Agosto 9, 1916
Querida Éponine,
Ya es agosto de nuevo y no puedo creer que he estado en esta guerra por casi dos años, no creo que alguien pueda creerlo, ni que alguien lo hubiera podido predecir, pero no importa. Lo único que importa es que hemos estado luchando por dos años, y que nadie está más cerca de ganar esta guerra de lo que estaban años atrás.
A veces cuando me siento aquí a solas, recuerdo cuando la primera declaración de guerra fue firmada hace ya una vida. Esencialmente estoy en guerra porque un anarquista le disparó a un duque. Estoy seguro de que a estas alturas, nuestros gobiernos se han dado cuenta de que eso fue una reacción un poco exagerada, pero ¿cuántos hombres han tenido que morir para que se dieran cuenta de esto? Ya no sé por qué estoy peleando, ¿para proteger a Francia de la invasión alemana? ¿O están lo alemanes peleando para proteger a su país de unos agresivos franceses?
Sé que estoy defendiendo mi país, creo que simplemente estoy exhausto, eso es todo, solo quiero salir de aquí.
Cada par de semanas circulan rumores por las trincheras de que los americanos vendrán a salvarnos, de que entrarán a la guerra pronto, pero ¿por qué tendrían interés alguno en salvarnos? ¿Por qué entrarían a una guerra económicamente desgastante que no sólo destruiría su economía, si no que también asesinaría a muchos de sus hijos? Ha pasado menos de un siglo desde su guerra civil en la que muchos jóvenes perecieron; dudo que estén dispuestos a unirse a la guerra. Ellos viven en perfecta lejanía, y yo sé que, sí estuviera en alguna posición de poder en América, advertirá enérgicamente al gobierno en contra de involucrarse en esta costosa y eterna guerra.
Creo que ya pasamos el punto de vencedores y perdedores. No hay vencedores, aquí, ya no más, solo hay perdedores. Incluso aunque ganaríamos esta guerra, llamarlo una victoria solo sería una falta de respeto hacia todos aquellos que han perdido la vida luchando contra nuestros enemigos. Esta guerra es una pérdida; siempre lo será, incluso aunque se firme la rendición afirmando que salimos victoriosos. Hemos perdido a algunos de los hombres más valientes que nuestra nación tiene que ofrecer. Los hemos sacrificado, y ¿para qué? Tal vez estoy muy cansado para responder esa pregunta.
Me disculpo si sientes que no hago más que quejarme, y que si voy a escribirte una carta llena de nada más que quejas, entonces al menos debería darte alguna explicación de por qué mi ánimo está tan bajo. Verás, hay solo una ruta que nos permite recibir provisiones para los hombres aquí en Verdún. Dependemos de esa ruta para recibir alimentos, armamento y para enviar y recibir nuestra correspondencia, esa ruta es nuestra vida. La peor parte al respecto es que los alemanes conocen esta información, y bombardean constantemente esa área, evitándonos a menudo tener acceso a artículos necesarios como comida, agua y suministros médicos. Hemos estado aislados por tres días y se nos están acabando los suministros. Necesitamos nuestra energía para poder luchar, pero muchos hombres apenas pueden salir de la cama ahora.
Estamos desesperados y yo solo espero que el enemigo ataque. Estamos débiles, vulnerables y dispuestos a aceptar la muerte si pudiera rescatarnos de esta terrible situación. Estoy seguro de que nos atacarán cualquier día, y si lo hacen, bueno, al menos ya me despedí de algún modo de ti.
Al parecer esta ha sido una de las guerras más mortíferas de toda la historia de la humanidad y creo saber por qué, de hecho, no puedo tomar todo el crédito por la opinión que estoy a punto de presentarte, es muy discutida en las trincheras. Nos han dado una serie de armas nuevas y constantemente se descubren nuevas tecnologías de guerra. Sin embargo, les dan estas tecnologías a nuestros oficiales sin haberlos entrenado antes. Así que utilizamos técnicas antiguas en esta nueva tecnología y el resultado es una horrible masacre.
Por ejemplo, una de las técnicas más mortíferas que utilizamos es ordenarle a varias líneas de hombres que salgan de las trincheras, corran por la tierra de nadie hacia las trincheras enemigas, donde se espera que derroten al enemigo. Esto puede que funcionara hace años, cuando las armas más primitivas se cargaban más lentamente, lo que permitía a los soldados matarlos con bayonetas, pero ahora ya no es posible. Estas nuevas armas se cargan más rápido y son más precisas que nunca antes, lo mismo sucede con los cañones. La tecnología ha avanzado con tal velocidad que nuestros técnicos no tienen tiempo de ponerse al corriente. Aunque no son sólo nuestras tropas las que utilizan estas anticuadas tácticas, los alemanes están igual, envían a sus tropas a la muerte de la misma manera. No es correcto, y no entiendo por qué nuestros líderes no piensan en formas alternativas de pelear, algo, lo que sea sería mejor que lo que estamos sufriendo ahora, jamás ganaremos la guerra con estas técnicas.
Y ya me harté de pelear. Necesito sobrevivir; necesito llegar a casa, esa es mi prioridad ahora. Mis manos ya casi no tiemblan, pero me he adaptado tan bien que ya apenas lo noto. Sé que, sí llegara a oponerme a alguna de las órdenes de mi comandante, me matarían y he trabajado tanto para mantenerme con vida, quiero ir a casa. Tal vez cuando vuelva a casa tomaré una causa e intentaré hacer algún cambio para bien, o tal vez me uniré a ti en tu cruzada por los derechos de las mujeres, pero en este momento mi prioridades es la supervivencia. Voy a sobrevivir.
Enjolras.
Agosto 20,1916
Querido Enjolras,
Lo lamento tanto, en verdad lo hago porque tú no mereces estar peleando en esta guerra, no mereces estar muriendo de hambre y estar completamente deshecho del modo en que lo estás y, si pudiera, te enviaría la comida que preparo, y la ropa que tenemos en casa, y suministros médicos del hospital, pero sé que jamás llegarían hasta ti. Desearía poder ayudar, pero te prometo que, una vez que vuelva a París, lo haré, eso te lo prometo.
Ha sido muy relajante estar aquí en Niza, pero debo decir que, una vez más, extraño París; ves, ¡mi plan funcionó! Extraño lo ruidosa que es la ciudad; lo llena de gente que está siempre y el aire impregnado de humo y como siempre parece estar activa. Las cosas son tan hermosas aquí en Niza, que es fácil perderse en un sentido de seguridad. La belleza de Niza hace que te olvides de los problemas que actualmente envuelven al mundo, y te vuelve perezoso y complaciente. Cuando cenamos en la playa, desearía jamás tener que partir, desearía poder quedarme aquí en esta pacífica felicidad por toda la eternidad, pero la verdad es que tengo mucho trabajo en París, tengo que traer los soldados a casa, tengo que ayudar a las mujeres a darse cuenta de que pueden contribuir a la sociedad.
Niza es hermoso, pero es absolutamente necesario que parta lo antes posible.
Y afortunadamente esa fecha no está tan lejana, partimos hacia París en tan sólo unas horas, así que, por favor escribe a la dirección de tu casa a partir de ahora. He estado hablando con Courfeyrac sobre el mejor modo de acercarse a las mujeres en el café, y él sugirió leer a algunos de los humanistas como Bruni y Petrarch. Dice que las mujeres admirarán y, más importante, escucharán a alguien que al menos suena como que ha leído mucho y está bien informado. Courfeyrac dice que hay un par de colecciones de sus cartas en la casa de sus padres, pero eso significa viajar al norte por un par de semanas y no quiero dejar París tan pronto luego de volver. Es por eso que me pregunto si tú tienes algún libro de ellos o si me puedes recomendar algún lugar en París donde pueda encontrar libros parecidos y luego imitar su prosa.
Quiero que estas mujeres me escuchen, pero todas son tan cultas, tan refinadas que es un poco intimidante. Tal vez al volverme más culta tendré la confianza para hablar frente a ellas, y tal vez ellas me escuchen.
¿Cómo están tus camaradas en el frente? Con frecuencia me olvido de preguntarte cómo están; espero que todos estén bien, al menos tan bien como se pueda estar durante una guerra.
Encuentro absolutamente fascinante el modo en que describes que la tecnología ha sobrepasado al hombre del modo en que lo ha hecho. Es verdad, casi a diario se escuchan de nuevos avances de los aliados en cuanto a naves de la marina o artillería, y a veces también escucho sobre armas químicas, lo que me llena de terror y se vuelve increíblemente obvio que no podemos mantenernos al ritmo de la tecnología, ni nosotros los civiles ni tus generales. Solo espero que encuentren la manera de utilizar esta tecnología y sacarle el mayor provecho para nuestra causa antes de que lo hagan los poderes del eje.
Tienes razón, es Agosto de nuevo, y el calor es sofocante aquí en el sur, no me imagino lo horrible que ha de ser para ustedes. Me he encontrado, a veces, insegura de regresar a París, porque ahí no podré refrescarme en la playa.
Durante el tiempo que he estado aquí, me he encontrado absolutamente invadida por la idea de ir a nadar a las aguas que rodean Niza. Lo sé, es completamente trivial en comparación con todo lo demás que ha sucedido durante los últimos años, pero tenía una increíble urgencia de ir a nadar. Nunca antes había ido a nadar. Solíamos vivir en el este antes de mudarnos a París y jamás me atrevería a nadar en el Sena, ¡¿te imaginas?! Definitivamente con traería una terrible enfermedad como resultado, eso o probablemente me ahogaría, porque parece ser un río de corriente rápida.
Sin embargo, de algún modo logré convencer a Courfeyrac para que me acompañara, y así asegurarme de que no desapareciera ni se ahogara, y pareció disfrutarlo mucho. Nadó un poco, me ayudó cuando me asustaba y resultó ser muy juguetón, salpicando a Gavroche y a Azelma e intentando animarlos a meterse al agua (lo que hicieron eventualmente). La verdad es que no conocía a Courfeyrac antes de su lesión en la guerra, es juguetón, amable y confiable. Y si esto es un retorno de su antiguo yo, espero que se quede así, porque es agradable cuando todo está relajado, espero que tome este nuevo estado de ánimo y se lo lleve con el a París.
Partiremos hacia París esta noche y no puedo esperar a llegar a casa, mi estancia aquí en Niza ha sido hermosa y tal vez, y lo más importante, ha sido relajante, pero debo regresar a París. Estoy lista para regresar y estoy lista para cambiar las cosas. Comenzaré a vender en el mercado, comenzaré a escribir mis discursos para las mujeres y estoy emocionada.
¡Escribe pronto y mantente a salvo!
Éponine.
Hola chicos!
Aquí les dejo un nuevo capitulo, Enjolras comienza a desesperarse cada vez más, después de 2 años en la guerra y Éponine y los suyos vuelven a París. Ojalá les siga gustando mi traducción, la hago con mucho gusto y esfuerzo para ustedes.
Como siempre muchas gracias a todos los que leen y comentan esta historia, en verdad significa mucho para mí.
Pues por mi parte es todo, espero poder subir capítulo pronto. No olviden que los quiero mucho y pues nos leemos pronto.
Bren
