Disclaimer: Los personajes de "El origen de los guardianes" no son de mi propiedad, esto lo hago sin fines de lucro, solo por diversión y la historia es completamente mía.
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Capítulo 4: Festividades oscuras y los hermanos O'latern.
El rostro de Jack palideció aun mas al escuchar y ver al chico frente a él, quien era al menos uno centímetros mas bajo. Giró la vista hacia Lía observando a detalle las facciones de asco que no podía ocultar, al instante, Jack sintió su cara arder y Lacie se echó a reír cuando notó que ambos; Lía y Jack, estaban sonrojados.
–¡Mira tu cara! – dijo Lacie estallando en risa – ¿No me digas que nunca habías besado a un hombre? – el peliazul se soltó del agarre que había hecho durante el beso y llevó sus manos a su estómago – ¡Me gustaría tener una cámara en este momento!
–En realidad – interrumpió Jack avergonzado – no había besado a nadie – la risa de Lacie se detuvo en seco, ladeó la cabeza ligeramente y después sonrió lascivo.
–Yo podría enseñarte a besar – susurró, acercándose cada vez mas y acariciando con sus finos y delgados dedos el rostro frío de Jack.
–¡Lacie! – gritó la Catrina, sacando una aguja de su vestido y girándola para luego ser transformada en una guadaña, al segundo, hizo un movimiento fuerte atravesando por en medio de ambos chicos y el espíritu del día de los inocentes se hizo hacia atrás con brusquedad. Jack solo sintió un escalofrío cuando el cálido tacto del muchacho fue separado así como así.
–¿Sigues aquí? – preguntó con sarcasmo y molestia.
–Si te molesta puedes irte a coquetear a otra parte – respondió enojada mientras atraía a Jack hacia sí con su guadaña.
–¡Oye! Yo estoy jugando con él – se quejó.
–¡No me importa! Jack se va ahora mismo a su casa, ¿no es así, Jack? – Lía le sonrió con ternura y el peliblanco solo asintió.
–¿No te cansas de ser tan aguafiestas? – Lacie frunció el ceño.
–¿Y tú no te cansas de ser tan promiscuo? – esta vez, Lía giró la guadaña y ésta quedó transformada de nueva cuenta en una aguja con la que perforó un pedacito de su vestido. Hecho esto, se llevó las manos a la cintura y dio un paso hacia Lacie.
–Eso no es de tu incumbencia – protestó el peliazul cruzando los brazos. Jack solo miraba confundido la situación, había visto de los pies a la cabeza ya un tanto de veces al chico y seguía sin comprender por qué todos le temían.
Si bien, el muchacho se veía algo afeminado y era extraño que le tratase con tanta familiaridad al grado de besarlo y tocarlo de la manera en que lo había hecho segundos antes de que Lía le intentara golpear, pero seguía sin entender qué lo hacía tan malo que ni siquiera Aitana pudiera controlarlo. Tal vez era como Pitch, pero al darse cuenta de la manera en que Lía hablaba con él, le hacía creer que Lacie solo era travieso.
–Disculpen – decidió interrumpir Jack cuando vio que Lacie sacaba un látigo azul y Lía volvía a armar su guadaña. Ambos le miraron y el peliblanco solo atinó a sonreír una vez que captó la atención – Entiendo que tienes el récord de travesuras – prosiguió pensando en una mejor excusa para detenerlos.
–¿Por qué te interesa saber? – respondió Lacie.
–Bueno, solo es curiosidad, porque, yo bien podría romper tu récord si me lo propusiese – sonrió con amabilidad, el otro solo levantó una ceja y miró a Lía.
–Jack – dijo Lía con ternura – La verdad es que no creo que puedas hacer todo lo que este tipo ha hecho.
–¿En serio? – respondió el aludido un poco triste –Me gustaría saber que es lo que has hecho – esta vez, Lía fue quien ladeó su cabeza y Lacie se echó a reír una vez mas. Amaba la ingenuidad de aquel sujeto.
–Si en realidad quieres saber – dijo Lacie – debes venir a mi casa – Jack abrió la boca para decir algo en protesta, cauteloso, pues muchos le habían advertido acerca de él, sin embargo, la mano del muchacho sujeta a su muñeca y una sonrisa divertida le impidió decir otra cosa mas que un simple "está bien".
–¡Claro que no lo está! – gritó Lía sujetando a Lacie de la mano con la que sostenía a Jack y apartándola del guardián.
–Si no te importa – respondió Lacie, jalando su muñeca y atrayendo a Lía hacia sí – me haces daño – la Catrina soltó su agarre haciendo un puchero.
–Está bien, Lía – dijo Jack – si quieres puedes venir con nosotros – continuó con nerviosismo. Lacie alzó una ceja, fastidiado. – eso si no te molesta – esta vez se dirigió al peliazul.
–Como sea – respondió – lo importante es que vayas – sonrió con lujuria.
Lía en realidad no quería ir, aun recordaba la sarta de bromas que el menor le había hecho años atrás que seguía resentida con él, no quería verse involucrada de nueva cuenta con ese chico, pero el hecho de que Jack era ingenuo, novato y que no conocía la historia de Lacie O'latern, le hizo sentirse preocupada por dejarlo con el espíritu del día de los inocentes, si de por si, ya era malo que como una festividad blanca estuviese en el mundo inferior, ahora decidía irse con el peor de todos en ese lugar.
–Llegamos – la voz de Lacie le hizo regresar a la realidad.
Jack miró a detalle la guarida en la que se encontraba, sin duda era diferente a la de Conejo, Hada o Norte; por fuera se veía como una mansión antigua, con paredes altas que parecían rodear lo que se distinguía como un pequeño jardín, a la entrada, tenía una gran puerta de madera que rechinaba al abrirse y cerrarse y, una vez adentro, la casa se veía tenebrosa, había una tenue luz que se colaba de afuera por unas ventanillas que se situaban en lo mas alto de la sala, que era lo primero que había al entrar, a la derecha de esta, había una pequeña puerta que conducía a un largo pasillo sin iluminación en el cual, habían tres puertas mas, una a cada lado y otra al fondo. Y fue en esta ultima a la que entraron siguiendo a Lacie.
–¡¿Dónde diablos has estado?! – la voz de una chica se escuchó cuando el peliazul entró a la habitación, advirtiendo a los otros dos que era mejor esperar.
–Por ahí – respondió Lacie caminando sin cuidado hacia el sillón de cuero que se hallaba al lado derecho de la puerta – con un amigo – terminó por decir, mientras se recargaba en el sofá y le sonreía malicioso a la chica.
–¡No bromees Lacie! – gritó ella acercándose a él, lanzándole una camisa negra y un par de tenis en mejor estado que los que llevaba – ¡Maldición! Te busqué por todos lados, creí que te había pasado algo – continuó, esta vez, su voz sonaba preocupada. Tomó por los brazos al chico y le sacó la playera que éste llevaba, para después ponerle la camisa negra que le había lanzado, le quedaba justa y no se sujetaba a su cuerpo mas que por un cuello que asemejaba un collar. Lacie hizo un puchero.
–Como si así fuera – murmuró cuando la joven terminó de cambiarlo.
–¿Qué dijiste? – preguntó nuevamente molesta.
–Que tenemos compañía – respondió apuntando hacia la puerta de en medio, puesto que había tres: la primera (al lado del sillón) daba a la habitación del lado derecho del pasillo, la segunda (la de en medio) daba al pasillo y la tercera, que se encontraba frente a un gran librero, daba a la habitación del lado izquierdo del pasillo. La puerta se abrió con lentitud mostrando a Jack y a Lía quienes se adentraron al pequeño estudio, notando entonces el escritorio, el sillón, el librero y el gran papeleo que la chica tenía regado por todos lados.
–¡Jacqueline! – gritó Lía emocionada corriendo hacia la chica abrazándola. La otra correspondió el abrazo y sonrió contenta.
Jack solo se quedó mirando, empezaba a fastidiarse de tener que ver a tantas personas que le impedían hablar con tranquilidad con el peliazul. Inclinó la cabeza para observar lo que Lacie hacía pero su atención fue robada por la chica a la que Lía abrazaba; era al menos un poco mas alta que Lacie, probablemente era de su estatura, tenía el cabello negro atado a una coleta alta con un flequillo, llevaba un pantalón de mezclilla negro y una blusa similar a la playera que le había puesto a Lacie, salvo que la de ella tenía detalles naranjas y sus ojos purpuras miraban con emoción a sus invitados, todo aquello le era irrelevante a Jack, no era ni mas ni menos atractiva que Lía, o que Hada, incluso Cupido llegaba a ser mas bonita que ella, sin embargo, lo que llamó la atención de Jack fue en realidad las pesadas cadenas que la chica llevaba en sus muñecas y tobillos. Miró a Lacie y pudo observar que éste no podía apartar la vista de ellas, un gesto triste se coló en el rostro del peliazul y finalmente desvío la mirada.
–Disculpa – la voz de Jack llamó la atención de todos – Sé que no es de mi incumbencia pero, ¿No te molestan esas cadenas?– Lacie le propinó al instante una mirada llena de molestia y apretó los dientes en señal de fastidio, por su parte Jacqueline y Lía solo le observaron con sorpresa.
–¡Es verdad! – respondió Lía ignorando a Jack – Jacqueline, él es Jack Frost, el guardián de la diversión. Hijo… de la luna – dijo, susurrando las ultimas palabras, dudando de si era correcto o no llamarlo así.
–Es un gusto – respondió la otra, la mirada de Lacie se desvío una vez mas y esta vez hizo un gesto de desprecio. – Soy Jacqueline O'latern, espíritu alterno de Halloween.
–¿Alterno? – Jack no sabía porqué le habían evadido tan de repente, pero prefirió no volver a preguntar, entendiendo que ninguno de los tres quería hablar de aquello. Miró con curiosidad cómo Lacie fruncía en entrecejo en señal de incomodidad y molestia con la mirada fija en el escritorio de Jacqueline, sosteniendo sus piernas, sentado en posición de mariposa. ¿Dónde había quedado su energía?
–Sí – sonrió la chica soltando a Lía y acercándose un poco hacia Jack – sucede que yo soy la ayudante de Jack O'latern, así que mi festividad también es Halloween, pero los niños solo conocen a mi padre, por lo que soy solo un espíritu alterno.
–¿Entonces ellos no puede verte? – preguntó un poco triste.
–No exactamente – respondió – He oído hablar de ti Jack. Recientemente te convertiste en el guardián de la ¿diversión?
–Sí, de hecho, ayer fue mi ceremonia de bienvenida – contestó sonrojado. Por reflejo, Jack giró levemente su vista hacia Lacie y se percató de que tenían la atención del chico.
–Claro, recibimos una invitación, eres la sensación del momento – una leve risita se escapó de sus labios y con suavidad golpeó ligeramente el brazo del peliblanco, quien solo le miró atónito.
–¿Qué diablos quieres decir con que teníamos invitación? – preguntó Lacie molesto, tirando de una de las cadenas de los pies de Jacqueline. La chica solo soltó un quejido y resbaló, cayendo de rodillas.
–Tú – dijo molesta volteando la cabeza hacia Lacie, quien sostenía ahora dos cadenas, una de su pie derecho y otra de su mano izquierda – Te desapareces todo el día y cuando llegas haces este tipo de cosas… – apretó las puños.
–Ah –, suspiró – ya decía yo que era extraño que me drogaras con algo mas fuerte, así que se trataba de eso ¿no hermanita? – dijo pensativo al instante en que tiraba un poco mas fuerte de ambas cadenas, atrayendo a la chica hacia sí.
–En primera, no fue algo mas fuerte, fue la misma droga, pero dupliqué la dosis, y en segunda, ¡¿Cómo te atreves a estar tirando de esas cosas?! – gritó, y dándose la vuelta para sentarse, tomó las mismas cadenas que Lacie y las jaló con fuerza haciendo que el peliazul cayera al piso – ¡Te busqué esta mañana para llevarte el desayuno, y no estabas! No puedo creer que después de salvarte de Aitana me pagues de ese modo, tú niñato de…
–¿Salvarme? – la interrumpió riendo – No me hagas reír, siempre es lo mismo contigo, solo pasa algo como una ceremonia y me drogas, apenas me ves que saldré de la guarida y me drogas, ¡Oh, claro! Vaya forma de salvarme – se quejó tirando nuevamente de las cadenas.
–Si tan solo fueras mas obediente y no hicieras travesuras, entonces yo no… – no pudo continuar por que un quejido bastante sonoro salió de sus labios, bajó su vista y se percató de que su muñeca empezaba a sangrar.
Lía y Jack, quienes habían visto todo, solo se inclinaron a ayudar a la chica cuando escucharon la voz lastimosa de Jacqueline.
–¿Estás bien? – preguntó Jack, levantando a Jacqueline, tomándola por debajo de sus brazos. Ella solo asintió con la cabeza, sonrojándose al sentir el frío tacto del peliblanco por sobre su pegada blusa negra. – Que alivio.
–Gr… gracias – tartamudeó. A Lacie todo aquello le pareció de lo mas aburrido y asqueroso que solo se levantó del piso dispuesto a marcharse de la habitación, sin embargo, cayó de nuevo al tropezar con una de las cadenas de su hermana.
–¡Oye! – la voz de Jack hizo que Lacie abriera de repente los ojos y se acomodara para hincarse. –¿Te lastimaste? ¿Estás bien? – Jack se aseguró de que Jacqueline estuviera bien para luego acercarse a Lacie y ofrecerle su mano para que éste se levantara.
–Si, solo tropecé – sostuvo con cierta desconfianza la mano que el guardián le tendía y cuando tiró de él para ayudarle a levantarse, su cuerpo quedó demasiado cerca del contrario, sintió entonces, de nueva cuenta aquel tacto frío que le daba una sensación extraña. Bajó la vista y lo soltó evadiendo los ojos del peliblanco. Jacqueline solo le vio con extrañeza, y su sonrisa y sonrojo se transformaron en una mirada triste. – ¡Ha, ah! – dijo extendiendo los brazos hacia arriba con una mueca de frustración – Estar aquí me ha desanimado, si quieres oír la historia entonces ven luego – Jack iba a protestar, pero Lacie le no le dio tiempo puesto que prácticamente salió corriendo del lugar, abrió la primer puerta que se situaba al lado del sillón, y se adentró, el peliblanco pudo observar una cama y una mesita de noche de manera rápida, por lo que supuso que se trataba de la habitación del peliazul.
–Hacía mucho tiempo que no veía a Lacie sentirse avergonzado con alguien – dijo Jacqueline con un dejo de tristeza. Lía desvío la mirada y Jack le observó curioso.
–No creo que se sintiera avergonzado – dijo Lía – Tu 'hermanito' – pronunció con énfasis en esta palabra – hace mucho que perdió la vergüenza.
–¿Será? – sonrió divertida la de ojos purpuras – por cierto – continuó, esta vez dirigiéndose a Jack – ¿puedo saber porque has venido hasta aquí? Si no me equivoco eres una festividad blanca ¿verdad? ¿Será que piensas hacerte una festividad oscura?
–¡No! – se apresuró a negar – eso, es solo que… yo, bueno en realidad yo… - tartamudeó llevándose una mano a la nuca en señal de nerviosismo.
–Jack quería hablar con Lacie – interrumpió Lía, el peliblanco solo le miró con agradecimiento.
–¿¡Con Lacie!? – se sorprendió la mayor de los O'latern – eso es… bueno, creo, ¿te hizo algo malo? – sonrió Jacqueline un tanto asustada para luego preguntarle lo último con preocupación, Jack negó con la cabeza y ladeó un poco su cayado. Suspiró – Pero, por ahora no creo que Lacie quiera hablar con nadie, probablemente ya ni siquiera esté en su habitación, si quieres hablar con él entonces será otro día – la chica le ofreció una sonrisa amable y puso su mano en el hombro del guardián, Jack simplemente suspiró y asintió a modo de despedida.
Luego de eso, Lía le acompañó hasta afuera, alegando que Jacqueline tenía cosas importantes que hacer y que había perdido mucho tiempo con la visita, de modo que no podía acompañarlos a la salida, de igual manera, ella conocía a detalle cada rincón de aquella enorme casa que usaban como guarida y aprovecharía para llevarle de forma segura hasta la línea fronteriza, Jack no protestó, aunque se sentía desanimado. Una vez que se retiraron, Jacqueline quedó sola en el estudio, suspiró pesado, llevándose las manos a la cara y se sentó con gran pesar en la silla giratoria que estaba frente al escritorio.
–¿Por qué? ¿Por qué esto me tuvo que pasar a mi? – susurró molesta mientras bajaba sus manos y se aferraba a sí misma en un abrazo, recordando el tacto de Jack y sonrojándose al instante – esto no es bueno – dijo, giró la mirada al escritorio y sonrió un poco melancólica – quizás un poco de trabajo me calme – y finalmente se puso a llenar y ordenar papeles, después de todo el Halloween se acercaba.
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Lacie había caído sentado en la puerta luego de cerrarla tras de sí y evadir a las visitas. ¿Qué pasaba con él? ¿acaso se había visto tan mal? No entendía porqué, pero se sentía realmente fatal, abrazó sus rodillas y hundió su cabeza en ellas, mientras recargaba su espalda en la puerta que daba al estudio de Jacqueline. Escuchó entonces, que su hermana decía "Hacía mucho tiempo que no veía a Lacie sentirse avergonzado con alguien". Sus ojos se abrieron de golpe y recordó la incomodidad que sintió al tener a Jack tan cerca luego de burlarse de su hermana mayor. No comprendía, unas horas antes estaba besándolo e intentando seducirlo sin problemas, y ahora se sentía extraño.
–Eso no es verdad – murmuró. Seguido de ello, pudo escuchar como Lía y Jacqueline se burlaban de él, cosa que le molestó. Y luego, el cómo Jack le dijo a la mayor que había ido hasta ahí para hablar con él.
Sonrió malicioso, mientras escuchaba como el guardián y la Catrina se despedían para después salir de la guarida.
–Quizás pueda divertirme un poco con él – murmuró tras pensarlo unos minutos llevándose una mano al vientre. –Esto será grandioso – terminó por decir y luego se levantó de su lugar, tomó una chaqueta negra que estaba en su cama y salió de la habitación por la puerta que daba al pasillo, sigiloso para evitar que Jacqueline escuchara. Lacie comenzaba a ser un experto en escaparse también de su hermana.
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N/A: Hey! ¿Cómo están? ¿han estado esperando actualización? Si es así entonces les agradezco por la paciencia. Agradezco a bluefrosty27 y a TexmDoblxsWTF por sus comentarios. Espero les haya gustado este capitulo, pretendía subir también el 5 pero les juro que llevo mas de una semana escribiendo esto, no por falta de inspiración ni nada de eso, de hecho casi todos los capítulos están listos, solo les falta seguimiento y conclusión, en fin, la razón de tardarme fue que tuve que hacer mi papeleo para la universidad, realmente espero terminar este fic antes de que entre en septiembre. Ya casi se viene lo bueno. Espero poder actualizar cada 10 días capítulos dobles. Sin mas, me gustaría que dejaran sus bellos comentarios agradeciendo de antemano su lectura ❤ y disculpen si hay faltas de ortografía, les juro que lo he revisado alrededor de 8 veces, también por eso me tardo en escribir, mi tablet a veces no corrige bien y odio usar la computadora, en fin, detallitos n.n ahora si. Hasta pronto.
Ciao :*
