Enero 23,1916

Querida Éponine,

Me siento solo, muy solo. No me había sentido así desde el comienzo de la guerra. Este vacío es un sentimiento inusual y casi no puedo describirlo. Por primera vez en mi vida me siento verdaderamente solo, pero al menos te tengo a ti, tú me escribes. No puedes entender lo que estoy viviendo y no puedes sentir lo que siento pero puedes escucharme y eso es mejor que nada.

Por favor no sientas que no aprecio tus cartas porque si las aprecio, pero la verdad es que solo son palabras, nada más, nada concreto, fijo o tangible, solo palabras. Estas cuelgan en el aire, son inciertas y a menudo no son ciertas. A menudo nos informan que nuestros líderes están comenzando pláticas de paz con el enemigo. Pero eso es todo, no son más que eso, pláticas. Nunca sucede nada. Todas sus pláticas y todas sus palabras han tomado dos años y aún seguimos luchando. Palabras. Tal vez son completamente inútiles.

Nuestros superiores a menudo nos dicen, especialmente cuando la moral está baja que somos 'buenos luchadores' pero ¿eso qué significa? ¿Que soy bueno para matar enemigos? Bueno, no puedo sentirme orgulloso de eso. He arrancado hombres de sus familias y los observé dar su último aliento. Soy un asesino. Si eso me hace un buen luchador entonces no quiero luchar, de hecho, no quiero vivir en un mundo en el que asesinar a un hombre se traduce como algo bueno.

Tal vez el término que están buscando es 'buen sobreviviente'. Han pasado dos años y aún sigo aquí. Sigo sobreviviendo, aunque sea apenas. Ya casi no hablo con nadie ahora que Combeferre se ha ido, no hay nadie con quien hablar. Hay tantas muertes que en verdad no tiene caso llegar a conocer a alguien. Observo a los hombres que llegan y sé que estarán muertos en pocos días.

He visto a cientos de hombres llegar al frente. Se ven orgullosos. Me sonríen, o al menos a una versión más desgastada de quien solía ser y hablan entre ellos sobre lo inútil que soy para la campaña. Este batallón ha perdido la fraternidad que alguna vez lo hizo tan fuerte y ahora, sin Combeferre, Courfeyrac o Marius estoy solo. Estoy perdido tal vez por primera vez en mi vida.

No había pensado en esto hasta fechas recientes pero he pasado toda mi vida con esos hombres. Conocía a Combeferre desde la cuna. Nuestras familias eran amigos y fuimos inseparables desde que puedo recordar. No sé cómo continuar ahora. Es como si esas personas con las que convives tanto tiempo se vuelven parte de ti y ahora que ya no están es como si no supieras vivir sin ellas.

Recuerdo que Combeferre y yo éramos Capitán y Vice Capitán en la Preparatoria. Organizábamos eventos de caridad y animábamos a la gente a donar a los pobres lo que ya no necesitaran, era reconfortante y fue una época que se quedará conmigo por siempre. Cuando ambos entramos a la Universidad decidimos que yo sería Presidente y él Vicepresidente de Francia. Sabíamos que era una broma, un sueño pero en ese tiempo parecía una posibilidad. Escritores, intelectuales y políticos se volvían los líderes de nuestra nación y no los militares y los sedientos de guerra. Cuando dábamos nuestros discursos sentíamos que la gente escuchaba en verdad y sentíamos que podríamos hacer una diferencia, traer algún cambio. Sentíamos que estábamos en camino a convertirnos en la próxima generación de líderes de nuestra nación, a veces en verdad sentíamos que estaríamos a cargo del país algún día. Pero creo que el mundo, el universo tenía otros planes para nosotros.

Sin embargo esto me recuerda lo que dijiste sobre las damas en el café. Han pasado meses desde que me hablaste de ellas por última vez y no puedo animarte lo suficiente a ser más activa en su grupo. ¿Recuerdas que planeabas escribirme tus discursos, que planeabas leer más de los filósofos, que ibas a incorporar el Contrato Social en tus discursos? Nunca me dijiste cómo habían resultado esos discursos, si tuvieron éxito o si incluso los escribiste. Estás en una posición única en este momento Éponine, tienes el poder de defender lo que crees, de rebelarte contra el gobierno. La ausencia de los hombres en París le ha otorgado a las mujeres la oportunidad de ser más activas como ciudadanas de nuestra sociedad y el mejor modo en que un ciudadano puede participar en la sociedad es por medio de la política. En este momento debe haber un vacío en París, una falta de activismo político que necesita llenarse. Tú tienes el potencial de llenar ese vacío, hay una oportunidad única frente a ti Éponine, y te animo a tomarla.

Finalmente, debo preguntar, ¿cómo está Courfeyrac? No tengo idea de cómo hacerlo hablar contigo, ni tampoco sé por qué se niega a hablar. Esta guerra, como tú y yo sabemos causa reacciones extrañas en los hombres. Sin embargo, recuerdo que solía amar el boudin blanc, así que tal vez puedas probar tus habilidades en la cocina, tal vez le recordará al tiempo antes de la guerra. Espero que sea de ayuda. En cuanto a informarle sobre la muerte de Combeferre, confío en que tú sabrás cuando esté listo para escuchar esas noticias.

Una vez más Éponine, por favor escucha lo que te digo, tal vez incluso puedas involucrar a Courfeyrac, léele tus discursos y pídele su opinión, tal vez eso lo ayude en su recuperación.

Por favor, escríbeme pronto.

Enjolras.


Febrero 5, 1916

Querido Enjolras,

Si soy completamente honesta contigo, no he tenido tiempo de ir al café, de hecho, no he tenido tiempo de hacer nada en absoluto. Esta guerra ocupa todo mi tiempo, si no estoy en casa cuidando a Courfeyrac estoy en el hospital, casi no tengo tiempo para dormir y mucho menos para redactar o leer discursos. En verdad desearía poder hacerlo pero estoy tan estresada con el trabajo y Courfeyrac en este momento que simplemente no tengo tiempo.

Tengo algo que confesarte Enjolras, creo que he menospreciado la severidad y la crudeza de esta guerra al escribirte en el pasado, lo siento y te ruego me perdones. No puedo siquiera imaginar lo que tienes que soportar y no es que yo esté experimentando lo mismo que tú, de hecho no puedo explicarlo y no sé por donde comenzar.

Courfeyrac se mudó con nosotros hace una semana y las cosas han sido difíciles, muy difíciles y creo que subestimé lo difícil que sería ayudar a alguien en su recuperación de tan traumática guerra. Me preocupa no poder ayudarlo. Estoy abrumada y ni siquiera sé por donde comenzar. Y me siento culpable. Creí que podría sanarlo, no creía que fuera fácil pero jamás esperé que fuera tan difícil. Ha sido duro para él, para mí y para el resto de la familia y a veces no puedo evitar preguntarme si hubiera sido mejor dejarlo en el hospital.

Creo que tendré que dejar de trabajar para cuidar de Courfeyrac todo el tiempo ya que Azelma tiene dificultades para lidiar con él, especialmente en las noches. Azelma me dice que cuando él se va a dormir, ella puede escucharlo gritar, como si siguiera en la guerra. Grita y llora con tanta fuerza que nadie puede dormir y sé que suena insensible pero el problema es que nadie sabe qué hacer con él cuando está así.

La primera noche Azelma intentó calmarlo y él la golpeó con fuerza como si fuera un enemigo, dejándola cubierta de moretones. Desde entonces ella se niega a estar a solas en la misma habitación con él. Y me siento mal por ambos. Puedo entender el motivo de su negación, está completamente aterrada pero necesita darse cuenta de que no es el verdadero Courfeyrac. Recuerdo lo amable que solía ser con todos, sé que ese es el verdadero Courfeyrac. Cuando ella entró en su habitación para calmarlo, él la vio como un enemigo, creyó que estaba ha para matarlo y tuvo que defenderse. No sabe lo que está haciendo. Yo misma no sé lo que hago y siento que al ayudarlo solo estoy deteniendo su recuperación.

Sé que no es esto lo que te gustaría escuchar. Te gustaría escuchar que Courfeyrac se recupera con rapidez y que se reincorpora a la vida civil con facilidad pero no es así. Ni siquiera puedo decirte que está mejorando porque no es cierto. Él asiente y niega con la cabeza y muy de vez en cuando escucho un leve "sí" o "no". Solo se queda acostado en su cama y mira a la nada. Me pregunto qué es lo que piensa, ¿cómo puede pasar tanto tiempo en la oscuridad? A veces entro a su habitación y me siento con él. Tomo la silla frente a su cama y me siento junto a él.

Espero para ver si habla y miro por la ventana, observando a París intentando funcionar lo mejor que puede con la mitad de su población en la guerra. Courfeyrac se rehúsa a hacer contacto visual y se niega a hablarme. Así que le hablo de ti y tus cartas, y le miento. Del mismo modo que tú solías mentirme a mí, no soy diferente, le hago exactamente lo mismo a Courfeyrac porque prefiero mentirle, prefiero esconderlo la verdad que herirlo. Y comienzo a comprender por qué me mentiste, no creo que sea lo correcto pero eso no me detiene. Le digo que Combeferre y tú lo extrañan y que no pueden esperar a reunirse e ir por unos tragos cuando termine la guerra. No puedo saber si me cree o no ya que no me responde luego, después de pasar horas en silencio, me marcho a preparar la cena e irme a trabajar. Odio sentirme así, sentirme estancada, indefensa y sin esperanza. Temo que jamás se recupere.

Y me duele porque él no tiene por qué soportar esto, nadie debería soportarlo. Recuerdo lo lleno de vida que estaba, lo revoltoso que era y siento que estoy haciéndole compañía a una persona completamente diferente. Y entonces no puedo evitar preguntarme si cuando regreses de la guerra serás una persona diferente, si ya no me hablarás y no sabré quién eres y eso me aterroriza, porque entonces me doy cuenta de que aunque no te perderé físicamente, tal vez vuelvas de esta guerra emocional y mentalmente destruido; y no sé cómo podré soportarlo. Siento que te conozco tan bien y no puedo esperar a tenerte conmigo aquí en París. Pero te quiero completo conmigo en París, no fragmentos de lo que solías ser, una sombra del hombre que creía conocer y eso es lo que me aterroriza.

Me disculpo por la tristeza de esta carta, espero tener buenas noticias la próxima vez. Y espero que tú también tengas buenas noticias.

Éponine.


A/N:

Hola chicos!

Lamento la demora pero aquí les dejo el nuevo capítulo, espero les agrade.

Como siempre muchas gracias a todos los que leyeron y siguen esta historia.

Pues por lo pronto es todo de mi parte, no olviden que los quiero mucho.

Nos leemos pronto.

Bren