Ohayo mis queridos! No tengo perdón de Dios por no actualizar en tanto tiempo, así que solo diré que aquí esta en nuevo capitulo, Naruto y sus amigos son de Kishimoto y si hay alguno inventado es mío! Que disfruten la lectura!

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Cap. XXII. Cuenta Regresiva.

Apretó sus puños contra la seda fría de su kimono oscuro, vio como ante su persona se erguía imponente un castaño que caminaba de un lado a otro sin emitir ninguna palabra, el miedo se había agazapado en su interior esperando solo una señal para saltar y tomar control de su pequeño cuerpo.

-No pensé que el haría esto- Su ronca voz lleno el espacio donde se encontraban haciendo temblar el frágil cuerpo ante el. –Que fue lo que hiciste Hinata?!- Gruño golpeando fuertemente el estante de katanas que yacía muy cerca del cuerpo de la mujer frente a el.

-Nii-san…- Murmuro intentando contener la fuerza con la que parecía moverse el castaño frente a ella. –Onegai…- Suplico tomando la mano de su hermano cuando paso a su lado sintiendo el miedo removerse inquieto en el fondo de su estomago al ver la rabia que se reflejaba en esos ojos iguales a los suyos.

-Debo hacerlo Hinata- Dijo apretando sus puños intentando no sentirse mal por la pelinegra. –Podías tenerlo como guardián, podías quererlo si te apetecía demo… Esto?! Hinata entregarte a el?- Recrimino viendo como los perlados ojos de su hermana se llenaban de lagrimas haciéndolo sentir incomodo de golpe.

-Otosan lo matara!- Dijo entre sollozos apretando con mas fuerza la mano del castaño sintiendo como este intentaba liberarse sutilmente de ella. –No puedo permitirlo!- Gimió poniéndose de pie con un grácil movimiento cortando el avance del mayor de los Hyuuga.

-Hace un momento salieron a buscarlo Hinata no puedo hacer nada- Se resigno a decir escuchando como las manos de la pelinegra cortaron un grito, sus ojos se volvieron a encontrar intentando leer la tristeza que se dibujo en esas delicadas facciones.

-No me casare con Kotaro-sama- Decreto limpiando el camino de lagrimas que seguía fluyendo por sus mejillas, alzo su barbilla viendo como la sorpresa nublo momentáneamente el rostro de su hermano mayor. –Primero muerta- Siseo entre dientes girándose para abandonar aquella habitación.

-Ni se te ocurra, esto no debe saberse Hinata- Dijo amenazante el castaño tomándola del antebrazo y obligándola a girarse para verlo. –Nadie puede saber que te enredaste con un simple guardián, de ser necesario te iras luego de mi boda- Confeso viendo como la incredulidad deformaba sus siempre pasivas facciones.

-Iie!- Grito soltándose con un brusco movimiento, tropezándose con la seda de su kimono haciéndola quedar en medio de uno de los pasillos de la mansión, sus ojos miraban incrédula la expresión neutra de su hermano mayor sintiendo un vacío en su corazón.

Hizo un ademan de avanzar hacia la pelinegra pero un gruñido lleno el ambiente cortando su acción, se giro para ver unos amenazantes ojos azules aparecer por el pasillo principal haciéndolo bufar exasperado, se obligo a desviar su mirada al sentirlo acercarse un poco mas rápido.

-Ohayo Hinata-san… Neji-sama- Murmuro la siempre alegre voz del rubio que se cruzo de brazos centrando toda su atención en la ojiblanca la escuchaba sollozar por lo debajo al tiempo que intentaba enderezarse en su posición podía ver las pálidas manos de la ojiblanca limpiar compulsivamente las lagrimas que marcaban su rostro.

-Naruto-kun…- Dijo muy bajito todavía sin despegar sus ojos del cuerpo tenso de su hermano mayor. –Hablaremos luego Nii-sama- Completo a modo de despedida irguiéndose totalmente al tiempo que terminaba de limpiar sus mejillas cortando definitivamente las lagrimas que salían poco a poco de sus ojos, se giro altivamente empezando una marcha hacia los jardines de la mansión.

Sus ojos azules se quedaron unos segundos siguiendo el camino que había marcado el pequeño cuerpo de la pelinegra, un movimiento a su lado lo alerto obligándolo a girarse hacia donde el primogénito Hyuuga también veía el lánguido caminar de su hermana menor, su rostro parecía contrariado pero no parecía dispuesto a dejar de sentir lo que sentía, no podía complacer a la pelinegra.

-Neji-sama…- Llamo captando la atención del ojiblanco que lo vio con rabia contenida, no hizo un ademan de hablar por lo que el rubio continuo. –Porque Hiashi-sama decidió dejarme en la mansión?- Interrogo viendo como la expresión del castaño se turbaba por unos segundos para luego recuperar totalmente su inexpresividad.

-Llegaste con el Uchiha- Dio como simple respuesta dándole la espalda y caminando hacia el interior de su habitación escucho como el rubio pareció dudar antes de empezar a caminar en la dirección opuesta. –Naruto… Dile a Ino-chan que necesito que venga- Ordeno viendo de reojo como el rubio se detenía de golpe, vio con cierto recelo como apretó los puños y un bufido amenazante escapo del cuerpo del aludido sin que pudiera contenerlo.

-Hai- Soltó entre dientes cerrando los ojos intentando controlar la rabia de lo que aquello podía significar, su cuerpo se tenso al recordar vagamente las palabras del pelinegro horas antes y descubrió el motivo de la misión de emergencia de la cual no había sido informado.

"No se cuanto pueda contener toda esta situación Sasuke" Pensó retomando su marcha intentando ordenar las ideas que aparecían fugazmente revoloteando y amenazando con producirle un punzante dolor de cabeza.

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Se dejo caer de cualquier manera en medio de los grandes cojines, su corazón golpeo con fuerza obligándola a jadear levemente, subió su mano a la altura de su pecho sintiendo que de esta manera lograría detener el irregular palpitar que desde que se había despertado la atacaba insistentemente.

-Sasuke-kun…- Pronuncio muy suave reviviendo la mirada que no había logrado descifrar la noche anterior, esos intensos ojos negros brillaban en su memoria obligándola a creer en sus palabras, a confiar en que volvería por ella. –No se cuanto tiempo pueda esperarte Sasuke-kun- Se confeso sintiendo el peso de las palabras de su hermano retumbar en su cabeza.

Cerro los ojos intentando tranquilizar su comportamiento, sabia que si quería evitar alguna otra situación incomoda debía resignarse a obedecer las reglas de su clan, su apellido se había vuelto una cadena que se cerraba contra su cuello amenazando con asesinarla según iban avanzando las horas.

-Hinata-san?- Una suave voz llego a ella obligándola a enderezarse en su posición encontrando su mirada con una azulina que la detallaba nerviosa, la escucho soltar el aire que parecía tenia contenido y con lentitud avanzo hacia su posición.

Suspiro terminando de sentarse sobre uno de sus cojines al ver como la rubia llegaba hasta ella, en ese delicado rostro se notaba la preocupación que sabia debía sentir aunque parecía que quería esconder la preocupación de ella y tal vez de todos los habitantes de la mansión.

-Ino-chan que sucede?- Pregunto al tiempo que la rubia se inclinaba para quedar sentada frente a ella, se relajo al ver como la aludida desviaba su vista por unos segundos y luego volvía a centrar su atención en ella.

-Hiashi-sama quiere que vaya a su habitación Hinata-san- Murmuro escuchando como un suspiro algo cansado escapaba de los rosados labios de la ojiblanca, iba a comentar algo mas cuando sintió como la pesada seda de la heredera creaba un murmullo alrededor del delgado cuerpo.

-No hagamos esperar a Hiashi-san- Dijo algo resentida empezando a avanzar hasta el exterior de su cabaña, una fría brisa golpeo su rostro recordándole que el invierno estaba muy cerca. "Es peligroso viajar a pie" Medito detallando su jardín ahora tonos bronce y vio a lo lejos a los hermanos Mizumaki obligándola a contener la respiración, retrocedió dos pasos chocando contra el cuerpo de la rubia.

-Sucede algo Hinata-san?- Interrogo atrapando los hombros de la pelinegra que asintió al tiempo que se giraba para quedar frente a ella, vio el nerviosismo reflejado en los ojos perlados y retrocedió por instinto aun sin liberar los hombros de su amiga.

-Onegai Ino-chan…- Murmuro separándose de golpe para avanzar hacia los cuadros que tenia apoyados en una de las columnas, movía sus manos todo lo rápido que podía desplazar un lienzo a otro dejando de lado los paisajes para encontrar los que tenia solo para ella.

-Hinata-san…- Dijo viendo como la pelinegra se movía nerviosa dejando de lado varios paisajes para agarrar tres cuadros todos ocultos a sus ojos, la vio girarse con dificultad y un quejido escapo de la rosada boca de la ojiblanca haciéndola reaccionar avanzando a paso rápido hacia ella.

-Escóndelos en algún lugar Ino-chan… No quiero que los descubran- Dijo agitada sintiendo como los dedos de la rubia rozaban los suyos propios para atrapar los lienzos que le estaba entregando. –Luego me dirás donde los tienes para llevármelos- Confeso viendo como los ojos azules de su ayudante vibraban nerviosos ante sus palabras.

La rubia asintió acomodando entre sus brazos los lienzos escondiendo de la vista las imágenes que ahí había plasmado hace meses, imágenes que no pensó tendría que sacar jamás de su lugar favorito.

Su mente se detuvo haciendo que solo fuera consciente de lo que la rodeaba, sus ojos viajaron a través de las columnas de su cabaña para pintar, sus bellos y suaves cojines, el sonido de la naturaleza a unos cuantos pasos de su posición, el chapoteo insistente de los peces en el estanque, todo lo que siempre le había dado tranquilidad, todo lo que alguna vez amo.

-Ya no puedo estar aquí- Se dijo muy bajo subiendo sus manos a la altura de su pecho, pudo sentir su corazón latir de forma regular sorprendiéndola, una sensación de seguridad inundo su cuerpo de golpe haciéndola que aguantara la respiración, una sonrisa traicionera adorno sus labios al pensar en aquellos ojos negros que aparecieron en su memoria dándole tranquilidad, suspiro e intentando controlarse lo mas que le permitía su estado empezó a salir de su refugio para fingir que todo estaba bien.

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Se movió con ligereza al sentir el aroma a azucenas en el ambiente, podía sentir la ansiedad que parecía mover el pequeño cuerpo que estaba a unos metros de si mismo y con algo de nerviosismo se cruzo en el camino por donde sabia aparecería la rubia que andaba buscando.

-Naruto…- Dijo sorprendida intentando que no cayeran al piso los lienzos que tenia sujetos con dificultad. –Que haces aquí? Pensé que…- Corto su frase sin terminar al ver como el rubio simplemente negaba y sin decir nada tomaba las pinturas sin ningún esfuerzo.

-Que son?- Soltó sin estar realmente muy interesado, frunció el ceño al ver como la rubia mantenía su nerviosismo y como si se decidiera por algo lo tomaba del antebrazo empezando a jalarlo en una dirección conocida para el.

-Debo esconder esto- Explico superficialmente sintiendo como sus dedos hormigueaban donde tocaban la caliente piel del rubio, su corazón latió desbocado al llegar frente al shoji que buscaba y con un solo movimiento abrió aquel lugar que no recibía visitas a menudo.

-Estas segura de esconderlo aquí?- Interrogo sintiéndose incomodo al sentir el aroma de incienso por todo el lugar, giro su rostro encontrándose con la mirada ansiosa de la rubia que ante su pregunta solo asintió y avanzo a paso rápido hasta donde se encontraba el altar de la difunta Hyuuga.

-Aquí nadie buscara, ni siquiera Hinata-san llegara a este lugar sin que yo se lo diga- Siguió hablando atropelladamente mientras movía una de las tablas de madera donde estaba el altar dejando a la vista una especie de habitación totalmente oscura y asintiendo para si misma se giro hacia el rubio pidiéndole en un gesto silencioso que le permitiera los lienzos.

-Porque quiere esconderlos?- Soltó pasando uno a uno los lienzos sin poder evitar la curiosidad vagar por su cuerpo haciendo que intentara ver entre el espacio que dejaba la rubia al momento de acomodar las pinturas.

-Creo que son retratos de Sasuke-kun- Dijo sin mucho interés tomando el ultimo y colocándolo apoyado en los demás suspiro al tiempo que retrocedía dos pasos y cerraba nuevamente aquella tabla de madera desapareciendo nuevamente aquella secreta habitación.

Naruto se sorprendió pero sin decir nada mas dejo que la rubia terminara de cerrar el lugar intentando recuperar su calma característica, la vio sacudir su kimono y sin mirarlo empezó a caminar a la entrada del santuario, la vio abrir un poco el shoji y volver a cerrarlo indicándole con un movimiento de mano que avanzara hacia ella.

-Vámonos hacia los dojos- Dijo la rubia justo cuando terminaba de cerrar el shoji dándole la espalda al rubio, aguanto un gritito al sentir las manos del rubio sujetarla por los hombros pegando totalmente su pecho a su delgada espalda.

-Neji-sama te esta buscando- Murmuro contra el cuello expuesto de la mujer sintiéndola temblar a sus palabras, la giro entre sus brazos viendo como su rostro estaba ligeramente rosado pero sus ojos dejaban ver el nerviosismo que le daban sus palabras removiendo nuevamente su incomodidad de saber al Hyuuga solo con la mujer entre sus brazos.

-Donde… Donde esta?- Dijo nerviosa sintiendo como en su estomago se removían dos emociones totalmente opuestas, el miedo se rezago en algún lugar de su cuerpo al sentir el aliento del rubio chocar contra su nariz haciendo que cerrara los ojos instintivamente.

-En su habitación- Hablo roncamente sobre los labios de la rubia para después atraparlos en un delicado beso, sus labios se movieron lentamente sobre los rosados de la rubia sintiéndola estremecerse obligándolo a pegar mas su cuerpo al pequeño que tenia prisionero entre sus brazos.

Un carraspeo de garganta hizo que ambos rubios saltaran en su lugar girándose hacia donde había salido el sonido encontrándose con unos ojos esmeralda que los miraba divertidos haciendo que la rubia se sonrojara y escondiera su rostro en el pecho del Uzumaki.

-Vaya que lo tenían escondido- Dijo burlescamente soltando una risa ligera que floto por todo el lugar haciendo que ambos rubios se sintieran incomodos por la situación. –Deberían decirle a Hiashi-sama pronto…- Agrego reflexionando sobre algunos rumores que había escuchado entre las otras ayudantes.

-Demo…- La rubia se corto al sentir como el rubio la colocaba detrás de si mismo y veía fijamente a la pelirrosa a la cual se le congelo la sonrisa viendo fijamente a Naruto, se extraño de aquel comportamiento en ambos.

-Ino-chan se casara conmigo- Dijo seguro manteniendo su mirada azulada con la esmeralda que cambio de una confusa a una sorprendida, su sonrisa se amplio dejando escapar una ligera carcajada al tiempo que avanzaba hasta la pareja.

-Felicidades!- Dijo subiendo su voz dos tonos y abrazando al rubio por el cuello viendo fijamente a la rubia que todavía se encontraba sonrojada haciendo que la sonrisa de la pelirrosa cambiara a una juguetona. –Ino-chan vamos! Lo tenias bien escondido- Agrego separándose del rubio para abrazar ahora a la mujer que la recibió todavía confusa.

-Justo iba a hablar con Hiashi-sama cuando Neji-sama me pidió que te buscara- Confeso sintiéndose incomodo de revelar sus planes a alguien aparte de la rubia, vio la mirada de la rubia iluminarse discretamente haciendo que su incomodidad desapareciera levemente. –Gomen.. Pensaba decirle primero a Hiashi-sama- Completo viendo como el rostro de la pelirrosa se avergonzaba.

-Gomen! Arruine la sorpresa- Se disculpo pasando su mirada del rubio a la mujer que estaba frente a ella, la vio sonreír al tiempo que negaba y se separaba un poco mas de la pelirrosa viendo el arrepentimiento real en esa mirada esmeralda.

-No te preocupes Sakura-chan- Murmuro sintiendo como su corazón chocaba contra sus costillas, un cosquilleo cálido recorrió su cuerpo al sentir la mano del rubio encontrar la suya entre la seda de su kimono, se giro un poco para ver como el rostro del hombre se relajaba un poco haciendo que su corazón regulara su palpitar y en su estomago revolotearan nuevamente las mariposas haciéndola sonreír avergonzada.

-Cuando se lo dirán a los demás?- Interrogo la pelirrosa intentando desviar un poco su incomodidad por aquella improvisada y accidental proposición. –Digo… Es importante que se sepa que están juntos así… No hay malos entendidos- Su tono de voz fue bajando conforme terminaba su frase llamando la atención de ambos rubios.

-No te preocupes por eso- Dijo alegre el rubio acercando su cuerpo inconscientemente al pequeño y cálido cuerpo de la rubia. –Apenas hable con Hiashi-sama veré que la cambien de sus obligaciones como ayudante- Completo sintiendo una rabia impropia de su personalidad recorrer su cuerpo al pensar nuevamente en el único hijo del feudal.

-Naruto-kun no creo que sea…- Se corto antes de terminar al ver la mirada azulina clavarse en ella de manera interrogante pudo leer la confusión en el hombre haciendo que un escalofrío recorriera su espalda al recordar cierta mirada perlada sobre ella.

-Bueno Naruto no pierdas el tiempo- Apuro la pelirrosa separando las manos de la pareja y acercándose a la rubia. –Yo acompañare a Ino-chan donde Neji-sama para que puedas hablar tranquilo con Hiashi-sama- Acepto tomando del brazo a la mujer y empujando levemente al hombre del grupo.

-Domo Sakura-chan!- Agradeció sonriendo abiertamente al tiempo que revolvía su cabello sin dejar de mirar los ojos de la rubia que parecían intentar llenarlo de seguridad. –Me asegurare de protegerte- Dijo por lo debajo instintivamente apretó sus puños empezando su marcha hacia el estudio donde pasaba sus días el patriarca del feudo Hyuuga.

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El viento bailaba lentamente por el amplio jardín creando un murmullo al pasar por los arboles ya sin hojas, el paisaje se había tornado de bellos colores bronce y sepia dándole la impresión de ver una pintura desteñida por los años.

Suspiro lánguidamente removiéndose para buscar una posición un poco mas cómoda, su cuerpo estaba rígido en medio de toda la seda que la cubría, escondiendo de los ojos lo que su piel tenia que decir.

-No ha pasado ni un día- Murmuro para si desviando su vista hacia las fronteras de la mansión, intentando ver a través del bosque que todavía se negaba a dejar a la vista aquellos pasajes escondidos que tantas veces había recorrido de niña. –Cuanto tiempo mas me quedara…- Reflexiono dibujando una silueta masculina en la entrada del bosque, pudo sentir el fuerte aroma del roble estremeciendo todos sus sentidos haciendo que se sonrojara ante la imaginación que podía tener.

-Hinata-chan…- Una burlesca voz sonó muy cerca de su posición sobresaltándola, se giro encontrando su mirada con una verde intensa que hizo su sonrojo mas intenso de golpe. –Estas muy sola aquí- Murmuro dejándose caer en un grácil movimiento para quedar junto al pequeño cuerpo de la ojiblanca.

-Misaki-san…- Saludo suavemente sin despegar la mirada de la recién llegada, la castaña asintió y desvió su vista hacia el amplio jardín de la mansión. –No pensé que…- Se corto nerviosa al escuchar la estridente risa de su acompañante.

-Puedo ser la mas joven de mis hermanos demo… Soy la mas perceptiva Hinata-chan- Revelo tranquilamente a tiempo que una fría brisa empezaba a mover sus cabellos, vio de reojo el cuerpo tembloroso de la ojiblanca y suspiro sintiéndose incomoda de golpe, la ojiblanca siempre le causaba sensaciones extrañas.

-No… No entiendo- Confeso la ojiblanca bajando su mirada, podía percibir el ligero temblor de sus manos que agitaba la seda de su kimono, junto sus manos intentando obligarlas a detener la acción logrando mas bien que la seda se removiera nerviosa a su alrededor.

-Se que Uchiha-kun no esta en la mansión- Soltó todavía sin girarse totalmente a la ojiblanca, pudo percibir como su compañera aguantaba la respiración obligándola a relajar su tono de voz. –También se que te mandaran a nuestro feudo apenas pase la boda de tu Nii-sama- Siguió relatando distraídamente viendo los tenues matices bronce que bailaban en el seco césped del lugar.

Un nudo en su garganta ahogo cualquier defensa que podría haber ideado, el vértigo ataco fuertemente su estomago produciéndole unas fuertes nauseas obligándola a bajar un poco mas su rostro hacia el jardín, intentando no vomitar en el proceso.

-El era mas que tu guardián cierto?- Soltó la pregunta sin anestesia justo al momento que escuchaba como la pequeña mujer a su lado convulsionaba escupiendo la comida que habían hecho juntas unas horas antes. –Tu comportamiento afirma lo que no puedes decir- Murmuro dejándose caer en el jardín en un movimiento sordo empezando a sobar uno de los costados de la ojiblanca.

Contuvo un sollozo a duras penas sintiendo la vergüenza y humillación pasear por su cuerpo con un movimiento irregular intento limpiar el vomito que había escapado sin que pudiera detenerlo, un roce cálido intento consolarla haciendo mas fuerte su deseo de llorar.

-El corazón no es algo que se pueda controlar Hinata- Susurro junto al oído de la ojiblanca sintiéndola estremecerse ante su cercanía. –Tus ojos siempre gritaron lo que tanto quisiste ocultar demo… Solo yo me di cuenta de tu verdad- Aseguro separándose de la pequeña mujer para ver como esta subía su mirada sorprendida.

-Gomen…- Dijo avergonzada al ver como una chispa de comprensión apareció en esos vivaces ojos verdes, se limpio un poco mas viendo como la castaña se separaba un poco mas de ella y soltaba un sonoro suspiro.

-Sabia que eras demasiado perfecta para Kotaro-Dijo resignada cruzándose de brazos y girándose para ver hacia la gran entrada del bosque de la mansión. –Lo único que no podrá tener será tu corazón- Sentencio escuchando como unos sollozos empezaban a ahogarse a su espalda.

-Quisiera que esto no fuera así- Dijo sinceramente estirándose un poco para tocar con su mano el brazo de la castaña, vio como esta suspiro nuevamente y se giro para verla. –No tiene que ser así podría…- Se corto al ver como la castaña negaba con cierta resignación.

-Iie…- Negó firmemente liberándose del ligero toque de la ojiblanca. –Mi aniki desea casarse contigo y eso es lo que obtendrá- Agrego endureciendo su expresión al tiempo que llegaba hasta quedar junto al cuerpo tembloroso de la ojiblanca.

-Demo…- Intento refutar pero vio con miedo como la castaña volvía a negar, sintió las manos de la mujer dándole unas palmaditas en el hombro que logro moverse ágilmente hasta posicionarse nuevamente en el pasillo de la mansión.

-Hinata-chan no te confundas- Empezó viendo como esos ojos perlados la veían con confusión dejando a la vista la tristeza que cubría su corazón. –Conozco mejor de lo que crees tus sentimientos demo… Mi aniki esta por encima de eso y el, así supiera la verdad te desposaría, porque el si siente gusto por ti- Confeso viendo como un tenue rosa se dibujaba en las mejillas de su oyente.

Sus dedos se congelaron alrededor de la seda de su kimono, pudo sentir como su palpitar se hacia lento y pesado y el frio bailo por todo su cuerpo al escuchar la confesión de la menor de los Mizumaki, vio como los ojos verdes la miraron con cierto dejo de tristeza antes de girarse para marcharse.

-Gomen Hinata-chan demo… Luego de la boda de tu aniki te iras con nosotros porque así lo ha decidido Kotaro-kun- Concluyo girándose en un elegante movimiento hacia el interior de la mansión escuchando como a sus espaldas un llanto se opacaba contra la seda de un kimono maltrecho así como sabia estaba el corazón de la hija mayor del feudal Hyuuga.

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Miro con recelo como la pelirrosa se sentaba al otro lado del pasillo empezando a deslizar el shoji para dejarla encerrada en aquella habitación que tenia días que no visitaba, el fuerte aroma masculino turbo sus sentidos al tiempo que podía sentir como frente a si un pesado cuerpo bloqueaba la visión del otro lado de la habitación.

-Ino-chan…- La voz sonó tan baja que dudo haberla escuchado realmente, su piel se crispo al sentir los cálidos dedos del hombre tomar su barbilla obligándola a subir su mirada, sus ojos temblaron al encontrarse nuevamente a merced de esos ojos perlados.

-Neji-sama… Que… Que desea?- Tartamudeo sintiendo la vergüenza cubrir su rostro al ver como el hombre sonrió pasivo mientras soltaba su rostro, contuvo sus deseos de poner mas distancia entre ellos al sentirlo tan cerca de si misma, al escuchar su suave respiración.

-Gomenasai Ino-chan- Su aterciopelada voz sonó suave, un toque de sinceridad escapo de aquel siempre inexpresivo tono turbando totalmente a la rubia que no pudo ocultar su sorpresa. –Lo de la otra noche no debió pasar- Agrego todavía sin querer despegar sus ojos del delicado rostro de la mujer.

La mujer sintió un nudo apretarse fuertemente en su garganta al ver un brillo que no supo identificar en los ojos del castaño, noto como llevaba el cabello suelto y la haori ligeramente abierta notando así la pálida piel que sabia poseían todos los Hyuuga.

-Hinata te dijo del cambio de asignación?- Murmuro roncamente al notar la mirada azulina de la mujer en su pecho descubierto, se acerco lentamente sintiendo la concentrada fragancia de azucenas en el delicado cuerpo ante si encendiendo cosas en el que sabia debía controlar –Ino?- Llamo haciendo que la rubia reaccionara y lo mirara directamente a los ojos.

-Iie…- Respondió simplemente sintiendo el miedo bailar en su interior, algo en aquella situación le daba escalofríos, de pronto quiso alejarse y sin pensarlo demasiado se puso de pie tropezándose con el kimono sintiéndose torpe. –Gomen…Yo…- Se corto al escuchar como en un fluido movimiento el castaño también se ponía de pie.

-Serás mi ayudante Ino- Dijo con voz pausada acercándose nuevamente a la mujer, la vio negar con efusividad viendo como un ligero tono rosado se pintaba en sus mejillas llenándolo de incomodidad ante el rechazo.

-Iie Neji-sama- Se negó nuevamente sintiendo como todo su cuerpo pedía a gritos estar lejos de aquella situación, de aquel hombre y su mente recordó vagamente el significado de dichas palabras haciendo que de golpe comprendiera el significado de la petición del rubio ante el feudal. –Yo no… No puedo ser su ayudante- Dijo entrecortadamente, dejo de respirar al ver por primera vez como las siempre estoicas facciones del ojiblanco se fruncían dándole a entender que estaba molesto.

-No es una decisión que puedas tomar tu Ino-chan- Comento intentando no dejar notar la molestia que aquel rechazo le causaba, vio entonces como el pequeño cuerpo ante el retrocedió dos pasos chocando contra el shoji.

-Iie… Es que… Yo…- Se corto al ver como el castaño avanzaba hacia ella lentamente, sentía el aire viciado de la habitación obligándola a temblar ante una escena que nunca pensó le pasaría a ella. –Voy a casarme- Soltó de golpe viendo como el hombre se detenía de golpe.

-Nani?- La pregunta escapo sin poder controlarla a través de sus dientes, vio con incredulidad como la mirada de la rubia se relajo y una sonrisa escapo de sus labios sin que pudiera controlarla. –Naruto…- Murmuro tomando en un rápido movimiento el brazo de la rubia que ahogo un grito al sentirlo tan cerca.

Cerro los ojos intentando mantener sus ganas de llorar al margen, sentía como el olor masculino le producia nauseas e instintivamente empujo levemente el pecho del hombre para alejarlo de si misma sintiendo la resistencia que sabia haría al sentirla querer separarse.

-Nii-sama- Una tercera voz lleno la habitación haciendo que ambos se giraran a la entrada del lugar encontrándose con una mirada sorprendida al otro lado del shoji. –Que… Que estas haciendo?- Murmuro aquella aguda voz al tiempo que la rubia se liberaba del agarre y con torpes movimientos empezaba a alejarse de aquella escena.

-Que haces aquí?- Pregunto sintiendo la frustración correr por su cuerpo. –Debo hablar con nuestro Otosan ahora- Agrego caminando hacia la entrada de su habitación deteniéndose al ver que aquel pequeño cuerpo no se movía de su lugar.

-Otosan quiere hablar contigo- Murmuro de manera sombría cruzándose de brazos y viendo de manera recelosa al hombre frente a ella. –Ino-chan es mía- Completo retrocediendo dos pasos para que el mayor pudiera pasar.

-No lo creo- Amenazo encontrando su mirada perlada con una igual que lo miraba con sorpresa al tiempo que aquel delicado rostro se contraía en una mueca de molestia al escuchar sus palabras. –No es tu decisión Hanabi- Agrego intentando no dejar a la vista la molestia que sentía interiormente, sabia que no podía objetar abiertamente su petición por la rubia.

-Ella se casara con Naruto-kun y yo la tendré hasta tu boda- Explico sin dejarse intimidar por la imponente figura de su hermano mayor que se detuvo delante de ella. –Esa noche se ira al pueblo para no volver, así lo pidió Naruto-kun- Revelo de manera retadora viendo con sorpresa como el cuerpo del castaño se tenso y un sonido gutural lleno su garganta haciendo que la menor retrocediera.

-Vete de aquí- Gruño entre dientes intentando mantener su mal humor a raya, sintió entonces una tercera persona en el pasillo obligándolo a girarse, sus ojos se abrieron y la rabia escapo sin control por sus labios. –Viniste a regodearte?- Soltó ácidamente clavando su mirada en el recién llegado.

-Nii-sama…- La suave y siempre sumisa voz de la única pelinegra llego hasta los castaños llenándolos de incomodidad. –Gomen…- Se disculpo sinceramente avanzando dos pasos hacia el hombre, extendió sus brazos dejando a la vista sus pálidas manos marcadas con rasguños rosados del día anterior.

-Iie…- Murmuro empujando los brazos que se extendían ante el y empezó a marchar hacia el interior de la mansión, sintió el peso de la inocente mirada de la pelinegra quemando su piel a cada paso que se alejaba de ella, negó efusivamente y apretó sus puños dejándose engullir por la oscuridad.

-Oneesan- Dijo nerviosa la castaña acercándose rápidamente al cuerpo de la pelinegra enrollando sus delgados brazos a la cintura de la mayor y escondiendo su rostro en el pecho de ella. –Se molesto Oneesan… Se molesto porque le quite a Ino-chan- Repitió entrecortadamente dejándose consolar por la maternal caricia que la mayor le propinaba.

-Ino-chan no es ni será de el nunca Hanabi-chan, no te preocupes- Susurro suavemente acercando sus labios a la cabeza de su hermana menor sin despegar todavía la mirada del camino que había recorrido con anterioridad. "No podrás arruinar su vida también Nii-sama, mientras yo este aquí no lo harás" Reflexiono apretando un poco mas el abrazo con el que tenia envuelta a la menor de los Hyuuga, dándose cuenta que hacia muchos meses había dejado de ser una de ellos, cuando había aceptado rendirse a dejar de pertenecer al feudo Hyuuga.

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Que tal? Les gusto? Espero su review con sus opiniones, lamento no haber actualizado en tanto tiempo pero es que me prohibí subir nada mas hasta no seguir una historia que tengo pendiente desde hace años! Como ya tengo ese capitulo terminado me permití ya subir todo lo demás que tengo por aquí.. incluso unas nuevas historias! Please dejen el review, nada les cuesta! Los quiero y espero leerlos en la próxima actualización.