Disclaimer: Los personajes de El Origen de los Guardianes no son de mi propiedad, esto lo hago sin fines de lucro, solo por diversión y la historia es completamente mía. Espero les guste.
ADVERTENCIA: Este capítulo contiene escenas de sexuales, así como contenido no apto para menores de 18 años.
...
Capítulo 7: Seducido y Corrompido.
En verdad no podía creerlo, ese niñato se había atrevido a rechazarlo, ¡a él!, ¡a Lacie O'latern!, ¿Cómo era eso posible?, ¿Quién se creía que era?.
–Esto no va a quedarse así – dijo en voz baja mientras lanzaba su cabeza hacia atrás, gimiendo y aumentando la velocidad de sus manos que recorrían su miembro de arriba a abajo – esto es lo peor – murmuró – ni si quiera puedo… correrme – jadeó, al instante en que cerraba los ojos recordando la sensación de aquel apasionado beso – él también… estaba duro – pensó, al tiempo en que acariciaba su torso, rosando ligeramente sus pezones – si no me hubiese rechazado, no estaría así – comentó entre suspiros – quizás como chica sea más fácil – continuó en su mente, sin embargo, el placer que estaba teniendo le impedía transformarse, después de todo, hacía bastante que no lo disfrutaba siendo un chico – me pregunto como se sentirá 'eso' dentro de mi – su mente seguía imaginando a un lujurioso Jack haciendo posesión de su cuerpo. Abrió los ojos con rapidez y emitiendo un sonoro gemido, finalmente pudo correrse en sus manos. – esto en verdad es lo peor – dijo.
Estaba cansado, entre su visita al mundo mortal y las peleas con Jacqueline, el día había sido demasiado pesado. Pero así solía ser su vida, Lacie tenía el mal pasatiempo de salir al mundo mortal a molestar un poco a los hombres para conseguir lo que quería, la mayoría de veces terminaba en sexo y luego regresaba a la guarida a recibir los regaños de Jacqueline o de su propio padre cuando éste se hallaba en casa, lo cual no era tan común. Por lo general, Jacqueline se encargaba de todo; la casa, las tareas del hogar y el cuidado de Lacie, así como su trabajo como espíritu alterno al Halloween, resumían la vida de la chica O'latern, pero no podía quejarse ni hacer nada al respecto, después de todo, estaba literalmente encadenada.
Finalmente, había caído la noche, Lacie quería descansar un rato antes de ir a molestar a su hermana para "disculparse" por lo de esa mañana. Sabía que no tenía la necesidad de dormir, pero su cuerpo se lo pedía, estaba rasguñado, marcado y adolorido pero no dijo nada. Se recostó en la cama y cerró los ojos, los recuerdos de ese día se vinieron a su mente: un muy sexy Jack, con su rostro al rojo vivo, jadeando, con una gran erección solo para él. Se levantó de golpe solo para confirmar una cosa: se había puesto duro.
–Maldición – susurró mientras llevaba su mano derecha a la cabeza, recostándose de nueva cuenta – necesito sentir a ese niño dentro – pensó, al tiempo en que se ruborizaba imaginando cómo se sentiría tener relaciones con el guardián – si no, voy a volverme loco – pronunció despacio viendo su entrepierna.
Jack había lastimado su ego.
...
Por su parte, el Conejo de Pascua había visto un lado curioso del albino, un lado que, de todos los que Jack ocultaba por vergüenza y sobretodo con él, aprovecharía al máximo para burlarse sabiendo que el chico era un tanto inocente e inexperto: su lado pervertido. Porque sí, Jack no dejaba de ser un chico adolescente con posibles problemas de hormonas.
–Así que… creo que deberías charlar un poco con él – dijo Conejo mirando un tanto burlón sus patas, conteniendo la risa.
–¿Charlar? ¿sobre qué? – preguntó con cierta inocencia Norte, dejando a un lado su trabajo para mirarlo con mas atención.
–Sobre sexualidad, tú sabes, es un muchacho – continuó. Conejo realmente esperaba ver la cara del chico cuando Norte le hablara de esas cosas.
–¡Ah! – exclamó Norte un poco distraído – sobre sexua… ¿¡Qué!? – gritó al entender – ¡¿te has vuelto loco?! – continuó, abalanzándose sobre el pobre conejo quedando a pocos centímetros en menos de dos segundos – el chico es un guardián, protege a los niños. No tiene por qué preocuparse por eso. – dijo, esta vez mas tranquilo – además eso sería espeluznante. Imagínate que se lo cuente a Jamie – Conejo abrió los ojos sorprendido ante tal respuesta, de verdad quería reírse – ¿o es que acaso tiene a alguien que le guste? – el guardián de la esperanza contuvo la respiración.
–Bueno, no sé con certeza – respondió – pero está empezando a tener curiosidad por su cuerpo – terminó de decir mientras señalaba con su pata su entrepierna. Norte parpadeó un par de veces y luego se sonrojó.
–De acuerdo – dijo en un suspiro pesado – yo charlaré con él. ¡Pero ni creas que te escaparás Conejo! Me ayudarás a charlar de esto con él. – Norte de verdad se sentía apenado – No sé cómo lidiaré con Jack si empieza a hacer demasiadas preguntas.
–No me lo perdería por nada – Conejo esbozó una sonrisa, a punto de soltarse a reír, sin embargo, se contuvo hasta que salió de la guarida de Santa. – esto va a ser divertido – murmuró para su soledad.
Dos días después del incidente, Jack había sido citado por Nicolás muy temprano un domingo por la mañana y el albino ni siquiera imaginaba el por qué, ya que Norte no le había mencionado nada más. Estaba seguro de que no había hecho nada malo, entonces no tenía sentido que lo llamara, seguramente el Conejo de Pascua tenía algo que ver en esto.
–Vamos Norte, – comentó tranquilo – si es por lo del otro día, en mi defensa diré, que ese yeti salió de la nada – el albino se encogió de hombros y soltó una ligera risita.
–¿QUÉ? – los ojos del ruso se abrieron como platos – ¡¿así que fuiste tú?! – su voz se escuchaba molesta, pero Jack solo se limitó a sonreír apenado. Así que no era por eso.
–Sin embargo – pronunció una voz masculina al fondo – no es para eso que te citamos aquí – Conejo acababa de llegar haciendo una entrada dramática. ¡Lo sabía! El Conejo era el culpable de aquella situación.
–Entonces ¿por qué…? – Jack no completó la frase cuando un rubor se presentó por todo su blanco rostro. Ahora que lo recordaba, había estado en una situación vergonzosa hace unos días y el guardián de la esperanza lo había atrapado. El albino comenzó a sudar frío, lo más probable era que aquella reunión fuera para castigarlo. Su rostro se tensó al fruncir el ceño y de a poco empezó a sentir que su cara ardía de vergüenza.
–Ya te diste cuenta – respondió Conejo con una sonrisa – Norte tiene algo importante que decirte – sin duda lo estaba disfrutando, ver la reacción del muchacho, era lo más divertido que le había pasado en semanas, pero decidió mantener la calma y ver hacia donde llegaba esto.
–¡Espera Norte! ¡No es lo que piensas! – el albino se giró hacia el ruso para evitar que este dijera algo – Yo solo… solo tenía algo de calor… – se explicó de manera grotesca y casi a gritos, completamente nervioso – sí, eso es… solo era calor – sus mejillas ardían y podía sentir el aura burlona de Conejo, quería que la tierra se lo tragara.
–¿Qué quieres decir con eso? – preguntó Norte confundido. El albino entró en pánico – mira Jack, no sé qué esté pasando por tu cabeza justo ahora, pero lo que sea, será mejor que lo olvides. Estamos aquí para hablar sobre… ciertas situaciones… – titubeó – que les pasan a los chicos como tú… ya sabes – su acento sonaba tan marcado como siempre, pero el tono en que decía las cosas, hacían que sonara sospechoso – cuando tienen ese tipo de sentimientos.
–No sé… a qué sentimiento te refieres – respondió Jack un poco más tranquilo.
–Díselo tú, Conejo – el guardián del asombro no sabía por donde empezar – fue tu idea hablar con él, después de todo – eso era todo, Jack ahora comprendía por dónde iba la cosa.
–Está bien – respondió el roedor – yo lo haré, así será más rápido – hizo una ligera pausa y con lentitud se sentó en el borde de una de las mesas del estudio de San Nicolás – estamos aquí, Jack, para hablarte sobre 'sexo'.
–Oh Dios – el menor se cubrió el rostro que volvía a encenderse de un rojo vivo nuevamente.
–Lo mires por donde lo mires, sigues siendo un adolescente con inquietudes y curiosidad sobre su cuerpo – la voz de Conejo sonaba tranquila – ya sabemos que has tenido ciertas reacciones en tu cuerpo que quizás te hayan hecho sentir bien. Y puedo intuir que ese tipo de cosas han pasado en más de una ocasión, ¿o me equivoco? – Norte se había perdido a la mitad del discurso.
–¡Por supuesto que te equivocas! – respondió inmediatamente el guardián de la diversión – solo pasó esa vez – murmuró.
–¿Qué fue exactamente lo que pasó? – Norte no estaba entendiendo todo, pero captaba que estos dos habían visto o hecho algo que a él se le estaba escapando por completo. Ambos le miraron sin hacer gesto alguno.
–Como nuestro niño es tan tímido para hablar de esto, entonces lo diré yo –
–¡No te atrevas Canguro! – la voz de Jack sonó ansiosa y angustiada. Sentía cómo su cuerpo empezaba a temblar de la vergüenza, no podría sostenerse en pie mucho tiempo si esto seguía así.
–Nuestro 'Jackie' ha descubierto lo que es la masturbación – dijo triunfalmente Conejo, mientras que un golpe seco se escuchaba en el estudio; las piernas de Jack habían dejado de responderle y se había caído de sentón, chocando con uno de los grandes libreros que había ahí.
–No puede ser – susurró el menor, llevándose ambas manos a la cara. Iba a matar a ese Conejo.
–¡Shostakóvich! ¿¡Así que eso era!? – Norte no podía decir que no estaba abochornado y sorprendido también, pero sabía que eso iba a hacer sentir mal a Jack, así que solo se limitó a mostrar su asombro – siendo así, entonces comencemos con el curso – dijo más tranquilo – Jack, no tienes por qué avergonzarte, es algo normal en los chicos de tu edad.
–Pero te digo que no es así – el chico seguía cubriendo su rostro, evitando mirar a sus compañeros.
–Pronto tendrás más y más ganas de… satisfacerte… –movió las manos haciendo ademanes – por eso es importante empezar a educarte con esto, así que dime, ¿qué es exactamente lo que sabes sobre masturbación?–
–Exactamente… no mucho – respondió en un tono suave con la mirada fija en el suelo, aún sentado en el piso.
–Entonces empezaremos por ahí – las voces de los guardianes sonaban tan tranquilas, que parecía como si estuvieran hablando de cualquier otra cosa – en esa ocasión que lo hiciste, exactamente, ¿qué fue lo que hiciste? Cuéntanos.
–Sí, cuéntanos – dijo Conejo divertido – ¿qué fue lo que provocó que el pequeño Jack se levantara tanto?
–Bueno, yo… estaba con alguien… y… ese alguien hizo cosas… – su cara empezaba a sentirse caliente de nuevo al recordar esa experiencia.
–Así que alguien provocó eso – la voz de Norte se tornó seria.
–Y ese alguien tenía otras intenciones, ¿no? ¿estás seguro de que no hiciste nada comprometedor, niño? – dijo Conejo también de manera seria.
–No, no hice nada, ni me hicieron nada. Por eso… - Jack se sentía mal. No quería contarles lo que había sucedido, pero sabía que debía decir algo y hacerle frente a la situación, él se lo había buscado después de todo.
Al final, la charla no tornó un rumbo distinto, Jack no tuvo más remedio que escuchar todo lo que Conejo y Norte tenían por decir, aunque no podía negar que algunas cosas le habían sido de bastante ayuda. Era tierno pensar que Jack era inocente en este tipo de cuestiones, pero incluso él mismo quería explorar lo que en ese momento era desconocido para él.
Estaba cansado, agobiado y avergonzado de toda la situación, que se juró a sí mismo que no volvería a tener una erección en lo que le quedaba de existencia. Aún así, seguía dispuesto a acercarse a Lacie, aunque esta vez sería más cuidadoso. Aunado a todo eso, Norte le dio una advertencia que lo había dejado todavía más ansioso y preocupado:
"Puedes tener una vida sexual, masturbarte, tener pareja, pero no olvides que todo esto debe ser con precaución. A 'ella' no le agrada que entre nosotros seamos afectuosos, y mucho menos que nos relacionemos de esta forma con los mortales. Sé que parece que te digo que hagas esto a escondidas, pero es por tu bien. 'Ella' no se apiada de los espíritus que han sido 'corrompidos'. Recuerda que te apoyamos, Jack."
Pero no iba a rendirse, esto apenas era el inicio y Jack no iba a ser corrompido tan fácilmente… ¿o si?.
...
N/A: Bien, ha sido un largo tiempo, dos años jaja los que todavía siguen esta historia, han de disculparme por no actualizar. Creo que se volvió tedioso a mitad del camino, pero al menos ya puedo sacarlo adelante. Había perdido la inspiración y estaba decidida a no seguirlo, pero esta cuarentena me ha dejado con imaginación de sobra para terminarlo (además de que ya tengo varios capítulos a la mitad). Espero que les haya gustado, y que no se hayan aburrido con tanto diálogo, si les gustó, háganmelo saber en los comentarios, estaré feliz de leer sus bellas opiniones. También, disculpen si tiene faltas de ortografía, recientemente enfermé de mis ojos y apenas estoy terminando mi recuperación. Nos leemos después.
Ciao :*
