Bueno, primero que nada debo disculparme por estar tanto tiempo sin actualizar, entiendo que hayan perdido la secuencia de estas historias, de todas mis historias, de verdad que no hay excusas para el abandono, he tenido meses difíciles, ya casi voy a 3 años que me mude de país y la verdad ni tengo donde escribir y me cuesta un mundo actualizar, justo hoy que estaba corrigiendo este capitulo me llego un review de alguien que espera mis actualizaciones y a ti como a todos los que esperan ver alguna actualización te pido disculpas, se que le daré un final a mis historias porque también he estado del lado de los lectores y se que es horrible no ver el final de una historia que te lleno de muchos sentimientos.

Naruto es de Kishimoto yo solo hago fics por diversión y porque amo el SasuHina! Espero les guste el capitulo besitos, nos leemos espero que muy pronto! Bye bye

Cap. XXV. La Gran Boda Hyuuga. Parte 2

Sintió un nudo en su garganta obligándola a apretar sus manos bajo la tela fría de su kimono, sus ojos vagaban nerviosamente entre los ojos verdes ante si y unos ojos negros que llameaban intensamente al otro lado del salón, un nuevo suspiro escapo nuevamente de sus labios e intento concentrarse en lo que el castaño le estaba diciendo.

-Me pareció una bonita ceremonia no crees?- La pregunta llego a sus oídos obligándola a centrar totalmente su atención en el hombre, su cuerpo se puso rígido y acepto de manera mecánica sintiendo como el calor volvía a centrarse en su rostro al sentir unas cálidas manos tomar una de las suyas forzándose a dejar de apretar sus dedos bajo las frías sedas que escondían su pálida piel . –Quieres algo como esto?- Volvió a hablar moviendo sus manos para señalar todo el salón haciendo que la mujer ante el perdiera todo el color de golpe.

-Iie…- Respondió intentando mantener controlada su necesidad de separar su mano de la mano del hombre. –No he pensado realmente como… Como será la boda- Tartamudeo ahogando un jadeo al sentir como su cuerpo era jalado hacia el pecho del castaño, suspiro el masculino aroma del castaño y con delicadeza se separo un poco al tiempo que la otra mano del Mizumaki apretaba su cintura negándole la distancia que ella quería imponer.

-Deberías empezar a pensar en eso Hinata-chan ya no falta mucho para llevarla a cabo- Hablo roncamente acercando un poco su rostro hacia el de la ojiblanca que abrió aun mas sus ojos poniéndose nerviosa al sentir el fresco aliento del castaño contra su nariz, giro su rostro en un sutil rechazo para centrar su mirada en la brillante madera a sus pies.

-Iie…- Jadeo en un susurro forzando levemente los agarres del hombre para separarse de el, su cuerpo se relajo al sentir como las manos del castaño la liberaban por propia voluntad para dejarla retroceder dos pasos. –Gomen yo… Yo no debo... No debería…- Empezó a hablar entrecortadamente retrocediendo dos pasos mas encontrando su mirada perlada con la verde del hombre que la mirada con una mezcla de confusión y preocupación.

-Que sucede Hinata-chan? Desde que llegamos has estado actuando de una manera extraña- Se sincero sintiendo una pequeña incomodidad pasearse en su pecho, el menudo cuerpo de la mujer vibro ante sus ojos obligándola a abrazarse a si misma justo cuando volvía a negar fervientemente.

-Gomen Kotaro-san demo… Demo yo…- Su tartamudeo de vio interrumpida por la estridente risa de la menor de los Mizumaki que apareció en ese instante para abrazar por el cuello al hombre encontrando automáticamente su mirada con la suya, Hinata pudo interpretar en esos ojos verde brillante una advertencia silenciosa que la obligo a guardar nuevamente en su interior lo que pensaba revelar sin medir las consecuencias.

-Que hacen los tortolos tan apartados de la fiesta?- Hablo burlescamente pasando deliberadamente su mirada por el pequeño cuerpo de la ojiblanca para dejarla fija en unos ojos similares a los suyos. –Deberías ir a ver que esta haciendo nuestro aniki, sabes que el no me hace demasiado caso- Sugirió haciendo que el hombre asintiera pesadamente y en un ágil movimientos se giro hacia la ojiblanca tomándola de la barbilla para rozar fugazmente sus labios.

Hinata se ahogo con su aliento al sentir los labios del castaño sobre los suyos haciendo que un hormigueo incomodo bailara en su boca, un jadeo sorprendido escapo por sus labios al ver como ya el castaño se alejaba de ella a paso lento y pesado dejándola en un estado de total confusión y melancolía.

-Mi aniki te quiere Hinata-chan- La siempre burlesca voz de la castaña la obligo a centrar su atención en ella, sintiendo la rabia que cubría totalmente esa mirada siempre juguetona. –Deberías olvidar de una vez esos sentimientos por el Uchiha, el no podrá hacer nada para romper tu compromiso, nosotros te adquirimos primero- Hablo fluidamente acortando la distancia entre ella y el frágil cuerpo de la ojiblanca, sintió aquel menudo cuerpo temblar incomodándola por sus palabras.

-No es justo con Kotaro-san- Hablo muy bajito al sentir ahora unos delgados dedos sujetarse fuertemente a su barbilla, ahogo un gemido de dolor al sentir como las uñas de la castaña se empezaban a clavar en su nívea piel.

-No he hablado de lo que es justo o no sino, lo que Kotaro desea y el te desea a ti- Revelo liberando el rostro de la Hyuuga en un brusco movimiento, sus ojos se encontraron nuevamente haciéndola dudar de lo siguiente que diría. –Tu dote no es algo que realmente afecte lo que desea Kotaro así que no debes preocuparte por haberla perdido con alguien mas- Termino de decir mas bajo viendo como los grandes ojos de la Hyuuga se abrían reflejando el terror que sabia estaba sintiendo.

La vio inclinarse como disculpa al tiempo que con paso rápido empezaba a caminar hacia una de las salidas del salón, suspiro viendo como el paso de la pelinegra se hacia cada vez mas inseguro, la vio tropezar con algunos invitados obligándola a disculparse y seguir su perturbada marcha hasta perderse en la oscuridad de algún pasillo oculto de la mansión.

-No debiste ser tan dura con mi querida cuñada- Una voz apareció detrás de la castaña sobresaltándola, se giro para ver de reojo una mirada verde burlesca idéntica a la suya. –Sabes que Kotaro no es como nosotros y se molestara porque incomodaste a Hinata- Agrego tomando el brazo de la mujer y girándola sobre si misma para dejarla frente a el.

-Nunca diría nada que perjudicara los intereses de Kotaro- Susurro liberándose de un tirón de la gruesa mano de su hermano mayor, encontró su mirada con la del hombre frente a ella obligándola a suspirar resignada. –No es algo que deba preocuparte- Dijo a regañadientes cruzándose de brazos, sus ojos buscaron fugazmente al resto de los Hyuuga, encontrándolos al fondo del salón, dándose cuenta que no se habían percatado de la desaparición de la mayor de las hijas del feudo.

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Apretó sus puños una vez mas al no poder apartar la mirada del pequeño cuerpo de la Hyuuga mayor, podía ver como ese fino rostro se sonrojaba ante las palabras que le decía el castaño a su lado haciendo que su cuerpo se tensara aun mas alentándolo a atacar.

-Debes controlarte- Una gruesa voz a su lado llamo su atención al tiempo que se encontraba con unos oscuros ojos que lo veían de forma impasible. –El es su prometido y puede estar con ella todo el tiempo que quiera- Explico atrapando el hombro del menor haciendo que su cuerpo vibrara por la cercanía de otro cuerpo que no fuera el de aquella pequeña mujer.

-No debería dejar que el la tocara así- Dijo apretando la mandíbula, un sentimiento de incomodidad se asentó en su estomago al tiempo que sus puños volvían a crisparse al ver que el rostro del mayor no variaba por sus palabras.

-El puede tocarla como le parezca- Acepto entre dientes, podía entender la incomodidad de lo que esa situación le producia a su hermano menor, sabia que el mismo podía incluso ponerse peor de pensar en alguien así de cerca de la pelinaranja. –Contrólate- Dijo resignado tomando uno de los puños del menor viendo como el volvía a girarse hacia donde estaba la pareja.

"Kisama" Maldijo mentalmente poniéndose de pie de un solo movimiento, su cuerpo llameo lleno de ira al ver como el castaño separaba su boca de la rosada de la ojiblanca, la vio palidecer y turbarse ante aquella acción notando también como su cuerpo tembló haciéndolo gruñir guturalmente.

-Sasuke- La aterciopelada voz de su hermano mayor freno su marcha por unos instantes, se giro para encontrar sus ojos con los del mayor pero los separo al instante para volver a su marcha de manera decidida.

-No puedo hacerlo- Murmuro apretando un poco mas sus puños sintiendo sus uñas clavarse en su piel al tiempo que se perdía por oscuridad de los pasillos de la mansión, sus sentidos vibraron con inconformidad al reconocer el ligero aroma a lavanda mezclado con la fragancia masculina del Mizumaki, otro gruñido gutural escapo por su garganta obligándolo a avanzar mas rápido entre la oscuridad de aquel lugar.

Sus pasos eran rápidos y sigilosos, moviéndose de manera errante por los pasillos de la mansión, sabia que si volvía al gran salón mataría a ese hombre, lo asesinaría de manera lenta por tocar lo que era de su pertenencia y eso automáticamente le daría la victoria al patriarca Hyuuga y su primogénito de arrebatarle completamente a la mujer de ojos perlados, sabia que debía encontrar un lugar donde calmar la rabia que ya cubría cada centímetro de su cuerpo.

Escuchaba atentamente los murmullos de las ayudantes de la mansión, desviando sus pasos entre uno y otro pasillo, la oscuridad se hacia cada vez mas espesa al tiempo que las corrientes de aire que paseaban por la mansión iban bajando de temperatura advirtiéndole que se estaba acercando a otro de los jardines del feudo.

-Sasuke…- Una suave voz congelo su cuerpo, giro un poco su rostro para encontrar a unos metros de si mismo el pequeño cuerpo de la pelinegra, apretó su boca ansioso al verla completamente sola, la tenue luz de la luna brillaba intensamente sobre la seda dorada de aquel perfecto kimono que marcaba su silueta de mujer pero al mismo tiempo se veía opaco al detallar la cremosa nívea piel escasamente expuesta.

Sus ojos volvieron a detallar la inmensidad con la que brillaba la luna, como había imaginado ya no quedaba casi ningún rastro de la primera nevada obligándola a suspirar nuevamente, su cuerpo había rechazado completamente al castaño produciéndole arcadas que por suerte pudo controlar al encontrar aquel espacio totalmente desierto y abierto en medio de la multitud de gente que sabia estaba en ese momento por toda la mansión.

Detallo a unos pasos de aquel frágil cuerpo un shoji que por encontrarse totalmente a oscuras indicaba que nadie estaría ahí en lo que restaba de noche, sus músculos se tensaron al recordar como aquel hombre había cruzado el limite que el había marcado en aquella mujer y con un rápido y sigiloso movimiento cubrió la boca de la pelinegra atrapando su cintura para pegarla totalmente de su cuerpo escuchándola jadear contra la palma de su mano.

El miedo corrió velozmente por su cuerpo al sentir como un ancho pecho de pegaba totalmente a su espalda, la mano que cubría su boca se movió aplastándose mas contra su cara haciéndola temblar al tiempo que sentía como era arrastrada con ligereza hacia un lugar desconocido para ella.

-No deberías andar sola por la mansión- Su voz salió grave y casi en forma de gruñido al sentir el intenso aroma de la mujer colarse por sus sentidos, se sintió satisfecho al sentir como el menudo cuerpo se relajaba contra su pecho justo cuando las palabras escapaban realmente sin pensar de su boca, hundió su rostro en el hueco entre el cuello y hombro de la ojiblanca apoyándola totalmente contra el shoji.

-Sasuke- Dijo con dificultad, su cuerpo ardió al sentir la respiración del pelinegro sobre su piel descubierta centrando su calor en la parte baja de su vientre al sentir como el grueso cuerpo del hombre se apoyaba totalmente en ella aplastándola ligeramente contra un shoji deshabitado por aquella noche especial.

Mordió ligeramente la nívea piel expuesta, sintiendo como la mujer temblaba ansiosa ante sus acciones encendiéndolo totalmente, la rabia de que alguien mas deseara poseer ese perfecto cuerpo nublo su mente y con un ágil movimiento abrió el shoji ante ellos sujetando por la cintura a la ojiblanca para que no cayera ante su acción.

Sus ojos divisaron con dificultad lo que era el estudio de su padre, la mesa en medio de la habitación llena con pergaminos la hicieron jadear asustada pero su mente dejo eso a un lado al sentir las gruesas manos del pelinegro empezando a soltar con agilidad el obi que apretaba aquellas pesadas sedas contra su piel.

Paso la lengua por sus labios inconscientemente al sentir como la seda iba cediendo al tiempo que sus manos dejaban caer a un lado el obi que cerraba aquellas prendas sobre la cremosa piel de la ojiblanca, la escucho jadear satisfecha al retirar en un solo movimiento la tela dorada dejándola únicamente en una yukata traslucida, la tomo por los hombros girándola sobre si misma para por fin encontrar su mirada oscura con una perlada que brillaba llena de deseo.

Sintió sus labios temblar al encontrar su mirada con la oscura del hombre, pudo leer en la profundidad de aquella mirada el deseo que estaba intentando controlar encendiendo totalmente sus propias células y con un audaz movimiento pego sus senos escasamente cubiertos del pecho del pelinegro enrollando sus manos en el cuello de el, acercando su boca a la del hombre que se abrió ligeramente al sentirla tan cerca.

-Porque dejaste que te besara- Reclamo al ver los brillantes labios de la ojiblanca a unos centímetros de su boca, busco la mirada de la Hyuuga y sus ojos se encontraron viendo el remordimiento aparecer al fondo de los perlados ojos de la mujer.

-No pude evitarlo- Dijo suavemente y cerro sus ojos dejando que un gemido escapara de su boca al sentir las manos del pelinegro apretar su cintura empujándola contra su duro pecho. –No quería que…- Jadeo sorprendida al sentir los calientes dedos del pelinegro bajar de su cintura hasta su muslo recorriendo lentamente su pierna para tomarla con fuerza y colocarla apoyada en su cadera empezando a soltar la yukata transparente.

-Te beso Hinata- Hablo roncamente, su cuerpo vibraba ansioso por sentir aquel pequeño cuerpo siendo suyo, la cremosa piel ardía bajo el toque de sus dedos, erizándose donde apretaba haciendo que la respiración de ella se hiciera irregular encendiéndolo totalmente. –Voy a matarlo- Amenazo acercando nuevamente su boca a la de la ojiblanca sintiendo el aliento fresco de ella chocar contra sus sentidos obligándolo a empujar su miembro contra esa ya húmeda intimidad.

-Iie…- Jadeo e instintivamente empujo su cuerpo contra el del pelinegro escuchándolo gruñir guturalmente. –El… No puedes…- Soltó palabras intentando darse a entender pero sus sentidos estaban totalmente nublados por el fuerte aroma del hombre, apretó su agarre en el cuello de el y subió su boca para empezar a dar castos besos a los largo del grueso cuello del Uchiha haciéndolo ronronear.

-Urusei- Ordeno enredando sus dedos en el corto y sedoso cabello de la ojiblanca jalándolo ligeramente hacia atrás levantando de esta manera su rostro para atrapar sus rosados labios en un beso voraz llenándose totalmente con la sorpresa que escapo en forma de jadeo por su pequeña boca.

Se apretó aun mas si era posible contra el cuerpo del pelinegro sintiendo las calientes manos del hombre volver a su cintura haciéndola jadear con mas fuerza, su cuerpo se movió pesadamente hasta dejarla apoyada nuevamente en el shoji, su yukata estaba ligeramente abierta dejando a la vista la unión de sus senos, su plano abdomen y el comienzo de su intimidad haciendo sonreír al pelinegro que coloco una de sus piernas entre las de ella para irse posicionando entre ellas apretando su miembro contra su intimidad.

Gruño contra la dulce piel de la ojiblanca escuchándola jadear y con dificultad separo su boca de la carnosa de ella que dejo escapar un quejido de inconformidad haciéndolo sonreír de lado al tiempo que sus manos tomaban con firmeza los muslos de la ojiblanca empapándose con la humedad que brotaba caliente desde del centro de la mujer.

Se sujeto con mas fuerza del cuello del pelinegro dejando que ligeros gemidos escaparan sin control por su boca, podía sentir los dedos del hombre clavarse contra la piel de sus muslos nublando totalmente su razón, jadeo extasiada al sentir el duro miembro empujar contra su intimidad a través de la fría seda del traje que llevaba.

-Quieta- Susurro apretándose aun mas contra la húmeda intimidad intentando controlarse lo suficiente para no tomarla en ese mismo instante. –Debemos volver- Gruño cada palabra sintiéndola jadear deseosa empezando a moverse contra su miembro haciéndolo dudar de su resolución.

-No pienso… Volver allá- Jadeo subiendo su voz dos tonos al sentir su bajo vientre reclamar la virilidad del hombre dentro de ella. –Onegai…- Suplico tomando el rostro del pelinegro entre sus manos obligándolo a verla, vio la duda aparecer en aquellas rectas facciones y con decisión apretó sus labios contra los de el empezando a morderlo suavemente.

Su miembro empujo la seda llenándose totalmente con la humedad de la ojiblanca, los dientes de ella lanzaban corrientes eléctricas a través de todo su cuerpo cada vez que se cerraban sobre sus labios y sus pequeñas manos dejaron su rostro para empezar a rasguñar fuertemente sus hombros obligándolo a dejar de lado lo que sabia debía hacer.

-Olvídalo- Gruño entre dientes al tiempo que dejaba las piernas de la ojiblanca en el tatami de la habitación, vio la extrañeza reflejarse en aquellos brillantes ojos perlados y en un rápido movimiento la giro apoyándola en el shoji, jalo la yukata dejándola caer alrededor de los pequeños pies de la mujer dejando a la vista su pálida piel, se mordió el labio al tiempo que abrió un poco su kimono tradicional para introducirse de una embestida dentro de esa necesitada intimidad.

-Sasuke- Casi grito al sentirlo entrar en un solo movimiento, su rostro se pego aun mas al shoji haciendo que un calor liquido paseara por todo su cuerpo obligándola a jadear irregularmente.

Un ronroneo de satisfacción escapo sin poder controlarlo desde lo mas profundo de su pecho al sentir aquella estrechez envolver totalmente su miembro recibiéndolo gustosa, bajo su boca para empezar a morder aquella cremosa piel llenándose con su dulce sabor mientras sus manos se encargaban de masajear sus grandes senos atrapando cada cierto tiempo sus rígidos pezones.

Jadeo con fuerza al sentir el vaivén del pelinegro, entrando y saliendo de ella apretando su intimidad, los dedos expertos rozaban sin piedad sus pezones haciendo que su respiración se hiciera superficial y esos salvajes dientes al clavarse en su piel la erizaban justo donde mordía, estaba matándola lentamente.

-Eres mía Hinata- Dijo roncamente empujando con mas fuerza contra ella, escuchando el rumor del shoji al aplastar con mas fuerza de la necesaria el perfecto rostro de la mujer contra el, ante sus palabras la intimidad de la mujer latió apretándolo con fuerza obligándolo a gruñir mas fuerte.

Intento responder pero solo conseguía jadear cada vez mas fuerte ante las embestidas del Uchiha, cada centímetro de su piel ardía, cada célula de su cuerpo reaccionaba a aquella ronca voz, a ese potente aroma que la estaba llenando nuevamente, se mordió el labio inferior al sentir como empezaba a hacer las embestidas mas fuertes y rápidas haciendo que el calor y las corrientes eléctricas empezaran a concentrarse en su bajo vientre obligándola a cerrar los ojos para contener sus deseos de gritar.

Su cuerpo se tenso totalmente al sentir las paredes de la intimidad de la ojiblanca cerrarse a su alrededor, se mordió los labios hasta hacerse sangrar intentando contener el gruñido que sabia quería escapar por su garganta, tomo firmemente la cadera de la mujer y en un movimiento la giro para tenerla totalmente expuesta ante el.

Jadeo ante la sorpresa de verse totalmente a merced de esa mirada oscura, lo vio entrecerrar sus ojos y noto un brillo carmesí bajar por su barbilla, gimió pesadamente al sentir como su espalda era apoyada en el shoji obligándola a subir sus brazos para enrollarse en el cuello de Sasuke.

-Dilo- Ordeno con voz ronca al encontrar su mirada con la perlada, podía detallar el rastro rosado de los besos que estaban marcando la cremosa piel de la mujer haciéndolo empujar con mas fuerza dentro de ella, la escucho gemir quedamente y apretó con mas fuerza sus dedos contra sus caderas haciendo que las piernas de ella se enrollaran con mas firmeza a su cadera.

-Soy tuya- Dijo obediente al tiempo que posaba su boca en el hilillo de sangre que bajaba por aquella recta mandíbula, el sabor metálico pareció hervir en su lengua haciéndola jadear y con decisión se apretó aun mas a ese musculoso pecho atrapando con sus labios el inferior del pelinegro empezando a besarlo con fervor.

Sus sentidos se nublaron completamente al sentir la húmeda lengua de la ojiblanca pasear lánguidamente por su mandíbula, su piel se encendió al sentir los suaves y grandes senos aplastarse contra la fría seda de su traje al tiempo que la pequeña boca atrapaba su labio empezando a succionarlo con pasión, su cuerpo necesitaba sentir mas de aquella pequeña criatura que se encontraba totalmente a su merced, necesitaba sentir toda su pálida piel bajo sus manos, sentir como se calentaba al rozarse con su propia piel, necesitaba tenerla a su disposición cuando y como el lo quisiera.

"Necesito tenerte para mi" La frase lo sorprendió sacándolo momentáneamente de la nube de placer en la que se encontraban envueltos, gruño empujando mas profundo en la estrechez de la mujer escuchándola gemir roncamente contra su boca llevando una corriente eléctrica por todo su cuerpo, haciéndolo consciente de la necesidad que sentía por ella.

Sintió como las gruesas manos del pelinegro se deslizaron por su cadera hasta quedar suavemente posicionadas en su espalda baja, su cuerpo quedo totalmente pegado al de el sintiendo como las embestidas se hicieron lentas y profundas erizándola completamente, dejo caer su cabeza hacia atrás sintiendo como empezaba a besarla suavemente por todo lo largo de su cuello haciendo que el calor en su bajo vientre se intensificara velozmente atrapando en su totalidad el miembro del hombre.

La respiración de Hinata se hizo irregular y pudo sentir como sus paredes empezaban a latir contra su miembro haciéndola casi imposible el contener por mas tiempo su necesidad de acabar en ella, de marcarla una vez mas.

-Sasuke…- Gimió fuertemente al sentir como el calor en su vientre explotaba haciendo que su cabeza empezara a dar vueltas y todo su cuerpo hormigueara quitándole totalmente la fuerza de las extremidades, lo escucho gruñir guturalmente contra el nacimiento de sus senos creando una onda deliciosa que corrió por sus senos endureciendo aun mas sus rosados pezones, las manos en su espalda se cerraron empujando su abdomen hacia el del pelinegro obligándola a soltar ligeros suspiros mientras sentía como el miembro de el seguía latiendo en su interior.

La corriente en su cuerpo llego de una manera que el no había sentido con anterioridad, todo su cuerpo vibro al sentirla cerrarse a su alrededor, su respiración entrecortada empañaba aquella pálida piel sintiendo como cada parte de ese pequeño cuerpo lo reconocía como su dueño, haciéndolo sonreír con superioridad separo un poco su rostro para ver con complacencia como el rostro de la mujer todavía estaba rojo por el esfuerzo y luchaba por regular la respiración, sus ojos entrecerrados escondían bajo espesas pestañas el brillo perlado de satisfacción que sabia encendería nuevamente su deseo por ella pero sabia que no podía seguir atrasando su separación.

Bufo inconforme al sentir como poco a poco sus cuerpos se iban separando, le extraño la delicadeza con la que las gruesas manos del pelinegro se deslizaban por sus piernas hasta colocarlas sobre el frio tatami haciéndola totalmente consciente de su desnudez, frunció el ceño al darse cuenta de que el estaba totalmente vestido.

-Iras a tu habitación mientras yo vuelvo a la reunión- Hablo pesadamente al detallar la expresión molesta que adornaba las delicadas facciones de la ojiblanca, sonrió nuevamente al ver como ante sus palabras ella se sonrojaba aun mas y su respiración volvía a ser irregular.

-Demo… Yo debo estar allí con mi aniki- Explico cubriendo su desnudez con la yukata traslucida, la tela fría contra su piel le pareció relajante subió sus manos para tocar su cabello descubriendo que las peinetas que antes adornaban su cabello habían caído en algún lugar de la habitación. –No puedo simplemente desaparecer…- Su queja se corto al escucharlo gruñir ante su explicación haciendo que nuevamente sus miradas se encontraran.

-No volverás a ese salón con el Kisama de Kotaro- Hablo furioso tomando a la mujer por los hombros, leyó la sorpresa en esos ojos perlados haciendo que se sintiera fuera de lugar al dejar en el aire lo que realmente le molestaba de toda aquella situación.

-Hai- Acepto simplemente intentando mantener a raya las ganas de reír que le dieron al escucharlo hablar, no se había percatado que desde que la había encerrado le había reclamado por la cercanía con el que era su prometido.

No pudo responder al escuchar como simplemente aceptaba lo que había dicho, el mismo no comprendía del todo porque había dejado que esa frase escapara de su boca, clavo su mirada entonces en los pálidos brazos de la mujer recogiendo tranquilamente cada joya que hasta unos momentos adornaba todo su cabello, la luz de la luna se colaba escasamente por las separaciones entre los shoji e iluminaba hermosamente la piel de la Hyuuga haciendo que sus cortos cabellos brillaran como una noche sin luna.

-Onegai- Su voz suave rompió el hechizo en el que se vio envuelto sin darse cuenta, centro su mirada en lo que estaba entre las manos de la mujer encontrándose con el grueso obi blanco entre esos largos dedos, lo tomo con rapidez y se movió para quedar de espaldas a ella. –No puedo salir sin el- Prosiguió sintiendo como su corazón chocaba contra sus costillas al sentir las gruesas manos del pelinegro rodear su cintura y apretar firmemente el obi a ella, marcando notoriamente su estrecha figura.

-Intentare volver a verte- Susurro contra la pálida piel de la ojiblanca viendo como esta se erizaba al tiempo que terminaba de apretar el nudo con el cual escondía nuevamente ese perfecto cuerpo de los demás, no se permitió mirarla una ultima vez y con paso decidido avanzo hacia el shoji, la escucho suspirar resignada removiendo sentimientos que no entendía completamente pero negó para si y con un fluido movimiento salió del lugar dejándola sola en aquella oscura habitación.

De sus labios volvió a escapar un suspiro pesado al ver como la ancha espalda del pelinegro desaparecía al otro lado del shoji, subió sus manos hasta el nivel de su corazón intentando controlar de esta manera la ansiedad que le provocaba saber que volverían a estar separados y que ahora no habría momentos robados en los cuales podrían encontrarse, el para su suerte y perdición era heredero de un linaje de guerreros muy antigua, tan antigua como el suyo propio.

-Espero por ti Sasuke-kun…- Susurro dejando que el aroma del hombre llenara sus sentidos, podía sentir todavía sus penetrantes ojos sobre ella, dejándole claro que todavía la deseaba a su lado, explicándole sin palabras que el necesitaba mas de ella de lo que estaba dispuesto a admitir. –Creo… Creo que me quieres- Se aventuro a admitir en voz alta sintiendo como una tierna sonrisa escapaba por sus labios y con esa idea decidió perderse por los oscuros y fríos pasillos para poder disfrutar de su efímera felicidad a solas, como siempre lo había hecho.

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Dejo que su cuerpo lo llevara por los pasillos iluminados guiándose por sus memorias hasta el salón principal, sonrió satisfecho de solo recordar lo dispuesta que estaba la pequeña Hyuuga de entregarse a lo que el necesitara y el sabia que lo que mas necesitaba en esos momentos era marcarla como su propiedad, porque nadie tenia derecho sobre esa sumisa mujer, nadie mas que el.

-Teme…- Una grave voz lo hizo girar su rostro en una dirección en medio de la oscuridad encontrando una preocupada mirada azulina. –Que bueno que apareces- El tono de voz se relajo llamando la atención del pelinegro que se detuvo totalmente para ver al rubio que ahora aparecía frente a el.

-Que sucede?- Pregunto presintiendo que su ausencia no paso totalmente desapercibida, desvió su mirada por unos instantes para ver como en la salida opuesta estaban los Hyuuga hablando con algunos guerreros produciéndole ansiedad.

-Hiashi-sama estuvo buscando a Hinata-chan por todos lados- Revelo cruzándose de brazos incomodo por percibir el fuerte aroma a lavanda en todo el cuerpo del pelinegro. –Parece que salió hace un buen rato y casualmente tu también desapareciste a los pocos minutos- Continuo intentando leer algún sentimiento en el siempre inexpresivo rostro de su amigo.

-Estaba con ella- Dijo restándole importancia a la situación, sabia que si quería tenerla para si debía dejar de esconderse. –La encontré por casualidad en un pasillo cerca del estudio de Hiashi-san- Explico superficialmente centrando nuevamente su atención en el rubio, lo vio tensar la mandíbula con inconformidad obligándolo a bufar por la próxima reprimenda.

-Teme!- Grito exasperado por ver la falta de delicadeza con la que revelaba la explicación de su ausencia. –Acaso no sabes que le causaras problemas a Hinata-chan?- Regaño tomándolo del cuello sin que este opusiera ningún tipo de resistencia.

-Ya no soy un guerrero Naruto- Dijo con suficiencia liberándose de un solo movimiento, sus ojos se centraron en la mirada sorprendida del aludido. –Y tu tampoco lo eres así que no deberías estar aquí protegiendo intereses con lo que estas totalmente en desacuerdo- Se sincero cruzándose de brazos y volviendo a mirar hacia el interior del salón.

-No es por los Hyuuga que lo hago sino por Hinata-chan!- Continuo indignado apretando los puños a cada lado de su cuerpo, sabia que en cierta parte el Uchiha tenia razón. –Por mas títulos que tengamos no será fácil conseguir que liberen a Hinata-chan de su actual compromiso y menos si andas diciendo a la ligera que cada vez que ella desaparece se encuentra contigo… A solas- Lo ultimo escapo por sus labios en un susurro haciendo que el pelinegro lo mirara de reojo pero apretara sus facciones con clara incomodidad por lo que estaba diciendo entre líneas.

-Hinata es mía así que puedo estar con ella todo lo que yo quiera- Defendió con terquedad intentando no pensar en los derechos que tenia el castaño que estaba junto al patriarca Hyuuga. –Yo me encargare de eso- Su voz se volvió gutural pensando en como dejarle en claro a ese feudal que no obtendría a la delicada Hyuuga para si.

-Demo…- Dejo su frase a medio empezar al sentir como alguien avanzaba hacia ellos de forma nerviosa, obligo a su cuerpo a girarse solo para encontrarse con una mirada que esperaba no ver hasta el día siguiente.

-Por Kami si estaba preocupada- La aterciopelada voz de la mujer llego a ellos tensándolos en su posición, su larga cabellera naranja caía en una perfecta cascada de rizos a cada lado de su rostro llegando hasta su cintura y el resto de su cabello recogido en un elegante moño alto decorado con palitos que dejaban a la vista el símbolo Uchiha en rubíes y diamantes que centelleaban a cada movimiento de la mujer.

-Salí a despejarme- Dijo entre dientes viendo como esos ojos azules lo miraban fijamente para luego examinar fugazmente al rubio junto a su persona, abrió sus ojos con sorpresa tensando todos sus músculos al sentir los delgado brazos de la mujer enrollarse en su cuello.

-Itachi-kun estaba a punto de salir a buscarte- Confeso separándose tan rápido como se había acercado al pelinegro, vio con ternura como la sorpresa no había desaparecido de esa profunda mirada. –Hiashi-san le dijo que esperaba no estuvieras con su hija porque sino la casaría hoy mismo con el Mizumaki- Murmuro haciendo un ligero puchero y juntando sus manos bajo la seda de su brillante kimono blanco.

-Primero mataría a ese Mizumaki antes de permitir eso- Amenazo apretando sus puños y pasando de largo a la mujer, sabia que debía dejar muy en claro su posición pero, debía pensar muy bien que era lo que obligaría al Hyuuga a no rechazar su oferta, algo que el deseara mucho mas que una simple unión entre familias feudales, sonrió de lado obligándose a detener su marcha rememorando unas frases que no pensó servirían de mucho en ese entonces pero que para su actual situación eran la oferta perfecta para el ambicioso Hyuuga Hiashi.