Noviembre 20, 1915

Éponine,

Si estás tan enojada conmigo, Éponine, ¿entonces por qué continúas escribiéndome? Deja de hacerlo; te libero de tu deber. Ya no te sientas obligada a responderme y me disculpo por hacerte perder el tiempo este último año. Estoy seguro de que tienes asuntos mucho más importantes que atender que escribirme, te agradezco por ser tan amable conmigo, te agradezco por escucharme pero ahora Éponine, eres libre. No me escribas más si no quieres hacerlo. No gastes tus energías leyendo o respondiendo mis cartas. Ya no espero una respuesta.

Jamás disfruté los cumpleaños cuando estaba en casa en París, ya te lo había dicho así que no entiendo por qué pensarías que los disfrutaría mientras estoy peleando una guerra. Disfrutaría dejar esta guerra, disfrutaría una tregua pero mi cumpleaños no se compara con ninguno de esos eventos. De hecho, si no me hubieras mencionado mi cumpleaños ni lo hubiera recordado. Como ya te había dicho, los cumpleaños son inútiles. ¿Por qué celebrar estar un año más aquí atrapado en Ypres? Estoy desperdiciando mi vida aquí, ¿por qué habría de celebrar eso?

Espero que disfrutes escribirle a Marius ahora que sabes qué fue de él. Ahora, ya que descubriste mis mentiras no te sirvo más, por ende ya no espero que me respondas. Tu único propósito al escribirme era saber más sobre la guerra pero ahora que sabes que te miento ya no tienes razón alguna para escribirme y por ello, ya no espero ninguna carta de tu parte.

La verdad es que ahora tienes cosas más importantes que hacer con tu tiempo en vez de aburrirte leyendo las mismas ordinarias, depresivas y repetitivas cartas de mi parte. Ahora tienes a Marius para escribirle; tienes a Courfeyrac para cuidar además de Gavroche y Azelma. Puedo entender por qué ya no quieres escribirme. Especialmente ahora que conoces mis mentiras, puedo ver por qué ya no quieres nada conmigo. Aunque no me disculparé por mentirte, así que si esperabas leer eso estarás muy decepcionada. Defiendo lo que hice. Intentaba protegerte de esta cruel guerra, alejarte de los que estoy experimentando y mantener tus esperanzas de que esta guerra tendría una conclusión positiva. Si volviera en el tiempo, haría exactamente lo mismo porque aunque tú veas mis acciones como deshonestas yo no lo veo así. Hice lo que creí necesario para protegerte y defiendo mi decisión.

Me disculpo por intentar proveer a Azelma con los recursos que tú no puedes. Me disculpo por incitarla a perseguir sus sueños. Cuando ves a miles de jóvenes morir a tu alrededor, comienzas a darte cuenta de que nada debería evitar que alguien haga lo que quiera conseguir. No deberías retener a tu hermana. Puede que creas que haces lo correcto pero siendo honestos, me recuerdas a mi autoritario padre de mente cerrada quien estaba tan obsesionado con que yo estudiara leyes y consiguiera un 'empleo seguro' que se negó a escucharme cuando le decía mis ideas en cuanto a la política y lo que necesitaba cambiar en este país. Lo único que hizo fue alejarme de él; estoy seguro de que hasta el día de hoy aún no sabe que estoy en la guerra. Y cuando su hijo muera no lo sabrá, nadie se lo dirá y tal vez sea lo mejor para un padre, sin importar lo alejados que estén de sus hijos nadie quiere escuchar de la muerte de su hijo. En su lugar, seguirá por la vida preguntándose e imaginando lo que su hijo estará haciendo. Creará historias en su mente sobre cómo su hijo se volvió exitoso, se casó con una hermosa mujer burguesa y tuvo cuatro hijos con ella. Imaginará que su nieto mayor se llamará igual que él e ignorará por completo la verdad. Te advierto, Éponine, que si continúas por ese camino eso es lo que sucederá.

Perderás a Azelma del mismo modo en que mi padre me perdió a mí, aprenderás a vivir sin ella, construirás una vida para ella en tu mente pero no la conocerás verdaderamente. Pero por favor, no seas tan tonta como para escucharme, continúa alejándola, continúa reprimiéndola porque después de todo, tú sabes lo que es mejor.

También debo preguntar por Courfeyrac y su recuperación. Le deseo una rápida recuperación aunque sé que es prácticamente imposible. Ha dejado esta guerra pero ahora se encuentra en una guerra completamente diferente contra enemigos invisibles. La idea de regresar a la vida civil me parece completamente extraña y estoy seguro de que le será difícil hacer esa transición. Espero que no sea tan difícil pero dudo que lo sea, después de todo lo que hemos presenciado no creo que podamos volver a nuestras vidas anteriores.

Adiós Éponine, como dije antes, no espero respuesta alguna. Tal vez hable contigo si alguna vez regreso a París, de lo contrario, te deseo lo mejor en tu vida.

Enjolras.


Diciembre 3, 1915

Enjolras,

No quiero escribirle a Marius, aún tengo que contactarlo pero aquí estoy, escribiéndote. Por favor recuerda eso.

¿Y por qué continúo escribiéndote? Me preguntas algo que jamás me he preguntado a mí misma. Algo que nunca antes había pensado, que jamás había tenido que responder.

Te escribo porque quiero hacerlo, necesito hacerlo tanto como tú necesitas escribirme. Puede que tú pienses que eres el que depende de mí en esta relación pero yo creo que es lo contrario.

No te escribo por obligación, nunca lo he sentido así. Te escribo porque me gusta hablar contigo, porque me gusta escribirte.

Cuando no estoy leyendo tus cartas estoy pensando en ti, extrañándote excepto por esos pocos minutos cuando regreso del hospital, justo antes de comenzar a preparar la cena y veo tu carta en la mesa y puedo relajarme. La abro con impaciencia y leo que sigues con vida y me siento aliviada. Es una completa agonía esperar que lleguen tus cartas porque son el único indicio de que sigues con vida. Reviso el correo todos los días y cuando tus cartas legan incluso un día tarde me lleno de miedo porque deseo tanto que regreses a París. Necesito que regreses a París y por esos momentos en los que leo tu carta, lo haces. Es como si estuvieras a mi lado por un par de minutos y ya no estoy estresada, ya no estoy llena de miedo porque sé que estás vivo y estás conmigo. Dependo de tus cartas tanto como tú dependes de las mías.

Y odio admitirlo, me mata admitirlo porque siempre me prometí, y a Azelma y a Gavroche, que no necesitaríamos que alguien cuidara de nosotros, solo estaríamos nosotros pero la verdad es que te necesito. Necesito tus cartas; necesito hablar contigo. No sé porque me siento de este modo pero la verdad es que lo hago. Por favor no cuestiones mi lealtad hacia ti de ese modo. Ya ha pasado más de un año y aún te escribo y te revelo más sobre mí y mi familia de lo que jamás le había dicho a nadie. Si estas cartas fueran una obligación jamás te habría contado tantas cosas y hasta cierto punto, creo que lo sabes.

En cuanto a Azelma, puedes compararme con un dictador, puedes compararme con tu padre pero por desgracia (y no creo que hayas pensado en esto antes) no estamos en la misma posición financiera que tú y no podemos darnos el lujo de gastar dinero en cosas tan triviales como la academia de arte. Tal vez no sea lo que tú y Azelma quieren escuchar pero es la verdad. La guerra ha durado más de un año hasta ahora, ha sido longeva y estoy segura de que las cabezas de ambos poderes están comenzando a cansarse. Por lo tanto esta guerra podría terminar cualquier día y necesito estar preparada para tu regreso a París. Porque cuando regreses, Azelma, Gavroche y yo volveremos a las calles si no tenemos dinero para un apartamento propio. Es por eso que me niego a gastar el dinero en la escuela de Azelma. Pensaba que eras el tipo de persona que me felicitara por pensar a futuro y considerar el bienestar de mi familia pero obviamente estaba equivocada.

Sobre Courfeyrac, aún no ha comenzado a hablar pero al menos está comiendo. Eso es lo más importante. Cuando llegó no podía contener la comida y se negó a comer por un par de días. Sin embargo parece que la tentación le ha ganado ya que lo vi comiendo mi risotto de pollo y champiñón el otro día. Por el momento está recuperándose en el hospital. Aunque debido a que el hospital se llena con rapidez, las enfermeras lo moverán de vuelta a su hogar pero me preocupo por él. No solo por su salud física, también por su estado mental. Si lo movemos de vuelta a su casa solamente se quedará en estado vegetativo. No será capaz de hacer nada. No podrá salir y apenas tendrá compañía y siento que eso es lo que más necesita en estos momentos. Está tan vacío de vida que no puedo evitar sentir que necesita gente a su alrededor para sanar. Es por ello que tengo algo que proponerte. ¿Estás de acuerdo con que Courfeyrac se quede en tu casa? Quería preguntarte antes de decírselo. Pretendo pasar menos tiempo en el hospital y cuidar a Courfeyrac durante el día hasta que Azelma regrese del hospital. Entonces ella lo cuidará en la noche cuando yo trabaje en el hospital. Podré alentarlo a comenzar a hablar de nuevo y lo ayudaré en su rehabilitación dentro de la casa antes de llevarlo a caminar junto al Sena. No se encuentra en buen estado ahora pero espero poder ayudarlo a mejorar.

Enjolras, por favor, te ruego que ceses en tu cruzada en mi contra, no quiero pelear contigo, no quiero que mi temperamento venza a mi razón. Cada vez que te escribo una carta temo que será la última y no quiero que las últimas palabras que recibas de mi parte estén llenas de odio y furia. Te extraño y quiero que regreses a salvo a París, sin importar lo que suceda recuerda eso, por favor, por mí.

Mantente a salvo.

Éponine.


A/N:

¡Hola chicos!

Muchas gracias por leer y gracias especiales a quienes comentaron.

Gracias especiales a…

Miss Perchman por tu comentario. Creo que Éponine tiene esa actitud debido a su pasado y sus inseguridades, creo firmemente que en verdad piensa que está haciendo lo mejor para su familia aunque no necesariamente estoy de acuerdo con ella. Aunque dudo que Enjolras no supiera que fue su cumpleaños, dado que pone la fecha en todas sus cartas, creo que prefiere olvidarlo o no prestarle atención como anteriormente le había comentado a Éponine. Respecto a la terquedad de Éponine, pienso que tienes razón en cuanto a que no es fácil hacerle un favor sin que se ofenda pero también pienso que ella sabe lo que le conviene y tal vez entre inconscientemente en el juego su instinto de Thénardier; creo que al considerar sus opciones finalmente hará lo que crea que le conviene más a ella y a su familia, aunque no sea precisamente lo correcto o lo mejor. Aunque la lengua de plata de Enjolras también ayuda un poco.

Así es, apenas llevamos un año de guerra y ya tenemos dos muertos. Puedo prometer con certeza que habrá más pero no daré más detalles. Gracias por tus lindas palabras, te prometo que hago lo mejor que puedo en cuanto traducción y me alegra saber que no lo hago tan mal.

Gracias una vez más por leer y por favor recuerden que los comentarios y las críticas constructivas siempre son bienvenidos.

No olviden que los quiero mucho y nos leemos después.

Bren.