Bueno aquí me tienen demorada pero segura! Este nuevo capitulo de esta historia que a mi particularmente me enamoro desde que concebí la idea! Espero lo disfruten mucho y dejen muchos review!

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Cap. XXIV. La Gran Boda Hyuuga. Parte 1

Caminaban en silencio sintiendo como los brazos que la acunaban temblaban cada cierto tiempo, subió un poco su mirada avergonzada de estar tan cerca de el, su semblante tan diferente al habitual la incomodaba al tiempo que podía sentir una mirada preocupada y una mirada curiosa pasar de ella misma al hombre que la tenia en brazos.

"Uchiha" Repitió para si dejando que una pequeña sonrisa adornara sus labios, el vértigo que tenia días atormentándola desapareció apenas habia escuchado esa grave voz, su cuerpo se habia paralizado recordando nítidamente ese perfilado rostro. "Siempre supe que eras diferente" Razono al detallar la mirada fugaz que le habia dado al pelinegro, lo habia visto tenso pero sin ninguna duda su porte siempre altivo tenia una razón de ser y ahora podía comprenderla.

-Ya crees que puedes hablar conmigo?- Una suave voz a unos pasos de distancia llamaron su atención, giro un poco su rostro para encontrar un rostro contraído por el nerviosismo, sintió contra su cabello un ligero suspirar causándole un escalofrío.

-Iie- Negó moviendo lentamente su cabeza haciendo mas notoria su negativa, sus ojos azules buscaron fugazmente los de su prometida encontrándola a unos pasos dedicándole una mirada de confusión pero al mismo tiempo de comprensión, dándole a entender que estaba en lo correcto.

-Onegai Naruto-kun…- Pidió nuevamente avanzando unos cortos y precisos pasos para quedar frente al hombre y juntando sus manos frente a su pecho soltó un lánguido suspiro. –No sabíamos que habías sobrevivido, incluso enterramos a alguien que creíamos eras tu- Empezó a decir sintiendo la pesada mirada del hombre hacerse mas intensa conforme avanzaban sus palabras.

-Sumimasen demo… No tengo que recibir explicaciones- Dijo serio y rodeando el cuerpo de la pelinaranja retomo nuevamente su marcha, en su interior podía sentir como varios sentimientos contradictorios lo empujaban a extremos totalmente opuestos produciéndole un ligero pero constante dolor de cabeza.

-Onegai- Volvió a decir avanzando unos cuantos pasos para llegar nuevamente junto al rubio que se detuvo totalmente frente a un shoji, la rubia que se habia mantenido en silencio deslizo la división de manera rápida dándole paso al hombre que se perdió en el interior de la habitación. –Naruto…- Llamo acercándose pero se sorprendió de ver como la rubia cerraba nuevamente el shoji dejándolas a ambas fuera de la habitación.

-Umiko-san…- Llamo la siempre calmada voz de la rubia sintiendo como el miedo se arremolinaba en el interior de su pecho haciendo que su corazón latiera irregularmente, la mirada sobre si la hizo sentir nerviosa y como pudo logro encontrar aquellos incrédulos ojos azulinos con los suyos. –Naruto-kun no la va a escuchar… Por lo menos no por los momentos- Explico viendo como el rostro de su acompañante se deformaba en una mueca de dolor vio como la pelinaranja apretaba levemente la seda de su kimono y bajaba su vista para que no pudiera leer sus sentimientos.

-Yo también era joven y mis padres murieron junto con los de Naruto- Revelo recorriendo con la mirada las betas de la madera pulida donde se encontraban, el frio aire del invierno venidero le produjo un escalofrío obligándola a abrazarse a si misma. –Mi tutor se dedico a rescatar los pocos miembros de nuestro clan que sobrevivieron y los pocos que habían sobrevivido del clan Namikase- Siguió hablando reviviendo momentos que deseaba no volver a recordar, podía sentir nuevamente esa sensación de vacío llenarla y como pudo se sacudió para intentar componerse.

-Entiendo Umiko-san- Logro decir intentando comprender el estrés y el dolor que debió vivir aquella aparentemente tranquila mujer, la vio negar levemente y abrazarse con mas fuerza al tiempo que se giraba hacia el jardín de la mansión.

-Es mi primo después de todo…- Murmuro viendo como el amplio jardín de tonalidades bronce dejaba al descubierto los dojos aislados de la gran mansión, totalmente diferente a su feudo, totalmente diferente a la vida que debió llevar el rubio. –No me iré de este lugar sin Naruto- Dijo con seguridad girándose para encontrar su mirada con la de la rubia que se sorprendió al ver la decisión que sabia habia aparecido en sus facciones.

-Espero logre lo que se propone Umiko-san- Dijo sonriendo abiertamente, vio la confusión vagar fugazmente por el rostro de la mujer obligándola a ampliar su sonrisa. –Naruto-kun lo aceptara sin ningún inconveniente solo… Solo dele tiempo de entender lo que esto significa para el- Concluyo haciendo una reverencia para girarse y entrar a la habitación donde momentos antes se habia escondido el rubio.

-Hai- Acepto al ver la delgada espalda de la rubia desaparecer al instante por el shoji donde habia desaparecido el rubio momentos antes, suspiro con resignación y empezó una marcha lenta hacia la entrada de la mansión, todavía habia mucho que hacer y casi nada de tiempo.

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Sus pasos resonaban fuertemente por el pasillo llevando consigo una oleada de miradas de incredulidad así como también sorpresa de verlo nuevamente en aquel lugar, pero en circunstancias totalmente diferentes que las del pasado, reconoció algunos rostros pero ninguno que le importara realmente.

Sintió su cuerpo tensarse al chocar contra una corriente de aire frio que arrastraba el ligero aroma a lavanda un sonido gutural escapo de su garganta al tiempo que una ansiedad impropia se apoderaba de sus extremidades, apretó sus puños soltando un gruñido exasperado intentando de manera infructuosa deshacerse del dolor de cabeza que empezaba a nublar su raciocinio.

-Debes controlar tu mal carácter Sasuke- Una voz pausada llego desde unos pasos atrás haciendo que se girara un poco pero sin dejar de avanzar, encontró su mirada con una exactamente igual sintiendo una oleada de satisfacción bajar por su cuerpo relajando sus tensos músculos, gruño relajando sus puños controlando totalmente la necesidad de atacar todo lo que habitaba a su alrededor dentro de aquella mansión.

-No es una razón legitima y lo sabes- Se quejo entre dientes llegando frente a la carreta en la cual habían entrado al feudo, sintió el fuerte aroma a lavanda llenar sus sentidos intentando relajarlo, haciéndolo consciente de que tenia mas de un mes sin ver aquel frágil cuerpo que sabia ardía por el, una tensión diferente tomo posesión de su cuerpo haciéndolo gruñir nuevamente.

-Era una opción que te dije podía suceder- Razono el otro pelinegro haciendo una seña para que los guerreros que rodeaban la carreta se alejaran dejándolos solos en un abrir y cerrar de ojos. –Sabias que no podías llegar y reclamarla de esta manera- Regaño abriendo la puerta de la carreta indicándole en un movimiento que entrara en ella, vio al menor dudar pero en un ágil movimiento salto desapareciendo en el interior.

-Es mía- Refuto cruzándose de brazos al tiempo que se sentaba en el interior, vio entonces el reproche brillar en la mirada oscura que tenia frente así sintiéndose nuevamente avergonzado por su comportamiento.

-No te pedí explicaciones Sasuke… Incluso estoy dispuesto a permitir que ofrezcas cualquier cosa a cambio por la niña Hyuuga demo no de esta manera…- Su voz pausada estaba haciendo un efecto extraño en el menor obligándolo a bajar la mirada ante la reprimenda que le estaba dando el mayor de los Uchiha. –No es un objeto que puedes llegar y reclamar como si nada- Continuo hablando al tiempo que se dejaba caer en el asiento todavía sin separar su mirada del cuerpo del menor.

-Domo…- Agradeció por lo debajo apretando las manos sobre sus antebrazos, el saber que estaba recibiendo demasiado a cambio de realmente nada, solo el hecho de estar con vida lo hacia merecedor de todo lo que podía ofrecerle el pelinegro frente a el.

-Entiendo que no sepas como son estos intercambios y te permití la libertad de pedir como lo desearas esperando que no hicieras una propuesta tan directa- Su voz se neutralizo totalmente haciendo que se sobara el puente de la nariz recta, cerro los ojos intentando controlar el pequeño desastre que habia realizado su hermano menor.

No quiso decir nada mas, su cuerpo seguía tenso al saberse tan cerca del pequeño que parecía estar mas frágil que la ultima vez que la habia visto, delineo mentalmente la fugaz imagen que tuvo de la hija del feudal, una mujer consumida por la tristeza, apretó sus dientes intentando comprender porque toda aquella situación lo incomodaba de esa manera.

-Me estas escuchando?- La voz de Itachi aumento dos tonos captando nuevamente la atención del menor que dejando ver la confusión en sus rasgos logro que el otro solo suspirara resignado y dejara caer su cabeza contra el espaldar del acolchado asiento.

-No hare nada imprudente otra vez- Se resigno a decir viendo como los ojos negros frente a el lo miraban con incredulidad removiendo la incomodidad de saberse analizado, era realmente desagradable saber que alguien que conocía hace tan poco pudiera leerlo de tal forma que incluso podía decidir mejor que el lo que quería realizar.

Asintió satisfecho por la respuesta, sabia que en pocas horas estarían en medio de la boda de la conocida de su esposa por lo que realmente no habia mucho mas que hacer sino esperar estar preparados para el acontecimiento, toco dos veces junto a la ventana para ver aparecer al otro lado del cristal un guerrero con el rostro totalmente cubierto haciéndolo suspirar con resignación.

-Donde se metió Umiko?- Interrogo abriendo totalmente el cristal viendo como el otro hombre giraba para ambos lados antes de acercarse levemente hacia el para poder dar la información solicitada.

-Se fue con el Namikase- La voz gutural llego hasta el menor de los Uchiha poniendo nuevamente a trabajar su cerebro, habia olvidado totalmente el asunto de su rubio amigo, frunció el ceño comprendiendo que no seria algo fácil de explicar y menos algo fácil de digerir para su amigo quien habia vivido al igual que el mismo una mentira.

-Ahora también debo estar detrás de ella- Se quejo abiertamente cerrando los ojos y frunciendo el ceño causándole cierta gracia al menor que estaba frente a el. –Umiko nunca dejara de ser una imprudente- Acepto poniéndose de pie en un elegante movimiento, abrió la puerta para marchar de nuevo al exterior.

-Es algo de familia por lo que veo- Agrego Sasuke pensando en todas las veces que el rubio habia realizado cualquier cantidad de tonterías así el le hubiera dicho mil y una vez que no era lo mejor, movió su cuello de un lado a otro escuchando el bajo sonido de sus huesos chocar entre si relajando su postura dispuesto a marchar junto con el mayor.

Itachi asintió levemente dejando que el sol de aquella fría mañana rozara su pálida piel, recorrió nuevamente la entrada principal del feudo Hyuuga detallando los arboles desnudos que rodeaban la mansión principal, las mujeres que ahí trabajaban iban y venían con prisas, preparando todo para la boda del primogénito, pudo notar la presencia de algunos guerreros guardianes en cada pasillo de la mansión así como algunos mas entre las carretas que estaban junto a la suya.

Sacudió mas por manía que por necesidad la haori que lo reconocía como el actual líder del clan Uchiha sintiendo el extraño aroma a azucenas y lavanda que flotaba a su alrededor, olores dulzones que no eran de la temporada que se acercaba cada vez mas rápido a todos los feudos del país, recordó entonces la delgada silueta que lo habia detenido, unos ojos perlados que brillaron entre aliviados y confundidos, una pálida piel marcada por las lagrimas y unas tenues ojeras que le daban a entender que no estaba descansando bien, ella debía ser la Hinata de la que tanto habia hablado su hermano menor desde el primer día que entro a los territorios Uchiha.

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El agua caliente cayo sobre sus hombros haciéndola temblar, el frio que sentía en su cuerpo sabia era totalmente ajeno al clima que golpeaba con fuerza el exterior de la mansión, la primera nevada se habia adelantado bastante ese año y con ello habia logrado atrasar convenientemente la boda de su hermano mayor.

-Sasuke-kun- Murmuro rozando sus dedos por todas sus curvas de mujer dejando un rastro jabonoso por la piel, suspiro entregándose a la ansiedad que bailaba en su bajo vientre al saber que a unos metros de su posición yacía descansando el pelinegro que le quitaba el aliento.

Cerro sus ojos con calma apoyando su cabeza contra el borde de la bañera dejando que los vapores del cuarto de baño relajaran aun mas sus sentidos, llenándola de recuerdos que la ponían cada vez mas ansiosa, un destino que nunca fue el esperado para dos extranjeros en sus propias tierras, la melancolía hizo un pequeño hueco en medio de su pecho entendiendo que aquello cambiaba totalmente las reglas de aquel juego interminable de linajes.

Flash Back

Sintió como sus pies tocaban el frio tatami, vio la silueta de las mujeres que quedaron fuera de su habitación y sus susurros eran rápidos e inentendibles para ella, desvió su mirada encontrándose con una expresión impropia del rubio, su cuerpo tenso hacia que se viera mas grande lo que en realidad era y su perfil ceñudo le confería un porte elegante que jamás habia admirado en el.

-Naruto-kun…- Llamo suavemente al tiempo que tocaba el antebrazo del aludido haciendo que este se girara y la viera con cierta confusión para unos segundos después sonreírle con nerviosismo.

-Gomen…- Lo escucho disculparse mientras bajaba nuevamente su mirada, una corriente de aire fuerte impacto contra los shoji creando sordos murmullos que le producían escalofríos. –Yo.. No se porque esa mujer dijo eso- Su voz salió dudosa haciendo que su corazón se encogiera obligándola a acercarse a el con pasos torpes.

-Naruto-kun se parece a ti- Acepto tomando por los brazos al rubio encontrando sus miradas, leyendo en la del hombre la incredulidad. –Sasuke-kun volvió- Su voz salió muy baja viendo como el hombre sonrío un poco y la tomo por los hombros haciendo que una corriente corriera por su cuerpo.

-Hai… El teme volvió- Dijo con tono divertido, sintió las manos del rubio separarse de sus hombros haciéndola suspirar mientras una sonrisa cubría la boca del hombre al tiempo que revolvía sus rubios cabellos. –Vaya que si supo planear su regreso y como alguien importante- Reflexiono caminando al otro lado de la habitación.

Contuvo la frase al sentir el shoji deslizarse dando paso a la rubia que tenia una expresión bastante contrariada haciendo que la pesadez se volviera a asentar en el fondo de su estomago produciéndole nuevas sensaciones de vértigo.

-Ella es tu prima Naruto-kun- Dijo la rubia con una voz baja, sus ojos se centraron únicamente en el hombre al final de la habitación haciéndola sentir incomoda de pronto, vio como el rubio avanzo dos pasos y se detuvo haciendo que la recién llegada suspirara con cierta melancolía. –Quiere llevarte con ella Naruto-kun… Cuidarte- Acepto subiendo sus manos hasta su pecho.

-No necesito que me cuiden- Se quejo mientras se cruzaba de brazos, la ojiblanca suspiro apoyándose totalmente en el shoji pensando seriamente abandonar aquel lugar, se sentía totalmente ajena a aquella conversación. –Al teme es al que deben pensar en cuidar no a mi- Agrego clavando su mirada en la ojiblanca que se encogió un poco en su lugar.

-Ella es familia tuya Naruto, no seas baka- Se quejo la rubia acercándose al pequeño cuerpo de la ojiblanca, la ansiedad lleno el pecho de la Hyuuga e instintivamente negó haciendo que la mujer se detuviera a un paso de ella.

-No quiero ninguna familia- Rebatió nuevamente el rubio haciendo que ambas mujeres suspiraran resignadas, el rubio seria difícil de convencer, no se habia percatado que aceptando aquella situación podría salir de manera airosa de aquella mansión y no tendría que volver a cuidar de nadie que no fuera de si mismo y tal vez de su prometida.

Fin del Flash Back.

-Baka- Murmuro abriendo pesadamente sus ojos, podía escuchar el murmullo de la nevada hacerse mas fuerte en el exterior y las quejas de las ayudantes de la mansión por todo lo que tendrían que modificar por el cambio de clima tan extraño.

-Hinata-san- Una aguda voz al otro lado del cuarto de baño la tenso, recordando que todavía faltaba mucho por hacer y no tendría mucho tiempo para idear una forma de ver realmente al pelinegro.

-Hai- Acepto por lo debajo poniéndose de pie lentamente, tomo la gruesa yukata para el baño y camino pesadamente hacia la voz. –Que pasen rápido- Susurro al tiempo que abría el shoji encontrándose con una mirada esmeralda que parecía mas nerviosa que de costumbre, suspiro sintiendo una puntada de celos al pensar lo que aquella pelirrosa significaba en el plan de su futuro matrimonio.

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Bufo con incomodidad al verse rodeado por otros feudales y lideres de clanes de los países cercanos al feudo Hyuuga, miro con recelo la mesa principal donde se encontraba únicamente el patriarca, el cual parecía estar distraído mientras otros hombres hablaban a su alrededor.

-Los Mizumaki están por allá- La suave voz de la pelinaranja a su lado lo hizo girarse para ver de reojo donde se encontraban los conocidos castaños, se veían algo inquietos, el mayor de los hermanos miraba de un lado a otro al tiempo que susurraba con la única mujer de la familia quien le miraba cada cierto tiempo, frunció el ceño y bufo algo impaciente.

-Los hijos del feudal son los últimos en llegar- Murmuro el mayor de los Uchiha captando la atención del menor, lo vio cruzarse de brazos enfurruñándose y bajar su mirada hacia la mesa, toda la vajilla brillaba con los bordados en plata y oro con el símbolo del clan Hyuuga.

-Que coincidencia que TenTen-chan se case justo con el heredero de este feudo no crees Itachi-kun?- Empezó a hablar distraídamente la pelinaranja intentando obviar el hecho de ver al rubio en una de las entradas de brazos cruzados y viendo hacia el ahora oscuro jardín donde todavía se veía la tenue cortina de copos de nieve.

-Porque crees que es coincidencia?- Hablo el aludido todavía sin despegar sus ojos de su hermano menor que se veía cada vez mas incomodo, sabia que era la primera vez que estaba en un evento como invitado. –Sasuke- Llamo escuchando un bufido de irritación escapar de los labios de su esposa.

Se giro levemente para encontrar su mirada con la inexpresiva del mayor, vio como la pelinaranja se acomodaba un poco mas cerca de Itachi y se incomodo por esa cercanía que parecía existir entre ellos.

-Ve a hablar con Naruto- Medio ordeno viendo como el pelinegro abría los ojos por la sorpresa de su frase, suspiro intentando mantener al margen la molestia que sentía al tener que pedir aquello. –El no es un guardián, debe estar con su familia- Explico señalando con la cabeza a la pelinaranja que se sonrojo ante su mención.

-Como quieras- Dijo simplemente poniéndose de pie lentamente, sintió las miradas de los presentes posarse en el, frunció el ceño y se cruzo de brazos empezando a alejarse de la mesa, diviso en la salida mas alejada y oscura al rubio.

Sonrió de medio lado fijándose en la tensión que parecía mantener rígido el siempre relajado cuerpo del rubio, también noto sus brazos cruzados y lo que llamo mas la atención fue su ceño fruncido, el nunca tenia el ceño fruncido.

-Vete teme- La gruesa voz del rubio llego a el congelándolo en su posición. –No quiero que me convenzas de nada- Agrego girándose un poco para verlo de reojo, Sasuke bufo y lo ignoro retomando su marcha hacia el Uzumaki. –Es en serio Sasuke- Amenazo girándose completamente para quedar a unos pasos del pelinegro.

-Dobe no seas absurdo- Hablo roncamente su cuerpo se tenso al sentir los olores de rosa y lavanda flotar en el aire, hizo un ademan de girarse en dirección a las fragancias pero la intensa mirada de su amigo lo detuvo. –Tu sabes que lo que Umiko-san dice es verdad, lo recuerdas no es así?- Hablo lo mas neutralmente posible sin separar su mirada de la azulina que parecía brillar confusa en la oscuridad del lugar.

-Mi familia esta muerta Sasuke- Dijo apretando los puños al ver como el rostro del pelinegro no se inmutaba. –Mataron a mi Okasan, a mi Otosan incluso a mis hermanos por ser Namikase- Las palabras salían acidas quemando su boca, sintió la rabia volver a tensar sus músculos al recordar que no habia podido hacer nada, que no pudo salvar a ninguna de las personas que eran importantes para el.

-Nagato esta vivo- Revelo viendo como la expresión del rubio se congelaba haciéndolo sentir incomodo. –Umiko-san lo encontró antes de que se lo llevaran demo… Tuvo que dejar a Yahiko porque lo tenían atrapado- Explico lentamente intentando interpretar los gestos que empezaban a marcar el rostro de su amigo, suponiendo eran iguales a los que el habia tenido cuando vio por primera vez los territorios Uchiha.

-Nagato…- Murmuro sintiéndose mareado de golpe, recordó vagamente un bebe de cabello naranja brillante, igual al de la mujer que estaba en ese momento con el mayor de los Uchiha, la detallo fugazmente viendo como reía ante el serio pelinegro. –Mi ototo- Dijo aflojando sus músculos y dejándose caer en el marco del shoji, su cuerpo se puso pesado de golpe y su vista se nublo obligándolo a jadear con fuerza.

El cuerpo del rubio se estremeció ante sus ojos, lo vio apretar con fuerza el marco del shoji y en un rápido movimiento se acerco para tomarlo del brazo, sus miradas se encontraron detallando en los ojos azulados un brillo de felicidad que hizo estremecer al pelinegro, trago con fuerza jalando al rubio hacia si y lo vio sonreír abiertamente.

-No lo puedo creer- Dijo muy bajito dejando que su sonrisa se hiciera una tenue risa que lleno aquel desierto pasillo, Naruto se libero del agarre del pelinegro y revolviendo su cabello intentando ordenar las ideas que aparecían una detrás de otra haciéndolo dudar de la decisión que habia tomado horas antes. –Como es? Esta bien? No se ha sentido solo?- Soltó una tras otra las preguntas queriendo saber de pronto todo lo que habia vivido su hermano menor en todos esos años, los años que no pudo estar junto a el y protegerlo como su hermano mayor.

-Pregúntaselo a Umiko-san- Dijo roncamente y se giro para dejar de ver la felicidad que el no habia podido expresar al saber vivo a su hermano mayor, sus ojos divisaron en el fondo del salón principal a los hermanos Hyuuga, un hormigueo tenso sus puños al ver como el Mizumaki menor estaba de espaldas a el cubriendo totalmente un menudo cuerpo que dejaba a la vista un brillante kimono dorado.

-Teme no seas así dime si lo viste- Se quejo el rubio tomando al pelinegro del brazo y obligándolo a desviar la vista nuevamente hacia el, lo escucho gruñir por lo debajo por lo que corto el agarre al instante. –Ne teme debes controlar ese carácter- Pidió detallando rápidamente lo que habia puesto de mal humor a su amigo.

-Todos me dirán que debo medir mi carácter?- Soltó ácidamente cruzándose de brazos y volviendo su vista al salón principal, vio como todos los feudales se ponían de pie de pronto y sus ojos buscaron el lugar donde estaba su hermano y la pelinaranja encontrando automáticamente su mirada con una exactamente igual.

-Ve teme, debes estar para recibir a la futura Hyuuga-sama- Hablo lentamente el rubio dando un ligero empujón al cuerpo del pelinegro, lo sintió rígido y se sorprendió de escuchar un suspiro cansado escapar de aquel grueso cuerpo.

-Espero que te vayas con nosotros una vez que termine lo que vine a hacer a este feudo Naruto- Dijo como conclusión a la conversación, se cruzo de brazos y empezó una lenta marcha hasta la mesa donde el líder Uchiha se movía para darle espacio de colocarse justo al otro lado de la pelinaranja.

"Que es lo que pretendes teme?" Pensó el rubio no queriendo despegar su mirada de la espalda de su amigo, detallo el símbolo de los Uchiha reviviendo memorias que desde ese día fatídico quiso borrar, su pasado habia vuelto a reclamarlo con fuerza y esta vez no rechazaría ese llamado.

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La fría noche silbaba constantemente al otro lado de la habitación, las cortinas de copos de nieve bailaban entre los pasillos de la mansión haciendo que un escalofrío recorriera su cuerpo obligándola a unir sus manos bajo la pesada seda de aquel exquisito kimono.

-Podemos irnos- La aterciopelada voz de su hermano mayor la saco de sus pensamientos, vio como la seda de un azul marino brillante bailo ante ella haciéndola sonrojar de golpe, justo sobre su corazón resaltaba perfectamente bordado el símbolo del feudo Hyuuga de color blanco y negro que contrastaban con el azul marino del resto del kimono nupcial, apretó sus labios al sentir la pesada mirada de su hermano sobre ella obligándola a bajar el rostro.

-Eres un digno heredero Nii-sama- Su voz salió mas baja de lo que pretendía su cuerpo se puso rígido al sentir las grandes manos del castaño sobre sus hombros haciéndola temblar, unos fríos dedos tomaron su barbilla obligándola a encontrar su mirada con otra igual que brillaba con cierta frustración.

-Soy lo que Otosan espera que sea- Soltó acido y libero en un fluido movimiento el rostro de su hermana menor, la escucho jadear por la sorpresa de su frase y se giro para detallarla de reojo, un bello kimono dorado resaltaba magníficamente las formas de mujer que Hinata habia adquirido con los años, el símbolo Hyuuga se destacaba entre el resto de los bordados de la seda que iban desde pequeñas aves volando hasta arboles de cerezo al borde del kimono, un obi blanco mate apretaba su estrecha cintura haciendo notorios sus prominentes pechos que se escondían perfectamente entre los pliegues dorados, su cabello iba recogido con dos peinetas doradas donde destacaban las incrustaciones de piedras preciosas que formaban nuevamente el símbolo del feudo, su rostro iba maquillado tenuemente, sus labios de un rojo cereza y sus ojos delineados perfectamente haciendo mas profunda su mirada.

Hinata asintió con incomodidad al sentir la mirada escrupulosa del hombre y avanzo varios pasos para quedar junto a la menor de todos quien portaba un bello kimono rosa pastel con bordados de pétalos de rosas sobre un estanque donde varias aves descansaban, al igual que los otros tenia el símbolo Hyuuga en el lado del corazón, su cabello iba recogido perfectamente en una elaborada trenza que daba la vuelta a toda su cabellera adornado con elegantes palillos de los cuales guindaban diferentes piedras preciosas y en oro delgado el símbolo Hyuuga.

-Es hora- La voz del único hombre del grupo sonó de forma apagada a muy pocos pasos de la pelinegra estremeciéndola, se giro para asentir y seguir de manera lenta al primogénito de la familia.

-Oneesan vamos juntas- La infantil voz de la castaña la hizo sonreír y asintiendo la tomo de la mano fundiendo su dorado kimono con el rosa de la menor, la nieve golpeaba lánguidamente sus cuerpos dando a entender que dentro de poco desaparecía totalmente.

Sus sentidos vibraron ansiosos al sentir un espeso aroma que ella conocía demasiado bien, busco discretamente el lugar de donde podía provenir encontrando la ancha espalda del rubio hablando con el pelinegro, su corazón golpeo sus costillas haciendo que de golpe aquellas frescas sedas la ahogaran, suspiro y apretó la pequeña mano que iba con una de las suyas e intento avanzar a paso mas rápido para poder verlo de frente, donde pudiera confirmar que realmente era el Uchiha del que ella se habia enamorado.

"Por Kami que es lo que estoy pensando" Se recrimino mentalmente sintiendo el collar de su prometido hacer peso en su delgado cuello, frunció el ceño y con su mano libre atrapo el símbolo del feudo Mizumaki conteniéndose de no arrancarlo de su piel y que dejara de marcarla como una propiedad.

Los murmullos llenaron sus sentidos haciendo que sus ojos se centraran en el amplio y elegantemente decorado salón principal de la mansión, vio varios rostros conocidos así como unos que nunca habia visto, sus ojos automáticamente buscaron a las personas que llegaron junto con el pelinegro sintiendo una ansiedad bajar por su estomago al ver como ambos la miraban intensamente, el hombre sonreía con suficiencia de manera discreta mientras la pelinaranja sonreía abiertamente, sus mejillas se calentaron justo al momento de sentir como uno de sus brazos era atrapado obligándola a girar en otra dirección.

-Hinata-chan…- La pesada voz la hizo retroceder dos pasos chocando contra el pecho de alguien mas, ahogo un gemido al girarse y encontrar otro par de ojos verde que la miraban con cariño. –Te dije que estaría perfecta Kotaro- Se burlo el mayor de los Mizumaki haciendo que el otro asintiera y tomara sus manos produciéndole un vértigo instantáneo.

-Hinata-chan como te encuentras?- Su voz grave y pausada la relajo haciendo que se centrara únicamente en el hombre, asintió con dificultad haciendo que una cálida risa escapara del pecho del castaño. –Vi que tu guardián pertenece a una familia de guerreros, no lo sabia- Empezó a hablar distraídamente haciendo que su cuerpo se tensara de golpe.

-Se supone que todos habían muerto demo, el fue a verificar esa información- Una aguda voz a su lado la obligo a girarse y encontrarse con unos vivaces ojos perlados, sintió un nudo en la garganta al ver como el castaño dudo un poco ante lo dicho por la menor. –No era difícil de creer el siempre fue muy mandón- Agrego haciendo que el hombre volviera a reír.

-Generalmente las familias de guerreros se desposan entre ellos para mantener en la sangre ese deseo de pelear- Explico paciente el castaño dirigiendo totalmente su atención a la menor, las voces a su alrededor guardaron silencio y en un movimiento que parecía ensayado todos se pusieron de pie.

-Ya viene TenTen-san- Su voz escapo sorprendiéndola al notarse empujar levemente el cuerpo de la castaña para alejarla de su prometido y situarse en el lugar que le correspondía como hijas del feudal.

-Sera una ceremonia aburrida Oneesan- Se quejo la menor cruzándose de brazos y dejándose guiar, bufo haciendo que la mayor riera por lo debajo al pensar en lo infantil que sabia podía llegar a ser Hanabi.

"Realmente será una ceremonia aburrida" Se dijo internamente al colocarse justo a tiempo entre su padre y su hermano mayor, pero sus ojos no fueron a la entrada del salón sino que buscaron entre los invitados unos ojos oscuros, los encontró mirándola intensamente haciendo que su boca se secara de golpe y el calor acudiera a su rostro calentando todo a su paso, vio como una sonrisa se dibujaba en sus labios haciéndola sentir pesada y una vibración desde su bajo vientre se encargo de hacerla sentir ansiosa, cerro los ojos intentando relajarse, sabia que aquella seria una larga noche.

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Y? Que les ha parecido el capitulo? La verdad es que no puedo pasar tanto tiempo sin que exista la tensión entre Sasuke y Hinata.. de verdad que es una pareja que me mata y los amo con locura.. Espero sus review y les prometo una pronta actualización.. Besitos!