UNA SERIE DE MALAS DECISIONES

Capítulo Único


En la primera mañana de primavera del año, la marca de almas gemelas aparece en la muñeca izquierda de Shinobu. Afuera, los vientos que acompañan la tormenta amenazan con arrancar los árboles de cuajo.

Debe ser un mal presagio.

El dibujo no es una mariposa como a ella le hubiera gustado, sino algo parecido a un manojo de líneas que más tarde interpreta como olas. Quien sea en los cielos que se dedique a diseñar las marcas de almas gemelas necesita tomar un curso de dibujo.

Como es de esperar, Shinobu no busca encontrar a su alma gemela. Con una vida en la que podría morir cualquier noche, no le encuentra sentido. Eso, no obstante, no impide que sienta curiosidad por la persona de su destino. ¿Qué tipo de hombre se supone que es su ideal? Jamás ha salido con nadie y la cantidad de hombres con los que se ha relacionado en su vida está limitada a la organización de los cazadores, pero supone que alguien alegre como Rengoku o centrado como Himejima sería lo adecuado. Lo ideal, por supuesto, sería tener a su lado a alguien como Oyakata-sama.

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El primer error que comete Shinobu es entrometerse en una charla sobre almas gemelas que Tengen mantiene con Rengoku. Con tres esposas Kyoujuro quiere comprender cómo funciona esa relación.

—Nunca he escuchado de múltiples personas que lleven la misma marca.

—Y no la llevamos —acuerda Uzui—. Ninguno de nosotros lleva la misma marca.

—¿Cómo es eso posible? —se entromete Shinobu, quien se encuentra a su lado, bebiendo su té mientras todos esperan a Oyakata-sama.

—La verdad es que ninguno de nosotros tenemos marca.

Shinobu arquea una ceja, confundida. Pero es Kyoujuro quien hace la siguiente pregunta.

—¿Entonces cómo es que decidieron estar juntos?

—Yo tenía una marca —explica—, pero desapareció casi tan pronto como llegó. A mis esposas les pasó algo similar. Ya no tenemos esa misteriosa alma gemela.

—Oh, ya veo —asiente el Pilar de la Llama, cruzando los brazos.

Shinobu no entiende.

Antes de obtener su propia marca jamás había estado interesado en el tema cósmico de una persona predestinada, por lo que su ignorancia en el tema es vasta. ¿No se suponía que las marcas eran algo permanente?

Oyakata-sama arriba a la habitación antes de que pueda preguntar.

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Su segundo desliz llega inmediatamente después de que la reunión termina. Segura de que si alguien tiene información sobre las almas gemelas esa debe ser el Pilar del Amor.

Kocho aborda a Mitsuri en su camido de salida de la finca del patrón. Obanai se molesta porque interrumpe su charla con Kanroji, pero Shinobu decide ignorar su mirada envenenada e invita a la otra cazadora a comer tempura con ella.

—Yo invito.

A Mitsuri se le iluminan los ojos en una fracción de segundo y se despide de Iguro agitando las manos con energía.

Cuando la Pilar del Amor va en su tercera ronda, Shinobu aprovecha el tiempo que se toma cocinar plato y plato para hacer sus preguntas.

—Mitsuri-san, ¿sabes sobre las marcas de las almas gemelas?

Kanroji agita la cabeza en asentimiento y se ve todavía más feliz por esa pregunta que por la invitación a comer.

—¡Sí! ¡Son tan geniales! ¡Ojalá pueda conseguir la mía pronto!

Shinobu le sonríe con simpatía. Si alguien en el cuerpo de los cazadores de demonios puede estar feliz por tener una marca de almas gemelas es justamente la Pilar del Amor e, irónicamente, es de los pocos miembros que no poseen una.

Aunque la edad para que la marca aparezca varía de persona a persona, la media es a los 16 años de edad. Shinobu también está tardía al respecto aunque ya, al fin, tenga una.

—Entonces, ¿sabes por qué a algunas personas se les desaparece la marca?

La cara de Kanroji parece triste de repente.

—Eso es porque tu alma gemela ha muerto —contesta cabizbaja—. También hay ocasiones en las que las personas nunca consiguen su marca. Puede ser por la misma razón.

—¿Y por qué la edad varía? —de verdad está curiosa al respecto. Tokitou consiguió su marca a los 13 años, pero Shinazugawa la obtuvo apenas unos cuantos meses atrás.

—Nadie lo sabe. Quizás el dios de las almas gemelas espera hasta que estés listo para encontrar a tu otra mitad.

Shinobu duda que ese sea el caso. No ve al Pilar de la Niebla para establecer una relación sentimental con absolutamente nadie que no sea su cuervo.

—¿Por qué el interés, Shinobu-chan? ¡¿NO ME DIGAS QUE HA APARECIDO TU MARCA?!

—¡No! ¡No! —miente descaradamente ante la exagerada reacción de su amiga. Todos en el local de comida voltean a verlos—. Es solo que escuché a Uzui-san hablando con Rengoku-san sobre sus esposas.

La explicación parece contentar parcialmente a Mitsuri, pero, por si las dudas, la obliga a hacer una promesa—. ¡Prométeme que me dirás cuando tengas tu marca, Shinobu-chan!

Ella lo promete y le sabe mal mentirle; por suerte, su orden llega a la mesa un momento después y Mitsuri se distrae.

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Esa noche, Shinobu decide colocar un vendaje sobre su marca para ocultarla.

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Con el pasar de las semanas, Shinobu casi olvida que tiene la marca de las almas gemelas. Si no fuera por las preguntas preocupadas de Mitsuri, Himejima e incluso Rengoku que hacen alusión a la salud de su muñeca izquierda, siempre vendada, lo habría olvidado por completo.

Recuerda a plenitud su existencia al conocer a Tanjiro. Los kakushi lo desnudan y ella hace su valoración médica con el muchacho inconsciente. Sus ojos se posan inevitablemente en la marca de medio sol en el tobillo derecho del chico y automáticamente recuerda que ha visto una similar en otra parte.

Se pregunta si debería decirles o si el mejor camino es dejarles que se den cuenta solos. Se decanta por lo segundo a pesar de que las posibilidades de que Kanao muestre sus tobillos desnudos a Tanjiro son realmente bajas.

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En la próxima reunión de pilares Mitsuri está haciendo un alboroto. Revolotea alrededor de Rengoku con una mirada de completa excitación, sin reprimir sus chillidos incontrolables. A unos cuantos metros Iguro lanza vibras tan negativas que incluso le provoca escalofríos a Tomioka.

—¿Qué pasa? ¿Por qué el alboroto?

—¡Rengoku-san al fin ha conseguido su marca de almas gemelas! —grita sin pudor alguno, jalando el haori del susodicho sin pudor.

El Pilar de la Llama también está orgulloso de mostrar su marca a todos, similar a la hoja de una flor de cerezo.

—¿Vas a buscar a tu alma gemela, Rengoku-san?

—Por supuesto —le responde a Shinobu sin una pizca de duda—. ¡No debería dejar esperando a mi mujer!

Shinobu le dirige una media sonrisa y deja que Mitsuri siga hablando con el Pilar de la Llama sobre las mil y un posibilidades de cómo podría ser su alma gemela.

—¡Ojalá todos podamos tener una! —siempre soñadora, Mitsuri declara. Su timidez ida al caño por la felicidad del momento—. ¡Solo faltamos Shinobu-chan, yo, Iguro-san y Tomioka-san!

Shinobu no quiere romper las ilusiones de Kanroji y una reunión de pilares no es el lugar idóneo de revelar su marca tampoco. Muchas miradas curiosas. Entonces asiente vacilante.

La voz de Tomioka toma por sorpresa a todos un segundo después—. Ya tengo mi marca.

Todo el mundo se queda boquiabierto, incluso Shinazugawa, quien parecía no tener ninguna interés en la charla.

Uzui, asertivo, pregunta—. ¿Cuándo la obtuviste?

Lamentablemente para todos, Tomioka no vuelve a abrir la boca para ninguna otra cosa que no sea saludar a Oyakata-sama.

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Aoi aparece frente a ella con suministros médicos y un libro sobre almas gemelas la tarde siguiente. Le entrega las hierbas medicinales y le confiesa a Shinobu que hace tres días ha conseguido su marca de almas gemelas, pero ha tenido tanta vergüenza de preguntarle que ha preferido comprarse un libro sobre el tema. Shinobu le revuelve a la cabeza y le dice que no hay problema, después de todo, ella tampoco sabe sobre almas gemelas.

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Toma el libro de Aoi subrepticiamente tres días después. En su defensa, la chica lo ha dejado en la sala común, donde cualquiera podría hojearlo.

Lo lee un poco, por encima y averigua un par de cosas más: aunque las marcas no aparecen al mismo tiempo en el par predestinado, usualmente solo existen unos días, semanas o, en el peor de los casos, un par de meses antes de que la marca se presente en uno y luego también en el cuerpo del otro. Por lo tanto, el alma gemela de Shinobu ya debería poseer su marca a estas alturas. Eso le provocó escalofríos.

Las marcas coincidentales también aparecían en la misma parte del cuerpo del par predestinado y, al menos en la investigación realizada por el autor del libro, nunca una pareja se había separado por falta de cariño. En realidad, nunca se separaban, pero el investigador aventuraba que podrían hacerlo por causas externas a la compatibilidad como la muerte u otros motivos externos.

Deja el libro justo donde estaba. No cree ser capaz de experimentar sentimientos tan delicados como aquellos, pero está segura de que su causa de separación será la muerte.

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No se da cuenta de que es un error al momento de hacerlo, al igual que los anteriores. Deshaciéndose de los vendajes le muestra a Mitsuri su marca en forma de olas. Es suficiente de ocultarle cosas a su amiga.

Como era de esperar, la Pilar del Amor comienza a lanzar múltiples chillidos que es inevitable que el resto de los invitados de la Finca Mariposa se enteren de su secreto. Una pequeña aglomeración se convoca alrededor de Shinobu en menos de sesenta segundos y su muñeca es tocada en múltiples ocasiones. Aparte de la misma Mitsuri, Kanao parece la más contenta.

—¡Espero que pueda ser feliz, maestra! —dice en un tono más alto y alegre de lo que jamás ha usado.

—¡Yo también quiero una! —chilla Inosuke, revisando su cuerpo por si tiene algo en alguna parte. A su lado, Zenitsu se autoconvence de que él no tiene ninguna marca porque está esperando a que Nezuko se vuelva humana.

—¿Ya encontró a su alma gemela, Shinobu-san? —pregunta Tanjiro con una mirada de total concentración que solo le ha visto poner durante los entrenamientos.

—No —es honesta. Ni siquiera lo ha intentado.

—¿Quiere encontrarlo? —insiste.

Una sonrisa ambigua es todo lo que puede ofrecerle.

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Tomioka asiste a la Finca Mariposa para ver a Tanjiro. Shinobu se lo encuentra al regresar de una misión, entrenando en el patio trasero con el chico.

—Ara, ara, Tomioka-san, qué sorpresa. Creí que le tenías demasiado miedo a las inyecciones como para venir a mi humilde morada.

En realidad Tomioka no le teme a las inyecciones, pero es divertido molestarlo.

—Tanjiro me ha pedido venir.

—No te preocupes, no tienes que usar a Tanjiro como excusa para venir a buscar compañía. Sé que debe ser muy solitario en esa casa tuya. Por favor, siéntete como en casa y permanece aquí todo lo que quieras.

Le da un par de palmaditas en el hombro y su manga se resbala un poco.

El Pilar del Agua frunce el ceño.

Shinobu ha dejado de cubrir su marca con vendajes, pero eso no significa que la muestre. Siempre cubierta con las mangas de su haori, es difícil que alguien note el patrón de olas dibujado en su muñeca izquierda a menos de que lo haga por accidente o descuido. Ha decidido dejar de ocultarlo, pero tampoco desea gritarlo a los cuatro vientos. Kanroji puede hacerlo en su lugar.

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Sentada sobre el tejado de la finca, la Pilar del Insecto observa la luna menguante brillar sobre la arboleda. Ha estado todo el día encerrada en el laboratorio creando nuevos venenos que ahora que ha salido, la noche ha caído de nuevo.

La mayoría de los huéspedes del complejo se han dispuesto a dormir, pero hay un pequeño grupo de personas que se niega a descansar. Desde su posición privilegiada puede ver a Zenitsu enseñándole las flores a Nezuko, a Inosuke corriendo con todas sus fuerzas para sobrepasar la velocidad de Tanjiro y, sorprendentemente, a Tomioka recargado contra un árbol con un rostro de profundo aburrimiento.

Si lo piensa bien, Tomioka ha estado asistiendo a la finca con una apabullante regularidad. Siempre que están los hermanos Kamado, por supuesto; su presencia en el Complejo Mariposa no puede ser obra de nadie más que de Tanjiro.

—¡Tomioka-san! ¡Ven aquí, Tomioka-san!

Aunque lo llama y él nota su presencia, Shinobu no espera que de verdad venga. El Pilar del Agua es mucho más difícil que eso, por lo que es una sorpresa cuando él hace una cara de resignación y llega hasta el tejado de un salto.

—Kocho.

Shinobu, sorprendida, no tiene una respuesta inmediata a algo tan simple como su nombre. No obstante, pronto se recupera.

—Ara, ¿qué pasa, Tomioka-san? ¿Estás enfermo? ¿De verdad has venido porque te lo he pedido?

Él no responde, pero hace algo aún más sorprendente al sentarse quietamente a su lado.

—Debes preocuparte mucho por Tanjiro —comenta—. Vienes a entrenarlo casi todos los días. Es un chico muy talentoso. ¡Tienes buen ojo para reclutar gente, Tomioka-san!

—Pronto se convertirá en Pilar —afirma.

—Mmm, mmm. Puedo verlo. Aunque no hay ninguna posición disponible todavía.

Tanjiro parece darse cuenta de que hablan de él, así que echa un vistazo hacia arriba. Shinobu le saluda agitando la mano y con una sonrisa. El chico parece pasar su vista de ella a Tomioka y, por una razón desconocida, se avergüenza y les da la espalda. Le dice algo a Nezuko en la oreja y corren de vuelta hasta las habitaciones, el resto los persiguen agitando los brazos.

—¿Vas a quedarte a dormir también? Hay suficientes camas.

El Pilar del Agua asiente.

—Si no es molestia.

—¡Vaya! ¡Hoy estás muy complaciente! ¡Me estás asustando!

—La luna… —dice él, mirando hacia el cielo, ignorando su última pulla.

—¿La luna? —insiste ella al ver que el Pilar del Agua ha cortado la frase al inicio.

—Nada —ataja Tomioka y se levanta—. Vámonos a dormir.

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—El Pilar del Agua viene mucho últimamente —dice Aoi al mediodía, tres días después—. ¿Deberíamos reservarle una de las habitaciones de huéspedes como a los Kamado? No parece ofenderse, pero no creo que sea correcto que continúe durmiendo en la enfermería cuando pasa la noche aquí.

Shinobu lo piensa por un segundo antes de decidir—. Puedes darle la habitación al lado de Kanao. Está vacía.

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La habitación al lado de la de Kanao es, curiosamente, la habitación frente a la suya. Es una mala idea asignarle ese cuarto a Tomioka y se da cuenta de ello cuando se lo topa en medio de la noche, una semana después. Ella va en busca de agua a las cocinas, él, quizá, al baño. Para dormir el cazador utiliza unos pantalones largos de franela y una camisa, pero no es su atuendo lo que roba la atención de Shinobu, sino su cabello completamente suelto, completamente despeinado, enmarcando unos ojos somnolientos que apenas y pueden mantenerse abiertos. Si no fuera Tomioka Giyuu de quien está hablando, diría que se ve adorable.

—Kocho.

—Tomioka-san.

Caminan a la par el uno del otro. No debe pasar de las tres de la mañana, por lo que procuran andar lo más silenciosamente posible, cuidadosos de no despertar a nadie.

Ambos caminan hasta la cocina sin mediar palabras, Shinobu sirve un vaso de agua para sí misma y le ofrece otro a Tomioka, quien se niega, sin embargo, se sienta frente a ella en un banco, del otro lado de la mesa. Shinobu no comprende el porqué de su presencia. Quizá tenga insomnio y busque cómo entretenerse.

—Entonces, Tomioka-san —busca un tema banal del cual hablar, algo que no involucre a Muzan ni muerte—, ¿cuándo apareció tu marca de almas gemelas? Aquella vez no quisiste contarnos.

Lleno de sorpresas, el Pilar del Agua le responde—. Hace casi cuatro meses.

La marca de Shinobu ha aparecido hace alrededor de dos, al parecer ambos son bastante nuevos en el mundo de las almas gemelas.

—¿Y qué piensas? ¿Vas a buscar a tu mitad predestinada?

En medio de un bostezo reprimido, el Pilar del Agua hace la declaración más escandalosa que Shinobu le ha escuchado hacer—. Ya la he encontrado.

Si estuviera bebiendo agua, Kocho se la habría escupido toda en la cara. ¿Tomioka con su alma gemela? ¿Qué tipo de persona sería?

—Oh, cielos. ¡No creí que fueras a buscarla tan rápido! Dime, Tomioka-san, ¿qué clase de mujer es? ¿Qué hay en ella que te haga decir que es definitivamente tu alma gemela? ¿Cómo se conocieron? ¿Piensas casarte? ¡Disculpa mi curiosidad, pero me has dejado anonadada!

Él sacude la cabeza y pone los ojos en blanco, Shinobu casi puede escucharle pensar el "¿Eres estúpida?" que se está guardando con mucho esfuerzo.

—Lo estoy averiguando.

—¿Averiguando qué? —increpa con insistencia. Si alguien como Tomioka piensa pertinente armar una vida con su alma gemela siendo un pilar, quizá ella pueda darle un segundo pensamiento a su marca también—. ¿Si vas a casarte?

—Estoy averiguando si ella necesita saberlo.

Está cansada de que Tomioka la deja sin palabras estos últimos días, sin embargo, es todo lo que provoca el hombre en ella recientemente. Cuando recupera su capacidad de hablar, él ya se está marchando—. ¡Por supuesto que necesita saberlo! —exclama antes de verlo doblar una esquina.

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Debería haber sabido que abrir su boca la noche anterior era una mala decisión, pues la tarde siguiente, una vez se ido el pilar, Tanjiro se acerca a ella para conversar, sonriente.

—Supe que Giyuu-san y usted hablaron anoche sobre su alma gemela, Shinobu-san.

Entonces ahora es la confidente de amores de Tomioka. Vaya.

—Creo que fui más bien yo preguntando, Tanjiro. No fue una charla —se pune extrañamente a la defensiva. Eso no parece importarle al chico.

—Giyuu-san no cree que su alma gemela quiera saber que tienen marcas conjuntas; si tú fueras su alma gemela, ¿no querrías estar enterada también?

Únicamente porque Tanjiro parece supremamente entusiasmado con la idea de Tomioka encontrando a su alma gemela, Shinobu considera su pregunta. Llega a la conclusión de que, si Tomioka ya ha visto la marca en ambos cuerpos, es grosero no informar a la otra parte involucrada. Si terminan estando separados no es solo decisión del Pilar del Agua, su alma gemela también tiene derecho a decidir o al menos a saber que no debe esperar nada de un hombre que lleva la misma marca que ella.

—Creo que Tomioka-san debería decirle.

—No es eso —niega Tanjiro con fevor—, si tú fueras el alma gemela de Giyuu-san, ¿quisieras saberlo?

No comprende por qué la pregunta debió ser formulada de esa manera, pero asiente. Usualmente es al revés, pero ahora mismo se siente intimidada por el adolescente—. Sí, me gustaría saberlo.

—¡Bien! —el muchacho da un salto que seguro debe haber hecho que Nezuko gane un coscorrón dentro de su caja—. ¡Le diré a Giyuu-san inmediatamente! ¡Tu opinión es muy importante!

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Comienza a sospecharlo tan pronto como Tanjiro deja la Finca Mariposa, pero se niega a entretener la idea más que unos segundos.

No puede ser, ¿cierto?

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Hay una reunión de pilares al caer la tarde para tratar el tema de las zonas a patrullar, para mediodía la mayoría de los pilares deben estar llegando a la ciudad, por eso cuando se encuentra a Obanai en una tienda de suministros médicos consiguiendo vendajes nuevos no le resulta extraordinario. Para sorpresas las que da Tomioka.

—Kocho —saluda Iguro con su usual tomo agresivo—, he oído que tienes la marca de las almas gemelas.

—¿Te lo ha contado Mitsuri-san?

Iguro asiente.

—Tuve una misión con Tomioka. Llegamos ayer —cambia de tema con notable molestia. A Iguro le cuesta hablar del Pilar del Agua casi tanto como le cuesta hablar con él—. Vi su marca.

—¿Por qué estamos hablando de la marca de Tomioka-san, Iguro-san?

—Está en su muñeca izquierda.

La sonrisa de Kocho se congela.

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"Debe ser una coincidencia", se repite de camino a casa. "No hay suficientes partes en el cuerpo para que todas las personas en el planeta tengan su marca en un lugar diferente".

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Una vez, cuando era niña, los padres de Shinobu le contaron la historia de cómo se conocieron y se enamoraron incluso antes de que aparecieran sus marcas de almas gemelas. Ya habían planeado su boda a pesar de las duras negativas de los padres de ella y las amenazas de desheredarlo de los de él, cuando una marca de mariposa apareció en el dorso de la mano de su madre. Su padre lloró tres días y tres noches completas al verla, seguro de que su madre le abandonaría por su hombre destinado. Fue al cuarto día que, con los ojos hinchados, descubrió que mientras lloraba, el dibujo de una mariposa apareció en el dorso de su mano. Se puso tan feliz que salió corriendo al encuentro de su amada sin importar el estado de sus ojos y su ropa. El resto era historia.

Incluso a la tierna edad de 8 años, Shinobu no estaba interesada en el romance, ese era uno de los trabajos de Kanae. Shinobu quería aprender a hacer medicinas como sus padres y, si ocurría la casualidad de encontrar a su alma gemela, estaría bien si vivieran juntos y en paz con tres comidas al día y un techo sobre sus cabezas. No buscaba una historia de amor dramática y memorable como la de sus padres, nunca lo soñó, pero tampoco se esperaba esto. Así que cuando llega a la finca de Oyakata-sama y Mitsuri la espera en la entrada dando saltitos de emoción, siente que su vida está condenada.

—¡Shinobu-chan! —la llama tan pronto como la ve y en cuatro grandes zancadas ya está frente a ella—. ¡Felicidades!

Shinobu siente como si pudiera llorar.

—¿De qué hablas, Mitsuri-san? —intenta jugar a hacerse la tonta, aunque hoy poquitísimo que puede hacer con ese recurso a estas alturas.

—¡Felicidades! ¡Felicidades! —repite—. ¡Es asombroso que alguien tan maravillosa como Shinobu-chan sea el alma gemela de alguien tan genial como Tomioka-san!

—Es la primera vez que escucho eso —le tiembla la voz—. Jamás he visto la marca de Tomioka-san.

Y no es mentira.

—Oh, ¿de verdad? ¡Debo haberte arruinado la sorpresa entonces! ¡Lo siento, Shinobu-chan! ¡Pero es que cuando Iguro-san me contó lo que le dijo Tomioka-san no pude evitar emocionarme!

"No, no", es lo que piensa Shinobu. "¿No debería dudar de su teoría? ¿Por qué está tan segura de que es él? ¿Qué diablos le ha contado Tomioka a Iguro? Esos dos ni siquiera son amigos. ¿Desde cuándo lo sabe?".

—¿No estás ansiosa por ver a Tomioka-san? ¿Cómo te sientes ahora que sabes que todo el tiempo estuvieron destinados a estar juntos? ¡Yo me sentiría WAAAAAHHHHH y PAAAWAAAHHH si descubriera que un pilar fue todo el tiempo mi alma gemela! —las fantasías rosas de Mitsuri no llegan a los oídos de Kocho porque lo único que puede oír es el bombeo acelerado de su corazón en sus oídos. Exactamente por estas cosas es que no quería hacerle saber nada a Mitsuri. Si tan solo se hubiese mantenido callada…

—Felicidades, Kocho —con una palmada en la cabeza, Rengoku la congratula pasando a su lado—. Kanroji-san me lo ha contado todo esta mañana.

—Felicidades, Kocho —imita Uzui al Pilar de la Llama—. A mí no me han contado nada, pero con los gritos de Kanroji han sido bastante elocuentes, ¿no crees, Iguro?

—No te burles de Kanroji-san —es su respuesta.

—Espero que encuentres felicidad —llora Himejima.

—Ja, ¿cómo podría? —se burla Shinazugawa, pero en seguida rectifica—. Kocho podrá manejarlo.

—Se nos hace tarde para ver a Oyakata-sama —es la brillante aportación de Tokitou.

Los pilares continúan su camino y ahí, detrás de todos, el susodicho se encuentra, retirado como siempre del resto. Es obvio que lo escuchó todo. Shinobu lo mira a los ojos, él le devuelve la mirada, ella la aparta, no lo soporta más.

Entonces grita—: ¡MIERDA!

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Sus padres, cuando le contaron su historia de amor, también añadieron una frase a todos los sucesos que los llevaron a consumar su matrimonio. Ellos creían, sin lugar a dudas, que no existían las coincidencias, sino que todo era inevitable. Es una linda frase para una linda historia de amor, sin embargo, Shinobu solo puede encontrar en la suya una serie de malas decisiones que la han llevado a perderse por primera vez una reunión con Oyakata-sama y no puede evitar culparse por no haber ocultado su marca en todo momento.

—Por favor, di algo, Tomioka-san. Me estás poniendo más incómoda. Creo que en esta ocasión tú eres quien debe dar las explicaciones.

Tomioka, silencioso como siempre, solo se corre la manga del haori junto con la del uniforme de cazador.

Después de la escena que acaba de presenciar ya debería estar preparada para encontrar sin lugar a dudas la marca de olas con la que está familiarizada, pero el sentimiento de que está ahí, un diseño igual al suyo en Tomioka Giyuu, su compañero pilar, es tan sobrecogedor que le corta el aliento por unos segundos.

—¿Puedo tocarla? —pide, pero ya lo está haciendo antes de que él le conceda el permiso.

Shinobu pasa las yemas de sus dedos con suavidad y redibuja el patrón con el índice. Tomioka (no, Giyuu) sigue con sus ojos los trazos de sus dedos con suma atención.

—¿Estás decepcionada?

Como salida de un trance, los dedos de Shinobu se detienen en automático. ¿Decepcionada de qué? Alza la mirada para encontrarse con los ojos azul profundo de él, buscando respuestas. A lo largo de los años Shinobu ha entendido que para entender a Giyuu Tomioka es necesario prestarle una atención excepcional, a sus gestos, a sus miradas, más allá de lo que puedan decir las palabras.

—Estoy molesta, Tomioka-san —admite y él parece querer alejarse como un cachorrito herido—. Le contaste a Iguro-san antes que a mí a pesar de que te dije que debías avisarle a tu alma gemela. ¿Por qué lo hiciste?

—Fue un desliz —se justifica.

Todavía resulta impresionante que responda a todas sus preguntas.

—Si me hubieras dicho a tiempo nos podríamos haber ahorrado este escándalo —o quizá no. Quizás estaba destinado a suceder, como decían sus padres. Quizás era inevitable mientras Mitsuri Kanroji fuera la Pilar del Amor. Cuando Tomioka intenta apartar su mano, Shinobu se da cuenta de que está siendo demasiado severa con él. También tiene parte de la culpa. Es injusto cargársela toda a él—. Esta no es la manera en la que me hubiera gustado encontrar a mi otra mitad, Tomioka-san. Pero debemos seguir adelante, ¿no crees?

—¿Seguir? —repite él.

—Ara, ara, no pareces el usual tú, Tomioka-san. ¿No deberías estar haciendo un comentario grosero ahora mismo? ¡Creí que serías el primero en quejarte de este asunto de las almas gemelas! ¿No es que no querías decirme para poder vivir en paz? —sabe que es mentira. De alguna manera, cuando lo miró a los ojos, supo que ninguna de las razones por las que él no quería que se enterara de su conexión que ella pudo haber formulado de camino a la reunión eran válidas, sino que Giyuu Tomioka tenía sus propios demonios referentes a este asunto, más allá de lo inconveniente que sería para un pilar querer tener una vida normal junto a su alma gemela. Es solo que quiere que se lo aclare y, en el camino, le ha salido como una acusación y no como una pregunta. Odia estar estresada. Odia desquitarse con las personas porque sí.

Para mayor deleite, Giyuu también pierde la calma.

—¿Cómo iba a decirte sobre algo que no querías saber tú misma? Ocultabas tu marca porque no querías saber, ¿no es cierto? ¿Por qué me acusas de algo que tú misma has buscado todo el tiempo?

Ella no se enfada por el tono que él ha empleado para hablarle, en realidad, está contenta de que haya hilado tres frases seguidas y muestre sus inseguridades.

—Somos pilares, tú mismo dijiste una vez que debemos concentrarnos en cazar demonios. Solo seguía tu consejo —ha sonado a reclamo nuevamente. Intenta calmarse. No quiere echar culpas. Quiere ser sincera con todo ese asunto. Da un paso al frente, él da uno hacia atrás, pero Shinobu no está dispuesta a jugar a las atrapadas. Se para en la punta de sus pies y toma el rostro del hombre entre sus manos, lo obliga a mirarla a los ojos—. Escucha, Tomioka-san, no estoy decepcionada de que seas mi alma gemela. Es eso, ¿no es cierto? Eso era lo que te angustiaba. Por eso enviaste a Tanjiro a preguntarme eso. No, no. Tú no lo enviarías, él fue solo. Se dio cuenta por sí mismo, ¿verdad?

Tomioka aprieta los labios en una línea muy fina. No hay lágrimas en sus ojos, pero parece como si estuviera llorando. ¡Ah, los cielos le han concedido un alma gemela demasiado sensible! Shinobu suelta su rostro y da un paso atrás.

—¿Quieres ver mi marca? No te la he mostrado apropiadamente —Giyuu asiente, Shinobu se arremanga y le muestra su muñeca derecha—. Mira.

Con una mano, Giyuu acuna la de Shinobu y, con la otra toca con cuidado los patrones grabados en su muñeca. Shinobu puede reconocer su propia reacción en los rasgos turbados de Tomioka. Al mismo tiempo se da cuenta de que el gesto es demasiado íntimo y debería sentirse incómoda, pero ha estado cerca de él por tanto tiempo —en misiones, en reuniones, en consulta— que realmente no le importa. No cree que sea cosa de las almas gemelas, pero si lo es, al menos se alegra de que se deshaga de la incomodidad y la vergüenza.

Un momento después, suelta su mano con cuidado.

—Entonces, Tomioka-san, ¿cómo es para ti ahora? ¿Me amas con locura ahora que sabes que somos almas gemelas?

—Me siento como siempre —admite sin malicia.

—Yo también, pero no tenías que ser tan sincero —se ríe.

—¿Qué haremos ahora? —pregunta él, visiblemente atribulado.

—No sé, Tomioka-san, ¿qué quieres hacer tú? No sé mucho sobre este asunto de las almas gemelas, pero somos personas y debemos resolverlo. ¿Es importante esta marca entre nosotros? ¿Vamos a cambiar?

—No sé.

Hay silencio entre los dos. La decisión es fácil: tomarlo o dejarlo ir. Resulta gracioso que una persona tan resuelta y directa como Giyuu no esté seguro de su próximo movimiento. ¿Qué lo ha hecho cambiar? Si estuvieran en la misma situación meses atrás, antes de encontrar a Tanjiro y compañía en el Monte Natagumo, él no habría dudado en señalar que preocuparse por algo como las almas gemelas era un asunto trivial para dos pilares, que no estaban hechos para eso. Quizás ella habría dudado más que él, pero también habría descartado la idea al final del día.

—Cuando mi padre se enteró que era alma gemela de mi madre —cuenta—. Salió corriendo con los ojos hinchados y la misma ropa de hacía días hasta su casa. Lo primero que hizo al verla fue besarla y fueron felices. Pero nosotros estamos aquí, saltándonos una reunión con Oyakata-sama porque no sabemos qué hacer, ¿me equivoco?

Al parecer Giyuu la entiende mal, porque acuna su rostro entre sus manos y la besa. Breve, suave, repentino.

El corazón de Shinobu se desata y late desbocado.

—¡No era lo que intentaba decir! —grita completamente sonrojada. Él tiene la decencia de sonrojarse también.

—Lo siento.

—Maldición, Tomioka-san. ¿Qué voy a hacer contigo?

—Giyuu —la corrige—. Puedes llamarme por mi nombre.

Ella lo ignora, todavía avergonzada por el beso—. ¡No nos estamos poniendo de acuerdo para nada!

—Iré a la Finca Mariposa cuando esté en la ciudad si estás bien con eso.

Kocho se muerde el labio inferior. De nuevo Tomioka quiere decir más de lo que sus palabras expresan, pero es un torpe y no sabe cómo. Suspira cansada y se pregunta cuántas veces la hará suspirar el Pilar del Agua y por qué razones de ahora en adelante. Por ahora su saldo está en negativo.

—La habitación ya está acondicionada para ti de cualquier forma, no es la gran cosa —cede, no está segura de si esta decisión es correcta o se unirán a una nueva cadena de malas decisiones que la dejarán en vergüenza pública una vez más—. Saldremos a comer dos veces al mes y entrenaremos juntos una vez por semana mientras estemos disponibles. No podrás entrar a mi laboratorio sin pedir permiso y yo te dejaré solo cuando sea que quieras tener tus… momentos de silencio. ¿Estás de acuerdo?

Tomioka asiente—. De acuerdo.

—Ah, y, por cierto, Giyuu-san —añade—. Puedes llamarme Shinobu.


gracias por zamparse 5,500 palabras de algo que se suponía debía tener 2,000

los comentarios son apreciados *guiño guiño*