Capítulo 3: ¿Es un él? ¿o es una ella?
Jack sabía que no debía relacionarse con los espíritus de las festividades oscuras puesto que, sus poderes podían ser tan negativos al punto de convertirlo a él en un espíritu oscuro. Sin embargo, cuando escuchó que Norte repitió el nombre que Aitana había mencionado anteriormente, y, aunado a ello, que esa persona tenía incluso un récord mas largo que el propio en travesuras, no pudo evitar sentir curiosidad sobre el nombre de Lacie, pero, para su mala suerte, cuando se atrevió a preguntar, obtuvo únicamente en respuesta un susto de parte de Hada, un regaño por parte de Conejo y un sermón por parte de Norte sobre no acercarse al espíritu del día de los inocentes.
Se sentía frustrado, ¿Qué era lo que le ocultaban? ¿Tan malo era ese tal Lacie?. Su corazón empezó a palpitar con rapidez una vez que se encontró en la frontera divisora.
El mundo estaba dividido en cuatro partes: la primera, en donde se encontraban todos los espíritus que daban sentido al universo, el lugar era extraño y poco se conocía sobre el, puesto que no se permitía el acceso a espíritus menores. En él habitaban la Vida, la Muerte, el Destino, el Sol y la Luna, quienes eran los espíritus mayores y solo los tres primeros eran acompañados por sus súbditos o hijos.
La segunda, estaba habitada por los hijos del Sol y de la Luna y algunos como Madre Naturaleza o Cupido que se rehusaban a vivir con sus padres en la primera división. En él se encontraban todas las festividades blancas que contribuían a mejorar el mundo, además de aquellos que daban sentido a la Tierra. A él pertenecían los guardianes, el duende de los tréboles, la marmota, el espíritu del año nuevo, las estaciones como Primavera y Verano, el Hada madrina, además de Padre Tiempo quien odiaba estar junto a Vida y Muerte, Aitana, quien prefería la vitalidad de ahí a la que había en donde se hallaba Vida, y Eros, quien simplemente gustaba de relacionarse con todos.
La tercera parte la conformaba el mundo mortal. Y finalmente, la cuarta se encontraba llena de espíritus de festividades oscuras y aquellos que llevaban pecados y crímenes al mundo humano, tal era el caso de Jack O'latern y sus hijos, Pitch Black, entre otros.
Jack sabía perfectamente bien que si se atrevía a cruzar ese delgado límite entre el mundo mortal y el de la oscuridad, podía quedar atrapado, sin embargo, en un arrebato de curiosidad, decidió adentrarse, pensando en qué podía salir mal si llegase a conocer a su rival; a la persona que incluso hizo llorar a Conejo. Imaginó por un segundo como sería aquel lugar de donde provenían los espíritus encargados de esparcir el mal y controlarlo, probablemente sería un lugar tenebroso y lleno de arañas y animales ponzoñosos que caerían de todas partes, algo así como un túnel o un cementerio por la noche, o quizás se trataba de una habitación amplia, llena de secciones tipo laberinto del cual no se podría salir a menos que se conociera el camino. Respiró profundo cerrando los ojos y cuando los abrió, se topó con una ciudad sombría, aunque no completamente sin luz, era amplia y algo deprimente, las habitaciones que asemejaban casas estaban situadas tan lejos como fuera posible las unas de las otras, Jack se giró hacia atrás, para verificar que la línea fronteriza siguiera en su lugar y así era. Todas las dudas y preocupaciones sobre su visita se habían acabado al adentrarse en aquel fúnebre sitio. Ahora, solo faltaba encontrar a la persona de nombre Lacie.
Una mujer se acercó de frente, parecía que le quería decir algo, se veía joven, sin duda era linda, llevaba un largo vestido negro escotado de la espalda y unas zapatillas del mismo color, su cabello caía a caireles en un tono oscuro que se llegaba a perder con el vestido hasta encontrarse con sus tobillos, y, en contraste con todo esto, unos ojos de tonalidad aguamarina, que le miraban con profundo recelo y desconfianza.
-¿Eres nuevo? – preguntó con voz firme y seca cuando los orbes azules de Jack se apartaron de ella haciendo la imagen de que iba a emprender vuelo.
-Ciertamente, no – respondió con algo de vergüenza – lo siento, solo, he venido a buscar a alguien.
-Me parece que te he visto antes – dijo sin hacer mucho caso a las palabras del menor - ¿Te convertiste recientemente en un espíritu?
-Lo siento, eso no – Jack no pudo completar la frase cuando se percató que la mujer estaba a dos centímetros de su rostro.
-¡Ya sé! – gritó emocionada - ¡Eres Jack Frost! ¡El nuevo guardián! – la chica dio una vuelta rápida y al regresar a su posición inicial su atuendo había cambiado: ahora llevaba un vestido mas corto y su cabello ya no era tan largo, ahora solo llegaba hasta su cadera. – Lo siento, creí que eras un nuevo espíritu. Mi nombre es Lía, soy el espíritu del día de muertos* – sonrió.
-Un gusto – respondió el peliblanco, algo confundido – Creí que la Catrina era el espíritu del día de muertos.
-Oh, sí, sobre eso – Lía hizo una pausa – tienes frente a ti a la dichosa Catrina.
-Pero, Muerte es…
-No, te equivocas totalmente – interrumpió ella, ofreciéndole una suave risita – siempre me confunden con él pero somos completamente distintos. Mi nombre humano es Lía, pero los mortales me conocen como Catrina, por que ese fue el nombre que Muerte me dio cuando regresé.
-Comprendo – la voz enérgica de la chica empezaba a incomodarlo.
-Escuché que dijiste que buscabas a alguien, ¿te puedo ayudar?
-Eso sería fantástico – su rostro se iluminó al oír esas palabras – la verdad es que no tengo ni idea de por donde empezar – se sinceró.
-Bien, entonces, ¿Quién es la persona que hizo que tuviésemos el honor de que un espíritu blanco nos visitara? – Lía hizo una reverencia.
-Bueno, en realidad, no conozco a esa persona, escuché a Aitana y a Norte hablar de ella, así que, no tengo conocimiento sobre… esa persona.
-¿Y cual es su nombre? – la voz de Lía sonó en un susurro mientras acercaba su rostro emocionado al de Jack.
-Lacie – la Catrina se quedó en una pieza, sin decir una palabra, tratando de asimilar las letras que los labios del peliblanco habían pronunciado – aunque no estoy seguro de si es un él, o es una ella – continuó luego del silencio incómodo que se hizo entre ambos.
-¿Lacie? – preguntó, con la leve esperanza de haber oído mal – Por Lacie te refieres a… ¿Lacie O'latern? – Catrina palideció aun mas.
-¿O'latern? ¿quieres decir que esa persona es familiar del espíritu de Halloween? – la voz de Jack sonaba emocionada
-¿Por qué?... ¡¿Por qué estas buscando a alguien como Lacie?! – los orbes aguamarina de Lía denotaban angustia con un toque de miedo.
-Escuché que tenía el récord de travesuras, incluso supe que hizo llorar a Conejo – rió – Sería agradable conocerlo.
-¡No debes! – gritó, sujetando de los brazos a Jack – Si quieres un consejo, no te relaciones con él – la mirada de Lía se volvió fría y un tanto aterradora - Escúchame bien Jack Frost – pronunció de manera seria y sin titubeos – Si a los que te rodean has de apreciar, de Lacie O'latern te haz de alejar. Esa persona no es de fiar y si con tu vida normal quieres continuar, tu búsqueda aquí concluirás.
-¿Él? ¿Lacie es un chico? Espera, ¿Por qué dices que no debo relacionarme con él? Norte, Hada y Conejo dijeron lo mismo. ¿Tan malo ese tal Lacie?
-Jack, Lacie es la peor persona con la que te toparás aquí en el mundo inferior. Incluso Aitana le tiene miedo. Por favor Frost, debes regresar a tu lugar, te lo pido por tu bien. El conocer a Lacie no te traerá mas que desgracias. No tienes nada que ver con él. Así que, regresa a tu casa ¿si? – esta vez, le ofreció una sonrisa ladina.
-Está bien – respondió con algo de desilusión, se había atrevido a cruzar el mundo inferior para nada.
Jack realmente estaba dispuesto a regresar, incluso había sido acompañado hasta la línea divisora cuando alguien la atravesó a toda velocidad. Los ojos celeste del guardián se abrieron grandes cuando se toparon con unos azul eléctrico. Aquella persona cayó de lleno en la oscura tierra que se encontraba bajo los pies de los presentes, levantando una gran nube de polvo, Jack y Lía tosieron al tiempo en que cubrían sus ojos y sus bocas. Una vez que la densa nube se dispersó, pudieron ver al causante, o mejor dicho, a la causante de aquel alboroto; se trataba de una chica de estatura baja, no mas de 1.60 o 1.65 metros de altura, su complexión era delgada, llevaba puestos unos jeans negros con una playera de hombre color rojo en donde obviamente cabían de dos a tres chicas mas, su cabello era corto, si acaso llegaba hasta sus hombros, llevaba un flequillo que se confundía con el resto del cabello, de una tonalidad azul eléctrico al igual que sus ojos un tanto rasgados y unos finos labios rosados, sus zapatos estaban rotos, pero se podía notar que llevaba unos tenis. Era bonita sin duda, pero había algo que evitaba que llamara la atención de Jack: sus pechos eran pequeños, tanto, que podía jurar que era un chico con apariencia andrógina. Y no porque al peliblanco le gustaran las mujeres desarrolladas, sino por que la chica parecía mas bien una niña que una señorita.
-¿Estás bien? – le preguntó mientras extendía su mano para ayudar a levantarla. La mirada aguamarina de Lía se quedó atónita cuando descubrió la identidad de aquella niña.
-Sí – su voz era tan fina y dulce que al instante Jack quedó fascinado con el simple sonido del monosílabo que pronunció.
-Hacía mucho tiempo que no te veía salir de la guarida, Lacie – Lía le proporcionó una mirada asesina, mientras la mas pequeña sujetaba la mano que le era ofrecida y se levantaba.
-¡Pero mira nada mas lo que ha traído el polvo! – gritó sarcásticamente emocionada – Nada mas y nada menos que la Catrina, o debería llamarte, ¿Lía? – una sonrisa burlona se escapó de sus labios.
-Esta vez no funcionará – dijo seriamente – Jack, será mejor que te vayas ahora mismo.
-¿Jack? – la chica ladeó la cabeza, dirigiendo su vista hacia el peliblanco – es verdad, ¿Quién eres tú? – preguntó con el ceño fruncido.
-Lía, ella es…
-Sí, Jack, lo siento tanto, quería evitar esto. Ella es Lacie. – Lía bajó la vista, decaída.
-¿Evitar? – Lacie soltó la carcajada – ¿¡Pero si tú solo esparces desastres!? Y tú, ¿me vas a decir quien eres o no?
-¡Mira quien lo dice! – gritó ofendida, llevándose las manos a la cintura – el que causó el encierro de su hermana – Lacie frunció el ceño emitiendo un quejido.
-Mi nombre es Jack Frost, soy el guardián de la diversión – habló deteniendo la discusión, al ver que las cosas empezaban a ir mal – Pero tú, creí que Lía había dicho que eras un chico.
-¿Guardián? ¿De la Luna? ¿Una festividad blanca? ¿Qué diablos haces aquí?
-Te estaba buscando – susurró.
-¿A mi? ¿Por qué? ¿nos conocemos? ¿te debo algo? ¡ya sé! Probablemente esa estúpida marmota te dijo que…
-¡Espera! – le interrumpió Jack cuando se percató que Lacie empezaba a enojarse – Supe que, tenías el record de travesuras. Por eso, quise conocerte, pero, para ser sincero, esperaba que fueras, un chico.
Lacie ladeó la cabeza – así que, el récord de travesuras ¿eh? Bien, te contaré, pero sólo si vienes a mi casa – sonrió lujuriosamente mientras miraba de arriba hacia abajo la complexión y la apariencia de Jack.
-¡Jack! ¡No debes! – Catrina le sujetó del brazo – Prometiste que volverías a tu hogar sin relacionarte con él – su miraba demostraba tristeza.
-Pero ella es..
-¡Te equivocas! Esa niña, ¡no es lo que crees!
-¡Ah si! – intervino Lacie estirando sus brazos al cielo – olvidé mencionarlo – dijo mientras caminaba suavemente hacia el ojiazul – Mi nombre es Lacie O'latern – pronunció acercando sus labios a los del guardián – y soy el espíritu del día de los inocentes – dicho esto, la distancia que separaba sus bocas fue acortada cuando la chica finalmente le robó un ligero y fugaz beso. Los ojos de Jack se abrieron grandes, cuando se percató entonces, que, frente a él, se hallaba un chico, de apariencia casi exactamente igual al de la chica con la que segundos antes estaba hablando salvo que el chico medía al menos 1.70 metros, estaba totalmente plano, su cabello era un poco mas corto y sus ojos ya no eran tan rasgados. – Y sí – continuó, esta vez su voz sonaba un poco mas gruesa, aunque aún era agradable e iba de acuerdo a su apariencia – acabas de ser besado por un chico.
…
N/A: Bien, ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado. Los * que pue son para notas:
*En mi país, el 1 de noviembre es día de todos los santos, se festeja a todos los angelitos que murieron antes de ser bautizados y el día 2 de noviembre se celebra el día de muertos, en donde se ponen altares a nuestros familiares fallecidos ofreciéndoles un banquete de los platillos que en vida les gustaban con velas y flores de Cempaxúchitl para que encuentren el camino hacia este mundo con su fuerte olor, probablemente se celebra en mas países pero no estoy muy segura. En fin, en este día se celebra también a la dichosa Catrina, que es representada como una calavera vestida con finos, largos y vistosos vestidos, así como sombreros anchos adornados de acuerdo a su vestimenta. Se realizan "calaveritas literarias" que son como poemas alusivos a la muerte, chuscos (cómicos) y que riman, por ello; Lía le habla en verso a Jack. Tiene una historia pero no la voy a hacer tal cual, como dice el summary; es un ligero AU, así que cambiaré algunas cosas, como el pasado de algunos personajes.
Disculpen las faltas de ortografía y las palabras redundantes pero es que a veces no me fijo bien. Sin mas. Nos leemos después.
Ciao :*
