando círculos en su piel dándole una tranquilidad que solo él podía otorgarle.

-A que te refieres?- Devolvió el sin entender bien que era lo que ella quería saber, su dulce aroma a lavanda inundaba todos sus sentidos con un ligero toque a roble y menta que era el suyo mismo, la Hyuuga se removió entre sus brazos girándose para quedar justo frente a él.

-Cuando estemos en el feudo Mizumaki- Explico sintiendo en su pecho una presión de saber que esos efímeros momentos de felicidad probablemente acabarían cuando quedara a merced de los hombres de aquel feudo.

-No iras a ese lugar- Dijo irritado clavando su mirada oscura en la perlada de la mujer, frunció el ceño al darse cuenta que desde que había empezado aquella relación con la Hyuuga era el quien daba las órdenes.

-Demo… Como lo evitare?- Interrogo subiendo sus manos y atrapando las mejillas del hombre, lo vio acentuar su mueca irritada pero sentía más miedo de escucharlo decir que todo aquello acabaría.

-No pienses en eso- Murmuro intentando evitar su leve nota de molestia contra el mismo, volvió a escuchar su voz dándole una orden, detallo los perlados ojos que se habían negado a separarse de su mirada y vio un brillo de preocupación y gruñendo rompió el agarre para poder abrazar a la mujer. –No te preocupes- Susurro contra su cuello sintiendo como ella asentía y se abrazaba a él.

-Me preocupo por ti- Susurro escondiendo su rostro en el hueco del cuello del hombre, lo sintió abrazarla con más fuerza y su corazón se desboco en el medio de su cuerpo. –No podría vivir si llegara a pasarte algo- Confeso sintiendo su más grande temor hacerse realidad ante sus expectativas.

Gruño guturalmente al darse cuenta de cuan intensos eran los sentimientos de esa pequeña mujer por él, su delicado cuerpo vibro al momento que el movió sus manos suavemente por la línea de su espalda, frunció el ceño aceptándose la preocupación que había empezado a surgir por el bienestar de ella.

-Debemos irnos- Murmuro neutralmente rompiendo el abrazo y dejando que ella se separara de el, la vio asentir con un leve sonrojo en sus mejillas se puso de pie lentamente haciendo que su perfecta silueta se dibujara ante él, haciéndolo desear cada vez mas.

-Ino-chan debe estar preocupada- Dijo por lo debajo tomando su yukata de algodón y empezando a colocársela lo más rápido posible, había estado demasiado tiempo lejos de la vista de su familia.

Bufo terminando de amarrarse la hakama y tomando la haori se la coloco sin cerrarla, dejando que su mirada se paseara por la pequeña mujer, su largo cabello negro despeinado, su piel rosada por sus caricias se ocultaba bajo el algodón y una pesada seda que nunca le haría justicia a la belleza de la que era dueña.

-Onegai Sasuke-kun- Pidió recogiendo su cabello sobre su hombro y poniendo ante el pelinegro su grueso obi, lo vio asentir y tomar la prenda con más fuerza de la necesaria, cerró la seda y se giro dándole la espalda al hombre para que pudiera colocar el obi en su lugar.

"Que es lo que me está pasando" Pensó al tiempo que rodeaba la estrecha cintura de la Hyuuga con el obi y lo ajustaba perfectamente a su cuerpo para que mantuviera escondido de otros ojos lo que él había tomado como suyo.

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Huy… Bueno que tal quedo? Espero les haya gustado, estaré deseando leer muchos review para ver que tal siguen los ánimos del fandom sasuhina! Yo soy una y así moriré! Jajajajajaja… Nos leemos pronto! Un besito a todas!

P.D. Oiran es una forma en la que en la era de Japón, no recuerdo cual pero si en el tiempo de las geishas y todo eso llamaban a las prostitutas, o mejor dicho, a las mujeres que estaban en un nivel inferior a un hombre casado o comprometido y recibían su atención en forma de regalos, caricias y favores sexuales… No sé si lo deje muy claro en la historia pero bueno… Lo aclaro! Ahora si adiosito!