Antes de Empezar:

El siguiente Short Fic (no planeo hacer más de tres capítulos) está basado en la película de "Jack y la mecánica del corazón", si bien he optado por tomar el estilo y enfoque del libro. Así pues, todo esto comienza tras el final de la película y bajo la premisa de que Jack no muere durante la tormenta de nieve.

En ninguna de las tres interpretaciones de la historia (Álbum, película y libro), Jack tiene un final feliz con Miss Acacia, así que deseaba realmente escribir una historia donde estuvieran juntos. Básicamente solamente deseo verlos juntos, pero además redondear más la relación pues Miss Acacia no es realmente un personaje que sea de mi total agrado, pero juntos tiene magia.


Capitulo 02 – Entender

El amor no es tal vez lo que imaginaba. No es fácil, no es simple y no es incuestionable; no es un objeto, y no se puede medir. Es solo un sentimiento, una sensación que está presente. Lo conoces, y es algo que ya nunca te deja, como una sombra palpable en ocasiones, pero en otras es como un sol inmenso brillando. Pero hasta el sol más hermoso puede quemar, no? La pasión no existe por el amor, pero el amor puede existir en la pasión; y aunque yo deseaba intensamente a Jack, en ese momento en que estuve sosteniéndolo en mis brazos al borde de la muerte, mi pasión estaba tan fría como sus manos pétreas. Lo arrastre a la habitación, y lo calenté con mi cuerpo, y mi intimidad estuvo tan seca como sus labios. Mi mente explotaba en pánico, ante la idea de perderlo, y no tuve la valentía para salir de aquella casa un solo día como si pudiera congelar con la helada tormenta el tiempo en nuestra habitación y evitar su muerte. No estaba vivo, no lo estaba si era incapaz de verme con sus hijos brillando de emoción como siempre lo hacían; no estaba vivo si no era capaz de decir esas dulces tonterías que me hacían reír y enojar por partes iguales. No estaba vivo si su corazón de cucú no se aceleraba al tocar mi piel desnuda.

No estaba vivo ¿Y me amaba? Yo lo amaba, eso era seguro; aunque ahora mi corazón en lugar de acelerarse, se encogiera en mi pecho y latiera con recelo, aunque mis labios se tensaran al verlo en lugar de separarse dejando escapar suspiros. Aunque no tuviera la certeza de lo que sucediera mañana, y su existencia incierta me doliera más que hacerme feliz… lo amaba. O era precisamente porque lo amaba que tanto me afectaba su estado actual. La horrible perspectiva de ver perdido al ser más maravilloso que pudiera haber conocido… aunque siendo sincera, era el primero que conocía ¿Podía asegurar entonces que era único y especial?

Si. Podía. Y por eso le entregue mi corazón cuando aquel extraño sujeto me aseguro que podría salvarlo. Si moría en la operación, traicionada por un sujeto que apenas si conocía o por los peligros de la locura que estaba intentando, al menos ya no tendría que pensar… que soportar una existencia sin Jack. Pero si lograba salvarlo…

Debo ser sincera conmigo misma. Nunca lo considere. El amor no se planea, se construye… Se construye a cada instante. Son ladrillos que el destino va soltando. No puedes decidir cómo va a crecer… o destruirse. Porque aunque no quieras, algunas cosas saldrán mal, y el amor se verá alterado. Y cuando las cosas salen bien, el amor solo puede crecer, no? No estoy segura. Se tan poco del amor, se tan poco de Jack. Se tan poco de mi misma… Solo quiero tener fe, y creer que es lo mejor. Para mí, debo admitir. No soy una mártir. Quiero ser feliz.

Mis pensamientos divagan por el pánico de su prolongado silencio ¿La placa ha hecho horrible mi cuerpo? Me siento mal al pensar aquello… y peor aún de haberlo pensado ¿Es eso lo que pienso de Jack? ¿Qué es tan superficial? Está vivo, y para mí eso un milagro, aunque ya lo sabía… Jack, no mi Jack, ya me lo había informado; estaba estable, estaba fuera de peligro, pero aun inconsciente ¿Cuánto podría durar así? Antes de que London llegara a rescatar a mi amado, mi torpe rey del tren fantasma ya podía hacer uso de su apodo con una extensión más amplia… casi literal. Agonizando, no despertó un solo segundo para regalarme un latido regular y una sonrisa de esperanza; tal vez era estúpido molestarme con él, como si fuera su decisión, pero aun así…. Lo hice. Lo hice un poco, porque ahora estaba frente a mí de pie, como hombre nuevo. Y solo le hizo falta mi corazón…

-¿Tu corazón?- expresa Jack entre horrorizado y fascinado con la idea.

Pero ambos sentimientos, lejos de mí, lejos de nuestro reencuentro ¿Es este mi Jack? No imaginaba así nuestro reencuentro; apenas unas breves caricias y su interés salto más a los reclamos y la curiosidad. Trato de mantener la calma y de no entrar en pánico, de no sentirme ofendida ¿Se puede quebrar un corazón que ya se encuentra a medias? No quiero un cuarto de corazón, y tampoco quiero perderlo cuando apenas lo recupero. A veces construir con el amor no es fácil; es como si te arrojaran tejas, ladrillos, cubos de cemento y vigas de metal… no es la pieza que ocupas, y no sabes qué hacer con ella, pero no la abandonas, cierto? El amor no se abandona, nunca. No lo quiero abandonar. Ojala hubiera escuelas de amor así como hay escuelas de arquitectos; ojala hubiera planos de amor, así como hay planos de edificios. Solo quiero construir un hogar con Jack… solo quiero a Jack.

-La mitad del mismo, la que te entregue…- respondo sonriendo mientras acaricio su pecho.

Dios! Me sentí mal conmigo misma de sentir tan bien tocarlo. Fue una descarga eléctrica volver a sentir su piel cálida bajo mis dedos; seguramente me moje. Pero no es el momento, no es el lugar. Quiero su amor, no su pasión… y debo saber si tome la decisión correcta. Ya le entregue la mitad de mi corazón, la pregunta es ¿Me dará la mitad del suyo como prometió?

-Tu corazón…- repite atónito ¿La idea es tan difícil? La ecuación es simple, pues el tenia ningún corazón, y yo uno perfectamente sano… uno que crece gracias a él. El resultado es el que ahora me preocupa.

Jack me enseñó a aceptarme, tal como soy. Ya no huyo de mis gafas enormes, aunque convaleciente en una cama sin posibilidad de matar las horas siquiera practicando mis canciones, debo admitir que la elección fue un poco bajo presión; pero también me mostro aceptar mi propia belleza, no como un recurso o una obligación, sino como parte natural de mi misma. Soy lo que soy, y… por fin me siento cómoda con lo que soy. Con cada curva, con cada pliego, con cada sección; no para ser atractiva, sino para ser yo misma. Con cabello recogido, con gafas puestas, con ropa anticuada… sigo siendo yo, sigo siendo hermosa. No tengo nada que fingir. Aun así, sonrió aunque tengo ganas de llorar. Aunque nunca lo pensé, no es el reencuentro que esperaba.

-Es un gesto dulce- responde sin voltear a verme, con palabras neutras. No me está agradeciendo-. Y una decisión muy fuerte. No sé si lo merezco.

-No quería verte partir sin mí, no quería perderte cuando…- guardo silencio, titubeante ¿Es buena idea decirlo ahora? No sé si lo estoy presionando o aliviando, así que de cualquier forma lo dejo salir… no porque lo considere la mejor opción: es porque no puedo ocultarlo-. Ahora que te amo con todo mi ser…

-¿Pero qué significa esto para ti?- preguntó ignorando mi declaración. Me dolió ¿Por qué no podía simplemente estar tan feliz como yo lo estaba de verlo?

Entonces lo entendí; fue breve pero lo entendí. Yo estaba feliz porque la última vez que lo vi estaba por morir y ahora era un impertinente y vigoroso chico igual que siempre; del otro lado, seguramente solo podía ver mi convalecencia donde antes había júbilo y fuerza. Entendía eso ¿Pero era solamente su preocupación? ¿O acaso yo ya no era atractiva para él? Y de nuevo me sentí incomoda conmigo misma. Retire mis gafas, tratando de tomar valor.

-London me dijo que tenía consecuencias, unas que estuve dispuesta a pagar- declare con firmeza. Cosa curiosa, pues su figura se desdibujo.

-¿Qué consecuencias?

-La mitad de mi vida… sea lo que sea el número que eso signifique.

Jack se puso de pie de un salto y me miro. Me miro y me dejo. Retrocediendo se alejó de mí, y yo no tuve el atrevimiento de evitarlo; también fue un poco de amor propio. Ya había cedido demasiado en una sola conversación. Así que lo deje salir de la habitación, en silencio; me coloque las gafas para comprobar su ausencia, y solo entonces me puse a llorar.

Seguramente habló con London, estoy segura de ello, aunque no se lo mencione al hombre cuando ingreso a dejar mis alimentos. El resto del día tuve que soportar mis propias ideas en el silencio de mi habitación; salir ya no era cuestión de fortaleza física, sino de fortaleza emocional, y yo no la tenía. Le había entregado todo lo que tenía, no era yo la que había actuado mal… o sí? Quédate Jack, quédate y vuelve a mí…

Al día siguiente, a primera hora, el toquido de la puerta en mi habitación me despertó; no espero una respuesta, al tocar por tercera vez. La verdad es que no sabía que decir. Ingreso ojeroso, nervioso y despeinado… pero sonriendo; una sonrisa que me hizo sonreír de vuelta con esperanza. Ojala no estuviera equivocada.

-Lo de ayer… fue una noticia demasiado increíble.

-Increíble, en efecto- admití con alegría-. No creí que pudiera salvarte de una muerte segura; la ciencia es increíble.

-London, más que nada.

-Los Jacks son increíbles- le sonrió con extrema dulzura e incluso le dedico una mirada coqueta. No lo pienso, no hay intensión oculta. Solo quiero hacerlo-. Tú lo eres.

-He sido un niño enfermizo, un joven imprudente y un adulto insensible- declara dando un par de pasos al frente, con las manos en su espalda-. Ninguna opción es muy atractiva.

-Lo eres para mí, sin pretensiones falsas- respondo tratando de ser dulce-. Como la lluvia: claro y limpio.

-Pensé que no te gustaba la lluvia.

-Mojarse no, pero el sonido que hace sí.

-Puede que solo sea ruido lo que llegue darte.

-Mójame entonces- declaró acomodando mis gafas-. Puede que aprenda cosas nuevas que me gusten.

Se acerca a mí, lentamente, pero el tiempo se congela. No existe nada más que la determinación brillando en sus ojos, estrellas puedo ver, y de pronto me perdí… Me acaricia la mejilla con su mano, creo que con la intención de quitarme las gafas, pero no lo hace. En su lugar une sus labios con los míos en un movimiento suave. Besarlo hace florecer de nuevo mis sentimientos, lo que tanto tiempo llevo anhelando y deseando; en un dulce sueño del que no quisiera despertar. No es como lo recordaba, es mejor aún… mi rostro seguramente enrojece, mis manos las siento temblar, y otras partes de mi cuerpo que prefiero no describirlas reaccionan a su vez. Es más intenso, más real, más hermoso aun… tal vez es su forma de besar, tal vez… es que ahora nuestros corazones están mas conectados.

-Extrañare un poco confundir tu corazón con la lluvia- declaró al terminar el beso, acariciando su pecho ahora plano.

-Estoy mejor sin el…- declara acercándose más.

Sus manos bajaron de mis mejillas a mi cuello, pero no se detuvieron ahí. Qué bueno que no lo hicieron.

-Me has entregado mucho- declara viéndome a los ojos- ¿Qué tan egoísta soy de decir que espero aún más?

-Eso depende de lo que estés dispuesto a dar.

-Daria una vida.

-Esa ya la diste- replique a manera de burla.

La primera vez que hacia una broma tan pesada; se sintió bien debo admitir, aunque el pareció confundido unos segundos. Lo había desarmado; tampoco podía decir "mi corazón" porque ya no lo tenía, era yo quien le había dado la mitad del mío, para ahora latir al unísono. Vamos, Jack, mi impertinente chico y amo de la improvisación, no me falles ahora.

-Te daré todo lo hermoso que pueda crear- declara con firmeza, casi más de la que hubiera gustado, pero sin dejar de sonar dulce. Es un tonto. Es mi tonto-. Siempre has sido mi inspiración y la fuerza para seguir avanzando.

-¿Avanzando sin meta?

-Tú eres mi meta.

-¿Qué harás si ya me has alcanzado?

-En eso te equivocas, pues como la estrella que eres no dejas de brillar- responde bajando su mano a mi cintura-. Espero brillar con la misma fuerza.

-Me gusta como brillas.

-No sé a dónde voy.

-Quédate a mi lado, y averigüémoslo juntos.

No sé cómo diablos, pero me ha quitado mi blusa y el camisón. Y sus manos no parecen querer detenerse ahí ¿Cómo puede mantenerme hipnotizada en sus ojos, casi melancólicos, mientras disfruta de mi cuerpo con lujuria y descaro? Esa es una habilidad única, mi querido Jack; de esas que saben mejor sabiendo que solo la usaras conmigo. Tal vez yo también soy bastante egoísta, pues no te pienso compartir… y es un defecto que no pienso cambiar.

Me besa, lo beso. Y pronto me recuesta en la cama con suavidad. Estoy convaleciente, el también; y me importa una mierda. Tal vez cuando nuestros cuerpos sean uno, nuestro corazón vuelvan a latir como uno solo, con fuerza, pasión, ritmo y empeño… tal vez entonces seremos uno solo mas literalmente de lo que cualquier otra pareja podría ser. La idea me hace sonreír, entre lo tétrico y lo romántico, pero no la comparto con Jack.

-¿Se acerca una tormenta?- pregunto con inocencia, recordando aquel ya lejano día de nuestro primer encuentro. Uno que siempre vivirá con fuego en mi corazón- ¿Una tormenta eléctrica?

-Una tormenta eléctrica- aprieta con fuerza mi clítoris con sus suaves dedos.

Maldito, sí que cumple sus palabras. Me hubiera reído si el roce no me hubiera hecho soltar un gemido para nada ahogado. Si, una tormenta eléctrica se acerca.

Mis piernas se alzan, mis bragas se pierden en algún punto de la habitación, impulsadas por sus manos que tiernamente acarician mis piernas; su solo tacto me pone húmeda… más aún. Con mis senos juega, disfrutando de observar mi cuerpo juvenil, mi pasión eterna y mi renovado cariño. Sus labios se encuentran con los míos, y lo enredo con mis dedos en su espalda; me dice que le gustan ¿Mis dedos o las enredaderas? Después agrega que lo extrañó. Embustero, estuviste apenas un día sin mí pues el tiempo sin consciencia no cuenta; yo fui quien te extraño. Pero me gustan sus palabras… me gusta todo de él, incluso su cabello rebelde y la forma en la que me toma. Me gusta que sus ojos brillen con lujuria, con deseo, con cariño… Y cuando sus labios resbalan por mis piernas alzadas y bajan entre mis muslos, ese es el momento cuando me vuelvo loca.

Suelto el primer gemido cuando sus labios se encuentran con los míos… con los más húmedos, quiero decir. Toda mi piel se eriza, y mi cuerpo florece; y él se hunde en mi más sensible y delicada flor. Juega con los pétalos de mi intimidad, pero no es una abeja sino un hábil jardinero; trabaja y cuida bien de un proyecto del que pretender adueñarse ¡Oh, mi dulce Jack! ¡Soy tierra fértil para tu lujuria y tu pasión! ¡Recibiré todo lo que quieras darme de la forma que te atrevas a dármelo! Siembra en mi tu semilla, la exquisita marca de tu pertenencia ¡Hazme tuya de una vez!

Encajo mis dedos en su nuca, lo jalo hacia mi… mis piernas se enredan en su cuello, por detrás de su espalda. Mis ojos apenas dan una breve mirada para ver como tironea con los ojos cerrados con sus labios los míos, antes de hundirse de nuevo entre mis piernas y lamer mi clítoris. Me hace correrme con un intenso grito… y el maldito sigue lamiéndome toda! Su nariz empuja mi clítoris, mientras su lengua me penetra… ¡Que exquisita sensación! ¡No recuerdo que haya sido tan atrevido anteriormente! Carajo, no puedo recordar nada. No puedo pensar nada. Puedo gemir, eso está dentro de mis posibilidades. Aprieto mis senos y lo hago.

Me hace llegar una segunda vez al orgasmo ¿A los segundos? ¿A los minutos? Fue una dulce tortura estar sensible y ser estimulada, que no estoy segura de que fue lo que sucedió con exactitud. Ahora lo tengo frente a mí, con su rostro brillando de sudor y de mi néctar. Quisiera que ahí también se encontrara tu jugo, para poder saborear todo en el conjunto; lo jalo hacia mí y lo beso apasionadamente, saboreándome en sus labios y sintiendo como me embiste con premura y pasión; como me penetra de golpe ¡Oh, Jack, no podría estar más mojada y lista para recibirte! Es una penetración limpia… por decirlo de una forma. Llega hasta lo más profundo de mí, de una sola embestida, y me abraza con fuerza. No deja de besarme con dulzura, pero me deja claro que los permisos se han acabado. Ya no me deja llevar el control de la situación, y me somete con tiernas caricias pero mano firme: baja mis manos, abre mis muslos, alza mis piernas, estruja mis senos, empuja mi cabeza, levanta mis nalgas, las cuales aprieta, separa, estruja… mete un dedo en mi ano, lubricado por mi propio néctar que escurre en abundancia por la tremenda cogida que me está brindando, por todo el placer que mi cuerpo no es capaz de disimular; esto último me incomoda, es extraño. Me hace suya a su entera satisfacción; soy solo una muñeca a la que toma a su antojo… y con todo el bendito placer que me recorre, sería incapaz de darle siquiera una sola indicación. Mis manos apenas si pueden reposar en su varonil pectoral.

¡Oh, Jack, mí querido Jack! ¿Siempre has sido tan apasionado o es que nuestro corazón hace nuestra unión más íntima que otras veces? No puedo recordar una sola vez en que fueras tan atrevido, y aunque sueles llevar el ritmo, tal vez sea la primera vez que me entrego tan enteramente a ti ¿Es que tú también te estas entregando distinto? Yo lo siento así ¿Y tú sí? Levanta mi cabeza con delicadeza, y reposa sus labios en mi oreja derecha.

-Soy tuyo, y nunca te dejare…- susurra gimiendo de placer, gimiendo con descaro. Suele aguantarse esos ruidos, hacerlos lo más bajo que le es posible… y el cambio me excita. Me hace correrme por tercera vez y gritar su nombre… gritar su nombre y pedirle que no pare, que no se detenga ¡Que no se atreva a detenerse sin correrse dentro de mí!

Me siento llena de lujuria, de pasión, llena de Jack, que me embiste una y otra vez, cada vez más fuerte, cada vez más profundo; me toma de una forma tan impertinente pero tan natural, que no tengo queja alguna. Entra, es mío; sale, soy suya. Lo atrapo, me atrapa. Se entrega, me entrego. Tic, toc. Es la danza interminable del amor, un amor más intenso, más sincero, más exquisito, más natural de lo que nunca antes sentí. Somos como una sola máquina de carne, pues encajamos a la perfección ¡Me encanta como se encaja en mí! ¡No huyas, no escapes! ¡Quédate dentro de mí! ¿Esta es la verdadera mecánica del amor? Solo contigo lo quiero averiguar…

Pero no somos tan mecánicos, aun con lo bien que encajamos. Suelta un largo gemido, y un inmenso chorro de su semilla en mi interior. Si, para su cuerpo fue casi una semana sin verme… ¡Y de qué manera lo demuestra! Sentirlo correrse en mi interior es demasiado excitante, demasiado cálido y hermoso para no llegar a un orgasmo más ¡Ya no me importa cuántos van! Me importa que este último… lo tengo con él. Nos corremos juntos. Llegamos al clímax siendo uno solo y gimiendo al mismo tiempo el nombre del otro. Que delicioso orgasmo.

Acaricia mi cabello y me hace abrir los ojos para verlo fijamente, bañado en sudor. Siento su pecho contra mis senos; y nuestro corazón latir al mismo ritmo, acelerado pero poderoso. Su mirada es tierna y dulce, no tan embelesada como siempre, pero aun así cautivadora.

-Una tormenta eléctrica…- susurra casi sin aliento. Y ambos reímos.

London me lo advirtió. Si una mujer llega normalmente a los setenta años, solo llegaría a los treinta y cinco aproximadamente con la mitad de mi corazón; me quedaban menos de veinte años por delante ahora entre los brazos de mi amado. Oh, querido Jack, que un solo día a tu lado estaría dispuesta a recibir antes de morir ¡No te volveré a perder!

-No te volveré a perder- declara Jack, sobresaltándome un poco, siendo sincera. Acaricia mi mejilla y besa mi frente con dulzura-. Te amo…

Es la última palabra que pronuncia; no necesito ninguna más, pues es la que venía esperando. Tome la decisión correcta. Es mío. Y él me hace suya… toda la mañana, toda la tarde, toda la noche. Toda la vida…


Corenote:

Dedicado especialmente para Nime de Oro con mucho cariño, y un terrible atraso de un año entero. Aun así, no creo que me hubiera quedado tan bien de haberlo escrito antes de esto; la inspiración que llego fue imprevista y poderosa. Espero lo disfrutes, que lo disfrutes mucho y que te guste…

Así mismo, espero que mis demás lectores les haya gustado y me regalen un comentario. Les recuerdo que será una historia breve, pero igualmente espero la disfruten ampliamente a aquellos que conozcan esta gran obra de arte. Saludos y hasta el próximo y último capítulo!