Septiembre 29, 1915
Querida Éponine,
Parece que toda esperanza está perdida aquí en el frente ya que creo que se ha sabido de mi rebelión más allá de las filas, al parecer el comandante francés de nuestro batallón ha sido trasladado a otro lugar. Ahora nos dirige un inglés. No puedo evitar preguntarme la razón de todo esto. O los franceses han comenzado a reconocer que perdemos la batalla, o creen que nuestros comandantes franceses simpatizan con nosotros como rebeldes y por eso nos han enviado a nuevos generales ingleses. No estoy muy seguro de qué pensar o cómo continuar el acercamiento a este nuevo comandante. Estoy seguro de que sus predecesores le han informado de mis acciones; solo espero que él esté de acuerdo conmigo y así podamos intentar una vez más poner fin a esta guerra.
En cuanto a tu lectura, te recomiendo la Encyclopédie, que es una recopilación de obras de un grupo de filósofos y que fue publicada en los años previos a la revolución. En ella se discute todo desde la separación de poderes en un gobierno democrático hasta la cantidad de influencia que tiene la iglesia sobre el estado. El libro fue prohibido en toda Francia cuando se publicó, aunque se rumoraba que el Rey Louis poseía una copia en su biblioteca. Es por mucho el trabajo más comprensivo con respecto a la expansión de nuevas ideas que son particularmente influenciadas por nociones del conocimiento y la razón.
El libro es extremadamente grande y te tomará algún tiempo leerlo todo pero te recomiendo que intentes leerlo todo. Creo que tengo una copia de la Encyclopédie en casa que puedes leer. Una segunda colección de escritos que te recomiendo leer son las obras de Abbe Sieyès, en particular '¿Qué es el Tercer Estado?' Aunque fue escrita justo antes de la revolución de 1789 creo que los temas que trata aún son relevantes hoy. Siento que todos nos hemos vuelto parte del tercer estado; controlados por aquellos que creen que importan más que nosotros. Usa estos documentos como inspiración, escucha lo que tienen que decir e incorpora sus ideas a las tuyas. Otra pieza que te animo a leer es la Magna Carta. Mientras que sus intenciones originales son cuestionables, te animo a leerla ya que pienso que podrías inspirarte en cuanto a qué discutir con nuestro gobierno. También, tus observaciones sobre el Contrato Social son increíblemente sofisticadas y te admiro por lo cuidadosa que has sido al leer el texto. Honestamente tú has comprendido la obra mucho mejor que la mayoría de los hombres con los que estudiaba en la universidad, en verdad te admiro y debo decir que estoy orgulloso de ti; siempre dices que te cuesta trabajo leer mis libros pero obviamente los entiendes mejor de lo que admites hacerlo.
Siempre que planeo mis discursos primero me gusta escribir todas las ideas que quisiera discutir, generalmente me limito a tres ideas por discurso. Después estudio las tres ideas y encuentro como se entrelazan entre ellas, y a partir de ahí empiezo a planear mi discurso. Recuerda que tus discursos no necesitan ser demasiado largos, todo lo que necesitas es expresar tus ideas sucintamente y mantener a tu audiencia interesada. Sugiero que también escribas las preocupaciones de tu audiencia y las mantengas en mente cuando estés escribiendo. Aunque lo que estés diciendo pueda ser de gran importancia, si no incluyes a tu audiencia ellos no te apoyarán.
Con respecto a tu pregunta sobre el Marxismo, de hecho recuerdo la primera vez que nos enseñaron las obras de Marx y Engels en la universidad. Nunca había asistido a alguna clase que generara tanta discusión; fue también una de las primeras veces que estuve de acuerdo con Marius en un asunto político y en desacuerdo con Combeferre. Eso sí que fue memorable. Mi punto de vista personal es que el Marxismo es una idea brillante pero eso es todo lo que es, una idea. En teoría es demasiado difícil de implementar, de hecho creo que es casi imposible. Como ya dije es una idea maravillosa, todos unidos, trabajando juntos y recibiendo la misma paga, educación y demás, sin embargo existe un defecto fatal en este plan, la gente no estará satisfecha con la igualdad. Siempre habrá gente que aspire a ser mejor que el resto, habrá gente que trabaje más que otros y que por ende esperarán mayor recompensa y esa es la falla fatal del Marxismo. Mientras que Combeferre pensaba que mediante la educación la gente puede aprender a unirse y trabajar juntos en igualdad por el bien mayor. Para mí siempre habrá sectores de la población que buscará ser mejor que el resto. Yo creo en educación igualitaria, creo en oportunidades igualitarias de trabajo pero no creo en ponerle un límite a lo que alguien aspira a ser.
La pelea no ha sido muy intensa aquí en el frente lo que ha beneficiado mi recuperación. Te agradezco por tu preocupación. Gracias por preguntarles a las enfermeras sobre mí ya que estoy muy seguro de que sufrí daños a mi sistema nervioso, Combeferre también lo sugirió. Aunque debo decir que mientras es bueno tener un diagnostico tentativo, el hecho es que estos nervios pueden tardar una eternidad en sanar y esas no son buenas noticias para mí. Sé que los hombres se sacrificarían por mí, sé que finalmente se hartarían de defenderme y tienen todo el derecho de hacerlo. No pueden permitirse cargar con los lisiados. La verdad es que estarían mejor sin mí. Ellos lo saben y yo lo sé. Odio no ser de utilidad pero la verdad es que así es. Odio tener que depender de otros pero esta guerra me ha hecho así, dependiente de ti, dependiente de las otras tropas y lo odio. Me siento como una cáscara del hombre que solía ser y culpo a esta guerra por ello. Esta guerra está destruyendo todo lo que toca.
Por favor Éponine, por favor sigue orando por mí, siempre estás presente en mis pensamientos y espero que tú también pienses en mí. Te extraño y odio estar desperdiciando mi tiempo aquí cuando podría estar de regreso en París contigo, conociéndote. Ansío verte y en verdad mirarte. Solo quiero que esta guerra termine, quiero regresar a ti, a Gavroche y Azelma, en verdad te extraño.
Enjolras.
Octubre 11, 1915
Enjolras,
Gracias por escribirme. Aunque debo cuestionar la veracidad de tus cartas ya que me acabas de decir que la lucha no ha ido tan mal este último mes pero sé que me has estado mintiendo y para sr honesta, estoy furiosa. Al principio retrasé la redacción de esta carta y esperé a que llegara la tuya para permitirte el beneficio de la duda per por desgracia es cierto, me has estado mintiendo.
¿Cómo está Courfeyrac? Solo tengo curiosidad porque no lo has mencionado en tu carta más reciente. Por supuesto que no lo has mencionado debido a que se encuentra actualmente en un hospital aquí en París, con una pierna rota en cuatro partes. Apenas puedo articular lo furiosa que estoy en este momento. Me escribes diciendo que siempre me dirías la verdad pero ahora llego al trabajo para encontrar a Courfeyrac yaciendo en una cama con unas enfermeras reacomodándole una pierna fracturada. En caso de que te preguntes cuál es su estado, no estamos seguros si alguna vez volverá a caminar sin ayuda, aunque aún no se lo decimos a él. Si hay algo que podemos afirmar con certeza es que no regresará al frente, al menos que está guerra continúe dentro de diez años (lo que no me sorprendería mucho).
No puedo creerlo; tú me animas a decirle a la gente de París sobre tus aventuras. Quieres que comience una rebelión en París pero te niegas a decirme la verdad. No solo me mientes a mí cuando escribes; también le mientes a toda la gente en París que confía en gente como tú para que los informe. Constantemente te escribo para decirte cómo no puedo confiar en el gobierno y tú me alientas a desafiar al gobierno pero tú no eres mejor, de hecho tu eres igual que el gobierno. Sentía que estaba tan bien informada sobre la guerra, que tenía información que nadie más sabía pero todo ha sido una mentira. Estaba basando mis discursos en lo que me habías estado contando sobre la guerra pero ahora me entero de que me has estado mintiendo todo este tiempo. No quiero mentirle a la gente de París del modo en que tú me has mentido a mí. No los engañaré.
¿Quién más ha sido herido en el frente? ¿Quién más ha muerto? ¿Sobre qué más me has estado mintiendo?
Todos aquí en París estamos bien, la gente es infeliz pero eso no es diferente a lo que lees cada que te escribo. Si, aunque sea repetitivo al menos te estoy diciendo la verdad. Azelma quiere asistir a la escuela de arte lo que claramente no podemos costear, así que se ha vuelto un verdadero problema en casa. Le he dicho que intente conseguir una beca pero está furiosa conmigo por 'destruir sus sueños'. No puedo evitar interpretar sus palabras como en extremo egoístas. Mientras hombres como tú están muriendo en una guerra sin sentido, yo le arruino la vida al negarle la asistencia a una elitista escuela de arte. No puedo evitar creer que si en verdad es tan talentosa podrá convertirse en una gran artista sin la ayuda de esta escuela pero ella está en desacuerdo. Mientras tanto Gavroche aún asiste a la escuela y sigua contando los días hasta que pueda enlistarse. Tengo la esperanza de que cuando vea a Courfeyrac y entienda lo traicionera que es esta guerra, decida no enlistarse. He escuchado que algunos países están implementando el reclutamiento obligatorio y eso me aterroriza, incluso aunque pueda convencer a Gavroche de no ir a la guerra este gobierno podría forzarlo a ir de cualquier modo.
Me disculpo terriblemente por escribir una carta tan corta pero la verdad es que estoy enojada, estoy furiosa pero sobre todo me duele que no confíes en mí lo suficiente para contarme todo lo que vives en el frente.
Por favor mantente a salvo.
Éponine.
A/N:
Hola chicos,
Mucha tensión en el capítulo de hoy, espero que les guste.
Gracias como siempre a todos los que leen y comentan esta historia, en verdad son ustedes lo que me anima a seguir traduciendo.
Pues creo que eso es todo por ahora, no olviden que los quiero mucho y nos leemos luego.
Bren
