Febrero 10, 1915
Éponine,
Escuchar que has disfrutado Antígona me complace mucho y estoy de acuerdo contigo, es una historia increíblemente apasionante, aunque, habiendo dicho eso, se necesita algo mucho más impresionante que la simple noción del amor para provocar esa clase de pasión de mi parte. Qué opinas de Creón? Yo creo que es el epitome de la antigua literatura Griega al igual que, tal vez, una de las criaturas con más defectos que hemos presenciado hasta este día en la literatura. Aunque es descrito como un hombre excesivo y controlador, el amor por su hija es una increíble cualidad humana. Una hazaña difícil de representar sin duda y una de las muchas razones por las cuales admiro a los clásicos autores Griegos.
También disfruto la forma en que retrata los personajes femeninos. Por ejemplo Antígona me recuerda a ti, Éponine, ella es ferozmente leal, apasionada y dedicada a su familia. Es por eso que creo que disfrutaste la historia, viste mucho de ti misma en la protagonista, al igual que yo. Ahora te animo a que leas Medea de Eurípides, otra historia acerca de una mujer apasionada quien creo que no se parece en nada a ti, lo prometo. Es otra increíble obra de teatro Griega que estoy seguro disfrutaras. Esta por algún lado en mi librero, por favor léela Éponine, no te arrepentirás. Me alegra mucho encontrar a alguien que disfrute las obras clásicas tanto como yo, continuare recomendándote más conforme vayas terminando de leer.
Las cosas han estado tranquilas aquí en el Frente; han habido algunas escaramuzas pero nada que haya causado serios problemas. Ese término me repugna, 'serios problemas', cualquier problema es serio. La pérdida de hombres, sea uno o mil es un problema serio, y debería ser tratado como tal.
Me disculpo Éponine, esperaba que esta carta fuera alegre, un cambio de lo que había estado escribiendo últimamente. Sin embargo, pienso que el Dios de la Guerra siente la alegría y la destruye inmediatamente. Fui forzado a dejar esta carta como estaba escrita hasta ahora para unirme a un tiroteo y ahora que he regresado, es imposible que continúe sin discutir lo que he presenciado.
Mis disculpas Éponine, siéntete con toda la libertad de tirar esta carta ahora. Sera difícil de leer pero temo que me matará el no escribirlo.
Me describiste a Gavroche incluso aunque lo recuerdo muy bien. Siempre fue un chico muy maduro, aunque nunca se veía mayor de diez años. Me cuesta creer que ahora tiene trece, y es casi más alto que tú. Aunque recuerdo que tú eras muy pequeña de estatura así que tal vez eso no sea muy difícil de lograr.
Luego de que terminamos de pelear, había regresado a mi usual y silenciosa esquina de la trinchera para escribirte. A menudo otros hombres me acompañan, juntos les escribimos a nuestros seres queridos y tratamos de articular lo mejor que podamos lo que presenciamos día con día, para que ustedes en casa puedan comprenderlo. Otras veces los hombres que leen tus cartas vienen a leer lo que te estoy escribiendo. Me parece una terrible invasión de mi privacidad pero no puedo negárselo a esos hombres. No tienen a nadie a quien escribirle, nadie de quien leer cartas, por lo tanto, los dejo que imaginen que son parte de nuestros intercambios. Haré todo lo posible para evitar que estos hombres se quiebren, mentalmente al menos; lo físico sin embargo esta fuera de mi control.
Mientras escribía podía escuchar el llanto de uno de mis compañeros soldados. Al principio trate de ignorarlo, bloquearlo de mi mente pero rápidamente eso se volvió imposible. Era penetrante y desgarrador y me hacía imposible escribir.
Así que camine hacia donde estaba el llanto. Aun no estoy seguro de si me arrepiento de haber encontrado de donde provenía o no.
Acostado y desangrándose de muerte estaba un chico, probablemente como de la edad de Gavroche. Había numerosas heridas de bala en su cuerpo y era evidente que no había manera de salvarlo, así que los doctores lo habían dejado en un intento de salvar vidas. Entiendo su lógica, de hecho, si yo fuera doctor hubiera hecho exactamente lo mismo pero no pude evitar sentirme indignado acerca de cómo este niño había sido dejado solo para morir cuando desesperadamente quería alguien con quien estar. Así que me senté con él. Le asegure que iba a estar bien y le dije que algunas enfermeras venían en camino para ayudarlo. Me dijo que era de Nantes, era el único hijo de su familia y que justo la semana pasada había cumplido catorce. Sostuve su mano que estaba fría y cubierta de sangre y hable con el mientras su respiración se volvía más y más lenta. Le dije que su familia y su nación estaban orgullosos de él. Le prometí que me aseguraría de que fuera enviado de regreso con su familia en Nantes y que no se quedaría aquí a pudrirse como muchos otros antes que él lo habían hecho. Entonces pareció recobrar su fuerza, giro la cabeza hacia donde yo estaba sentado junto a él y me agradeció, luego miro al cielo y me dijo que todo lo que quería hacer era ir a casa.
Lo sentí, su último aliento dejo su cuerpo mientras sostenía su mano. Podía sentir que su presencia ya no estaba ahí y me di cuenta de que ya no respiraba. Fue tal vez la primera vez que sentí que esta guerra era verdaderamente inútil. Fue la primera vez que realmente odie esta guerra.
Podía aceptar morir; podía aceptar ver a mis amigos morir, pero un niño? No, me repugnó, enviar niños al frente no es manera de ganar esta guerra.
Algo necesita cambiar si pensamos ganar esta guerra. Estoy furioso, me disculpo si esta carta te pareció muy deprimente, pero sabes que no tengo a nadie más a quien escribirle.
Sinceramente,
Enjolras.
Febrero 23, 1915
Querido Enjolras,
Es realmente terrible que tuvieras que presenciar que muriera un niño frente a ti, no es para lo que te enlistaste cuando entraste a esta guerra. Pero de nuevo, no creo que alguien, ni siquiera nuestro gobierno considerara lo mal que se pondría esta guerra, cuántas vidas se perderían, especialmente en el frente occidental.
Las familias de los soldados asesinados están molestas, y están tomando las calles para dar voz a sus opiniones. Les molesta que han estado asentados en el norte de Francia por más de seis meses y no han hecho ningún progreso en absoluto. Se están preguntando por qué tantos hombres tienen que morir, por qué nuestras fuerzas superiores no pueden vencer a los alemanes.
Te pregunto de nuevo, porque no respondiste mi pregunta en tu última carta pero crees que los espías pueden ser la razón por la que no estamos progresando en esta guerra? Siento que debería de haber terminado hace meses. En el radio lo único que hacen es discutir cómo esta puede convertirse en una de las guerras más largas de la historia y yo no quiero eso.
Quiero que vengas a casa. Mereces estar en casa. He comenzado a imaginar cómo será la vida cuando termine la guerra (algunas veces me gusta imaginar que despierto y ambos lados han convocado una tregua. Sé que es poco realista, pero me da esperanzas). Tu apartamento será muy pequeño así que estaba pensando en rentar otro apartamento en este edificio. Yo podría cocinar para ti y Gavroche podría ir a tu casa a leer tus libros. Siento que esta guerra es lo único que evita que la vida sea absolutamente perfecta.
Conforme pasan los días me doy cuenta que Gavroche se acerca más y más a la edad en que pueda tramitar sus papeles y ser reclutado en el ejército. La peor parte es que sé que se enlistaría sin mi conocimiento. Él sabe que Azelma y yo haremos lo posible para hacerlo desistir así que hará todo lo que pueda para evitar esa conversación.
Me aterra el día que lo encuentre empacando sus cosas para irse al frente. Sé que ese día llegara. Por la noche cuando cenamos habla con entusiasmo de historias de guerra que ha escuchado en la escuela. En el hospital ve a los soldados como si fueran héroes (aunque claro que lo son). Sin embargo su adoración por ellos parece opacar el hecho de que estos hombres están tendidos en un hospital, llenos de enfermedades e infecciones, algunos de ellos están muriendo y a muchos de ellos les faltan partes del cuerpo pero él no ve eso.
Leer tu historia solo me hace sentir peor sobre sus sueños de convertirse en soldado. Solo quiero que este a salvo y la única manera de que lo este es mantenerlo fuera de esta guerra. Siento que todo el mundo se está yendo. Las calles de París están casi vacías y solo los ancianos llenan las tabernas. Aquellas noches en el café parecen tan lejanas ahora. De hecho parece que fueron en otra vida. Las risas, las bebidas y los discursos todo eso me parece extraño ahora, como si los hubiera leído en una novela o lo hubiera presenciado solo en un sueño. Extraño esas noches en el café; la ciudad ha perdido la vida, la chispa que alguna vez tuvo porque ha perdido los hombres que la encendían.
Eran hombres como tú y tus amigos, Enjolras, los que hacían esta ciudad lo que era. Tú con tus ideales románticos y apasionados, la fuerte determinación de Combeferre, las hermosas palabras de Jehan y la calidez de Courfeyrac al igual que el resto de los hombres, quienes cada uno añadían su propio elemento a tu grupo. Era como si cada uno de ustedes representara una parte de lo que hacía a esta ciudad tan grandiosa; la alegría de Joly, la naturaleza desmedida de Grantaire, la habilidad artística de Feuilly, el entusiasmo por la vida de Bahorel y el optimismo de Bousset, incluso cuando los tiempos eran extremadamente difíciles.
Sin todos ustedes esta ciudad es solo una cáscara de lo que solía hacer. Se siente vacía y fría como si la belleza por la que París es conocida alrededor del mundo se hubiera esfumado. Y la extraño, te extraño.
Siento que todos necesitamos a alguien como Bousset en nuestras vidas. Ambos necesitamos alguien que nos anime, que nos diga que debemos seguir adelante y que solo cosas buenas pueden venir si ganamos la guerra.
Solo quiero que esta guerra se termine, quiero que todos ustedes vuelvan a casa.
Encontré Medea anoche; no estaba en tu librero, estaba en las repisas al lado de tu cama. Lo leíste antes de partir hacia la guerra? Espero comenzar a leerlo esta noche.
Oh y respecto a Antígona y Creón, me siento terrible por Creón, su terquedad dañó a su familia de una manera que nunca puede ser reparada, y en cuanto a Antígona, ella era una chica extraña, increíblemente apasionada pero también increíblemente estúpida. Lo lamento Enjolras pero no me gusta pensar que nos parecemos en absoluto. Debo decir que no estoy de acuerdo contigo en este punto.
Algunos de los hombres en el hospital me vieron cargando Antígona conmigo por algunas semanas y ahora he decidido comenzar a leerles cuando tengo tiempo libre. Ellos preguntan por ti, el generoso hombre que me ha permitido quedarme en su apartamento. Siempre que los veo me preguntan cuándo recibí la carta más reciente y si estas a salvo y aun en el frente occidental. Se preocupan por ti al igual que yo. Enjolras, hay más gente que se preocupa por ti de la que piensas.
Mantente a salvo y vuelve a escribir pronto,
Éponine
A/N:
Hola chicos!
Aquí les dejo un capítulo nuevo, espero que les guste.
Espero volver a subir capítulo pronto, pero no olviden que los quiero.
Gracias a quienes han leído esta historia y la han seguido, en serio significa mucho para mí.
Bueno, eso es todo por ahora. Los quiero mucho!
Bren
