Bueno, luego de varios meses traigo la continuación de esta historia tan diferente a las que acostumbro escribir, espero les guste el capitulo así como recuerdo que a mí me gusto escribirlo, este fue parte de uno de los tantos arranques de inspiración donde lograba escribir tres o cuatro capítulos seguidos! Así que… A disfrutar!

Ahhhh… Naruto y los demás son de Kishimoto! Ya ni sé que fue de esa historia totalmente recargada y comercial en la que termino convirtiéndose así que yo seguiré por siempre con mi pareja! VIVA EL SASUHINA!

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Cap. XXI. Una Misión Contra el Destino.

Dejo a un lado los palillos sintiendo la comida revolverse en su estomago, suspiro por lo debajo viendo de reojo a su hermana menor que parecía incomoda en su posición, enderezo un poco su cuerpo sintiéndolo totalmente agarrotado y la pesada seda rozar bruscamente su pálida piel.

-Hinata-chan estas muy silenciosa- Una aguda voz a su lado erizo su piel haciendo que su mirada perlada se encontrara con una achocolatada que parecía analizarla intensamente.

-Estoy sorprendida todavía- Admitió intentando sonreír, escucho un bufido cansado salir de los labios de la mujer y la miro intentando entender que era lo que había molestado a su interlocutora. –Sucede algo?- Interrogo viendo como la castaña negaba lentamente y apoyaba uno de sus codos en la oscura madera dejando su rostro totalmente hacia ella.

-Solo me sorprende tu comportamiento- Confeso sonriendo con cierta tristeza en sus facciones. –No pensé que todavía hubiera una familia que realizara tales regalos- El chocolate de su mirada brillo haciendo que su cuerpo se congelara ante el comentario.

-Somos Hyuuga, así me educaron Tenten-san- Dijo haciéndose consciente de que varias miradas se habían centrado discretamente en la conversación que ella estaba teniendo, su cuerpo tembló obligándola a bajar dos tonos su suave voz. –Además es un honor que haya aceptado mi regalo- Continuo con dificultad manteniendo a duras penas la mirada con aquella astuta mujer.

-Igualmente tu rostro no ha perdido ni un poco de la belleza que tanto proclama Hiashi-sama- Halago ampliando un poco su sonrisa y estirándose en su lugar se aparto para que otros ojos perlados la miraran con curiosidad.

Aparto su rostro con rapidez apretando sus manos sobre su regazo haciéndose consciente de las conversaciones que flotaban a su alrededor, podía sentir todavía el malestar de su cuerpo adolorido y la ligereza que poseía haber perdido una de las cosas que había mantenido casi intacta desde su infancia.

-Hiashi-sama si me permite- La aguda voz de la mujer a su lado la hizo brincar levantando su mirada de golpe centrándola irremediablemente en el nombrado, viendo como el feudal asentía una sola vez. –Quisiera contemplar de cerca el santuario que poseen.. Neji-san me ha dicho que la que mejor lo conoce es Hinata-chan- Sonrió neutralmente sin separar sus ojos de los del Hyuuga mayor.

-Porque desea ir en este momento?- Soltó ácidamente manteniendo su rostro sin expresiones, la castaña suspiro y se relajo un poco en su posición dispuesta a ponerse de pie en cualquier momento.

-Es inoportuno lo sé- Admitió moviendo la pesada seda a su alrededor acomodando discretamente sus piernas para ponerse de pie en el siguiente minuto. –Demo me parece que estaré ocupada a partir de mañana y no podre presentar mis respetos como realmente deseo hacerlo- Explico desviando su mirada del mayor para ver al que seria su esposo en pocos días.

-No creo que nuestros invitados tengan inconveniente con que Hinata se vaya un poco antes- Hablo pausadamente el castaño viendo como su prometida le dedicaba una pequeña sonrisa complacida por su aceptación.

-No hay problema llegamos de un viaje largo y quisiera descansar- La suave y grave voz del prometido de la Hyuuga atrajo la atención de todos los presentes haciendo sentir más insegura a la aludida.

-Otosan…- Murmuro por lo debajo sin atreverse a mirar a su progenitor, podía sentir la mirada de sus acompañantes centrarse en su pequeño cuerpo haciéndola sentir más torpe que de costumbre.

-Acompaña a Tenten, Hinata- Hablo roncamente sin apartar la mirada de su comida, su grave tono atravesó su pequeño cuerpo haciéndolo temblar dificultándole la capacidad de moverse con rapidez.

-Neji-san me ha comentado que eres la única que tiene unos rasgos casi idénticos a los de su Okasan- Siguió hablando la castaña que ya se había colocado de pie y la miraba enigmáticamente desde la entrada del comedor principal.

-Neji-oniisan siempre ha exagerado- Agrego muy bajo al tiempo que su cuerpo se movía torpemente entre los presentes hasta quedar junto a la mujer que solo asintió y desvió su mirada hacia el shoji que se abrió pesadamente, más lento de lo que usualmente era.

Vio como la castaña avanzo con seguridad creando un murmullo a su paso, su pesada y brillante seda bailaba a su alrededor enmarcando su bien proporcionado cuerpo haciendo que la ojiblanca se sintiera cada vez más miserable por tenerla justamente a ella de acompañante.

El viento bailaba lánguidamente a su alrededor, llevando ráfagas frías contra su piel expuesta, empeorando las marcas que sabia se habían formado bajo esa esplendida y brillante seda que ahora aborrecía con todo su ser.

"No puedo… No puedo más con todo esto" Reflexiono sintiendo como sus ojos se cristalizaban, un jadeo intento escapar de sus rosados labios aturdiéndola haciendo más pesada la presencia del metal que se ocultaba entre las frías vueltas de su obi.

-No deberías dejar que el te vea así- Las suaves palabras de la que era su acompañante la sorprendieron haciendo que su mirada nublada se encontrara con esos ojos achocolatados que ahora brillaban con cierta molestia. –El sabe el poder que tiene sobre ti por eso lo sigue haciendo- Continuo hablando deteniendo su marcha en medio de uno de los jardines de la gran mansión.

-Gomen no… No entiendo lo que dice Tenten-san- Susurro sintiendo el miedo pesar en su pecho, los ojos brillaron con más fuerza obligándola a contener el aliento, sintiendo por primera vez la inmensidad del feudo donde vivía.

-Hiashi-sama…- Murmuro sin siquiera despegar sus blancos dientes viendo como el pequeño cuerpo de la Hyuuga retrocedía hasta quedar apoyada totalmente en una de las columnas de brillante madera. –No fui la única que se dio cuenta demo… Es todo esto por tu gua…-

-Iie!- Soltó cortando la palabra antes de que su acompañante terminara la frase, podía sentir el terror correr frío por sus venas de solo pensar que alguien más se diera cuenta de aquello, que la familia de su prometido siquiera imaginara algo similar. –Onegai no… No sucede nada- Intento agregar restándole importancia al camino que parecía quería recorrer aquella castaña y que ella no le permitiría transitar.

-Vaya…- Dijo sonriendo de lado y cruzando sus delgados brazos frente a su cuerpo, pudo sentir el miedo que bailaba alrededor de aquella pequeña mujer, era realmente algo digno de ver, educada con lo mejor para que obtuviera lo mejor y ahí estaba, temblando por la simple mención de alguien que debía vivir para hacer todo lo que a ella y a su familia se le antojara.

-Mi Okasan le gustaba mucho este jardín…- Empezó a hablar intentando relajar su cuerpo, estaba consciente de que había más de una mirada en ella, y que aquellos pasillos aparentemente desiertos estaban llenos de vigilantes, dispuestos a cualquier cosa por obtener el agrado de su padre. –Por eso el santuario fue colocado en estas habitaciones, para que pudiera sentir la primavera- Continuo moviéndose con rigidez hasta quedar delante de la castaña que en un fluido movimiento llego hasta su lado ignorando totalmente cada una de sus palabras.

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La oscuridad tomaba los días cada vez más temprano, junto al frio que corría veloz entre los pasillos indicando así la cercanía con el invierno, la estación mas melancólica del año, suspiro con pesadez y golpeo nuevamente aquella habitación, no había ninguna luz en su interior pero sabía que no estaba desocupada como quería hacer creer.

-Vamos… No seas así- Se quejo por lo debajo volviendo a golpear sintiendo como sus dedos se acalambraban por tener tanto tiempo sujeta aquella bandeja, el eco de sus golpes en el interior de la habitación era lo único que obtenía como respuesta. –Demasiado terco- Admitió para sí golpeando por cuarta vez ya sin ningún rastro de delicadeza, la fría brisa de la noche bailo entre sus ropas refrescando así el mal humor que amenazaba con atacarla.

-No te rendirás verdad?- La gutural voz llego hasta ella mucho antes de que el shoji se deslizara un poco apenas dejando a la vista su oscura e inexpresiva mirada. –No deberías estar preocupándote por otras cosas?- Dijo sarcásticamente viendo como la mujer fruncía el ceño y en un rápido pero predecible movimiento deslizo totalmente el shoji para darle paso al interior de aquel oscuro lugar.

-Si piensas que encerrarte aquí solucionara algo entonces no eres tan brillante como le haces creer a todo el mundo- Se quejo colocando la pesada bandeja en una de las mesas más cercanas a su posición. –Que crees que estás haciendo?- Interrogo enfrentando su frustrada mirada a una que nuevamente no quería darle ninguna clase de pista de lo que realmente pasaba por la mente de aquel hombre.

-No sé qué es lo que quieres saber- Admitió restándole importancia al comportamiento casi histérico de la mujer que estaba frente a él. –Vete de una vez- Agrego un tanto arisco viendo de reojo como las facciones de la mujer se relajaron dejando claro que realmente no comprendía nada de lo que estaba haciendo.

-Ella realmente te ama Sasuke-kun- Su voz bajo dos tonos siendo casi un susurro lo que escapo de su boca. –Al punto que me preocupa lo que vaya a hacer para…-

-Urusei- Gruño clavando su furiosa mirada en la rubia que se quedo boquiabierta sin poder terminar su frase. –No puedo verla, Hiashi-sama le hará algo peor si vuelvo a estar cerca de ella o es que acaso no lo entiendes?-

-Lo entiendo mejor que tu- Confeso sin separar su mirada azulina de esa mirada furiosa que pareció no comprender del todo lo que le estaba diciendo. –Ella realmente te ama- Repitió avanzando dos pasos hacia el hombre sintiendo como este se tensaba a la cercanía. –Por eso lo hizo, por eso está en esa cena, por tu seguridad se casaría mañana mismo si pudiera comprar con eso tu libertad- Hablo con rapidez intentando descifrar lo que sus palabras estaban causando en el hombre.

-Lo sé- Admitió apretando los puños a cada lado de su cuerpo, tenia horas intentando deshacerse de lo que la heredera había empezado a causar en el pero a cada minuto que pasaba la incomodidad se hacía mas y mas pesada en su interior.

-Porque entonces no lo entiendes?- Interrogo sin comprender el comportamiento del pelinegro, lo vio girarse con lentitud hacia la puerta y apoyarse en el marco del shoji mirando mas allá de lo que sus inexpertos ojos podrían llegar.

-Porque lo entiendo es que no debo volver a acercarme a ella- Concluyo sintiendo como el ambiente se llenaba lentamente con la refrescante fragancia a lavanda, el tenue pero persistente aroma no desaparecía incluso con las horas que había pasado lejos de ella, ese delicado aroma bailaba sobre su piel burlándose de la decisión que había tomado por el bien de la Hyuuga.

Ino contuvo la respiración cortando la frase que pensaba pronunciar, entendió por primera vez cual era la verdadera naturaleza de aquel hombre, el frio nocturno corrió por su rostro amenazando con cortarlo justo como la mirada que ahora la estaba atravesando intensamente, admirando una resolución que sabia podía ser un suicidio.

-No hagas ninguna insensatez- Pronuncio muy bajito empezando a caminar hacia el exterior del pasillo, sintió entonces su corazón golpear con fuerza sus costillas recordándole lo nerviosa que había estado horas antes y como la mirada de la Hyuuga mayor brillaba con algo muy similar a lo que podía entender ahora en la mirada del pelinegro.

-Ocúpate de tus asuntos Ino- Dijo por lo debajo viendo como la rubia se giraba un poco para verlo y asentir con desgana, la noche brillaba detrás de ella haciendo bailar las estrellas del firmamento a cada movimiento que el viento daba a la pesada yukata que envolvía aquel delgado cuerpo.

La luz de luna iluminaba tenuemente cada rincón del espacioso jardín, la brisa bailaba con la copa de los arboles ya desnudos para el invierno venidero, pocas luces amarillentas brillaban en los pasillos más cercanos anunciando la presencia de sus intrusos en una situación que no les beneficiaria de ninguna manera pero que les causaba igual cierta curiosidad.

Retrocedió lo suficiente para encerrarse nuevamente en la habitación, una que no era suya y que luego de que el faltara seria para alguien más, dio un rápido vistazo por cada mueble que estaba perfectamente colocado, en el mismo lugar que el resto de las habitaciones de los guerreros, suficiente espacio para las armas que se suponía debían usar para defender aquel feudo, a sus dueños y a ella, suficientes soldados para protegerla del exterior, ninguno para defenderla de sí misma.

-Kuso Hinata- Gruño avanzando con pesadez hacia donde se encontraba la bandeja con la cena que le había llevado la rubia momentos antes, cada lazo era protegido de manera diferente pero, quien podría protegerla si eran esos mismos lazos los que ahora cortaban sin piedad esa nívea piel, sacando de a poco la inocencia que había logrado sobrevivir a ese frio y engreído destino que rodeaba firmemente a los dueños de aquella mansión, siendo una maldición para la ojiblanca.

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Giro una vez más sobre su cuerpo sintiéndose extraña entre aquellas sabanas, cerró los ojos intentando una vez más caer en la inconsciencia que la había eludido durante horas, se sentó con pesadez rindiéndose por fin a una noche sin sueño, una noche sola en su habitación.

"Por Kami" Se dijo al darse cuenta que la incomodidad que sentía no era por la sensibilidad de su piel por el maltrato que había recibido, ni a la ausencia de su largo y suave cabello, se debía a que se encontraba totalmente sola entre aquellas paredes, recluida a un encierro voluntario por evitar su temor mas grande.

Su cuerpo vibro obligándola a enderezarse en su posición, sintiendo entre sus sabanas el frio metal que ella misma había escondido, busco a ciegas aquella frialdad enrollando sus dedos al dar con su fresca empuñadura, su corazón salto contra sus costillas al tiempo que el metal brillaba en medio de su oscuridad.

-No dolerá demasiado…- Murmuro para sí paseando sus dedos por la delgada hoja de esa pequeña pero peligrosa cuchilla, una que había logrado retener sin que nadie se percatara de su ausencia, sin que nadie siquiera pensara que ella tendría ese valor.

Cerro los ojos con fuerza al tiempo que apretaba sus labios conteniendo un grito que todavía no se había producido, sus manos temblorosas se aferraron al mango de aquel pequeño objeto sintiendo como sus uñas se clavaban en sus palmas dándole una idea de cómo sería la siguiente sensación.

-Que haces?- La gutural voz frente a su cuerpo la hizo abrir los ojos de golpe haciendo que la pequeña cuchilla cayera sin ningún cuidado entre sus sabanas, gruño al encontrar su mirada con una perlada que estaba totalmente opaca, el miedo se reflejo en sus facciones inmediatamente haciendo que un ligero rosado cubriera su piel.

-Sasuke…- Murmuro con calma sintiendo su corazón chocar contra las costillas, se movió sin cuidado logrando apoyar su frente en el cálido pecho del pelinegro, un quejido escapo involuntariamente de su boca mientras las lagrimas empezaban a escapar.

Su cuerpo se congelo al sentir el cálido líquido empezar a bajar lentamente por su piel, dibujo entre las sombras el pequeño cuerpo asustado de la mujer y una oleada de calor corrió por su sangre obligándolo a gruñir.

-Que pensabas hacer?- Hablo muy bajo acercándose al largo cuello de la mujer, la sintió suspirar contra su piel y con calma la vio separarse unos pocos centímetros de sí mismo, sus ojos brillaron en la oscuridad mostrando el dolor que habitaba en aquella delicada alma.

-No lo soporto más- Confeso sin separar sus ojos de unos oscuros que habían aprendido a leerla completamente. –Nunca quise algo como esto, nunca quise que pasara así… Nunca quise ser una Hyuuga- Sollozo mordiéndose el labio inferior para evitar que sus lamentos se hicieran más sonoros, el miedo volvió a cubrirla haciendo que sus lagrimas fluyeran más de prisa, bajo su mirada empezando a limpiarlas lo mejor que sus torpes manos le permitían.

-Que querías que pasara?- La pregunta escapo sin pensarla, vio como el pequeño cuerpo detenía por un segundo su acción y luego con nerviosismo los ojos perlados volvieron a buscar su mirada, reflejando algo que no pudo leer, un sentimiento que era un recuerdo nebuloso entre sus memorias infantiles, algo que el mismo se había negado desde que piso tierras extranjeras.

-No quería causarte molestias- Murmuro sintiendo el calor cubrir débilmente sus mejillas. –No debí aceptar el cambio de guardián, solo empeore todo demo… Demo.. Quería.. Quise ser egoísta.. Solo una vez- Tartamudeo intentando mantener la mirada con el pelinegro, su vista se nublo y solo pudo frotar sus ojos con brusquedad cortando las lagrimas que aun no habían nacido de sus perlados ojos.

-Baka…- Dijo por lo debajo acariciando lentamente el suave y ahora corto cabello de la Hyuuga, sintió como su propio cuerpo se relajaba al contacto con aquella mujer. –Solo no hagas ninguna estupidez- Ordeno obligándola a subir su mirada, leyó en ellos incomprensión y con un suspiro agotado se relajo sentándose totalmente en el futon de la Hyuuga.

-Otosan lo sabe, te dio a Sakura como ayudante… Me quito a Ino-chan- Empezó a hablar nerviosa acomodándose entre las piernas del pelinegro sintiendo el calor del cuerpo frente a ella querer relajarla. –Se que no nos dejara estar solos otra vez… No quiero que te haga daño…-

-No lo hará- Corto de golpe viendo como la sorpresa tomaba las delicadas facciones de la ojiblanca. –La boda de Neji-sama está demasiado cerca como para que planee hacer algo inmediato- Explico sin separar sus ojos de la mujer, la vio asentir dudosa al tiempo que desviaba su mirada hacia la entrada de su habitación.

-Es algo momentáneo, luego de eso podría…- Se corto negando débilmente y cerró los ojos luchando por dejar a raya aquel temor que solo podía sentir al pensar que algo malo pasara con el pelinegro.

-Me dará tiempo de volver…- Confeso viendo como la mujer clavaba su mirada en el aterrada. -Es la única solución- Admitió sintiendo las pequeñas y suaves manos de Hinata tomar su rostro obligándolo a mantener su mirada.

-Volver?- Repitió con temor viendo como el pelinegro asentía pesadamente. –No puedes, Otosan te desterrara, hará que te busquen… Podría matarte- Hablo nerviosamente viendo como las facciones del Uchiha se mantenían impasibles.

-No podrá llegar a mi- Aseguro atrapando las manos de la mujer apretándolas mas contra su piel, vio la confusión reflejarse en las bellas facciones de la heredera y acepto para sí sensaciones que prefería no tener que explicar. –Mantente a salvo hasta entonces- Ordeno acercando su rostro al de la ojiblanca viendo con diversión como su rostro se tornaba a cada segundo más rojo.

-Te iras hoy?- Su voz sonó muy baja sintiendo el fresco aliento del pelinegro chocar contra su rostro, lo vio sonreír de medio lado y negar lentamente.

-Esta noche no- Aseguro acercándose deliberadamente lento al rostro de la ojiblanca, la satisfacción corrió por su cuerpo al ver su rostro totalmente rojo, vio sus rosados labios abrirse un poco y su respiración se volvió irregular justo cuando hizo contacto con ella conteniendo un suspiro de placer.

Enrollo sus manos en la nuca del pelinegro dejándose arrastrar hasta quedar semiacostada, el cuerpo cálido del pelinegro se pego totalmente a ella haciéndola jadear entre besos mientras sentía las grandes manos del hombre empezar a pasear entre su cadera y piernas encendiendo el deseo que pensaba no volvería a sentir.

Gruño contra la pequeña boca de la mujer al tiempo que con un brusco movimiento soltaba la yukata transparente que cubría escasamente aquel perfecto cuerpo, la sintió suspirar quedamente contra su cuello justo cuando la acostaba totalmente sobre el futon.

Gimió al ver como los ojos del Uchiha brillaron llenos de deseo por ella, su corazón golpeo contra sus costillas al verlo sonreír al tiempo que empezaba a soltar la haori, mordió su labio inferior cerrando los ojos justo cuando sus dedos empezaron a marcar un lánguido camino por su tersa piel.

La suave y pálida piel de la ojiblanca se erizaba a cada toque que el realizaba, sus dedos cobraron vida propia al llegar a sus grandes senos empezando a masajearlos justo cuando volvía a encontrar su boca con la pequeña de la mujer sintiendo como aquellas suaves manos empezaban a marcar un camino irregular en su espalda encendiéndolo totalmente.

-Sasuke…- Gimió muy bajito cuando su boca fue liberada, cerró los ojos con fuerza al sentir como fugaces besos marcaban su piel, sintió su deseo arremolinarse en su bajo vientre justo cuando la boca del pelinegro atrapo uno de sus pezones al tiempo que entraba totalmente en ella.

-Deliciosa- Gruño entre dientes sin despegar sus labios del rosado pezón de la ojiblanca empezando a embestirla suavemente, disfrutando de las sensaciones que aquella pequeña mujer le brindaba, su cuerpo se adaptaba perfectamente al suyo y con esa idea empujo hundiéndose totalmente en ella llenándose de satisfacción al escucharla jadear con fuerza.

Dejo caer sus manos a cada lado de su cabeza, su cuerpo vibraba con fuerza a cada empuje que recibía del pelinegro, podía sentir el ronroneo de satisfacción del hombre contra sus senos nublando totalmente su raciocinio, suspiro justo cuando él se levantaba toda la extensión de sus brazos para empezar a embestirla con más fuerza.

Apretó sus dientes intentando no dejar escapar ni un solo sonido llenándose con la imagen de la ojiblanca retorciéndose bajo su cuerpo llena de placer, la escuchaba jadear muy bajo susurrando quedamente su nombre, la tomo de la nuca y la obligo a llegar hasta su pecho sin salirse totalmente de ella.

-Te extrañare- Soltó al encontrar su mirada con los ojos negros en los que por primera vez podía ver algún rastro de sentimiento, apretó sus dientes al sentirlo hundirse totalmente en ella llegando a su punto más sensible.

Trago grueso al ver como el amor de aquella mujer escapaba con vehemencia por sus perlados ojos, atrapo sus caderas obligándola a sentarse totalmente en su miembro escuchándola gemir un poco más fuerte, marco un ritmo regular perdiéndose en el aroma que se desprendía de aquella pálida piel.

La presión en su bajo vientre empezó a hacerse insoportable y su cuerpo empezó a moverse con más fuerza contra el del pelinegro, dejo de apoyarse en sus manos para enrollarlas en el cuello del hombre apretando sus grandes senos contra el pecho caliente del Uchiha escuchándolo gruñir contra su piel, haciendo más sonoros sus gemidos.

-Urusei…- Murmuro contra la suave piel que vibro a sus palabras, mordió con fuerza el nacimiento de sus senos llenando sus sentidos con los irregulares jadeos de la mujer hundiéndose con una sola estocada en ella, una de sus manos se detuvo en la baja espalda de la ojiblanca para presionar aun mas su intimidad contra él, gruñendo al sentir la humedad que empezaba a empaparlo todo.

Sin pensarlo enterró su rostro en el cuello del pelinegro y clavo sus dientes en aquella caliente piel escuchándolo jadear por la sorpresa, el deseo corrió veloz por su cuerpo empujándola a moverse más rápido contra el miembro del hombre, pasando su lengua por la marca roja que habían dejado sus blancos dientes en aquella piel.

Enrollo sus dedos en el sedoso cabello de la ojiblanca apartando su rostro para verla fijamente, vio los ojos perlados oscurecidos por el deseo desapareciendo totalmente todo a su alrededor, la embistió con fuerza todavía sin separar sus ojos de los de la mujer detallando cada expresión que se dibujaba en ese perfecto rostro.

-Mas Sasuke…- Jadeo entrecortadamente liberándose del agarre del pelinegro con brusquedad y empujo el cuerpo del hombre haciendo que quedara acostado en el futon, sonrió traviesamente al ver como la sorpresa se dibujaba en aquellas facciones masculinas.

-Muévete- Ordeno ronroneando tomando la cadera de la ojiblanca haciendo que el movimiento se volviera frenético mientras los gemidos empezaban a sonar con más fuerza en aquella habitación.

Instintivamente bajo su cara llegando al oído del hombre viendo como aquella piel se erizaba al sentir su aliento entrecortado contra ella, el calor exploto en su vientre haciéndola clavar sus dientes en la piel del hombre que gruño apretando con más fuerza sus manos en aquella pálida piel dejando que su clímax explotara junto con el de ella.

Su cuerpo se relajo al instante sin separarse todavía del pequeño cuerpo de la Hyuuga, su mente empezó a funcionar nuevamente obligándolo a sonreír de lado, la respiración entrecortada de la mujer contra su piel lo excito nuevamente pero sabía que no podía volver a poseer ese cuerpo, debía seguir el plan que había aparecido como la única solución a aquella situación unas horas antes.

-Duerme Hinata- Ordeno moviéndose un poco para dejar que el cuerpo de la ojiblanca cayera a su lado en el futon sintiendo como las suaves manos de la aludida se negaban a liberar su cuello. –Hazlo- Agrego liberándose con un poco mas de fuerza escuchándola gemir en reclamo.

-Cuando despierte no estarás- Murmuro buscando aquella mirada oscura que todavía parecía expresarle sin palabras sentimientos que ella no pensaba ver jamás en aquella mirada, suspiro tocando levemente el duro pecho del pelinegro.

-Es la única solución- Susurro a milímetros de los labios de la ojiblanca, la escucho suspirar resignada cortando el lánguido contacto que lo mantenía alerta, la vio relajarse totalmente en su posición, su piel brillaba intensamente a los rayos de luna que se colaban por los espacios del shoji, se detuvo en esa perlada mirada que empezaba a adormecerse lentamente.

Lo vio inclinarse sobre su cuerpo rozando fugazmente sus labios relajándola totalmente, el cansancio la lleno intentando mantenerse despierta pero sus ojos empezaban a cerrarse sin que ella pudiera detenerlos.

-Volveré por ti Hinata- Dijo todavía a milímetros de aquel rostro perfecto, sus espesas pestañas escondieron de el esos ojos expresivos y sin pensarlo demasiado apoyo su frente contra la de la pequeña mujer escuchándola suspirar entre sueños, bufo cansado y tomo la cobija para cubrir la desnudez de la ojiblanca.

Se puso de pie con un ágil movimiento, recogió rápidamente el kimono y la yukata de la ojiblanca colocándola a un lado del futon, amarro rápidamente su ropa dejando levemente abierta la haori y con pesadez empezó a caminar hacia la salida de aquella habitación que conocía de memoria.

-Baka…- Dijo apretando sus dientes al ver brillar intensamente el metal del pequeño cuchillo que sabia la Hyuuga hubiera usado para acabar con su vida, lo tomo rápidamente y en un prolijo movimiento salió del lugar, sintiendo contra su piel la fría brisa del amanecer renovando las energías que creyó perdidas.

Suspiro y estiro sus extremidades dejando que sus músculos se calentaran y con dos movimientos rápidos empezó a moverse sigilosamente por el amplio jardín del feudo Hyuuga, sabía que debía avanzar lo más que pudiera mientras el cielo se mantuviera oscuro, una vez que amaneciera estaba seguro le darían caza a su cabeza.

-Eres un teme…- Una grave voz apareció en el ambiente justo cuando había logrado cruzar el límite del feudo por la parte más espesa del bosque, su cuerpo se tenso obligándolo a detenerse en un medio salto hacia la copa de un frondoso árbol.

-Regresa- Soltó la orden sin girarse a ver al recién llegado, bufo hastiado al sentir como el cuerpo avanzo un salto hasta quedar justo detrás de él. –Naruto…- Continuo amenazante mirando de reojo la figura erguida de su amigo.

-No puedes irte así Sasuke- Intento razonar escuchando un gruñido salir guturalmente del fondo de su garganta. –Hinata-chan sufrirá teme- Agrego viendo como el cuerpo del pelinegro se tensaba, una corriente de aire helada choco contra ambos cuerpos llevando el ligero aroma a lavanda hasta sus sentidos.

-Debo hacer esto solo dobe- Dijo rindiéndose y girando su posición para ver fijamente al rubio que siempre había estado a su lado. –Necesito que la protejas mientras no estoy- Confeso apretando sus puños viendo como la sorpresa se instalaba en las facciones del rubio.

-Demo…- Corto su queja al escuchar nuevamente un gruñido amenazarlo de mantener la distancia. –Siempre hemos estado juntos teme- Dijo resignándose a la petición del pelinegro.

-Por eso no puedo confiar en dejarla totalmente sola- Volvió a hablar ahora con su tono serio cruzándose de brazos al ver la frustración adornar el siempre alegre rostro del rubio, recordó fugazmente la situación de la rubia que había sido incondicional para ambos. –Saca a Ino de la mansión- Ordeno viendo como el rubio se turbo en su posición.

Naruto iba a refutar pero el aroma a amanecer empezó a llegar a sus sentidos y dando un asentimiento se giro dándole la espalda al pelinegro y regresando sobre sus pasos a la mansión Hyuuga, soltó el aliento contenido al sentir como la presencia del Uchiha desapareció en cuanto se giro para marcharse.

"Teme vuelve pronto" Pensó una súplica avanzando lo más rápido que su cuerpo le permitía hasta sus habitaciones, sabía que en pocas horas la caza de su amigo daría inicio y el debía mantenerse alejado de todo eso.

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¿Qué tal? No les partió el corazón ver que Sasuke si tuvo que marcharse y por encima de todo solo! Dios que será de Hinata ahora bajo toda la fuerza de su compromiso! Awww… Espero sus review y a toda la gente que me lee no les tomara demasiado tiempo, un minuto como máximo! Nos leeremos en el próximo cap! Matta ne!