Disclaimer: Los personajes de "El origen de los guardianes" no son de mi propiedad, esto lo hago si fines de lucro, solo por diversión y la historia es completamente mía. Espero les guste.
Capítulo 5: Protegiendo la inocencia.
Había quedado decepcionado después de aquel fatídico incidente, en realidad no podía creer que no hubiese tenido la oportunidad para hablar con el chico cuyas travesuras rompían su propio récord, pero no se iba a dar por vencido hasta saber qué lo había hecho colocarse en primer lugar. Sujetó con fuerza su cayado y dejó que el viento le guiara a voluntad, sin embargo, una mano casi tan fría como la de él le atrajo en un jalón.
–¿Estás bien? – la voz y la mirada preocupada de Lía hicieron que Jack regresara a la realidad.
–Si, lo estoy – respondió apresurado, intentando calmar a la chica que parecía no confiar en sus palabras.
–¿De verdad? ¿Estás seguro? – preguntó ansiosa.
–Si, yo, solo estaba pensando – dijo proporcionándole una cálida y amable sonrisa.
–De acuerdo – suspiró correspondiendo el gesto – como sea, lamento que hayas venido hasta aquí para nada – continuó una vez que llegaron a la línea que dividía el mundo inferior del mortal.
–Bueno, no importa ya – contestó Jack.
–Supongo que vendrás de nuevo ¿o me equivoco? – Jack solo asintió sonriendo – eso pensé, bueno, si no hay nada mas que quieras hacer aquí, entonces ve a casa – Lía hizo un gesto con sus manos y después apuntó a la línea que el peliblanco ya no percibía – Si no puedes cruzar, entonces dímelo y te ayudaré.
–Dime, Lía, ¿Cuál es tu trabajo como espíritu? – preguntó recordando que en la ciudad de Jamie solo algunos festejaban su día – ¡ah! ¡Espero que no lo tomes a mal! Lo siento si se malentiende – se apresuró a explicarse y la Catrina solo emitió una pequeña risita.
–No me molesta. Verás – dijo llevándose una mano a la cintura y la otra a la barbilla – Yo estoy aquí para ayudar a los difuntos, o mejor dicho, a sus almas, a atravesar el mas allá, mi trabajo es asegurarme de que no queden vagando en el mundo de los mortales, al menos aquellas almas que no dejan nada pendiente. Como sabrás, mi festividad no se celebra en todo el mundo, pero en los lugares en que se hace, mi deber es guiar a los muertos hasta la división mortal en donde sus familiares les esperan con recuerdos y cariño. – esta vez, se llevó la mano que tenía en la barbilla al corazón.
–¿Y qué sucede con los que no los recuerdan? – preguntó Jack, sorprendido del trabajo tan importante de la chica.
–Eso, bueno – tartamudeó Lía un poco triste – ellos se quedan en el lugar donde Muerte.
–Comprendo – Jack bajó la mirada y no preguntó mas. – Entonces, supongo que te veré después – dijo sonriente y después de que la Catrina se despidió de él con un abrazo, cruzó la línea fronteriza y voló a toda prisa hasta que llegó al mundo mortal.
Su cuerpo se sentía cansado, no había pasado ni siquiera el día completo en aquel lugar y en realidad no había hecho absolutamente nada mas que volar, caminar y conocer personas. Sin embargo se sentía débil, tan débil que solo tenía fuerza para llegar a la cabaña de Norte en donde se estaba quedando por el momento.
...
–Te tardaste demasiado en llegar – la voz de Norte sonaba seria – ¿Dónde estuviste toda la mañana? – preguntó al notar la presencia del peliblanco en el taller.
–Les dije que había ido a jugar con Jamie – respondió Jack despreocupado – ¿Sucedió algo malo en mi ausencia? – dijo inocentemente mientras jugaba con su cayado y congelaba a un pobre duendecillo que pasaba por ahí con una gigantesca galleta para su amo.
–Sucede, que te buscamos en todos lados y no te encontrábamos, Jack, estábamos preocupados por ti – respondió Hada volando de aquí para allá rodeándolo de manera rápida y asegurándose de que estuviera intacto – no sé que habríamos hecho si algo te pasaba – terminó por decir una vez que inspeccionó de los pies a la cabeza.
–Hada, tranquila, estoy bien – dijo, sintiéndose un poco incómodo – pero díganme ¿Qué sucede? ¿Por qué me buscaban?
Todos se le quedaron viendo sin decir nada. Jack enarcó una ceja y después recargó su cayado en una mesa.
–Bueno – empezó a decir Hada un tanto nerviosa – lo que sucede, no sé si para ti sea bueno o malo – dijo juntando sus manos y luego las plumas de su cabeza se erizaron, por lo que comenzó a enviar a sus pequeñas Haditas a trabajar.
–¿Qué quieres decir con eso? – respondió Jack ansioso.
–Bueno, verás, eh, compañero, sucede que – la voz de conejo también sonaba nerviosa, al ver que no articulaba oraciones completas, Sandman lo movió a un lado y empezó a crear figuritas a toda velocidad sobre su cabeza, tan rápido que Jack no entendió nada nuevamente.
–Sucede – dijo Norte alzando la voz – que Hombre de la Luna cree que debemos convivir mas con Pitch ahora que Aitana lo ha rehabilitado – pronunció la oración en un tono de voz normal.
–¿Qué? ¿Por qué? O mejor dicho ¿de que modo? – se apresuró a responder el ojiazul.
–A partir de ahora, por ordenes de Madre Naturaleza y de Hombre de la Luna, Pitch Black queda a cargo de nosotros, los guardianes – dijo Norte en un suspiro – pero eso no significa que lo debemos vigilar las 24 horas del día, ¡claro que no! – comentó sonriente y dándole un pequeño golpe en la espalda a Jack.
–¿entonces? – preguntó Jack sin comprender la situación
–Entonces – dijo Conejo – lo que debemos hacer es enseñarle nuestro mundo, para que, se familiarice con lo que significa ser bueno.
–¡Por supuesto! – dijo Jack emocionado – ¡así los niños no le tendrán miedo y, creerán en él y entonces podrán verlo!
–Así es Jack – una sonrisa de ternura adornó el rostro del mayor, complacido por la reacción que tuvo el peliblanco – por ahora, será mejor que vayamos mostrándole poco a poco nuestro mundo.
–De acuerdo, ¡esto lo tiene que saber Jamie! – respondió emocionado, caminando en dirección a la puerta de salida –Iré a verlo ahora mismo – de pronto se sentía mejor, la noticia sobre la reintegración de Pitch le había hecho olvidar su fatídico encuentro con Lacie.
–Espera un segundo niño – le detuvo Conejo. El menor hizo caso deteniendo su andar – creí que venías de donde Jamie – un recuerdo hizo 'clic' en la mente del peliblanco y solo se rio, evitando sonar nervioso.
–Es verdad – hizo una breve pausa pensando en una buena mentira para no delatarse – pero… cuando lo vi… yo no sabía sobre esto, así que, quiero ir de regreso, cuanto antes, a contarle – sonrió ampliamente. Conejo suspiró y movió su pata en señal de que se marchara, la sonrisa de Jack solo se ensanchó mas y finalmente partió ahora sí, a la casa de su pequeño amigo.
...
Lacie solía salir de vez en vez de la guarida, conocía perfectamente bien la mayor parte del globo terráqueo, salvo algunas partes en donde se escondían algunas festividades que, si bien, les había hecho una travesura (tal era el caso del Conejo de Pascua) o se habían enterado de los 'pecados' que había cometido y le echaban, por simple temor de que el chico les hiciera algo malo como los rumores que se decían sobre él. Fuera cual fuera el caso, Lacie confiaba plenamente en que sus acciones no eran malas, solía actuar soberbio y altanero, y era esa misma actitud la que le había hecho ganarse el resentimiento de Aitana, aunado a ello, la mujer no pensaba en otra cosa más que en rehabilitarlo, como lo había hecho con Picth y con otros espíritus mas que le habían causado problemas en el pasado.
–¿Dónde diablos se habrá metido? – decía en voz baja Lacie mientras volaba a una altura menor a la de las nubes, no quería arriesgarse a volar mas alto y toparse con algún espíritu blanco o peor, con alguno que trabajase para Aitana, miraba hacia todos los lugares en busca de aquel que había cruzado hasta el mundo inferior para hablar con él, llevaba todo el día y había recorrido gran parte del globo terráqueo –Obviamente no iré a buscarlo al polo Norte – se dijo – aunque es probable que se encuentre allí, después de todo, si no mal recuerdo el líder de los guardianes es Santa Claus, lo mas seguro es que ese niño se encuentre ahí pero, en ese lugar hace frío – frunció el ceño y se abrazó haciendo la imagen de que tenía frío – y mi chaqueta no es muy gruesa, quizás me congele si voy a ese lugar.
Habían pasado cerca de unas tres o cuatro horas desde su escape de casa, tenía el presentimiento de que probablemente ese día no volvería a ver a Frost y comenzaba a sentirse ansioso, sin embargo, una pequeña ventisca combinada con un par de copos de nieve que caían ligeramente como brisa del cielo le hizo saber que el guardián estaba cerca, bajó un poco mas hasta tener la altura del rascacielos mas alto de aquella ciudad, no era invierno, y la gente comenzaba a preguntarse la razón de aquella ligera nevada.
–Probablemente esté en este lugar – susurró – Nadie mas puede crear este tipo de anomalías – sonrió con esa típica mirada lasciva que le caracterizaba – esto va a ser interesante.
Con cuidado, bajó hasta llegar al piso, en donde se dedicó a caminar durante algunas calles como si fuera un chico común, girando la vista pendiente de cualquier señal que le pudiese llevar hasta Jack, finalmente, tras unas seis manzanas recorridas, se cansó de caminar y emprendió vuelo nuevamente, lo suficientemente alto como para observar a detalle a los habitantes de la ciudad y como para pasar desapercibido. Estaba por darse por vencido cuando escuchó la risa de un niño y aquella voz que había estado buscando, apresuró el vuelo, siguiendo aquel sonido y cuando estuvo lo suficientemente cerca, bajó de nueva cuenta para continuar su camino corriendo hasta que se topó con una peculiar escena que sinceramente, no esperaba: se trataba del chico peliblanco jugando con un pequeño niño castaño, haciendo nevar ligeramente en el lugar en el que ambos estaban.
–Te encontré – sonrió con malicia llamando la atención de Jack, la risa de Jamie se detuvo en seco cuando notó que su amigo se había puesto serio y miraba la acera con cierto asombro – ¡Y vaya que me costó trabajo hacerlo! – esta vez, soltó una fuerte carcajada.
–¿Lacie? – preguntó incrédulo.
–¿¡Oh!? ¿Qué sucede con esa expresión? – el peliazul se acercó con lentitud.
–¿Me estabas buscando? ¿Cómo me encontraste? Espera, ¿Por qué me estabas buscando?
–Sencillo – dijo Lacie estirando los brazos y abrazando a Jack, pegando su cuerpo al contrario sintiendo un leve escalofrío cuando la temperatura fría de Jack chocó contra la cálida temperatura de él. Jack solo retrocedió, sin soltarse del agarre pero tampoco correspondió – Querías que te contara la historia de mi récord ¿no?
–S… si – tartamudeó, al sentir el aliento de Lacie en sus labios.
–Bueno, pues entonces…
–¿Jack? – la voz de Jamie interrumpió el beso que Lacie iba a plantar en los labios pálidos del menor de los guardianes – ¿Sucede algo? ¿con quien hablas? ¿Por qué haces esos gestos tan extraños?
–¡Jamie! – aquellas preguntas hicieron que el peliblanco reaccionara, lanzado lejos de su alcance al chico que se aferraba a su cuerpo.
–¿Qué? ¿es tu hijo? – preguntó con molestia el espíritu del día de los inocentes sosteniendo sus brazos después del empuje que Jack le proporcionó para retirarlo –¿o será acaso que es tu amante? – esta vez, su voz sonó lastimada, aunque parecía mas enojado que dolido.
–Es mi amigo – dijo Jack, sin especificar a quien se dirigía.
–¿Amigo? – preguntaron Jamie y Lacie al mismo tiempo.
–¡Ah!, Jamie – dijo, agachándose hasta la altura del castaño y poniendo una mano en su hombro – un chico vino a visitar, ¿puedes verlo?
–¿Es un espíritu? – respondió un poco asustado girando la vista hacia donde Jack estaba segundos atrás, de a poco, frente a sus ojos, se divisó la figura de un chico bastante andrógino con una cara de molestia. – ¿Ja… Jack?
–¿Qué sucede? – preguntó el aludido preocupado por el tartamudeo del menor.
–Lo veo – susurró. Ante tales palabras, el peliblanco se sorprendió, no le había hablado de Lacie, y era obvio que no le conocía por la expresión de asombro y terror que Jamie tenía en el rostro – ¿Quién es, Jack?
–Su nombre… es Lacie – respondió – es el espíritu del día de los inocentes. Pero, ¿Cómo es que puedes verlo? ¿Cómo es que puede verte? – esta vez se dirigió a Lacie, quien sólo miraba con incredulidad la ingenuidad del guardián.
–¿Jacqueline no te lo dijo? – Jack negó con la cabeza y el peliazul suspiró cruzando sus brazos y acercándose a ellos – nosotros somos algo así como supersticiones – comenzó a explicar – mi hermana es un espíritu alterno, pero igual, sigue siendo una festividad oscura. Los mortales siempre serán supersticiosos por eso siempre podrán vernos, a diferencia de ustedes como guardianes o algunas festividades blancas, no necesitamos que los niños o los adultos crean en nosotros, ellos simplemente pueden vernos si así lo desean, si no, pasamos desapercibidos como uno mas del montón. – Aquello era sorprendente, pero a Lacie le molestaba explicarlo.
–Entonces es por eso – dijo Jack luego de unos segundos de silencio. – Creí que los niños debían creer en ti para verte – sonrió – toda mi vida creí que para todos los espíritus era igual, pero veo que solo para los de festividades blancas.
–Para que lo sepas – respondió acercándose a Jamie – Nuestros propósitos no son los mismos. El deber que tienes tú, los guardianes y la Luna, es proteger la inocencia de los niños, Aitana y compañía se encargan de mantener en equilibrio los fenómenos que suceden para mantener la paz. Y así sucesivamente – terminó por decir moviendo las manos y acariciando la cabeza del niño con una amplia sonrisa en los labios.
–¿Y tu deber y el de Jacqueline? ¿Cuál es? Y si es así, ¿entonces porqué Pitch necesita que crean en él? – esta vez, Jack se acercó para alejar unos centímetros al asustado niño castaño que cerraba con fuerza los ojos al sentir el tacto de Lacie, sosteniéndolo del hombro.
–Dime Frosty – dijo Lacie ensanchando su sonrisa para después levantarse y quedar a unos milímetros de distancia entre sus labios y los de Jack, dejando a Jamie en medio de ambos. – ¿Por qué no juegas conmigo también? – con suavidad, rozó los labios del albino rápidamente y después acercó su boca al oído del peliblanco – Incluso podemos jugar en la cama – susurró lamiendo la oreja de Jack, quien solo se estremeció y le lanzó lejos, atrayendo a Jaime consigo.
–Si no te molesta – respondió Jack con el rostro encendido – Hay un niño presente. Así que po… por favor… no hagas ese tipo de cosas – tartamudeó. Lacie frunció el ceño y cruzó los brazos.
–Claro – murmuró – es tu deber proteger su "inocencia" ¿no? – su voz sonaba molesta, sin embargo no protestó, suspiró con desgano y se dio media vuelta – cuando estés dispuesto a dejar de jugar con ese niño, me buscas – y emprendió vuelo, dejando a Jack y a Jamie confundidos.
–¿Jack qué le pasa a tu amigo? ¿Qué fue lo que te dijo en el oído? – la mirada curiosa de Jamie hizo que el guardián sintiera un escalofrío.
–No dijo nada – respondió.
–Jack – los ojos cafés de Jamie le miraron con titubeo – ese chico…
–¿Te da miedo? – le interrumpió, el menor negó con la cabeza.
–No es eso, creo, que ese chico no tiene buenas intenciones. – Jack se sorprendió al oír aquellas palabras del niño, hasta el momento, todos con los que se topaba le habían advertido sobre relacionarse con él, probablemente el peliblanco no podía notar que Lacie no tenía buenas intenciones para con él puesto que estaba tan entusiasmado con saber sobre su récord que prefería ignorar las advertencias y su instinto de peligro que le advertía alejarse de aquel niño afeminado. – No quiero que nada te pase Jack – terminó por decir y se abalanzó en un abrazo hacia el guardián.
–No te preocupes Jamie, no va a pasarme nada. – le dijo, correspondiendo el abrazo.
–¿Pero y si sucede algo como lo de Pitch?
–Estaremos bien.
–Jack, tengo miedo. – esta vez, sus ojos se toparon con aquellos orbes azules.
–Descuida – Jack estrechó una vez mas a Jamie en un abrazo, esta vez un poco mas fuerte – Yo te protegeré, nada va a pasarnos, te lo prometo. – Jack le dio un pequeño beso en la frente y sonrió. La platica no continuó, la madre del castaño le llamó y Jack tuvo que partir. Su mente se había hecho un desastre, necesitaba una explicación por parte de Lacie.
...
–Maldición – murmuró el peliazul en vuelo cuando regresaba a la guarida en el mundo inferior – Me pregunto si podré llegar a algo con ese niñato – El sonido de una campana en una iglesia cercana le hizo detenerse, con resentimiento observó el reloj que se mostraba en la parte mas alta del edificio: 6:30 pm. – Me pregunto si 'ese sujeto' tendrá algo interesante esta noche – esta vez, se había transformado en chica y sonrió con lujuria bajando al piso para continuar su camino a pie.
Aquella ciudad no era grande, pero tampoco era pequeña, era de aquellas ciudades en que se podía ir por ahí caminando tranquilamente y eso era algo que a Lacie le agradaba cuando visitaba a 'ese sujeto'. El hombre podía ser egocéntrico y muy demandante en cuanto al cuerpo del espíritu se trataba, sin embargo, no podía negar que le daba verdadero placer, aunado a ello, podía obtener información sobre lo que el quisiera y solo debía entregar su cuerpo femenino, al día siguiente, podía divertirse con la expresión del sujeto al mostrarle que en realidad era hombre. No importaban las veces que lo hiciera ni con cuantos hombres lo hiciera, aquella era su broma favorita. Paseó tranquilamente mezclándose entre las personas que transitaban por algunos lugares de la ciudad hasta llegar a un edificio de varios departamentos, entró y subió las escaleras, finalmente se detuvo frente a una puerta y tocó.
–¿Quién? – preguntó una voz ronca desde dentro.
–¿Quién mas vendría a visitarte a un lugar como este? – respondió con molestia y sarcasmo dejando escuchar aquella voz tan dulce y melodiosa que había fascinado a Jack cuando se conocieron. La puerta se abrió lentamente dejando ver a un hombre de al menos unos 30 o 40 años, alto, delgado y de cabello negro.
–¿Otra vez tú aquí? Pensé que no te vería hasta la siguiente semana. Esta mañana no te quedaste mucho tiempo ¿A dónde fuiste? – Lacie solo hizo una mueca y, haciendo a un lado al hombre, se adentró en el departamento.
–A casa, ¿A dónde mas iría? ¿conseguiste información? – dijo, sentándose en un sofá lleno de papeles frente a una mesita en la cual, había mas documentos regados.
–¡Por supuesto que no! No soy tan rápido, tan solo ha pasado un día. – aquel hombre parecía cansado, sus ojos tenían ojeras y llevaba una bata de dormir y pantuflas. – ¿Viniste solo a eso?
–Esperaba que tuvieras algo que pudiera servirme, aunque, supongo que debo pagar para acelerar las cosas, esta mañana no hubo suficiente tiempo para satisfacerte completamente – la voz femenina de Lacie se hacía cada vez mas y mas sensual mientras caminaba lentamente hacia el más alto sujetándolo del cuello en un abrazo para luego ser sostenido de la cadera y sus labios quedaron aprisionados en un demandante beso.
–¿Así que era eso? Aunque fuiste tú la que salió corriendo – sonrió el sujeto.
–¿Te quedarás a platicar toda la noche? ¿o prefieres venir a la cama? – su voz sonaba molesta, pero hizo lo posible por disimular.
–¿Sucedió algo para que regresaras el mismo día a tener sexo conmigo? – aquella persona parecía conocerlo bastante bien, y eso era algo que al peliazul le molestaba.
–Nada que sea asunto tuyo. – respondió de mala gana, quitándose con lentitud los tenis – deberías concentrarte solo en lo que te corresponde – el hombre frunció el ceño, por una parte, le molestaba aquella actitud tan soberbia y altanera de la chiquilla, pero al mismo tiempo le gustaba, puesto que así podía domarla y educarla cuando estuvieran en la cama. Suspiró cansado y se acercó con parsimonia a la chica que le esperaba sentada al borde de la cama.
–Como quieras – pronunció, sonriendo de manera amplia y quitando la camisa que Lacie llevaba, aquella misma camisa negra que Jacqueline le había puesto cuando llegó de su aventura romántica con aquel mismo tipo esa misma mañana. El hombre abrió los ojos y una risilla se escapó de sus labios, la chica solo enarcó una ceja, ¿Qué era tan divertido? – ¿Sabes? – dijo de manera divertida – Podrías usar sostén de vez en cuando. No creo que te haga daño. – aquellas palabras provocaron que el espíritu del día de los inocentes se sonrojara y, por instinto, se llevó ambas manos a sus pequeños senos, cubriéndolos.
–Eso… – tartamudeó, provocando que el hombre riera, le miró de mala gana y se llevó el cabello que cubría sus ojos hacia atrás de una de sus orejas.
–Bueno – continuó el sujeto mientras se recostaba por sobre la actual chica y soplaba con suavidad sobre uno de los pequeños pechos de Lacie – no creo que lo vayas a necesitar justo ahora – el peliazul iba a protestar, sin embargo, un leve gemido escapó de sus labios al sentir la húmeda boca contraria masajeando su pecho. Aquella sería una larga noche.
…/...
N/A: Me tardé mas de lo esperado y solo es un capítulo, sé que no tengo excusa, mi casa está de luto y en serio no me dan muchas ganas de escribir así, pero, al menos este es, por ahora, el capítulo mas largo y no solo de esta historia sino de todos los fics que he escrito. En fin. Bluefrosty27, por supuesto que escribiré como fue la rehabilitación de Picht, pero el capitulo está planeado para mas adelante. Por ahora es todo lo que puedo decir. Sin mas, me despido de ustedes, no sin antes disculparme por las faltas de ortografía y/o gramática pero como dije, no tengo cabeza para corregir. Nos leemos después. Por cierto, ya casi se viene lo bueno (Lemon y mas lemon).
Ciao :*
