Abril 18, 1916

Querida Éponine,

Quisiera comenzar esta carta deseándote un muy feliz cumpleaños, aunque tu cumpleaños fue la semana pasada. Espero que hayas tenido un día increíble, que Azelma y Gavroche te hayan tratado bien y que los tres pudieran olvidarse de la guerra, aunque solo fuera por un par de horas. Verás, no olvidé tu cumpleaños este año, tus cartas me ayudaron a recordarlo, de hecho, tus cartas son lo que me ayudan a saber qué día, mes y año es cada vez que recibo una, así que gracias por eso.

Me llena de rabia escuchar que Courfeyrac ha recibido tus esfuerzos de ayudarlo con enojo y violencia. En su mayoría porque sé que Courfeyrac no es un hombre violento y me duele, en verdad me duele escuchar cómo esta guerra lo ha cambiado.

He hablado con algunos hombres aquí en el Frente y no les sorprende su manera de actuar, de hecho, varios de ellos me dijeron que les sorprendería que actuara de modo diferente. Aquí en la guerra, estamos permanentemente en alerta, esperando constantemente ser atacados. Honestamente puedo decir que, cuando regrese a casa, no podré relajarme tan fácilmente. Estaré siempre alerta, buscando señales de peligro en las calles de París porque ahora, no puedo recordar cómo era la vida antes de la guerra, antes de estar en alerta constante. Así soy ahora, y la generación de hombres que volverán de esta guerra cuando y si alguna vez termina, serán igual.

Espero y rezo porque no me vuelva violento con las personas, pero no puedo prometer nada, cuando estás bajo ataque no piensas, de hecho, todas las formas de procesamiento del pensamiento son olvidadas inmediatamente. Luchas por sobrevivir, solo en eso te concentras, en sobrevivir, no tienes control sobre tus acciones, y cuando Courfeyrac reacciona así contigo, con Azelma y Gavroche, no puede controlar sus acciones.

Siento que está mal que te envíe consejos con respecto a Courfeyrac, siento que el hombre que me describes no es el hombre que conocía, ni siquiera cuando estábamos juntos en la guerra. Parece tan extraño pensar que alguien tan brillante y alegre como Courfeyrac, ahora actúa como lo hace. En tu última carta me dijiste que temías que se suicidara. El Courfeyrac que conozco amaba tanto la vida que jamás consideraría cometer suicidio, pero no tengo idea de qué decir, o qué esperar de este Courfeyrac. Espero que esté bien, ha tenido tanta suerte de sobrevivir esta guerra y debería de estar aprovechando esa oportunidad, a pesar de tener que asimilar la vuelta a la vida de civil cuando el resto de sus amigos están peleando en una guerra.

En verdad lamento escuchar que tuviste que renunciar a tu trabajo, ya que sé lo mucho que significaba para ti ayudar en los esfuerzos de la guerra, pero al menos Azelma ha estado dispuesta a tomar turnos extra. Por favor, no dudes en decirme si sientes que estoy hablando fuera de lugar, pero tal vez es mejor dejar que Gavroche continúe en la escuela. Si lo alentaras a estudiar, a trabajar duro y a intentar entrar a la universidad, tal vez cambie de opinión sobre ir a la guerra. Solo me preocupa que, si habla con los hombres, particularmente con los que no son elegibles para ir a la guerra, él pueda ser persuadido a ir en su lugar. Yo personalmente intentaría mantenerlo concentrado en su educación, tal vez animarlo a leer algunos de los autores que están firmemente en contra de la guerra como medio de resolver los problemas del mundo, tal vez así logre entender.

De hecho, me siento un anciano comparado con algunos de los hombres en el frente. No es poco común ver a chicos de quince o dieciséis años caminando por las trincheras con sus armas al hombro, actuando como si tuvieran más edad de la que en verdad tienen. Asumo que la mayoría de los hombres de mi edad están ahora muertos. Fuimos de los primeros en ser enviados al frente y ahora, después de casi dos años es muy poco probable que muchos de nosotros sigan con vida. Es en momentos como este en que me pregunto por qué, ¿por qué soy uno de los pocos llamados 'suertudos' que siguen aquí? Mis manos comienzan a temblar cada vez menos, sin embargo, aún tengo muy poca sensación en ellas y no puedo evitar temer que hay algún daño permanente en los nervios, aunque intento manejarlo lo mejor que puedo.

Desearía poder decir que las cosas han mejorado en Verdún, pero no es así. Este ejército es absolutamente patético y completamente inútil. De hecho, eso no es verdad, el ejército, en cuanto a soldados, es muy eficiente dadas las circunstancias; sin embargo, son los generales, aquellos en el poder los que son inútiles. No podemos continuar así. Te lo he dicho muchas veces, pero es que es muy obvio para mí. No tenemos los recursos para continuar con esta Guerra. No tenemos las armas, los hombres, la voluntad para continuar de este modo. No puedo evitar preguntarme por qué se siente como si todos lo supieran menos los que tienen el poder. Es frustrante, molesto y eso causa que no duerma por las noches, como si no tuviera suficientes cosas que turbaran mi sueño.

Sin embargo, debo irme ahora, los hombres están contando historias sobre sus vidas en su hogar en otra área de las trincheras. Hay hombres de toda Francia y todo el mundo; es increíblemente fascinante.

En verdad espero que hayas tenido un maravilloso cumpleaños y por favor, escríbeme pronto.

Enjolras


Mayo 1°, 1916

Querido Enjolras,

Por Dios, ¡tengo tanto que contarte! Han pasado tantas cosas que no puedo esperar a compartir las noticias contigo. Tengo tanto que decir que apenas puedo verbalizarlo todo, y no tengo idea con qué empezar, así que por favor no te desesperes. Mi mente está completamente revuelta por todo lo que ha sucedido que me disculpo si suena apresurado y carece de sentido, sin embargo, antes de comenzar debo preguntarte cómo has estado estas últimas semanas. Ojalá algún día comiences a sentir de nuevo en las manos, pero debo decir que es Bueno que te hayas adaptado a esta guerra sin el uso completo de las manos. Aunque, habiendo dicho eso, no creo que deberías adaptarte a tus heridas, esta guerra debió terminar hace mucho, pero lo hemos discutido y lamentado tantas veces que ahora parece no hacer ninguna diferencia. De cualquier modo, te cuento mi increíble historia.

Comenzaré dándote las gracias por recordar mi cumpleaños. Entiendo lo difícil que debe ser y lo ocupado que debes estar con la batalla en Verdún, así que te agradezco por recordarlo y gracias por tomarte el tiempo para escribirme una carta, en verdad lo aprecio.

Todo comenzó el día de mi cumpleaños. Fue absolutamente maravilloso; Gavroche y Azelma me despertaron. Habían comprado croissants, fresas y jarabe de chocolate, y nos sentamos en tu balcón a comer el desayuno más asombroso y a observar a las personas corriendo por las calles. También salieron a comprarme las flores más hermosas que he visto.

Debo decir que estoy muy orgullosa de ambos. Han crecido y madurado tanto este último año, esta guerra los ha cambiado, les ha robado su infancia y los ha transformado en pequeños adultos. Supongo que siempre fueron maduros, tomando en cuenta la forma en que nos criamos, pero algo ha cambiado en ellos en este año. Es como si debido a todo lo que se les ha dado, han comenzado a comprender lo duro que trabajo, y han comenzado a apreciar la oportunidad que nos has dado. El otro día Gavroche se me acercó mientras limpiaba la casa y me dijo que te agradeciera de su parte. Le dije que te escribiera una carta él mismo, y como probablemente notaste, recibiste dos cartas hoy. No sé qué escribió Gavroche, pero espero que lo disfrutes.

Así que luego de las festividades matutinas, llevé rápidamente a Gavroche a la escuela y a Azelma la trabajo antes de volver a casa para prepararle el almuerzo a Courfeyrac. Como ya es costumbre, Courfeyrac se quedó acostado en la cama, negándose a hablar y apenas mirándome, así que me puse a limpiar un poco, preparé la cena y eventualmente regresé a la habitación de Courfeyrac para leer un poco. De hecho, estaba leyendo Ana Karenina de León Tolstoi, y debo decir que no lo disfrutaba en absoluto y no tengo idea de cómo lograste leer la novela completa porque fue terrible (y vi que doblaste la esquina de todas las páginas hasta el final del libro, así que no lo niegues).

Sin embargo, eventualmente comencé a quejarme en voz alta cuando Courfeyrac se giró hacia mí, y con una voz que definitivamente sonaba como si no la hubieran usado en mucho tiempo, me dijo en algo más que un susurro "tal vez deberías cocinar."

Al principio miré hacia la puerta, pensé que alguien había entrado en la casa, pero luego miré a Courfeyrac quien me miraba con una sonrisa que me parecía un poco familiar, aunque no puedo recordar por qué.

Al principio no pude evitar sentirme ofendida, ¿acaso no había escuchado las ollas en la cocina?, ¿no había olido ni probado toda la comida que había trabajado tanto en prepararle estos últimos meses? Pero entonces me di cuenta, está hablando. Courfeyrac, quien apenas murmuraba un gruñido de vez en cuando estos últimos meses, estaba hablando, en verdad hablando. No podía creerlo y comencé a llorar cuando sucedió, se sintió como un gran avance y fue el mejor regalo que puede haber recibido. Siento que comienzo a tener éxito, que mis esfuerzos no son en vano y en verdad es el mejor sentimiento del mundo.

Courfeyrac dijo que la razón principal porque no hablaba o hacía algo en absoluto, era porque no tenía la energía, como si hubiera algo restringiéndolo físicamente, pero no podía verlo ni sentirlo. Lo encontré terriblemente confuso, pero lo acepté de igual modo; aún no puedo creer que estuviera hablando.

Lo que en verdad quería decir era que debería poner un puesto en el mercado y vender mi comida ahí. No creo que la gente quiera mi comida, pero él cree que las personas la comprarán y no puedo evitar sentir que esto será una muy buena idea. De hecho, amo la idea de tener mi propio puesto, mi propio negocio y pasamos el resto del día hablando al respecto, fue increíble. Aunque Courfeyrac se silenció un poco cuando los niños regresaron a casa, siento que no se siente muy cómodo con un grupo más grande de personas, pero ya trabajaremos en ello.

Bueno, debo decir Enjolras que han sido un par de semanas muy interesante; me quedo emocionada y esperanzada por lo que depare el futuro. No había sentido esto en mucho tiempo y debo decir que lo extrañaba.

Escríbeme pronto y mantente a salvo.

Éponine.


AN:

¡Hola chicos!

Pues he vuelto luego de una larga ausencia. Aquí les dejo este nuevo capítulo que es un poco menos deprimente que los anteriores, así que espero que les guste.

Como siempre, muchas gracias a todos los que leen y siguen esta historia, créanme que sin ustedes no tendría la motivación para continuar haciendo estas traducciones, así que sepan que los llevo siempre en mi corazón.

Pues por mi parte es todo, espero subir nuevo capítulo pronto y continuar con esta historia.

Los quiero mucho

Bren.