Oscuro vs blanco.

Capítulo 2: El récord de travesuras.

La ceremonia había concluido y de a poco, todos regresaban a sus respectivas labores, el gran salón del castillo desde el cual Aitana manejaba la mayor parte de su trabajo, estaba totalmente sucio y desordenado. La fiesta había sido un éxito. La mañana empezaba a amotinar atravesando los grandes ventanales situados en las amplias paredes y en segundos el lugar iba quedándose vacío mientras los habitantes que solían acompañar a la anfitriona recogían el desalineado castillo.

Todos los grandes espíritus se iban despidiendo con sonrisas y palabras de ánimo al joven que estaba adormilado por tanto alcohol, mientras que Madre Naturaleza indicaba las tareas de sus súbditos para esa mañana. Padre Tiempo se detuvo a observar a detalle las acciones de Aitana, sin duda, era una mujer hermosa, de un cabello castaño oscuro, largo hasta la cintura y atado en una coleta completamente recogida, de ojos verdes esmeralda y con una coronilla de flores que adornaba su cabeza. Una sonrisa surgió de los labios de la mujer cuando se percató de la vista de su compañero.

-Ha pasado ya un tiempo – soltó una pequeña risita llevándose el puño cerrado cerca de la boca – Pensé que no vendrías, Tim.

-Estuve un poco ocupado estos últimos días, pero no podía faltar a un evento tan importante. Te ves hermosa – contestó, tomando el puño de Aitana y depositando un pequeño beso en este.

-Es un alivio que la actitud de Frost haya cambiado para bien – mencionó, girándose a ver a los guardianes.

-Y qué decir de Pitch – sonrió Tim – Nunca creí que pudiera rehabilitarse. Fue una gran sorpresa.

-Fue difícil, pero no imposible – respondió seriamente – Quisiera que eso se pudiera hacer con todos. Aun hay mucho espíritus traviesos por ahí. – se hizo un silencio fúnebre durante unos segundos.

-Ha sido un tiempo desde que lo vi por ultima vez – la voz de Padre Tiempo sonó fría. Aitana dio un leve suspiro y bajó la mirada, tomando con su otra mano las manos de Tim. - ¿Estas segura de que no puedes hacer nada por él?

-Lo he intentado durante muchos años, Tim. Incluso en aquella ocasión, no pude hacer nada. Empiezo a pensar que Lacie es irreparable. – su mirada viajó hasta toparse con los orbes grises de su compañero – Empezaba a temer que Frost pudiera convertirse en alguien como él.

-Jack no haría algo como eso. Él es… - Padre Tiempo no terminó la frase cuando el aludido peliblanco y sus compañeros se acercaron a la pareja a agradecer lo sucedido. Tim únicamente les ofreció una forzada sonrisa y ésta fue correspondida por una sonrisa de pena, acompañada de un sonrojo.

-Lo siento – se disculpó Norte – No sabía si era o no un buen momento pero, ya saben, Navidad está cerca y debemos ir a trabajar. Muchas gracias por todo, Aitana. – el hombre hizo una pequeña reverencia y se retiró.

-Fue todo un honor, Natura, la pasamos muy bien, todo estuvo muy divertido. Gracias por todo – El Hada de los dientes tomó la mano de Aitana y se despidió sonriendo. Meme solo puso un sombrerito sobre su cabeza para luego quitárselo a modo de despedida.

-Gracias, Aitana. – Conejo no dijo mas, y se fue.

-Madre Naturaleza – la voz tímida de Jack le sorprendió. Aitana ciertamente era un poco mas alta que el peliblanco, al punto en que la mujer debía agachar un poco la cabeza para mirarle a los ojos. – lo… lo lamento tanto – continuó cuando tuvo la atención de su superior – por las cosas que hice antes, lo siento – las mejillas de Jack se encendieron y pudo sentir como su cara ardía cuando Aitana y Tim se le quedaron viendo, perplejos.

-Está bien – le sonrió con dulzura, tomando sus manos y haciendo que la mirase a los ojos – Eso quedó en el pasado. Lo que importa ahora, es que cambiaste para bien.

-Gracias – respondió – Por no perder la fe en mi. Y… por confiar en que haría las cosas bien.

-No hay nada que agradecer, pequeño espíritu – la voz de Tim le hizo sonrojarse una vez mas – Aunque hubieses ido por un rumbo diferente, apuesto a que Aitana hubiera dado lo mejor para regresarte al camino correcto.

-Lo sé – sonrió – aun así, gracias por todo.

-No hay de que. – Jack finalmente se despidió para reunirse con sus amigos y partir al Polo Norte.

El trineo sin duda se movía bastante brusco, el peliblanco no paraba de divertirse con las reacciones que Conejo propinaba a cada salto y de vez en vez era víctima de los gritos y supuestas caídas del menor. El guardián de la esperanza comenzaba a aturdirse y a frustrarse y el Polo Norte se veía cada vez mas lejos.

-¡Ya no molestes mocoso! – gritó cuando el trineo se ladeó con brusquedad y se aferró a su asiento con las garras mientras recibía una carcajada de Jack.

-¿Por qué? Eres tan divertido Canguro. – respondió sonriente.

-¡Tus bromas nunca serán demasiado buenas! – su rostro palideció cuando Norte hizo una voltereta.

-¿Eso crees? – preguntó Jack entusiasmado

-Estoy seguro.

-Sí, Jack, tus bromas nunca alcanzarán a hacerle a Conejo lo que le hizo Lacie – esta vez, Norte comenzó a reírse a todo pulmón. Todos le fulminaron con la mirada.

-¿Ah si? – preguntó incrédulo - ¿Qué tan malo fue? – sonrió acercándose a Conejo.

-Tan malo que lo hizo llorar – respondió Norte, para después aterrizar el trineo en la cabaña.

-¿Enserio? – se burló.

-¡Ah cállate! Eso pasó hace siglos – su cara se sentía caliente, y por una vez en su vida agradeció el exceso de pelo que cubría su piel.

-Pero espera un segundo – dijo emocionado el ojiazul - ¿Quién fue? ¿Quién lo hizo? Debo conocerlo – sonrió ampliamente. – creo que Aitana y Tim mencionaron ese nombre antes de retirarnos.

-Eh, Jack, no creo que sea buena idea que sepas sobre esa persona – la voz de Hada sonaba preocupada.

-¿Por qué no?

-Porque ese sujeto es de una festividad oscura – comentó con seriedad Conejo mientras sacudía sus patas para quitarse la nieve que había pisado para atravesar desde el lugar en donde se guardaba el trineo hasta el interior de la cabaña donde aquel enorme hombre de barba blanca trabajaba con los yetis.

-Pero… ¿Quién es? – curioseó. Todos se quedaron en silencio viéndose unos con otros.

-Solo te diré… que tiene el récord en travesuras – la voz de Norte había cambiado, ahora sonaba mas seria y apagada.

-Claro que tiene el récord si incluso hizo llorar al Canguro. Quiero conocerlo – sentenció en un leve susurro.

-Jack – Santa Claus le sujetó fuerte de los hombros obteniendo un quejido de parte del menor – fue un error haber mencionado ese nombre, tienes estrictamente prohibido acercarte a él, ahora eres un espíritu blanco, y sabes lo que pasa si te acercas a ellos.

-Sí – suspiró resignado.

-Prométeme que no te acercarás – continuó el mayor – estaba bien antes de que fueras un guardián. Pero ahora es diferente.

-Lo entiendo, creo… que iré a ver a Jamie – Jack tomó su cayado y salió volando del lugar. Fuera como fuera, él debía conocer a la persona que hizo llorar al Canguro.

N/A: Lamento la demora, pero tenemos una bebe en casa y ocupa mucho del tiempo de todos. Espero que les haya gustado, aunque siento que tiene muchos diálogos. Les dejo doble capitulo y espero actualizar el 4 pronto. Si no les agrada el exceso de diálogos, háganmelo saber en los comentarios, aunque si he decidido evitarlo. Sin mas, nos leemos después.

Ciao :*