Diciembre 25, 1914
Querida Éponine,
Te escribo el día de Navidad porque siento que este día se debe pasar con la familia, y debo decir que tu nombre es el único que me viene a la mente cuando pienso en mi hogar; probablemente porque eres la única persona en Francia con la que tengo contacto. Por lo tanto, una vez más quisiera agradecerte por permitirme compartir mis pensamientos más profundos y personales contigo. Saber que hay al menos una persona en el mundo lo suficientemente amable para escucharme es increíblemente reconfortante y hace que pelear esta guerra sea un poco más fácil.
Hasta ahora ha sido un día extraño aquí en el frente. Ayer las armas callaron en ambos lados y nos ordenaron un cese al fuego. Al principio esa orden fue un poco alarmante; la única vez que habíamos recibido esa orden fue cuando nos obligaron a retirarnos. Sin embargo, no tomó más de un par de segundos darnos cuenta de que por primera vez en meses nadie nos estaba disparando. Todo estaba en silencio. Es un sonido tan extraño, el silencio, si puede describirse como sonido. La gente describe el silencio como el equivalente a estar vacío pero yo pienso diferente. El silencio es el sonido más increíble y robusto. Es el más el ruidoso de los sonidos pero también el más hermoso. En momentos de silencio las palabras más ruidosas son habladas a través de acciones en vez de elocuentes discursos. Acciones. Eso algo que definitivamente he aprendido durante mi tiempo en el frente. Tal vez si hubiera pasado menos tiempo escribiendo discursos y más tiempo dedicado a mis acciones, hubiera podido crear el cambio que quería ver en la sociedad.
No mucho después de que las armas callaran, nuestros aliados Ingleses comenzaron a trepar las trincheras y a correr hacía el terreno baldío que llamamos "tierra de nadie". Nosotros los Franceses observamos con horror como avanzaban sin miedo por el pequeño pedazo de tierra en donde tantos habían muerto para retirar los cuerpos de sus compatriotas caídos. Después de algunos minutos, los soldados Alemanes comenzaron a retirar los cuerpos de sus muertos. Fueron actos verdaderamente nobles.
No pasó mucho tiempo para que comenzaran conversaciones amenas entre ambos bandos y cuando se retiraron todos los cuerpos, más y más hombres de ambos bandos comenzaron a encontrarse en el medio de esa tierra desolada. Fue algo extraño de ver. Los hombres compartían su comida, mostrando y compartiendo fotos de sus familias e incluso intercambiando regalos en verdadera tradición Navideña. Después de poco, algunos de los hombres comenzaron un partido de fútbol, los Aliados vs las fuerzas del Eje, fue muy extraño ver a casi 200 hombres tratando de jugar fútbol, utilizando sus trincheras como portería.
Aunque esto suena como un momento agradable, yo me abstengo de participar en estos eventos. En vez de eso, los observó desde la distancia, describiéndote lo que sucede. No estoy seguro de si esta guerra ha incrementado mis emociones o si las ha eliminado por completo. Lo que está pasando frente a mis ojos no sólo me confunde, también me entristece. Los hombres a los que hacemos parecer villanos y demonios no son diferentes a nosotros, eso ya lo sabemos, pero ahora conociéndolos les estamos dando una identidad con la que podemos relacionarnos. Ya no vemos a un enemigo, vemos a la esposa, los hijos, el hombre y repentinamente se hace más difícil matarlos.
Es por eso que no estoy participando en estas actividades. Porque sé que a primera hora mañana nos ordenarán retomar nuestras posiciones y disparar a los hombres con los que jugábamos fútbol hace menos de 12 horas. Me disgusta que nuestros comandantes nos usen como peones. Esperan que cesemos y abramos fuego a sus órdenes. No comprenden que no somos máquinas sino hombres. Todos nosotros, en ambos bandos. No somos Satán, demonios o el anticristo. Solo somos hombres.
Por favor, cuéntame como pasan Navidad tu familia y tú. Espero que sea más agradable que la mía.
Antes de dejarte, he escrito un poema navideño que mi madre solía recitarme cuando era más joven. Es el primer poema que aprendí de memoria, tómalo como mi regalo para todos ustedes esta navidad:
Escuché las campanas en Navidad
Sus viejos, familiares villancicos tocar,
Y suave y dulce
Las palabras repite
De paz en la Tierra, buena voluntad a los hombres!
Y pensé en como, mientras llegaba el día,
Los campanarios de toda la Cristiandad
Son abandonados,las casas nacen
De paz en la Tierra y buena voluntad a los hombres!
Y en desesperación incliné la cabeza;
Dije: "No hay paz en la Tierra,
Pues el odio es fuerte, y se burla de la a canción,
De paz en la Tierra y buena voluntad a los hombres!"
Entonces repiquetearon las campanas más fuerte y profundo:
"Dios no está muerto, ni tampoco duerme;
El Mal caerá, el Bien prevalecerá,
Con paz en la Tierra y buena voluntad a los hombres!"
Hasta la próxima, Joyeux Noël Éponine.
Enjolras.
Enero 3, 1914
Querido Enjolras,
Abro esta carta declarando que la burocracia francesa realmente necesita mejorar su sistema de correo, ya que tú me preguntas sobre mi navidad que ahora parece tan distante, de hecho, si me permites darme el lujo de hacer bromas, parece que fue el año pasado!
Enjolras, a mi me suena como una forma maravillosa de pasar la navidad. Me complace escuchar que ambos bandos fueron capaces de ignorar esta guerra (aunque sólo fuera por un día) y celebrar juntos. Eso es, después de todo, de lo que se trata la navidad, pasar tiempo con tus seres queridos y los que te importan. Dicho esto, por favor no intérpretes esto como una crítica a Cómo elegiste pasar el día. No me sorprende que vieras el día con desdén. Lo que tu dices es cierto, de hecho, muchos de los hombres que reían y jugaban entre ellos probablemente ya estén muertos, asesinados por los hombres con los que compartieron su cena navideña. Tú no eres como los demás, Enjolras. Tú no vives en el momento, tú no participas en actividades sin pensar completamente en las consecuencias. Cuando los demás hombres saltaron sobre las trincheras no estaban pensando en la guerra que se reanudaría al día siguiente. Estaban pensando en que no querían pelear en navidad, en vez de eso, querían disfrutar aunque sólo fuera por un día. Tú, Enjolras, no eres como ellos. Es increíble lo mucho que he aprendido de ti en estos meses, considerando que en realidad nos conocimos unos meses antes de que te fueras al frente. Nunca pensé que fuera posible conocer a alguien en verdad sin verlo frecuentemente pero siento como si ahora te conociera, y espero que tu sientas lo mismo.
Por favor no tomes esto como ofensa, pero cuando los otros hombres saltaban sobre las trincheras tú ya estabas pensando en el día siguiente y como esos hombres tendrían que morir por Francia para ganar la guerra. Te admiro por eso, por tener la habilidad de mirar a futuro. Yo sé que si hubiera estado ahí definitivamente habría saltado a la oportunidad de jugar fútbol, también sé que al día siguiente no habría sido capaz de disparar un arma con la conciencia tranquila.
Tuvimos la más maravillosa navidad este año, Enjolras. No había pasado una navidad con mi familia todos juntos sin alguien peleando o muriendo de hambre en muchos años. Espero que esta sea la primera de muchas por venir. Deberíamos pasar la siguiente navidad todos juntos, no crees? Me gustaría eso.
Acompañamos a Gavroche y a algunos de sus compañeros de la escuela alrededor de la ciudad en la víspera de Navidad mientras iban cantando villancicos por el Sena, frente a Notre Dame y por supuesto en el Arco del Triunfo. No hace falta decir que estábamos absolutamente exhaustos para cuando llegamos a la iglesia para la misa de medianoche, (tuve que pellizcar a Gavroche para evitar que se quedara dormido) sólo puedo imaginarme el discurso que hubiéramos recibido del sacerdote si nos encontrara durmiendo en la segunda misa más importante del año, probablemente no nos dejaría entrar el próximo año!
Después de misa, Gavroche estaba tan cansado que se fue directamente a dormir, lo que fue perfecto para Azelma y para mi, ya que pudimos llenar un par de sus zapatos con paletas, chocolates y frutos secos! Comimos como reyes el día de Navidad, dándonos el lujo de comprar algunos mariscos, que nunca antes había comido pero escuché que es una tradición Navideña en París y por eso quise probarla. Compramos ostras y langosta y oh Dios, Enjolras, aunque fue increíblemente costoso sabía absolutamente delicioso. También pusimos un asiento para ti en la mesa. Todos deseamos y rezamos para que estés en casa con nosotros la próxima navidad. Después de nuestra comida, Gavroche nos leyó un pequeño poema que compró en el mercado la semana anterior y aunque no está tan bien estructurado ni es tan hermoso como "Campanas Navideñas", lo amé por completo, y pienso que definitivamente merece un lugar entre tu colección. Lo encontrarás al final de mi carta, y estoy segura de que tú también lo amarás.
Después fuimos en familia al hospital a pasar algún tiempo con los soldados heridos y les llevamos unos postres Navideños. Parecía que los disfrutaban hasta que las enfermeras nos acompañaron a la salida quejándose de algo acerca de "alergias". Creo que las enfermeras estaban celosas porque saben que los soldados disfrutan más mi comida que la suya, de hecho deberían contratarme como cocinera y no como enfermera! Estuvimos tan increíblemente ocupados que aún ahora, más de una semana después, nos estamos recuperando!
Por favor recuerda, Enjolras, que esta Navidad no hubiera sido posible de no ser por la increíble generosidad que nos has mostrado durante estos últimos meses. Sé que esto debe sonar repetitivo y tedioso, pero necesito que sepas que estaremos siempre agradecidos por lo que has hecho por nosotros. Eres un hombre increíblemente generoso y estamos tan, tan agradecidos de tener el privilegio de conocer a alguien tan honorable como tú.
Por favor escribe de nuevo pronto, recuerda, estoy aquí si alguna vez necesitas hablar con alguien, (incluso aunque llegue a tardar un mes en contestar). Espero que todos estén bien. Mantente a salvo, Enjolras y hablaremos de nuevo pronto.
Sinceramente,
Éponine.
Oh, lo olvidaba, aquí está el poema, se llama "Una Visita de San Nicolás" y es un absoluto tesoro!
Era la noche antes de Navidad, cuando por la casa
Ni una criatura se movía, ni siquiera un ratón;
Las medias colgaban de la chimenea en espera
De que pronto San Nicolás por allí apareciera;
Los niños dormían cómodos en sus camas,
Mientras visiones de dulces por sus cabezas danzaban.
Espero que lo disfrutes tanto como yo!
De
Éponine.
A/N:
Hola chicos!
Tanto tiempo sin leernos, lo siento mucho en verdad pero es que habìa tenido muchos compromisos; fui chambelana de emergencia en los XV años de una prima y aparte tuve que seguir con la escuela y despuès entrè a trabajar y agh! Entonces realmente no tuve mucho tiempo para traducir ni subir capìtulo nuevo.
Pero ya aquì estoy de vuelta y espero tener màs tiempo para continuar con esta historia hasta el final.
Pues eso es todo por ahora, recuerden que los quiero mucho. Nos leemos pronto.
Bren
