Junio 5, 1915
Éponine,
Espero que hayas escrito esos discursos y en verdad no puedo esperar a leerlos. Recuerdas lo que dije hace algunos meses? Si quieres ver algún cambio, debes crearlo activamente. Nadie va a cambiar el mundo por ti; necesitas hacerlo tú misma. No te permitas intimidarte por esas mujeres burguesas, ellas pueden hablar con palabras que apenas entiendes pero eso no significa que sus argumentos valen más que los tuyos.
Cuando hacia las reuniones en el café cometí el error de declarar que estas reuniones eran exclusivamente para hombres. Si, si te vi sentada ahí con Marius pero no quise comenzar otra discusión con él y aun así, siempre te mantenías en silencio y en realidad no me molestaba mucho. Pero mis reglas fueron mi error; evite que la mitad de la población se involucrara en mi causa. Mi ignorancia me costó caro. Tú no debes y claramente no pretendes cometer el mismo error y creo que tendrás éxito.
Todo lo que la gente pueda hacer en casa ayudara nuestra causa. Desafortunadamente no he podido organizar un levantamiento desde la última vez que hable contigo. Pretendía revelarnos hace casi una semana, sin embargo al parecer los alemanes han empleado nuevas tácticas, con efectos devastadores. Se firmó un tratado al comienzo de la guerra que estipulaba que los Aliados y las fuerzas del Eje se abstendrían de utilizar armas químicas. Obviamente las fuerzas del Eje, al igual que nosotros, ya están cansados de esta guerra y han tenido que recurrir a algo nuevo. Gas lleno nuestras trincheras; quemo nuestras gargantas, nuestros ojos y nuestra piel. Por suerte estamos en verano, ya que el gas quemo la piel de algunos hombres hasta que estuvo en carne viva y no pueden usar sus uniformes más pesados. El gas ha matado muchos hombres en las trincheras, tuvimos suerte de que nada cayo en nuestra área, entonces definitivamente estaríamos muertos.
No puedo evitar preocuparme de lo peligrosa que podría ser esta guerra si las armas químicas se vuelven más comunes. Esta guerra ya es lo suficientemente peligrosa y mortífera que casi es inimaginable pero no es nada comparada con las armas químicas. Esta el riesgo constante de que estos químicos puedan ser transportados por aire a ciudades y pueblos civiles y entonces todos ustedes estarían en peligro. El ejército será inútil contra el poder de los químicos y esta guerra pronto se volverá imposible de ganar. Es imperativo que esta guerra termine pronto. No quiero alarmarte Éponine, pero quiero que sepas la verdad y esta es. Estamos indefensos; nuestras armas no servirán de nada contra las nuevas técnicas utilizadas por los alemanes. Estaría mintiendo si dijera que no estoy preocupado. Estoy completamente aterrado. Durante todo este año he aprendido a disparar un arma y si me permites decirlo tengo muy buena puntería pero eso no ayuda a escapar del gas. La peor parte es que si mi rebelión tiene éxito y llego a dirigir las fuerzas armadas no tengo la menor idea de cómo mejorar la situación. No tengo idea de cómo combatir contra estos químicos, nadie la tiene y por eso no puedo evitar pensar que estamos condenados.
Y entonces también pienso, y si yo tuviera esas armas a mi disposición, las usaría? Combeferre insiste fervientemente que él no lo haría, y yo quiero imaginar que yo sería tan noble como el pero, y si con eso podría poner fin a la guerra? Ponerle fin al futuro sufrimiento de miles sino es que millones? Eso lo justifica? Eso justifica las acciones de los alemanes?
Esto es lo que deberían de comenzar a enseñar en las universidades, cuestiones de ética y moralidad, eso llevaría a las más brillantes discusiones y debates, en las trincheras tenemos discusiones acaloradas al respecto, imagina como seria en un salón universitario.
Realmente extraño la universidad, estudiar y mantener mi mente activa. Me preocupa que estoy comenzando a olvidar lo que he pasado mi vida aprendiendo. Es por eso que la rebelión me dio tanto entusiasmo. Me dio la oportunidad de involucrarme en algo, de pensar largo y tendido sobre soluciones a problemas y analizar críticamente las acciones de nuestros actuales líderes. Pero ahora luego del ataque la moral de los hombres se ha hundido y he tenido que poner mis planes en espera hasta que se repongan y recuperen el entusiasmo. Espero no tener que esperar demasiado.
Espero que todo esté bien contigo en Paris y te animo a seguir asistiendo a esas reuniones y comenzar a hablar en ellas. Confía en mí cuando te digo que necesitan alguien como tú.
Por favor escríbeme pronto.
Enjolras
Junio 17, 1915
Querido Enjolras,
Hemos estado increíblemente sorprendidos aquí en el hospital siguiendo el uso de gas venenoso por los alemanes en el Frente Occidental. Por lo que he visto aquí me sorprende que seas capaz de sostener una pluma y escribir. Algunos de los hombres que he tratado están cubiertos de las más horribles quemaduras, ampollas y ronchas. Están cubiertos completamente de ellas, en los pies, las manos hasta sus rostros. Es verdaderamente terrible. Hay hombres muriendo y muchos están ciegos o han sufrido daños permanentes por el gas. Es realmente horroroso. Recuerdo la primera vez que entre al hospital hace casi un mes. Estaba lleno de hombres cubiertos en estas terribles quemaduras. Parecía el apocalipsis y el sacerdote pasaba por las camas dándole a los muertos la última bendición, fue tan triste. Los rostros de algunos hombres están tan desfigurados que no podemos identificarlos. Algunas veces podíamos contactar a sus familias y los alentábamos a visitar a sus seres queridos. Cuando llegaban al hospital miraban por todo el lugar buscando un rostro familiar pero sin poder encontrar alguno. Solo reconocían sus voces y podíamos ver en los rostros de sus familiares una mezcla de horror y alivio. Lo que no se veía era que por cada cicatriz física hay miles de cicatrices espirituales.
No he regresado a las reuniones en el café, Enjolras, tal vez lo haga cuando deje de estar tan ocupada. Esta guerra se ha vuelto tan extenuante, ya casi no duermo, constantemente estoy en el hospital. No estoy segura de que lo sepas Enjolras, pero esta guerra se está volviendo cada vez peor. Cada día mueren más y más hombres y yo solo quiere que todo esto termine. Estoy exhausta, esta guerra es inútil, no tiene sentido. Solo quiero que termine. No puedo imaginar lo terrible que debe ser para ti y el resto de tus hombres.
Cuando tengo un poco de tiempo libre intento comenzar a leer el Contrato Social de nuevo, espero que después de los libros que me has hecho leer pueda entender mejor. Ha habido rumores en la ciudad y discusiones sobre una nueva ideología que se inventó hace menos de sesenta años. La llaman Marxismo y no puedo evitar preguntarme si has escuchado de ella y cuál es tu opinión al respecto.
Enjolras, me disculpo por tardarme tanto en escribir y por responder en una carta tan corta. Me siento muy mal por eso. Rezo y espero porque te mantengas a salvo. También rezo porque los alemanes dejen de usar gases químicos. He visto sufrir a estos hombres y es la forma más inhumana de tomar una vida. Sé que es la guerra pero no hay necesidad de tratar a otros hombres como si fueran animales.
Por favor Enjolras, mantente a salvo y escríbeme pronto. Por favor mantente a salvo, te lo suplico.
Éponine.
Julio 19, 1915
Querido Enjolras,
Me disculpo si sientes que te estoy molestando, es solo que ha pasado casi un mes y normalmente recibo cartas tuyas con rapidez, por eso no puedo evitar preocuparme un poco. Incluso he revisado los nombres de los muertos que están en las listas pero no he visto tu nombre. El correo proveniente del frente occidental ha llegado al hospital y por eso sé que el servicio postal no ha dejado de funcionar. Por eso estoy preocupada.
Comprendo que estás ocupado, no tengo problema con eso, después de todo estás peleando en la guerra; sin embargo, por favor toma solo un minuto de tu día para garabatear que estás bien en la parte trasera de esta carta. Es todo lo que necesito, saber que estás a salvo. Sé que sueno terriblemente egoísta al decir esto pero no puedo seguir así, sin saber de ti. Estoy perdiendo la cabeza. Cada día paso más de media hora leyendo cuidadosamente las listas para asegurarme de no haber visto el tuyo, y a veces parece que mis ojos me engañan y veo por el rabillo del ojo tu nombre escrito en ese papel pero cuando reviso de nuevo no puedo encontrarlo. No puedo concentrarme en el trabajo, no puedo leer y ni siquiera puedo pensar en asistir a una de esas reuniones. Estoy completa y totalmente consumida por la preocupación hasta el punto de estar completa y totalmente debilitada.
Por favor Enjolras, por favor sigue con vida, por favor recibe esto y por favor escríbeme. En verdad extraño escuchar de ti.
Éponine
Agosto 8, 1915
Enjolras
No estoy segura de porque sigo escribiéndote. Tu nombre aun no aparece en las listas pero me cuesta mantener el optimismo. Recuerdas que discutimos que el gobierno no publicaba ciertos nombres para esconder el alarmante número de muertes? Temo que te hayas vuelto uno de esos hombres. Rezo por que hayas muerto sin dolor; rezo por que no hayas sufrido. No mereces sufrir, no mereces morir así, en esta maldita guerra. Esta estúpida guerra sin sentido alimentada por nuestros líderes ignorantes y egoístas que no pueden ver el daño que le causan a esta gran nación.
Te extraño tanto que las palabras en papel no pueden comenzar a describir como me siento. Tenías mucha vida en ti. Tenías que volver a París, tenías que volver a mí. Sé que si dependiera de ti ya lo hubieras hecho.
Una pequeña parte de mi espera que sigas con vida y es por eso que te escribo esta carta. Así que si recibes esto, si sigues con vida por favor escríbeme. Si quienquiera que esté leyendo esto sabe qué ha sido de ti, por favor les suplico que me lo hagan saber, por favor sáquenme de la incertidumbre.
Éponine
A/N:
Chicos!
Aquí les dejo un capítulo nuevo, de hecho hoy subiré dos capítulos; espero que les gusten.
Pues los alemanes han comenzado a utilizar gases en las trincheras y Enjolras ha dejado de responder las cartas de Éponine, qué habrá sucedido? Lo sabremos en el proximo capítulo.
Pues los dejo por ahora pero nos leemos después.
Los quiero mucho.
Bren
