Agosto 23, 1915

Querida Éponine,

Soy Enjolras, sigo vivo. Me disculpo por tardar tanto en escribirte. La verdad es que he estado en una especie de confinamiento solitario por lo que parecieron años y apenas regresé al frente. Combeferre guardaba las cartas por mí pero por respeto a mi privacidad decidió no abrirlas y por ende no sabía lo devastadora que ha sido mi ausencia para ti. Habiendo dicho eso, él se disculpa. De haber sabido lo que estabas escribiendo, definitivamente hubiera respondido, al menos para reconfortarte e informarte de lo que sucedía.

No sé porque lo hice, tal vez en su mayoría debido a la desesperación pero decidí acelerar la rebelión. Sé que en mi última carta te escribí que evitaría la rebelión pero no sé qué fue lo que me sucedió. Fue como si me despertara un día y solo supiera que esta era nuestra oportunidad, que esta era nuestra oportunidad de rebelarnos. No hubo tiempo de organizar a los hombres más alejados de nosotros en el frente. Fue completamente espontaneo y debo admitir que si logramos sorprender a nuestros almirantes y generales. Pero ese fue el final de nuestro éxito. Los refuerzos ingleses llegaron rápidamente y pronto se volvió evidente que nuestra rebelión había fallado. Varios de nuestros compañeros terminaron muertos y varios más fueron heridos.

No les tomó mucho tiempo darse cuenta de que fui yo quien había comenzado esta rebelión y fui retirado del frente. No sé con exactitud a dónde me llevaron pero recuerdo que me forzaron a caminar por casi un día completo hasta que llegamos a una especie de bunker en el que me metieron a empujones. No puedo recordar cuanto tiempo estuve ahí. No había luz del sol, apenas me daban de comer y tenía muy poco de beber. Si antes pensaba que estaba irreconocible, me es imposible siquiera imaginar cómo luzco ahora. Combeferre me dice que parezco un esqueleto pero él luce igual. He tenido que cortarme el cabello porque estaba lleno de piojos y estoy seguro de que no falta mucho para que se me comiencen a caer los dientes. Esta ha sido una guerra realmente terrible.

Me torturaron mientras estuve en confinamiento, con todo lo que tenían. Mi cuerpo entero aún está lleno de moretones y estoy seguro que de una patada me fracturaron varias costillas. Aunque eso no fue lo peor. Me electrocutaron, enviando miles de shocks por mi cuerpo. Continuaban así hasta que perdía el conocimiento. Incluso ahora, mientras te escribo, mis manos tiemblan incontrolablemente, así que me disculpo si te es imposible entender mi letra. Ahora no dejo de temblar, nunca. Apenas puedo sostener un arma y definitivamente no tengo puntería. Mis compañeros pelean en mi lugar mientras yo me siento al fondo de la trinchera y los veo sacrificar sus vidas por mí. Temo que pueda tener daño permanente en los nervios pero al menos aún estoy lúcido mentalmente, aún puedo pensar y aún puedo hablar, que es más de lo que puedo decir de muchos hombres aquí en el frente quienes han perdido completamente la cabeza.

En mi opinión no se ha estudiado lo suficiente sobre la ciencia de la mente, lo que nos impulsa a pensar, movernos y sentir. Muchos hombres han desaparecido del frente desde que me fui pero me han dicho que no han fallecido, al menos no físicamente. Mentalmente se han destrozado, al punto de ya no ser capaces de pelear ni de funcionar. Daría lo mismo que estuvieran muertos; probablemente desean estar muertos ya que nunca estarán completamente vivos de nuevo.

Cuando me dejaron salir de mi tortura no pude evitar preguntarme por qué me habían dejado vivir. Estaba tan seguro de que me matarían y creo que pasé varios días allí al borde de la muerte. Pero entonces me di cuenta de que me dejaron con vida porque matarme sería darme una oportunidad de escapar de esta guerra, podría escapar del dolor y el infierno perpetuo. La muerte sería un alivio, sería un regalo. Mantenerme con vida fue el peor castigo que se les ocurrió, parecen muy enfocados en destruirme y creen que enviándome al frente lo lograrán. Son listos, saben lo que hacen, prefieren prolongar mi dolor y sufrimiento por años en esta guerra que matarme de una vez.

Me permitieron regresar a nuestro batallón en Ypres donde me pusieron como ejemplo. Los hombres podían ver los moretones y quemadas y veían con curiosidad mis manos temblando incontrolablemente, pero no se me acercaban. Solo miraban desde lejos. Desde luego que Combeferre y Courfeyrac no dudaron en darme la bienvenida. Su falta de miedo impulsó a los otros hombres a que se me acercaran y me preguntaran lo que había vivido. Aún no les he dicho.

Me preocupa que si saben lo que me ha sucedido, jamás querrán participar en otra rebelión. Aunque toda idea de rebelión debe ser ignorada ahora, nuestros generales nos vigilan; intentan escuchar nuestras conversaciones para asegurarse de que no haya deserción. Ya no me molesto en hablar, ya no hago nada. Mi rebelión falló y ahora ya no hay nada, me siento inútil, sin dirección, estoy tan harto de esta guerra, necesito que termine pero saber que no puedo hacer nada para que suceda me destroza por dentro.

Lo siento mucho Éponine. Conozco pero no puedo entender tu dolor. No quiero que Gavroche vaya al frente. Quería terminar esta guerra para que no tuviera oportunidad de hacerlo. Le he fallado a Gavroche, te he fallado a ti y lo único que puedo hacer es suplicar tu perdón.

Enjolras.


Septiembre 13, 1915

Querido Enjolras

Estaba tan convencida de que habías muerto, estaba tan completamente segura que cuando llegó una carta esperaba que fuera la noticia de tu muerte. Me alegró tanto saber que no era así. No te perdonaré porque no hay nada que perdonar. No cargues el peso de esta guerra sobre tus hombros, no te ocupes con rebeliones, solo mantente con vida y vuelve a casa. Tal vez escuchar los horrores de la guerra haga desistir a Gavroche de querer unirse al ejército. Tal vez se dará cuenta delo peligroso que es. Espero que la guerra termine antes de que tenga la oportunidad de enlistarse.

Lo que te hicieron está mal Enjolras. No importa si tus acciones fueron de traición. Te trataron peor que a un animal. Tú peleas por ellos, en su nombre, quieres que Francia gane esta guerra tanto como ellos y así es como te lo agradecen. Te golpean hasta dejarte casi muerto y tratan de destruirte no físicamente sino mentalmente. Estos hombres son unos cerdos y no puedo imaginar cómo pueden tratar a un compatriota suyo de ese modo.

He perdido toda fe en este país y en esta guerra. Odio todo al respecto. La gente que controla esta nación está perdida. Les preocupa más ganar poder por cualquier medio necesario que no se dan cuenta del daño severo que le ocasionan a la nación. Ha habido rumores de que los americanos están considerando unirse a la guerra luego del hundimiento del Lusitania. O Enjolras, en verdad espero que lo hagan. Podrían acelerar el término de esta guerra. Es una nación tan fuerte, lo único que necesitamos es que estén de nuestro lado y así ganaremos esta guerra. Rezo porque termine pronto.

Estoy haciendo progreso lento pero continuo con el Contrato Social. Me toma más de diez minutos leer una sola página pero intento asegurarme de haber entendido todo antes de continuar. Debo decir que este tema es muy interesante pero la forma en que está redactado hace la lectura una absoluta tortura. Aunque habiendo dicho eso, me ha dado algunas ideas para el discurso que planeo presentar en el café una vez esté escrito.

Dijiste que era demasiado peligroso para ti continuar con tu rebelión en las trincheras y yo estoy de acuerdo. Por eso he decidido continuar tu rebelión aquí en las calles de París. Estoy tan furiosa, tan enojada con nuestro gobierno; de hecho no recuerdo haberme interesado tanto por la política antes. Me has cambiado totalmente. Escribirte y leer tus libros me han interesado más en la política de lo que nunca había imaginado.

Sin embargo, mi problema es que mi mente siempre está llena de ideas pero al parecer no puedo juntarlas en ideas coherentes y lógicas pero estoy trabajando en ello. El otro problema es que la base de mi argumento es algo extremo. He decidido basarme en el Contrato Social, haciendo énfasis especial en la parte que estipula que la gente tiene el derecho de derrocar el gobierno si este rompe su Contrato Social con el pueblo. Por esa razón creo que tenemos el derecho de derrocar a nuestro gobierno y llevar al poder a personas que tienen en mente los intereses del pueblo.

Aunque creo que esta idea es demasiado radical para la gente del café en este momento. Necesito encontrar una manera de aumentar su confianza hacia mí, no tengo la menor idea de cómo hacerlo y por eso pido tu ayuda. Una posibilidad es contarles tu historia. Contarles cómo te han tratado, a ti que eres un compatriota leal. Espero que esa historia enfurezca tanto a la gente como me ha enfurecido a mí y los motive a apoyar mi visión. Sin embargo, debo confirmar que no te molesta que comparta tu historia antes de contársela a las damas del café.

También Enjolras, por favor dile a Combeferre que no se preocupe por no abrir mis cartas. Lo felicito por respetar tu privacidad, sé que yo habría leído esas cartas sin importar a quien estuvieran dirigidas. Tampoco me dijiste tu opinión sobre el Marxismo que yo misma encuentro absolutamente fascinante. Imagina un mundo donde todos trabajemos juntos por el bien común. Donde ya no existan las clases sociales y todo es igual. Para mi suena como algo salido de un cuento pero aun así suena absolutamente increíble. Solo imagina si Francia no estuviera dividida por clases sociales. Bueno, no luciría como Francia en absoluto.

También he hablado con una enfermera en el hospital acerca de los efectos del tratamiento de electrochoques. Dijo que hay una buena posibilidad de que haya daño nervioso pero que probablemente no sea permanente. Sin embargo, el problema es que los nervios tardan mucho en repararse y debido a eso ella cree que pasarán años antes de que recuperes el uso normal de tus manos. Lo siento mucho Enjolras, nadie merece soportar lo que tú has vivido y sufrir tanto por ello.

Estás siempre en mis oraciones y en mi corazón. Cada día espero tu regreso, rezo porque te mantengas fuerte y más importante porque te mantengas con vida. No puedo comenzar a imaginar lo que vives cada día, solo espero que regreses con vida de esta guerra y sin algún daño físico o mental que te hagan preferir estar muerto.

Escríbeme pronto y por favor mantente a salvo,

Éponine.


A/N:

Hola chicos! Soy yo de nuevo.

Pues aquí les dejo el otro capítulo de hoy, ya por fin apareció Enjolras aunque no en perfectas condiciones, los célebres rizos dorados se han ido.

Nos leemos pronto y no olviden que los quiero mucho.

Bren